Falsa Fortaleza
By: Kailey H. S

Los días se habían llevado a Irlanda consigo y habían traído a Francia, a una Francia refinada y elegante hasta decir basta.

Definitivamente, todo lo contrario al mundo que Ginny pudiese desear... Peinados elaborados, rostros hipócritamente sonrientes, el ser llamada "querida" o "encanto" y el no poder usar su satírico humor y conformarse con una dulzura y timidez que no eran suyas.

En ese momento, la noche caía lenta y desfallecidamente. Estaba sentada frente al espejo, soportando arduamente el sentir las horquillas clavarse en su cuero cabelludo. La elfina que Narcissa Malfoy le había asignado, una particularmente pequeña y taimada de nombre Niska, constituía el único vestigio de aniñada inocencia ahí existente, y por eso la pelirroja se aferraba a esa compañía como jinete a las riendas.

La dulce criatura no podía idolatrar más a la pelirroja. La peinaba, le elegía los trajes adecuados, la distraía, hacia todo lo que ella le pedía, la mimaba y la seguía a todos lados.

-Quédese quieta, señorita. Niska no ha terminado

-Odio tener que peinarme así... Es decir¿Qué le dio a la señora por hacerme peinar como una muñeca de porcelana todos los días? Y hoy... Bueno, se que es importante, pero... ¿No es exagerado hacer ver a una chica de quince como si tuviese veinticinco?

-Se ve bien. La señorita es muy linda. La ama Narcissa desea que...

-¡Ah! Niska, cuidado, esa horquilla me mata

-Niska ruega disculpas, señorita, no...

-Puedes estarte tranquila –Observo su propia sonrisa reflejada en el espejo ovalado –Ya te he dicho que no te tienes que disculpar por todo

-La señorita es muy buena y muy bella. Mírese, esta lista.

Se veía bastante bien. La forma de su rostro le permitía darse el lujo de dejarse caer unos mechones sobre su frente y ojos, hasta alcanzar el nivel de la barbilla. Su cabello estaba sujeto en un moño holgado a la altura de la nuca, con una apariencia descuidada que solo las horquillas pudieron lograr.

Su vestido era de color crema, consonante con su blanca tez y acentuando sus rasgos de fuego y carbón. Sin ninguna especie de manga o tiras, el vestido caía pegado a su torso hasta el hueso de la cadera, donde salían varios volantes de forma desigual hasta que el vestido rozaba el suelo, aunque estaba usando un tacón lo suficientemente alto.

En el preciso momento en que se admiraba, la presencia de Narcissa se impuso. Si que se veía imponente, con un vestido verde botella de terciopelo y faldas amplias, como los que se usaban en el Siglo XIX. Observo la imagen que se contemplaba en el espejo sin decir nada.

-Ama, la señorita esta lista

-Muchas gracias, Niska, pero necesito que te retires

-Como ordene –Hizo una reverencia y dejo a la albina y a la pelirroja en mutua compañía.

Los nervios de la chica se alteraron de inmediato. No había tenido una entrevista a solas con esa mujer en ningún momento, Draco se había encargado de ello y ellas también lo habían evitado.

-Espero que estés preparada para dejar en alto el nombre de mi hijo.

-Siempre.

-Ya sabes que no debes hablar a menos que se te pregunte. Esta gente entiende ingles, pero si puedes responder en francés, mejor. Ya sabes, jamás te imaginaste que vendrías a vivir a Francia...

-...Y soy de Irlanda, no voy a Hogwarts y no conozco bien a Draco, pero aun así me agrada... Si, ya se. Mis padres son Anna y Mark Kreisser, tengo dos hermanos, vivo al sur de Irlanda... Mis hermanos juegan Quidditch y yo lo hago, muy bien, a escondidas, pero mis padres esperan de mí que me case con Draco y me dedique a cuidar a nuestros hijos. Si, me lo se de memoria. ¿Es necesario todo esto?

-Lo es –No supo decir nada mas al respecto –Pero ese carácter no me gusta

-Ya lo se –Respondió con el tono fingido que llevaba usando ante terceros el ultimo mes –Soy la dulzura y la modestia personificada

A Narcissa le impresionaba el tipo de humor que la chica solía emplear. Un humor antipático y sarcástico que le hacia comprender por que le gustaba a su hijo.

Contrario a ser una dama, era una chica bastante ruda. Tenia unos ojos duros y ávidos, que le recordaban a los de su propia hermana cuando confeso haber matado a su esposo. Fuertes. Capaces de soportar todo.

A pesar de todo, le gustaba. Elle Kreisser le había hecho reconocer que, si la niña no hubiese provenido de una familia de traidores, la hubiese considerado perfecta para su hijo. Si bien le hubiese gustado que fuese más dócil, sabia que a Draco no y que... bueno, podría ser feliz con ella.

Además, estaba una profecía formulada por quien ella consideraba una erudita en el arte de la Adivinación, alguien que poseía un talento para ver cosas que los demás no veían, pero que estaban ahí (aunque hubiese obviado esta parte al hablarle a su hijo de la profecía). Hydrus Regnare y sus dos hijas habían sido reconocidos por ello en su época.

Pero le costaba creer que se refería a esto. A ver a su hijo y a esa traidora enamorándose el uno del otro. Maldijo mentalmente a Mustella.

-Bien. Eso espero. Quiero que Draco y tu estén abajo en media hora. Los invitados comenzaran a llegar de un instante a otro

Ella asintió distraída. Narcissa, al recibir aquella poco convincente respuesta, traslado desesperadamente su presencia al pasillo, mientras la pelirroja sonreía.

La chica observaba su imagen en el espejo, sintiéndose falsa pero a la vez, más bella que nunca. Y solo para el. Su rostro se veía transfigurado, tal vez porque sus pestañas se curveaban hacia arriba, dándole ese toque de niña buena que buscaban en ella, y su rostro tenia la sensualidad del maquillaje en tonos ocre que disfrazaba sus rasgos de niña. Se coloco sus pendientes y una hermosa cadena que Cathleen, hermana de Silas, le prestara. Lucia mas mujer, mas alta y mas elegante, para su desconcierto.

En ese momento unos nudillos golpearon la puerta

-¿Quién?

-Soy yo, Draco.

-Pasa

El rubio abrió la puerta y se dejo notar, vestido con un traje gris oscuro. Sus ojos se posaron en la pelirroja y se quedo sin palabras... Se veía, por primera vez desde que la recordaba, como una mujer, y por más de que intento ubicar en donde residía el cambio, no pudo hallarlo. Ella se sintió algo incomoda bajo el peso de aquellos ojos y desvió la mirada.

-Se que esto es difícil para ti, pero vas a tener que recibir a los invitados con mi madre y conmigo.

-Ya lo se, Draco. Gracias. Mientras no me suelten peroratas en francés...

-No lo harán. Arieth se encargo de anunciar que tú no hablas francés.

Ginny había conocido a la francesa el día que llegaron a Lesgens. Aun no había sido capaz de formarse una opinión acerca de ella.

-Esta bien. Estoy lista para todo, Draco. No me tienes que tratar como si no hubiesen hecho de mí una muñequita estupida solo para este momento

El lanzo una sonrisa de medio lado, de aquellas que derretían a la pelirroja

-Dirás que te ves como una muñequita estupida, pero estas bellísima

Ella se quedo sin respuesta, algo azorada por la frase, por lo que cambio el tema

-Aun no entiendo que hago acá. ¿Qué diablos tiene tu madre contra las francesas?

-No le gustan. Eso es todo. Cuando le dije que se viniera a Francia conmigo, no tienes idea del alarido que pego. Hay que entender a mi madre... Solo busca mi bien. Pero –Añadió al ver que Ginny iba a protestar –Hay cosas que no puede cambiar.

-No me respondiste la primera parte. ¿Qué hago yo acá?

-¿No lo entiendes, linda? Era una simple excusa para que estuvieses cerca todas las vacaciones. Cuando mi madre me dijo que debía hacer algo para que las francesas no me cayeran encima, se refería a arreglármelas para hacer pasar a una chica por mi prometida... Y pensé en ti y en las formas de lograrlo. Claro que me la dejaste en bandeja de oro...

Ella no respondió. No podía creer aun que Draco tenía ojos para ella. Y lo que es más: Solo tenía ojos para ella. Exclusivamente. Sonrió, mas emocionada que de costumbre.

-Que irónico. Yo accedí porque jamás he soportado estar lejos de ti más de un segundo. Pero no estaré todas las vacaciones. En tres días regreso a casa.

-¿Qué? Contaba con que vendrías conmigo...

-Draco, también tengo mi propia familia ¿Recuerdas?

-Como no. Seis hermanos es algo difícil de olvidar...

-No te metas con mi familia, Malfoy. No puedo creer que después de todo, pretendas que pase todo el tiempo de mi vida contigo, mas aun sabiendo lo mucho que aprecio a mi familia. Además, Harry cumple el 31, yo el 8 y no pienso estar lejos de casa, porque después de mi cumpleaños regreso a Eijdek a ayudar a mis hermanos en su negocio y a Cathleen Wytters antes de que entre a Hogwarts...

-Cierra el pico, Weasley, o te ahogas por falta de aire –Sonrió con cinismo

-Para tu información, se necesitan de cuatro minutos para morir por falta de aire.

-Bueno, pero por mas linda que te veas enojada, no queremos que eso pase.

Ella se pacifico. Su rostro volvió a la serenidad y se hundió en los ojos grises.

-¿Sabes que extraño también? Mi privacidad. Siento que aquí todo el mundo se mete con lo que digo y hago... En Hogwarts comparto habitación con otras chicas, pero siempre tengo mi propio espacio. En casa, soy la única niña, tengo habitación propia y nadie entra aparte de mí... Aquí es... Como si me estuviese asfixiando

-Lo entiendo. Esta casa no es un lugar habitable para ti mientras mi madre este cerca, entrando y saliendo a ver lo que haces. Quería darte la habitación por conexión flu, pero...

-¿Qué es eso?

-Una habitación a la que solo se puede acceder vía chimenea. La mía en Inglaterra es así. Es algo que no se usa... Creo que solo los Malfoy la llegaron a usar

-¿Cuál seria la ventaja de eso?

-Que mi mama no la conoce. Yo si. Mi papa dejo una carta junto a su testamento, que tenia un hechizo que hacia que solo yo la pudiese abrir y leer cuando cumpliese 17. Ahí salen las instrucciones para el manejo de mi herencia, incluyendo esa contraseña. El punto es que no te podía dar una habitación inexistente, no se si me entiendes...

-Si... ¿Puedo verla mañana?

-Por supuesto. La contraseña es Rêves Contenus... Al menos más original que la mía en Inglaterra, Draco Dormiens.

Ginny cayó en cuenta por que los artículos tenebrosos que pertenecían supuestamente a los Malfoy estaban resguardados. Por que su padre jamás los había encontrado. Conexión flu... Muy ingeniosos.

-Creo que es hora de que bajemos. Mi mama se pone furiosa.

La victoriana estaba excesivamente recargada de ornamentos. Adornos en oro, tulipanes holandeses... Parecía que en lugar de ser una recepción para no más de cincuenta personas, fuese una boda en la que hubiese mil doscientos invitados.

Tanta extravagancia cohibía a Ginny y molestaba a Draco de sobremanera. A ella le intimidaban los ostentosos vestidos que llevaban las otras mujeres, en comparación de los vaporosos pero lisos volantes del suyo.

Ella llevaba tiempo sin ponerle atención a sus ropas. Antes le parecía terrible tener que usar cosas de segunda mano, pero cuando fue creciendo, se dio cuenta de que aun dentro de túnicas gastadas, resultaba atractiva, y que aun bajo sombreros rotos, su mente era aguda y sagaz. Que aun bajo el pecho en el que apoyaba los libros de páginas ya amarillas que llevaba de un lado a otro, tenia un corazón que latía.

Solo esa vez en que las mujeres y chicas llevaban faldas anchas, corpiños ajustados y peinados elaborados, se sentía insignificante y pequeña. No se daba cuenta que aquella relativa sencillez la hacia ver mas brillante y mas ligera.

Había saludado ya a un sin fin de personas cuando se retiro de su lugar en la puerta. Sus pies pedían un descanso y encontró hueco cómodo en un lugar al lado de Arieth.

-Querida, luces cansada –Le sonrió la chica, hablando en un ingles casi perfecto

-No, no lo estoy. Simplemente marcho mañana y los preparativos de mi viaje...

-¿Marchas?. ¿A dónde?

La pelirroja cruzo las piernas. Muchas chicas se habían arremolinado a su alrededor, ahora que 'aquella irlandesa' comenzaba a hablar de si misma. Todas lo habían estado esperando, y agradecieron mentalmente a Arieth por haber preguntado.

La chica comenzó a hablar mas lento, para que incluso las que no entendieran bien su idioma comprendiesen cada palabra.

-A casa. Cumplo dieciséis en unos días y...

-¿No te quedaras con Draco?

-Mis padres no aprueban que este tanto tiempo fuera de casa. Draco tiene asuntos mas importantes que atender en este momento, y yo he dejado un poco de lado mis estudios, pero mis padres quieren que este pronto de vuelta

No había vacilación en su voz. Era increíble ser, solo por esa noche, una Kreisser. Imaginar que así no seria difícil que Draco y ella sostuviesen una relación. Su relación. Que no podía creer que ya existía.

-¿Cómo son los sangre limpia allá en Irlanda?

-Un encanto. Deberían ir. Soy una de las pocas mujeres sangre limpia que quedan y tenia a todos a mis pies, hasta que me comprometí... A los muchachos les dio rabia que no fuese uno de ellos y fuese un inglés... Y que más encima, planee venirse a vivir a Francia...

El rubio observaba la escena de lejos. La pelirroja, con sus sencillos atavíos pero rostro resplandeciente, resaltaba y era el centro del grupo de chicas que allí se hallaba. No eran muchas, unas seis o siete entre los doce y los diecisiete años, pero ella se las había metido en el bolsillo con su charla fingidamente animada.

Se comportaba igual que su madre, lo cual le explicaba por que en Irlanda ella la había estado observando tanto: Cruzando y descruzando las piernas cada cierto tiempo, gesticulando de forma poco exagerada con una mano para dar actitud despreocupada y con la otra sosteniendo una copa de vino blanco casi sin notar que la tenia, tomando un sorbo de tanto en tanto, actitud que hubiese sido censurable si algún presente hubiese notado que la pelirroja tenia quince años.

El si lo noto. Camino hacia el grupo de chicas que conversaban animadamente y, en forma de reproche, exclamo:

-No deberías estar bebiendo, encanto. Tu madre no querrá dejarte en nuestras manos si se entera.

-Oh, lo se. Disculpa, Draco ¡Pero es que papa y mama me tienen tan atada...!

-Lo comprendo. Pero aun así. ¿Te apetece dar un paseo?

-Esta bien. Disculpen... -El grupo de chicas la observaron marcharse de la mano con el rubio.

-Me adoran. No lo entiendo. Se supone que deberían odiarme o fingir hacerlo.

-Arieth me explico como son las cosas. Las mujeres fingen delante de su madre que están prácticamente acosando a uno de buena familia y luego, se salen con la suya. Esto de la sangre se esta desmoronando y las madres y los padres son los únicos que no lo aceptan.

-No me digas que tu también. Sabes que ves a Hermione y a Roxie y las matas aquí mismo

-Es difícil de explicar. No me gusta, pero me resigno porque no queda de otra. Hace siglos, esto era como un imperio. Ahora es una farsa. Es como tú jamás podrás evitar detestar a mi madre.

-Ya, pero es que tu madre esta deseando hacerme la vida imposible

Entraron al pasillo de los cuadros. Ginny observaba las pinturas, que a su vez la veían con curiosidad...

En seguida, Draco noto que acababa de cometer un error. Una dama de uno de los cuadros había murmurado un "lo sabia", haciendo que Ginny la encarara con sorpresa y temor.

-¿Quién diablos eres tu? Draco, no me digas que mandaste a hacer un cuadro mío...

El se quedo un instante sin saber como reaccionar. Mustella Regnare, desde su retrato, veía a la pareja y al retrato de su hermana, con triunfo.

- Vamos a la terraza y te explico.

Ginny no sabía una sola palabra de la profecía. Como explicarle que había un retrato de una mujer idéntica a ella en su sala...

-No soy imbecil –Refuto ella camino a la terraza –Se que a veces, los ancestros de varias generaciones atrás se parecen a uno hasta el grado de ser casi idéntico. Entonces¿Qué hace un retrato de un ancestro mío acá?

-¿Si te digo que somos primos lejanos, de aproximadamente 30 generaciones, me crees?

-Todas las familias de magos están relacionadas

-La mujer que viste en ese retrato es Mustella, una antepasada tuya. La que estaba en frente (La rubia¿La viste?) Es Perfidia, su hermana. Antepasada mía. Existe una historia que narra acerca de los destinos de ambas hermanas... Hubo una pelea, intercambio de maldiciones, profecías...

-No me digas que crees en las profecías.

Draco estuvo una hora completa explicándole a Ginny de las profecías hechas por Hydrus, Perfidia y Mustella. Solo omitió una parte: "Nos volveremos a encontrar".

-Sigo sin entender algo. ¿Las maldiciones irreversibles son reversibles?

-Por supuesto. ¿Te gustaría seguir pagando por lo que Mustella haya hecho? La magia es sabia, linda. Sabe hasta que punto hacer pagar.

-O sea que por eso yo soy mujer, por eso estamos recuperando dinero y prestigio... Por eso esa estupidez de la sangre esta saliendo de tu mente... Ya tu apellido no inspira ni temor ni odio... Y mi hermano esta teniendo algo raro (y lindo) con Hermione...

-¿En serio? Vaya, que ya era hora... Oye, menos mal que no crees en las profecías

-Si es verdad lo que dices, no puedo negar su autenticidad.

Justo cuando la conversación había terminado, apareció una lechuza color de café con leche. Se veía cansada de estar volando, tanto que Ginny tardo en reconocerla

-Judyaré. No... no puedo creerlo. Si Silas me escribe, no puede ser por nada bueno.

-Abre la carta. Quiero ver que te escribe ese

-Draco, Silas y yo jamás fuimos novios. Tuvimos nuestros más y nuestros menos, pero no he tenido un novio en serio jamás en mi vida. ¿Crees que no es por nada que me han sacado en el colegio la fama de chica fácil?

Comenzó a leer:

"Pequeña:

Te escribí en cuanto pude. Espero que hayas estado bien y que ese imbecil no te haya hecho nada.

Hay noticias urgentes: Mi pueblo fue atacado y no hay casa que se mantenga en pie, todo esta destruido. Tu familia esta como loca buscándote. Deberías escribir a tu casa en cuanto antes, pero quédate donde estas.

Doy gracias al cielo que tienes las posesiones mas preciadas de mi hermana. Me gustaría que llegasen a mí de otra manera...

Mi lechuza no se ira hasta no obtener respuesta"

-¿Qué es eso de "pequeña"? Y mas importante aun, "ese imbecil"

Ella no dio respuesta. No podía creer lo que leía. Eijdek atacado por los mortifagos... Silas había sido un genio al empezar llamándola "pequeña". Llevaba mucho tiempo que no la llamaba así, pero era el único que lo había hecho.

"Las posesiones mas preciadas de mi hermana"... Cathleen le había dado el vestido y las joyas sin chistar. "preciadas"... Entendió.

Silas era demasiado orgulloso como para pedir dinero prestado, y aunque lo pidiese, ella no lo tenía.

-Draco¿Crees que alguna de estas chicas daría algo por lo que tengo puesto?

-¿Qué clase de pregunta es esa? No pensaras vender algo que no es tuyo... Y no, no darían nada. Ellas solo van por cosas nuevas.

-Destruyeron Eijdek. Los mortifagos. Por lo que entiendo, toda la gente del pueblo quedo sin nada. La tienda de mis hermanos, destruida... Y yo tengo en mis manos un vestido carísimo y unas joyas igual de caras que pertenecen a los Wytters.

-Ya entendí. ¿No tienen cámara en Gringotts?

-Aja¿Crees que no guardan la llave en la casa?. ¿Qué parte de "se quedaron sin nada" no entiendes? O es que te parece que a Cath podría servirle de algo un vestido si no sabe de donde vendrá la comida para mañana... Draco, por favor, préstame una lechuza

Sabía que, si fuese por Draco, Silas podía morirse de hambre. Pero necesitaba hacerlo.

-No hoy ni ahora. No tengo ganas de que intercepten a una de mis preciosas lechuzas. Vamos, tenemos que volver. Llevamos mucho tiempo lejos y mi mama debe estar molesta. ¡Darthy!

El elfo apareció en seguida

-Señor

-Lleva esa lechuza a la lechuceria.

Cuando Judyaré entendió que Ginny la iría a buscar, tomo de la mano a la pelirroja y prácticamente la arrastro hasta donde estaba la gente congregada.

-No creí que por tus estupidos celos podrías dejar que dos de mis mejores amigos se mueran de hambre si pudieses hacer algo por evitarlo.

Se volvió para sentarse de nuevo con las chicas, que la acogieron amablemente y con preguntas nuevas. Draco se unió a los jóvenes, sin nada de entusiasmo, pensando en lo que la chica le acababa de reclamar...

Pasaron lo que quedaba de la noche así, sin hablarse, cada uno por su lado. Ginny encantaba cada vez más a las chicas y, sin saberlo, sorprendiendo más a la madre del rubio.

Por más de que moría de sueño y nervios, y tenia una nueva cuota de estrés, tenia que hacer gala de todo su autocontrol (que era bastante) para permanecer tranquila y despedir correctamente a los invitados.

-Nos vemos pronto, espero –Se despidió Arieth con sinceridad. Quedaba solo la familia D'Argent ahí, y las dos chicas estaban hablando a solas.

Ginny había decidido que le agradaba. Era como una mezcla de sus dos mejores amigas, la franqueza de Roxie y la calma de Luna

-Hasta pronto, Arieth.

-Cuida mucho a Draco. El te quiere mucho

Sonrió. Se había dado cuenta que las chicas le tenían cariño al rubio, lo trataban como si no pudiese valerse por si solo

-Y yo también a el. Descuida. Aunque no lo creas, el sabe cuidarse

La señora D'Argent paso a despedirse, y cuando salio la familia, quedaron los Malfoy y la Weasley en la Mansión.

Y a dormir se fue Ginny, pero a pesar de todo no pudo pegar ojo. Pensaba en los Wytters, en la familia casi desconocida para ella que tenia en Eijdek...

¡Su familia en Eijdek! Abrió los ojos presurosa, sin poder creer ese horrible error.

Seguramente sus padres les habían avisado a esos tíos que iba a Eijdek... Sentía que su plan se derrumbaba. Todo se descubriría pronto.

Sin poder ya dormir, se levanto de la cama y abrió sus cortinas, queriendo dejar la luna pasar...

Casi pega un grito de terror al ver una figura en una escoba, sosteniéndose al lado de su ventana. Era una figura negra, que tenia una varita en mano. Se preparo para atacar...

La pelirroja corrió en busca de la suya. La tenía en su mesa de noche desde que los mortifagos habían entrado a Hogwarts.

Y la habían seguido hasta Francia. Esto era increíble.

Apunto con la varita, preparada para protegerse

-¡Reducto! –Sorprendentemente, lo único que había hecho era apuntar al cristal de la ventana y desvanecerlo -Que cordial bienvenida –Murmuro la presencia con sorna –Pequeña¿Crees que yo te atacaría?

Ella bajo la varita al reconocer esa voz, estupefacta.

No podía ser. Algo no cuadraba.

-¿Silas?

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Notas: ¡Feliz San Valentín atrasado! Se supone que iba a publicar ese día, pero no tuve tiempo, así que aquí les dejo mi regalito. ¿Casualidad que sea el capitulo 14?

¿A que nadie esperaba que Draco y Ginny se pelearan en la recepción? Ya tuvieron su primera pelea de pareja xD es una parejita muy explosiva, ya verán...

Había hecho una doll de Ginny en la recepción, pero no la consigo... Cuando la consiga, les digo, y que la que quiera verla, que me la pida n.n

A raíz de un review que me mandaron, quisiera aclarar algo: Tengo la línea argumental del fic totalmente planeada. Nada de lo que pongo es al azar... Y aunque me encantaría usar todas las ideas que me dan, si uso una es realmente por casualidad, que ya estaba planeado así o porque estaba tan bloqueada que no pude pensar en otra cosa.

Les dejo incógnitas:
-¿Qué hace Silas en casa de Draco?
-¿Cómo diablos consiguió esa escoba?
-¿Cómo terminara el pequeño lió de Draco y Ginny?
-¿Se descubrirá que la pelirroja mintió?
- ¿Por qué atacaron Eijdek?

Muchas gracias a todos por sus reviews. ¡Espero pronto los de este capi! (No respondo los que no estén con login o, en su defecto, con mail)

¡Se les quiere!

Kay.