-Feliz San Valentín.

-Link, ¿si quiera sabes que significa eso?- (t/n) comía su cereal con una expresión de fastidio y molestia en su rostro. Sus ojeras habían aunmentado un poco, su cabello estaba algo desacomodado y no le se notaba ánimo por ningún lado.

-No, pero lo ví en tu calendario. Supongo que es una fecha muy importante como para que estuviera tan decorado.- el hyliano señaló la pared aledaña donde se apreciaba aquella hoja de papel indicando la fecha, la cuál estaba rodeada de muchos colores brillantes y corazones de todos tamaños y formas.-¿Qué es San Valentín?

-Es la fecha donde todos los que están enamorados se regalan chocolates, flores, collares, gritan que se aman a los cuatro vientos, etc, etc, etc.

Miraba desinteresadamente a la ventana. Alguna vez tuvo la ilusión de pasar alegremente esa fecha, pero con cada año que pasaba, iba perdiendo la esperanza de encontrar a alguien con quien estar ese día. Siempre se preocupó de entregarle regalos a los que entonces creía que eran sus amigos, pero nunca recibía siquiera una carta o una felicitación. Tampoco se los pedía, porque siempre ha pensado que aquellas cosas deben darse desde el corazón. Quizá ella no se lo había ganado, quizá su esfuerzo no había sido el suficiente, o quizá simplemente se les había olvidado y el año siguiente sería diferente; pero nunca llegó aquél momento.

-¿Y tú le vas a entregar algún regalo a alguien? - Por su parte, Link rebosaba de alegría. Era el día perfecto; un día para dedicarle a la chica que tanto amaba.

-No tengo a alguien con quien pasar el día, así que creo que no.

-Bueno, ahora lo tienes.- Corrió a ella, le tomo las manos y sonrió con mucha alegría- Pararás este día conmigo. Tienes una hora para prepararte.

El chico besó su mejilla con mucha prisa y subió las escaleras de inmediato. La joven simplemente escuchó un portazo sintiendo sus mejillas arder, saliendo de su ensimismamiento al oír a sus padres entrar entre risas y besos tiernos y apasionados hasta que por un tropiezo cayeron sobre uno de los sillones de la sala, y sin importarles, siguieron llenándose de mimos.

-Ustedes me causan diabetes.- Tomó a su hermanito en brazos y lo subió a su habitación para que tomara una siesta.

Una vez vestida y perfectamente arreglada, bajó a la sala mientras buscaba al hyliano con la mirada, hasta que sus ojos se posaron en un bello collar con una clave de sol y un papel a su lado con algo escrito.

"Te espero en la entrada. Con cariño, Link"

Con una pequeña sonrisa y un ligero sonrojo se colocó aquel accesorio y caminó al lugar indicado. Al abrir la puerta encontró al rubio vistiendo una camisa, un chaleco negro con sus respectivos pantalones de vestir y unos zapatos que hacían juego con su elegante apariencia mientras le ofrecía un enorme ramo de rosas. Al verla puso una cara algo triste.

-¿Ocurre algo?

-Ese vendedor me acaba de mentir. Me prometió que estas eran las flores más bellas que había. -acto seguido la tomó de la cintura con coquetería y la atrajo a él, quedando a pocos centímetros de besarle- Quizá es porque nunca te ha visto; tú eres la más hermosa de entre todas ellas.

Depositó un suave beso en su frente para luego entrar a dejar las flores, regresar a tomarla de la mano y se dirigieron a la ciudad, donde los aguardaban muchas sorpresas.

Al llegar a la ciudad pasearon un rato por entre las calles, admirando como las tiendas y las casas estaban llenas de colores, corazones y decoraciones de muchos colores. Al entrar a una cafetería les regalaron un pequeño pastel de chocolate en forma de corazón, pidieron un par de tazas de café y al partir el pastel por la mitad, encontraron una pequeña perla. Al parecer por el festejo de ese mismo día, a cada pareja que entraba les regalaban uno de esos pasteles, y la pareja afortunada que encontrara la perla, recibiría como premio un almuerzo gratis y una sesión de fotos en el jardín privado de la cafetería, al cual solo ingresaban grandes empresarios, políticos importantes y algunos artistas mundialmente famosos. ¡Y que fortuna! Era un jardín rodeado de diferentes flores, incluso algunas que no eran originarias de ahí, con un césped perfectamente cuidado y de un verde brillante, al centro un kiosco blanco con una elegante mesa dorada, con una tetera de fina porcelana y unos bocadillos en una base de pasteles que combinaba con la mesa. Ambos se sentaron a disfrutar de aquel regalo, mientras el fotógrafo comenzaba con la sesión.Al finalizar se les entregó una USB con todas las fotos y una ya enmarcada con ellos dos sentados sonriéndose mientras compartían un pastelillo.

Después eligieron una película para ver juntos. Otra vez la suerte les sonrió, pues los boletos para las salas VIP estaban en descuento, por lo que pudiero disfrutar la función sentados en unos sillones acolchonados y bastante cómodos, acompañados de un par de cócteles sin alcohol de cortesía mientras reían a carcajadas (se trataba de una comedia).

Siendo ya de noche, caminaron tranquilamente por el parque, hasta que (t/n) sintió como la abrazaban por la espalda y la cabeza del otro se recargaba en la suya.

-¿Pude alegrar este día para ti?

-Bastante.-se sonrojó al sentirlo tan cerca. Por supuesto que lo había gozado, era lo que siempre había anhelado desde el fondo de su corazón y por fin se realizaba. Y lo mejor, es que estaba con el chico al que había amado desde hace mucho, y nunca creyó poder conocer en persona.

-Es suficiente para mi. -la volteó lentamente y la tomo de la barbilla con ternura- Quiero que mi princesa esté feliz, lucharé a cada momento para conseguirlo. No permitiré que pases este día estando triste de nuevo, porque eres lo que más amo en este mundo, y juro que así será por el resto de mi vida y todas las que sigan después. Te amaré por toda la eternidad.

Juntó sus labios con los de ella en un suave beso, mientras que el cielo se encendía en fuegos artificiales, la fuente tras ellos se coloreaba con luces y una gran ovación se dejaba oír junto a ellos. Había iniciado el evento de fuentes danzarínas y ellos se habían vuelto la principal atracción: no se dieron cuenta que se encontraban justo al frente y que todas aquellas personas escucharon tan romántica declaración. En definitiva, nunca olvidaría ese especial San Valentín.