XVI: Respuestas, alerta y besos~

Esperaba su respuesta con tanto nerviosismo que no me sentía yo mismo. Deseaba escuchar lo que ella diría, pero al mismo tiempo me aterraba recibir palabras de rechazo. Una parte de mí me decía a gritos que dejara la estupidez, ella no me rechazaría, no después de todo lo que habíamos pasado y todo lo que me había demostrado; sin embargo, no me sentía seguro y era esto lo que me tenía temblando en mis adentros.

Levy tenía más de medio siglo -sí, medio siglo, ¿ok?- observando mi nota. No decía ni una sola palabra, no se movía para nada y, lo peor de todo, tenía la cabeza gacha, por lo tanto, no me dejaba ver la expresión de su rostro.

Quería decirle algo para cortar la tensión, algo que la hiciera volver a la realidad, pero nada se me ocurría. Sin saber qué hacer, dejé que mi cuerpo actuara por su cuenta y me acerqué un poco a ella, con movimientos lentos, ya que no quería asustarla. Tomé su mano con cuidado y la llevé a la mesa donde había dejado nuestras cosas previamente. Con delicadeza la ayudé a sentarse y luego me senté en la silla de enfrente.

Al cabo de un rato vi como hacía varios intentos de hablar, así como también parecía pensar mejor sus palabras y cerraba la boca en un rápido movimiento. La situación me traía loco. La conocía lo suficiente como para saber que esa expresión sólo la usaba cuando estaba dudando de lo que iba a decir. Como conclusión: me asustaba mucho aquello sobre lo que estuviera dudando ella en ese momento.

─G-Gajeel─ dijo, por fin, con un suave tono.

Me aferré al borde del asiento, atento a lo que vendría a continuación.

─Yo...

Tú... ¿Tú qué? ¡Por un demonio, que hablara ya!

─N-no puedo decir que esto no lo esperaba─ ok, hasta ahora vamos bien. ¿Qué dirás a continuación?─, sin embargo, una parte de mí aún no puede creer que esto esté pasando.

¡Pues créelo! Estoy al borde de un colapso nervioso.

─Me siento inmensamente feliz por todo lo que ha venido pasando entre tú y yo─ alzó su rostro y me dedicó la mirada más dulce que he recibido a lo largo de toda mi miserable vida─. En un inicio fue muy confuso, pero luego fue tomando forma y hoy... ¡Dios! Hoy ha sido espectacular─ comentó, con emoción─. Y esto...─ agregó, alzando la nota─. Esto ha sido lo más hermoso de todo.

Volvió a bajar la mirada pero, esta vez, ese gesto me llenó de una calma indescriptible.

─La respuesta es sí.

Sus ojos se posaron nuevamente en los míos, mostrando una serenidad en su expresión comparable a la de un ángel.

Siempre creí que la felicidad no estaba hecha para mí. Desde muy pequeño había llevado una vida algo deshonesta, mi padre se había ido de mi lado sin darme ninguna explicación y, luego de esto, me había unido a un gremio que, fácilmente, podía ser considerado un gremio oscuro. Golpeé, saboteé y humillé al gremio que, más adelante, me abriría las puertas sin importar mi pasado y las cosas que les había hecho.

En mi interior, no era más que un maldito bastardo que no merecía ni la menor muestra de bondad. No obstante, la vida me estaba regalando, cada vez más, momentos llenos de dicha, ocasiones que me hacían sentir una enorme paz.

Este, sin embargo, era un momento que superaba con creces a todos los demás. Este instante opacaba la felicidad sentida anteriormente.

Siguiendo las instrucciones de mi desbocado corazón, me incorporé y fui directamente a estrellar mis labios con los de mi ahora novia. La sensación provocada por el inmediato contacto fue mucho más sublime de lo que esperaba. Cierto, había besado esos hermosos labios una infinidad de oportunidades anteriormente, pero esta vez lo hacía en una condición diferente. Ya no era un beso robado a la chica de la que estaba enamorado y no sabía qué sentía ella por mí. No. Este era un beso dado a mi novia, a la chica que había correspondido mis sentimientos.

Me obligué a separarnos cuando sentí que las cosas estaban subiendo un poco de tono, no quería asustarla con una actitud tan acelerada.

Sus ojos se encontraban cerrados y sus labios formaban una hermosa "o". Con suavidad, pasé el dorso de mi mano por su mejilla, detallando cada curva de su bellísimo rostro. No podía sentirme más atraído de lo que ya estaba.

─Eres hermosa, ¿sabes?─ susurré.

─Gajeel Redfox, ¿quién iba a pensar que serías tan cursi?─ comentó, con una ligera risa, mientras veía hacia el piso.

─Son cosas que ni yo esperaba de mí, en realidad─ contesté, con una sonrisa. Tomé su barbilla para hacerla mirarme. Sus ojos brillaban expectante─. Pero no puedes culparme, es el efecto que provocas─ me encogí de hombros, mientras la atraía hacia mí, pasando mi brazo por su cintura y pegándola lo más posible a mi cuerpo.

─Supongo que poseo otro tipo de magia aparte de mi Solid Script─ su tono de voz era juguetón.

─¡Oh! ¿Estás jugando conmigo?

─Claro que no, sólo estoy siendo sincera.

─¡Sincera!─ exclamé, con una carcajada.

No podía dejar de admirar lo suelta que estaba Levy conmigo. La tensión creada por mi estúpido (pero al final beneficioso) juego había desaparecido por completo. Su cuerpo se acomodaba perfectamente al mío, su mano estrechaba la mía como si no quisiera soltarme jamás y sus labios buscaban cualquier excusa para besarme en dónde mejor le apeteciera.

Salimos del local para tomar camino a su casa. Ya era muy tarde y al día siguiente teníamos una misión en un pueblo algo lejano. Lo mejor sería descansar.

Mi enana no me soltaba para nada, incluso al hablar alzaba mi mano con la suya para gesticular ante cualquier oración. Su risa me tenía en las nubes y, lo juro por todo lo que es sagrado, no quería que esa risa desapareciera jamás.

En un momento dado comenzó a hacer un poco más de frío, sin dudarlo dos veces hice lo más cliché, pero sensato, que un hombre debe hacer en situaciones como esa: le di mi chaqueta para protegerla de la baja temperatura. Lo sé, soy un cliché, pero no quería ver a mi novia congelarse. Aún así, mi chaqueta no alcanzaba a cubrirla del todo, es cierto que es mucho más pequeña que yo, pero tampoco tanto como para que mi chaqueta le llegara a los tobillos.

─Démonos prisa─ le dije─. Hace ya demasiado frío y no quiero que te congeles. Casi pareciera que la nevera con patas anduviera por ahí.

Soltó una risita.

─Últimamente le he visto seguido por aquí─ ya estábamos llegando a Fairy Hills─. Pero no creo que el frío se deba a sus visitas.

La miré interrogante, a lo que ella respondió con un gesto entre la resignación y la burla.

─Gray dirá que no quiere nada con Juvia y demás tonterías, pero viene casi todas las noches para escurrirse en su habitación apenas ella le avisa que Erza está distraída.

No tenía un espejo delante, pero estoy seguro de que la sorpresa marcaba mi rostro como nunca lo había hecho en toda mi vida. Tenía sentimientos encontrados por la noticia. Cierto, Juvia no era una niña pequeña, ya era una mujer hecha y derecha, no obstante la idea de ese hielito metiéndose en su cuarto a hacer vaya usted a saber qué no me era muy grata y debí mudar mi expresión para reflejar mi incomodidad porque, en seguida, tenía a Levy frente a mí con las manos pegadas en mi abdomen en un fútil intento de frenarme.

─Alto ahí, dragón─ me dijo─. ¿A dónde crees que vas?

─A darle una buena paliza a ese emo ártico por estar queriendo pasarse de listo con Juvia─ respondí, con la rabia hirviendo en mi sangre.

─No te conté eso para que brincaras a crear un problema innecesario con tu sobre protección─ reclamó─. No sabes qué es lo que hacen ellos y, si están haciendo algo...─ no la veía, pero apuesto todo lo que tengo a que su rostro estaba hirviendo─ más─ continuó─ no es asunto nuestro. Tienes que confiar en Juvia. Hemos hablado y sé que no se va a dejar engañar, además Gray es un gran chico, sé que no le hará daño.

─¿Que no le hará qué?─ pregunté, un poco más brusco de lo que quería─. Tú no has tenido que aguantar los llantos de Juvia por los constantes rechazos de ese mequetrefe─ solté─. Una cosa era que la rechazara y ya, pero esto es algo que supera los límites de mi tolerancia.

─Aunque me encanta ver lo mucho que quieres a Juvia y lo dispuesto que estás por defenderla, tengo que pedirte que te calmes─ solicitó, con voz serena─. Gray la ama, aunque no sé de cuenta, ¿vale? No sólo habla con ella cuando entra al edificio. Te lo dije hace unos instantes, me lo he topado varias veces y, obviamente, hablé con él para saber sus intenciones. Él, aunque no lo creas, es inocente en extremo. Viene a todo menos a lo que está pasando por esa cochina y pervertida mente tuya.

Estaba en una encrucijada. Quería entrar y comprobar con mis propios ojos que, de verdad, ese hielito no estaba haciéndole nada a Juvia, pero sabía que al hacerlo daría a entender que las palabras de mi enana no me generaron confianza, lo cual era un problema de gigantescas proporciones.

Suspiré, resignado. Si Levy me decía eso era porque de verdad no estaba pasando nada y que Gray sí había reflejado, sin proponérselo, sus verdaderos sentimientos hacia Juvia.

Calmé mi furia y volví a mi estado anterior de serenidad y felicidad. Mi enana se dio cuenta de mi cambio y apoyó su cabeza en mi estómago, demostrando que había acumulado algo de tensión durante mi acceso de hermano mayor sobre protector.

Un detalle llamó mi atención y era que sus manos se encontraban, aún, sobre mi abdomen. Calor subió a mi cara al instante, aún así la astucia se abrió paso, empujando al nerviosismo en el proceso. Una sonrisa de picardía se hizo lugar en mis labios.

Con lentitud, rodeé la cintura de Levy, por millonésima vez en esa noche, y la estreché contra mi cuerpo. En seguida alzó su rostro y una expresión de sorpresa me fue dedicada, seguida de un rubor intenso.

─¿Puedo saber por qué sus manos se aferran a mi estómago con tanta fuerza, señorita McGarden?─ susurré, muy cerca de su boca.

El rubor se extendió a su cuello y ganó terreno en sus orejas.

─Y-yo... Y-yo sólo...

─Por lo visto un gato le ha robado la lengua, señorita─ fui acortando la distancia poco a poco─. ¿Quiere que este noble dragón vaya a recuperarla?

Sentía el latido desbocado de un corazón acelerado. No sabía si era el suyo o el mío, sólo sabía que estaba tan nervioso como ella podía estarlo en ese momento, aunque no le dejara notarlo.

Tomé posesión de su boca de la manera más suave. Recorrí sus labios con la punta de mi lengua, delineando su silueta y deleitándome con su sabor. Ella sólo se dejaba conducir. Llevando un ritmo calmado, comencé a besarla como si tuviéramos toda la eternidad a nuestro favor. Me respondió con timidez, con dulzura.

Mi mente se despejó por completo. Por su propia voluntad, mis manos aferraron con fiereza su cintura, mientras mi boca comenzaba a moverse con frenesí y mi lengua se enredaba de manera ansiosa con la suya.

En cuanto a ella, sus manos se colaron por debajo de mi camisa, causando un estremecimiento indescriptible en mí que recorrió desde mi estómago a mi espalda, reposando en mi nuca al finalizar su viaje. Con sus uñas arañaba mi piel como si no existiera un mañana. Estaba seguro como el infierno que me dejaría marcado todo el abdomen y el pecho, pero no me importaba, quería llevar los rastros de su desenfreno en mi piel por el resto de mi vida.

Una brisa gélida como el invierno más helado, seguida de un temblor por parte de mi enana, me obligaron a separarme del dulce manjar que representaban sus labios.

─Aunque odio terminar lo que estábamos haciendo─ dije, cuando logré controlar del todo mi respiración─, debemos irnos. Ya estamos muy cerca de tu casa y no quiero sigas fuera con este frío del demonio.

Ella sólo consiguió asentir y yo no pude hacer nada más que sentir una enorme calidez en mi pecho en cuanto la conduje hasta la entrada de su hogar y me despedí con un rápido beso.


¡Hello, mis hermosuras! *Le empieza a caer una lluvia de tuercas y tornillos* Ya, ya, sé que están mega enojados conmigo y tienen toda la razón u.u Pasé de entregarles un cap semanal a desaparecerme durante más de 2 meses Q^Q No tengo perdón de Dios T^T

Han pasado muchas cosas y pues, de ahí mi desaparición (desde pc dañada 3 veces en lo que va de tiempo hasta bloqueo masivo de escritora nivel Dragon Force u-u), pero no es excusa x_x

En fin, quería contarles que ya estamos llegando al final de esta historia /3 Amo demasiado esta obra, pero, como dice mi hermana: "Muere como un héroe o vive lo suficiente para verte convertido en un villano" y esto es lo que pienso de esta historia 3

Para el próximo viernes espero tenerles el cap, lo prometo uwu (Dato curioso: Este cap contaba con 600 palabras al inicio del día y en un parpadeo ya llevaba más de 2.000 xD)

Bueno, sin más que decir... Excepto que les agradezco su paciencia con esta irresponsable autora u-u (Los amo por esto, en serio 3)

Se despide,

Alice Baskerville Redfox.