Resumen: Cuando Emilie Agreste reaparece y Hawkmoth desaparece misteriosamente, Ladybug y Chat Noir tienen una fuerte pelea. Adrien se muda a Japón, y cuatro años después regresa a París para los preparativos de su boda con Kagami. No se espera encontrar a Marinette viviendo con Luka, y mucho menos con una pequeña niña rubia que le parece muy conocida.

Nota Aclaratoria:

1) Los personajes no me pertenecen, salvo algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía

2) Contiene spoilers de toda la segunda temporada

3) IMPORTANTE: La inspiración para algunas puntos de la trama de esta historia fue tomada por el fic Unexpected Surprise de Totally Lucky en la página Archive of Our Own.

SERIE DE MALENTENDIDOS

CAPÍTULO 14

Casa de Luka Couffaine

A la mañana siguiente

Marinette se despertó tan pronto como amaneció, estando segura de que todo lo que sucedió la noche anterior había sido un sueño. No había manera de que Adrien fuera Chat Noir, y que éste la hubiera visitado la noche anterior. Se llevó las manos a los labios. Su sueño había sido muy lindo, y bastante realista, pero un sueño al fin y al cabo.

La chica se incorporó en la cama y se desperezó, cuando vio algo escrito en la libreta que tenía sobre su mesita de noche. Se estiró para alcanzarla, y vio que se trataba de una nota escrita con impecable caligrafía, y conocía bien la letra.

"Salut, ma Lady.

Seguramente te estarás preguntando si todo fue un sueño. Para mí lo fue.

Te veré más tarde, bugginette. Me conoces lo bastante bien para saber que siempre cumplo lo que prometo.

Ton chaton"

La chica sonrió ampliamente, y acercó la hoja de papel a su pecho. No había sido un sueño, no había sido su imaginación. Chat Noir… Adrien… había estado ahí. En su casa. En su habitación. Y sabía sobre Emma, sabía que tenía una hija, ¡y la quería! ¡Las quería a las dos!

Marinette había recordado porqué se había enamorado de Adrien Agreste. Era todo un caballero, gentil, bondadoso y justo. Y de Chat Noir, que era valiente, sensible y apasionado. Se sentía la mujer más afortunada del mundo, con el hecho de que Adrien Agreste y Chat Noir fueran la misma persona.

Su sonrisa podía deslumbrar a quien la viera en esos momentos.

La cerradura de la puerta principal sonó, y la sonrisa en los labios de Marinette se borró de pronto al caer en cuenta de todas las complicaciones que esta nueva información traería consigo. Así como Adrien tendría que hablar con Kagami y romper su compromiso (y seguramente, también su corazón) ella misma tenía que hablar con Luka y decirle la verdad.

Luka era bastante consciente de que sus sentimientos no eran devueltos por Marinette. Y sin embargo, el chico siempre había estado ahí con ella, con paciencia y cariño. Había asumido un rol paterno con Emma, y a pesar de que su hija le quería, no lo veía como un padre, quizá por el hecho de que Marinette siempre tomaba su distancia con él.

Pobre Luka.

Marinette se incorporó, y se apresuró a la puerta de su habitación. Tenía que hablar con él ya, antes de que se arrepintiera de hacerlo, y antes de que Emma despertara, para evitar que los interrumpiera. La chica miró el reloj. Ocho de la mañana. Emma era perezosa los fines de semana, y bien podía dormir hasta las nueve o diez de la mañana. Eso le daba a Marinette entre una y dos horas para hablar con Luka.

Al escuchar al chico entrar a la cocina, Marinette se cubrió con su bata y abrió la puerta de su habitación.

El chico se veía muy cansado, pero esbozaba una sonrisa tranquila. Al parecer había tenido una buena noche. Luka estaba poniendo su guitarra en el sofá grande de la sala cuando notó la cabeza de Marinette asomándose por el umbral de la puerta.

-Hey, buenos días- sonrió el chico- pensé que para esta hora tú y Emma estarían listas para ir a la Gare de Saint-Lazare…-

-Salut, Luka- dijo Marinette, dudosa ante ese saludo de su compañero de apartamento- yo… no vamos a ir a Normandía. Y… necesito hablar contigo-

La sonrisa de Luka se borró inmediatamente. No solo por su tono de voz, sino porque pudo ver los ojos algo hinchados de la chica, por haber llorado la noche anterior.

-¿Te encuentras bien, Marinette?- dijo el chico con una expresión muy preocupada- ¿es algo malo?¿Emma está bien?-

Eso hizo que la chica se sintiera aún más culpable de lo que estaba a punto de hacer. Romperle el corazón a alguien nunca es fácil, y se preguntaba como Chloé Bourgeois había podido hacerlo tan fácilmente en el colegio. Sacudió la cabeza. Ese no era el punto.

-No, todo está bien, Luka- dijo Marinette- pero hay algo…- se aclaró la garganta- tú y yo tenemos que hablar. Antes de que Emma despierte. ¿Puedes venir?-

Luka la miró, confundido, y asintió, tomando su taza de café y caminando hacia la habitación de Marinette. Estaba agotado después de haber tocado toda la noche, pero si Marinette decía que tenía algo importante que hablar con él…

Una vez que Luka entró y se sentó al borde de la cama, Marinette cerró la puerta con cuidado y se apresuró a sentarse junto a él.

-Verás, Luka, hay algo importante que tengo que confesarte- dijo ella en voz baja.

-Te escucho- dijo el chico, quien a este punto se imaginaba que no sería algo bueno.

-Yo… - se aclaró la garganta, preguntándose por dónde debía empezar. Se decidió la parte más sencilla- ¿recuerdas el día que nos conocimos?-

-Por supuesto que lo recuerdo, Mamamarimanette- dijo Luka, volviendo a sonreír, llamándola como lo había hecho la primera vez que la había visto- fue el día que mi mamá fue akumatizada. Y quedé impresionado con lo valiente que eres, y lo hábil que fuiste al abrir un candado-

Marinette se mordió el labio. Su relación con Luka había comenzado por una mentira relacionada a su identidad como Ladybug. Genial, con lo mucho que odiaba las mentiras. Pero ese no era el punto.

-Ese día, cuando… me escondiste bajo tu cama y te sacrificaste para que yo pudiera escapar- continuó Marinette- la verdad es que nunca corrí a buscar a Ladybug-

-¿Qué dices?- dijo Luka, parpadeando sorprendido, como si dudara de la salud mental de la chica- por supuesto que lo hiciste, Ladybug me dijo que tú habías sido quien le avisó del akuma, y…-

-No lo hice- lo interrumpió Marinette- sé que es difícil de creer, pero… yo era Ladybug-

Los ojos de Luka se fijaron en ella por unos segundos, y poco a poco Marinette notó que comenzaron a agrandarse al caer en cuenta el chico de que todo finalmente tenía sentido.

-¿T… tú?¿Tú eres Ladybug?-

-Era Ladybug- lo corrigió ella, apenada, recordando con una mueca que había renunciado a Tikki, y que no tenía sus aretes. Justo ahora podría servirse de sus consejos- pero sí, esencialmente-

-Wow, Marinette- dijo el chico, genuinamente impresionado por lo que acababa de escuchar- sabía que eres increíble, pero no dejas de sorprenderme-

Marinette se sonrojó levemente, como siempre hacía cuando alguien le decía que era impresionante.

-Pero no entiendo- continuó Luka, confundido- guardaste el secreto por tanto tiempo. ¿Porqué me lo dices ahora?-

-Porque es parte de lo que quiero contarte- dijo Marinette- la otra cosa que tienes que saber es… ya ves que nunca te he dicho quien es el padre de Emma-

Luka asintió seriamente. No sabía porque Marinette había decidido de pronto ser tan comunicativa y contarle sus secretos, pero no se quejaba. Él llevaba años queriendo conocer esa información.

-Cuando te dije que no sabía quien era el padre de Emma, era la verdad- dijo Marinette en voz baja- no conocía su verdadero nombre porque…-

-Porque el padre de Emma es Chat Noir- Luka completó la frase al comprender porqué Marinette le había compartido el secreto de que era Ladybug- ¡por supuesto! Por eso no nos querías decir quien era. Lo siento mucho, Marinette. Seguramente debías odiarme cuando te lo preguntaba…-

La chica sonrió levemente.

-Por supuesto que nunca podría odiarte, Luka- dijo ella, pero borró su sonrisa- pero ahora entiendes porqué no podía decir nada al respecto. Yo no sabía su identidad, y él no sabía la mía. Y no tenía manera de hacerle saber de la existencia de Emma, porque Chat Noir desapareció de París antes de que incluso yo supiera que estaba esperándola. Y ahora que ya sabes la verdad, lo que te tengo que confesar-

Luka asintió, y la miró fijamente.

-Hasta anoche, yo no conocía su identidad secreta- dijo Marinette- por casualidad, Chat Noir descubrió la mía, y vino a buscarme…-

Los labios de Luka se transformaron en una perfecta o, cayendo en cuenta de las implicaciones de lo que Marinette le estaba contando. Su antiguo compañero y amante estaba de regreso en París, y a todas luces Marinette aún le quería. Luka gruñó para sus adentros. No solo era Adrien, ahora tenía otro rival en su contienda por la chica. Y recordando lo mucho que Chat Noir adoraba a Ladybug y le había sido fiel hasta el final, ese sí era seguramente un amor correspondido.

Marinette pareció notar ello, y sacudió la cabeza.

-Lo siento mucho, Luka- dijo Marinette- no te diría todo esto si no fueras importante para mí. Y si no confiara en ti. Debes de saber que Chat Noir es el verdadero amor de mi vida, y el padre de mi hija-

Casi pudo escuchar el corazón de Luka quebrándose.

-Yo… lo siento mucho, en serio. Te quiero, Luka, muchísimo- dijo Marinette, bastante afligida por tener que decirle eso al chico- eres… es como si fueras de mi propia familia. Nunca jamás voy a poder terminar de agradecer todo lo que has hecho por mí… por nosotras dos-

-Entiendo- dijo Luka, bajando la mirada- él regresó a tu vida-

Marinette lo hizo levantar la mirada.

-No sabes lo difícil que me es decirte todo esto- dijo la chica- pero… eres uno de mis mejores amigos. Eres una de las personas más importantes en mi vida, Luka. No podía mentirte-

Luka se sentía terrible por lo que Marinette le estaba revelando, pero finalmente sonrió.

-Entiendo, Marinette, en serio- dijo Luka- si tú no sientes lo mismo por mí, no hay nada más que hacer. No es como que no lo supiera antes. Y… si te ayudé todo este tiempo, no fue porque esperara algo de ti, sino porque somos amigos, y adoro a Emma-

Marinette sonrió, aunque aún se sentía un poco culpable.

-No sabes el miedo que tengo de hacerte daño- dijo la chica- pero te lo agradezco, Luka-

El chico ladeó la cabeza y sonrió levemente.

-Muchas gracias por ser sincera conmigo- dijo Luka a su vez- ahora, dime que es lo que necesitas que haga para ayudarte-

Marinette iba a decir algo, pero ambos fueron interrumpidos por un ruido en el pasillo fuera del apartamento. Luka frunció el entrecejo y se levantó rápidamente para mirar hacia afuera, en caso de que alguien los hubiera escuchado, pero se tranquilizó al ver que había sido un gato que volteó una maceta. Luego regresó al interior.

-No era nada- dijo Luka- pero tenemos que tener cuidado con lo que conversamos. No me gustaría que alguien más nos escuchara-

Marinette asintió.

x-x-x

Mansión Agreste

Una hora más tarde

A pesar de haber dormido apenas un par de horas, Adrien se levanto de la cama con tanta energía como si hubiera dormido toda la noche como un bebé. Se sentía tan feliz que podría brincar de emoción. Pero tan pronto como salió de la ducha con esa vibra hiperactiva, Plagg se interpuso en su camino para para detenerlo.

-Oye, chico, bájale dos rayitas a tu emoción- dijo el kwami con una expresión seria- no quiero aguar la fiesta, pero te recuerdo que tienes cosas urgentes y nada agradables que hacer el día de hoy. Como por ejemplo, decir la verdad a Kagami sobre Marinette y Emma-

La enorme sonrisa en el rostro de Adrien se borró. Sí, era un trabajo desagradable, y le causaba mucho conflicto el hecho de hacer sentir mal a una de sus mejores amigas, pero como sabía que pasaría con Marinette cuando hablara con Luka, él también le debía la verdad a Kagami. No podía casarse con ella si no la amaba. No podía seguir con ella si era Marinette a quien amaba en realidad.

El chico suspiró largamente y se calzó los zapatos. A través de su ventana vio que Kagami estaba en el jardín de la mansión, ejercitándose y practicando sus movimientos de esgrima. Adrien tragó saliva. Hubiera preferido romper su compromiso con Kagami cuando la chica no tuviera un arma con la cual era mortalmente hábil en sus manos, pero el asunto no podía esperar más tiempo.

Faltaban menos de quince días para la fecha fijada de la boda. Tenía que detener eso sí o sí.

Adrien salió de su habitación y bajó al jardín, listo para encontrarse con Kagami. Se aclaró la garganta para atraer su atención. La chica lo miró de reojo, con los ojos entrecerrados, y siguió haciendo sus ejercicios con su espada.

-Kagami- dijo Adrien, acercándose dudoso hacia ella- sé que estás muy molesta conmigo, pero… tenemos que hablar-

La chica lo miró por un momento con la misma expresión molesta, y siguió con sus movimientos. Adrien tragó saliva. Esto no iba a ser nada fácil ni mucho menos agradable.

-Kagami, por favor- dijo Adrien nuevamente- solo escúchame. Esto no es nada fácil para mí-

-¿Y crees que es fácil para mí?- dijo la chica japonesa, volviéndose hacia él con una expresión molesta- ¿haber venido hasta tu hogar y descubrir que me has estado mintiendo todo el tiempo?¿Que estás enamorado de Marinette?¿Y que tienes en secreto una hija con ella?-

Adrien tragó saliva, y le dolió la garganta al hacerlo. Realmente esperaba que los Tsurugi no estuvieran en casa, porque si llegaban a escuchar eso… no quería pensar lo que pasaría.

-Sé que todo eso suena bastante mal, y por eso quiero ofrecerte una explicación- dijo Adrien, acercándose a ella, y evadiendo una estocada de su florete. Le ofreció la mano- por favor. ¿Quieres escucharme?-

Kagami bufó, frustrada.

-Pues al parecer no tengo opción- dijo ella, sin tomar su mano, y tomando asiento en una banca del jardín- te escucho-

Adrien sonrió levemente, recordando que a pesar de que ese era un mal trago, finalmente lo estaba haciendo por Marinette, porque la amaba. Y por Emma. Caminó hacia Kagami y se sentó junto a ella.

-Bueno, comenzaré diciendo que ni tú ni yo elegimos este compromiso- dijo Adrien en voz baja- fue impuesto sobre nosotros por nuestros padres. Pero a pesar de todo, estaba dispuesto a seguir adelante con él, porque eres una de mis mejores amigas, y pensé que iba a ser fácil…-

Kagami no decía nada, solo lo miraba con los ojos entrecerrados. Hasta ese momento todo era verdad. Sabía que ninguno de los dos había deseado ese compromiso, y habían seguido adelante con él porque eran buenos amigos, y para complacer a sus padres.

-Eso fue hasta que regresamos a París- dijo Adrien- el primer día después de que volvimos, me sentía nostálgico y fui a ver mi antiguo colegio, y me encontré a uno de mis amigos del colegio, Nino. Y fue el día en que conocí a Emma, la hija de Marinette. Antes de ese día, yo ignoraba por completo su existencia. Y tan pronto como la vi, me pregunté exactamente lo mismo que tú. No sabía si era mía-

Kagami frunció el entrecejo.

-No te mentí, Kagami- continuó Adrien antes de que la chica lo interrumpiera- yo nunca tuve una relación con Marinette. La amaba y la admiraba desde la distancia, pero ella había rechazado mis avances, como te había contado. Fue una sola noche la que pasamos juntos, y fue poco menos de un mes antes de irme a Japón, hace cuatro años-

Adrien volvió a tragar saliva. Aquello no era mentira. Había sido a Ladybug a quien admiraba, y quien lo había rechazado, pero finalmente Ladybug era Marinette. No era necesario que le dijera ese detalle.

-Marinette y yo peleamos después de esa noche- continuó Adrien- me dijo que no quería volverme a ver, y fue por ello que me fui de París, y elegí ir a Tokio contigo y tu familia, porque sabía que eres mi amiga y que podía contar contigo-

La expresión de Kagami se suavizó un poco al escuchar aquella explicación, y Adrien podía decir que se sentía un poco mal por él.

-Como te decía, cuando vi a Emma, me pregunté si era mía, por la noche que habíamos pasado juntos- continuó Adrien- por eso pasé los últimos días sin hacer nada sobre los preparativos para la boda. Estaba buscando una oportunidad de hablar a solas con Marinette y obtener la respuesta que necesitaba. Eso fue lo que me vio hacer Lila en casa de Nino y Alya: intentar en vano hablar a solas con ella, porque me estuvo evitando-

-¿Y… obtuviste la respuesta?- dijo Kagami.

-Anoche, después de que me reclamaste, decidí dejarme de sutilezas y salí de casa a buscar a Marinette para confrontarla- dijo Adrien, y Kagami casi sonrió al escuchar eso- no te respondí anoche, porque aún no tenía la respuesta de Marinette. No te podía decir que era mía, o que no era mía, porque aún no lo había escuchado de sus labios. Pero ahora que hablé con ella… ya sé la verdad-

-¿Y bien?-

El chico tomó aire antes de responder.

-Emma es mía- dijo Adrien finalmente, sintiendo un inmenso alivio al pronunciar esas palabras- Marinette me lo aseguró-

Los labios de Kagami se curvaron en una sonrisa.

"Vaya, eso fue inesperado"; pensó Adrien al verla sonreír.

-Entonces, anoche descubrí que soy padre- continuó el chico, sonriendo levemente- y además, descubrí también que aún amo a Marinette y ella, no sé por qué milagro, me ama también. Ahora que lo pienso, esa pelea que tuvimos fue solo porque sus hormonas la hacían sentir mal, ya estaba embarazada y ninguno de los dos lo sabíamos-

Kagami amplió aún más su sonrisa.

-Lo siento mucho, Kagami- dijo Adrien, borrando su sonrisa, preocupado por su amiga- tengo muchas cosas de qué disculparme contigo. No te traté justamente en todo este asunto. Debí decirte la verdad desde el principio, y quizá nos hubiéramos ahorrado una visita de tus padres, pero estaba tan confundido por la existencia de Emma y quería confirmarlo primero con Marinette, y pues no pensé bien las cosas-

La chica giró los ojos, y le dio un golpecito en la cabeza con la parte roma de su florete.

-No seas tonto, Adrien- dijo ella, encogiendo los hombros- hiciste lo mejor que pudiste dada la situación en la que estabas. No te culpo-

Adrien no parecía muy convencido, pero Kagami soltó el florete y lo abrazó de pronto.

-Felicidades, Adrien, eres padre- dijo la chica en voz alta- wow, nunca pensé decir eso-

Adrien iba a sonreír, pero no lo logró. Se sentía culpable por muchas razones. A pesar de que ya había hablado con Marinette, aún no lo dejaba el remordimiento de haberla abandonado todos esos años.

-¡Me siento terrible, Kagami!- dijo él, cubriéndose la cara con las manos cuando la chica lo soltó- yo… abandoné a Marinette, la dejé sola con una niña que criar, y huí a Japón todos estos años. Mi hija me necesitaba, y yo no estuve con ella en todo este tiempo. Soy el peor padre de la historia, y… -

-Adrien… ¡Adrien!- dijo Kagami, sacudiéndolo levemente por los hombros- nada de esto fue culpa tuya. Ni de Marinette. No lo sabías. Y creo que fue muy noble de parte de Marinette no haber dicho nada al respecto a tu padre-

El chico sonrió levemente. Sabía que Marinette no había dicho nada porque no sabía que él era Chat Noir, pero incluso si lo hubiera sabido, Adrien estaba seguro de que habría guardado silencio para protegerlo de su padre.

-Ahora, falta que se lo diga a tus padres que no me puedo casar contigo- dijo Adrien- si sobrevivo… te prometo que te compensaré por todo lo que te he hecho, Kagami-

-¿De qué hablas?- dijo la chica, encogiéndose de hombros- al parecer, todo este asunto fue un malentendido. Cancelaremos esta ridícula boda de una vez por todas, a pesar de que mis padres nos van a hacer la vida imposible por ello- la chica se sacó el anillo que usaba en el dedo corazón de su mano izquierda, y lo puso en manos de Adrien- toma, creo que esto te pertenece-

Adrien volvió a sonreír, agradecido de haber recuperado el anillo de su madre, y en general de la comprensión de su amiga. Y él que pensaba que iba a terminar atravesado por el florete de Kagami. No pensaba que iba a recibir ese apoyo de ella.

-¿Tus padres ya lo saben?- dijo Kagami.

Adrien asintió levemente

-Maman se dio cuenta al mismo tiempo que tú, cuando vio a Emma en la compañía- dijo Adrien- père también ya lo sabe. Me confrontaron sobre ello la noche que fueron a cenar con tus padres. Pero igual que cuando tú me lo preguntaste, aún no lo había escuchado de labios de Marinette-

-¿Saben que quieres cancelar la boda?- preguntó la chica, y él asintió.

-Solo falta decirle a tus padres, y terminar con esta locura- añadió Adrien.

Kagami asintió. Conocía bien a sus padres, y sabía que habría drama tan pronto como les dijera que rompería su compromiso con Adrien porque éste tenía una hija en secreto y estaba enamorado aún de su amor platónico del colegio.

-Bien, si tú lo dices- dijo Kagami, ahora sonriendo con una expresión traviesa- pero me debes un…-

Pero se interrumpió al escuchar un fuerte ruido, como si se tratara de un vidrio quebrándose en el interior de la mansión, seguido de un golpe seco. Tanto Adrien como Kagami fruncieron el entrecejo.

-¿Qué fue eso?- dijo Kagami, y cuando Adrien se encogió de hombros, ambos chicos corrieron al interior de la mansión. Ninguno de los dos se podía imaginar de qué se trataba todo eso. ¿Estarían intentando robar algo?

Cuando ambos entraron a la mansión, miraron a su alrededor y no encontraron nada. Cruzaron el umbral del recibidor, y notaron que la puerta de la oficina de monsieur Agreste se encontraba abierta y al parecer había sido forzada, y el generador de electricidad había sido desconectado.

-¿Qué habrá pasado?- preguntó Kagami en voz baja.

-No lo sé- dijo Adrien, confundido- père y maman están desayunando fuera con Nathalie, y el Gorila los llevó. No debería haber nadie más en la mansión, más que nosotros dos…-

Tras fruncir el ceño, Adrien entró apresuradamente a la oficina de su padre, seguido de Kagami, quien no había soltado su florete. Ambos se quedaron helados junto a la puerta.

La oficina de monsieur Agreste estaba vacía, pero la ventana que daba hacia la calle estaba rota, la alarma estaba apagada por la falta de electricidad y el retrato de Emilie Agreste, pintada al estilo de Gustav Klimt, que era el cuadro favorito de su padre, estaba tirado en el suelo a un lado de la computadora, revelando la caja fuerte de Gabriel Agreste… la cual estaba completamente abierta.

-Oh, no…-

Palideciendo, Adrien se apresuró a ver que había faltado. Los boletos del Tibet, la mayoría de los libros y las fotos estaban aún ahí. Pero el chico notó inmediatamente la ausencia del valioso objeto que él había tomado en el pasado una vez, y que le había causado que casi le prohibieran volver a ir al colegio por el resto de su vida.

El libro de su padre, que Adrien sabía que era el Grimorio de los Miraculous, estaba desaparecido. El chico frunció el entrecejo. Eso no era bueno.

Bajo su camisa, Plagg sacó su cabeza y miró lo mismo que Adrien había visto. El kwami palideció. El maestro Fu no iba a estar nada contento cuando se enterara de que el Grimorio había vuelto a desaparecer.

x-x-x

CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Les advertí que apenas íbamos a la mitad, y que las cosas no podían ser tan fáciles para nuestros héroes favoritos. Al parecer alguien está muy interesado en ponerles las cosas mucho más difíciles. Muchas gracias a todos por seguir leyendo, y por sus reviews. Abrazos.

Abby L.