Hola amigos,que tal.. Volvi! si con una actualizacion de esta linda historia. Les pido una disculpa de verdad,pero tuve meses algo dificiles. Terminare esta vez la historia aunque no actualizare muy seguido,pero de todos modos les prometo que esto se pondra mejor.. Igual tengo en mente otra linda historia que seguro les gustara.. Saludos!


-¿Michiru?

repitió ella

—Pero...

-¿Pero qué?

interrumpió él, su voz amenaza pura.

—Pero... pero...

-Está bien, Haruka, no pasa nada

se apresuró a decir Michiru, yo...

—No, no está bien - explotó él - Nunca he dado el menor indicio de que tenga el más mínimo interés en Felicity. En ese momento apareció Felicity en la puerta, se cubrió la boca con la mano y desapareció al instante, cerrando juiciosamente la puerta.

— Ya - dijo Michiru, apaciguadora, echando una rápida mirada a su

madre - pero Felicity está soltera y..

—Tú también -observo él.

—Lo sé, pero yo...

—Él la miró con una expresión nada divertida.

—De acuerdo- dijo ella, principalmente para llenar el silencio

—Sólo ha sido un terrible malentendido, ¿verdad?

Nadie dijo nada. Michiru miró a Haruka suplicante.

—¿Verdad?

—Sí —masculló él.

Ella entonces miró a su madre.

—¿Mamá?- ¿Michiru? —dijo su madre.

Michiru que eso no era una pregunta sino que su madre seguía expresando su incredulidad de que Haruka pudiera desear casarse con , eso le dolió, y mucho. Y pensar que ya debería estar acostumbrada. —Quiero casarme con el señor Tenoh —dijo, tratando de hacer acopio de toda la dignidad posible

—.Él me lo pidió y yo le dije sí.

— Bueno, claro que dirías sí —replicó su madre —Tendrías que ser una idiota para rechazarle.

— Señora Kaio —dijo Haruka ásperamente —,le sugiero que trate con más respeto a mi futura esposa.

—Haruka, eso no es necesario —dijo Michiru, colocándole la mano en el brazo.

Pero la verdad era que sentía volar el corazón. Él podía no amarla, pero le tenía afecto. Ningún "hombre" podría defender a una mujer con esa fiereza sin

tenerle un poco de afecto. —Es necesario — repuso él — Por el amor de Dios, Michiru, llegué aquí contigo, insistí y dejé muy claro que necesitaba tu presencia en el salón, y prácticamente empujé a Felicity por la puerta para que fuera a buscar sus acuarelas. ¿Por qué demonios iba a pensar alguien que yo deseaba casarme con Felicity? La señora Kaio abrió y cerró la boca varias veces, hasta que al fin dijo:

—Quiero a Michiru, por supuesto, pero...

—¿Pero la conoce?

—la interrumpió Haruka — Es hermosa, es inteligente y tiene un maravilloso sentido del humor. ¿Quién no desearía casarse con una mujer así?

Michiru habría caído derretida al suelo si no hubiera estado cogida de la mano de él.

—Gracias

—susurró, sin importarle si la oía su madre, y en realidad sin importarle si la oía él. Simplemente necesitaba decirlo, para sí misma. Ante sus ojos pasó la cara de lady Jazmin, su expresión cálida y un poquitín pícara, astuta.

«Algo más.» Tal vez ella era algo más, y tal vez Haruka era la única otra persona que comprendía eso también. Y eso le hizo amarlo más aún. Su madre se aclaró la garganta y se le acercó a abrazarla. Al comienzo el abrazo fue tímido por ambos lados, pero luego Anne Claire la estrechó con fuerza en los brazos y Michiru, ahogando un sollozo, se lo correspondió con igual fuerza.

—Sí que te quiero, Michiru

—dijo Anne Claire —,y estoy muy contenta por ti.

—Se apartó y se limpió una lágrima — Me sentiré sola sin ti, claro, pero sé que esto es lo mejor para ti, y eso, supongo, es lo que significa ser una madre.

A Michiru se le escapó una sonora sorbida por la nariz y a tientas buscó el pañuelo de Haruka, que él ya se había sacado del bolsillo y lo tenía puesto delante de ella.

—Lo sabrás algún día —dijo Anne Claire , dándole una palmadita en el brazo. Mirando a Haruka, añadió —: Estamos encantados de darle la bienvenida en la familia.

Él asintió, no con una simpatía tremenda. Pero Michiru consideró que había hecho un simpático esfuerzo, tomando en cuenta lo enfadado que estaba sólo un momento sonrió y le apretó la mano, muy consciente de que estaba a punto de embarcarse en la aventura de su vida.

—¿Sabes?

—dijo Set a Michiru —,es una pena que lady Mimet se haya retirado, porque esto habría sido el broche de oro de la década. Ya habían pasado tres días desde que Haruka y Michiru hicieran su sorprendente anuncio y estaban en el salón informal de la casa de los Tenoh.

—Desde el punto de vista de lady Mimet no me cabe duda

—musitó Michiru, llevándose la taza a los labios y manteniendo fijos los ojos en

el reloj de pared. Mejor no mirar a Setsuna a los ojos; tenía el don de ver los secretos en los ojos de las personas. Era extraño, pensó. En todos esos años no había temido que Setsuna, su mejor amiga y casi su hermana descubriera la verdad acerca de lady Mimet; al menos no le preocupaba demasiado. Pero ahora que lo sabía Haruka, tenía la sensación de que su secreto andaba flotando en el aire, como partículas de polvo a la espera de aglomerarse en una nube de conocimiento. Tal vez los Tenoh eran como la resolución de un misterio; una vez que se descubre un elemento sólo es cuestión de tiempo que se descubran todos.

—¿Qué quieres decir?

—preguntó Set, interrumpiendo sus nerviosos pensamientos.

—Si mal no recuerdo —dijo Michiru, con mucha cautela

—,una vez escribió que tendría que retirarse si yo me casaba con un Tenoh.

Set la miró con los ojos desorbitados.

—¿Sí?

—O algo por el estilo.

—Bromeas —dijo Set, emitiendo un «pffs» y agitando la mano

—.Nunca habría sido tan cruel.

Michiru tosió, sin pensar que podría poner fin al tema simulando estar

atragantada con un trozo de galleta, pero intentándolo de todos modos.

—Nooo —insistió Set —.¿Qué dijo?

—No lo recuerdo exactamente.

—Inténtalo.

Michiru hizo tiempo dejando la taza en la mesita y alargando la mano para coger otra galleta. Estaban a solas tomando el té, lo cual era raro. Pero la Sra Tenoh se había llevado a Haruka para hacer algo que tenía que ver con la inminente boda (¡fijada para dentro de un mes!)

—Bueno —dijo, tragando un bocado de galleta

—,me parece que dijo que si yo me casaba con un Tenoh, sería el fin del mundo tal como lo conocía y que, puesto que ese mundo ya no tendrían pies ni cabeza para ella, tendría que retirarse inmediatamente.

Set la miró fijamente un momento.—¿No es un recuerdo muy exacto ese?

—Uno no olvida ese tipo de cosas —repuso Michiru, recatadamente.

—¡Humm! —Set arrugó la nariz, desdeñosa

—.Bueno, eso fue horrendo por su parte, he de decir. Ahora deseo doblemente que siguiera escribiendo, porque tendría que tragarse una manada entera de cuervos.

—¿Se reúnen en manada los cuervos?

—Pues, no lo sé, pero deberían.

—Eres muy buena amiga, Set —dijo Michiru en voz baja.

—Sí, lo sé —suspiró Set, teatralmente—.La mejor.

Michiru sonrió. Esa despreocupada respuesta de Setsuna dejaba muy claro que no estaba en ánimo para emociones ni nostalgia. Y eso estaba muy bien. Hay un momento y un lugar para todo. Ella ya había dicho lo que deseaba decir y sabía que Set correspondía el sentimiento, aun cuando en ese momento prefiriera bromear y tomarse las cosas a la ligera.

—Pero he de confesar —dijo Set, cogiendo otra galleta —que tú y Haruka me sorprendieron.

—A mí me sorprendieron también —repuso Michiru, irónica.

—No es que no esté encantada —se apresuró a añadir Set —.No hay nadie que desee tanto como hermana. Y si alguna vez hubiera soñado que iban inclinados en esa dirección, seguro que me habría entrometido horrorosamente. Michiru se vio obligada a sonreír, para no reírse.

—Lo sé.

—Sí, bueno —dijo Set, descartando el comentario con un gesto de la mano —.No soy famosa por conformarme con mis propios asuntos.

Pero cuando Set dijo eso, Michiru se había fijado que no dejaba de revisar su movil

-Que pasa Set, esperas algún e-mail importante?

- No es nada Michiru

-Venga Set, cuentame

- No hay nada que contar, además no es asunto tuyo - Repuso Set muy fresca

Michiru se echó hacia atrás, sorprendida por el tono.

—Perdona, lo siento mucho —dijo secamente —,no sabía que fuera un

tema tan sensible.

—Ah, no lo es —se apresuró a decir Setsuna —.No seas tonta, lo que pasa es que soy torpe y no sé porque mis correos no se van. Supongo que podría ver algún tutorial por internet, pero entonces me tomaría tiempo y bueno, lo mío no es la tecnología.

Michiru la estuvo observando atentamente mientras duraba la larga explicación.

—¿A quien le envias correos?

- Bueno, solo son cosas que siento en ese momento.

Por el tono brusco Michiru comprendió que Setsuna no quería someterse a más exploración, pero ante su actitud tan atípicamente evasiva no se pudo resistir a preguntarle:

—¿A quién?

—¿Los correos dices?

—Sí —contestó Michiru, aun cuando la pregunta había sido evidente.

—Ah, a nadie. —Bueno, a no ser que sea para recibir spam de las paginas a las cuales me suscribo (verdad chicos?) los correos son siempre para alguien.

Set la miró con expresión algo ofendida.—Estás bastante fisgona hoy.

—Sólo porque tú eres evasiva.

—Sólo son para Seya

—contestó Set, emitiendo un corto bufido.

—Bueno, podrías haberlo dicho.

Set se cruzó de brazos.

—Tal vez no me gustó tu interrogatorio.

Michiru la miró boquiabierta. No recordaba ni una sola ocasión en que hubiera habido entre ellas algo ni remotamente parecido a una pelea.

—Setsuna —dijo, sin poder disimular la conmoción —,¿qué te pasa?

—NO me pasa nada.

—Sé que eso no es cierto.

Setsuna guardó silencio; se limitó a fruncir los labios y a mirar hacia la ventana, en un claro intento de poner fin a la conversación.

—¿Estás enfadada conmigo?

—insistió Michiru.

—¿Por qué voy a estar enfadada contigo?

—No sé, pero está claro que lo estás.

—No estoy enfadada

—suspiró Setsuna.

—Bueno, estás «algo».

— Estoy... estoy... —agitó la cabeza —.No sé lo que estoy. Inquieta, supongo, molesta.

Michiru guardó silencio mientras digería eso, y luego preguntó:

—¿Hay algo que pueda hacer yo?

Setsuna sonrió irónica.

—No, si lo hubiera, puedes estar segura de que ya te lo habría pedido.

Michiru sintió subir por dentro algo parecido a la risa. Qué típico de

Setsuna decir eso.

—Supongo que es... —dijo Set, alzando el mentón, pensativa

—.No, no te preocupes.

¡Buenas tardes, señoritas!

Las dos levantaron la vista y vieron entrar a Haruka. A Michiru le dio un pequeño vuelco el corazón al verlo y de pronto notó que, curiosamente, le costaba respirar. Durante años el corazón le hacía revoloteos raros cuando lo veía entrar en una sala, pero en esos momentos el revoloteo lo notaba diferente, más intenso. Tal vez porque «sabía».Sabía cómo era estar con él, ser deseada por él. Sabía que él sería su corazón le dio otro vuelco.

—¿Se lo han comido todo?

—preguntó Haruka quejumbroso.

—Sólo había un plato con galletas

—le dijo Setsuna, a la defensiva.

—No es eso lo que me dieron a entender —gruñó Haruka.

Michiru y Setsuna se miraron y luego se echaron a reír.

—¿Qué? —preguntó Haruka, inclinándose a dar un solícito beso a Michiru en la mejilla.

—Lo dices de una manera tan siniestra —explicó Setsuna —.Sólo es comida.

—Nunca es sólo comida — dijo él, dejándose caer en un sillón.

Michiru seguía pensando cuándo dejaría de hormiguearle la mejilla.

—¿Y de qué estaban hablando?—preguntó él, cogiendo una galleta a medio comer del plato de Setsuna.

—De lady Mimet —contestó Set al instante, mientras Michiru lo observaba nerviosa


Y que tal que les parecio? Que secreto guardara Setsuna? Cuando le dira Haruka de su condicion a Michiru? Digo el hecho que ella ya lo sepa,ella querra una confesion de Haruka.. Bueno saludos y tratare de actualizar antes que salga el mes..