Un abrazo y un beso a mis lectores. Les deseo que pasen bien sus Navidades.
Sé que los deje un poco intrigados, con lo que pasaría luego, pero bueno, ya lo van a saber.
Espero lo disfruten.
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14 Capítulo: Renuncia de Amor.
La mente de Hermione, continuamente entraba en conflicto, entre lo que debía ser correcto y lo que decían sus sentimientos. No podía creer que en verdad, Harry la amaba más que como su mejor amiga. Cuanto tiempo había pasado suprimiendo esa posibilidad, cada día que pasaba más se convencía que no era, ni sería ese, su verdadero sentimiento hacia ella. Ahora, de repente, era una realidad. Pese a todo el comienzo de la guerra, y de la vuelta de Voldemort, quería decirle que también lo amaba, abrazarle, y...
Pero, estaba Ginny, su mejor amiga, que desde siempre había amado Harry, y le pedía consejos para poder acercársele, Ginny había confiado en ella. Estaba Ron, y sus celos hacia ella. Era el mejor amigo de ambos. Como siempre lo que debía ser correcto, era hacía.
Ahora estaba parada frente al lago, cerca de Harry, recordó sus palabras y sonrío. Voltio hacia él, estaba esperando una respuesta, algo nervioso, no pensó nunca que se sentiría así con ella. De pronto sintió ganas de llorar, no sabía si era más por la felicidad que por la tristeza que sentía, por lo que iba a hacer.
Se acercó a Harry algo insegura, no sabía como hacerlo, no quería mentirle, pero ya lo había decidido.
- Harry, lo siento... – dijo Hermione entristecida, negando levemente con la cabeza, mientras se acercaba a él.- Pero yo no...
Harry bajó la cabeza, desilusionado, que estupidez había hecho.- Solo quería saberlo, sé que fue algo estúpido.- dijo ahora levantando contrariado, la cabeza.
- Harry... sabes que no importa lo que pase, siempre seremos amigos.- dijo Hermione comprensivamente. Harry sintió un intenso dolor como si le hubieran apuñalado el pecho, después de todo había sido un iluso, pero recordó algo de lo que quería una respuesta.
- ¿Por qué has estado evadiéndome y llorando todo este tiempo?.- preguntó Harry de repente, algo intranquilo.
- No estoy dispuesta a hablar de eso, ahora.- dijo Hermione, algo sorprendida por la pregunta.
- ¿Por qué?.- insistió Harry.
- No tiene nada que ver, de lo que estamos hablando.- dijo Hermione rotundamente.
- Ahora, no me cuentas lo que té pasa, Hermione.
- Te dije, que no voy hablar de eso.
- Bien.- dijo Harry algo molesto, regresando de pronto al Castillo, por alguna razón Hermione, no le dijo que era por él.
- Harry.- dijo Hermione a lo lejos.
Estaba seguro de que Luna, no le había mentido. Pero de que valía eso ahora, que sabe que no siente algo más por él. ¿Qué haría ahora, con este sentimiento¿Sería ocultarlo, como todo este tiempo?.
Subió hacia la Torre y entró a la Sala Común, Seamus lo llamó, enseguida lo vio pasar por el retrato de la Dama Gorda, y se acercaba a él, seguro sería para hablar de Quidditch, pero él no estaba nada dispuesto a hablar con alguien, siguió de largo a los dormitorios.
- Fui un estúpido.- murmuró Harry sin saber que más pensar, acelerando hacia su cama, y sin importarle su alrededor, pateó un par de veces su baúl, cada vez con más fuerza.
- ¡Un verdadero estúpido!.- dijo Harry en voz alta, jadeando, mientras seguía golpeando el baúl.
- ¡Hey¡Heeeyy¡¿Qué demonios, te sucede?!.- dijo Ron perplejo en voz alta, que se encontraba cerca de la ventanilla, al lado de su cama, comiendo caramelos multisabores con Neville, que lo miraba a Harry sorprendido.
Harry dejó de patear el baúl, se sentó en su cama, y puso sus manos en las sienes sin responderle a nadie.
Ron no insistió en saber que le pasaba, salió con Neville de los dormitorios, como si supiera que quería estar solo.
En todo el fin de semana, Hermione no bajó al Gran Comedor, y había estado la mayoría del tiempo encerrada en los dormitorios, según le había dicho Ginny. Harry se mantuvo ocupado, tratando de no pensar en Hermione, vigilando a Malfoy y sus "guardianes" por el Mapa del Merodeador. Y descubrió algo que lo inquietó aún más, Malfoy había estado desapareciendo inexplicablemente del mapa, él penso que seguro Malfoy estaba frecuentando lugares, fuera de Hogwarts.
Empezando la semana, cuando bajó junto con Ron al Gran Comedor, vieron a Hermione, que había decidido bajar, y Ginny estaba a su lado, hablándole.
- No vayas a molestar a Hermione.- advirtió Harry a Ron, mientras pasaban por las puertas de roble del comedor.
- Eso va a ser difícil, se molesta de todo lo que digo.- dijo Ron con algo de desgano.
- Pues, entonces, trata de no hacerlo.- dijo Harry seriamente.
Se sentaron frente a ellas, cuando justo apareció el desayuno. Harry y Hermione se miraron por unos momentos. Ella parecía mejor ahora, no tenía los ojos hinchados y ya no lucía tan pálida, estaba hermosa como siempre.
- Le estaba diciendo a Hermione, que este sábado es San Valentín, debiéramos ir juntos a Hogsmeade, y que no tendría excusa para no ir.- dijo Ginny alegremente, acercándose a Hermione riéndose.- Para que dejen las peleas¡son amigos, no debieran estar en esas estupideces!.
- Ir contigo a Hogsmeade¡Oh, vaya San Valentín!.- dijo Ron sarcásticamente, mientras comía a grandes bocados.
- Pues... ya está decidido¿verdad, Harry?.- dijo Ginny agudamente, radiante.- ¿Tú iras, no es cierto?
- Sí... claro.- dijo Harry no muy entusiasmado, empezando a jugar un poco con su cereal. Sería el peor San Valentín de su vida.
Fueron a clases de Herbología, la profesora Sprout les había mandado un trabajo anual, con las Doble Enredaderas, hoy les tocaría trabajar en especial, con sus raíces lumbricas. Sus guantes protectores estaban cubiertos de tierra, al igual que algunas partes de sus rostros. Y no eran los únicos, toda la clase tenía ese aspecto.
- Ahora, que han podido cortar la enredadera primaria, deben halar CON FUERZA, sus raíces, por que a diferencia de sus ramas, huyen de la luz.- dijo Sprout en voz alta, feliz de que el grupo de Neville, Seamus y Ernie hubieran cortado exitosamente la planta, siguiendo sus consejos.
- Yo... necesito un descanso.- dijo Ron casi sin aliento, cansado y con algunas cortaduras en la cara, hechos luego del esfuerzo realizado al cortar la planta, que se había movido sus ramas en toda dirección.- Sigan ustedes.
- Te dije, que tuvieras cuidado con las espinas, no era necesario que lo hicieras con prisa.- dijo Hermione seriamente, mientras Ron se alejaba un poco de ellos, para descansar. Volteó, Harry se había ido ha desechar las bayas tóxicas que había sacado de la planta, había estado muy callado. Bueno, que podría esperar ella, después de haberlo rechazado, en estos momentos, es cuando comenzaba arrepentirse de lo que había hecho, pero no había marcha atrás. Agarró con resignación, unas de las ramas de la Doble Enredadera y empezó a halar con todas sus fuerzas, después de unos segundos, de hacer fuerza con las raíces que sé escondían en la tierra, la soltó y se echó hacia atrás.
- Yo lo hago.- dijo Harry después de haber regresado, y halaba con fuerza algunas ramas.
- Harry, ten cuidado, que todavía se mueven sus ramas.- dijo Hermione preocupada, al ver que algunas de las ramas de la enredadera secundaria, comenzaban a moverse.
- No te preocupes... ya las vi.- dijo Harry que seguía haciendo fuerza, las raíces se movían muy rápido.
- Yo te ayudo.- dijo Hermione de repente, halando junto con él las ramas, hicieron fuerzas por unos momentos y por fin lograron sacar unas raíces que se movían sin cesar, haciendo que casi se cayeran al suelo.
- Muy fácil, no.- dijo Harry irónico riéndose, enseñándole las raíces en su mano, que habían dejado moverse a Hermione. Ella le sonrió, y el también le sonrió por unos momentos, luego esas sonrisas desaparecieron cuando se miraron fijamente.
- Parece que se están divirtiendo sin mí.- dijo Ron suspicaz, detrás de ellos, luego miró con algo aversión lo que tenía Harry en su mano.- Espero que sea mejor, que cortarla.
- No esperes mucho.- dijo Harry cuando se acercaban de nuevo a halar las ramas.- Estas cosas son fuertes.
- Ten cuidado, que todavía se mueve.- advirtió Hermione, cuando Ron comenzaba a halar.
- Sí, si ya te oí.- dijo Ron haciendo fuerza.- ¡Está cosa si se mueve!. ¡No, SUÉLTAME!.- gritó Ron, cuando fue sorprendido por una de las ramas que lo agarró y lo jalaba por el brazo.
- ¡Ron!.- dijeron Harry y Hermione. Toda la clase puso atención en lo que le estaba sucediendo.
- ¡PLANTA ENDEMONIADA!.- dijo Ron tratando de zafarse, aunque otras ramas empezaban sujetarlo.
Harry agarró rápidamente una especie de daga, que estaba en la mesa donde trabajan para cortarlas. Hermione tomó unas tijeras grandes, para cortar las otras ramas que se atacaban cerca de ellos.
Ron cayó al piso, después de soltarse de la enredadera.
- Siempre lo que primero te digo, es lo primero que haces.- dijo Hermione algo aliviada, a Harry que le daba la mano a Ron para que se levantará.
- ¡No viste como me ataco!, Esa cosa me tiene manía.- dijo Ron en voz alta, frunciendo el ceño.- Siempre me ataca a mí.
Durante los siguientes días, parecía como si nada hubiese pasado, entre Harry y Hermione, la mañana de ese sábado. Nada había cambiado, bueno casi nada, por lo menos Ron y Hermione no discutían tanto. Pero todo lo demás era igual, Hermione no pasaba mucho tiempo con ellos y Ginny era lo contrario, aunque se llevará mal con su hermano. Pero en verdad, solo para Harry y Hermione, algo si había cambiado.
Ellos no eran los mismos, no hablaban como antes, ya nada era como antes. Él estaba como enfermo, perdió el sueño debido a que todos los días hasta en esos o más bien pesadillas, evocaba el día que Hermione lo rechazo en el lago, había estado muy decaído y algo malhumorado, tanto así que, decidió atrasar los entrenamientos para la semana próxima, ya que tendría suficiente con las clases de Aparición. Ella estaba cada vez más arrepentida, su rutina se había limitado de estar en la biblioteca, para tratar de olvidar y centrarse en sus estudios, a estar en los baños de Myrtle, llorando. Varias veces, se había nuevamente encontrado con Luna, que seguía buscando sus extrañas criaturas, pero al final siempre se quedaba con ella, consolándola. Cuanto daría ella, por dejar de una vez de hacer lo que creía ella que era correcto, y decirle lo que sentía a Harry. ¿La perdonaría por haberle mentido?.
El día de San Valentín, no iba hacer el más feliz para muchos en Hogwarts, especialmente después de lo sucedido por las pociones de amor, muchas parejas habían roto hace un mes, y está fecha les haría recordar sus desamores. El desayuno había empezado algo funesto, ya que todavía no había bajado Ginny, que era la que hacía que pareciera desapercibido, el silencio de todos los días a la hora de la comida, entre Harry y Hermione.
-¿Cuándo será el próximo entrenamiento?, Debemos prepararnos para jugar contra Huffpleffull.- dijo Ron ansioso, mientras untaba un poco de mermelada en su tostada. Mientras Hermione leía El Profeta, tomando una taza de chocolate caliente.
- No sé, todavía no lo he decidido.- dijo Harry algo desganado, comiendo unas gachas de avena.- Tal vez, el martes.
- ¡Harry, ya los demás capitanes, han hecho en estas dos semanas los entrenamientos, nos hemos quedado atrás!.- dijo Ron en voz alta, perdiendo la paciencia.
- Será el martes, de acuerdo.- dijo Harry algo malhumorado. Ron miró frunciendo el ceño de Harry a Hermione.
- Antes él del malhumor era yo, ahora son ustedes.- comentó Ron algo molesto.- ¡Si, ustedes, no se hagan los desentendidos!. Yo sé que estamos en épocas de examen, pero no hay que exagerar¡mira como están!.
Hubo un incómodo silencio entre ellos, Ron voltio los ojos algo fastidiado y siguió comiendo sus tostadas con mermelada.
Unos minutos después oyeron unas estrepitosas carcajadas por parte de Mclaggen y sus amigos, que estaban sentados cerca de ellos, pero después parecía que a muchos los de las mesas, algo les había hecho también reír. Buscaron extrañados, que era eso que causaba tanta gracia.
- ¿De que se ríen?.- preguntó Ron curioso, a Seamus que se moría de risa.
- ¡¿Cómo va a ponerse eso, acaso se olvidó que hoy es sábado!?.- dijo Seamus riéndose y señalándoles de pronto a nada menos que ha a Luna Lovegood, que se encontraba leyendo "El Quisquilloso", en la mesa de Ravenclaw, como si nada estuviera ocurriendo.
- No es gracioso, no sé burlen de ella.- dijo Hermione enojada, con el ceño fruncido, a los de la mesa de Griffindor.
Harry vio a Luna llevando el uniforme escolar, eso seguramente solo indicaba una cosa, ya le habían escondido toda la ropa de salir. Era lastimoso verla en esa situación. Miró enojado a Mclaggen, que no paró aún con lo que dijo Hermione.
- Cierra la boca, Mclaggen.- dijo él seriamente, pero Mclaggen no le hizo ni el menor caso.
- ¡Hey, Mclaggen¡Cállate de una buena vez!.- gritó Ron enfadado, levantándose de la mesa, al ver que él no paraba de reírse.
- ¡Ven a callarme, si puedes, Weasley!.- dijo Mclaggen en voz alta, todavía riéndose burlonamente.
- ¡Voy a romperte la cara!.- dijo Ron enrojecido, acercándose peligrosamente a Mclaggen.
- ¡Ron!.- dijo Hermione en voz alta.- Harry haz algo.
- No querrás pasar otra temporada en enfermería.- dijo Mclaggen levantándose con tranquilidad y deteniendo el puño de Ron.
Ron en respuesta empujó a Mclaggen.
- ¡No quiero peleas en el equipo, si lo hacen están fuera!.- dijo Harry molesto, aunque él tenía ganas también de golpearlo. Ron se detuvo, miró con odio a Mclaggen.
- Ya lo oíste, así que no fastidies.- dijo Mclaggen con un gesto despreciativo. Volviéndose a sentar. Ron de devolvió todavía enrojecido a su asiento.
Después de terminar el desayuno, fueron a ser revisados por Filch, que ahora se llevaría menos tiempo, por que muchos no tenían permiso de ir de paseo, a Hogsmeade.
- Señorita, usted me hace recordar viejos tiempos, en los que se utilizaba las túnicas de Hogwarts, para mostrarlo con orgullo cuando se visitaba Hogsmeade.- dijo Filch con una sonrisa de satisfacción, cuando revisaba a Luna.- como tiene ser y no con estas ropas Muggles, que usan ahora.- mirando gravemente a Harry y los demás que estaban cerca de ella.
- Luna, en realidad, no tienes algún indicio, de quién pudiera estar escondiendo tus cosas.- dijo Hermione algo preocupada.
- No, mis cosas solo desaparecen.- dijo Luna serenamente, como si fuera lo más normal de este mundo.
- ¡¿Desaparecen?!.- dijo de repente, Ron impresionado, mientras Hermione estaba pensativa y se mordía el labio inferior.- ¿A qué te refieres con eso?
- Las he visto desvanecer, una vez estaba escribiéndole una carta a mi padre, vi como desaparecía el sobre que había hecho, tuve que buscar otras flores de crisantemo en los invernaderos.- dijo Luna con una soñadora sonrisa.
- Debes estar bromeando.- comentó Ron incrédulo sonriendo a Luna.
- Pero nunca te han escondido algo de tu uniforme, tu collar, o las revistas de tu padre. Las cosas que más valoras.- dijo Harry intrigado.
- Si, creo que sabe eso.- dijo Luna serenamente, levantando exageradamente una de sus cejas.
- ¿Están hablando enserio?.- comentó Ron todavía incrédulo, y que comenzaba a sonreír como si le estuvieran jugando una broma.
- Es alguien que te conoce.- dijo Hermione que seguía pensativa.- Pero no debe ser un estudiante. No creo que alguien de Hogwarts, pueda desaparecerse excepto Dumbledore.
- ¿ No crees que alguien más, pueda tener una capa?.- dijo Harry tratando de deducir.- Tal vez hay alguna posibilidad.
- No Harry, no hay alguien más que pudiera tenerla, tu capa es muy excepcional.- dijo Hermione descartando esa posibilidad.
De pronto vieron aparecer a Ginny que se acercaba a ellos furiosa, mientras Dean la seguía enojado. Pasaron por el censor de Filch, discutiendo.
- ¡Déjame en paz¡Yo ya termine contigo!.- gritó Ginny enojada, cuando Dean insistía en seguirla. Ella se colocó entre Harry y Ron.
- ¡Ah, claro, terminaste de jugar conmigo!, Para juntarte con el capitán, no es cierto.- dijo Dean enojado.
Harry ya estaba cansado, que lo relacionaran con Ginny.
- ¡Hey, recuerda de frente de quién estas hablando, imbécil!.- dijo Ron algo molesto.- No voy a permitir que le digas eso a mi hermana, en mis narices.
- ¡SI, y que pasa Harry es mi novio!.- dijo Ginny en voz alta, perdiendo la paciencia.- ¡Vete, no tengo nada que hablar contigo, Dean!.
- ¡De que esta hablando!.- dijo Ron en voz alta, algo extrañado a Harry. Mientras Hermione y Luna intercambiaban miradas.
- Yo no soy tu novio, Ginny.- dijo Harry seriamente.
Todo el mundo se quedó de pronto perplejo, la cara de Ginny ensombreció, Dean lo miró extrañado. Mientras las demás chicas estaban algo preocupadas por su amiga.
- Es verdad, Ginny, no sé por que molestó en hablar contigo.- dijo Dean algo confuso.
- ¡No tenía por que decir eso!.- dijo Ginny enojada, mientras Dean se alejaba de ellos.
- ¡Tú eres la que no debió haberle mentido!.- dijo Harry algo molesto.- Ginny, estoy algo cansado de esto, nunca te he hecho falsas esperanzas, sabes que solo soy tu amigo.
- ¡Era solo para que me dejará en paz!.- gritó Ginny con los ojos enrojecidos.- ¡Ni siquiera tratas de comprender que es lo que siento!. ¡Nunca té he importando en lo absoluto!.
- Ginny, por favor, cálmate.- dijo Hermione con los ojos llorosos, acercándose a ella. Luna veía a su amiga entristecida y intercambiaba miradas con un Ron que ahora se mostraba muy serio.
- ¡¿Qué me calme!?.- dijo Ginny perdiendo el control, apartando los brazos de Hermione.- ¡Tú no eres la que has sido ignorada por más de seis años¡Alguna vez te has preguntado como me siento, cada vez que me rechazas!.- mirando a Harry resentida.
- Lo... siento.- dijo Harry al saber lo que se sentía ser rechazado por la persona a quien más quieres en el mundo.
- Y ahora lo dices, tan tranquilo.- dijo Ginny ronca.- No sabes lo que me haces sufrir, yo te amo Harry, y no puedo vivir sin ti.
- Pero, no voy a vivir una mentira, Ginny, yo no estoy enamorado de ti.- dijo Harry sincerándose con ella.
El próximo capítulo lo agregare quizas el 13/12.
