El Reino Rouge estaba muy agitado, todos los sirvientes corrían de un lado para el otro pues aquella mañana estaba programada la primera reunión de los cuatro reinos después de la Gran Tetraguerra. Yao caminaba de un lado al otro terminando los preparativos mientras el rey terminaba de arreglarse. Alfred estaba nervioso, no podía negarlo, pues era su primer acto oficial como monarca supremo de Rouge frente al resto de los reyes, pero también estaba listo para probarse a sí mismo. De pronto, unas trompetas sonaron en todo el palacio anunciando la llegada de los invitados. Alfred entró al salón principal y se paró al lado de su reina para recibirlos. Ambos reyes se encontraban flanqueados por el resto del ejército.
-Del Reino Lorem, les presento al Rey Feliciano y la Reina Elizaveta-anunció el vocero real en el momento en el que se abrió la puerta principal. La joven castaña tenía su brazo enredado alrededor del brazo del monarca, ambos entraron con un porte imponente aunque se notaba que al menor le temblaban un poco las piernas por los nervios. Ambos llevaban sus elegantes trajes negros con distintivos en azul eléctrico. Tras ellos caminaban los dos alfiles, Kiku sujetaba su bastón metálico que hacía un suave tintineo con cada uno de sus pasos. Siguiendo a los alfiles venían los caballeros, Roderich caminaba con la espalda recta al igual que la espada entre sus manos. Finalmente, cerrando la comitiva, las torres traían las banderas del Reino Lorem. Diana y Ludwig las llevaban en alto y con orgullo.
-Del Reino Giallo, con ustedes el Rey Lars y la Reina Emma-anunció por segunda vez el vocero y se escucharon los pasos del reino negro y amarillo. Lars entró con pasos autoritarios, dirigiendo miradas amenazadoras a los presentes. La corona dorada con negro sobre su cabeza brillaba intensamente. Su reina sujetaba su mano con elegancia, el vaporoso vestido negro con amarillo de la joven parecía flotar tras ella. Detrás de los monarcas, Antonio trataba de no sonreír pues el monarca de Giallo le había dado la orden de que todos parecieran fríos, pero no podía evitar sentirse embargado por la emoción al portar el traje oficial de alfil. Lovino, uno de los caballeros, miraba a todos con un intenso odio pues siempre se sentía muy incómodo en las reuniones reales. João junto con la otra torre, cerraba el grupo sujetando un asta negra con la bandera amarilla del reino que ondeaba suavemente con cada uno de sus pasos.
-Del Reino Zelenyy, Reino campeón de la Gran Tetraguerra, el Rey Berwald y la Reina Tino-el vocero presento al reino Verde con Blanco que inmediatamente entró en todo lo alto. Era el reino más rico de todo Şahmat, por ello las ropas de ambos monarcas eran de la tela más fina del mundo. El vestido de la reina era de una tela mullida que demostraba que el reino verde se encontraba en las montañas. Lukas sujetaba un gran mazo de madera mientras miraba a los presentes con cierta cautela en los ojos, el alfil siempre estaba a la defensiva cuando salían del palacio. Emil, el pequeño caballero llevaba una espada en cada mano, también en una posición defensiva pues actuaba igual que su hermano mayor. Cerrando el grupo, Mathias, como buena torre, traía la bandera del reino Zelenyy mientras la agitaba alegremente. Los cuatro reinos invitados ocuparon sus lugares designados esperando que el reino anfitrión se presentara.
-Estimados invitados, con ustedes, sus anfitriones, el Rey Alfred y la Reina Yao del Reino Rouge-el vocero anunció por última vez y todo el ejército rojo con blanco hizo una pequeña reverencia a modo de saludo. Desde los dos monarcas, quienes la hicieron menos pronunciada, limitándose solo a inclinar ligeramente la cabeza, hasta los alfiles, Francis hizo una elegante reverencia, moviendo sus ropas vaporosas. Los caballeros levantaron sus espadas a modo de saludo, el porte de Arthur era firme y recto, y finalmente las dos torres, Iván, con su clásica y atemorizante sonrisa, hizo una seca cabeceada antes de quedarse quieto.
-Es un gran placer y un extraordinario honor tener a los reyes y reinas de los distintos reinos en nuestro palacio-dijo Yao con voz firme y potente mirando a todos los presentes con un gesto imperturbable- Deseo aprovechar esta reunión para presentar formalmente al ganador del Torneo del Rey y por lo tanto el monarca supremo del Reino Rouge… el Rey Alfred.
El aludido dio un paso al frente e hizo una pequeña reverencia mientras el ejército gritaba a voz en cuello "Larga vida al Rey Alfred". Una vez que el rubio de ojos azules regresó a su puesto, Elizaveta dio un paso al frente para llamar la atención. Miró a los presentes con un gesto de satisfacción pues realmente estaba emocionada por dar el anuncio.
-En nombre de mi reino, quiero agradecer tan calurosa bienvenida por parte de los reyes de Rouge y le deseo una vida larga y próspera al rey Alfred –comenzó la castaña y su mirada se clavó en el joven monarca por un momento antes de proseguir- Es un gran gusto para mi presentar al nuevo monarca del Reino Lorem… el Rey Feliciano.
El pequeño castaño contuvo la respiración cuando todas las miradas se centraron en él y se limitó a hacer una suave reverencia mientras era aclamado por su ejército al grito "Larga vida al Rey Feliciano". Ludwig observó al joven monarca. Se veía firme y seguro por fuera pero él sabía que por dentro deseaba salir corriendo de la sala. Pero no lo haría, por el honor a su reino. Lovino se quedó helado al ver al nuevo rey de Lorem. ¡Eran sumamente parecidos! ¡No era posible! Realmente parecían dos gotas de agua, aunque con unas cuantas diferencias, pero en esencia eran iguales.
-Asimismo deseo anunciar la incorporación de tres nuevos elementos a nuestro ejército-continuó la reina de Lorem y su sonrisa se hizo aún más pronunciada- les presento al campeón del Torneo de Caballeros, el Caballero Roderich- el aludido hizo una elegante reverencia mientras los presentes aplaudían educadamente- y también les presento al campeón y campeona del Torneo de Torres… las Torres Ludwig y Diana- los dos hicieron una reverencia mientras eran ovacionados por los aplausos.
-Buenos días-Emma llamó la atención de los presentes mientras esbozaba una tierna sonrisa. Lars había torcido la boca por la molestia y la incomodidad de ese protocolo tan tonto- El Reino Giallo le desea una larga vida a los reyes Alfred y Feliciano y desea anunciar las nuevas incorporaciones de su reino. Es un verdadero placer y orgullo presentarles al Alfil Antonio y la Torre João.
Los dos hermanos castaños hicieron una reverencia mientras se escuchaba un educado aplauso en la habitación. El menor de ellos sonreía ampliamente mientras el mayor se limitaba a ondear suavemente el estandarte con la bandera de su reino. Lovino no pudo evitar poner los ojos en blanco ante la sonrisa de Antonio. Ese bastardo era incorregible. Tino esperó a que los aplausos se disiparan para llamar la atención de los presentes.
-El Reino Zelenyy, campeón de la Gran Tetraguerra, le desea una vida larga y próspera al Rey Alfred del Reino Rouge y al Rey Feliciano del Reino Lorem- a pesar de que Tino era bastante más bajo que su rey, imponía de igual manera cuando hablaba pues lo hacía de manera firme y segura- Asimismo, en nombre de mi reino, quiero agradecer el agradable recibimiento que hemos tenido por parte del Reino Rouge.
-Bien, una vez terminado el protocolo de buenas nuevas, les doy nuevamente la bienvenida y les deseo una feliz estancia en el Reino Rouge-Yao extendió las manos solemnemente con un gesto muy elegante, como si abrazara a todos los presentes- La cena se servirá en una hora, por ahora, disfruten de las bebidas.
Una vez que la reina dejó de hablar, se rompieron filas en los ejércitos mientras entraban algunos meseros llevando bandejas con copas de champagne, vino, jugos de frutas, etc. Un grupo de músicos entraron al salón y se acomodaron en una esquina para comenzar a tocar.
-¡Lo hiciste muy bien, querido!-dijo Elizaveta abrazando a su rey con cariño mientras sonreía de oreja a oreja. Feliciano suspiró aliviado mientras la abrazaba de vuelta, estaba muy contento de no haber temblado frente a todos. Justo en ese momento su mirada se cruzó con la de Ludwig y el más bajo lo fulminó con la mirada. Al parecer el joven monarca no había olvidado la discusión que habían tenido un par de días antes y la Torre tampoco podría olvidarlo pues aún tenía el abdomen cubierto por vendajes después de haber sido atacado por el menor-¡estoy muy orgullosa! ¡Hay que celebrarlo!
Mientras la reina de Lorem tomaba una copa de champagne y le daba otra a Roderich, Mathias ya iba por su segunda copa. Lukas lo observaba desde lejos mientras murmuraba en el oído de su hermano Emil, ambos sujetaban una copa de jugo pero no se atrevían a tomarlo.
-No puedo creer que tengan el descaro de invitarnos a su reino después de enviar un matón a atacarnos-murmuró el mayor con su lengua venenosa mientras fulminaba con la mirada a los reyes de Rouge- Fue muy bueno que lo hayas atrapado, hermanito. ¿Quién hubiera creído que los rojos atacarían a sus propios aliados por la espalda?
-Era bastante rápido pero no fue un reto-comentó el caballero de Zelenyy mientras olisqueaba su bebida tratando de descubrir si estaba envenenada- Pero no entiendo porqué lo harían, ¿qué ganan con eliminarnos? Estarían vulnerables ante un ataque del dúo negro- el más bajo también fulminó a los anfitriones con la mirada por un momento.
-Son unos hipócritas-murmuró Yao al sentir las miradas airadas de los integrantes del Reino Zelenyy- "Larga vida al Rey Alfred" si claro, eso es lo más hipócrita que he escuchado después de que enviaron a ese mercenario a asesinar al rey con una de las dagas de la reina Tino. Realmente no tienen vergüenza.
Justo en ese momento comenzó una canción muy movida y Emma se apresuró a tomar la mano de Antonio para sacarlo a bailar. Lars los observó completamente furioso y la copa estalló en su mano pues la había apretado con mucha fuera. João tan solo puso los ojos en blanco mientras su hermanito danzaba con la reina de Giallo, definitivamente ese chico quería que le cortaran la cabeza. Era demasiado obvio que estaban enamorados y ahora todos se darían cuenta.
Pero ellos no eran los únicos descarados que mostraban un amor prohibido, Berwald invitó a Tino a bailar también y un suave sonrojo escaló por las mejillas de la reina cuando aceptó. Lovino no podía creer lo sinvergüenzas que eran, aunque en cierto modo se alegró que Markus no fuera parte del ejército o de lo contrario estaría muriéndose por invitarlo a bailar.
Esa reunión entre los cuatro reinos iba a descubrir algunas verdades y crear algunas mentiras al son de la música elegante y traviesa que los envolvía. Después de todo, los protocolos no son más que mentiras elegantes.
Espero que les haya gustado, la verdad es que ya quería llegar a estos capítulos cuando todos ya están juntos!
Gracias por sus comentarios, ustedes mantienen vivo este fic.
Cuervi: Rusia es lindo en el anime
Flannya: Ya sé, me encanta el Luxmano, Marki volverá a aparecer, no te preocupes.
Gracias por leer y no olviden comentar
