Capitulo 14

-Vamos chicos, con pausa pero sin prisa. ¡Déjame ver esa maleta primero!- dijo el entrenador corriendo hacia un chico que intentaba subir al autobús una maleta no revisada aun. Estábamos a primeros de febrero, un jueves lluvioso y hasta el próximo lunes por la mañana, estaríamos en Miami para jugar la competición. Yo cogi mi maleta de mano, la cual contenía la equipacion, las cosas de aseo personal, la ropa para cuatro días y algo de dinero. Subí con ella a cuestas buscando un asiento libre. Una mano que se agitaba casi al fondo capto mi atención y saco mi sonrisa.

-Puedes sentarte conmigo si quieres- dijo mostrándome el asiento vacío que había su lado.

-Déjame pasar anda- dije poniendo mi maleta en el suelo y pasando por encima de el para sentarme a gusto. –Buenos días- dije dándole un corto beso mientras dejaba descansar la cabeza en su hombro y el pasaba su brazo alrededor de mi cuerpo.

-Buenos días preciosa. ¿Qué tal dormiste?-.

-Edward, son las 6 de la mañana, no me dio tiempo ni a dormir casi-.

-Tienes todavía unas cuantas horas para dormir. Descansa pequeña- dijo dándome un beso en la cabeza. –Cuando bajes de aquí ya puedes tener energía porque Alice piensa torturarte a su manera-.

-Odio a tu hermana. Hay veces que juro que la odio-.

-¿No pensaras dormir verdad, Belli?- dijo Emmet poniéndose de rodillas en su asiento, que lamentablemente estaba delante del nuestro, mientras daba palmas delante de mi cara.

-Emmet déjala en paz- dijo Rose dándole una colleja, signo de que o paraba o no se llevarían bien esa noche. Pocos días después de nuestra llegada los dos tuvieron esa necesitada conversación que les sirvió para terminar al fin juntos. Desde entonces el carácter de ambos mejoro de manera notable.

-Edward- dije ya medio dormida.

-Dime-.

-¿A que me cantas hasta que me duerma?-dije soltando pequeñas risitas a las cuales el acompaño. Algunos de los días en los que el había podido dormir en mi piso, se negaba a dormirse hasta que yo lo hiciese por alguna absurda razón, el me tatareaba alguna de nuestras canciones favoritas. Dos segundos después notaba como su pecho vibraba mientras el empezaba a tatarear esa canción que todavía no sabia cual era pero que me tenia absolutamente fascinada. En algún momento mis ojos se cerraron y caí en el sueño de nuevo.

Me desperece con dolor en todos los músculos del cuerpo, incluso en algunos que ni siquiera sabia de su existencia. Levante mi cabeza viendo como Edward se quitaba los cascos y me sonreía.

-¿Qué tal dormilona?-.

-¿Cuánto he dormido?-.

-5 horas. Solo queda una para llegar- mientras me despertaba me intentaba poner recta en mi asiento y Edward quitaba su brazo de mi.

-Tienes que tener el brazo hecho polvo. Lo siento- dije cogiendole de la mano.

-Tonterías. Una cosa, ¿Por qué anoche casi no dormiste?-.

-No se, lleva unos días doliéndome mucho la zona del pecho, y me duele cuando me apoyo en ella-.

-¿Por qué no me lo has dicho antes? Deberías ir al medico-.

-No es anda Edward, ya se me pasara. Además, no tengo seguro que me cubra las consultas, demasiado dinero-.

-Vamos Bella, mi padre te puede revisar gratis-.

-Deja a tu padre tranquilo anda. ¿Qué estabas escuchando?- dije robándole un casco y despejando la tensión por la ultima conversación. -¡Oye! Pero si este es mi ipod- dije cogiendoselo de la mano y revisándolo para comprobarlo. Aunque verle con los dientes apretados y de la mano revolviendo el pelo me despejo todas las posibles.

-Es que se me ha olvidado el mío. Se que me perdonas, ¿a que si? ¿A que si?- dijo mientras dirigía su cara a mi cuello y empezaba a darme besos y pequeños mordiscos en la zona mas sensible.

-Eso es hacer trampas-.

-Pero si te encanta- dijo mientras seguía jugando. Me gire hasta quedarme de frente y mirarle con esa mirada divertida que siempre me reservaba.

-Solo porque eres tu- dije buscando sus labios hasta encontrarlos. Besar a Edward, era sin duda, de las mejores experiencias que podían existir en el mundo. Podía ser el chico más pasional de la tierra, y con una mirada convertirse en lo mas romántico, dulce y tierno del mundo. Era lo que necesitaba en mi vida sin duda. Lo necesitaba a el.

-Oye, iros a una habitación. Aquí esas cosas no que traumatizáis a la gente- dijo Emmet pero sin asomar la cabeza por los asientos en un tono de voz que perfectamente hubiese escuchado el autobús entero si no llevasen chillando desde que salimos de Nueva York.

-¡Emmet!- dijimos los dos a la vez mientras escuchábamos como una mano chocaba con su nuca y un "auch Rose" sonaba en el asiento de adelante sacando ambas sonrisas en nuestras caras. Y aunque Edward continuo riéndose y gastándole bromas yo me quede pensativa y mirando por la ventana. Llevábamos casi dos meses saliendo, y aunque no fuese experta en el tema, sabia mas que de sobra lo que sentía por Edward. sabia que aquel sentimiento era nuevo, que jamás había dependido hasta tal punto del bienestar y la felicidad de una persona, que ver una sonrisa en su cara, era una en la mía; que un gesto de preocupación era una preocupación en mi vida mas y que un beso suyo era lo que mas deseaba a cada momento. Que una caricia activaba todas mis terminaciones nerviosas y un "te quiero" era lo mas bonito que podían escuchar mis oídos, de aquí a década. Estaba totalmente enamorada de Edward, pero eso no había salido de mi boca todavía. ¿Las razones? Supongo que el miedo otra vez, pensar que si lo digo se ira de mi lado. Habíamos hablado varias veces sobre el hecho de que después de dos meses aun no nos habíamos acostado juntos. El me repetía una y otra vez que esperaría, que no había problema y que quería que estuviese segura al 100%. Y lo estaba, daría mi vida por el y cada día lo tenia mas claro. Estaba tan asustada de aquello, que hacer lo que mas quería en el mundo que era entregarme completamente a el me aterraba.

-¿En que piensas?- me dijo mientras me atraía a su cuerpo y pasaba su brazo por mi cuello.

-En nosotros- dije sin ninguna mentira.

-¿Y que piensas de nosotros?-.

-Muchas cosas. Demasiadas quizás-.

-¿Puedo saber que se pasea por esta cabeza loca?-.

-Que tienes razón. Doy demasiadas vueltas a las cosas, y por eso todo me hace tener miedo-.

-¿De que hemos hablado mil veces Bella? Con el miedo siempre entre nosotros- dijo con un tono de voz frustrado. –No quiero eso para nosotros joder-.

-¿Te crees que yo si? ¿Piensas que no estoy intentando asumir las cosas?-.

-Dime en que estabas pensando para que salga esto a flote ahora, porque sino no lo entiendo Bella, no lo entiendo-.

-Ya te lo he dicho en nosotros-dije incorporándome para mirarle a la cara. –Yo… No se si es el momento apropiado para decírtelo, pero es lo que quieres, ¿no?-.

-Si-.

-Llevo varios días con la idea en la cabeza, pero es que todo esta tan bien con nosotros que me da miedo decirlo y que se acabe-.

-Yo de aquí no me muevo ni con agua hirviendo Bella-.

-Yo… Edward, no se si lo habrás notado pero te has convertido en una parte imprescindible en mi vida. No se cuando ni se el porque, ni el como ni nada de eso. Pero de la noche a la mañana te necesito casi como el aire. Te veo y todo parece que vuelve a estar en su sitio. Sonríes y me da igual el motivo porque me haces sonreír a mi; te preocupas o te enfadas y llevo eso a mi terreno, sin saber como yo también tengo ese mal día y me preocupo para alisar las arrugas que se forman en tu frente. No soy una especialista en esto, jamás, y ya lo sabes he tenido una pareja, no se como se dice esto, ni donde siquiera, suena como la cosa mas cursi de este mundo, pero cada vez me cuesta mas guardármelo para mi. No se como te lo vas a tomar, ni lo que sientes tu pero… Edward yo creo que me he enamorado de ti. Te amo- dije mirando mis manos que es lo que llevaba haciendo durante todo el discurso, jugar con ellas como si esto lo estuviese diciendo sola en mi cuarto a los peluches y no en un autobús lleno de gente, que aunque no prestase atención a aquella escena, simplemente estaba. Y lo más importante, con Edward en frente y escuchando. Quizás pasaron segundo o minutos, no lo se, el tiempo parecía que se había detenido, y mis oídos solo percibían el silencio que se escucha cuando presientes que algo importante esta por venir.

-Bella- dijo esa voz que tanto estaba esperando oír, ya fuese para lo bueno como para lo malo, necesitaba oírla.

-¡Ya hemos llegado chicos! Bajad del autobús en orden y esperad en la puerta a que os asigne las habitaciones. Orden, orden por favor- dijo mientras una marabunta de adolescentes emocionados por pisar Miami empezaba casi a trepar por encima de los asientos y llegar los primeros a la puerta. 6 horas de viaje y en el mas importante llegamos. Esto solo me podía pasar a mi.

-Vamos Bella, cuanto antes bajemos antes nos iremos de compras- dijo Alice emocionadísima, aunque en aquello momentos, era imposible que ni un poco de esa euforia se me contagiase.

-Hablamos luego- fue lo único que me dijo Edward después de darme un beso en la mejilla.

Bajamos del autobús, y después de ver que mi compañera de cuarto seria Rosalie, subimos y colocamos todo en su sitio. La habitación tenía unas vistas espectaculares a la playa, y aunque no tenía traje de baño estaba deseando, aunque fuese dar una vuelta por la playa. Lo que no pensé es que esa tarde de compras fuese tan productiva para Alice. Según ella era la primera vez que iba a aquel centro comercial pero aprecia que se lo concha mejor que su casa. Salimos de allí con toda una colección de verano, digna de cualquier armario de coleccionador.

-Bella- me dijo Rosalie mientras me cambiaba al pijama después de disfrutar de una cena en el buffet del hotel. –No dormiré aquí esta noche, me voy con Emmet. ¿No te importa no?-.

-Eh… No claro, pasároslo bien, y cuidado de que no os vean-.

-No te preocupes. En breves vendrá Edward así que no estarás sola-.

-¿Edward?- pregunte asombrada.

-Si Bella, Edward, tu novio, ese con el que estas saliendo- si, ese mismo que en la cena no me dirigió ni una sola mirada, ni una palabra a pesar de estar a mi lado.

-Ya claro, es que no me comento nada en la cena. Solo es eso. Estas guapísima- dije desviando el tema.

-Gracias Bella. Hasta mañana- dijo dándome un beso y saliendo por la puerta. De repente parecía como que la temperatura de la habitación había aumentado unos 8 grados y empecé a respirar de una manera más profunda, haciendo que aquello pinchazos en el pecho volviesen de manera brutal. Me sujete el pecho intentando calmarme y no asustarme, pero eso jamás me había pasado y si, me moría del miedo, aunque esperaba que pronto se pasase aquello y volver a la normalidad.

Toc toc

Había llegado la hora de enfrentarse a la verdad. De ver cual era nuestra realidad. Abrí la puerta despacio mientras veía a Edward que entraba con una tímida sonrisa dándome un beso, de nuevo, en la mejilla. Llevaba sus pantalones de pijama ancho y su camiseta blanca ancha, mientras que yo vestía con unos shorts y una camiseta de tirantes a juego, cortesía de Alice.

-¿Es nuevo?- dijo señalando el pijama.

-Si, tú hermana. No le gustaba la ropa escogida y me lo compro, para variar- dije aun apoyada en la puerta, con miedo a que sin aquel soporte me hundiese en el suelo a llorar.

-¿Puedes venir aquí por favor?- dijo sentándose en la cama y palmeando el lugar que tenia a su lado. Con toda la fuerza que disponía en aquel momento avance con pasos milimétricos, y me senté como aquel que va de cabeza a la silla eléctrica. –Estas temblando- dijo cogiendo mis manos y frotándolas.

-Llevo así bastante tiempo la verdad- dije mirando nuestras manos juntas y pensando en las probabilidades que había de que aquello se volviese a repetir. Las lágrimas por supuesto no tardaron en aparecer en mis ojos.

-¿Y por que?-.

-Por los nervios Edward. Llevo un día entero esperando una respuesta, un algo a lo que te he dicho. No tienes ni idea del nivel de ansiedad que he alcanzado hoy. Sabia que si abría la boca lo echaría todo a perder, pero esperaba que todo terminase en el momento, no después de un…- me freno poniendo una mano sobre mi boca y negando con la cabeza

-Shhh Bella, no sigas por ahí. ¿Cuándo yo te hablo Bella, me escuchas, me haces caso, o hablo ara las paredes?-.

-¿Qué me quieres decir Edward?-.

-Cuando yo te digo que me tienes aquí, que estoy para ti, ¿no entiendes nada no?-.

-Entiendo que soy alguien que te importa Edward. Por favor, no estoy muy lucida ahora mismo, las cosas claras-.

-¿Quieres las cosas mas claras aun? Muy bien. Bella, eres mi puta vida. Sin más. Tú te vas de mi lado y dejo de respirar, estoy seguro de ello. Y por supuesto que te amo con todo mi corazón ni lo dudes, pero ni un segundo Bella. Ni te plantees la posibilidad de que yo algún día me aleje de tu lado porque no existe tal posibilidad, a no ser que seas tu quien me quite. ¿De que tenias miedo, de decirme que me amas y que yo no te correspondiese? ¿Es que no ves que eres parte de mi Bella?- dijo mientras ríos de lagrimas caían ya por mi cara, sin saber si eran de alegría, alivio o una mezcla de las dos cosas. –Siento haberte echo esperar un día entero para decírtelo y no hablarte en la cena, pero me negaba a pensar que por tu cabeza pasase eso-.

-Lo siento-.

-No tengo nada que perdonar preciosa- dijo arrastrándome hacia el y abrazándome. –Ya te dije que te vas a tener que ir acostumbrando a mi presencia a tu lado. Además, no creo que a Charlie le haga mucha gracia saber que el novio de su hija la hace llorar- dijo mientras me reía recordando la cara que puso mi padre la primera vez que vio a Edward y como este me cogia de la mano debajo de la mesa. A día de hoy, parecían padre e hijo, y mis hermanos, sus mejores colegas.

-Lloro de alegría, eso creo que te suma puntos-.

-Siempre es bueno saberlo. ¿Eso era todo lo que te preocupaba? Para matarte-.

-Ya te dije que era complicado para mí. Es la primera vez que siento algo así, que estoy con alguien…-.

-Para mi también es la primera vez Bella, pero por favor, no vuelvas siquiera a pensar que no te quiero, ¿vale?-.

-No es lo mismo Edward. Tu antes has estado con…-.

-Ni te compares por favor .Ni a ti, ni la situación. Sois dos mundos, y ahora vivo en el tuyo. Además, se que odias que te pongan en la misma frase que ella, tu cara te delata, asíque a partir de ahora solo existe Bella-.

-Te amo Edward-.

-Y yo a ti preciosa- dijo mientras ponía una mano en mi cara y otra en mi cintura y me besaba con pasión. Lo que empezó como una muestra de amor y cariño empezó a subir de temperatura, y desde luego ya no tenía ningún tipo de dudas, era nuestro momento. Baje mi mano hasta el comienzo de su camiseta y la sujete con fuerza empezando a subirla, pero la mano que tenia en mi cara de repente desapareció y fue a parar a mi mano. -¿Qué estas haciendo Bella?-.

-¿Cómo que qué estoy haciendo?-.

-¿Para que me quieres quitar la camiseta?-.

-¿Tu que crees Edward?-.

-No Bella- dijo sentándome de nuevo en la cama. –Ya hemos hablado de esto, cuando tú quieras y estés preparada, no antes-.

-Edward, quiero hacerlo. Ya no hay nada que me preocupe, confío en ti y quiero hacerlo contigo-.

-¿Estas segura Bella?-.

-Estoy segura de los dos. Claro que si-.

-¿Entiendes que para mi también es como la primera vez?-.

-Que dices Edward. Tú esto lo dejaste atrás hace mucho tiempo…-.

-No Bella, contigo no me voy a acostar. Contigo voy ha hacer el amor, y eso jamás lo he hecho, porque nunca he estado enamorado hasta ahora. No quiero hacerte daño, porque sabes que puede que te…-.

-Edward se todo lo que tengo que saber. No te preocupes por mí. ¿Y que si es la primera vez? Mejor, así descubrimos las cosas los dos juntos. Te quiero Edward, y tu pasado no me importa, lo que hayas dicho o hecho me da igual, me importa el ahora, el presente, y en estos momentos estamos los dos aquí y nos queremos. No me hace falta pensar nada mas, ¿entendido?-.

-Si hago algo mal, por favor, dímelo y parare, te lo juro que…-

-Shh- dije poniéndole un dedo en la boca en señal de que debía de callar. –No te pienso decir nada porque se que vas ha hacer todo con amor. Edward si me duele es lo normal, tiene que pasar, pero apsara contigo y me dará igual. ¿Y hacer las cosas mal? No Edward, si aquí hace algo mal esa seré yo. Pero quiero que me enseñes tu- dije quitando mi dedo y sustituyéndolo por mi boca. Note como al principio le costaba comenzar el beso, como si algo le frenase, pero tardo poco tiempo en continuar el juego. Me tumbo en la cama boca arriba y se posiciono encima mía sin separar nuestras bocas mientras estaba vez jugaba con el borde de su camiseta tirando para arriba y no me frenaba. Separamos nuestras cabezas un segundo que fue lo que tarde en quitársela y tirarla a algún lado de la habitación, mientras con mis manos me deleitaba con el bien formado torso que poseía. Note como bajaba una mano desde mi cara hasta mi cintura y la dejaba ahí mientras jugaba con el elástico de mis pantalones y poco a poco los iba bajando repartiendo caricias allí por donde pasaba su mano, y en algún momento estos quedaron junto a su camiseta. Mas besos y caricias después fui yo la que termine con mis manos en el borde de sus pantalones, los cuales el mismo se encargo de tirar con el resto de la ropa hasta ese momento inservible. Note como su mano subía por encima de mi camiseta hacia una de mis pechos, pero entre tanta pasión recordé que no llevaba sujetador, estaba en pijama y hace media hora mis planes eran dormir, no estar en este plan. Antes de llegar a donde yo pensaba la cosa cambio y su mano bajo hacia el borde de la camiseta y empezó a subirla con lentitud. Me propuse no decir nada, confiar en el y dejar que las cosas surgiesen, pero era demasiado para mi.

-Espera, espera- dije poniendo mi mano encima de la suya para que parase mientras le miraba a los ojos.

-¿Pasa algo? ¿Quieres que paremos?-.

-No solo… Por favor apaga la luz- que me tocase era el menor de mis problemas, lo que e verdad me aterraba era que me viese, que viese algo que se saliese de sus expectativas, porque para que engañarnos, no era nada del otro mundo y cualquier cosa mas allá de lo normal era esperarse algo que no encontraría en mi.

-¿Qué? ¿Por qué Bella?-.

-Solo apágala por favor-.

-No Bella, yo quiero verte. Quiero ver tu cara y tus ojos cuando seas mía- dijo besándome de manera suave.

-¿Y si no te gusta lo que ves Edward? ¿Y si…?-.

-¿Otra vez con los mismo Bella? ¿Vamos a estar así siempre, con ese miedo?-.

-No es por ti, es por mi, no confió en ser o suficientemente buena como…-.

-Ni se te ocurra decir que no eres demasiado buena para mí porque te juro que salgo ahora mismo por esa puerta. Bella, eres perfecta, aun con 5 ojos seguiría igual de enamorado de que ahora- le mire a los ojos sin encontrar el menor atisbo de mentira en ellos. Si antes tenia alguna duda, ahora mismo todo me parecía mas sencillo.

-Te quiero- dije mordiendo uno de sus labios para acercar su cabeza y seguir besándole mientras que con la mano que tenia sujeta para que no se moviera, ahora era yo quien le invitaba a coger la camiseta y mandarla lejos. La subió lentamente acariciando mi vientre a cada milímetro que avanzaba y yo notaba como me entraban escalofríos ala por donde tocaba. Vi como al llegar al pecho el toque fue mucho más ligero pero despertó tanto en mi que no pude mas que arquear la espalda para que aquello fuese mucho mas intenso. En un abrir y cerrar de ojos, mi camiseta voló y mi torso quedo totalmente a la vista de Edward. mi primer instinto fue cruzar mis brazos en torno a mi cuerpo pero una mirada suya me hizo recapacitar y saber que no era lo mas conveniente, que aquello era una muestra de amor, algo que estaba completamente convencida a compartir con el y quería demostrárselo, y ese gesto no indicaba nada mas que lo contrario. Sin dejar de mirarme a los ojos me cogio de las manos y las llevo hasta su ropa interior, en una clara invitación de que fuese yo quien le expusiese, y sin dejar yo tampoco de mirarle los baje lentamente mientras el me ayudaba y quedaba ante mi tal y como era. Notaba como poco a poco mi ropa interior se iba humedeciendo ante la situación. Edward desnudo mientras me besaba sin descanso era algo a lo que ninguna mujer del mundo me podía apostar que era inmune. Fui yo esta vez quien tomo la iniciativa y baje lentamente mis braguitas hasta que quedaron al borde de la cama y ahora éramos ambos quienes nos habíamos despojado de todas nuestras ropas para quedarnos ante el otro. Vi como se apoyaba en sus brazos y me observaba de arriba abajo, casi comiéndome con la mirada, tal y como yo hacia pero de una manera mucho mas disimulada.

-Te dije una vez que eras perfecta. Ahora ya no tengo la menor duda preciosa-.

-Edward, quiero ser tuya- dije mientras notaba como su mano se colaba por el interior de mis muslos y con sus dedos empezaba a jugar con mi parte mas intima.

-Ya lo eres. Tu eres mía- dijo introduciendo uno de sus dedos y empezando a bombear sin descanso hasta que introdujo otro llevándome casi hasta la locura.

-Ed… Edward… mas…necesito… necesito mas- decía intentando decir la frase entera de una vez, pero la excitación era cada vez mayor. Notaba como un nudo en mi tripa empezaba a formarse, lo notaba cada vez mas tenso como si al soltarse todo fuese a ser perfecto, pero poco antes note como sus dedos abandonaban mi interior.

-Bella, tenemos un problema- me dijo tumbándose encima mía pero sin cargar su peso en mi mientras notaba su mas que evidente excitación en mi vientre y su respiración casi tan desacompasada como la mía.

-¿Qué pasa?- dije abrazándole.

-El preservativo, no tengo preservativo- dijo mientras mi cabeza empezaba a funcionar a mil para solucionar ese problema hasta que una imagen se me vino a la cabeza.

-Mira en el fondo del segundo cajo de la mesita de Rose-.

-¿Qué haga que?-.

-Creo que ha traído abastecimiento para 2 décadas- dije recordando cuando la vi sacar cajas y meterlas hay como si no hubiese un mañana. Edward estiro su brazo y rebuscando sonrió cuando topo con algo que saco y efectivamente, una cajita completa. Saco uno y me lo dio.

-¿Lo pones tu preciosa?- me dijo al oído mientras rompía el papelito que lo envolvía, y en un juego sumamente sexual le ponía el preservativo y notaba como su miembro volvía a crecer. Con delicadeza separo mis piernas mientras me hacia doblar las rodillas y se colocaba entre ellas y notaba su miembro en mi entrada haciendo que esta palpitase casi de manea dolorosa. –Bella, algo mal, algo que no te guste, por favor…-.

-Eres perfecto y esto es y va a ser perfecto. Confió en ti Edward. Te amo- dije cogiendole la cara y besándole con toda la pasión que en esos momentos tenía.

-Mírame por favor- dijo acariciándome la mejilla y haciendo que abriese mis ojos mientras notaba como empezaba a entrar en mi y en sus ojos solo se reflejaba el miedo de hacerme daño y el amor que en aquellos momentos flotaba en el ambiente, porque si, aquello era puro amor. Note como una barrera impedía que continuase, y mientras cogia mis manos entrelazando nuestros dedos arrimo su cara a la mía.

-Lamento que no seas la primera, pero vas a ser la ultima Bella. Te amo por encima de todo. Te amo- dijo mientras que de una sola embestida rompía mi virginidad. Un pequeño gemido de dolor s escapo de mis labios, y por un momento temí que Edward no aguantase y decidiera terminar con aquello, pero un apretón de mis manos a las suyas le dio a entender que no. Se quedo quieto varios minutos, dejando que me acostumbrase a la sensación, y aunque el dolor nunca paso, si disminuyo dejando paso también a otra de total placer. Cuando note que esta ganaba a la otra le sonreí y comencé a alzar mis caderas contra las suyas. Sabia que la primera no seria como las demás, pero la sensación de placer que invadía todo mi cuerpo era extasiante. Las caricias y las palabras de amor aliviaron el pequeño dolor que todavía continuaba, pero apenas lo notaba cuando débiles "te quiero" entre gemidos se colaban en mi oído. Volví a sentir ese antiguo nudo que se formaba en mi tripa y como al cabo de los segundo se volvía tan fuerte que hasta mi cuerpo temblaba de anticipación deseando que llegase.

-Ahora Bella- me decía Edward mientras continuaba sus embestidas y su cuerpo temblaba como el mió. Al mismo tiempo, terminamos fundiéndonos en uno solo mientras casi desplomado sobre mi pero sin hacerme ningún tipo de daño y saliendo de mi. Un rato después nuestras respiraciones volvían a su estado normal entre caricias de ambos. –Gracias Bella, gracias por confiarme lo más valioso de ti. Te amo-.

-No se lo daría nunca a otro que no fueses tu. Yo si que espero que seas el primero y el ultimo-.

-Y lo seré si tu quieres-.

-No te vayas jamás de mi lado Edward. No lo hagas-.

-Te juro que no lo haré mi amor. Ahora vuelvo preciosa- dijo besándome con ternura y yendo al baño. Yo me incorpore todavía un poco dolorida en la zona y con el dolor en el pecho punzante, pero estaba tan feliz que lo ignore completamente. Quite la colcha y me metí debajo de las sabanas mientras cogia su camiseta blanca y me la ponía por encima. Poco después Edward salio del baño y cogio sus pantalones poniéndoselos por encima y buscando su camiseta, obviamente sin ningún éxito.

-Si buscas esto ya sabes donde esta- dijo destapándome un poco y mostrándosela mientras me sonreía de lado y se metía conmigo en la cama mientras me pasaba un brazo alrededor.

-Me das envidia. Te queda mejor que a mí-.

-Edward es una simple camiseta blanca- dijo abrazándole.

-Entonces tienes mas merito. ¿Cómo te encuentras?-.

-Estoy en las nubes. Un poco incomoda pero bien-.

-¿No quieres tomarte nada?-.

-Si mañana sigo así te prometo que me tomo algo. Pero ha sido perfecto Edward, y yo estoy perfecta-.

-Para mi también ha sido increíble Bella. Por cierto, ¿Cómo llevas el dolor en el pecho?-.

-Bien- dije mintiendo para no quitarle la magia al momento. –Edward en serio no te preocupes, me acabas de hacer extremadamente feliz-.

-Tu si que me haces feliz amor. Duérmete anda, debes de estar agotada. Descasa preciosa- dijo besándome la cabeza mientras yo solo pude decir un leve "buenas noches mi amor" y darle un beso en la parte del torso desnudo donde estaba apoyada.

Unas cosquillas por mi brazo hicieron que lo primero que hiciese en el día fuese sonreír. No había dinero en este mundo que comprase la felicidad que sentía despertándome al lado de la persona mas amada en el mundo y a este grado de felicidad.

-Me encantan esta sonrisa- dijo pasando sus dedos alrededor de mis labios mientras yo le daba pequeños mordisquitos.

-Pues es por ti- dije abriendo los ojos con cuidado ya que la luz de sol que entraba era importante. –Buenos días-.

-Los mejores- dijo bajando su cabeza hasta encontrarse con mis labios.

-¿Qué hora es?-.

-Pronto. Todavía queda hora y media para que tengamos que estar despiertos oficialmente. ¿Cómo te has despertado?- me pregunto mientras mentalmente hacia una revisión de mi estado físico. Las molestias propias de lo que había asado apenas eran perceptibles, pero el dolor de mis costillas al menor movimiento era un pinchazo que parecía que me desgarraba por dentro.

-Estoy perfectamente- dije sonriendo, y por alguna extraña razón se lo creyó. -¿Volverás esta noche?-.

-Solo si tú me lo pides, y Rose se va-.

-Estas invitado siempre que quieras a mi cama, aunque solo sea para tatarearme esa melodía que me tiene enamorada. Me tienes que decir de quien es-.

-Cuando vayamos a mi casa lo sabrás. Pero solo te adelanto que me encanta que te encante-.

-Odio las sorpresas Edward, te lo advierto-.

-Esta te tiene enamorada, así que no te quejes- dijo mientras un móvil empezaba a vibrar y mirando que era el mió. Lo cogí y vi un mensaje de Rose.

"Cuando me digas que puedo ir me avisas. No quiero pillaros en situaciones poco decentes. Te quiero. Rose"

-¿Por qué me hablan a mi así si los que parecen conejos son ellos?- dije pasándole el móvil el Edward para que o leyera y terminase riéndose el también.

-Son perfectos el uno para el otro. Al igual que tu eres perfecta para mi. Creo que me tengo que ir ya. El año pasado al entrenador le dio por despertarnos en persona y creo que habría problemas si no me ve en mi habitación- dijo levantándose y recogiendo su ropa interior. -¿Me devuelves mi camiseta?- me dijo con una mueca divertida.

-¿Me la puedes regalar?- pregunte aun sentada en la cama mientras el se colocaba los pantalones.

-Te regalo lo que me pidas preciosa, pero res consciente de que tu novio va a ir sin camiseta por todo el pasillo, y que hay adolescentes hormonazas que morirían por este cuerpo, ¿verdad?- dijo mientras empezaba a partirse de la risa y yo me tenia que tumbar para respirar por falta de aire que me provocaban las carcajadas. -¿De que te ríes?- dije poniéndose encima mía.

-Que me dan igual. Si antes era celosa tú anoche te encargaste de despejar todas las dudas. Además, que se enteren todos que esto es mió-.

-Acabas de ganarte la camiseta. ¿Nos vemos luego vale?- me dijo besándome la punta de la nariz y luego los labios mientras se levantaba y se encaminaba hacia la puerta.

-Edward- dije antes de que abriese la puerta. –Que te quiero- dije sonriéndole mientras a el se le llevaba la cara de color.

-Y yo mi vida- dijo antes de salir por la puerta. Me tire a la cama con los brazos abiertos y riéndome sin parar. Era feliz. Ahora si que era completa y enteramente feliz. Y mi felicidad tenía un nombre, un nombre y un apellido: Edward Cullen. Vi como se abría la puerta de la habitación y pasaba Rose con la misma ropa que la noche anterior pero unos pelos muy, pero que muy diferentes.

-Buenos días Rose- la salude mientras me levantaba y empezaba a coger a ropa de entrenamientos para darme antes de bajar a desayunar una ducha.

-Bella por favor no grites- vale, ya sabia lo que había estado haciendo anoche Rose. –Tengo un dolor de cabeza que no me mantengo en pie-.

-¿Y como piensas entrenar?-.

-Una ducha de agua fría alivia todos los males, o casi todos-.

-Yo no tardo nada. ¿Por lo menos te lo pasarías bien anoche no?-.

-Hacia tiempo que no me reía tanto- dijo sentada en la cama y alzando su cara para que pudiese ver la sonrisa. –Por tu ropa imagino que tu también-.

-Si Rose yo también- dije sin poder ocultar mi sonrisa también.

-Me alegro. Por los dos-.

-Gracias Rose- dije pasando al baño. Fue una ducha breve, me puse la toalla en la cabeza, pero cuando fui a enrollar la toalla a mi cuerpo otra vez esos pinchazos volvieron a hacer aparición. Aquella sensación no me gustaba nada. Jamás había sentido algo parecido a eso en aquella zona, y estaba asustada.

Solo esperaba que ahora un problema físico no fuese lo que rompiese mi perfecta felicitas.