Capitulo 14


Saori se acerco hasta el balcón de lo que alguna vez había sido su habitación en el santuario, esta era la despedida y sin embargo de algún modo no sentía tristeza, el inicio de su historia había sido difícil, a decir verdad toda su historia había sido un camino con obstáculos que había logrado pasar con la ayuda de sus amigos y compañeros, sin embargo ahora todo terminaba, no se arrepentía de nada, como había habido malos momentos, también había habido buenos y pese a que esa tarde se marchaba del Santuario, se sentía feliz de haber cumplido con su trabajo, con su misión.

Saori no era más una diosa, la noche con Seiya le había costado su divinidad y lo ultimo de sus poderes lo había usado para alimentar el de sus guerreros, sin embargo estaba feliz, completamente extasiada de finalmente poderse llamar a si misma humana, una completamente humana mortal que ahora pasaría el resto de sus días a lado del hombre al que amaba.

El santuario dejaría de pertenecer a la diosa de la tierra, sus puertas se cerrarían y las tierras se entregarían, se repartirían entre los guerreros que decidieran quedarse en ellas, tiempo atrás Zeus había decretado que no habría más reencarnaciones de Athena sobre la tierra, el destino de los humanos pertenecería a ellos y solo a ellos, los dioses por supuesto estaban perdiendo su existencia divina, algunos ya caminaban entre los hombres mientras que otros habían decidido quedarse en sus hogares disfrutando de lo que fuera que el tiempo y la vida misma les preparara.

Ese era el caso de Apolo que ahora vivía y viviría en su templo cuidando de Saga, Laurel y el pequeño Arquímedes, tarde o temprano volverían a la vida humana pero por ahora serían felices juntos.

Hades y persefone habían vinculado su vida humana con su vida divina, cuidarían de la tierra de los muertos pero hasta el ultimo espectro de su clan viviría en la superficie bajo el sol, disfrutando de una vida digna, Demian había comprado por completo el auditorio y Ceres era ahora la encargada de las obras dando oportunidad así a todo talento que quisiera demostrar lo bueno que era, por supuesto era apoyada por Minos y acompañada algunas veces por Pandora que ahora esperaba la llegada de su hijo y de Radamanthys quien de no ser porque pasaba mucho tiempo ayudando a su señor con los negocios de su nueva empresa mantendría a Pandora encerrada para cuidar de ella en su estado.

Mina algunas veces visitaba a su hermana en el auditorio, pero la mayor parte del tiempo la pasaba en su antigua floreria, esa que habían regresado a la vida y que estaba bajo el cuidado de ella y su amado esposo Shion, al poco tiempo de la disolución del santuario se habían comprometido y en unos cuantos días casado, nadie volvería a separarlos y estaban dispuestos a enfrentar cualquier problema juntos.

June y Shun habían regresado a la isla Andrómeda junto con Ikki y Elli, todos habían sido elegidos como líderes y protectores de la aldea y aunque el lugar se mantenía un poco alejado de la civilización la gente del pueblo se mantenía en paz y prosperaba junta como pescadores y navegantes, manteniendo la isla unida y feliz.

Shaina y su hijo habían sobrevivido, Milo sentía que había conocido la felicidad por primera vez y esta le lleno de sobremanera cuando llego al mundo su primogénito, un pequeño al que nombraron Cassios en honor al estudiante de la amazona, un niño de cabello azul igual de juguetón y confiado que su padre que a veces mostraba tener el genio de su madre, la familia entera había regresado a Italia, a la antigua villa en la que la dama de cabello verde había vivido y en la cual habían encontrado ahora la paz y la felicidad.

Shaka y Yahim habían regresado a la india en la que formaron una academia, una escuela en la que el rubio repartía sus enseñanzas a quienes tuvieran oído para ellas, ahora eran un matrimonio feliz e incluso y pese a que Yahin esperaba por el descendiente de Shaka, habían adoptado al pequeño de ojos verdes que les había ayudado a juntarse de nuevo, eran una familia y vivían felices y en paz.

Shura y Brilha junto con otros santos se habían quedado en lo que quedaba de las tierras del santuario y aunque por ahora no admitían una relación todos se habían dado cuenta ya del amor que había en ellos por el otro y tarde o temprano sería oficial. Aioria y Marin se habían quedado también en el Santuario, habían creado una granja y vivían de forma pacifica aunque el antiguo guerrero del León dedicaba mucho de su tiempo molestando a su hermano que había iniciado una relación con una chica del pueblo.

Doko había regresado a China, había tomado su forma anciana de nuevo y ahora vivía como abuelo y maestro del pequeño hijo de Shyru, pasaría el resto de su vida a lado de los que amaba y finalmente conocería la verdadera paz. Mientras tanto el pueblo de Asgard celebraba la llegada del nuevo heredero al trono, un pequeño de cabello platinado como el de su madre pero igual y tan apuesto como su padre.

Algunos años habían pasado ya desde aquella batalla, un antiguo viñedo en Francia era preparado para la llegada de sus invitados, muchos de los antiguos guerreros del conocido Santuario se juntarian en aquella mansión para recordar los viejos tiempos, pero una madre angustiada seguía buscando entre las hojas del viñedo a su primogénito que se había escapado de nuevo.

- ¿en donde se habrá metido ese niño?- se pregunto Dinna con las manos en la cintura, jamás pensó que llegaría el día en que actuara como una madre regañona.

- Él ya no es un niño, tiene doce años, sabes como es él, le gusta pasar el tiempo en el bosque disfrutando de la paz y la tranquilidad en él - dijo Hyoga al tiempo que abrazaba por la cintura a su esposa

- Sólo espero que regrese antes de que nuestros compañeros lleguen a casa

- Seguro que así será.

El pequeño tal y como sus padres suponían se encontraba en el bosque, era un muchachito alto y delgado de cabello verde agua y ojos tan azules y fríos como el hielo, era muy parecido a su padre, pero de algún modo recordaba al guerrero cuyo nombre compartía. Se encontraba sentado y recargado en el gran tronco de un viejo árbol leyendo, pero un ruido le alerto de pronto, se giro, miro a todos lados pero no pudo encontrar nada, volvió a tomar su pose inicial pero de nueva cuenta escucho el ruido, trato de ponerse de pie pero antes de que pudiera hacerlo noto que se encontraba en el suelo con una bella jovencita sobre de él.

- ¡atrapado! – grito la chiquilla de cabello castaño oscuro y ojos azules, en su frente portaba dos pequeñas marcas rosada que hacían honor a su raza, pero su rostro hacía recordar a una antigua amazona.

- ¿pero que rayos te pasa niña?, ¿qué crees que haces?- gritaba el chico al tiempo que la quitaba de encima suyo

- pero que serio y agrio eres, pensaba regresarte esto, pero creo que cambie de opinión- dijo burlona la niña mientras enseñaba en su mano el libro que el joven estaba leyendo

- regrésame eso- ordeno el peli verde poniéndose de pie

- tendrás que atraparme si lo quieres de regreso – grito la chica mientras corría a toda velocidad riendo traviesa, esperando y acertando que el pequeño le siguiera. Corrian por el bosque a toda velocidad, la chiquilla estaba feliz de haber hecho que aquel niño entrara en su juego pero al voltear para ver si este venía detrás suyo noto que no había nadie, detuvo su paso buscandole y no notando que este había trepado en un árbol y que ahora era él quien caía y la tenía atrapada en el suelo con el sobre de ella

- el libro es mio – dijo con seriedad el chico quitándoselo de la manos, pero luego de hacerlo giro su rostro a ella, sus miradas se cruzaron y de pronto una extraña sensación se genero en el estomago de ambos… era como tener mariposas en el estomago de ambos, el silencio los inundo, sus ojos no podían alejarse de los del otro, ni siquiera lo deseaban pero el ruido de alguien acercándose a ellos los alerto haciendo que se separaran.

- Hija finalmente te encuentro – decía un hombre mayor de cabello lila y con las mismas rojas marcas en la frente como las de la niña – te hemos estado buscando por todas partes, se nos hace tarde para llegar a nuestro destino, te dije que el tiempo de juegos había terminado

- Lo siento papa- dijo la niña con tono de disculpa, su padre se acerco a ella para levantarla y entonce noto al otro niño, sorprendido se acerco hasta él ayudándole también y luego hablándole

- Hey ¿no eres tu el pequeño hijo de Hyoga y Dinna?, cuanto has crecido, ya no eres un niño, tu nombre es Camus ¿no es verdad?, igual que el del maestro del guerrero del cisne.

- Si… si señor

- Mi nombre es Mu, antes conocido como Mu de Aries y ella es mi hija Itza, mía y de Leda – ambos chicos se miraron y de alguna forma entendieron que su historia estaba comenzando


Pues por fin termine con mi saga, tengo que admitir que la estoy leyendo desde la primera parte y estoy arreglando algunos detalles, espero les haya gustado y agradezco con mucha alegría a quienes la leyeron y dejaron además sus comentarios. creo que por ahora dejara las historias de Saint Seiya pero espero regresar con ellas en cuanto termine todas las que tengo pendientes jajajajajaja

Nos estamos leyendo... muchas gracias!