Disclaimer: Todos los personajes del Universo de Harry Potter pertenecen a JK Rowling. La historia y los personajes inventados pertenecen a Lkay09. El título original del fic es "That's what you think".
CAPÍTULO 14
Rose se sentó entre Scorpius y Albus y se sirvió una tostada. Scorpius se inclinó y plantó un beso en su mejilla, haciendo que se sonrojara y Lily pusiera cara de asco desde el otro lado de la mesa.
-A veces desearía que volvieseis a ser ajenos a vuestros sentimientos –murmuró-. Entonces sería menos probable que me dierais caries.
-Vaya Lily, no pareces celosa en absoluto -comentó Al sarcásticamente-. No es su culpa que Lysander tenga una nueva novia -se agachó cuando un panecillo cruzó la mesa. Rose ignoró a sus dos primos y se volvió para mirar a su novio.
-¿Has terminado el ensayo de Longbottom? -preguntó, mordiendo una manzana.
Rose asintió.
-Y he añadido algunas pulgadas adicionales con algo de información que me pareció interesante.
-¿Qué diablos es interesante sobre las semillas de Tentácula y sus propiedades? -gimió Scorpius-. ¡Yo de milagro terminé el ensayo!
-Rosie estaba poseída por su madre en ese momento -interrumpió Al-. Y Scorp, estoy de acuerdo contigo acerca de las semillas, posiblemente es el tema más aburrido de la historia.
Los tres se levantaron y fueron hacia su primera clase, discutiendo alegremente sobre las cosas interesantes, o la falta de ellas, sobre las semillas de Tentácula venenosas.
Se sentaron en sus lugares habituales en Transfiguración y esperaron a que llegara McGonagall. La última vez, la profesora había insinuado un examen sorpresa, así que los tres, junto con Lizzie, pasaron horas durante el fin de semana repasando sus diversos hechizos y preparándose lo mejor que pudieron. Rose había sido la primera persona desde que su madre estaba en el colegio en recibir un excelente en una de las pruebas sorpresa de la Directora, y tenía la intención de repetir eso hoy.
La profesora entró en el aula y miró a sus alumnos imperiosamente.
-Espero que hayáis estudiado durante el fin de semana -la clase se movió nerviosamente en sus asientos-. Os llamaré alfabéticamente por vuestro nombre.
Al lado de Rose, Al gimió y se dejó caer en su asiento mientras la profesora continuaba.
-Os pediré que realicéis uno o dos hechizos de mi elección. No hay dos estudiantes que hagan los mismos hechizos, y esto son cosas similares a lo que se os puede pedir que hagáis en vuestros EXTASIS prácticos. Señor Potter, por favor.
Lentamente, Albus se levantó y se dirigió al escritorio de McGonagall. No había heredado la habilidad de su abuelo para la Transfiguración, solo lo logró con la ayuda de sus amigos.
Cinco minutos más tarde, se dejó caer en su asiento, después de haber sido instruido para agrandar una aguja y convertirla en una cuchara, luego conjurar un cuenco y un plato con los patrones de Ravenclaw. Rose había quedado impresionada con su trabajo, y se lo dijo. Él le dio las gracias y rápidamente apoyó su cabeza en su escritorio.
Rose observó cómo la clase subía poco a poco para realizar sus hechizos, transformando orejas en un cactus, convirtiendo una copa de agua en una pecera y de vuelta sin derramar el agua, y convirtiendo a un león en un chihuahua, entre ellos.
-Rose Weasley -llamó la profesora McGonagall. Scorpius le apretó la mano mientras ella se levantaba y se dirigía al frente.
-Señorita Weasley, si pudiera conjurar seis muñecas, amplíelas ligeramente y luego transfórmelas en réplicas exactas de las personas que conoce.
Rose exhaló, era casi demasiado fácil. Con unos pocos movimientos silenciosos de su varita, conjuró seis muñecas indescriptibles y las levitó desde el escritorio hasta el piso. Los agrandó hasta tres veces su tamaño antes de cambiarlas, una por una, en su madre, su padre, el tío Harry, la tía Ginny, Albus y Scorpius. Todos eran inquietantemente reales y Rose esperaba que abrieran la boca y comenzaran a hablarle.
Se volvió hacia la profesora y se alegró de ver el fantasma de una sonrisa revolotear en la cara de McGonagall por un instante.
-Ahora, por favor desvanézcalas, señorita Weasley -instruyó. Rose lo hizo y regresó a su asiento cuando McGonagall llamó a Scorpius al frente del aula.
Media hora más tarde, los tres salieron del aula después de haber visto a Scorpius transfigurar dos cactus en un solo árbol, luego en un gato, una persona y luego de vuelta a dos cactus. Scorpius había regresado a la mesa refunfuñando afablemente sobre el "favoritismo Weasley". Todavía discutiendo la clase bastante agotadora de McGonagall, tomaron sus asientos en la mazmorra de Slughorn para Pociones y pronto se unieron a Lizzie.
-¡Hoy tenemos un poco de placer! -gritó Slughorn jovialmente mientras salía de su oficina- Estaréis emparejados y haréis Amortentia. Ahora, dado que la Amortentia tarda al menos un mes y medio en prepararse, se hará justo a tiempo para vuestros EXTASIS y lo enviaréis para vuestro examen práctico.
Scorpius le dio un codazo a Rose y murmuró:
-¿Socios?
Ella ahogó una carcajada.
-¿Por qué lo preguntas? Por supuesto.
Comenzaron a trabajar en las etapas iniciales de su poción, Al y Lizzie estudiando minuciosamente sus libros de texto en el lado izquierdo de Rose.
Slughorn tenía razón, la poción era increíblemente complicada, y no había mucho que pudiesen hacer durante sus horas de clase.
-¿Señor? -habló Rose, y Slughorn la miró desde donde estaba viendo trabajar a uno de los amigos de Lorcan. Lorcan estaba ausente, notó, frunciendo el ceño.
-¿Señorita Weasley? -Slughorn se había acercado a su mesa.
-Me preguntaba si quería que nos reuniéramos con nuestros compañeros fuera de clase para trabajar en la poción también.
-Eso depende de ti y tu compañero -respondió, dirigiéndose a toda la clase-. Habrá mucho tiempo para que trabajéis con ellos en clase, pero podéis echarle un vistazo a vuestras pociones y trabajar en ellas como queráis.
Miró a Scorpius y ambos asintieron antes de volver a trabajar en su poción. Rose escaneó la habitación una vez más.
Lorcan todavía estaba ausente, y se fijó en que Caroline Nott tampoco estaba.
Scorpius le dio un codazo y le preguntó algo sobre ir a Hogsmeade para conseguir algunos de los suministros que necesitarían para la poción. Todos los pensamientos sobre Lorcan y Nott desaparecieron de su cabeza.
-Probablemente deberíamos ir a por lo menos una clase hoy -dijo Caroline, pasando un dedo perezosamente por el brazo de Lorcan. Él rodó sobre su costado y pasó un brazo alrededor de su cintura, enterrando su rostro en su cuello.
-No -dijo tercamente, recordándole vívidamente al puchero de una niña de cinco años.
Ella rió suavemente.
-Tenemos que hacerlo, desafortunadamente. Además, casi es el almuerzo, así que todos volverán aquí dentro de poco.
-Todavía tenemos una hora más -murmuró, apretando los brazos alrededor de su cintura-. Además, un chico podría tener la idea de que solo intentas alejarte de él… -Lorcan la miró brevemente con una sonrisa y ella rodó sus ojos con otra sonrisa, sabiendo que solo estaba bromeando.
-Bien, pero tal vez deberíamos al menos ponernos algo de ropa en caso de que alguien venga aquí entre clases.
Lorcan le acarició la cara con la nariz y negó con la cabeza. Comenzó a colocar suaves besos en su clavícula mientras una de sus manos se deslizaba hacia abajo y comenzaba a masajearle la cadera. Suavemente rodó sobre ella.
-No es justo -murmuró, su naturaleza quejica ligeramente arruinada por su dificultad para respirar-. Sabes que no puedo resistirte.
-Estaba contando con eso -respondió con una sonrisa.
-Hola chicos -dijo Lizzie alegremente mientras se deslizaba en un asiento entre Albus y Roxanne para almorzar. Al se inclinó y le besó en los labios rápidamente antes de volver a sus patatas. Los otros también saludaron, aunque lo hicieron de una manera menos delicada.
Lily, sin embargo, simplemente miró a su hermano y a su novia. Al darse cuenta de esto, Rose le dio un codazo a Scorpius y señaló sutilmente. Scorpius lo miró y sonrió maliciosamente. Antes de que Rose pudiera parpadear, él se había vuelto hacia ella y la había besado en la boca.
Se separaron cuando un pedazo de pan tostado golpeó a Rose en la sien. Lily parecía enojada, pero Rose estaba bastante segura de que también estaba al borde de las lágrimas.
-Oh Lil, lo siento -dijo Rose, sintiéndose un poco culpable-. ¿Esto es por Lysander?
-¡No es justo! –estalló Lily. Algunas personas se giraron a mirarla y ella agachó la cabeza, bajando la voz para continuar- Fuimos juntos al Festival de Otoño y él me dio rosas para el Día de San Valentín -Rose no pudo evitar notar el humor allí: tanto ella como Lily odiaban las flores que les daban nombre, pero a Rose le encantaban los lirios y Lily amaba las rosas-. ¡Y ahora apenas ha pasado un mes y está con otra chica! ¡No está bien!
-Entonces díselo -dijo Rose suavemente-. Créeme, a veces solo tienes que explicarlo todo y ver qué pasa. Y si no funciona como quieres, entonces es que no debéis estar juntos.
Lily estudió a su prima, las lágrimas lentamente se borraron de sus ojos.
-¿Es eso...? -se detuvo, señalando con la cabeza hacia Scorpius. Rose sonrió y asintió.
-Simplemente, de alguna manera, expresé mis sentimientos por él -Scorpius resopló a su lado y ella le dio un codazo-. Y fue aterrador, lo más aterrador que jamás haya hecho, sin duda. Pero mira cómo ha acabado -continuó con una sonrisa-. No creo haber sido tan feliz antes. Entonces, para mí, simplemente por la posible recompensa, merece la pena el riesgo.
Lily asintió, y Rose pudo ver a su primita hacerse más mayor. Lentamente, se levantó y se dirigió hacia Lysander, tocándole en el hombro y llevándolo fuera del Gran Comedor.
Rose sonrió para sí misma.
A medida que la semana pasaba, Rose comenzaba a sentir la creciente presión de sus nuevos EXTASIS. A pesar de que todos ya habían hablado con sus Jefes de Casas en el quinto año sobre sus futuras carreras, Rose solo había comenzado a descubrir lo que quería hacer. Todavía no se lo había mencionado a nadie, ni siquiera a Al o Scorpius, pero estaba pensando en trabajar rompiendo maldiciones, como su tío Bill. Ella le había preguntado hacía una semana o así, porque quería saber su opinión al respecto. Ella le había pedido que no dijera nada a sus padres ya que no estaba segura, pero todavía no había tenido noticias suyas.
Scorpius había ido a recoger a Rose para patrullar, y la encontró a Rose mirando hacia el fuego el jueves por la noche en la Sala Común de los Premios Anuales. Ella ni siquiera le escuchó entrar.
-¿Rose?
Ella saltó un poco y se volvió para mirarlo.
-¡Casi me da un ataque al corazón! -la miró extrañado, hasta que ella recordó que la mayoría de los magos no tenían idea de lo que era un ataque al corazón- No importa –añadió con una pequeña sonrisa.
Él se rio entre dientes, se inclinó para plantar un rápido beso en sus labios.
-Parecías bastante absorta en el fuego. ¿Algo que quieras compartir?
Rose pensó por un momento antes de negar con la cabeza.
-Todavía no, estoy trabajando en ello. Pero probablemente lo descubras pronto.
Scorpius frunció el ceño.
-¿Es algo que deba preocuparme?
Rose sonrió.
-No, nada de lo que preocuparse en absoluto. Es algo bueno. Y cuando lo solucione aquí -se dio unos golpecitos en la cabeza-, serás el primero en saberlo.
-Eso espero -murmuró mientras se inclinaba para darle otro beso. Ella le sonrió y él entrelazó sus dedos con los de ella, ayudando a que se levantase-. Vamos a patrullar, Rosie.
Caminaron por el pasillo, Rose balanceando sus manos exageradamente y girando bajo ellas en alguna ocasión. A mitad del corredor de Encantamientos, tropezó con sus propios pies y cayó sobre Scorpius, ambos riéndose.
-Eres un poco torpe, ¿no? –le dijo en broma, y ella lo empujó juguetonamente mientras se enderezaba.
-Te encanta -respondió alegremente.
-La verdad es que sí -murmuró, viéndola girar por el pasillo delante de él-. Me encanta. Oye, Rosie -la llamó y ella dejó de girar por un momento-, tal vez deberíamos patrullar. Ya sabes, controlar las aulas y los armarios de escobas y todo eso.
Rose cruzó al aula más cercana y agarró el pomo cuando una voz detrás de ella los sobresaltó a los dos.
-¡Señor Malfoy! ¡Señorita Weasley!
Los dos se volvieron para enfrentar a su profesor de Pociones, la mano de Rose cayó del pomo de la puerta.
-Estaba mirando las pociones que habéis hecho en clase, y debo decir, ¡la vuestra está saliendo muy bien! -Slughorn les sonrió, y los dos le devolvieron la sonrisa-. Supongo que habéis estado trabajando fuera de clase también.
Rose asintió con la cabeza.
-Hemos trabajado en horario de clase y fuera. Nos hemos turnado. Queremos obtener la mejor calificación posible.
Las manos de Slughorn se unieron frente a su vientre mientras se reía jovialmente.
-¡Y no dudo que la obtendréis! Tampoco dudo que olfatearéis cosas que os recuerdan al otro cuando esté completa -su mirada se detuvo felizmente en el brazo que Scorpius había envuelto alrededor de la cintura de Rose. Pasó por delante de ellos y continuó por el pasillo-. ¡Buenas noches!
Rose y Scorpius se miraron y se rieron suavemente, luego continuaron por el pasillo, olvidando el aula detrás de ellos.
-Estuvo cerca -exhaló Lorcan. Caroline, junto a él, hizo lo mismo, mientras los sonidos de los pasos de los Premios Anuales y del profesor se desvanecían en direcciones opuestas. Sus hombros se desplomaron aliviados, y luego echó la cabeza hacia atrás y se rio. Parte de su histeria se extendió a Lorcan y también se rio, ambos se agarraron las costillas y se apoyaron en los escritorios más cercanos en busca de apoyo.
¿Crees… -jadeó Caroline- que si nos hubieran encontrado aquí, habrían creído que solo estábamos hablando y no follando?
Lorcan negó con la cabeza, respirando entrecortadamente para calmarse mientras se sentaba en un escritorio.
-Probablemente no, sobre todo teniendo en cuenta que todavía tenemos la ropa puesta. Y estoy bastante seguro de que estás usando ropa interior por una vez -Caroline lo golpeó ligeramente en el brazo y se acomodó entre sus piernas, sus manos descansando sobre sus muslos.
Habían estado en el aula desde una hora antes del toque de queda, solo hablando. Lorcan había venido allí con otra idea, pero se sorprendió gratamente cuando dijo que quería llegar a conocerlo mejor, y quería que él supiera todo sobre ella.
-Tengo miedo -dijo en voz baja, llevándolo de vuelta al presente. Él apartó un mechón de pelo de su cara y esperó a que ella continuara-. Puedo ser un poco autodestructiva, y tiendo a estropear las mejores cosas en mi vida de alguna manera. Y me temo que haré algo por algún viejo hábito, como mentir, manipular o algo, y tú ya no me querrás más.
Suavemente, Lorcan envolvió sus brazos alrededor de su cintura y la acercó más, su frente descansando en su hombro.
-Eso no sucederá. No lo estropearás, y no te dejaré.
-¿Prometido? -la voz de Caroline quedó amortiguada por su camisa.
-Solo si tú también lo haces.
Ella se apartó y lo miró.
-Está bien, entonces lo prometo.
-Lo prometo.
Se besaron por un breve momento, antes de que Caroline se apartara y retrocediera unos pasos, pareciendo nerviosa.
-Creo que deberíamos dejar de hacer esto.
Lorcan se congeló, su corazón acelerado.
-¿Qué?
-Creo -exhaló Caroline- que deberíamos dejar de vernos a escondidas.
Lentamente, Lorcan se deslizó del escritorio y se levantó, con las manos apretadas en puños.
-¿Por qué?
Los ojos de Caroline se agrandaron y por el tono de dolor en la voz de Lorcan, se dio cuenta de que la había malentendido.
-No, no, no, no me refiero a dejar de estar juntos. Solo quiero decir, tal vez deberíamos salir a la luz como pareja. Han pasado dos meses. Y últimamente lo he estado pensando, preguntándome si estoy lista para esto, y creo que tal vez es el momento -ella contuvo el aliento, esperando su reacción.
Lorcan caminó lentamente hacia ella, luchando contra su impulso de levantarla, abrazarla y celebrar que todo el castillo lo iba a saber.
-¿Estás segura? Porque no hay marcha atrás. Eso significa que tienes que decírselo a tu padre -Caroline se tensó casi imperceptiblemente.
-Lo sé -fue su respuesta-. Realmente quiero hacerlo. Pero estoy asustada. Él es todo lo que tengo.
-No, Caroline, no sólo él. También me tienes a mí, y lo sabes.
Podía verla relajarse, y ella cogió una de sus manos, agarrándola firmemente en la suya.
-Te tengo a ti, ¿no? –Caroline hizo una pausa- Dame otra semana más o menos para reunir el valor suficiente para decírselo. No soy una Gryffindor como tú, no es algo natural en mí -ambos rieron en voz baja, y Lorcan la atrajo hacia sí, apoyando la barbilla en su cabeza. Suspirando feliz, Caroline envolvió sus brazos alrededor de su cintura-. Me estoy enamorando mucho de ti, ¿sabes? –murmuró- Nunca antes me había sentido así. Podría acostumbrarme, pero una parte de mí está realmente asustada.
-Yo también me estoy enamorando mucho de ti -respondió, y ella podía escuchar la sonrisa en su voz-. ¿Qué te ha hecho querer decírselo al mundo?
Caroline retrocedió unos centímetros para mirarlo a la cara, y le divirtió ver que parecía que estaba haciendo un puchero.
-¡Las chicas te siguen siguiendo!
Lorcan echó la cabeza hacia atrás y se rio.
Rose y Scorpius acababan de situarse frente al fuego en la Sala Común de los Premios Anuales para trabajar en su montón de deberes cuando una lechuza picoteó en la ventana.
Rose se puso de pie y abrió la ventana, observando a la lechuza de Astoria Malfoy, que parecía imperiosa, irrumpir en la habitación y acercarse a Scorpius, depositando un pergamino en su mano. Antes de que pudiera cerrar la ventana, otra lechuza se elevó y se posó sobre su hombro. Ella lo reconoció como la lechuza de su madre, Luciérnaga, y tomó la carta de su pata algo nerviosa, alejándose de Scorpius para leerla.
Querida Rosie,
Tu padre y yo estamos muy contentos de escuchar lo duro que estás estudiando para tus EXTASIS. Sabemos que lo harás maravillosamente. En cuanto a ti, saliendo con Scorpius Malfoy...
Rose cerró los ojos por un momento y respiró hondo. Se olvidó por completo de haberle enviado a sus padres el secreto del cambio en su relación con Scorpius. Supuso que Al o Lily le habían dicho algo a la tía Ginny al respecto.
... todo lo que puedo decir es que ya era hora, y estoy increíblemente feliz por vosotros. Tu padre dijo que te dijera que recuerdes la charla que tuvisteis en Navidad, y que le sucederán cosas dolorosas si te hace daño, bla, bla, bla. Por supuesto, entró en descripciones muy detalladas de loque le haría, pero no las incluiré aquí.
Estoy segura de que tienes mucho que estudiar, así que me despido.
Todo nuestro amor,
Mamá y papá
Rose suspiró, sintiendo como si una enorme carga hubiera sido levantada de su pecho. A pesar de la conocida apertura mental de su madre y la aprobación tácita de su padre en las vacaciones de Navidad, había estado increíblemente nerviosa por sus reacciones.
Se giró, con una sonrisa iluminando su rostro, para contarle a Scorpius las buenas noticias, pero se detuvo cuando lo vio.
Él estaba llorando.
Lentamente ella dio un paso hacia él.
-¿Scorpius?
Él levantó la cabeza y algunas lágrimas cayeron. Rose tuvo la fugaz impresión de que era un niño perdido e indefenso.
-¿Qué pasa? ¿Qué ha pasado? -tomó su mano en la de ella y la apretó suavemente.
-Es mi padre -se atragantó Scorpius, y el corazón de Rose se hundió-. Ha muerto.
