SDE – CAPÍTULO 13

HACE ALGUNOS AÑOS… CHINA

― ¿Esperan que entre por ese agujero? ― Cuestionó Right con algo de miedo, mientras señalaba la pequeña ventila.

― Claro, eres el novato… te tocan los trabajos más sucios ― Comentó Marvelous con algo de burla mientras se cruzaba de brazos.

Right hizo un mohín de desagrado.

― Lo siento amiguito ― Comentó Daigo abriendo la escotilla por la que entraría el "novato".

El sonido de las radios de ellos, llamaron su atención.

― Adelante, Haruto ― Pidió Marvelous.

El aludido respondió desde el otro lado. ― ¿Están en posición? ― Cuestionó presionando teclas de un pequeña computadora.

― Sí, ¿ahora qué? ― Volvió a interrogar el mismo.

Haruto estaba a punto de reclamar, cuando otra voz intervino. ― ¡Sólo dense prisa! ¿Quieren? Estar de guardia no es lo más genial del mundo ― Al oír aquello, sus amigos rodaron los ojos. ― Las alarmas estarán desactivadas por 10 minutos, Takeru está entreteniendo a ese gordo, ¡Right sólo has tu trabajo! ―

Al sentir la presión de sus nuevos amigos. El menor no tuvo más opción que asentir y colocarse el arnés para protección.

Right Suzuki; hasta hace sólo seis meses se encontraba en una bodega abandonada, atado de pies y manos, siendo torturado día y noche junto a otros jóvenes, por las pandillas locales. Sometidos y entrenados para el acto criminal. Por suerte para él, Takeru y sus cuatro amigos aparecieron y lo rescataron, adoptándolo para darle un mejor oficio… bueno un oficio que no se diferenciaba mucho del anterior.

Daigo comprobó la rueda que sujetaba el arnés de su nuevo amigo. Sólo para asegurarse de que no hubiera algún contratiempo. ― ¡Todo listo amiguito! ― Anunció haciendo con sus dedos el signo de paz.

― ¿Y si no es seguro? ― Cuestionó asomándose por el vacío.

― Somos amigos, ¿No? ― Pidió Marvelous para tratar de calmarlo.

El chico alzó la ceja. ― No lo sé… ¿Enserio lo somos? ― Pidió no muy convencido.

A lo lejos, Haruto rodó los ojos y siguió presionando botones. Daigo ladeó la cabeza un tanto perdido en el tema de conversación.

― ¿Vas a hacerlo, o no? ― Dijo Marvelous empezando a impacientarse.

El menor suspiró.― Ya, ya ok lo voy a hacer ― Anunció colocándose en posición. ― 1…2… No, no puedo, ¡Me voy a matar! ― Exclamó retrocediendo.

El trío ahí presente suspiró de forma frustrada.

Una idea oportuna golpeó la mente de Marvelous. ― Escucha amiguito, sé que tienes miedo… las primeras misiones no son fáciles y menos para el pequeño novato… ― Empezó a decir mientras lo tomaba por el hombro.

Haruto y Daigo compartieron una mirada. Sabían que tras ese tonito de habla, había una trampa escondida. Sólo podían rezar porque no matara al nuevo integrante.

―… Sí quieres, no lo hagas… estás en todo tu derecho ― Explicó ya estando con él al filo de aquella escotilla.

Right lo miró esperanzado. ― ¿Enserio? ―

― No ― Finalizó al momento de empujarlo por aquel túnel oscuro.

Lo último que se escuchó fue el resonante y aterrador grito del pobre chico. Y como el mismo se golpeaba contra las metálicas y frías paredes de aquel angosto lugar.

― ¡O-oye, no debiste haber sido tan cruel! ― Exclamó Daigo, atemorizado por las actitudes de su amigo.

Haruto sólo pudo mirarlo con desaprobación.

Marvelous se cruzó de brazos mascullando algo por lo bajo.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

― ¿Gusta otro vaso de champán, Shiba-san? ― Cuestionó un hombre de traje de baja estatura, con algo de sobre peso. Peinado ridículo y una voz lenta y algo aguda de "refinamiento".

El aludido que también usaba un traje de color negro, negó con la cabeza. ― No, gracias sí bebiera más podría sufrir un accidente ― Excusó de forma "cortés".

El pequeño hombre rio como si aquello fuera lo más divertido del mundo. ― ¡Oh, Shiba-san! Usted es tan hilarante ― Exclamó mientras le daba golpecitos en la espalda.

Algo asustado, Takeru intentó seguirle el juego. ― Ja-Ja… Mmm ¿Continuamos con el recorrido? ― Opinó en un intento por quitárselo de encima.

El hombre regordete dejó de reír. ― Oh, sí, sí vamos mi buen amigo ― Anunció sonriente.

Ambos se encaminaron a otra habitación de aquel lujoso museo. Estaban en una exhibición en la que múltiples medios de comunicación, celebridades y conocedores famosos habían asistido a la apertura de tan codiciado museo.

Pero como un favor especial el señor Choi Jin, fundador de aquel establecimiento, tenía un recorrido y entrevista oficial con Takeru Shiba, un conocedor veterano en joyas y obras de arte.

― Como te decía Shiba-san, esta pieza es reconocida como "la ira del amor" ― Anunció mientras extendía sus manos para mostrarle la maravillosa pintura.

Misma que no era más que un montón de garabatos de colores, sobre otras manchas de colores.

― ¿Por qué la "Ira del Amor"? ― Interrogó alzando una ceja.

El pequeño hombre rio con suavidad. ― Muchacho, este retrato es muy especial… viene de mi tierra natal, Corea Del Norte, fue pintado en tiempos en los que la guerra aun no terminaba, fue un regalo de mi tatarabuelo para mi tatarabuela ― Explicó al hombre con nostalgia. Takeru asintió escuchando atento. ―… Decía que el amor era el responsable de hacer la ira surgir, y que la ira misma era un efecto que se producía para proteger ese amor ―

Tras esas palabras, Takeru volvió su mirada hacia aquel cuadro. Realmente no le veía nada especial. Pero el monologo del anciano lo puso a reflexionar.

― Sí es así de especial como dice, ¿Por qué lo tiene aquí? ¿No tiene familia o alguien a quien se lo herede? ― Cuestionó un tanto indiferente.

El millonario suspiró. ― Tristemente mi esposa falleció y no pudimos tener hijos ― Explicó con tristeza.

Takeru inclinó su cabeza. ― Yo… lo lamento mucho ― Le susurró avergonzado.

Choi sonrió tímidamente. ― No te preocupes. No soy a menudo abierto en esa clase de temas, pero no sé… veo algo especial en ti muchacho ― Declaró sonriendo ampliamente.

El Shiba estaba confundido por aquella actitud. ― ¿Algo especial? ― Repitió. El millonario tomó aquel cuadro y lo bajó de su estante en la pared. ― Pero… ¿Qué hace? ― Interrogó mientras miraba las acciones del hombre.

Choi no se inmutó en responderle. Sin que nadie lo viera por los alrededores, rompió el marco de madera de aquel cuadro y con delicadeza empezó a enrollar aquella pintura. ― Toma… ― Dijo extendiéndole aquel rollo.

Takeru retrocedió. ― ¿Eh? ¿De qué habla? ―

― Tienes razón, estando aquí se empolvará y nadie entenderá su máximo esplendor como tú lo haces Shiba-san. ― Argumentó encogiéndose de hombros, mientras se acercaba al joven hombre frente a él. ― Así que te lo regalo ― Explicó con un tono un tanto divertido. Extendiéndole de nuevo la pintura.

Takeru extendió sus palmas al frente. ― Por favor, no… yo no puedo ser capaz de aceptar eso… y menos siendo tan preciado para usted ―

― Es sólo sentimentalismo mi buen muchacho. Yo te pido a ti que por favor lo tomes, estoy seguro que te servirá de algo ―

El joven hombre ladeó la cabeza. Las palabras del más viejo parecían muy convincentes. Lentamente acercó su mano para tomar aquel rollo de papel viejo. ―… Se lo agradezco mucho señor Choi ― Dijo haciendo una reverencia.

El aludido sonrió gustoso y orgulloso de su "buena acción".

Pronto, el estruendoso ruido de algo explotando y gente gritando y corriendo los alertó a ambos.

― ¿Qué fue eso? ― Pidió el hombre empezando a asustarse.

― Eso me gustaría saber… ― Masculló el Shiba. ― Haruto, adelante ¿Qué demonios está pasando allá afuera? ― Interrogó por lo bajo mientras apretaba el comunicador de su oreja derecha con discreción para que el millonario no lo viera.

El chico tecleó con fuerza y rapidez. ― ¡Rayos! ―

― ¿Qué ocurre? ― Pidió Marvelous acercándose a él por detrás.

―… Hay infiltrados y están armados ― Anunció observando las cámaras de seguridad a través de la laptop.

Los ojos de Takeru se abrieron como platos. ― Shinnosuke, responde ¿Estás bien? ― No hubo respuesta. ― ¡Shinnosuke! ― Exclamó un poco más fuerte.

― Ya, estoy bien… pero no puedo hablar mucho ― Comentó en un murmullo el aludido, que se encontraba oculto tras una de las enormes estatuas del lugar. ― Estoy oculto y debatiéndome mentalmente sobre interferir o no ― Agregó mientras observaba como aquel grupo armado atacaba a aquella gente.

― ¡No lo hagas! ― Ordenó Takeru con algo de fuerza. ―… Tenemos que reunirnos, los veré en la bodega del tercer piso, ¡ahora! ―

― Pero Takeru… ―

― ¿Escuchaste bien, no es así Tomari? ― Volvió a repetir el líder, haciendo énfasis en el apellido de él.

El aludido masculló algo. ― Sí, te escuché ―

― Más te vale no hacer nada estúpido ¿De acuerdo? ―

― Sí está bien ya, los veo en la bodega ― Volvió a repetir el ex detective, apagando su comunicador por un breve instante.

― Bueno ya escucharon al jefe; Daigo, Haruto es hora de empacar ― Declaró Marvelous luego de oír las órdenes finales.

― ¿Qué hay de Right? ― Cuestionó Daigo sosteniendo la polea que sujetaba el arnés del menor.

― ¡Maldición! ― Exclamó Marvelous haciendo sus manos puños. Hasta ese momento, se había olvidado por completo del menor.

Haruto negó y apretó su auricular. ― ¿Oíste eso Takeru? ¿Qué haremos con Right? El chico sigue vagando por el túnel del aire acondicionado ―

Takeru resopló, pensando en sus posibles opciones. Miró al señor Choi hecho un mar de nervios, también tenía que hacerse cargo de él, y por otro lado estaba el pequeño adolescente al que había rescatado hace unos meses. ― Yo me ocuparé de Right ― Aseguró con determinación. ―Ustedes ocúpense de llegar a donde les indiqué, hay que pensar en un plan B ―

― ¡Dalo por hecho! ― Exclamaron todos tras la bocina.

El hombre Shiba cortó la comunicación y se volvió al millonario. ― ¡Señor Choi! ―

El aludido volteó a verlo. ― ¿Qué ocurre Shiba-san? ―

― Lo sacaré de aquí ― Declaró mientras se quitaba su saco y doblaba las mangas de su camisa blanca. El millonario ladeó la cabeza expectante de las acciones del otro más joven.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

El golpe seco, provocó que Right emitiera un quejido. Se puso sobre sus rodillas, pues el espacio era pequeño y debía arrastrase hasta llegar al objetivo. Sobó su frente, dándose cuenta que quizás tendría un enorme chichón del tamaño del mundo.

― Recordatorio: no volveré a caer en las trampas de Marvelous en lo que me queda de existencia en este equipo ― Musitó para sí mientras empezaba a arrastrase por el lugar. Luego de un rato de recorrido el chico terminó en una encrucijada. Dudoso, recurrió a su comunicador. ― Chicos, chicos ¿me escuchan? Creo que me perdí, no sé qué camino seguir ― Dijo un tanto preocupado.

― Right, olvídate de eso. Estamos en un mayor aprieto, no te muevas, repito no te muevas ― Habló Haruto tras el comunicador.

Pero el mensaje no fue bien recibido por el chico. ― ¿Ah? ¿Qué me mueva? Pero Haruto ya te dije que no sé por dónde ir ¿Qué camino tomo? ― Volvió a repetir confundido por el mensaje recibido.

― Las paredes metálicas deben estar haciendo interferencia ― Comentó mientras presionaba teclas y sacaba una especie de antena.

― ¿Qué ocurre? ― Cuestionó Marvelous a lo lejos, ayudando a Daigo a recoger el material.

― Right no está captando mis mensajes ―

― Bueno el pequeñín es algo lento, ¿Pero no crees que es un mal momento para una charla hombre a hombre?

― ¿Qué? ― Emitió el joven Soma sin comprender. Se sacudió mentalmente. ― ¡No! No me refiero a eso, me refiero a que los ductos obstruyen las ondas de la comunicación y las decodifican en un mensaje erróneo ― Volvió a explicar.

Daigo y Marvelous compartieron una mirada de incomprensión.

― ¡Olvídenlo! ― Exclamó el otro de vuelta haciendo un gesto gracioso con su mano, dando a entender que no importaba. ― Mejor lo buscaré en el GPS ― Concluyó para sí, a la par que un pequeño mapa aparecía en la pantalla. ― Esto sería más fácil si estuvieras aquí Shinnosuke, yo no sé tanto de tecnología como tú ― Habló por el comunicador.

El mencionado se movía con habilidad entre los pasillos para no ser descubierto. ― Eso es cierto ― Apoyó con orgullo. ―… Pero a mí me queda mejor el traje de policía ― Finalizó sin dejar de correr. Pero pudo oír como sus compañeros se reían ante el comentario. ― ¿Puedes ver a Right? Quizás yo pueda intervenir ― Sugirió al momento que se ocultaba tras una maqueta a escala de la batalla de Atila el uno. A lo lejos podía ver cómo la gente empezaba a ser sometida por los malos.

― Mmm déjame revisar ― Musitó moviendo el mouse en busca de la señal del menor. ― ¡Lo encontré! Está en el ala B del área de fósiles de dinosaurios, a la izquierda del ducto cercano al vestíbulo 3 ― Informó.

Shinnosuke parpadeó un par de veces. ― Así que a la izquierda ¿eh? ― Repitió con torpeza lo último que en verdad captó.

Haruto rodó los ojos. ― ¡Sí a la izquierda pero… ah! ¡Olvídalo! ― Exclamó frustrado. ― Takeru se ocupará de él, tú regresa a la bodega. Vamos en camino ― Concluyó, cortando la comunicación.

10 MINUTOS DESPUÉS

― ¡Corran! ― Exclamó Takeru con fuerza.

Su "equipo" obedeció y dieron rienda suelta a su carrera. Right corría sosteniendo su hombro pues, siguiendo las indicaciones de Haruto terminó cayéndose encima de una estatua, lastimándose en el proceso. Marvelous y Shinnosuke corrían y disparaban a los criminales, teniendo cuidado de los civiles involucrados. Sin armas, Daigo y Haruto se ocupaban de los malos en peleas cuerpo a cuerpo y en ocasiones liberaban de sus ataduras a los rehenes. Takeru, por su parte, escoltaba y cuidaba con habilidad de la vida del millonario Choi, el cual estaba sumamente asustado y preocupado; casi podía imaginarse las miles de demandas legales, las pérdidas invaluables de sus artesanías, entre otras cosas que si seguía pensando en ellas, le provocarían un infarto.

― ¡Takeru, hay una bomba en el edificio! ― Informó Shinnosuke observando la pequeña computadora que tenía Haruto.

El aludido maldijo por lo bajo. Las opciones se le acababan. ― ¡Encárguense de los civiles y aten a esos malditos criminales! Yo me saldré con Choi cuando sea seguro ― Ordenó.

Sus compañeros se miraron entre sí, dudando. Pero al final obedecieron y se pusieron en marcha.

― O-oye ¿Shiba-san? ― Pidió el millonario con cautela. Takeru usó su puño y rompió el vidrio del ventanal.

― ¿Qué ocurre? ― Pidió ignorando el hecho que su mano empezaba a sangrar.

― ¿Qué va hacer? ¿Cómo vamos a salir? ―

Takeru sonrió de lado. ― ¿Confía en mí? ―

― ¿Qué si confío en usted? Mmm bueno ha mostrado una destreza increíble al evadir a esos rufianes… y sin duda su equipo es magnífico así que… Claro, confío en usted ―

― Eso es todo lo que necesito ― Musitó colocándose junto con él en el ventanal. ― A las tres salta conmigo… ―

― ¿Pero qué? ―

― 1… 2… 3… ¡Ahora! ―

La bomba explotó y la onda expansiva logró arrojarlos por la ventana hacia el vacío. Afuera la gente horrorizada veía la escena, esperando crudamente lo peor para el pobre millonario.

Por suerte, Marvelous y compañía actuar con rapidez, usaron su auto y un inflable en la parte de arriba para amortiguar la caída de ambos.

― ¡Señor Choi! ¡Señor Choi, despierte! ―

El aludido abrió los ojos con lentitud. ― ¿Qué pasó? ―

― Está a salvo señor, bueno su museo no tanto. Pero usted está vivo ― Anunció un policía con alegría.

― ¿y los criminales? ― Pidió con rapidez incorporándose de la camilla.

― Jejeje ellos ya van directo a la cárcel de máxima seguridad ya tiene de que preocuparse, además la mayoría de sus piezas fueron recuperadas ―

― ¿La mayoría? ― Pidió enarcando una ceja.

― Sí, falta el rubí con diamantes blancos, con incrustaciones de gema de color rosa, bañado en barniz dorado ― Informó el oficial.

El millonario meditó aquello, retrocediendo en sus recuerdos de las últimas horas. Al instante una "o" se formó en sus labios.

FLASHBACK

¿Chiquillo estás bien? ― Cuestionó él, acercándose a levantar aquel joven.

El joven emitió un quejido y sobó su hombro. ― ¡No! Me duele mucho, creo… creo que me rompí el hombro ― Dijo revolcándose de dolor. Pero se veía que con habilidad guardaba algo en su suéter de color rojo.

Tenemos que irnos, el tiempo se acaba ― Informó Takeru, lanzándole una mirada significativa al chico.

Con su ayuda, el aludido se puso de pie. Y con ello, el trío corrió de aquel lugar. Encontrándose en el pasillo con otros cuatro sujetos.

¿Misión completa? ―

Sí ―

Los disparos los volvieron a poner en marcha.

FIN DEL FLASHBACK

Choi empezó a reír de forma frenética. ― Shiba-san… admirable muchacho, algún día… nos tenemos que volver a ver ― Murmuró para así, captando lo que realmente había ocurrido.

MIENTRAS TANTO

― Lo hiciste bien Right ― Elogió Takeru admirando aquel extravagante rubí.

El equipo iba en su carro de regreso a su refugio, y quizás después seguir un destino diferente.

― Debo admitirlo, nada mal para tu primera misión pequeñín ― Confesó Marvelous con una sonrisa de lado.

Takeru le pasó el rubí para que lo sostuviera. ― Felicidades ― Le murmuró.

Right estaba más que contento, a pesar de que su hombro aún dolía. Sabía que a partir de ahora su vida cambiaría a mejor. Los demás emitieron porras de felicitación.

El líder se recargó en el marco de la ventana. Y sacó de su camisa aquel rollo. ― Ira del amor… ― Musitó para así, observando con cuidado aquellos garabatos.

El pitido de la computadora del vehículo llamó la atención de todos. Como Shinnosuke conducía, Haruto presionó un botón para reproducir aquel vídeo.

― Los felicito. ― Dijo una voz en las sombras. Ellos compartieron una mirada. ―… Han demostrado ser un equipo excepcional, y lo excepcional es lo que yo requiero en estos momentos, ¿Les interesaría un trato, mis amigos? ― Pidió con una sonrisa.

Takeru tomó el mando. ― Primero dinos… ¿Quién eres tú? ―

― Mi nombre es Arthur… Arthur Shiraishi ―

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

TIEMPO ACTUAL

El beso que ambos compartían empezaba a hacerse más profundo y apasionado. Ella empezó a acariciar su oscuro cabello, a la par que él recorría con sus manos su espalda. Tristemente la falta de aire los obligó a separarse. Lo hicieron de forma lenta, como si no quisieran. En un rápido movimiento él tomó el rostro de ella en sus manos. Observándolo detenidamente, grabando en su mente cada rincón de aquella fina cara. Sonrió con orgullo al notar sus sonrojadas mejillas. Sus labios ligeramente abiertos y algo hinchados por la efusividad del beso. Sí, definitivamente le va a encantar tener a esta mujer de esa manera, tan vulnerable.

― ¿Por qué sonríes? ― Pidió ella tratando de cambiar su semblante.

Él negó. ― Te ves más hermosa así… ― Confesó.

― ¿Más hermosa, ósea que antes…? ―

Takeru rio y tiró de ella para abrazarla de nuevo. ― Te divierte estar a la defensiva ¿No? ―

Los ojos de Mako se volvieron a abrir como platos. Se golpeó mentalmente y se alejó de él con brusquedad. ― ¡Oye, mejor cálmate! ― Advirtió señalándolo. Acomodó su cabello y ropa, y le dio la espalda mientras se cruzaba de brazos. ― ¡Eso no debió pasar! ― Exclamó.

― ¿Eso? ― Repitió fingiendo inocencia. ― ¿De qué hablas?

― ¡Por favor! Sabes perfectamente de lo que hablo ― Le acusó, aun sin mirarlo.

Él aprovechó y se acercó con lentitud, hasta estar cerca de su espalda. ―… Pues no. No sé qué me habla, si pudiera iluminarme un poco ― Le susurró cerca del cuello.

Mako sintió el aliento cálido de él recorriendo toda su columna vertebral. Sentía sus piernas flaquear. Desde que lo había conocido, ese sujeto sólo lograba sacarle emociones que jamás había experimentado. Apretó sus puños, y frunció su ceño y labios. ― ¡Hay, me refiero al beso, idiota! ― Le gritó girándose por completo.

Grave error. Pues al girarse, se topó con la cara divertida de él. Su cara, muy cerca a la suya. En ese instante pudo sentir como sus ojos se hacía viscos debido a la cercanía del rostro masculino. Él estaba un poco erguido, pues era más alto y para causarle esa impresión debía incomodarla invadiendo su espacio personal.

― Con que era el beso ¿Eh? ― Pidió, mientras volvía a su posición normal. ―… Es una lástima, porque sucedió mi querida Señorita… y eso no podrá cambiarlo ― Agregó con un tono un tanto seductor a la par que se encogía de hombros.

Ella parpadeó un par de veces. Emitió un quejido y volvió a alejarse de él.

Takeru no podía evitar sonreír. Este pequeño momento le estaba ayudando a descubrir más de ella. Ahora se daba cuenta que no era más que una niña traviesa y berrinchuda atrapada en el cuerpo de una mujer, de una bella mujer.

Ok. Sus pensamientos se estaban saliendo de control. ¿Por qué sentía esa incesante necesidad de volverla a estrechar en su pecho? Sabía que su plan partía de la seducción, ¿pero en verdad esta seducción no va más allá del límite?

Por otro lado, Mako no podía controlar su ritmo cardíaco. Su pecho subía y bajaba a gran velocidad. Podía oír los latidos de su corazón zumbar en sus tímpanos. Era una sensación que jamás en la vida había sentido, ni siquiera con Ren. ¿Qué demonios le estaba pasando?

― Lo mejor será que me vaya ― Anunció esta con rapidez al encaminarse a la puerta de aquella azotea. De inmediato Takeru reacción y se colocó frente a ella, bloqueándole la puerta. ― ¿Qué estás haciendo? ¡Quítate de mi camino! ― Le exigió con fuerza.

― ¿Te incomodo? ― Interrogó suavemente.

Ella bajó la mirada. ― ¡Déjame pasar! ― Exclamó evadiendo la pregunta.

Él la miró de arriba abajo. ― ¿A dónde irás? ―

― Regresaré a mi casa. Ya es tarde y mis hermanas no tardan en llegar ― Respondió aún sin mirarlo fijamente a los ojos.

― Bien. Entonces iré contigo ―

Y esas palabras fueron suficientes para que ella por fin lo mirara. ― ¿Qué? ―

El peli-negro metió sus manos a los bolsillos del pantalón. ― No tengo nada que hacer, y quisiera asegurarme de que llegues a salvo ― Argumentó.

― Pero… ¿Qué hay de sus primos? ―

― Ellos están grandes. Pueden cuidarse solos… y si no me dejas acompañarte, yo no te dejaré ir de aquí ― Declaró con firmeza.

Mako rodó los ojos y bajó sus brazos. Desistiendo de su pose firme. ―… Está bien. Vámonos ―

Takeru sonrió de lado, y se movió un poco. ― Después de usted… ― Comentó abriéndole la puerta.

Ella bufó, pero obedeció. Por detrás Takeru la siguió, aun con esa sonrisa egocéntrica que lo caracterizaba adornando su cara.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

― ¿Así que a los 17 te alistaste a esta academia? ―

Kiriko asintió. Después de su charla pacífica de disculpa, ambos volvieron a su recorrido. En este instante pasaban por las canchas de entrenamiento físico. ― Sí, y un año después me gradué en el rango de detective ―

Shinnosuke formó con su boca el gesto de "Wow". ― Le pusiste mucho empeño, ¿No? Digo, para que en un año te graduaras… requiere mucha determinación.

―… Sólo digamos que tenía una fuerte motivación ― Respondió sin mirarlo y continuando su andada.

Shinnosuke se quedó un par de pasos atrás, meditando aquello. ― Fuerte motivación…

FLASHBACK

¡Solicito apoyo de inmediato! ―

¡Apoyo denegado! Estamos en una crisis, arréglenselas ustedes ―

Los ojos de este se abrieron como platos.

¿Qué te dijeron? ¿Nos sacarán pronto de este matadero? ―

No… la orden fue denegada. Nosotros mismos debemos salir de aquí ―

¿Qué cosa? ¡Tomari hay civiles ahí afuera! ―

¡Eso ya lo sé! Pero… ―

¡Cuidado, bombardeo! ―

El pequeño cuarteto corrió con fuerza con la esperanza de cubrirse de aquellos masivos ataques. Pronto una nube de humo bloqueó el camino del equipo. Se oían disparos, gente corriendo y gritando de terror. Shinnosuke se percató que una pequeña granada cayó en su perímetro, intentó actuar con rapidez, pero dos de sus compañeros lo fueron más y lo arrojaron fuera del alcance. El estruendoso ruido retumbaba con fuerza en sus oídos dejándolo sordo por unos instantes, su visibilidad era poca, pero aun así y con dolor pudo notar como dos de sus amigos habían desaparecido de la faz de la tierra.

¡Kai, Hayato! ― Gritó con fuerza. Giró su mirada percatándose que sus otros dos compañeros disparaban en un esfuerzo inútil por mantenerse con vida. Él de incorporó don dificultad, intentó ayudarlos también, pero una nueva mini explosión lo arrojó a la zanja que se había creado por los constantes explosivos. Quedó fuera.

Cuando por fin recobró el conocimiento, sentía que su cabeza explotaría debido a las fuertes palpitaciones que hacían eco dentro de sí. Se arrastró hasta salir de aquella que parecía su tumba, la pelea había concluido. Y a lo lejos observó la peor escena de su vida.

¡No, no, no! ― Exclamó poniéndose de pie y corriendo. ― ¡Hiroki, Yamato! ― Llamó mientras movía los cuerpos sin vida de sus otros dos amigos. Las lágrimas salieron de sus ojos, sus dientes estaban fuertemente apretados, al igual que sus manos. ― ¡NO! ― Gritó al cielo.

FIN DEL FLASHBACK

― ¿Shiba-San? ― Llamó Kiriko moviendo su mano frente a su cara para poder tener su atención.

El aludido parpadeó un par de veces antes de volver en sí. ― Oh, Kiriko ¿Qué ocurre? ―

Ella se cruzó de brazos. Y entre cerró sus ojos. ― ¿Estás bien? ―

― Sí, ¿por qué no lo estaría? ―

Ella se encogió de hombros. ― No lo sé. Te quedaste ahí estático por casi 10 minutos, te veías preocupado… ― Explicó.

Él negó. ― Disculpa. Tenía la mente en otro lado, pero ya dejé de pensar en ello ― Declaró sonriendo de lado.

Kiriko no parecía muy convencida. ― Está bien… ¿Continuamos? ― Ofreció. Él asintió. Y ambos continuaron caminando. ― ¿Y qué me dices de ti? ― Él la miró. ―… Me refiero a ¿hace cuánto que eres detective? ― Interrogó mirándolo por un breve instante.

― No mucho. Igual que tú, quizás 5 años ― Respondió mirando a la nada.

― ¿Y tus primos? ¿Hace cuánto que vives con ellos? ― Interrogó colocando sus manos tras su espalda.

Él sonrió, se detuvo y la miró. ― Hoy andas muy preguntona ¿No es así? ― Pidió divertido.

Ella se sonrojó al instante. ― Mmm bueno… dijiste que somos compañeros y que debíamos llevarnos bien… así que no se… yo pensé que tal vez… ― Intentó decir atropellándose con las palabras.

Shinnosuke rio con suavidad. ― Oye, está bien. Tampoco es para que te me pongas así ― Ella agachó la mirada. ― ¿Qué te parece si no sentamos en el pasto de allá? ― Opinó señalando dicho lugar.

Kiriko ladeó la cabeza e hizo un mohín. ― ¿Allá? ― Repitió. Él sonrió y asintió. ―… Está bien ―

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Daigo seguía caminando con Amy en su espalda. Agradecía que la mayoría estuviera en clases, así no causaba un alboroto mayor. Observó por sobre su hombro. ― ¡Vaya! Se quedó dormida ― Musitó muy bajito. La chica respiraba de forma lenta, y sus mejillas se habían vuelto más rojizas. Debía darse prisa. ― Se ve tan tranquila… tan pequeña ― Pensó mientras la miraba con ternura. Negó con rapidez. ― ¡Olvídate de eso! Debes encontrar la enfermería pronto ― Se dijo. Pero se vio envuelto en una encrucijada de edificios. ¿A dónde ir?

― ¡Oye! ¿Quién eres tú? ―

Daigo maldijo por lo bajo y se giró lentamente. ― Ah… sé que esto se ve mal pero… ―

― ¡Amy! ― Exclamó el hombre adulto acercándose a su espalda para ver a la muchacha. ― ¿Pero qué le pasó, por qué está así? ― Interrogó con rapidez.

― Sé que te debo una explicación… ― Se detuvo pensando. ―… O algo así. Pero ella necesita atención médica ¿podrías decirme dónde está la enfermería? ― Le cuestionó con ojos esperanzadores.

El mayor se debatía mentalmente. Pero la vida de su amiga estaba en juego. ― Sígueme ―

El chico asintió. Tomó con fuerza a la chica de su espalda y siguió a aquel hombre.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Right y Kagura se habían encontrado con Mio en las oficinas administrativas. El trío charlaba mientras esperaban que los atendieran.

―… Entonces ingresé al musical ― Explicó Mio con notoria emoción.

Kagura juntó sus manos, de forma encantada. ― Aww Mio, me hubiera gustado mucho verte ―

Mio negó sonriente. ― No, yo estoy ansiosa por verte a ti con ese uniforme de porrista ― Luego miró al único chico del lugar. ― Enserio Right no sé cómo la convenciste, pero me alegra que lo hicieras ―

Right rio. ― En realidad no fue difícil, se nota que desde hace mucho era su sueño ― Comentó mirando a Kagura de reojo.

Mio asintió. ― Tienes razón. De hecho eso me recuerda en quinto grado cuando… ―

― ¡Mio suficiente! ― Exclamó Kagura totalmente sonrojada. Se puso de pie con rapidez. ― ¿Acaso hace calor aquí? ¿Quieren agua? ― Ellos no respondieron. ― Oh, sí de esa… Ok ya vuelvo ―

― Pero Kagura… ― Intentó decir el chico, pero ella ya había salido prácticamente corriendo de la sala.

Mio negó a la para que cruzaba sus piernas. ― Así es ella; tiene esa actitud infantil que sin duda te divierte y hace tu día mejor ―

Right asintió no pudiendo estar más de acuerdo. ― Me parece muy dulce ― Comentó. Mio le lanzó una mirada de picardía, y él enrojeció. ― Ah, este quiero decir que su actitud, sí su actitud me agrada en verdad ― Corrigió con torpeza.

Mio cubrió su boca para evitar que carcajadas incontrolables salieran de la misma.

Finalmente Kagura llegó con los conos de papel llenos de agua. Estaba por abrir la puerta cuando esta también se abrió. Provocando que el agua se derramara hacia la otra persona.

― ¡Oh, lo siento mucho! ―

― ¡Ash, lo que me faltaba! ― Se quejó por lo bajo aquella chica. Intentando no mojarse más.

Kagura hizo una reverencia. ― En verdad lo lamento ah… ― Intentó continuar mientras buscaba el rostro de la otra.

Cuando por fin levantó el rostro, ésta se llevó una sorpresa. ― Shiraishi… ― Murmuró con algo de cansancio.

Al oír su apellido Kagura ladeó la cabeza. Como si esa acción le permitiera una mejor visión para reconocer a aquella muchacha. ―.. ¿Melina? ― Susurró.

La renombrada rodó los ojos. ― Veo que no has cambiado en nada ― Dijo mirándola de arriba abajo. ― ¿Cuándo fue la última vez que te vi? Oh, ya recuerdo, en quinto grado… ― Agregó con algo de ¿Rencor?

Kagura suspiro y sintió que se encogía. ― Melina yo… ―

Ella colocó su palma frente a la cara de la otra joven. ― Supéralo ¿Quieres? ― Kagura bajó la mirada. ― Mí tiempo en el internado terminó; y decidí volver para estar con mi hermana mayor, Gina… ― Desarrugó su ropa y volvió a mirar con desprecio a la menor. ―… Aunque no esperaba tener que toparme contigo el primer día… Vaya suerte la mía ¿Eh? ― Añadió con ironía.

Kagura finalmente alzó la vista. ― ¡Éramos amigas Melina! ― Exclamó con algo de fuerza. ― Que tu hermana odie a la mía no significa que nosotras debamos tratarnos igual ― Murmuró con algo de dolor.

Melina soltó una risita. ― ¿Amigas? ¡Por favor! ― Kagura formó un mohín. Y ella se acercó peligrosamente, picando con su dedo índice su pecho, haciéndola retroceder. ― Tú me traicionaste y es algo que no olvidaré… eres de lo peor… una estúpida piedra en mi camino… una… ―

― Lo mismo podría decir de ti Masaki ―

La aludida rodó los ojos al reconocer esa nueva voz. Se alejó de Kagura e hizo frente a la recién llegada. ― Natsume... ¡Lo que me faltaba! ―

― Deja a Kagura en paz, Melina ― Ordenó Mio con enfado.

― Como sea… ― Empezó a caminar. ― Pero esto no ha acabado ― Sentenció, para abandonar el lugar finalmente.

Mio negó y resopló. ― Kagura ¿Todo bien? ― Cuestionó acercándosele.

A estas alturas ella estaba pegada en la pared, pues las amenazas de Melina la hicieron retroceder hasta topar con la pared. ― Sí… estoy bien… ― Musitó mirando al vacío.

― Sólo olvídala, ahora que estamos juntas lidiaremos con ella ¿Sí? ―

Kagura sonrió y asintió. ― Gracias Mio… ―

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

― Entonces… ¿no tienes padres y te mudaste con tus cinco primos hace 6 años? ― Repitió Kiriko ante el primer relato de su nuevo compañero.

Ahora ambos se encontraban sentados en el pasto, uno enfrente del otro, escuchando sus historias para así conocerse mejor.

Shinnosuke asintió. ― Exactamente, es eso ― Suspiró con nostalgia. ― Ellos se han vuelto todo para mí, soy el segundo más grande por lo que tengo que estar al pendiente de los demás y sus travesuras ― Añadió con un toque de diversión.

Ella asintió. Pareciendo que iba a sonreír. ― Sé a lo que te refieres. Yo estoy en la misma posición, sobre todo con mi hermana Amy ―

Él ladeó la cabeza mirándola. ― ¿Cómo es eso? ―

― Sólo es tres años menor. Pero hay veces en las que ni Mako puede controlarla ― Explicó.

― Ya veo… ― Murmuró el hombre. Luego soltó una risita. ― Marvelous y Daigo son algo así; Marvelous puede parecer algo cerrado, pero no es un fanático de seguir las reglas… Por otro lado Daigo es más "aventurero" por así decirlo, sin embargo mide un poco más sus acciones ― Contó mirando a la nada, recordando esa clase de momento con aquellos que ahora llamaba primos.

― Supongo que es por mi padre… ― Musitó Kiriko también con la vista perdida.

Shinnosuke la miró. ― ¿Tú padre? ― Repitió algo curioso. Akira ya le había contado lo esencial de esa chica, pero le gustaría que ella diera su propia versión. Además que esos serían puntos extras que pronto podría usar en su contra.

Ella suspiró con pesadez. ― No me gusta hablar al respecto… ― Miró de arriba abajo a su compañero. ―… Pero creo que mereces saber ― Él asintió animándola a que prosiguiera. ― Desde que mi padre nos abandonó, mis hermanas y yo nos "dividimos". Mako, Koyomi y Ahim no creen que papá sea inocente del crimen del que se le acusa. Amy, Kagura y yo creemos en él… ― Confesó con algo de tristeza. ―… Antes de que todo eso pasara, Amy era muy unida a él; creo que a ello se debe su actuar. Kagura no lo recuerda, pero se mantiene en un pensamiento "neutral" al respecto. Y yo bueno… ―

―… Es tu motivación. ¿No es así? ― Completó Shinnosuke.

Ella asintió. ―… Estoy casi segura que alguien le tendió una trampa, alguien quería hundirlo ― Argumentó entre cerrando los ojos y apretando sus puños. ― Es por eso que me convertí en detective, voy a limpiar su nombre sin importar que me tome 10 años o más… yo lo voy a vengar ― Declaró con firmeza.

El Shiba miraba de reojo sus acciones. ― Me pregunto si alguna vez estuviste enterada de los negocios sucios de Arthur… Bueno también somos parte de ese negocio pero… ¿Y tú? ― Pensó analizando en su mente las posibles respuestas.

― ¡Cuidado! ―

De la nada, Shinnosuke tomó a Kiriko de los hombros y giró por el pasto con ella. Luego de un par de vueltas, él termino encima de ella. Debido a la rapidez de la acción la mujer tenía los ojos fuertemente apretados. Sintió un aliento cálido cerca de su cara y se vio obligada a abrir los ojos, encontrándose con los de su nuevo compañero.

― Shiba-san… ― Murmuró con lentitud.

Ambos estaban sumamente sonrojados. No apartaban la vista del otro.

Shinnosuke se apoyó en sus codos para poder bajar su cara a la altura de la de ella. Dejó el contacto visual, dedicándose a mirar aquellos labios. Kiriko empezó a cerrar los ojos debido a la cercanía. Una parte de ella quería empujarlo, pero la otra deseaba tenerlo cerca de sí por siempre.

― ¡Discúlpenme! La pelota voló fuera del campo ― Comentó un niño llegando a escena. Al instante ambos se giraron a mirarlo con asombro. ― ¿Están bien? ― Pidió tomando su pelota y sonriendo.

― ¿Una pelota? ― Repitió Kiriko parpadeando. ― ¡Ash, quítate de encima! ― Exclamó empujando al hombre que tenía sobre sí.

Shinnosuke rodó hacia atrás. Emitió un quejido, y sobó su cabeza debido al impacto. ― ¡Oye, eso dolió! ― Demandó.

― Compermiso ― Dijo el niñito, corriendo de ahí con una sonrisa divertida en su cara.

Kiriko rodó los ojos y se puso de pie para empezar a quitarse la hierba de su uniforme. ― Eres un tonto ¿por qué hiciste eso? ―

El Shiba también se incorporó. ― Disculpa, creí que era un proyectil o algo así. Mis instintos me alertaron, perdona por querer salvarte la vida ― Murmuró algo herido.

Kiriko puso sus manos como jarras. ― Era una pelota ¿Qué podría pasarme? ― Shinnosuke se cruzó de brazos. Ella resopló. ― Bien, te agradezco por salvarme de esa "pelota asesina" ¿Feliz? ―

Él entre cerró los ojos. ― A veces tu sarcasmo duele Kiriko ― Musitó en un puchero. ― ¿Podrías al menos agradecerme de otra forma? ― Sugirió.

― ¡Eres un pervertido de lo peor! ― Exclamó indignada. ― Casi me… me… ¡Eso! ―

Él alzó una ceja. ― Oh, casi te beso… Jejeje descuida sólo fue un desliz ― Luego fingió que pensaba. ― Además con esa actitud, no creo que alguien sea capaz de besarte, digo tú ni siquiera sonríes ¿Qué clase de persona no sonríe? Es totalmente… ―

Sin embargo ya no pudo continuar. Pues una pequeña bota lo había golpeado en la cabeza y por consiguiente quedó inconsciente cayendo al pasto nuevamente. Una venita estilo anime palpitaba en la sien de Kiriko. Respiraba con rapidez en un intento por calmarse.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Con la ayuda del hombre adulto, Daigo llegó a tiempo a la enfermería. Colocó a Amy en una de las camillas. Y jaló una silla para estar a su lado.

― En verdad agradezco tu ayuda ah… ―

El hombre sonrió y se acercó. Limpió su mano en su uniforme y se la tendió al chico. ― Soy Nobuharu Udo, pero aquí me dicen Nossan ―

Daigo asintió. ― Soy Daigo Shiba, pero puedes decirme King ―

Ambos estrecharon su mano como saludo.

― De hecho yo te agradezco a ti, pobre Amy ― Musitó acercándose a ver mejor a la chica. ― De seguro fue una broma pesada de Gina ―

― ¿Cómo sabes? ―

― Jejeje créeme mi amigo, esto se ha vuelto más habitual que destapar inodoros ―

Daigo intentó sonreír ante aquella "broma". Pero sólo movió su cabeza como reflejo. ― Así que ¿eres el conserje del lugar? ―

El hombre asintió. ― Exacto. Pero conozco a esta niña desde que ingresó aquí. Trata de ser ruda, pero sé que en el fondo tiene miedo ― Musitó mirando a la aludida de reojo.

Daigo asintió, estando de acuerdo. No necesitaba conocerla de tiempo para detectar la actitud que en verdad ocultaba Amy. Se podía incluso ver a kilómetros de distancia.

La enfermera finalmente llegó. ― ¿Qué es lo que le pasa a ella? ― Interrogó poniéndose sus guantes.

― Mmm… tiene fiebre muy alta, escalofríos y todos esos síntomas ― Respondió Daigo.

La mujer asintió y colocó un termómetro en la boca de ella. Luego de un par de minutos, lo sacó y verificó la temperatura. ― Mmm esto está mal… 38 grados, tendré que aplicarle una inyección, hará el efecto más rápido y tendrá que ir a su casa y descansar ― Explicó la mujer mirando a ambos.

Los dos asintieron. Y la mujer hizo su trabajo.

― Despertará en unos minutos ― Anunció luego de aplicar la inyección. ― Como dije, lo mejor es que vuelva a casa temprano… ¿Alguno de ustedes es su familiar? ―

― No, pero mire tengo el número de una de sus hermanas. Que mi amigo King se encargue de llevarla con su hermana para que llegue a su casa a salvo ― Comentó Nossan sacando un papel de su uniforme de color azul.

Al instante Daigo se asombró. ― Espera Nossan ¿Qué? ― Pidió este.

― ¿Hay algún problema? ― Pidió la enfermera alzando una ceja.

Daigo se encogió. ― No. No hay ningún problema ―

Nossan sonrió victorioso. ― ¿Puedo llamarle entonces? ―

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

― Creí que estaría en ese internado hasta la Universidad ― Comentó Mio algo pensativa.

― Creímos mal. En verdad no sé qué pasa con Melina, todo cambió ese día ― Apoyó Kagura.

Ambas estaban en la misma sala. Conversaban mientras esperaban a que Right terminara sus trámites con la directora del plantel.

El sonido del celular de Kagura interrumpió su conversación. La chica no tardó en responder. ― ¿Bueno? ― Pidió colocando el aparato en su oído.

― ¿Kagura? Disculpa, soy Nossan el amigo de Amy ―

― ¡Oh, Nossan! ¿Cómo estás? ¿A qué se debe tu llamada? ― Pidió ella un tanto extrañada.

Él dudó pero prosiguió. ― Mmm escucha, no te preocupes tanto pero Amy está aquí en la enfermería ―

― ¿Amy? ¿Pero qué le pasó? ¿Está bien? ―

― Sí, sólo es algo de fiebre. Pero la enfermera dijo que debía ir a casa a descansar, ¿Crees que podrías llevarla? ―

― Oh, sí seguro… yo me ocupo enseguida paso por ahí ¿Sí? ―

― Está bien. Gracias Kagura ―

Ella negó. ― No gracias a ti Nossan, te la debo ―

Y con esto, la comunicación se cortó.

― ¿Qué ocurre? ― Cuestionó Mio al ver la cara de preocupación de su mejor amiga.

― Es Amy, está enferma y debo acompañarla a casa ― Anunció algo preocupada.

La cara de Mio cayó al instante. ― ¡Dios! Que mal… ―

― ¿Te importa si yo me adelanto? ―

― No, tu tiene que irte, descuida mañana te veo y me cuentas ―

Kagura asintió y cuando estaba por irse. Right salió de la oficina. ― Kagura ¿A dónde vas? ― Pidió con curiosidad.

― Lo siento Right ocurrió una emergencia y debo ir a la preparatoria ―

― Entonces voy contigo ― Dijo este acercándosele.

Kagura enrojeció levemente. ― No tienes que hacerlo, está un par de cuadras de aquí y… ―

― Sí pues eso mismo sucedió el día que intentaron asaltarte ¿Recuerdas? ―

Ella se abrazó a sí misma con temor ante el recuerdo. Suspiró. ― Está bien, ven conmigo ―

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Por otro lado, en la mansión Shiraishi la hora de la cena se acercaba, pero Marvelous y Haruto aún no abandonaba el lugar. Esperando que su tobillo mejorara, las chicas decidieron empezar a conocer mejor a sus nuevos "vecinos".

Koyomi llevó a Haruto a la pequeña pero amplia biblioteca de la casa.

― Tienen muchos libros aquí ― Elogió Haruto mirando a su alrededor.

Ella soltó una risita. ― Sí. No es por presumir pero ya los he leído todos ― Anunció.

Haruto alzó una ceja. ― Impresionante ―

― No es nada. Con mi enfermedad me he visto obligada a estudiar en casa ― Explicó al momento que se encogía levemente de hombros.

Haruto asintió. ― Entiendo, ¿debió haber sido difícil no? ―

― Un poco, pero tuve buenos profesores. Por el momento estoy descansando, pero descansar para mí significa leer todos los libros que pueda encontrar ― Confesó con algo de diversión.

― Ya veo ― Musitó él encaminándose a los libros para verlos de cerca. ― Aunque… algo te falta aquí ― Mencionó.

Ella lo miró confundida. ― ¿Falta algo? ― Repitió.

Él se giró y la miró. ― Libros de magia y misterio, ¿No te gustaría saber de algo como eso? ― Pidió con una sonrisa.

Los ojos de ella se iluminaron y asintió. ― Sí, eso en verdad me gustaría ―

Mientras tanto en la sala. Marvelous había aprovechado y se encontraba viendo un programa en la enorme pantalla plana. A lo lejos Ahim continuaba con su labor de sacudir un poco los retratos, estatuillas, entre otras cosas.

― Eres muy popular ¿O me equivoco? ― Pidió este cambiando de canal.

Ella alcanzó a oírlo. ― ¿Por qué lo dices? ―

― Ya he llegado al canal 110 y no he dejado de ver tu cara en ninguno de estos ―

Ella se sintió algo ofendida. Pero respondió. ― Pues si no te gusta lo que ves, ¿Por qué sigues viendo la televisión? ― Interrogó, en un cierto tono que al él le molestó.

Él alzó su cabeza para verla por sobre el sofá. ― Yo no dije que no me gustaba lo que veía… simplemente que no me gustaría atrapar alguna obsesión ― Añadió divertido y un tanto seductor.

Ahim captó el trasfondo de esas palabras y se sonrojó. ― Veo que eres imposible Marvelous-san ― Murmuró haciendo un divertido mohín. Y luego se alejó de ahí.

Marvelous rio por lo bajo. Adoraba causarle esas reacciones a esa niña. Si, definitivamente iba disfrutar tanto llevar a cabo el malvado plan. Sonrió con malicia y continuó cambiando de canal.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Right y Kagura iban a su encuentro con Amy en la entrada de la preparatoria; pero al llegar ahí se llevaron una sorpresa aún mayor.

― ¿¡Right!? ―

― ¿¡Daigo!? ―

Ambos se miraban algo shockeados, señalándose. ¿Cómo rayos habían terminado en esa situación?

Daigo ayudaba a Amy a mantenerse en pie sujetándola por los hombros. Se le veía cansada, pero se mantenían despierta. De inmediato Kagura se le acercó.

― ¿Amy, estás bien? ― Pidió mirándola por todos lados.

Amy sonrió con debilidad. ― Sí… Jejeje este no ha sido mi día Jejeje ―

― Lo mejor es irnos a tu casa, para que así pueda dormir ― Opinó Daigo.

― Yo llamaré un taxi para llegar más pronto ― Ofreció Right sacando su celular y alejándose para tomar el llamado.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Por otro lado, Takeru y Mako realizaban su viaje de regreso a la mansión Shiraishi. Luego del percance con Ren y de su beso compartido en aquel momento romántico en el que se perdieron; el auto permanecía en silencio.

Mako conducía y Takeru permanecía con la vista fija al paisaje.

¿Qué demonios está ocurriendo conmigo? Se supone que yo debo mantener el control de esta situación pero… ― Pensó con pesadez. Miró de reojo a la mujer a su lado. ―… Simplemente no puedo pensar en otra cosa que no sea mantenerla a salvo, estos sentimientos absurdos están interfiriendo con mi verdadero objetivo ― Se enderezó y miró al frente. ― Debo concentrarme, debo recordar el por qué estoy aquí… Quizás me vea ridículo, pero en cuanto lleguemos yo… ― Apretó sus puños con fuerza y frunció un poco su ceño. ― Saldré corriendo… ¡Sí! ¡Eso haré!

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Haruto y Koyomi finalmente volvieron a la sala principal. Marvelous aún seguía viendo la tele y refunfuñando por su tobillo lastimado.

― ¿Ahim? ― Llamó Koyomi al llegar al lugar.

― ¡En la cocina! ― Exclamó la aludida desde dicho lugar.

Koyomi sonrió y miró al chico a su lado. ― Disculpa. Ya vuelvo ― Haruto asintió y ella se adentró a su cocina.

El chico aprovechó y se encaminó al enorme sofá en el que descansaba su primo.

― ¿Te diviertes? ― Interrogó mientras se colocaba frente a él. Bloqueándole la vista al televisor.

― Mm sí más o menos ― Respondió éste con aburrimiento.

Haruto rodó los ojos y miró algo peculiar. ― Yo diría que te las estás pasando de lo mejor ― Murmuró señalando un vaso de limonada con hielos a su lado. Obvio que Ahim se lo había traído hasta aquí.

Él se encogió de hombros interpretando la mirada de su primo. ― Lo admito, esa niña es muy amable… valdrá la pena cuidar de ella en cuanto tenga todo ese fajo de billetes ― Anunció con algo de emoción.

Haruto resopló y metió las manos en sus bolsillos de forma resignada.

― Chicos ― Ambos voltearon a ver a Koyomi. ― Ya casi es hora de la cena, Ahim y yo la prepararemos, ¿Les gustaría quedarse? ― Ofreció. Pensando en el fondo, que dijeran que sí.

Haruto le lanzó una mirada a su amigo e hizo un gesto.

― No sé tú, pero yo muero de hambre… Y mi tobillo aún duele. Yo digo que nos quedemos ― Opinó el lesionado restándole importancia.

― No pienso que sea correcto, Takeru y los demás llegarán y nos buscarán ¿Qué tal sí…? ― Dijo éste no muy convencido, mientras susurraba.

― ¡Te preocupas demasiado! Todo saldrá bien ―

El joven Soma se rindió y miró a la Shiraishi. ― Nos encantaría quedarnos a cenar con ustedes ― Respondió con una sonrisa.

La sonrisa de Koyomi se amplió. Ingresó a la cocina con su hermana para darle la "buena noticia".

De pronto se escuchó que alguien intentaba abrir la puerta. Como eran invitados, los Shiba sólo miraron esperando a la persona que entraba.

Un par de segundos después vieron a la detective "novia de Shinnosuke" apodada por Marvelous, entrar a la residencia. Pero se le veía cansada y algo agitada. Sin embargo su sorpresa aumentó cuando se percataron que la chica tiraba del cuerpo inconsciente de su amigo.

― ¡Shinnosuke! ― Exclamó Haruto llegando hacia ellos.

― ¡Oye! ¿Qué están haciendo ustedes aquí? ― Pidió Kiriko luego de ingresar por completo a su adormilado compañero.

― ¡Por Dios! ¡Asesinaste a Shinnosuke! ― Exclamó Marvelous con algo de miedo.

Kiriko rodó los ojos. ― No lo asesiné. Él buscaba pelea y esto fue lo que consiguió ― Explicó.

Haruto estaba hincado revisando los signos vitales de su primo. ―… Tiene razón, está dormido ― Anunció algo aliviado.

― Menos mal ― Musitó Marvelous para luego echarse a reír.

La cerradura de la enorme mansión volvió a oírse. Todos los presentes se giraron para ver quien había ingresado esta vez.

― ¿segura que puedes caminar? ― Pidió Daigo algo preocupado soltando de apoco a Amy.

Ella sonrió. ― Sí no te preocupes King, la inyección ya está haciendo efecto así que… ― La chica se dio cuenta del panorama. ― ¿Kiriko? ― Pidió ladeando la cabeza.

Daigo entró por detrás de ella. ― ¡Shinnosuke! ― Exclamó, dando un salto para llegar a su amigo que estaba tirado. ― ¿Haruto, Marvelous? ¿Qué están haciendo aquí? ― Pidió mirando a cada uno.

― Kiriko ¿pero qué le hiciste? ― Cuestionó Amy mirándola preocupada.

― ¡No le hice nada! Nada mortal… ― Murmuró con algo de culpa.

― Gracias por pagar el taxi Right, no tienes idea de lo que… ¿Eh? ― Kagura entró y quedó igual de impactada.

Right se colocó a su lado. ― ¿Qué pasa Kagura? ― Luego miró a su alrededor. ― ¡Chicos! ¿Pero qué están haciendo aquí? ―

Sus primos, claro, excepto Shinnosuke. Le dieron un saludo con la mano.

― Chicos, la cena estará lista en un rato si quieren… ― Anunció Koyomi llegando a escena. Más su semblante cambió al ver la enorme reunión que tenía en su sala. ― ¿Qué están haciendo todos aquí? ― Interrogó ladeando su cabeza.

Todos se vieron entre sí. En verdad estaban más allá de entender aquella enredosa situación. Y el cuerpo de Shinnosuke en el suelo, sólo complicaba las cosas recreando un montón de teorías al respecto.

Finalmente Takeru y Mako llegaron a la residencia. Se desabrocharon el cinturón, listos para bajar del vehículo.

En la mente de Takeru aún pasaba la idea de salir corriendo. ― Bueno, creo que es momento de irme ― Anunció.

― ¿Qué dices? Acabamos de llegar y yo… te debo algo por lo que hiciste al respecto con Ren ― Comentó ella de forma tranquila, pero intentando convencerlo.

El hombre sobó su estómago al sentir que este había hecho un ruido. ―… Bueno algo de comer no me vendría mal ― Murmuró algo avergonzado.

Mako sonrió y asintió. ― Entonces vamos ― Los dos se encaminaron a la entrada, ella por delante para poder abrir la puerta. Pero al estar ahí se dio cuenta de algo. ― Mm que raro… está abierta ―

Con lentitud y preparados para todo abrieron aquella puerta.

Sus ojos se ampliaron al ver prácticamente a sus dos familias reunidas en aquella lujosa sala. Recibieron una mirada igual de asombrada, como saludo.

― ¿Pero qué…? ― Emitieron los recién llegados.

El resto se encogió de hombros y les dedicaron una mirada torpe.

Shinnosuke por fin despertó y con ayuda de Daigo y Haruto se incorporó. ― ¡Vaya, eso dolió! ― Emitió sobando su cabeza. ― ¿Takeru? ¿Qué haces aquí? ― Cuestionó mirándolo.

― Sí bueno… eso mismo me preguntaría… ―

― Sí, yo igual ― Secundó Mako.

― ¡La cena está lista! ― Anunció Ahim con una sonrisa llegando a la reunión. E igual que sucedía con todos, quedó impactada al ver a los presentes. ― Ah… Creo que mejor prepararé más comida… Jejeje ― Agregó con algo de diversión.

Si. Está cena sin duda sería inmensa y digna de recordarse.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

N/A: ¡Hola! Tal y como lo prometí, aquí un nuevo capítulo de su telenovela favorita Jejeje en verdad lamento la tardanza, pero deseaba despejar un poco mi mente y alejarme de mi laptop un rato. Pero debido a la cantidad de mensajes y súplicas decidí regresar antes. Les recuerdo que a pesar de que esto es mi pasión en ocasiones me resulta difícil que el argumento surja y requiero más tiempo del esperado. Por lo pronto, trataré de publicar el siguiente antes de que finalice este mes, así que espérenlo.

Los invito a que me dejen sus opiniones al respecto. Si no me las dejan, ¿Cómo sabré que en verdad lo leen o que en verdad les está agradando? Un review es el aire para todo autor.

¡Hasta la próxima actualización!

GEMITHA0208