Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen


Capítulo 14

Ocasional

-Antes que me olvide... -La mujer le tendió el modesto paquete a la pelirroja, mientras Hilda servía el té- Es un presente anticipado para su boda, estoy seguro que les encantará a ambos- se acaricia el vientre distraída antes de agregar -Oh a él como mínimo -agrega con una divertida sonrisa. La pelirroja retira el lazo y quita la tapa.

El sonrojo se hace presente tanto en el rostro de la criada como en el de la ama de casa... Un camisón corto y de tela similar al tul con adornos bordados y puntillas es lo que había en la caja.

-Lakshmi -La pelirroja la mira, mientras mete la prenda sutilmente en la caja, a pesar de la osadía que demuestra debe de reconocer que es una prenda muy bonita- A veces me olvido que aparte de ser mi amiga -¿Acabo de decir amiga?- eres esposa de Shaka. -Hilda no tarda en desaparecer tras una puerta, está tan avergonzada como su ama.

-Hay por favor. -La mujer deja libre una risa- lo hice de color blanco porque estoy segura que eres más casta que mi sobrina de dos años. -La pelirroja sonríe fríamente para no caer en la tentación de estrellar su puño en la nariz de la otra.

-Espera... ¿Dijiste "lo hice"? -La pelirroja le miró confundida y luego retira una vez más la prenda de la caja, realmente es una prenda muy hermosa.

-Sí, mi madre me enseñó a coser y... La necesidad de tener con que mantener interesado a Shaka me hizo crear prendas como esa para... El uso matrimonial. -Dice la morena, recostada en el diván. El embarazo le hacía estar muy agotada de las piernas y por sugerencia de su temible amiga había tomado posesión del mueble.- Shaka dice que debería vender esas prendas...

-Y tiene razón, muchos ancianos les encantaría ver a sus jóvenes esposas luciendo -Le miró con una sonrisa satírica- Prendas como estas...

-Y también están las que quieren abrir billeteras a través del juego de "Si quieres un poco paga".

-Creo que la palabra correcta es prostituta. -Informó la pelirroja, obteniendo una risa de la otra- ¿Tu lo diseñas? -la hindú asiente. -Creo que seré tu primera clienta -Sonrió de medio lado- Quiero fastidiar un poco a Camus...

-Oh... -la otra sonrió burlona, entendiendo hacia donde iba el asunto- ¿Que llegue el pan bien caliente la noche de bodas?

-Algo así... -Será mi venganza por lo de esconder el libro y contarme el final.-Algo así... Si llegas a comercializar esto, avisa, puede que quiera meterme en el negocio... Puede que los ingleses no aprecien esta seductora prenda -Le miró con una fría sonrisa- Pero fuera de este país de estirados seguramente la amaran...

-Me encantaría decirte que sí, pero le prometí a Shaka el monopolio total de las acciones -Dijo la otra con una ligera risa.

-¿Y desde cuando Shaka te saca cosas como esas? -La pelirroja cerró la caja con cautela, sabía que tenía que rogarle a todos los santos que Hilda no contara del regalo.- Normalmente eres tú la que obtiene ese tipo de cosas de él.

-Querida, cuando Shaka te lleva al cielo... -la embarazada sonrió lasciva- le dices que si a cualquier cosa en el proceso...

-Y yo que pensaba que eras tú la que hacía el trabajo -Comentó distraída.

-Mi único trabajo, es despertar el más bajo instinto de mi marido para hacer salir ese ashura sediento de placer que esconde tras su aspecto de ingles... -La otra le dio un sorbo a su te- Shaka es... -Cerró los ojos y puso una cara de completo placer- Si te dijera lo que hicimos ayer...

-No creo que quiera saberlo -Le cortó de golpe, mientras deposita su tasa delicadamente en la mesa- la otra vez me dejaste un trauma. -Como simple respuesta lo otra dejó salir una risa cándida llena de una diversión genuina.

Mansión Virginius, dos días después.

-Lak... -Miró a su amiga bueno ella jamás le diría así, pero era su mejor amiga... La única amiga (sin contar a Alexei) que poseía. El pensamiento era mutuo, aunque jamás reconocieran en voz alta la verdad, ambas consideran mejor amiga a la otra- Voy a odiarte por siempre por no haberme mostrado tus bocetos...

-También poseo muestrarios de telas, tú indica y yo hago la prenda.

-Y yo te cobraría por andar teniendo a mi esposa de modista -La voz de Shaka causó que ambas mujeres le miraron, ambas con un semblante tan serio por el cual, un segundo, se lamentó por haber abierto su boca.

-Shaka, querido, una pregunta -Lakshmi le miró fijamente, mientras cerraba el libro de bocetos y se lo tendía a la pelirroja- ¿Yo me meto en tus negocios?

-Sí, si lo haces. -Le replicó el hombre de lo más tranquilo- Demasiado seguido, para ser precisos hoy a la mañana lo hiciste luego de saciarme completamente… -Hizo una pausa en la que golpeó la fusta contra la palma de su mano- Si no me equivoco me diste tu opinión sobre un negocio- había llegado de montar y aun tenia la fusta del caballo.

-Pero yo lo hago cuando tus estas que no das más del placer y ahora no te estoy complaciendo en ningún sentido -La pelirroja carraspeo, para llamar la atención de su amiga- Perdón, Milo, me corrijo: lo hago en la intimidad de nuestro cuarto. -La pelirroja asintió, así quedaba mejor y acorde la a la situación pública.- Por cierto... Ya que traes la fusta, déjala a mano... Tengo que enseñarte a no meterte en mis asuntos -Sonrió lasciva, la pelirroja alzó la mirada del libro de bocetos (abierto para distracción nuevamente) y la miró casi horrorizada. Shaka dejo salir una risa al notar la expresión sorprendida y espantada de la mujer.

-Como gustes querida -Dijo antes de retirarse de ahí, aun riendo a todo pulmón.

-Jamás...hubiera...creído...que... -La pelirroja hablaba por demás entrecortada, no saliendo de su asombro.

-Milo. Tu cara de espanto es para ser retratada -Dijo la mujer embarazada mientras estallaba en risas.- estábamos jugando, jamás le pegaría a Shaka con un fuste o él me agredió a mí con eso. -La otra dejó salir un suspiro, realmente se había tragado el montaje improvisado del matrimonio- A lo sumo le ató las manos con un pañuelo...

-Lakshmi... -¿Por qué diablos siempre le contaba esas cosas? A ella no le importaba en lo más mínimo si Shaka era un semental o un sumiso en la cama, realmente le daba vergüenza saberlo.- ¿Nos volvemos a concentrar en los bocetos?

-Claro, como desees. -Replica la otra serena.- Virgen aburrida. -Dijo mientras se llevaba la taza a los labios, en un minúsculo susurro esperando que la otra no le escuchara.

-Sexopata.

-Eso duele. -Le miro ofendida, para luego agregar- ¿Acaso no ves que estoy sensible por el embarazo y cualquier cosa me hace sufrir?

-Por eso lo dije.

Habitación principal, Mansión Polis Scorpii, una semana después.

Dios, líbrame de la terrible tentación.

La pelirroja dormía profundamente, pero no traía sus típicos atuendos de dormir. Esos que parecen camisón de anciana según su perspectiva de ver las cosas. Traía una prenda ligera de raso de color azul, sus hombros desnudos revelaban su morena piel que se volvía peligrosa tentación para Camus.

La pelirroja quería venganza por lo del libro y eso iba a obtener, Camus era terriblemente correcto en ese asunto (por más que si fuera por él sería otra cosa). La doncella pelirroja, por si las dudas, había trasladado a Alexei a una de las habitaciones de junto, sabía que el ruso correría inmediatamente a su auxilio si le escuchaba gritar. Más aún después de semejante regalo de cumpleaños adelantado.

Camus se retiró de la habitación, con esa prenda de por medio, dudaba que pudiera seguir resistiendo a la terrible tentación que representaba la mujer.

Dos noches después.

-Al… ¿Cambiaste de opinión sobre tus gustos? -Preguntó la mujer mientras se sirve un poco de brandy.

-Se enteró que me acosté con la dama solitaria de la calle St. Peter. -Soltó el comentario con una sonrisa burlona.

-Algo así... -Le miro socarrona- ¿Porque lo hiciste? Tenía entendido que no te gustaban las mujeres, bueno si has cambiado de parecer es asunto tuyo… -La mujer observó al hombre, antes de otorgarle una copa de brandy. Si Alexei había cambiado de opinión, ya no podría entrar a su habitación.

-Honestamente… me vio jugueteando con el hijo del carnicero en el muelle. -Dijo antes de beber parte del contenido de la copa.

-¿Y ella que hacia ahí? -Pregunta algo sorprendida que esa conservada mujer de la cuarta década estuviera en un lugar tan poco recomendado para aristócratas. Más si estos aristócratas eran mujeres y el momento del día era de noche. Porque bien sabía ella que Alexei concurría a los muelles de noche...

-Lo mismo que haría yo… -Informó el sicario antes de darle un sorbo a su bebida- Sencillamente. -La otra dejó salir una risa entre dientes- que tenga buenas noches, ama. Si Camus pasa la línea grite cualquier cosa o deje algo de cristal al alcance de su mano, el ruido me despertara en un instante. -Informó el sicario hace poco trasladado a la habitación de junto.

-De nuevo Alexei, gracias por ser partícipe de esto. -Miró al hombre que ya se retiraba con la copa en mano- ¿Que vio la anciana?

-Creo que vio al hijo del carnicero en una situación comprometedora…

-Entonces deshazte de ella. -El hombre le dio un sorbo a su copa antes de depositarla en una mesa cercana a la puerta.- Con que lo sepamos nosotros es suficiente.

-Para el jueves, como muy tarde, estará hecho.

-Tienes tiempo hasta el martes, Alexei, ni un minuto más ni un minuto menos.

-Enseguida voy a encargarme de ella -El martes, sería martes en solo unas horas. Cuando su ama decía "deshazte" tenía que recordar que esa orden se esperaba que se cumpliera de inmediato.

-Por cierto… Todos están creídos que lo del juez fue un crimen pasional. -Le dedico una sonrisa burlona- La prostituta muerta en la cama con el juez y la esposa con el tiro en el despacho.

-Tres pistolas, tres muertos. -Soltó Alexei con una sonrisa burlona. Las pistolas de duelo del juez y otra más que llevo él fueron más que suficientes para hacer el trabajo.- He de admitir que soy todo un artista a la hora de hacer el trabajo.

-Una esposa despechada que asesina a su esposo y su amante… para luego suicidarse. -La mujer sonrió, se había deleitado con los artículos de varios de los diarios locales.

Departamento de Sigfrido, dos días después.

-Señor. -Sigfrido observó atentamente al francés frente a él.- ¿La señorita está al tanto de esto?

-No, la idea es que sea… -se sirvió con cuidado el whisky en uno de los tantos vasos del rubio. Había que reconocer que este sabía administrar muy bien su paga. El excelente whisky y la cristalería eran un ejemplo- Su presente de bodas.

-Por lo que se dé la señorita -Alexei le observó de reojo, estaban los tres solos en el living del departamento del primero- A ella le encantará ese regalo… Tiene usted buen gusto, señor.

-Por esa razón -Miro a los dos hombres y les tendió dos vasos labrados con el exquisito liquido ámbar.- Pido extrema discreción por parte de los dos… -Miró a ambos sicarios fijamente y luego posó su mirada en uno.- Alexei, habrá que ocultar esta reunión, si la señorita pregunta fuimos con el modisto de la calle 15 -El sicario a duras penas logró contener la carcajada.- ¿Qué es tan gracioso?

-Nada relevante, solo un chiste personal. -Informó con esa sonrisa fría y socarrona que esbozaba cuando algo realmente le era divertido.

Continuará