Capítulo 14: La petición.
Pero como definitivamente Merlín se había confabulado contra él, el colegio decidió hacer un baile, para que los chicos se distendieran.
¡Distenderse! ¡Allí iban a estudiar! ¡A prepararse para afrontar una guerra! ¡A educarse para luchar contra las fuerzas tenebrosas!
Se daba cuenta que realmente había cambiado, en otra ocasión sería el primero en festejar, y, como no podía ser de otra manera, ahora que no intentaba hacerse notar, todos lo veían y lo idolatraban; ahora que no andaba persiguiendo a ninguna chica, parecía que todas lo seguían a él.
Algunas por amistad y ayudándolo a soportar la carga que tenía, otras con intenciones totalmente diferente.
Además sus nuevas habilidades en varios campos lo hacían un candidato de primera línea, y no sólo su apellido lo precedía, sino que además él era, a pesar de nunca pensarlo, un mago de sangre pura, con lo cual hasta algunas Slytherins lo acosaban también.
¿Seguro el no estaría maldito?
Si, lo estaba. Así lo sentía.
Se había enamorado de su mejor amiga, había disfrutado haciendo el amor con ella por todo el colegio, de mil maneras diferentes y contra todas las reglas existentes e inexistentes también, debió dejar que ella se revolcara con su mejor amigo por todo el colegio y ahora lo dejaba por él.
Estaba maldito. Y se sintió aún más cuando la vio bajar a la sala común.
¡Impactante! ¡Sublime! ¡Hermosa! Con un vestido negro largo, ceñido al cuerpo y un revelador escote. Se había recogido el cabello en un rodete y dejado algunos pequeños mechones sueltos, la boca de un rosa fuerte y los ojos delineados de negro.
De cierta forma le pareció una mortifaga, una muy sexy y cautivante enemiga de la causa que defendían.
Harry también, todo de negro, le tendió el brazo, no perdió oportunidad de apoderarse de su cuello, sin pensar siquiera que la sala común estaba atestada de estudiantes, que habían quedado pasmados ante la presencia impresionante de Hermione, ella siempre fue hermosa, pero ahora además arrojaba un áurea sensual que dejaba a todos estupefactos; ella se dejó acariciar por los labios de su amigo y acercó su cuerpo para también provocar placer.
Ahora el que carraspeaba era él. Los muchachos se separaron y pasaron por su lado sin mirarlo siquiera.
Él había decidido no ir acompañado, prefería vigilarlos, el día anterior había recibido la pócima y debía encontrar el momento justo para dársela.
El salón estaba hermosamente decorado, notó como todos volteaban a ver a sus amigos, pero no había en ellos la misma admiración que cuando estaba él con ella, era algo más del tipo envidioso, como si quisieran separarlos para apropiárselos. Cuando ellos estaban juntos, todos suspiraban al verlos tan perfectos como pareja. Le parecían tiempos muy lejanos.
Compartió la mesa con ellos e intentó hablar animadamente con los que acopaban la mesa, eludiendo las continuas e innecesarias burlas de Harry.
¿Era tonto? ¿No se daba cuenta que Hermione sólo tenía ojos para él? ¿Qué ganaba atormentándolo de esa manera, intentando ridiculizarlo? ¿Quería que lo muela a golpes? Porque lo cierto era que muchas veces se vio tentado a hacerlo y de hecho aún recordaba cuando le había roto la nariz.
De seguro la castaña ni siquiera escuchaba lo que decía, tenía una sola cosa en mente. Una depravada y asquerosa cosa en mente, porque el tener sexo con Harry era abominable en esas circunstancias, era impuro, casi incestuoso. ¡Si Harry era como un hermano para Hermione! Pero lamentablemente no lo era, pero era repulsivo pensar y hasta haberlos visto juntos. ¡Maldita sección prohibida!
Llegó el momento del baile y debió quedarse solo, viéndolos dirigirse a la pista.
Se quedaron cerca de la mesa luego de varias canciones donde saltaban desordenadamente se acercaron y tomaron un poco de jugo.
¡Del mismo vaso!
¡Idiota! Se reprendió por no haberlo pensado antes.
Así que disimuladamente sacó del bolsillo de su túnica la pequeña botellita y volcó un poco de la poción en el vaso dejándolo en el mismo lugar, igualmente le informaron que era inocua para aquellos que no estaban malditos.
Pronto la música se volvió más sensual y Hermione movía su cuerpo de forma muy sexy, plegándolo al de Harry que acompañaba esos movimientos.
Ron se inclinó en el asiento apoyando sus codos en las rodillas para disimular su erección, era muy excitante verla bailar de ese modo.
Varias chicas lo invitaron a bailar, pero se rehusó amablemente, pero cuando un grupo de ellas lo tiró a la pista, le fue imposible negarse.
Se quedaron cerca de la pareja, él los miraba añorando ser Harry.
Las muchachas comenzaron a acercársele, del mismo modo que lo hacía Hermione al moreno y una de ellas se percató de su insipiente problema, no sabía quien era, no le importaba, se entregó a la fricción que le provocaba alivio al dolor físico que sentía sin sacar los ojos de encima de la castaña, de su amor imposible, que en ese momento le parecía tan inalcanzable, y a las vez tan cercana, apenas estirar la mano podría rozar su hombro desnudo.
Gentil y disimuladamente, para no parecer un desubicado, apartó a la chica que lo estaba acariciando y sonrió.
¿Quién era? No la conocía, de seguro alguna Slytherin.
Él sólo tenía ojos para Hermione, veía sus curvas tan sensuales, siendo tocadas por ese cretino que se decía su amigo, movió la cabeza y alejó esos pensamientos, al subir su mirada los ojos de ambos se conectaron.
Hermione le sonrío seductoramente, mojó y mordió sus labios y él mantuvo el contacto visual, luego ella le dijo algo al oído a Harry sin apartar la vista.
Ron esperó algún gesto hosco por parte de él pero por el contrario lo miró sonriente, malévolamente sonriente, entonces desvió la mirada hacia un costado y la bajó al piso.
Sin darse cuenta una figura se le había puesto enfrente, era ella.
Lo invitó a bailar, se dejó llevar. Sin escuchar siquiera la queja de las chicas que habían quedado solas en la pista.
Allí estaba, él detrás de Hermione, Harry de frente. Ella que seguía bailando sensualmente entre los dos e intentaba acercarse, pero él retrocedía.
Sin darse cuenta pisó a Lavander que estaba detrás de él.
-¡Ten cuidado Ron! Y lo empujó haciendo que su cuerpo se chocara con el de Hermione, intentó retroceder pero ella lo sujeto de las caderas por debajo de la túnica y lo excitaba con sus movimientos.
Nadie parecía notarlo, Ron miró a todos lados, los chicos estaban demasiados compenetrados con la música, esa iba a ser una noche muy licenciosa para los dos últimos años en el castillo, puesto que la fiesta era sólo para los del sexto y séptimo curso.
Entonces miró a Harry, que en lugar de reprenderlo lo miraba con una sonrisa casi como disfrutándolo.
Iba a alejarse cuando Hermione lo tomó de la mano y tomando con la otra a Harry dijo
- Vamos antes que alguien se nos adelante.
Instintivamente se dejaba impulsar hacia la salida, vio a Harry tomar una botella y dos copas.
En el trayecto Harry besó a Hermione y ella lo besó a él.
Se daba cuenta de lo que iba a suceder.
Malévola perversión, a eso se refería Dumbledore.
Pero hacía semanas que no estaba junto a Hermione, nada le importó, además era una buena oportunidad de aplicarles la poción. Intentaba focalizar su misión, pero era imposible pensar sintiendo la húmeda y cálida lengua haciendo contacto con la suya, de una manera tan intensa.
Se vio entrando a la sala de menesteres, poca luz, una gran cama, una silla y una mesa donde Harry depositó la botella de cerveza y las copas. Los tres se desprendieron de sus túnicas.
Hermione lo volvió a besar, mientras desabrochaba los botones de su blanca camisa lentamente. Tiró la prenda al suelo y lamió su pecho.
Entonces viró hacia Harry, y arrancó de un tirón la prenda.
- ¿Así es como te gusta a ti, no? Le dijo sensualmente y le pasó la lengua por los labios.
Ron no podía creer que la mujer frente a él fuera ella, era tan diferente, pero a la vez tan igual.
Lo que realmente no podía creer era que su mujer se entregara así a Harry.
Hermione besaba el pecho de harry, pasaba la lengua por sus pezones y los mordía.
- No deberías descuidar a nuestro invitado Le decía Harry, mirándolo.
Ron quería huir, sabía que eso no era correcto, que no debía estar allí, pero su cuerpo se había independizado de su mente.
En lugar de irse, tomó a Hermione de un brazo y la besó apasionadamente, pero ella retrocedió
- No, no, no, no Y movía sensualmente su dedo índice indicando la expresión Tú eres lo dulce - y lo besaba dulcemente la calma y lo besaba lentamente. Luego iba con Harry Él es lo ácido y pasaba su lengua y mordía por sus labios la fuerza y le brindaba un beso con pasión. Así debe ser.
- ¿Y si no quiero? Se atrevió a decir.
Los amigos lo miraron abrazados.
Hermione hizo desaparecer la puerta, Ron intentó hacerla aparecer nuevamente para irse pero le fue imposible.
- Desee que no pudieras irte de aquí, hasta que terminemos. Si prefieres mirar, nadie va a criticar tus preferencias. Y sin más continuó besando a Harry, mientras le sacaba sus pantalones y bóxer dejándolo desnudo.
El moreno comenzó a bajar el cierre del vestido, este cayó al piso, dejando sólo una reveladora prenda íntima, ya que no tenía sujetador.
Entonces Ron actuó sin pensar, se acercó por detrás y besó dulcemente el hombro de Hermione, su nuca y comenzó a bajar, besando su espalda, pasando la mano por la columna, haciendo que ella se arquee, para recibir las caricias salvajes de Harry en sus senos, el morocho los lamía y mordía, provocando una gran excitación en la chica.
Por su parte Ron ya estaba despojándola de su diminuta y única prenda.
Harry la llevó a la cama, la acostó transversalmente, llevándole los brazos por arriba de la cabeza con intención de continuar apropiándose de los pechos, pero Hermione se levantó y antes de volver a recostarse despojó también a Ron de sus ropas.
El moreno ahora sí continuó con su labor, y Ron comenzó la suya, acarició el abdomen, y los muslos de ella, los lamió hasta llegar al sexo de Hermione.
Ella lanzó un suspiro que fue ahogado por un apasionado beso por parte de Harry. La castaña apresó el miembro del moreno y comenzó a estimularlo, el chico se acercó a ella y le permitió hacer con él lo que quisiera, lo que ya sabía que hacia muy bien. Se dejó llevar por la magnífica sensación.
- Lo haces tan bien. Suspiró Harry.
Ron levantó la vista. Hubiese preferido no hacerlo, Hermione saboreaba la virilidad de Harry con un placer y unas ganas extremas.
Y al escuchar su queja por haber detenido sus caricias continuó, obedeciendo la orden de su mujer, porque hoy la iba a hacer nuevamente su mujer, sea como sea. Sólo esa idea corría en este momento por su mente.
- Detente Le ordenó Harry a Hermione suavemente alejándose de las caricias femeninas. Ella así lo hizo disfrutando únicamente la estimulación que le entregaba Ron y llegó pronto al orgasmo.
- Extrañaba eso dijo lanzando una risita y al ver la expresión de Harry declaró ¡Upss! Nunca preguntaste lo que yo quería, solo arremetías. Se arrodilló sobre el colchón quedando frente a Harry No te pongas triste - le decía besándolo ante la expresión de enfado del moreno Me encantan tus embestidas.
Entonces Harry la aferró con furia y la besó apasionadamente, luego se recostó boca arriba en la cama con las manos detrás de la nuca.
- Ya estoy listo - declaraba sonriendo.
Hermione miró a Ron que seguía sentado en el piso frente al borde de la cama intentando aún procesar lo que estaba pasando, lo que escuchaba. Pareciéndole muy mala su idea anterior.
-¿Nos disculpas? Preguntó a Harry.
- Lo que desees Declaró levantándose y yendo a servirse una copa de cerveza.
- Yo también tengo sed Ron detuvo a Hermione antes que lo besara.
- ¿Harry? Llamó sensualmente la chica - ¿Nos traerías algo de beber?
- No, deberá venir a servirse él mismo Ron sabía que Harry no le serviría, con lo cual se levantó y fue a la mesa, no sin antes levantar su túnica y colocarla sobre una silla y disimuladamente sacar el pequeño frasco del bolsillo de la misma.
- ¿Desde cuando tan ordenado? Preguntaba Hermione tendiéndose en la cama aparentemente fijándose realmente por primera vez en él.
- ¿No sabías mi vida? Respondía irónicamente Harry Nuestro Ronald a cambiado mucho, ahora es ordenado, aplicado, estudioso y acosado por todas las chicas.
-¿Acosado? ¿Por qué fuiste sólo al baile entonces? Pero Harry no lo dejó responder y lo hizo nuevamente por él.
- Porque está enamorado de un imposible. Y rió malévolamente.
- ¿Estás enamorado Ronnie? Rió ella también. - ¿De quién? Esta vez Ron contestó antes que Harry
- De ti. Hermione se puso seria, y lo miró con un brillo especial, por un instante el pelirrojo albergó una esperanza, pero luego volteó a ver a Harry y juntos se echaron a reír.
- ¡Ron! Mejor me sacas de tu cabeza, yo amo a Harry y eso nada lo va a cambiar. Pero si te consuela, puedes venir a jugar con nosotros cada tanto. ¿No que eso no te importaría mi amor? Y se incorporó. Harry se le acercó y la besó, tiempo suficiente para que Ron coloque el líquido en la copa que el morocho había dejado en la mesa llena de la bebida.
Cuando soltó a la castaña, el moreno se acercó al recipiente y bebió un sorbo.
Ron contuvo la respiración, debía darle a Hermione, parecía que el tiempo se había detenido y cuando pensaba que lo que deseaba no iba a suceder, su amigo le tendió la copa a ella que bebió otro sorbo del líquido dejando luego la copa sobre la mesa.
¡Su misión estaba concluida! Lo que no sabía era cuanto tiempo tardaría en hacer efecto la pócima. Dumbledore no le había dicho los efectos posteriores a la toma de la poción o si la misma tendría efectos secundarios.
Él tampoco preguntó, lo único que quería era recuperar a Hermione y en este preciso momento huir de allí.
Pero una mano suave lo arrastró a la cama y lo recostó, sintió las caricias en su cuerpo y se estremeció, al ser estimulado por ella, como hacia mucho que no lo hacía.
- Harry se colocó detrás de Hermione y comenzó a acariciarla, y le susurró al oído.
- No lo hagas acabar La chica negó lentamente con la cabeza.
Ante esa declaración Ron se incorporó y la empujó lentamente, no deseaba continuar.
Harry se recostó boca arriba nuevamente y Hermione subiéndose a la cama se tendió sobre él, y se dejó penetrar. Él se incorporó de la cama y estaba dispuesto a ponerse su ropa interior cuando escuchó a su amigo.
- ¿Qué esperas para unirte? Ron no comprendió.
- ¿Unirme?
Los dos chicos se rieron.
- Tan inocente Declaró Hermione Ven y únete a mí y a Harry. Los deseo a los dos juntos. Ron tragó saliva y sin quererlo se excitó aún más, pero eso no era correcto.
- No dijo.
- Hagamos lo siguiente dijo Harry Lo recostamos a él en la cama para que no huya y yo te penetro por atrás.
- Tú eres un salvaje. Me vas a lastimar otra vez. Hermione contestó casi en un puchero extremadamente sensual, luego hizo una pausa y exclamó sonriente - ¡Bien! Empezó a levantarse.
-¡Hermione! La retó Ron con furia. ¿Esa era Hermione?
- Tan protector. Hermione sonrió malévolamente - ¿No quieres que Harry me lastime? A mi no me molesta. Él se acercó, le tomó la cara con sus manos y miró a sus ojos, intentando poder rescatar a su amada de ese pervertido hechizo, pero lo único que pudo observar, fueron unas serpientes rojas, retorciéndose en ellos y por un instante sólo pensó en destruir a Harry, matarla por su traición, y deshacerse de ambos por lo que le hacían sufrir, negó con la cabeza.
- No se dijo a si mismo y se encontró diciendo seguidamente Lo haré definitivamente en este momento parte de su alma se había desprendido de él. No iba a permitir que Harry la lastimara más, en definitiva era algo de lo que luego su amigo se iba a arrepentir. ¿Lo haría, se arrepentiría de todo lo que hizo? Una sensual voz lo volvió a la realidad.
- Buen chico le dijo Hermione.
¡Maldita poción! ¿Cuándo diablos iba a hacer efecto?
Hermione se recostó sobre el cuerpo de Harry y dejó a la vista su fabuloso trasero.
Ron se acercaba despacio y lento haciendo tiempo, con la esperanza de que en cualquier instante cayeran en lo que estaban haciendo.
- ¿Sabrá hacerlo? Preguntaba Harry, provocando risas en los dos pervertidos poseídos.
- ¡Si lo sé! declaró mirando a Harry, dándole a entender que él también había experimentado esos placeres con Hermione, eran parte de las muchas vivencias que compartieron, pero recordaba que había sentido mucho dolor y no lo habían vuelto a intentar, a él no le importaba, por el contrario, él prefería aquellas experiencias en las que ambos disfrutaban.
Se arrodilló detrás de ella mojó su dedo y lentamente penetró con él a Hermione, que lanzó un gemido de placer, y comenzó a moverse sobre Harry, luego hizo lo mismo con otros dos y cuando la notó lubricada comenzó a penetrarla lenta y suavemente, sosteniéndola de las caderas para no lastimarla, moviéndose tranquilamente, era imposible no disfrutar del contacto, la estrechez menor de la última vez que él la penetró de esa manera pero igual de estimulante, continuó moviendo y penetrándola un poco más cumpliendo de esta forma la fantasía de la chica.
Cerró los ojos y se imaginó estar solo con ella, pero los gemidos de Harry no le permitían concentrarse, los abrió y entonces se encontró con la mirada de su amigo, que al igual que Hermione era invadida por rojas serpientes que danzaban y se dejó llevar por ellas, embistió frenéticamente a Hermione que comenzó a gritar más de placer que de dolor, mordió su hombro y cuello marcándolos, lamió el lóbulo de su oreja, sabía como eso le gustaba, se dejó invadir por una sensación nunca antes sentida, una sensación sucia, degenerada, prohibida, pero a la vez deseada, anhelada, nada sería más perfecto que eso.
En realidad si, había algo más perfecto, deshacerse de Harry, eliminarlo inmediatamente. ¿Qué tan difícil sería lanzarle una maldición imperdonable?
¿Qué tan difícil sería desaparecerlo de la faz de la tierra?
Volver a estar sólo con Hermione, poseyéndola como ahora lo hacía, sin importarle nada más que él y sus necesidades, que la chica sabría, cual esclava sosegar. La dominaría, la apresaría y sólo sería para él, y para nadie más, la raptaría y mantendría oculta a los ojos del mundo, solo para él, solo para él.
-¡Ron! ¡Así Ron! Suspiró Hermione y eso lo volvió a la realidad, haciéndolo sentir miserable Definitivamente mi idea fue muy buena. ¿No Harry?
- Si mi amor El moreno se movía también rítmicamente.
-¡Harry! jadeó ahora Hermione.
Ron no lo soportó más y acabó, inundándola con su esencia, y a los pocos segundos Harry también lo hizo, el pelirrojo salió de dentro de ella lentamente.
Los dos poseídos se quedaron recostados, él se vistió, la puerta apareció y se dirigió a la misma, antes de salir Hermione lo llamó.
-¡Ron! Él giró aún con la esperanza de que la poción hubiese hecho efecto Gracias, fue perfecto, lamento estar enamorada de Harry, definitivamente eres mi segunda opción.- Y nuevamente besó al moreno que la abrazaba, con intenciones de poseerla otra vez.
Cerró la puerta y se dirigió lentamente a la dirección, al entrar encaró a Dumbledore
- ¡Quién mierda hizo esa poción! ¡Me parece que hizo el efecto totalmente contrario!
