Una historia diferente capitulo XIV: Todos atentos ¿Quién vigila a quien?

"—Por lo tanto, la niña Hatake estará bajo el cuidado del clan Hyuga en caso de ausencia de su hermano mayor, el cual se encuentra actualmente bajo servicio de la aldea como jounin, y al igual que al joven Uchiha, estarán bajo supervisión del Hokage.

Shikaku dejo de leer el pergamino en sus manos, elevo su mirada al publico a su alrededor. En el salón se encontraba los consejeros de la Aldea, Danzo Shimura, Homura Mitokado y Koharu Utatane; además del líder del clan Hyuga, el Hokage y Kakashi Hatake.

—Confió que serán capaces de cuidar de mi hermana en caso de estar ausente en la aldea.

Las palabras de Kakashi resonaron por toda la instancia, mirando intensamente a Danzo, quien no poseía una cara satisfactoria. En la reunión recién concertada, se había llevado a cabo el acuerdo de proteger a los niños después de la masacre de los clanes, no solo debían proteger al único Uchiha y cuidar de su hermana, el hijo de su antiguo maestro era el Kyubi y se sumaba a la lista de protección.

En un inicio había creído que la reunión tenía como base discutir la protección de tres niños con habilidades heredadas sin iguales, además de ser los únicos sobrevivientes de sus clanes correspondientes; pero con forme fue transcurriendo el tiempo y escucharlos hablar, se había percatado que no se trataba solo de protección: también de control. Las restricciones que se habían mantenido antes de la masacre y que llevo a la rebeldía al clan Uchiha y al clan Hatake se mantenían. Había entendido a la perfección que planeaban mantenerles con cuerda corta incluido a él: siendo jounin de la hoja no sería ninguna complicación.

Humillándolo, propusieron que fueran parte de la rama secundaria del clan Hyuga sin importar que aun era el antiguo líder de su casi extinto clan y que su hermana jamás serviría ciegamente a la rama principal. Se negó rotundamente apoyado por el Hokage, también intentaron mantener bajo estricta vigilancia a Sasuke y además mantener prácticamente en cautiverio a Naruto. Como solución, el Hokage avalo estar a cargo de los cuatro: incluido él, logrando que Danzo protestara.

—Sin más que decir, se pueden retirar todos. —La autorización del Hokage fue atendida de inmediato. —Espero verlos luego.

Shikaku fue el primero en salir, sintiendo perfectamente el tenso ambiente a su alrededor, le siguió Hiashi; mientras Kakashi se mantenía en su sitio sin moverse, observaba atentamente a cada consejero, siendo esta una clara protesta; miro fijamente al tercero quien lo observaba con claro dolor en sus ojos, luego observo a Danzo viendo la amenaza en este. Con la barbilla al frente y presentando todo el orgullo que en él había, se retiro totalmente erguido hacia la puerta.

—El orgullo del clan Hatake se mantiene vivo, se les agradece.

Las palabras de Kakashi se mantuvieron flotando en la sala. Cerró la puerta, se mantuvo parado junto a esta tratando de controlar su ira.

—Eres muy dócil Hiruzen. —Escucho la voz de Danzo en el fondo de la habitación, elevo su mirada y evito moverse en su sitio, llego a él la curiosidad de saber lo que comentarían a sus espaldas.

—Al contrario Danzo, es lo que ellos merecen; la aldea les debe sus vidas. —La voz serena del tercero hizo que en su corazón se instalara la gratitud.

—La aldea no debe nada. —Gruño Danzo con notorio mal humor.

—No olvidemos que por la paz de la aldea, dos clanes orgullosos y poderosos desaparecieron casi del todo. Después de todo, sabemos quien dio la orden de asesinato ¿No Danzo?

Kakashi contuvo su aliento al escuchar la implícita acusación del tercero. Se movió rápidamente y salió del edificio. Siempre lo supo, siempre sospecho y él solamente lo ignoro."

Naruto se encontraba perdido. A su alrededor solo podía notar lluvia, árboles y mas lluvia: podía asegurar que terminaría ahogado incluso sin estar dentro del lago frente a él. En su cabeza daba vueltas una y otra vez la voz de aquella extraña mujer que había aparecido ante él, sus palabras le seguía sin importar lo que hiciera o pensara.

"—Debes encontrar a la marioneta que dio inicio a todo, evita que se confabulen y ayuda a tus compañeros en su misión."

Con sus ropas pesadas y empapadas camino cerca del lago, aun sin dejar sus protestas ante lo sucedido. No sabía dónde estaba, una mujer le encomendaba una supuesta misión la cual no entendía, no tenía idea del paradero de sus compañeros de equipo y para colmo había dejado varado a Kakashi con aquella misteriosa y loca mujer.

—Y Madara hace de las suyas mientras estoy varado en cualquier lugar. —Expreso con molestia, mientras pateaba una piedra y golpeaba su pie. Varios quejidos y maldiciones salieron de su boca y la ira que sentía desde el inicio crecía. — ¡Maldición! ¡Me quedare ahogado ante tanta lluvia! ¡Sasuke! ¡Sakura-chan!

Escucho como sus gritos se esparcían a su alrededor y el silencio lo tomaba por completo, entrecerró sus ojos con fastidio y con hastió cayo sentado de mala gana en el suelo, chasqueo la lengua y retiro un mechón de cabello sobre sus ojos.

—Si al menos supiera donde estoy o al menos entender lo que me dijo esa vieja loca…—Corto sus palabras al pensar en lo que harían y dirían Sasuke y Sakura. Bufo con rabia. — ¡Maldición! ¡Apuesto que ese maldito de Sasuke estaría burlándose de mí-ttebayo!

Revolvió su cabello con desesperación. A lo lejos pudo escuchar un ruido extraño que lo hizo quedar en silencio, se mantuvo quieto en su sitio sin hacer nada con la mirada baja y su atención puesta a lo lejos. Escucho claramente como el choque de kunais se daba, apenas un susurro escondido bajo el ruido de la lluvia caer sobre las hojas y ramas de los arboles de aquel extraño bosque que lo rodeaba.

Se levanto apurado, corriendo a prisa se dirigió hacia la dirección donde se originaba el ruido. Escuchaba voces, peleas y el choque de las armas de quien fuera que luchaba. Al llegar se encontró con un grupo extraño cubiertos de capas negras: peleaban contra los Zetsu´s blancos.

A lo lejos miro a Obito en medio de la lucha, un chico tratar de pasar a los Zetsu´s blancos y lanzándose contra este. Noto claramente las intenciones de Obito y podía asegurar que ese muchacho terminaría muerto. Sin esperar más activo su modo Kyubi y se lanzo contra Obito, este había tomado la espada de su oponente dispuesto a matarlo, pero Naruto detuvo su acción con un Kunai y su velocidad.

— ¿Qué diablos estás haciendo Obito?

Le grito sin más, molesto por ver sus intenciones. Ante Obito apareció la imagen de Minato, causando que se alejara alterado de Naruto de un salto, con su mirada embargada de sorpresa observaba aquel destello amarillo y naranja: intentando reconocer si se trataba de su antiguo sensei.

— ¡Responde!

Estaba confundido, aquella persona le conocía, sabía quién era aun detrás de la máscara y le llamaba por su nombre a los cuatro vientos. Miro a su alrededor, notando como sus enemigos e incluso los Zetsu´s blancos le observaban mientras luchaba o se alejaban para ser testigos de su discusión. El joven a quien Naruto había salvado se encontraba confundido: ¿su salvador era amigo o enemigo?, no podía tomar una decisión concreta y rápida por la situación, no tenían tiempo para aquello, Nagato, Yahiko y Konan se encontraban en peligro y no podían detenerse para discutir la situación.

— ¡Kyusuke, no te quedes parado, hay que ir por Yahiko y los demás!

Naruto desvió su mirada al hombre alto y robusto que llamaba por su nombre al muchacho tras su espalda. Aquel sujeto movió una vara extraña hacía Obito, de la cual surgió una burbuja de agua encerrándolo, Kyusuke dejo de estar escondido tras él y haciendo sellos de manos disparo de su boca un liquido grisáceo a la burbuja cubriéndola.

— ¿Yahiko?

Murmuro Naruto algo perturbado y confundido, no comprendía la situación. Sin perder de vista lo que hacían Kyusuke y su compañero, noto como la burbuja se endureció y se rompía al caer contra el suelo: lo habían encerrado en concreto.

— ¡Eso no va a funcionar!

Les advirtió Naruto, sabiendo de antemano que un truco como aquel no funcionaria contra Obito. Todos le observaron sin decir nada, bajando la guardia: sin percatarse de Obito, quien había aparecido de nuevo por encima de todos.

— ¡No evitaran que Nagato despierte el Rinnegan, Nagato no puede huir de su destino!

Desde lo alto, Obito activo un jutsu, convirtiendo sus extremidades en ramas de árboles. Naruto no perdió tiempo, con su agilidad y velocidad tomo a Kyusuke, a unos cuantos de sus compañeros con las extremidades de chacra el cual le cubría y salto lejos de aquel desastroso lugar, los soltó sobre el suelo y de su posición observo a Obito deteniendo su ataque, al hacerlo pudo verlo: a los que no pudo salvar, muertos en el suelo.

—Retírense, yo iré por Yahiko…

Ordeno Naruto sin desviar su vista de Obito, lo había comprendido: no estaba en su época. Kyusuke observo a Naruto impresionado, no sabía quién era aquel chico frente a él, les había salvado la vida y les pedía retirarse cuanto antes.

—No puedes ordenarnos algo como eso, hay muchos Ambu de Konoha y no podemos abandonar a nuestros camaradas.

Kyusuke miro a Kie, el cual ya se había reincorporado del suelo dispuesto a seguir con la lucha. Naruto miro a los Zetsu´s blancos aun por los alrededores y sintió la opresión del poco tiempo que tenían.

—Queda poco tiempo antes de que algo malo pase, puedo moverme hasta allá muy rápido solo, pero no puedo llevarlos. —Les observo de reojo por sobre su hombro. —Vuelvan, Yahiko les necesita con vida, si continúan los mataran.

Dejándoles atrás, Naruto salto en dirección a Obito, el cual le esperaba listo para su contra ataque. Todos miraron como aquel joven saltaba evitando a Obito y desaparecía en un destello Naranja.

— ¡Hay que seguirlo!

Escucharon que ordeno el hombre enmascarado. Vieron como este les observaba, sin mover un solo musculo, luego les ignoró para después desaparecer en aquel extraño agujero junto aquellas cosas blancas que les había atacado.

— ¿Qué acaba de suceder? —Se pregunto Kyusuke aun sin despegar la mirada del sitio donde Naruto y Obito habían desaparecido.

— ¿Vamos por Yahiko? —Escucho que interrogo Daibutsu, el hombre corpulento que le había gritado antes.

—Por mucho que me duela admitirlo, el sujeto naranja tiene razón, debemos volver y llevar a nuestros camaradas caídos.

Todos miraron a Kie, quien se mantenía atento observando los cuerpos ensangrentados en el suelo. La ira les embargo y bajo la gran dificultad de pensar con la cabeza fría se calmaron momentáneamente. Kie avanzo a pasos contenidos hacia el cuerpo de uno de sus compañeros muertos.

—Presiento que ese tipo conoce a Yahiko y por cómo nos ayudo y se expreso, sospecho que esta de nuestra parte. —Kie, siendo uno de los integrantes originales de Akatsuki, supo sentir a intensidad el dolor de ver a sus compañeros muertos. —Volvamos con los caídos a la guarida, luego un grupo irá en busca de Yahiko.

Ordeno sin remedio alguno, mientras sus compañeros inconformes se acercaban a los cuerpos: dejar en manos desconocidas a sus compañeros era difícil.

Naruto corrió con prisa, sin detenerse. Podía sentir como se quedaba sin tiempo, no había sabido entender lo que la mujer de blanco le intento decir, pero ahora comprendía vagamente que debía hacer: entre esas cosas, evitar la muerte de Yahiko. No sabía del todo lo que llego a ocurrir con Nagato, Yahiko y Konan en esa época, pero si llego a entender que todo era culpa de la muerte de su amigo.

Pensó en Sakura y Sasuke, llego a sustituirse a sí mismo y a los chicos con aquel trió de Amegakure, en cómo sería en el caso de ellos tres, si Sasuke muriera en sus brazos o en los de Sakura, el odio que llegaría a sentir por sí mismo, en el resentimiento que sentiría Sakura: Yahiko no podía morir.

Llego a lo alto de un acantilado, por debajo de sus pies vio una multitud de Ambu de Konoha, acompañados de Danzo y Hanzo. Este último mantenía retenida a Konan. A él llego la confusión: ¿Qué hacia el maldito de Danzo en aquel sitio? Llevo su mirada por debajo de aquellas dos ratas y se dio cuenta de que quizás había llegado tarde.

Yahiko se encontraba en el suelo y Nagato de pie al lado del chico, con la mirada perdida. Sintió como la sangre en sus venas se enfriaba y dejaba de correr por su cuerpo, ante él apareció la imagen de Sasuke, tirado de igual modo en el suelo, muerto y él a su lado, mientras Sakura lloraba en el lugar de Konan y gritaba su nombre una y mil veces. Sin perder tiempo salto de su posición y cayó al lado de Yahiko, siendo ignorado por Nagato, llevo su manos sobre el cuerpo del chico, lo volteo con prisa boca arriba y coloco su mano sobre la herida, dejando que el chacra sanador recorriera por su cuerpo.

— ¿Qué han hecho?

Grito de manera furiosa Naruto, mirando a Danzo y Hanzo, quien aun retenía a Konan. Estos observaron confundidos a Naruto, sin saber quién o que era, un sujeto rodeado de chacra naranja, fue entonces que ambos notaron la bandana de Naruto, la cual mantenía la insignia de Konoha en su frente.

— ¿Qué hace ese chico de tu aldea aquí?, ¿está en tu grupo? —Interrogo seriamente Hanzo, sin despegar su mirada de aquel chico.

—No sé quién es él. —Le respondió un nervioso Danzo. No lograba identificar al chico que se encontraba con Yahiko en sus brazos junto a Nagato, desvió su mirada a Konan buscando alguna pista en ella, pero la misma se encontraba confundida y a la vez atenta escuchándoles hablar.

— ¡Mátenlos!

Fue la orden que dispuso Danzo. Todos los Ambu de Konoha ahí presentes se lanzaron a la orden sin dudar, cada Shinobi lanzo sus Kunai hacia Nagato y compañía, fue entonces cuando Nagato por fin despertó de su ensimismamiento, levanto su mano y repelió todas las armas, impidiendo que les tocara, Naruto observo inmóvil como Nagato saltaba contra Hanzo, desvió su mirada a Yahiko aun inerte en el suelo y él sin poder moverse aun, con su mano sobre la herida.

Al estar frente a Hanzo, este salto lejos dejando a Konan, a lo cual Nagato se dispuso a tomarla en brazos, al hacerlo se percato de que Hanzo invoco papeles explosivos, los cuales le envolvieron las piernas por debajo de la rodilla.

—Es su final Akatsuki.

Escucho que dijo Hanzo, antes de activar los sellos. El dolor se expandió en sus extremidades, ardor y cruel dolor. Antes de que le hiciera daño y le arrancara sus piernas, salto lejos, poniendo a salvo a Konan al lado de Naruto y Yahiko.

— ¡Nagato, Yahiko…!

Empezó a decir Naruto, pero se vio ignorado por el chico. Nagato soltó las ataduras de Konan y le miro de reojo, dejándolo inmóvil. Miro como el fuego aun consumiéndole las piernas se apagaba poco a poco, dejando visible sus heridas, le vio desviar la mirada mostrando el poco interés momentáneo que tenia hacía él. Konan elevo su cabeza observando también a su amigo sin decir nada, la vio arrastrase a ellos, acercándose a Yahiko, mirándole con lagrimas en los ojos, mirando también a Nagato.

— ¿Quién eres?

Le pregunto Konan, simplemente observo las lagrimas en sus ojos, la aflicción en su voz, sintió un nudo en la garganta: no sabía que responder. Retiro su mano de la herida de Yahiko, mirando el rostro del chico, bajo la atenta inspección de Konan, entonces Yahiko profirió un profundo suspiro aun inconsciente, como si intentara coger aire después de mucho tiempo, dejando paralizada a Konan por la sorpresa y el alivio.

—Un amigo.

Respondió por fin ante tanta emoción, viendo como Konan colocaba sus temblorosas manos sobre el pecho de Yahiko y le abrazaba levemente mientras lloraba: del mismo modo en que Sakura lloro una vez sobre Sasuke. Transmitiéndole la misma sensación, el mismo dolor de aquella vez, el dolor que ahora sentía Nagato, creyendo que su amigo había muerto.

Los Ambu se lanzaron contra ellos, Nagato aun consumido por su ira observaba a todos como amenaza, llevo su mano al suelo, fluyendo en todo su cuerpo el chacra.

—Kuchiyose: Gedō Mazō

Naruto elevo su mirada al escuchar aquella invocación, abrió sus ojos alterado y se reincorporo apresurado, miro como Nagato invocaba una gran estatua color marrón, la cual surgió del suelo y con una de sus gigantescas manos golpear y repeler a todos los Ambu que se lanzaron al ataque contra ellos.

— ¡Nagato espera!

Grito Naruto, siendo en vano su intento de detenerle. La estatua sumergió casi del todo del suelo, bajo un aullido estruendoso, barras de hierro salieron de esta incrustándose en el cuerpo de Nagato, haciendo que Konan aun en su sitio se alarmara al ver aquello. Respirando con dificultad, miro a sus enemigos.

— Fūinjutsu: Genryū Kyūfūjin

De la boca de la estatua surgió un dragón espectral, el cual se dirigió de inmediato hacia los Shinobi de Amegakure y al cubrirles del todo, cada una de sus almas eran extraídas por el dragón, dejando a sus víctimas inmóviles, muertos en el suelo. El dragón se dirigió hacia Hanzo, encarándolo temerariamente, este tuvo tiempo de admirar el poder de Nagato, sorprendido se dijo que no tenía nada con que contrarrestar aquel ataque.

—Shunshin no Jutsu

Murmuro Hanzo, el cual con un sello de manos ejecuto en el momento exacto en que el dragón se lanzaba sobre él, elevándose por los cielos e intentando matarlo de un solo bocado. Hanzo desapareció del sitio escapando de Nagato al ejecutar el jutsu.

— ¡Hanzo!

Grito en son de guerra Nagato, con la rabia en su voz y sus deseos de exterminar al asesino de su amigo. Konan se movió a prisa al ver aquella expresión en su amigo, sin remedio alguno se lanzo a las piernas quemadas de Nagato, abrazándolas e implorando que se detuviera, sus lagrimas caían a modo de cascada, elevando la mirada para que su amigo le observara, dejando helado e impresionado a Nagato; quien nunca había visto a la chica en aquel estado.

—Está vivo… Yahiko está vivo…—Le susurro con la voz rota, halando de sus pantalones raidos y quemados. —Para ya, él está vivo, sigue con nosotros…

El pelirrojo desvió su mirada, por fin prestando atención a su amigo supuestamente muerto, y lo vio: vio el pecho de Yahiko subir y bajar, respirando y aun inconsciente, su rostro sereno, con las marcas de sangre al ser herido por su propia mano. Las lágrimas se agolparon con fuerza en sus ojos y sus piernas perdieron resistencia, cayo de golpe como un saco de papas sostenido por Konan, esta abrazándolo con fuerza mientras retenía sus lágrimas, y él solo miraba el suelo donde descasaba su amigo desde el hombro de la chica.

—Vive… Yahiko… no lo mate…—Murmuraba una y otra vez Nagato.

Naruto de pie en su sitio miro la escena con pena, con ligeras lágrimas en sus ojos, el nudo en su garganta y estomago. Konan abrazaba a Nagato con fuerza, sosteniéndole para que no se derrumbara, su amigo llorando sin consuelo y a la vez alivio y Yahiko: en el suelo aun con vida.

Desvió su mirada de aquella escena, mirando a Obito a lo lejos, en el sitio donde él estuvo hacia solo unos momentos. Avanzando a pasos decididos y fuertes, llego delante de Nagato, Konan y Yahiko en modo de escudo, cubriéndoles de Obito. Le dirigió una clara mirada determinada con sus ojos azules, los cuales le enviaron un mensaje conciso: "No te acercaras a ellos mientras yo esté vivo."

Nagato y Konan desviaron su atención de Yahiko hacia Naruto delante de ellos. Miraron la muralla protectora que el chico se había convertido, luego observaron el sitio que captaba la atención de Naruto, viendo a un hombre encapuchado y mascara blanca, a su lado un sujeto con su cabeza cubierta de algo extraño y verde.

— ¿Quiénes son?

Susurro sin fuerza Nagato, obteniendo una negativa por parte de Konan al no saber quiénes eran. Obito les observo seriamente, sabiendo que era hora de irse: no podría hacer frente a lo que veía en esos instantes, algo le decía que ese muchacho sería difícil de enfrentar. Una vez más, desapareció bajo su jutsu Kamui sin dejar rastro.

—Se ha ido. —Aviso Konan.

—Que bien…

Murmuro Nagato antes de caer inconsciente y exhausto en brazos de Konan. Mientras Naruto solo se mantuvo en su sitio, sin mover ni un musculo, con su mirada al frente en el sitio donde estuvo Obito. Estaba en el pasado, lo entendía, había salvado a Yahiko por suerte y ahora se encontraba asustado: estaba viendo y viviendo cosas que no le correspondía, entendiendo vagamente la importancia de la misión que le había encargado la mujer de blanco.


Cosas y cosas han pasado desde la ultima vez que actualice, bastantes difíciles, hoy después de todo este tiempo: he podido escribir de nuevo.

He de confesar que no estuve de humor ni la moral para seguir escribiendo esta historia, se me hacia difícil sentarme frente al teclado y empezar a digitar todas las ideas que mantenía para esta historia, pero por fin pude sentarme con mucha convicción de terminar esta historia, tal vez este año no, tal vez si; pero lo voy hacer y olvidar de paso los años difíciles que acabo de transcurrir.

Escribo todas estas palabras, no para excusarme; sino para que entiendan de alguna manera mi desconeccion de este mundo, que incluso mis otras historias lo han sufrido.

Tenia este capitulo desde el fin de semana pasado, pero el servidor de la pagina me daba error y no me permitía hasta hoy poder subirlo.

Les dejo el capitulo y gracias a todas aquellas personitas que aun hace poco me dejan reviws pidiendo que continué. Tratare de seguir mis otras historias.

Recuerden: no hace daño algún comentario, si les gusta ya saben que me darán mucho gusto. Gracias por la paciencia de esta larga espera.