Si había algo que no entendía Castiel y que le había molestado especialmente era que él y Dean no hubieran podido casarse en una iglesia, bajo la bendición de su padre.
Por eso cuando Alexandra llegó aquel día después de haber ido al parque con una compañera de colegio y sus padres, llena de arañazos y moretones y les contó el motivo de la pelea al ángel le centellearon los ojos y Dean se agarró los puños.
Ambos estaban muy enfadados pero Castiel…a Castiel ninguno de los niños le había visto desprender tanta cólera como aquél día.
-Voy a ver a esos padres inmediatamente-anunció
Dean tampoco estaba en condiciones de razonar, es más, tenía unas ganas tremendas de poner a esa gente en su sitio, pero si dejaba que Cas se encargara solo del tema las cosas pintaban muy mal. Aunque jamás le había guardado rencor por aquello (de hecho, Dean pensaba que en aquel momento se lo merecía ya que estuvo a punto de entregarse a Miguel) recordaba muy bien la ira del ángel y cómo reaccionaba cuándo se le cabreaba de verdad.
-Voy contigo-se apresuró a responder
Llegaron a la casa en apenas un suspiro, estaba claro que Castiel no estaba dispuesto en esa ocasión a ir en el Impala. Aunque quizás hubiese sido lo mejor y ambos podrían haberse tranquilizado.
El ángel cruzó el jardín a grandes zancadas y casi aporrea la puerta, Dean le siguió y se colocó a su lado.
Una mujer de mediana edad, castaña y de ojos severos abrió la puerta.
-¿La señora Garrick?-preguntó con voz monótona
-Si, soy yo. ¿Y ustedes son…?
-Castiel Novak y mi esposo-puso un especial énfasis en esa palabra-Dean Winchester.
-¿Qué quieren?-todo rastro de amabilidad desapareció de su voz.
-Para empezar que eduquen mejor a su hijo-El ángel fue duro y directo.
-¿Educar a mí…? ¿Pero quién se cree usted qué es?
-Oiga señora, su retoño-intervino Dean de forma irónica-ha llenado de golpes y arañazos a nuestra hija.
-¡Su hija no es ninguna santa! ¡ Ha dejado a Thomas con un ojo morado!
-Quizás el pequeño Tom se lo mereciera-replicó Dean que empezó a descontrolarse.
-Su hijo cuando Alexandra intentó jugar con él la llamó "abominación" y se refirió a nosotros como "enfermos viciosos que jamás deberían haber nacido"-agregó Castiel cortando con la mirada a la mujer-Estoy seguro de que eso lo ha aprendido de ustedes.
En ese momento el señor Garrick que según se había ido acercando a la puerta había estado escuchando la conversación hizo acto de presencia y se hizo un hueco al lado de su mujer. Les miró con desprecio sin disimulo alguno y el ángel clavó la mirada en él, nadie, nunca ganaría una batalla de contacto visual a Cas.
-Será mejor que se marchen-dijo con brusquedad agachando la vista sin poder evitarlo .
-Y lo mejor sería que ustedes no se crean con el derecho de juzgar a los demás-espetó Castiel
-Para Dios, su relación es pecado, algo antinatural-replicó el señor Garrick sin pelos en la lengua
-¿Acaso usted conoce a Dios?-bramó el ángel
-Lo que estoy seguro es que usted no. Están condenados al infierno.
-Se equivoca-intervino Dean-nosotros ya hemos estado allí. Y salimos. No tiene ni puta idea de lo que es el infierno, no tiene ni puta idea de nada. ¿ Y sabe de lo que menos tiene idea? De lo que es el amor, de lo que es estar casado y mantener un matrimonio feliz-miró a la pareja- A la vista esta que son unos amargados.
-¡No voy a permitirle que…!
-¡Callese!-Castiel no alzó la voz pero podría haber cortado el ambiente-No quiero que su hijo se acerque a Alexandra. No quiero que mi hija tenga nada que ver con gente prejuiciosa y fanática.
Y entonces Garrick alzó el puñó y lo estampó contra la cara del ángel que ni se inmuto.
-Es de constitución ósea fuerte-añadió Dean sonriendo con malicia sabiendo que ocurriría a continuación. Y pasó justo lo que había imaginado.
Castiel le dio tal puñetazo que a parte de dejarle el ojo morado hizo que se tambaleara y cayera.
Se agachó y le miró tan cerca que el hombre se encogió, atemorizado. El ángel se incorporó y miró a la mujer que se había quedado sin palabras.
-Supongo que no sabrá que está usted casada con un marica reprimido-la soltó de sopetón-Vámonos Dean. Aquí no hay más que hacer.
Los Garrick no hicieron ademán de detenerlos o decir ni una sola cosa más.
Cuando llegaron a su casa Dean le preguntó antes de entrar.
-Cas, eso que dijiste, ¿Es verdad? es un…¿homosexual reprimido?
-Se pasó media juventud en cuartos oscuros odiándose así mismo. Cree que ya está "curado" pero aún siente deseos por los hombres.
-Vaya…-murmuró Dean
En el salón esperaban Ben, Alex y Rickon, aunque esté último no entendía del todo que estaba ocurriendo.
-¿Me vais a castigar?-preguntó la niña preocupada
-No-respondió tajantemente Castiel-Sabemos que te peleaste por defendernos Alex.
-Cas no es partidarios de la violencia-le miró divertido rememorando el puñetazo-pero por esta vez no habrá castigo.
-Escúchame Alex .Escuchadme todos. Jamás permitáis que nadie os llame abominación por tener dos padres ¿Me oís? Os queremos y eso es lo único importante.
-La familia es lo importante-añadió Dean
Alexandra les abrazó, Rickon les babeó a besos y Ben lo contempló todo con una sonrisa en los labios.
Mucho más tarde en la habitación Dean se tiró en la cama y se acopló junto a Castiel.
-Me encanta cuando tu instinto protector sale a relucir, mami-se burló Dean
-Oh cállate Dean-le reprendió con una media sonrisa
-Te he visto con mucha energía acumulada Cas. ¿Qué tal si la gastamos?
Castiel le miró y aplastó sus labios contra los de Dean, le arrancó la camisa de un zarpazo y alzó la mirada levemente mientras le acariciaba con fuerza,
-¿Te gusta esto Dean?-inquirió con un brillo felino en la mirada
-¡Me encanta fiera!
La cólera de Castiel podía ser destructora…o increíblemente placentera.
