La trama es mía y los personajes son de la gran S. Meyer
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Hola después de tiempo y de arduo trabajo subo otro capitulo mas
la charla entre Esme y Carlisle esta inspirado en canciones que escuché y me imaginé muy rápido el contexto de la historia
"Beegie Adair - Mam'selle" , "Pink Martini - Aspettami", "George Cole - Sheila's Waltz" y "Andrea Wood - Syracuse"
realmente inspiradoras, ojala pudieran escucharlas y así me entenderán de que voy
agradezco al ultimo review ya que de no ser así, no hubiera aterrizado de mi mente y hubiera desaparecido, otra vez
mil disculpas!
un beso enorme y ¡a leer!
CAPITULO 15
BRISTOL
Mientras Edward estaba sumido en un profundo sueño recuperándose lentamente, Bella también yacía de costado a su lado observándolo cuidadosamente, acariciando sutilmente los mechones sueltos de su cabello cobrizo y con un dedo bajaba lentamente pasando por su nariz sus labios y terminando en su mandíbula; suspiró de nuevo como los últimos veinte minutos que estaba ahí y nuevas lagrimas bajaron por sus costados; esto era su culpa; verlo así de una manera tan indefensa le dolía demasiado y ahora ya no le importaba lo que los demás dijeran, ella sabía que sentía algo por Edward y aun así trataba de alejarse de él, pero ahora no podía más, ella de pronto se abrazó a si misma por el nuevo descubrimiento de sus sentimientos, Bella quería a Edward como cuando una mujer quiere a un hombre y eso la aterraba; la magnitud de sus sentimientos estaban apoderándose lentamente, sentía como un vaivén dentro de sí misma y su cabeza empezó a dar vueltas; asustada se levantó de la cama y se dirigió a la puerta, dando una última mirada a Edward salió de cuarto con arcadas y con dirección al suyo dando un portazo abrió la puerta de su baño expulsando lo poco que había comido cuando Rosalie casi la obligó a engullir lo que había preparado.
- ¿Bella? – preguntó de pronto alguien, buscándola por toda la habitación, pero ella no pudo responder porque una nueva arcada apareció y votó de nuevo lo que no podía digerir - ¿Bella estas bien? – esta vez con un jadeo de asombro, Jasper se acercó a ella, se inclinó frotando su espalda y cogió los mechones que se escapaban en su rostro
- Ya estoy mejor – susurró la castaña para tranquilizar a su primo – ya estoy mejor – añadió de nuevo casi tratando de convencerse a si misma, cogió un poco de papel toalla que estaba cerca de su mano izquierda y limpió todo su rostro cubierto de sudor debido a la anterior acción que hizo – estoy mejor – añadió esta vez con un sollozo mirando aquellos ojos azules oscuros de su rubio primo, Jasper hizo una mueca y la abrazó sin permiso, Bella se sujetó de la solapa de su abrigo y lloró hasta que no pudo mas.
- ¿Qué pasa muñequita? – preguntó con tanta gentileza que a Bella casi le rompe el corazón, su primo solía decirle "muñequita" cuando jugaba con él, Alice y Rosalie en los invernaderos de la casa en Londres - ¿Qué sucede? Me tienes muy preocupado – añadió tratando de levantarse con ella, fallando en el intento, Bella puso de su parte y ambos salieron del baño para sentarse en el pequeño sofá de cuero que había en la habitación - ¿acaso estas…? – aquella pregunta desarmó a Bella, ella miró a los ojos de su primo asustada, negando al instante
- No es eso – habló de pronto con la voz rasposa – es solo que… - pero calló de inmediato; no sabía si debía hablar, no sabía si podía confiar de nuevo en su primo, aquel que la sostuvo en sus primeras caídas con la bicicleta o cuando montaban caballo, él había estado ahí cuando el potro la votó al suelo; miró con temor a los ojos de Jasper y este solo lo miró con dulzura animándola a contarle lo que la inquietaba, soltó todo el aire que tenía contenido entre su pecho y se preparó para hablar – creo que estoy enamorada de Edward – susurró, temiendo la reacción de su primo
- ¿y eso es malo? – preguntó Jasper, alejándose de ella , sentándose correctamente para mirar la reacción de su prima, ella se encogió de hombros y aclaró su garganta
- No lo sé – respondió – al menos tú lo has tomado con bastante calma, recién me di cuenta – añadió, Jasper sonrió y soltó una carcajada, Bella al verlo se tranquilizó pero refunfuñó preguntándose cuál había sido el chiste que había dicho
- No te sulfures Bella – afirmo su primo antes que Bella dijera algo – no me opongo en absoluto no tendría que hacerlo, no soy tu padre; me alegro que te hayas enamorado y ahora entiendo porque huías tanto de Edward – volvió a reírse esta vez la castaña la acompañaba en sus risas, pero de pronto recordó la última visita al centro comercial y suspiró
- Sé que sientes algo por Alice – Jasper de pronto paró de sonreír y se sintió incomodo ante tal afirmación, prácticamente con su actitud ya estaba confirmando el hecho, y suspiró molesto – yo tampoco tengo porque meterme ni prohibirte, pero debo recordarte que somos primos Jazz – añadió, él hizo una mueca y bajó los hombros apesadumbrado
- Si siento algo por Alice, y sé que ella siente algo por mí, pero no puedo decírselo, simplemente no puedo – añadió con pesar dejando escapar una lagrima, Bella lo miró con pena, levantó una mano y acarició su rostro limpiando la lagrima que bajaba por su mejilla – me da tanto coraje haberme enamorado de Alice sabiendo que es mi prima de primer grado – suspiro y cerró los ojos, Bella se acercó y lo cogió en brazos para que sollozara libremente
Tan metidos estaban en la conversación que no se dieron cuenta que la puerta estaba entreabierta, ni tampoco se dieron cuenta que había una persona que sin querer había estado escuchándolos, Rosalie escuchaba los sollozos ahogados de su hermano con rabia, mientras trataba de dar crédito a lo que había escuchado, él estaba enamorado de su prima, de Alice, su prima de sangre; lo primero que pasó por su mente fue "incesto" y eso sería muy mal visto por todos si llegara a pasar. Corrió a través del pasillo sin hacer mucho ruido y llegó a la pequeña sala, se sentó muy cerca a la chimenea que estaba encendida, se quitó los pequeños guantes que tenía y se frotó el rostro con fuerza; todavía no podía creer haber escuchado eso.
- ¿Rose? – preguntó de pronto la pequeña, quien iba entrando del brazo de su grandulón amigo, quien también la miraba con preocupación
- ¿Está bien señorita? – preguntó Emmett acercándose un poco, Alice se había sentado a su lado tratando de sonsacarle algo pero era inútil, Rosalie seguía con los ojos perdidos y el ceño fruncido
- Déjenme en paz – añadió de pronto asustando a sus acompañantes, Alice la miró con detenimiento y negó con la cabeza
- Te traeré un tila para calmar ese llanto ya vuelvo – salió corriendo de la estancia para dirigirse a la cocina, mientras que Emmett quedó parado en medio de la sala sin saber que hacer
- Vete – susurró la rubia con la vista perdida – vete de aquí – añadió de nuevo esta vez mirándolo fijamente
- Usted no está bien – susurró Emmett tratando de acercarse a ella
- ¡QUE ME DEJES EN PAZ! ¡NO ENTIENDES! ¡NO QUIERO HABLAR! – añadió en un intento desesperado, trató de acercarse a él para darle un buen golpe pero al pararse intempestivamente sufrió un mareo; felizmente Emmett alcanzó a levantarla antes que chocara con el piso, la cargó hacia el sofá más grande y la arropó
- No puedo dejarla así – susurró él , Rosalie solo lo miró durante unos segundos y luego desvió la mirada hacia el fuego, Alice apareció de pronto colocando una bandeja delante de ellos, mientras que la obligaba a tomar la taza de tila que había preparado, miró a su prima con detenimiento causando en ella un leve estremecimiento y la interrogación escrita en sus pequeñas facciones; prometió mentalmente no dejar que su hermano y su prima fueran felices juntos, no los dejaría, por la imagen y el honor de la familia.
Esme se encontraba en su segundo día en Bristol, al menos se sentía tranquila ya que sus hijas estaban en la hacienda y con buena compañía, no se escapaba a sus ojos las miradas cómplices que compartían tanto Bella y su custodio, sonrió con nostalgia recordando aquella época en la que se le podía permitir soñar con algún chico de la preparatoria o la universidad.
Cansada de tanto trabajo durante la mañana, casi al finalizar la tarde se dirigió a visitar un café parisino, el único en Bristol que tenía la decoración como en los años veinte, y la música ni que decir, sonrió a gusto mientras tomaba su café con crema dulce, tal como a ella le gustaba al son de Mefiez-vouz de Paris.
- Le gusta mucho estar aquí, ¿no es así? – preguntó de pronto Carlisle que estaba sentado en frente de Esme disfrutando su café cortado, el mejor que había probado en toda su vida.
- Me trae muchos recuerdos – susurró Esme al tiempo que se aclaraba la garganta – vine aquí con Alice las muchas veces que tocaba junta directiva y para recrear la vista con toda la iluminación de la ciudad en el agua – añadió perdiendo la vista en el horizonte
- Es muy acogedora – susurró Carlisle tomando un sorbo de su taza – dicen también que se puede pasear en globo ¿cierto? – preguntó con una sonrisa
- Es una de las mayores actividades que ofrece la ciudad, a Alice le encanta – sonrió bebiendo otro sorbo mientras escuchaba la letra de la canción souvenir de ma mère
- ¿se encuentra bien? – preguntó de nuevo Carlisle, estudiando la reacción de su jefa, ella solo suspiró y asintió
- Es difícil asimilarlo y más si estoy alejada de mis niñas – Carlisle asintió – es realmente duro; el saber que Bella supo todo desde mucho antes – su custodio hizo una mueca y la miró con entendimiento
- ¿quiere otro café? – preguntó el rubio cuando se dio cuenta que Esme ya no tenía café, ella solo negó con la cabeza y llamó al mesero
- Cárguela a mi… - pero Carlisle no dejó decir una palabra más, el rubio dio al mesero un generoso billete que cubría ambos pedidos incluyendo la propina del mesero, Esme miraba con la boca abierta como es que Carlisle esperaba pacientemente a que ella se acercara a él para ayudarla a ponerse su abrigo, debido a la brisa fría de la ciudad – no debiste – añadió Esme saliendo del establecimiento
- Como buen caballero era mi deber – Esme sonrió ante tal respuesta y dispusieron a dar un paseo alrededor de la plaza
- ¿puedo? – preguntó Esme mirando el brazo de su custodio, preguntándole si podía enroscar el suyo con el de él, Carlisle asintió y volvieron a su andanza – ¿te puedo hacer una pregunta? – Carlisle asintió completamente tranquilo ante la paz de la ciudad, muy diferente a la de Londres incluso a la de su hacienda – nunca hablas o mencionas a tu esposa ¿podría preguntarte dónde está? – a Carlisle la pregunta lo tomó por sorpresa, su acompañante lo examinaba con aquellos dulces ojos que siempre mostraba, él se removió incomodo en su lugar y dio un largo suspiro
- Es larga historia – susurró peinándose el cabello un poco nervioso por la charla
- Sabes muchas cosas de mi familia y muchas más porque me inspiras confianza – respondió Esme con una sonrisa apretando un poco su brazo – pero si no puedes contarme ello, no te preocupes – añadió confortándolo continuando su paseo
- Ella se fue cuando mi hijo mayor tenía siete años y mi hijo menor tenía cuatro – respondió mirando al cielo, ya las luces de la ciudad estaban iluminando toda la ciudad y el frio de la brisa se hacía notar un poco más, Esme con un jadeo se plantó en medio de una callejuela estrecha, asombrada ante tal revelación
- ¿Por qué? – preguntó en voz baja asombrada - ¿Por qué lo hizo y con dos hijos? – Carlisle hizo un mohín y continuaron con su caminata
- Me enamoré de ella en la escuela, es decir ambos nos enamoramos, éramos muy locos – añadió con nostalgia a la explicación – estuvimos juntos mientras buscábamos trabajo durante casi cinco años, nos queríamos demasiado, mi familia no era tan acomodada en ese entonces, la familia de Elizabeth sí; obviamente se opusieron a nuestro noviazgo, pero en nuestro afán loco nos escapamos y conseguimos casarnos a escondidas, ni mis padres supieron que fue lo que pasó conmigo hasta después de ocho años – Esme observó a Carlisle detenidamente estudiando sus facciones y como relataba la historia, hizo una mueca imaginándose como es que después de toda historia bonita luego seguía lo peor – casi al mes que nos casamos ella quedó embarazada; estábamos felices por nuestro bebé, seguía trabajando duro para sacar adelante a mi pequeña familia, definitivamente nunca les faltó nada; Emmett fue el primero y luego de dos años se embarazó de Edward; realmente todo iba bien los siguientes tres años fueron de ensueño, hasta que su hermano nos encontró accidentalmente en la calle; nosotros estábamos viviendo en Manchester casi por las afueras, recuerdo claramente que ese día habíamos salido de paseo familiar, su hermano Robert iba conversando con un par de personas cuando de pronto nos vio, Elizabeth casi se descontroló, no quiso que su hermano la viera pero fue imposible, él la arrastró consigo hacia un coche y se la llevó, dejándonos en medio de nuestra reunión; Emmett asustado y Edward no dejaba de llorar, empaqué las cosas y regresamos a nuestra pequeña casa.
Esperé y esperé por ella, hasta que apareció casi a la medianoche, con los ojos llorosos y con la mejilla marcada; me asusté mucho al verla así, desde ese día ella empezó a alejarse de mí, pero lo que más me dolía era que se alejaba de nuestros hijos, ya casi no los atendía; ella prácticamente se iba de la casa dejándolos abandonados y no le importaba el llanto de Edward ni los ruego de Emmett. Estuve soportando la situación al menos un par de meses hasta que un día cuando estaba entrando a la casa observé asombado a Elizabeth agregando algo a un par de tazas me acerqué detrás de ella para abrazarla pensando que quizás mi esposa había regresado pero mi sorpresa fue tan grande que no pude más y la empuje.
Esme escuchaba atentamente el relato, Carlisle tenía los ojos aguados, hizo un mueca bastante desagradable, cerró los ojos queriendo quitarse esa imagen de la mente, hasta que se levantó de donde estaban sentados, inconscientemente se habían instalado en una banca de la plaza subsiguiente a la principal. El rubio caminó cogiéndose ambos lados de la cara y luego volvió a sentarse a su lado.
- ¿Qué paso? – preguntó Esme casi en un susurro, Carlisle la miró tratando de buscar algún indicio que hiciera que parara el relato pero no encontró más que curiosidad y los ánimos bien fundados para que continuara - ¿es algo grave? – preguntó de nuevo, Carlisle votó todo el aire que tenía y asintió
- Ella quería envenenarlos – Esme abrió los ojos como platos; sujetó las manos de Carlisle en un intento de confortarlo aún mas – ella quería matarlos, así que voté el contenido en el piso haciendo que las tazas se rompieran, ella solo me veía envuelta en lágrimas –
- ¿Cómo es posible? – preguntó Esme mirando a la nada – yo sin mis hijas me muero y ¿ella? – volvió a interrogar confundida en estado de shock
- Ella no tuvo compasión, sin decir algo se fue de la casa, y para mi desde ese día está muerta – añadió por ultimo terminando el relato
- Así que tu sacaste adelante a tus hijos – él asintió volviendo a su comodidad
- No supe nada de mi familia hasta que corrieron los rumores, nos encontraron; mis padres en un intento de salir adelante trataron de hacer de su villa la más rica y lo lograron por medio de compra y venta de animales y concursos ganados. Ellos me ayudaron a criar a mis hijos.
- ¿Le guardas resentimiento? – preguntó Esme levantándose de la banca, mientras que Carlisle imitaba su gesto – digo, lo que estuvo a punto de hacer es algo sumamente grave –
- En realidad no le guardo ningún tipo de sentimiento, siempre que la recuerdo lo hago como a una muerta – añadió Carlisle, mientras que Esme asentía
Emprendieron camino hacia el pequeño departamento que tenía Esme en Bristol, mientras ambos iban pensando en lo que pasó hace unos instantes, Carlisle se puso a pensar en los motivos que tuvo que tener Elizabeth para llegar a ese estado de locura, para él en ese momento ella estaba completamente loca; pudo haber muchos factores, pero de lo que si estaba seguro era que la familia de ella estaba inmiscuida en todo el asunto. Esme mientras tanto también pensaba en lo que había escuchado, su custodio había pasado por algo terrible, siempre dicen que para una madre cuidar sola a sus hijos es algo heroico, pero lo es más cuando un padre lo hace, porque debe asumir el papel tan importante como lo es el de la madre, él pudo hacerlo ya sea con o sin ayuda de su familia pero lo hizo, y ello está reflejado en sus hijos a los que había contratado, no conocía muy bien al mayor pero a Edward se le notaba a leguas que era un hombre correcto y lleno de caballerosidad; mientras entraban al departamento y se despedían para entrar cada uno a su habitación, ella pensó que lo que había sucedo con Charles hace un par de días era prácticamente nada en comparación a lo que había pasado su custodio.
Poco a poco de deshizo de su ropa, abrió su pequeña maleta de viaje y sacó su ropa de dormir, se la puso y luego se sentó delante del tocador mirándose al espejo, observó a una mujer con aquellos ojos dulces que la caracterizaban, el cabello en ondas largo hacía que su rostro mostrara gesto dulce, volvió a mirarse al espejo buscando sus ojos y sonrió
- Lo que no te mata te hace más fuerte -
¿merezco algún review? espero que si
¡por favor, no sean malitas!
las quiere, Amyel.
