Sin arrepentimientos
En realidad no le sorprendió encontrar a Dumbledore esperándolo cuando llegó al castillo.-
-Ven conmigo, -le dijo en voz baja mientras caminaba rápidamente hacia su oficina.-
-Tiene que ayudarlos, -pidió agitadamente, esforzándose por seguirle el paso al sorprendentemente ágil director.-
-Eso quiero, -le contestó- Romulus no llegará lejos, lo traerán a juicio en un par de semanas.
-¿Un par de semanas? Pero...
-Asumiendo que se les pueda escapar por tanto tiempo, -corrigió Dumbledore.- Pero es un jóven con recursos, y tengo mucha fe en él.
-¿Pero no puede...?
-Haré lo que pueda para ayudarlo, pero hasta que lo atrapen, mis manos están atadas.
-Pero si lo atrapan lo enviarán a Azkabán.
-¿Estás suscrito al Profeta? -Preguntó, confundiéndolo con la pregunta.-
-No, pero mi padre sí.
-Sugiero que lo leas al llegar a casa. La captura de Romulus serán una gran noticia. El Ministerio se asegurará de ello, especialmente cuando tantas otras publicaciones los han criticado por no poder atrapar a los hermanos Lupin. Ahora, ¿Dónde está Remus?
-En el bosque, con Firenze, -le respondió- Romulus quiere que lo ayude, ¿pero cómo? No estaré aquí.
-Yo observaré hasta que vuelvas, -aseguró Dumbledore- Está en buenas manos con Firenze, aunque imagino que el jóven centauro tiene sus propios problemas ahora.
-Dijo que desafiaron a su padre.
-Torin fue un buen centauro, buen amigo.
-Lo hace sonar como si estuviera muerto.
-Nunca hubiera terminado con la vida de un miembro de su grupo, incluso si arriesgara la suya. Si Magorian no es el líder por ahora, no dudo que lo sea para esta noche.
Sirius miró por la ventana, al sol de la mañana. Se preguntó cómo iba a concentrarse en las clases, sabiendo el lío en el que estaban metidos Remus, Romulus y Firenze.
Parecía que, como siempre, Dumbledore estaba un paso adelante. El director lo envió a su dormitorio para recuperar el sueño que no había tenido la noche anterior.
Dos semanas después del comienzo de las vacacions, la noticia de la captura de Romulus llegó. Había estado leyendo el Profeta cada día, pero en realidad, la noticia llegó por otros medios.
-Los aurores han capturado a uno de los Lupin, -auncio Orion en la cena, una nublada tarde de Julio.- Lo trajeron esta tarde, capturado cerca de Flokstone, a punto de subir a un ferry. Creyó que se escaparía usando el transporte Muggle, además de aparecerse ilegalmente. Pero no funcionó, ¿o sí? No supuso que el Ministerio ya habría pensado que lo intentaría.
Sirius empujó los vegetales con el tenedor mientras lo escuchaba. Se le había ido el hambre tan pronto como escuchó las noticias.-
-¡Sirius, deja de jugar con tu comida! -Ordenó Walburga.- Y Regulus, siéntate bien. Puedes ser un inútil squib, pero no quiere decir que puedas tener malos modales.
Le dio una mirada a su hermano. El chico parecía a punto de largarse a llorar. Deseó que hubiera algo que pudiera hacer para distraer a sus padres de criticarlo. Entonces se dio cuenta de que estaba...
-¿Padre? -Preguntó.- ¿Estarás en el juicio cuando lidien con R... Lupin? -Esperaba que nadie se hubiera dado cuenta de su error; suspiró aliviado, sus padres habían estado demasiado ocupados criticando a Regulus como para notarlo.-
-Por supuesto que sí, -le contestó, como si fuera una pregunta tonta y sin sentido.-
-¿Puedo ir a ver?
-¿Para qué? -Se burló Walburga, negando con la cabeza.- Tu tiempo será mucho más útil haciendo tu tarea y acompañándome a eventos sociales.
-Epera, -la retó Orion- No tiene nada de malo que nuestro hijo vea a la justicia en acción. Hasta podría decidir seguir mis pasos, ayudando a mantener la ley en los años que vendrán. Será una buena experiencia para él, y un juicio como este estará abierto al público.
-¿Puedo ir? -Le preguntó esperanzado.-
-Mientras te levantes a tiempo, -le contestó, mirándolo fijamente.- No puedo llegar tarde para un caso importante como este, así que tendrás que estar listo para ir a las siete.
-Lo estaré, -le prometió, sabiendo que seguramente no podría dormir por la preocupación.
Se salió de la cena y fue a su habitación tan pronto como pudo.
Sacó su espejo de la parte de atrás de su diario, donde lo había estado guardando, y lo tocó.
Remus apareció casi inmediatamente, y Sirius supo que había estado esperando que le hablara. Remus se veía más adulto que antes, a pesar de que sólo habían pasado unas semanas. Líneas de preocupación que nunca tendrían que haber estado en una cara tan jóven eran claramente visibles.-
-Lo atraparon, ¿no es así?
Se preguntó si había algo en su cara que lo delataba, o si Remus lo había sabido por instinto. En realidad no importaba, y vio cómo la expresión de su amigo se entristecía, perdiendo la última esperanza.-
-Voy a estar en el juicio mañana, -le dijo en voz baja.- Te diré lo que pase.
Remus asintió en el espejo, pero Sirius se daba cuenta de que estaba demasiado afectado como para hablar.
-Estará bien, -le dijo Firenze, después de que Remus había vuelto a guardar su espejo.-
-Lo enviarán a Azkabán, -susurró Remus.- La gente se muere en Azkabán. No lo voy a volver a ver.
-¿Quizás los magos entiendan por qué hizo lo que hizo?
-Tengo que ir, tengo que verlo, -le dijo, juntando sus cosas.-
-No puedes, es muy peligroso, -advirtió Firenze.- Esperarán que lo hagas.
-Pero tengo que...
-Romulus no querría que te capturaran,
-Y tu padre no querría que trataras de hacer que los otros centauros fueran contra Magorian.
-Eso es distinto.
-No, no lo es. A los dos se nos dijo que corriéramos y nos escondiéramos, cuando tendríamos que estar... -Dejó de hablar y se sentó en el pasto.-
-Tienes razón, -le contestó Firenze en voz baja, después de unos minutos de silencio.- Mi padre no querría que dividiera a la tropilla.
-¿Crees que te acepten de vuelta?
-Con el tiempo, si no desafío a Magorian...
-¿Por qué no vuelves ahora y pides que te acepten? Tiene que ser mejor que vivir en el bosque.
-¿Y dejarte solo? -Negó con la cabeza.- No puedo hacer eso. Tu hermano me mataría si te dejara.
-Si estuviera aquí, -comentó amargamente.-
-Voverá, nada podría hacer que deje de cuidarte.
-Espero que tengas razón, -susurró Remus-
-Yo también, -le contestó Firenze, tan bajo que apenas pudo escucharlo.
Sirius estaba parado nerviosamente en la galería pública del Wizengamot, buscando un asiento. Apenas podía creer la cantidad de gente que se había juntado.-
-Les tomó bastante tiempo atraparlo, -comentó una mujer detrás de él.-
-Pero todavía no tienen al otro, -contestó su compañero.- Hace que el Ministerio parezca incompetente... más de lo normal.
Sintió que alguien lo empujaba, así que siguió caminando. Deseó que su padre no lo hubiera dejado en la puerta tan repentinamente. Incluso siendo alto para su edad, se sentía pequeño entre el montón de brujas y magos. Justo estaba deseando reconocer a alguien cuando escuchó una voz conocida del asiento del frente.
Rita Skeeter estaba sentada con una libreta y una pluma. Pensó en volver y encontrar algún otro lado para sentarse, pero había un lugar vacío a su lado, en la segunda fila. Pronto se dio cuenta por qué, una mujer con un sombrero horriblemente grande estaba sentada en frente, tapando la vista del asiento del acusado.
-¡Sirius! -Exclamó Rita, emocionada.- No creí que te vería aquí. Estoy haciendo una nota para el diario escolar. Dumbledore dejará que el Estandar de Slytherin salga el año que viene.
-Qué... bueno, -murmuró tratando de ver por el costado del sombrero.-
-Aunque dice que tengo que cambiarle el nombre, -se quejó Rita- Algo sobre que el diario era para toda la escuela.
-Si el diario es para la escuela, ¿por qué estás reportando esto? -Hizo señas hacia al suelo, donde varios miembros del Wizengamot estaban conversando antes de que comenzara el juicio.
-Romulus Lupin fue alumno de Hogwarts, -explicó Rita- Era prefecto y uno de los mejores alumnos de su año. Estaba en Hufflepuff, y todos se sorprendieron mucho cuando no volvió para sus EXTASIS. Mi hermano estaba un año por encima, y me contó todo.
-¿Qué pasó? -Preguntó Sirius, queriendo saber qué rumores habían el verano en que los hermanos Lupin se habían fugado.-
-Bueno... -Empezó a explicar los varios chismes que habían circulado por los pasillos de Hogwarts ese año. Cuando llegó al que hablaba sobre que Romulus y Remus habían planeado robar Gringotts, se rió. Desafortunadamente para Rita, no pudo terminar la lista porque estaba comenzando el juicio.
Sirius se esforzó por ver lo que pasaba, y le dio una sonrisa a Rita cuando pinchó al mago del frente con su pluma. Esto hizo que se moviera, para que los dos hicieran lo mismo.
Observó cómo Romulus entraba a la habitación. Suspiró aliviado al ver que Albus Dumbledore lo acompañaba. Romulus parecía cansado, y mucho más adulto que la última vez que lo había visto. Estaba un poco despeinado, y parecía que no se había afeitado en días.-
-Qué raro, -susurró Rita-
-¿Qué?
-Dumbledore es Jefe del Winzengamot, -murmuró- Pero hay alguien más en su asiento.
Parecía que Rita no era la única que lo había notado, y los susurros de la muchedumbre se volvieron más y más fuertes, hasta que el mago en el asiento del Jefe pidió silencio.-
-Acusado, póngase de pie, -ordenó el Jefe- Diga su nombre y fecha de nacimiento para el expediente.
Su respuesta fue clara, aunque Sirius notó que le temblaba ligeramente la voz.-
-¿Y representando al acusado? -Siguió el mago-
-Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore, -Anunció.
El Jefe asintió.- Que se escriba en los registros que Albus Dumbledore representa al acusado en vez de ser Jefe del Wizengamot. Además, que se deje claro que yo, Tiberius Odgen, tomo su lugar. -Le dio una mirada al mago más jóven que estaba sentado abajo, escribiendo frenéticamente.
Sirius esperó impacientemente que las formalidades terminaran, en su opinión eran bastante inútiles. Sospechaba que Romulus, que seguía parado, pensaba lo mismo. ¿Seguramente era mejor terminar de una vez?
Odgen finalmente pareció darse cuenta de que todos en la habitación se ponían impacientes, y miró a Romulus.- Romulus Lupin, está acusado de varios crímenes en contra del Decreto para la Restricción Razonable de la Magia de Menores, el Decreto de Restricción de Aparición, y el Decreto para el Control de Criaturas Peligrosas. ¿Lo entiende?
-Sí, señor. -Contestó Romulus, asintiendo.
Odgen asintió y miró al pergamino que tenía en frente.- ¿Admite que el quinto día de Julio, de mil novecientos sesenta y seis, desarmó a John Lupin?
-Sí, señor.
-¿Y acepta que en el momento estaba consciente de tener dieciséis años, por lo cual el hechizo iba en contra del Decreto para la Rasonable Restricción de la Magia de Menores?
-Sí, señor.
Odgen asintió y miró hacia abajo para asegurarse de que el mago siguiera tomando nota, antes de volver a ver su pegamino.-
-¿Admite que, en la misma fecha, quitó a Remus John Lupin, un niño de seis años de edad, de la custodia legal de sus padres, John y Celeste Lupin?
-Sí, señor.
Odgen parecía un poco sorprendido por la respuesta, y se hizo aparente por los murmullos del público que mucha gente había estado esperando algo diferente.
Pero Odgen no permitió los murmullos duraran mucho, y volvió a su lista después de dudar por un minuto.- ¿Podría el acusado aclarar si estaba o no consciente, al momento de la abducción, de que se había realizado un pedido de ejecución la tarde del día cinco de Julio para Remus John Lupin?
Las exclamaciones del público fueron más fuertes esta vez, y Odgen tuvo que volver a pedir orden. Sirius no supo si Romulus había contestado o no, aunque estaba seguro de que haber sabido o no del pedido no hubiera cambiado sus acciones.
Sirius vio como Dumbledore asentía hacia Romulus, antes de volver a mirar a Odgen y al resto de los interrogadores.- Creo que podemos asumir que en el momento de la... abducción... nadie en la residencia de los Lupin había sido notificado de la aprobación o no del pedido. Los muchachos dejaron la vecindad antes de que los Oficiales del Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas llegaran.
-¿El acusado está de acuerdo con esto?
-Sí, señor.
-Entonces procedamos. -Volvió a leer el pergamino que tenía en frente, y Sirius notó lo largo que era. Esperaba que no fuera una lista de acusaciones, después de todo, ¿cuántas leyes podía haber violado?- ¿Admite que, al dejar la residencia de John y Celeste Lupin, apareció sin licencia, arriesgando su propia salud y bienestar, además del de Remus Lupin, que apareció junto a usted?
Romulus parecía a punto de contestar sarcásticamente, pero Dumbledore interrumpió.- Creo que podemos asumir que todas las instancias de magia siendo menor y aparición sin licencia serán admitidas, sin necesidad de revisarlas una por una, -dijo tranquilamente.- ¿Quizás podríamos continuar con los temas más serios?
Odgen parecía ligeramente decepcionado, pero asintió.- Muy bien, -Revisó los pegaminos hasta que encontró el que buscaba.- Romulus Lupin, ¿admite que entre el cinco de Julio de mil novecientos sesenta y seis, y una fecha no especificada en Junio de este año, cometió las siguientes ofensas? Rehusó informar al Ministerio de Magia que conocía la ubicación de una criatura peligrosa, específicamente un licántropo...
Ante la palabra "licántropo" hubieron tantas exclamaciones de sorpresa que Odgen amenazó con echar a todos los que no fueran oficiales. A Rita se le había caído la pluma por la sorpresa. Parecía que, a pesar de todos los rumores sobre lo que les había pasado a los Lupin, la mencion de un hombre lobo era bastante sorprendente para todos. Afortunadamente para Sirius, todos se callaron pronto, dado que no querían que los hicieran irse antes de que terminara el juicio.
Esperaron a que Odgen repitiera el cargo y Romulus lo confirmó.
Se arriesgó a mirar a su costado y notó que Rita había vuelto a escribir. Parecía haberse recuperado de la sopresa fácilmente y estaba escribiendo en su libreta.
Mientras, la lista de cargos seguía. Sirius se preguntó si Romulus, en el momento, había sabido cuantas leyes estaba violando al llevarse a Remus. No informar al Ministerio la ubicación de un hombre lobo, no asegurarse de que el hombre lobo en su custodia estuviera apropiadamente registrado, impedir que las autoridades llevaran a cabo su deber al capturar al antes mencionado hombre lobo, no asegurar apropiadamente al hombre lobo en las noches de luna llena...
Frunció ante lo último, preguntándose qué más podría haber hecho Romulus para mantener a Remus, y a todos los demás, seguros durante la luna lena. Parecía no ser el único que lo creía.-
-Me gustaría llamar a un testigo para que hable, en relación con la seguridad en la residencia de Hogsmade de los hermanos Lupin, -pidió Dumbledore.
Odgen asintió, aunque Sirius sospechaba que sólo lo hacía para no discutir con él.
-Llamo al Oficial Horby del Departamente de Regulación y Control de las Criaturas Mágicas, -Anunció Dumbledore-
-¡No puede llamar un empleado del Ministerio! -Exclamó una voz conocida desde su asiento, a la derecha del Jefe. Sirius miró a su padre, esperando que nadie más escuchara su queja.-
-Orion. -Dumbledore reconoció al otro hombre con un asentimiento de la cabeza.- Simplemente llamo a Horby para que hable de lo apropiados y seguros que fueron los hechizos realizados por Romulus Lupin, para asegurar a su hermano durante la luna llena. Y como Jefe del Departamento del Ministerio que lidia con esos asuntos, ¿quién sería mejor que él para determinar algo así?
Orion parecía furioso, pero retiró su queja.-
-Ese es tu padre, ¿no? -Preguntó Rita, susurrando.-
-Desafortunadamente, -murmuró-
-Pareciera que estuvieras de lado de Lupin, -comentó Rita-
-¿Y?
-¿Y? -Repitió- Que nadie más parece estarlo.
Miró alrededor y escuchó pedazos de varias conversaciones susurradas. El par de en frente obviamente estaban pidiendo los peores castigos para el acusado. El hombre al lado de la mujer comentaba, con voz nasal, que era una lástima que no hubieran capturado a los dos hermanos, y que el más peligroso siguiera libre.-
-Dumbledore sí, -le contestó finalmente, levantando los hombros.
Rita bajó la vista, hacia donde Dumbledore estaba haciéndole preguntas a Horby quien, para decepción de varios miembros del Wizengamot, confirmó que muy pocas veces había visto medidas tan efectivas para encerrar hombres lobo, fuera de un campamento de criaturas peligrosas. En realidad, parecía bastante impresionado por cómo el hechizo seguía funcionando, sin importar si Romulus estaba presente o no. Hasta sugirió que los oficiales de los campamentos de criaturas peligrosas podrían tratar de implementar el hechizo de los olores del bosque, para calmar a los prisioneros.
La mañana se alargó mientras el Wizengamot escuchaba evidencia de otros testigos, incluyendo varios residentes de Hogsmade, que expresaron sorpresa al saber que habían tenido a un hombre lobo entre ellos por tanto tiempo. Desafortunadamente parecía que la gente se había dividido en dos, sin saber si esto era bueno o malo. Por un lado, era bueno que no notaran una criatura peligrosa suelta por el pueblo, pero por el otro lado, había sido notado por la gente que Romulus había estado trabajando, incluso en las noches de luna llena.
-Remus siempre llegaba al sótano antes de la puesta de sol, -expicó por cuarta vez.- No es tonto y nunca lo dejé solo, hasta que fue lo suficientemente grande como para entender.
-¿Llevó al hombre lobo a su trabajo? -Preguntó Odgen-
-No las noches de luna llena.
-Sin embargo, sólo un campamento de criaturas peligrosas puede proveer la seguridad apropiada que las criaturas de su tipo necesitan.
-No voy a dejar que metan a mi hermano en uno de esos lugares, -contestó bruscamente.-
-Bueno, resulta que la decisión no es suya, -le contestó Odgen calmadamente.- El pedido de ejecución de hace siete años sigue siendo válido, y sólo el guardián legal del licántropo puede pedir su eliminación. Si sigue suelto al volverse mayor de edad, puede hacer la aplicación apropiada a través de las vías apropiadas.
-Creo que esto solamente sería imporante si Remus estuviera presente, -interrumpió Dumbledore- Quizás tendríamos que concentrarnos en esto.
-Excelente idea, -habló otro miembro del Wizengamot.- Tengo una pregunta para el acusado.
Dumbledore asintió, y Odgen también. Sirius se acercó para ver quién había hablado. El hombre de pelo canoso parecía conocido, pero no fue hasta que Rita susurró su nombre que se dio cuenta de quién era.-
-Es uno de los Potter, -susurró- Tienen opiniones bastante radicales.
-¿Cómo lo sabes?
-Seré periodista, tengo que saber, -le contestó, mientras seguía tomando notas.
Sirius volvió a los procedimientos, donde un hombre que no podía ser otro que el padre de James Potter estaba cuestionando a Romulus.-
-¿Por qué se llevó a su hermano?
-Para que no lo matara el Ministerio, -contestó sin dudar. Su respuesta volvió a causar problemas entre los magos.-
-No es asesinato cuando hay una orden de ejecución, -declaró Odgen, volviendo a pedir silencio.-
-Estoy seguro de que el acusado no quiere ser irrespetuoso, -aseguró Dumbledore. Agradeció que Dumbledore estuviera ayudando a calmar las cosas, a pesar de no estar de acuerdo con el comentario. Por la mirada que le dio Odgen al igualmente furioso Romulus, sospechaba que nadie estaba realmente convencido.-
-¿Puedo continuar? -Pidió Potter- ¿Era consciente de la seriedad de sus acciones cuando se llevó a su hermano?
-Lo era, señor.
-¿Y hubiera actuado diferente, de haber sido mayor de edad? -Preguntó una bruja que parecía amable.-
-Hubiera pedido la custodia de mi hermano.
-¿Por qué no lo hizo cuando se volvió mayor de edad? -Preguntó Potter-
-Porque sabía que enfrentaba treinta años o más en Azkabán, -habló Orion Black-
Sirius vio que Romulus se ponía tan pálido que parecía blanco. ¿Treinta años en Azkaban? Nadie sobreviviría eso, no sin volverse completamente loco.
Dumbledore levantó las manos y negó con la cabeza. Le recordó a la profesora McGonagall cuando un alumno se equivocaba completamente y hacía reir a la clase.- Como adulto, Romulus enfrentaría ese tiempo en Azkaban, -comentó- Pero están olvidando que, cuando la mayoría de esos crímenes fueron cometidos, era un mago menor, y las penalidades para ello no son tan duras.
-Estuvo apareciéndose sin licencia la semana pasada, -se quejó Orion.-
-Pero aparecerse sin licencia no equivale a una pena de cárcel, simplemente una multa de quinientos galeones.
-O una sentencia a prisión si el acusado no tiene fondos. -Concluyó Orion-
-Creo que el Wizengamot ha, en el pasado, permitido el pago por parte de dichas multas, -comentó Dumbledore.- Pero, volviendo al asunto en cuestión. Dado que la mayoría de esos crímenes fueron cometidos cuando el acusado era menor de edad, la pena máxima que se le puede dar son diez años en Azkaban.
-¿Diez años? -Sururró. Diez años con los dementores no sonaba mucho mejor que treinta. Su padre no parecía estar de acuerdo, y estaba diciendo que, a pesar de que la abducción inicial había sucedido cuando Romulus era menor, había tenido más que suficiente tiempo después de cumplir los diecisiete para entregarse.
Los miembros del Wizengamot siguieron discutiendo sobre si Romulus tendría que ser juzgado como adulto o menor por un rato. No le prestó atención a la mayoría de los argumentos, y por lo lento que escribía Rita, parecía igualmente confundida.
Finalmente, pareció que Dumbledore había ganado y una votación confirmó que la mayoría quería juzgar a Romulus como menor porque la mayoría de los crímenes habían sido cometidos, al menos inicialmente, mientras tenía dieciseis. Sirius no pudo evitar notar que su padre estaba contra la idea, mientras que el de James dejaba bastante claro que concordaba con Dumbledore. De hecho, sospechaba que había sido la postura del señor Potter, junto con la de Albus Dumbledore la que había ayudado a que tomaran la decisión.-
-Pido la pena máxima de diez años, -declaró Orion inmediatamente después de la votación.-
-¿Seguramente la pena máxima es un poco extrema? -Preguntó una bruja de voz aguda.- El acusado ha sido sincero y directo. No ha buscado excusar sus acciones, ni gastar nuestro tiempo con un largo juicio.
-Gastó el tiempo de todos fugándose por siete años, -discutió Orion.
-Le pido al Wizengamot que tome en cuenta las razones para las acciones de Romulus Lupin, -pidió tranquilamente Dumbledore- El lazo entre hermanos no siempre es fuerte, pero en este caso dudo que alguien vaya a discutir que lo que Romulus hizo, lo hizo por amor a su hermano.
-El amor del acusado por su hermano no está en cuestión, -se burló Orion- Creo que lo único que podría decir el acusado para pedir clemencia, sería la ubicación de su hermano... ¿desea hacerlo?
-No, señor, -contestó Romulus inmediatamente.-
-Entonces sugiero que volvamos al asunto de la sentencia.
Odgen asintió pensativamente.- ¿No hay más preguntas...?
Los miembros del Wizengamot negaron y empezaron a pararse.-
-¿No es emocionante? -Preguntó Rita, mientras caminaban a la salida.
Sirius volvió a mirar hacia el centro de la habitación y notó a Dumbledore hablando tranquilamente con Romulus, que asentía resignado a lo que sea que el mago le decía. Le hubiera gustado poder acercarse y hablarles, pero no se le ocurría una buena excusa para hacerlo.-
-Creo que mi historia necesita algo... más... -murmuró Rita- Me pregunto qué le estará diciendo Dumbledore. Quisiera poder acercarme lo suficiente como para escuchar. Romulus es bastante lindo, ¿no?
Apenas escuchaba lo que decía Rita, quien siguió hablando.-
-Me pregunto si Dumbledore me daría una frase, ¿o quizás Romulus...?
-Tendríamos que irnos, -sugirió Sirius.- Todos se fueron a almorzar, mi padre me dio dinero para comprar algo. ¿Vienes?
-En un minuto, -le contestó Rita, subiendo y acercándose a Dumbledore.- ¿Profesor Dumbledore?
-Señorita Skeeter, -saludó educadamente.- Y señor Black. Qué bueno ver a los jóvenes interesados en la justicia. ¿Puedo ayudarla, señorita Skeeter?
-Estoy haciendo una nota para el diario de la escuela, -anunció, mostrando su libreta.- ¿Pensé que le gustaría darme una frase? -Miró esperanzada a Romulus, dándole lo que probablemente creía era una sonrisa ganadora.-
-¿Puedo ver eso? -Pidió amablemente Dumbledore, señalando la libreta.-
-Por supuesto, profesor, -Rita le pasó el libro orgullosamente, y brillando mientras Dumbledore pasaba las páginas, comentando lo impresionado que estaba por la cantidad de detalles que había incluído y cosas así.
Finalmente le devolvió la libreta con una sonrisa.- Muy informativo, -le dijo, asintiendo.- Ahora, quizás sea momento de que vayan a almorzar...
Rita se veía un poco decepcionada, pero no discutió. Se dio vuelta, llevando a Sirius con ella.-
-Un momento, -habló Dumbledore.- Sirius, tengo un mensaje de tu padre, si me esperas un segundo. -Rita también se detuvo, pero Dumbledore le dijo que fuera, diciéndole que Sirius la seguiría pronto.
Dumbledore esperó a que hubiera salido por la puerta antes de mirar a Sirius. Ahora el lugar estaba vacío excepto por ellos tres.-
-¿Un mensaje de mi padre? -Preguntándose qué podría haber tenido que decirle su padre que no le hubiera dicho en la mañana.-
-Oh, no hay uno, -se rió- Es que la señorita Skeeter es bastante persistente cuando se trata de una historia, algún día será una buena periodista, aunque de poca moral.
-¿Profesor?
-Oh, su historia era cierta, esencialmente, pero bastante exagerada. Darle más información para su diario sería bastante tonto, especialmente considerando cuan precaria es la posición de Remus.
-No la va a dejar publicar eso, ¿o sí?
-No puedo evitar que lo haga, -suspiró Dumbledore.- No sin eliminar el diario completamente, y preferiría no hacerlo a menos que sea totalmente necesario. Especialmente cuando tantas otras publicaciones hablarán de todas formas. Pero creo que puedo hacer que quiten el nombre de Remus de cada nota sobre el juicio. Sigue siendo menor, y el Wizengamot sólo tendría que usar un hechizo para borrar el nombre de cada libreta que estuvo en la habitación... hasta las de los alumnos.
-¿Entonces el nombre de Remus no estará en el diario? -Preguntó Romulus aliviado.-
-No, no lo creo, -contestó- Eso no quiere decir que el tuyo no lo esté... ahora eres mayor, y no puedo pedir lo mismo.
Romulus asintió, entendiendo.- ¿Sigues teniendo el espejo? -Preguntó, mirando a Sirius- ¿Cómo está Rem?
Sirius sonrió, sacando el espejo que había sido cuidadosamente envuelto de su bolsillo.- Quería poder hablarle tan pronto como supiera lo que había pasado, -explicó- Sé que está preocupado.
-¿Puedo?
-No lo podrás llevar a Azkaban, -le dijo Dumbledore mientras Sirius le pasaba el espejo.-
-Si lo llegan a enviar allí, -corrigió Sirius.-
-Ya tienen un lugar para mí en el siguiente bote, -murmuró Romulus.- La única pregunta es por cuanto tiempo estaré allí.
-Te daremos unos minutos, -le dijo Dumbledore, alejando a Sirius para que Romulus tuviera privacidad para hablar con Remus.-
-¿Profesor?
-¿Sí?
-Usted dijo que las cosas serían peor para Romulus su lo atrapaban...
-Eso dije.
-Pero Remus morirá si lo atrapan, ¿no es peor que Azkaban?
-Tan jóven, -pensó Dumbledore en voz alta.- Hay cosas peores que la muerte, y muy poca gente no está de acuerdo en que los Dementores entran en esa categoría.
-¿Puede Remus quedarse escondido hasta que sea mayor?
-Lo dudo, -le contestó tristemente.- Pero hay una nueva legislación que puede ayudarlo, cuando sea aprobada.
-No entiendo.
-Y me temo que no tengo tiempo para explicar ahora, -le dijo Dumbledore, negando la cabeza.- Esperemos que cuando Remus sea traído a juicio, sea capaz de usar la nueva legislación para mantenerlo vivo y bien.
Sirius asintió, y dejó que Dumbledore lo llevara de vuelta adonde Romulus seguía sentado en la sillla, en el centro de la habitación.
-Gracias, -susurró, devolviendo el espejo y agachando la cabeza, pero no antes de que Sirius notara las lágrimas en su cara.-
-Será mejor que vuelva con Rita, -le dijo, envolviendo el espejo y guardándolo en su bolsillo.-
-¿Sirius? -Lo llamó Romulus.- No olvides tu promesa.
-No lo haré.
-Lo cuidaremos, -aseguró Dumbledore amablemente- Tú sólo recuerda lo que te enseñé.
-Todavía no sé si podré hacerlo, -le contestó Romulus.-
-Sí, puedes, -le dijo firmemente.- Sabes lo que son los dementores, sabes cómo se alimentan, esta es tu mejor oportunidad para volver con tu cordura intacta.
-Pero...
-Piensa en Remus, -aconsejó en voz baja.
Entonces estuvo demasiado lejos como para seguir escuchando la conversación.
Sirius todavía podía escuchar a su padre, quejándose abajo, cuando llegó a su habitación.
Activó el espejo apenas se había cerrado la puerta.
Más tarde, no había podido evitar comparar la reacción de Remus con la de su padre.
-¡Seis años! -Había gritado Orion, asqueado por lo que, él creía, era una sentencia corta.
Remus, por el otro lado, apenas había podido responder ante la noticia. Sirius había terminado hablando con Firenze, deseando que hubiera algo más que pudiera hacer. Más que nada, le hubiera gustado estar en el Bosque Prohibido con su amigo. No sabía cómo iba a soportar Remus el resto del verano, y no quería nada más que estar con él en Escocia.
