Disclaimer: Todos lo reconocible de Harry Potter pertenece a la maravillosa rubia J.K Rowling.
No crean que me había olvidado de esta historia por acá. Aunque realmente se supone que solo eran viñetas o Shots al azar, de alguna forma han tomado cronología y bueno, aquí vamos, haciendo y deshaciendo para que no se vuelvan aburridas D:
Me tomó algo de tiempo porque no sabía como seguirla, pero como lo prometido es deuda, con unas cuantas tazas de café salió la idea.
Espero no me quieran matar y ojala les guste.
¡Muchas gracias por leer! ^^
Feliz cumpleaños princesa
24 de Abril del 2001
Era Martes, y por más que le hubiese gustado que su prometido estuviese ahí, se tenía que conformar con una simple carta y la promesa de verse hasta la siguiente salida a Hogsmeade. Obviamente, Draco se había graduado el año anterior, junto con todos aquellos que no pudieron terminar sus estudios por culpa de la guerra. Ella, por su lado, aún debía de presentar sus EXTASIS para completar su educación mágica, por mucho que se le apeteciera mandar todo por la borda e irse a un lado del rubio. Ese último año se le había hecho eterno sin él.
—Ya quita esa cara —la regañó Paige, mientras llegaban al aula de Transfiguraciones—. Lo vas a ver en una semana —le recordó.
—Lo sé, pero no es suficiente —gruñó la castaña, guardando el pergamino que había recibido durante el desayuno.
—¡Por Morgana! Sé que lo quieres y todo eso, pero estoy segura de que puedes sobrevivir un poco más, si igual te escribe todos los días y viene a Hogsmeade en cada salida que tenemos —apuntó la chica Rowle, rodando los ojos. Para no estar en Hogwarts, la presencia del rubio era palpable a su parecer.
—Sigue sin ser suficiente —rezongó Astoria, haciendo un puchero y tomando asiento en el aula semi vacía.
Su amiga ya no le respondió, pues la actual profesora de aquella asignatura apareció con su cara de pocos amigos. McGonagall había hecho buen trabajo al buscar a su remplazo, aquella bruja imponía el mismo respeto que la directora.
La primera hora pasó más lenta de lo que a la Greengrass le hubiera gustado. De la segunda ni se diga, Slughorn le llamó dos veces la atención y aún así la chica terminó haciendo que su caldero explotara al añadir púas de erizo en lugar de colmillos de serpiente a la poción. Tuvieron suerte de llegar a la hora de la comida, según las propias palabras de Paige.
—No entiendo que te pasa, sé que es tu cumpleaños y lo extrañas, pero lo de hace rato... —dijo y notó como la otra chica no le estaba poniendo atención—. ¿Astoria? —llamó, moviendo su mano frente al rostro de la otra.
—¿Eh? ¿Me hablabas? —preguntó una confundida castaña, parpadeando un par de veces.
Paige suspiró y negó con la cabeza. Astoria solía ser despistada, por supuesto, y soñaba despierta a menudo, más cuando se trataba de Malfoy, pero en esos momentos, no tenía que ser pariente de Trelawney para adivinar que algo andaba mal.
—Olvidalo —negó la pelirroja, haciéndole una seña a su primo y a Geraldine.
Los chicos se fueron a sentar con ellas y aprovecharon para charlar, mientras la Greengrass divagaba en completo silencio. La hora de comer terminó y las clases de la tarde no mejoraron mucho para la cumpleañera. Sus amigos y compañeros no entendía del todo bien que estaba ocurriendo, pero para la hora de la cena, Paige decidió tomar a minotauro por los cuernos. Sencillamente no era normal que Astoria actuara así.
—No es nada —fue lo primero que le respondió, mirando hacia el cielo del gran comedor, siguiendo con la vista a las lechuzas que dejaban encargos a sus respectivos dueños.
—¡Claro que si! —se quejó Rowle, golpeando ligeramente la mesa para llamar su atención.
La castaña respingó y miró a Paige de la misma forma en la que le miraron los que estaban sentados cerca de ellas, como si estuviera loca.
—No me ha respondido —dijo finalmente, afligida—. Draco no me ha respondido la carta de esta mañana —aclaró.
—¿Y eso es todo? —la otra chica enarcó una ceja.
—Quizás está ocupado —intervino la rubia amiga de ambas, tomando asiento a un lado de Astoria—. Trabaja en el Ministerio, tu carta se pudo traspapelar —añadió, intentando tranquilizarla de esa forma.
La respuesta no convenció del todo a la Greengrass, quien se limitó a resoplar con fastidio. Por lo general, ella y Draco intercambiaban varias cartas a lo largo del día. Algunas eran simples notas, otras eran más largas y detalladas, según el tema de conversación. Fuera lo que fuese, su prometido nunca se tardaba demasiado en responder, así fuese con un "Estoy en junta" o "Voy a estar en el juzgado." Él siempre le contestaba, pero desde el desayuno que no recibía nada y ya estaba preocupada.
—¡Y aquí está el pastel! —exclamó Coop Greyback, quien se había vuelto algo más cercano a los amigos de su hermano mayor, cuando éste se había graduado.
—Seguro que Cole lo compró —apuntó Geraldine, notando las zapatillas de ballet hechas de merengue que adornaban las esquinas.
—Obvio, yo estoy en la quiebra —se excusó el chico menor, rascándose la nuca con diversión.
—Como de costumbre, todos mandan las cosas para la hora de la cena —observó Leo, notando como cierto grupo de lechuzas se aproximaban hacia donde estaban ellos sentados, llamando la atención de los demás alumnos presentes y el profesorado.
—Porque es un día de la semana —apuntó su prima, recibiendo uno de los paquetes que eran para Astoria, pues las lechuzas dejaban caer todo y amenazaban con aplastar el pastel de cumpleaños.
—Éste es de Blaise —mencionó la rubia al atrapar uno de los paquetes.
—Deberíamos de irnos con todo esto a la sala común —dijo el chico castaño, notando las miradas de pocos amigos que les dedicaban los de las otras mesas.
—Bola de envidiosos —Paige les sacó la lengua a unos de Hufflepuff que se les habían quedado mirando.
Los demás Slytherin de la mesa se ahorraron comentarios al respecto. Aquella Greengrass era posiblemente la más escandalosa con su cumpleaños, pero no se atrevían a criticarla por cuestión de jerarquías.
—Yo no puedo ir a su sala común y merezco un trozo de pastel por ser el mensajero —rezongó Coop, provocando unas pequeñas risas.
Astoria sonrió de medio lado e inhaló profundamente. Aún seguía inquieta por Draco, pero sus amigos no se merecían un desplante cuando se habían tomado la molestia de festejar su cumpleaños. Al menos por el momento, podía actuar como si la estuviera pasando bien.
—¡Feliz cumpleaños a ti! —le cantaron a la festejada, con un tono moderado para no molestar a los demás y luego se repartieron en pastel, llevándole incluso un trozo a cada uno de los profesores y a la directora. Fue solo por mera cortesía y porque era demasiado para ellos solos.
La hora de cenar terminó y, mientras el resto de los estudiantes se retiraban a sus salas comunes, el grupo de serpientes seguían charlando muy tranquilamente.
—Cinco minutos más o les daré detención —advirtió McGonagall al abandonar el Gran Comedor, dejándolos solos.
—Abramos los regalos aquí —propuso Leo, notando como ya todo había desparecido y en la mesa solo quedaban los paquetes que le habían mandado a su amiga.
—Es mejor en la sala común —intervino Paige, haciendo un movimiento de varita para reunir todos los regalos de Astoria y así poderlos llevar sin tantas complicaciones.
Sin embargo, cuando ya todos se habían puesto de pie, la rubia del grupo notó que una carta se había caído debajo de la mesa. Se agachó por ella y leyó en voz alta lo que decía la parte frontal del pergamino.
—Para: Astoria Greengrass. De: Pansy Parkinson. Ojala disfrutaras tu cumpleaños —los presentes escucharon y al igual que la castaña, tuvieron un mal presentimiento.
Pansy odiaba a Astoria desde que ambas tenían uso de razón. La morena jamás se había interesado por ser siquiera cordial con la Greengrass y si la estaba felicitando en su cumpleaños, no podía ser con buenas intenciones. Eso era seguro. Aún así, la chica le quitó el pergamino a Geraldine y rompió el sello de cera para ver que era lo que había en su interior.
—¡No! —la pelirroja intentó evitar que Astoria abriera la carta, más no lo consiguió.
Honestamente, todos esperaban que el pergamino explotara o que alguna clase de cosa extraña saliera disparada hacia la cara de Astoria. No obstante, no hubo ningún atentado en contra de la castaña. O al menos no se produjo ningún daño físico, pues tras unos segundos, las serpientes pudieron notar como pequeñas gotas saladas rodaban por las mejillas pálidas de su amiga.
Sin decir nada, la Greengrass soltó el pergamino y salió corriendo del comedor, dejando a todos con la intriga de lo que había pasado. Leo, Paige, Geraldine, Artemis y Coop se miraron entre si. Fue la metamorfomaga quien se atrevió a recoger lo que Astoria había tirado y su cabello no tardó en cambiar abruptamente a un naranja chilló, parte sorpresa y parte molestia.
—¿Qué es, Artemis? —preguntó el menor de los Greyback, mirando a su novia con intriga.
La aludida giró los papeles, dejándolos a la vista del resto, quienes no tuvieron que leer la carta adjunta para entender. Bastó con ver la foto mágica en la que, sin duda alguna, Draco y una mujer se besaban en lo que parecía ser un pasillo del Ministerio.
—¡Ese bastardo! —chilló una muy furiosa Paige, poniéndose tan roja como su cabello.
—"El articulo «Malfoy y su nueva Conquista» saldrá mañana en la edición de Corazón de Bruja, pero como es tu cumpleaños, quería que tuviera la primicia mucho antes que el resto de la comunidad británica. Mi regalo, la primera copia de la revista, te llegará mañana, completamente gratis y de mi parte. Espero que perdones que sea un regalo un poco atrasado, pero como directora de CB tengo normas que cumplir. ¡Pasa un feliz cumpleaños Astoria!" —leyó Geraldine, apretando los dientes.
El veneno de Pansy se podía sentir impreso en cada letra de aquella carta. Lo había hecho con toda la intención de perjudicar a Astoria.
—¡Vaya hipócrita! —acusó Coop, negando con la cabeza.
—Se debe de querer morir en estos momentos —analizó Leo, refiriéndose a la cumpleañera que se había ido corriendo del lugar.
Su prima fue la primera en reaccionar y, dejando de lado sus deseos asesinos para con Draco y Parkinson, fue en busca de su mejor amiga. No se equivocó al encontrarla en el baño del segundo piso, acurrucada en un rincón y llorando sin cesar. El golpe había sido bajo, demasiado bajo y cruel.
—¿Por qué? —era lo único que repetía Astoria entre sollozos y gemidos del más puro dolor. Podía sentir como su corazón era oprimido en su pecho cada que a su mente venía la imagen de aquella foto de Draco y esa desconocida. ¿Como es que su prometido se había atrevido a hacerle aquello? ¿Y por qué tenía que haber sido justamente el día de su cumpleaños? ¿Acaso el destino era tan cruel? Se sentía atrapada en una broma de mal gusto, y lo peor del caso es que al día siguiente sería el hazmerreír de toda la comunidad mágica.
Paige se limitó a abrazarla con fuerza y dejar que llorara todo lo que quisiese, hasta perder el conocimiento. No podía culparla por echarse a morir de aquella manera. Cualquiera que conociese a esa pareja, no se podía explicar qué demonios había pasado por la cabeza de Malfoy al hacerle aquello a la misma chica que hacía un año atrás le había pedido matrimonio. Primero le regalaba un anillo y ahora un engaño. ¡Maldito y mil veces maldito fuera Draco!
¿Y entonces? ¿Qué me dicen? Espero que sean piadosas mientras están planeado como matarme.
El siguiente cumpleaños ya está escrito, pero lo publicaré hasta mañana, para dejarlas un ratito con la intriga de que pasó, por qué pasó y como terminaron estos dos.
Nuevamente, ¡gracias por su apoyo! ¡Les mando un beso enorme!
Response to the Reviews
Mio uchiha:
No sabes lo inmensamente feliz que me hace leer eso :3
¡Muchas gracias por tus palabras, linda! Espero que la parejita te siga gustando e igual te animes a escribir de ellos.
Conniesc97:
Jajaja hubiera sido épico que se lo tragara, pero no.
Me alegra que te gustara la idea, y espero que la de este capi también fuese de tu agrado.
ToRie Potter:
¡Mujer hermosa!
Me has de querer asesinar porque apenas les di algo de paz y se las arrebaté en las narices.
