Autora: Nyanko1827.

Disclaimer: KHR! pertenece a Akira Amano-sensei.

Advertencias: Sigue siendo narrado entre Tsuna y Tercera persona.

Aclaraciones:

—Habla personajes —

–Pequeñas aclaraciones–

«Pensamientos personajes»

"Pensamientos y/o Sueños"


¡¿Ese soy yo?!

Capítulo XIV

El Contraataque

Segunda Parte.


¿En qué está pensando el Hibari-san de Tsunayoshi? ¿Por qué demonios está conduciéndome hacia la sala de recepción? ¿Es qué no sabe que ahí está su homologo? ¿Qué si vamos a ese lugar vamos a ser mordidos hasta la muerte? ¿Es qué a caso soy el único que tiene algo de cerebro en esta disfuncional familia? Porque sí, me ha quedado muy claro que Tsunayoshi está igual de loco que Reborn, a veces. ¿En qué estaban pensando Oto-san y Oka-san cuando le criaron?

¡En nada pensaban!

Para que alguien como yo haya salido como él, ellos no debían de estar pensando en nada.

—Humm… ¿Hibari-san?

Hibari-san se ha detenido y me observa con el ceño fruncido. ¿Qué he hecho?

—¿Hibari-san? —me pregunta—. ¿Desde cuándo me llamas así?

¡Oh, mierda! Cierto, Tsunayoshi le llama K-Kyoya…

—¡L-Lo siento! H-Ha sido un desliz, estaba pensando en otra cosa —aunque parece ser que mi excusa no ha servido de mucho ya que su ceño fruncido no se desvanece—. Quisiera saber el por qué estamos en Nami-chuu, ¿Reborn me está esperando aquí?

Hibari-san suspira y asiente con la cabeza antes de emprender de nuevo su andar dirección a la sala de recepción. Pero lo que no sabe es que ahí está el otro Hibari-san y si nos ve seguro que sabe que yo soy Dame-Tsuna y no Tsunayoshi…

¡En que lío me he metido! ¡Por favor que alguien me salve!

—Ya hemos llegado, Tsunayoshi.

—Bien, ¿esperas fuera o entras conmigo?

—Entro contigo —me dice con una sonrisa ladeada.

Oh, dios mío, otra sonrisa de esas y me deshago aquí mismo.

::0::

Tsunayoshi estaba corriendo por los pasillos de Nami-chuu, mirando, de vez en cuando, sobre su hombro para ver si Hibari le seguía, cosa que sí hacía. Sonriendo con diversión, Tsunayoshi empezó a subir las escaleras ya era tiempo de volver a la sala de recepción.

—Maldito omnívoro —murmuró Hibari siguiendo al castaño.

—¿Qué sucede, tonfas-san? ¿Demasiado cansado para seguirme el ritmo? —se burló soltando una carcajada—. ¿O lo que sucede es que ya no estás tan interesado en mí?

Hibari aceleró para intentar coger a Tsunayoshi pero el problema residía en que este era más rápido que él, cosa que seguía sin creerse. Vale, el homologo del herbívoro parecía mucho más atlético pero no tanto como para ganarle en una pelea.

¡Por el amor de dios! Que él perseguía a matones día y noche y su estructura física era envidiable, y ahora salía el homologo del enclenque y le ganaba en una persecución. Eso era imposible.

—¡Hemos llegado, tonfas-san! —Tsunayoshi se detuvo ante la puerta de recepción con Reborn –quien acababa de aparecer– sentado en su hombro.

—¿Por qué me has sacado de mí despacho si íbamos a terminar en el de nuevo?

—¡Gran pregunta, Hibari! Pero… eso es para que lo descubras tú~

Hibari les miró con una ceja alzada.

—Bueno, nosotros nos vamos, ¿cierto Reborn?

El asesino a sueldo sonrió escondiendo sus ojos bajo el ala de la fedora y apretó un botón de dispositivo que acababa de sacar de su bolsillo. Tanto el asesino como el Guardián del Cielo desaparecieron sin dejar rastro.

La voz divertida de Tsunayoshi fue lo último que Hibari escuchó.

—Si yo fuera tú entraría en la sala y detendría lo que está sucediendo~

Extrañado –aunque nunca lo admitiría– y con un suspiro, intentó abrir la puerta de su despacho pero para su sorpresa la encontró bloqueada. Extrañado, saca la llave de su bolsillo y la abre, lo que vio cuando entró le dejó de piedra.

::0::

Al oír la puerta abrirse aparté a Hibari-san y puse mis ojos sobre el intruso quien resultó ser… H-Hibari-san. Oh, no. Va a mordernos hasta la muerte por hacer esto aquí… ¡lo sabía!

—Detén ahora mismo lo que le estás haciendo a herbívoro.

Escuchar ese tono posesivo en la voz de Hibari-san hizo que mí corazón diese un vuelco, pero… ¿a qué se debía el cambio? Qué yo sepa, no he hecho nada para que de golpe él diga eso…

A no ser… que me esté confundiendo con Tsunayoshi… pero no puede ser… me ha llamado herbívoro…

—Oh, ¿tú herbívoro? Que yo sepa estabas detrás de Tsunayoshi, así que he decidió divertirme un rato con este.

¿¡Sabía quién era desde el principio!? Ahora entiendo la sonrisa que había puesto al cerrar la puerta…

"Nada más entrar en la sala de recepción, Kyoya sonrió mientras bloqueaba la puerta para que nadie entrase y siguió al Décimo hasta sentarse en uno de los sofás negros que hay en la sala. Curioso, decide inspeccionar la sala encontrándola igual que la de su mundo, nada estaba fuera de su sitio.

Cuándo vendrá Reborn —preguntó el Guardián del Cielo observando al pelinegro quien no dejaba de pasearse por la sala como si buscase algo.

Kyoya sólo se encogió de hombros y siguió inspeccionando, al parecer su homologo llevaba tan bien como él la disciplina en la escuela. Aunque, al parecer, las destrozas que ocasionaban eran más que las suyas.

¿Sabes si tardará mucho? —le pregunta nervioso por si Hibari aparece y les ve en su despacho.

Kyoya negó con la cabeza y, decidiendo que todo estaba en orden, se fue acercando a Tsuna hasta quedar enfrente suyo. Con una sonrisa, apoya sus manos a cada lado de la cabeza del Décimo y acercando su rostro contra el del menor le lame los labios con la punta de su lengua.

Sin pensárselo dos veces, Tsuna rodeó el cuello del mayor con sus brazos y estampó sus labios con los de Kyoya quien al notar el hambre que mostraba el Guardián del Cielo sonrió y le mordió el labio para que le dejase entrar.

A partir de ahí todo fue muy confuso para Tsuna, lo único que sentía era un gran sofoco por todo su cuerpo junto a unas ansias de ser tomado por quien tenía delante enormes. Sentía como el mayor recorría su cuerpo vestido con sus manos callosas, como le murmuraba frases en su oído que lo único que hacían era encenderle más y más, como, poco a poco el otro Guardián de la Nube metía sus manos por dentro de su camisa y devoraba su boca sin tener ni una pizca de compasión.

Pero él no se quedaba atrás, tocaba todo lo que podía del mayor y justo cuando estaba a punto de arrebatarle la parte superior del gakuran la puerta se abre mostrando a su Guardián de la Nube."

¡Oh, dios mío! ¡Casi…! ¡¿Por qué Hibari-san nos ha interrumpido en este momento?! Y encima con el sofoco que llevo encima, ¡santo dios! ¡¿Cómo diablos le explico a Hibari-san esto?!

Un momento… ¿por qué he de explicárselo? Yo… Yo no le debo ninguna explicación, ¿verdad?

—¿Y bien? —insiste Kyoya—. ¿Por qué debería detenerme? —le provoca acercando mí cuerpo más al suyo y desabrochando los botones de mí camisa del uniforme.

¡¿Cuántas cosas a la vez puede hacer?! ¿No se contenta con estar desvistiéndome delante de Hibari-san, sino qué también ha de manosearme delante de él?

::0::

Sin siquiera molestarse en contestar, Hibari agarra a Tsuna por uno de sus brazos y se lo lleva de allí sin siquiera ver la sonrisa ladeada que estaba dando Kyoya mientras veía el cómo se llevaba a su presa.

—Gran trabajo —felicitó Reborn mientras salía con Tsunayoshi de uno de sus muchos escondites—. Aunque… ¿cómo sabías que iba a reaccionar así? —puso en duda, con su orgullo algo maltrecho porque sus esfuerzos junto a los de el homologo de su dame-alumno no habían salido a la primera.

—Fácil —le contestó con sorna al saber como se sentía el asesino a sueldo—. Tanto tú, tutor, como Tsunayoshi, hicisteis que vivieran juntos. Luego, todo ya ha sido pan comido, además, quién mejor que yo para conocerme.

Reborn y Tsunayoshi quedaron en silencio y al poco tiempo, el homologo del Décimo asintió con la cabeza mientras que el asesino a sueldo fruncía –ligeramente– el ceño.

—Vamos, Reborn. Que ha sido gracias a nosotros que tonfas-san haya actuado así, al fin y al cabo, hemos sido nosotros quienes les hemos hecho vivir juntos —comentó Tsunayoshi con una sonrisa—. Por cierto —Tsunayoshi agarró a Reborn y lo dejó sobre la mesa del prefecto mientras se acercaba con pasos gatunos hacia Kyoya—, lo empezado con él puedes terminarlo conmigo, ¿no?

Rodando los ojos, Reborn desapareció de la sala de recepción mientras dejaba que esos dos hiciesen lo que quisiesen, eso si, no sin antes dejar dos imágenes de otros dos bebés.


~En el mundo de Tsunayoshi~

La mansión Vongola, situada en Sicilia, estaba en caos. Todos los empleados corrían arriba y debajo de la mansión ayudando a los Guardianes de la Novena Generación más los de la Décima, a Varia, los Siete más fuertes y al Jefe de Cavallone más sus subordinados, a encontrar la bazuca de los diez años que su amado Décimo había escondido.

—¡Bien! Sólo nos queda separarnos por grupo de dos, así cubriremos más y tardaremos menos —ordenó el Décimo Guardián de la Tormenta—. La única pista que Decimo nos ha dado ha sido: Está escondida en el único lugar donde nadie puede llegar a alcanzarla. Siguiendo esto, debemos buscar un lugar alto o un lugar donde sólo Decimo tenga acceso.

—Decirlo es muy fácil, pero todos sabemos que de esos sitios hay muchos por aquí —se quejó Haru cruzándose de brazos.

—Ya lo sé, Miura. Pero si nos centramos en los únicos lugares donde sólo Decimo tiene acceso, entonces, tenemos menos donde buscar. ¿Entendido? —todos los presentes asintieron—. Bien, pues separémonos y empecemos a buscar.

—¡SÍ! —corearon los Guardianes de la Décima Generación, el Jefe de Cavallone y las chicas junto a los niños.

Cuando todos se habían dispersado, sólo la Novena Generación había quedado parada sin hacer nada. Los Guardianes esperaban la orden de su Jefe y su Jefe veía con orgullo como colaboraban todos.

—Parece que Vongola estará en buenas manos, ¿verdad? —preguntó Timoteo a nadie en especial.

Los Guardianes asintieron con la cabeza y empezaron su propia búsqueda cuando el Noveno empezó a andar.


~Con Tsuna&Tsunayoshi~

¿Cómo habíamos llegado a esto?... Oh, claro. He de recordar no poner celesoso a Hibari-san nunca… aunque… si acabamos así posiblemente lo haga más a menudo… ¡pero en qué estoy pensando!

"Hibari había arrastrado todo el camino a Tsuna hasta que habían llegado a la casa del primero. Una vez estaban dentro de la casa, el Guardián de la Nube dirigió al Décimo hacía su habitación y lo aventó hacia la cama posicionándose él encima del menor.

Yo soy el único, ¿he sido claro? —demandó el pelinegro mientras desabrochaba la parte superior del uniforme de Tsuna.

¿P-P-Por qué importa eso? ¿N-No estabas má-más interesado en Tsunayoshi? —le preguntó cohibido e intentando ponerse bien el uniforme pero sin tener éxito.

Eso no importa.

¡Claro que importa! —le espetó con enojo—. ¡Si piensas que voy a ser su sustituto ya puedes ir olvidándote! —le gritó aguantándose las lágrimas que empezaban a acumularse en sus ojos.

Hibari detuvo sus movimientos y con fuerza agarró las muñecas del Décimo y las sostuvo por encima de la cabeza de este, dejándole inmóvil de cualquier movimiento que quisiese hacer.

No te confundas, herbívoro —le susurró al oído—. Sí he ido detrás de el, era porque nadie, ¿oyes? Nadie, me somete. Sólo quería devolvérsela y divertirme un rato ya que nadie en Nami-chuu despierta lo que él despertó.

Eso quiere decir que… —se ilusionó.

No pongas palabras en mí boca. Tú tampoco despiertas nada —Tsuna ya no pudo más y soltó las lágrimas que anteriormente retenía—, pero nadie toca lo que me pertenece.

Tsuna detuvo su silencioso llanto y le miró sin entender, enojándose y soltándole—: ¡Eso no tiene ni pies ni cabeza! ¡¿No sientes nada por mí pero nadie puede tocarme?! ¡Eso es ser egoísta! Eres alguien egoísta… no… sé que… —sus palabras fueron interrumpidas por el nuevo llanto.

No llores —siseó molesto—. En lugar de llorar, haz que no pueda pensar en otro que no seas tú —Tsuna le miró confuso—. Átame a ti y haz que me despierte con sólo tener tú presencia cerca.

Tsuna se sonrojó profundamente y con nerviosismo lamió los labios de Hibari con la punta de su lengua, del mismo modo que el homologo de su Guardián de la Nube había hecho con él para incitarle a continuar. Con una sonrisa ladeada, Hibari aceptó la invitación y empezó un ardiente beso con el Décimo Vongola."

Después… Después… ¡No puedo ni pensarlo! ¡Que vergüenza! Hacer todas esas cosas con Hibari-san… y no sólo una vez… sino dos y tres y cuatro y… ¡tantas veces hasta que se ha cansado!

—Herbívoro —suena la voz de Hibari-san… ¿molesta? a mi lado—. No te muevas tanto.

Oh…

—P-Perdón.

—No tartamudees, es molesto.

—Lo siento.

—Ahora duerme.

…le gusta dar ordenes… no creo que si Hibari-san hubiera estado con Tsunayoshi lo suyo hubiese funcionado… ahora que lo menciono...

—Hey… ¿Hibari-san? —pregunto dubitativo por si está durmiendo y no quiere ser molestado.

—Hn.

Bien, ¿eso quiere decir que continúe o que me calle? Bueno, mejor continúo.

—¿Sabes… que es posible que el otro Hibari-san sea el pasivo en la relación que tiene con Tsunayoshi?

¿Eh? ¿Hibari-san ha temblado? ¿De molestia o…?

—¿Qué?

Su voz ha sonado tan oscura que me ha hecho temblar por miedo a mi propia vida.

—Bu-Bu-Bueno… e-e-el otro dí-día estábamos hablando y…

—¿Tú y quién?

Su voz cada vez es más mortal… no tendría que haber dicho nada.

—Go-Go-Gokudera-kun y-y Yama-Yamamoto… ¡HIIII!

Hibari-san se ha levantado de golpe y se ha posicionado encima de mí… ¿una vez más?

—¿Qu-Qué he hecho? —le pregunto aguantándome un gemido que quiere salir de mi garganta al sentí las callosas manos de Hibari-san sobre mi piel desnuda.

—Insinuar que yo estaré debajo de ti.

—¡No! ¡Yo n-Ahng!

::0::

En la sala de recepción se encontraban Tsunayoshi y Kyoya después de una buena sesión de retozar juntos. El Décimo estaba acunado en los brazos de su Guardián mientras dormía plácidamente y dicho Guardián se encontraba observando las dos fotografías.

En una había un bebé vestido con un manto oscuro y una capucha –también oscura pero con dos franjas blancas a los extremos– cubriéndole parte de su rostro donde sólo se distinguían dos triángulos invertidos de color púrpura y unas botas oscuras. Alrededor de su cuello en una cadena había un pacificador de color índigo y sobre su cabeza descansaba una rana.

«La Ilusionista de Varia», pensó mientras pasaba a la otra imagen.

En esta había otro bebé con un qipao rojo con los pantalones blancos, con los brazos delante de su pecho y dentro de las mangas del qipao mostrando una sonrisa afable. Alrededor de su cuello había un pacificador rojo y sobre su cabeza un mono blanco.

«El maestro de artes marciales de Tsunayoshi…».

—Hmm —murmuró el Décimo notando el diminuto movimiento que había hecho su pareja al intentar dejar las imágenes sobre la mesa de té que había en la sala—. ¿Kyoya?

—¿Preparado para otra? —le preguntó el Guardián de la Nube con una sonrisa divertida en su rostro.

—¿Eh? —mustió confundido hasta que vio las fotografías en la mesita—. ¡Ah! —con rapidez, Tsunayoshi apartó a Kyoya quien soltó un bufido molesto por ser sustituido por dos imagenes—. ¡Son Fon-sensei y Viper-san!

—Lo he visto… ahora…

Kyoya le quitó las fotografías lanzándolas a cualquier lugar mientras se posicionaba sobre Tsunayoshi.

—¡No las lances! ¡Son muy, muy, muy importantes!

—Es mucho más importante esto —le susurró al oído agarrando la mano del Décimo y posicionándola sobre su intimidad.

—¿¡Otra vez estás así!?

Kyoya sonrió de lado y le silenció con un ardiente beso, lo siguiente que se escucho en la habitación fueron los sonoros suspiros y gemidos de placer que daba Tsunayoshi junto algún gruñido de su compañero.

::0::

Un mismo chico, misma familia, mismos amigos, mismo destino pero distinta vida. ¿Lograrán encontrar la bazuca?


N/A: ¡Sí~! Y aquí el capítulo 14, espero que haya sido de vuestro agrado y sino pues… que se hará *Nyanko se encoje de hombros* Si alguien esperaba lemon… lo siento, no estaba de humor para escribirlo y si lo hubiese hecho habría quedado hecho una birria. Así que, para escribir algo mal prefiero no escribirlo. Ya intentaré compensaros de alguna otra forma… no sé como… bueno si queréis ser recompensados por no haber puesto lemon podéis proponer mediante el review que dejéis. La propuesta que aparezca más será la que haré…

Bien, en la relación de Tsuna y Hibari he querido plasmar la contradictoria que hay entre Tsunayoshi y Kyoya... no sé si me explico... es decir, como en el mundo paralelo es Kyoya quien ha de atar a Tsunayoshi en el 'normal' es Tsuna quien ha de atar a Hibari... más o menos es eso... bueno, espero que todo se entienda mejor en el próximo capítulo que será el último, sin contar el epílogo.

¡Oh! Otra cosa antes de que se me olvide: La encuesta la cerraré el 17 de Septiembre, y quienes quieran saber como va podéis ver los resultados que hay por ahora.

De momento va ganando la opción: Publica las secuelas pero da prioridad a los activos con un 80%.

Espero vuestros reviews (si merece alguno xD)

Nos leemos.