¿Es que tu ya no me quieres?

Disclaimer: ninguno de los personajes son míos (son de stephanie meyer), y estos están en OoC

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¿Por qué la vida es tan cruel?

Sobre su nueva y brillante tumba
Las hojas de otoño están cayendo,
Donde la hierba alta se inclina oyendo
El murmullo incesante de las olas.

Anciano otoño, estoy aquí
Con mis espigas en cada mano;
Pronuncia la palabra del olvido,
Sólo el reposo parece bueno para mí.

Otoño.
Por: Elizabeth Eleanor Siddal (1829-1862)

La verdad nunca me había puesto a pensar en lo buen amigo que es Jacob; solo espero que el no me abandone…

Luego de este pensamiento, caí en los brazos de Morfeo.

Me levanté más energética de lo normal. Bajé a la cocina y me preparé mi desayuno; Charlie me había dejado una nota en el refrigerador diciendo que tuvo una emergencia en Seattle y que tuvo que salir en la noche. Me sorprendió un poco que todavía no hubiera llegado, pero no le di importancia. Terminé mi desayuno y salí a correr un poco, con la perla de shikon en lo pecho claro está.

No quería perder toda la resistencia atlética que había ganado con mi entrenamiento. Es muy bueno no tener que ver todo el tiempo por donde camino y es mucho más emocionante no caerme a cada rato.

No sé cuánto tiempo estuve corriendo pero paré de hacerlo al ver una patrulla de policía tomar la dirección a mi casa, supe que la patrulla se dirigía allá porque mi casa es la única que vive tan cerca del bosque… además de la de Ed… los Cullen.

Corrí a recibir a Charlie, pero me llevé una gran sorpresa al ver que el que bajaba de la patrulla era otro policía… y tenía una cara de tragedia.

Corrí aun más rápido y la noticia que me dio me dejó fuera de combate. Lo último que pensé, antes de caer al suelo y desmayarme, fue Charlie.

Tres días y medio después, muchas personas se enteraron de la tragedia sucedida el 19 de Septiembre de 2010. El jefe de policía Swam había muerto. Por supuesto que la notica había devastado a su hija; ella se había encargado de todo con respecto al entierro. La madre no había querido asistir, no quería despedirse de él y sabía que si iba... no hubiera podido dejarlo ir.

Bella estuvo callada durante todo el entierro y ninguna lagrima salió de sus mejillas; sólo hablaba cuando era necesario y sólo para decir "Gracias por venir" y "Gracias por sus condolencias."

El entierro se llevó a cabo en una de los acantilados de La Push. El lugar favorito de Charlie.

Lentamente, las personas fueron abandonando el lugar hasta que sólo quedaron dos personas: Bella que estaba frente a la tumba de su padre, e Inuyasha que estaba escondido fuera de la vista de cualquiera, especialmente de Bella.

Inuyasha era muy orgulloso, grosero y rudo, y a veces no medía sus palabras… pero era muy bueno y Bella le preocupaba mucho aunque él no lo quisiera admitir. Ella había podido penetrar su duro corazón.

Jacob no pudo ir a la ceremonia tenía sus propios problemas de manada; al parecer, a Sam no le gustaba que estuviera cerca de Bella y se vio obligado a dejarla en los momentos más difíciles de su vida.

La pobre Bella estaba devastada. Su madre le había ofrecido volver a casa pero ella no quiso… quería estar cerca de este lugar. El lugar que le había traído demasiado dolor, pero que también le había traído muchos momentos felices… cerca de las personas a las que amaba.

Sobre su nueva y brillante tumba…

Bella miró hacia la tumba de Charlie y volvió a leer el grabado

Charlie Swam

12–8–1964 Al 19-9-2010

Siempre te recordaremos como nuestro héroe, hermano, amigo y amado padre.

Se permitió dejar caer una sola lágrima. Una lagrima solitaria… justo como ella…

Las hojas de otoño están cayendo,
Donde la hierba alta se inclina oyendo
El murmullo incesante de las olas.

Las olas arremetían contra la costa como un leopardo a su presa… como un vampiro a su presa…

Anciano otoño, estoy aquí
Con mis espigas en cada mano;

Vio las flores que sostenía en sus manos, que parecían más un espinar, y las dejó caer…

Pronuncia la palabra del olvido,

—Adiós, papito…

Sólo el reposo parece bueno para mí.

Se dio la vuelta y regresó a casa.

En algún lugar de Volterra, una mujer de rubios cabellos, le dio la mano a un hombre cuya expresión cambio de una pacífica a una interesante y pronunció solemnemente hacia sus súbditos:

—Iremos a Forks

Estaba con Esme y Rosalie arreglando todo para el cumpleaños de Emmett cuando una versión me llegó de golpe…

—Los Vulturi… —susurré.

—¿Qué sucede con ellos? —dijo una voz que no había escuchado en meses.