CAPITULO 13
- Tal vez sea hora de levantarnos – susurró Edward tres horas más tarde cuando la sintió despertar a su lado
- Qué hora es? – preguntó con voz somnolienta
- Es casi mediodía – dijo tumbándose sobre ella y besándola
- De verdad? – dijo sorprendida empujándolo – Debo levantarme. Tengo que recoger a Heidi.
- A qué hora tienes que ir por ella?
- Le prometí que la llevaría a comer fuera.
Edward se removió recostándose en la cama viendo a Bella levantarse y acercarse al vestidor donde cogió una bata para dirigirse al baño.
- Puedo ir con vosotras? – preguntó tímido
Bella se giró para mirarle.
- Quieres venir a comer con nosotras? – inquirió sorprendida poniéndose la bata
- Si a ti no te importa
- Desde luego que no, Edward. Estaremos encantadas de que vengas con nosotras. Aunque debo aclararte que te llevaremos seguramente a McDonald's.
- Me encantaría – sonrió
Bella volvió sobre sus pasos y se inclinó sobre la cama para acercarse a sus labios y susurrar.
- Entonces quizás deberíamos compartir la ducha para ahorrar tiempo.
Se carcajeó levantándose de la cama y alzándola entre sus brazos.
- Puedes estar segura de que si compartimos la ducha haremos cualquier cosa menos ahorrar tiempo.
Se ducharon juntos y se marcharon al departamento de Edward para que éste pudiera cambiarse de ropa. Bella había telefoneado a Alice diciéndole que pasarían a buscar a Heidi y ésta había decidido que les acompañarían a comer, por lo que acabaron yendo juntas las dos parejas con las niñas.
Edward y Jasper se acercaron a la mesa con las bandejas llenas de comida. Bella y Alice charlaban animadas mientras las niñas jugaban con sus muñecas Bratz sobre la mesa.
Daban buena cuenta de sus hamburguesas y patatas fritas, cuando Chelsea comenzó a llenar de mayonesa sus patatas.
- Chelsea, no comas tanta mayonesa – le dijo Alice intentando quitarle el sobrecito que tenía en las manos – Te hará daño
- No eres mi madre – espetó la niña displicente haciéndoles enmudecer
- Discúlpate – ordenó Jasper quitándole decididamente el sobre de mayonesa
- No voy a disculparme – gritó la niña – No es mi madre!
- Es lo más parecido a una que tienes – refutó Jasper entre dientes – Discúlpate. Ahora.
- No me disculparé. – insistió – Heidi, vamos a jugar al laberinto – dijo girándose hacia su pequeña amiga
Heidi sonrió e hizo ademán de levantarse de su silla dejando su hamburguesa a medio comer. Bella puso la mano sobre el brazo de su hija.
- Siéntate, cariño – dijo firmemente pero mirando a su hija con ternura – Termina de comer.
Heidi la miró dubitativa y volvió a sentarse para seguir comiendo.
- Tengo que terminar mi comida – le informó a su amiga
- Siéntate, Chelsea – ordenó su padre – Discúlpate con Alice
La niña refunfuñó mirando a todos los adultos sentados a la mesa. Con los ojos llenos de lágrimas de frustración miró a Alice
- Lo siento, Alice – dijo en voz baja
Alice esbozó una sonrisa tímida aunque sus ojos brillaban húmedos.
- Ahora termina tu comida.
La niña volvió a su hamburguesa y la terminó en silencio.
- Puedo ir a jugar ahora? – le preguntó a su padre en cuanto terminó
- Sí – le sonrió Jasper
La niña miró a Heidi y ésta a su madre quien sonrió dándole autorización y ambas se fueron al laberinto de la zona de juegos.
Las lágrimas desbordaron los ojos de Alice en cuanto las niñas abandonaron la mesa.
- Me odia – sollozó escondiendo el rostro entre sus manos – y no sé qué hacer para ganarme su aceptación
- No te odia – le susurró Jasper abrazándola para acercarla a él
- Claro que sí
- No es así, Ali – discutió Edward – Sólo tiene miedo de que le quites a su padre.
- Pero yo no quiero quitarle nada. He aceptado retrasar nuestra boda sólo para que no se sienta amenazada.
- Ya, pero le cuesta comprenderlo. Le quitaron a su madre, teme perder a su padre.
- Es que no sé qué hacer para que entienda que ésa no es mi intención – se quejó
- Oh, Alice – le reconfortó Bella acariciando su mano sobre la mesa – No creo que haya mucho que puedas hacer más que darle tiempo
.
Alice y Bella estaban sentadas en un banco a la sombra. Jasper y Edward más alejados vigilaban a las niñas que corrían alrededor del estanque que había en el parque frente al restaurant.
- No sé cómo voy a hacer para lograr llegarle a Chelsea – confesó Alice recordando la situación ocurrida durante la comida
- Te entiendo, Alice. Sin dudas está demasiado a la defensiva con respecto a Jasper
- Desde que Jasper y yo comenzamos nuestra relación, Chelsea se mostró poco receptiva conmigo. Sin embargo amaba al tío con el que se casó su madre. Cuando María se marchó y Chelsea se vino a vivir con nosotros todo empeoró. Habíamos previsto casarnos la pasada primavera pero lo postergamos por la niña. Jasper dijo que lo haríamos en otoño pero sólo quedan tres meses y no creo que vaya a suceder.
- Si hay algo en que te pueda ayudar... – ofreció su amiga sin saber si en realidad habría algo que ella pudiera hacer
- No lo sé – sonrió la morena – Ya te lo haré saber si se me ocurre algo. Pero no hablemos más de ello. Sólo logro entristecerme. Cuéntame. Qué tal con Edward?
- Bien – sonrió ruborizándose
- Qué tan bien?
- Muy bien – reconoció girándose para mirar de frente a su amiga – Lo siento, Alice, pero es un poco incómodo para mí hablar de Edward contigo. Es tu hermano.
- No me digas eso, por favor – suplicó Alice – No me veas como su hermana sino como tu amiga
- Ya. Pero eres su hermana.
- Lo sé, pero te prometo que no le diré nada de lo que me digas. No me cuentes los detalles escabrosos si no quieres, – dijo haciéndola reír – pero cuéntame algo. Al menos hazlo porque hoy tengo un mal día – dijo haciendo un pequeño mohín.
- Eres una chantajista – Alice sonrió – Está bien. Me gusta Edward. Me gusta mucho. Creo que estoy enamorada.
- Oh, Bells, eso es genial.
- Lo crees?
- Por supuesto. Edward es un gran chico y estoy segura de que te hará muy feliz.
- No te preocupa que yo no le haga feliz a él?
- Tú? – la miró como si estuviera viendo un extraterrestre – Y por qué no le harías feliz? Tú también eres una chica fantástica.
- Cómo puedes estar tan segura? Hace años que no me ves?
- Lo sé. No sé cómo, pero lo sé.
- Gracias, Alice.
- Dime, qué es lo que te preocupa?
- Todo – exhaló dejando caer la cabeza sobre el respaldo del asiento – Quiero estar con él. Quisiera estar con él todo el tiempo
- Y cuál es el problema?
- Está Heidi.
- Qué hay con Heidi? No le gusta Edward?
- Qué va! Le ama tanto o más que yo misma. Pero tengo miedo de incluirla en nuestra relación y que no funcione. Ella sería la más perjudicada. La lastimaría.
- Entiendo. Sé que lo vuestro funcionará. Estoy segura, pero entiendo que a ti te preocupe.
- Edward es un gran hombre, y Heidi le adora. Ambos resultarían heridos si lo nuestro no funcionara.
Heidi llegó corriendo hasta donde estaba su madre y se dejó caer en sus brazos.
- Mami, puedo ir con Edward a comprar un helado? – pidió señalando la caseta de helados que había a varios metros de allí
- Oh, claro que sí, cariño, pero no desobedezcas a Edward y no te alejes de él, de acuerdo?
- Sí! – gritó feliz y corrió de vuelta hacia donde estaban los hombres que la miraban con cariño
- Edward sería un gran padre – sentenció la hermana de aquel
- Ya lo creo – concedió suspirando mientras veía a su hija de la mano del hombre que le quitaba el hipo.
Las niñas caminaban dos pasos delante de ellos con sus conos de helado en las manos. Edward no despegaba los ojos de la pequeña de largos cabellos color caoba.
- Te gusta esa niña – se burló su amigo
- Mucho. – reconoció – Tanto como la madre.
- Cómo están las cosas? Qué tal la primera cita?
- Fantástica – dijo sintiendo su rostro enrojecer
- Ya lo veo – dijo Jasper burlón – Lo imaginé cuando Alice me dijo que comeríais los tres juntos. Como una familia.
- Es lo que yo deseo. Que sean mi familia.
- Y crees que eso vaya a suceder?
- Espero que sí aunque es pronto para decirlo. Sólo hemos estado saliendo desde hace casi un mes.
- Dos semanas más de lo que tardé yo en mudarme con tu hermana y ponerle un anillo en su dedo.
Le miró sonriendo.
- Sí. No me lo recuerdes – guiñó – Pero también está Heidi – confesó en un susurro.
- Qué pasa con la niña?
- Bella estuvo saliendo con un tío que no aceptaba que tuviera una hija. Entiendo que le preocupe ver cómo nos llevamos Heidi y yo.
- Está claro que os lleváis genial. Tú no eres como ese tío
- Lo sé. Supongo que lo demostraré con tiempo.
- De verdad que te mereces que las cosas te vayan bien. Ya has pasado demasiado con Tanya.
Ambos suspiraron antes de sentarse junto a sus mujeres que les sonrieron cómplices y cariñosas.
Nuevo capi. Disfrutarlo.
Review=Adelanto
Besitos y nos leemos!
