Hola, lamento la demora, pero es que estaba en ceros, la musa se negaba a venir a mi para llenarme con su dulce inspiración.
Espero les guste el capítulo, poco a poco se devela la trama que espero no les desagrade tanto o al menos les interese. El tiempo esta corriendo en la era feudal y pronto, muy pronto llegará Ranma, aunque no en este capítulo, quizá en el siguiente, así que prepárense.
Debo advertir que habrá lemon en este capítulo.
Gracias eternas a quienes siguen este fic, y lo han puesto en favoritos, a los lectores anónimos, a todos aquellos que le han dado una oportunidad, y por supuesto a quienes me han regalado algo de su tiempo para dejarme algún comentario, los leo todos y me alegra un montón leerlos.
Los personajes no me pertenecen son de doña Rumiko.
Capítulo 14: Confusión.
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Cuando murió, su alma etérea, se desprendió de su cuerpo terrenal, pudo verlo todo desde una perspectiva diferente, literalmente estaba ahí aunque nadie pudiera verla, estaba junto a los aldeanos que lloraban en silencio por ella, junto a Kaede quien permanecía de rodillas frente a la pila funeraria con inciensos humeantes entre sus manos mientras expresaba plegarias en silencio por el alma de su hermana, a la distancia estaba él, profundamente dormido, y así permanecería por toda la eternidad o eso es lo que ella creyó que pasaría, sentía una profunda tristeza, un enorme rencor que amenazaba con impedir que reencarnara, lo sabía y si seguía en ese estado seguramente terminaría en el infierno.
Deseo volver a verte Inuyasha.
Aquellas palabras que nacieron de su corazón antes de dar el ultimo respiro y entregarse a la muerte se repitieron a su alrededor, todo desapareció ante su mirada, los aldeanos, Kaede, su propio cuerpo siendo incinerado, la aldea, el árbol sagrado dónde permanecería Inuyasha, en fin, todo. Todo se volvió blanco y sin sonido a no ser por la potente voz que le dijo:
- Sacerdotisa Kikyo he escuchado tu deseo, y ahora lo cumpliré, volverás a verlo, volverás a su lado.
La blancura se volvió de colores purpuras del más oscuro al más claro con diminutas partículas brillantes flotando en el vacío, y comenzó a girar con fuerza a su alrededor era un torbellino y ella estaba en el centro, su cuerpo empezó a latir cada vez más rápido.
- ¡Espera! – Grito con urgencia - Yo… no puedo, para que, si él me traiciono, no quiero verlo, ¡no quiero volver a su lado!
El movimiento se detuvo y esta vez la voz que se dirigió a ella fue otra, una voz cálida y femenina.
- Kikyo, solo hare esto como un favor por el tiempo que fuiste guardiana de la perla – ante Kikyo se materializo una mujer de largo cabello negro, vestida con una armadura sobre su traje de sacerdotisa -, soy Midoriko, la guardiana original de la perla, debes haber oído hablar de mí, pues tu eres mi reencarnación.
Kikyo solo asintió, no podía hablar, demasiadas cosas estaban pasando y se sentía confusa, demasiadas emociones que se desbordaban en su interior amenazando con brotar como ríos embravecidos si tan sólo bajaba la guardia por un instante.
- Te mostrare al traidor, al causante de todo tu dolor… y de tu muerte.
- ¡No quiero verlo! – Grito sollozante, las emociones se desbordaron, sintió una desesperación y dolor que le taladraba el corazón. – Se que ha sido Inuyasha, no quiero volver a revivir su traición.
Le avergonzaba que Midoriko viera que el hombre por él que ella había estado a punto de dejarlo todo la había traicionado y se había burlado de ella de una manera tan cruel, no quería ser la burla de Midoriko también, o peor… no quería su lastima.
Midoriko la escucho en silencio y vio su angustia.
- Sólo observa.
Ante las dos sacerdotisas la vida volvió, los aldeanos llorando en silencio, Kaede arrodillada frente a su cuerpo que ya era solo cenizas a esas alturas, el árbol, Inuyasha… Kikyo ahogo un sollozo.
- Observa. – Pidió Midoriko nuevamente, con un tono de voz que no dejaba espacio a replicas.
Aguzo la mirada, Inuyasha permanecía clavado al árbol sagrado, con la herida sangrante, aunque ella sabía que pronto esa herida sanaría y dejaría de fluir. Recordó de pronto la mirada de dolor del oji-dorado mientras su flecha zumbaba volando directa a su pecho, ¡él no la había traicionado! No supo cómo lo sabía, pero lo sabía. Un rumor entre las hojas del espeso árbol llamo su atención. Allí escondido como la rata que era estaba Kokuen, sonriendo mientras veía como su cuerpo se volvía cenizas, de vez en cuando bajaba la mirada para observar al Hanyo y soltaba una sonrisita de satisfacción.
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El tiempo dejo de existir para ella, el remolino purpureo y destellante a su alrededor comenzó a girar con demasiada velocidad hasta hacerla perder la noción de todo.
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Abrió sus ojos y volvió a cerrarlos con rapidez, no podía dejar de parpadear la luz le calaba demasiado y lo veía todo borroso, tenía miedo, se sentía muy cansada y tenía frío, apretó sus ojos y cuando los volvió a abrir ante ella el rostro de una hermosa mujer con cabellos de un deslumbrante color azul la observaba con infinito amor, una mujer con el rostro sonrojado y que derramaba lágrimas de felicidad.
- Mi adorada Akane, al fin te conozco mi hermosa bebé. – Y le beso la frente haciéndola sentir la más absoluta paz.
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Cerro sus ojos y cuando los volvió a abrir estaba en un lugar extraño, muy blanco y silencioso, ella estaba sentada en un lugar alto, sintió su corazón latir con rapidez y por una puerta entro un hombre vestido también de blanco.
- Pequeña Akane, ¿qué te ha sucedido ahora? - Pregunto examinando su rodilla, estaba raspada y le dolía -, oh no llores pequeña, solo dolerá un segundo. – Comenzó a limpiar y vendar la herida.
- ¿No esta enojado conmigo doctor Tofu? – Pregunto la voz trémula de una pequeña niña… su voz.
- No, ¿porque lo estaría? Sólo prométeme que tendrás más cuidado de ahora en adelante.
- ¡Lo prometo! – Ahí estaba otra vez, porque su voz era la de una niña, porque no podía decir lo que en verdad estaba pensando.
- Vamos Akane-chan, debemos irnos. – Una hermosa joven le extendió la mano, mientras sonreía cálidamente.
- Sí Kasumi.
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A veces volvía a revivir su vida, desde su niñez hasta su juventud. Volvía a estar con Inuyasha observando sus dorados ojos y su plateada cabellera, besándolo, abrazándolo, entregándose a él con absoluto amor. Volvía a ver aquello que ella creyó era la traición de Inuyasha, volvía a ver su mirada de dolor antes de que la flecha se clavara en su corazón.
En esos momentos Akane soñaba, con la vida que una vez tuvo, aunque ella no lo supiera. Cuando fue Kikyo.
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Abrió sus ojos y frente a ella estaba una chica de cabellos rojos, pero con unos ojos que le parecían demasiado conocidos profundamente azules y expresivos, sintió una inmediata calidez, una… conexión.
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Cerro sus ojos y al volver a abrirlos estaba ahora frente a ella un joven que ella reconoció al instante, era Inuyasha en su forma humana, estaba segura, aunque vestía muy diferente a como ella lo recordaba y su cabello estaba corto y recogido en una trenza que colgaba por su espalda. La observaba molesto con el entrecejo levemente fruncido, los brazos cruzados sobre el pecho y sus hermosos ojos azules flameantes de emoción.
- ¡Porque nunca me haces caso Akane! Siempre tienes que ser tan torpe. – Dijo el joven. Esa voz… era su Inuyasha, su corazón dio un vuelco.
Quiso gritar de felicidad y lanzarse a sus brazos, pero ni su voz ni su cuerpo le obedecieron.
- No seas bobo Ranma, solo me torcí el tobillo, no seas melodramático.
- ¡Boba marimacho no me vuelvo a preocupar por ti!
La ira flameo en su interior, sí, definitivamente era Inuyasha, aunque nunca le había hablado de una forma tan impertinente.
- ¡Estúpido poco hombre!
La expresión del chico se suavizo y una sonrisa de medio lado apareció junto a una expresión de diversión, aquello le estaba divirtiendo de lo lindo.
- ¡Deja de burlarte de mí tarado!
- Nunca te lo he dicho Akane, pero también cuando te enojas te vez linda, aunque cuando sonríes te vez más bonita. - Dijo con picardía y un leve sonrojo. La ira que sentía en su interior disminuyo hasta casi desaparecer y sintió como su corazón se aceleraba, mientras sentía su cara arder. – Ja, ja, ja, te la creíste boba.
Luego comenzó a correr riendo mientras la chica le perseguía con un mazo en las manos.
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Y así en lo que le parecieron cientos de ocasiones pudo dar un vistazo a la vida de Akane, su nueva vida, le llenaba de gusto saber que nuevamente habían vuelto a estar juntos, aunque debía admitir que la reencarnación de su Inuyasha era un tarado y un egocéntrico, y ella, bueno era solo un poquito más temperamental.
Se había acostumbrado a ver por esta "ventana" su nueva vida, se había alegrado de permanecer al lado de su Inuyasha que ahora se llamaba Ranma, aunque siguiera siendo temperamental y ahora un poco demasiado tímido.
Luego el dolor de la traición apareció de nuevo en su vida, ¿que acaso su destino era sufrir por causa del idiota que amaba tanto?
Abrió los ojos mientras retenía la respiración, él estaba frente a ella, diciéndole que se iría con otra, con Shampoo, casi estaba segura de que pudo escuchar su corazón mientras se resquebrajaba y se hacía pedazos, él seguía ahí parado, con el rostro desencajado mientras le decía aquello, ¿acaso no se daba cuenta del daño que le estaba haciendo? Cerro sus ojos con fuerza y cuando los volvió a abrir él estaba sobre ella, besándola y tocándola de manera sumamente intima, recordaba sus labios sobre su piel quemando al contacto, sus manos que la recorrían como fuego. ¿Acaso lo que había dicho sobre irse había sido una broma de mal gusto? Se sentía plena y nada importaba salvo estar con él nuevamente, se quedó dormida en su pecho y cuando volvió a abrir sus ojos él ya no estaba.
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Se sorprendió en sobre manera cuando ante ella apareció el rostro de Kaede, una en la que los años no habían pasado en balde, su hermana ya era una anciana y sintió una felicidad inmensa al saber que había llevado una vida plena a pesar de todo y que se había vuelto una fuerte y sabia sacerdotisa.
Después de volver a la época feudal, su alma se separo de la de Akane, aunque en esencia era la misma, un tema extraño y confuso, pero al cual no le encontraba explicación, solo sabía que podía ver desde fuera la relación de Akane con Inuyasha, su Inuyasha y lo que vio no le agrado.
Tenía que hacerse con el control del cuerpo de la chica a como diera lugar, lo necesitaba, ella era quien tenía que volver con Inuyasha, no Akane, ella no lo merecía, su alma, la que estaba separada de Akane se volvió oscura y durante los tres meses que Akane convivio con Inuyasha planeo con sumo cuidado apoderarse del cuerpo de la chica, recordó Yamadera, y que una fracción física de su alma permanecía en el lugar.
Una noche después de haberlos visto besándose lo cual la hizo sentir un profundo malestar escucho la voz de su amado hanyo diciendo esto:
- Lo demás ya lo conoces, ella me engaño Akane, no sé que es lo que pretendía, quizá se arrepintió, no lo sé, no te mentiré aún guardo sentimientos por ella, pero cuando tu apareciste no pude evitar que un sentimiento igual de fuerte entrara a mi estúpido corazón…mierda Akane no sé cómo haces para que yo diga estas cursilerías, pero no puedo evitarlo, me tienes idiota.
La risita musical de Akane repiqueteo en la cabaña.
Y para Kikyo fue como una burla.
Y esa fue la gota que derramo el vaso. Sintió celos, unos celos que la llenaban de coraje y frustración. ¿Porque Inuyasha parecía estar más enamorado de Akane de lo que lo estuvo una vez de ella? No podía permitir que aquello continuara.
Engaño a Akane para que fuera a Yamadera y cuando llego a la pagoda ella logro controlar el cuerpo de la muchacha para que bebiera el alma antes de que descubriera su plan. Necesitaba ganarse su confianza hacerle creer que permanecerían juntas en ese cuerpo, pero en cuanto tuviera la fuerza suficiente la expulsaría y ella podría obtener todo lo que deseaba y se merecía. A Inuyasha y su venganza contra Kokuen.
Kokuen apareció y aunque tuvo la oportunidad de advertir a Akane diciéndole toda la verdad no lo hizo, pues los deseos de venganza nublaron su juicio, ahora era un alma llena de odio, rencor y celos.
Pero algo inesperado sucedió, después de obtener el cuerpo de Akane, creía que había salido victoriosa y que todo mejoraría, que Inuyasha estaría feliz.
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Caminaba junto al anciano monje Fudo, intercambiando palabras de agradecimiento con él, cuando a lo lejos y frente a ella pudo ver a Inuyasha en su forma humana, sin poder controlar la emoción corrió a su lado y se lanzó a sus brazos.
- ¡No sabes cuánto te extrañe tonto! – Y sin decir más se colgó de su cuello y lo beso con intensidad.
Inuyasha no tardó en responder aquel beso, sintiéndose tranquilo de tenerla a su lado nuevamente, ella se separó de él y sosteniendo su rostro en sus manos le dijo:
- No te das cuentas bobo, soy yo Kikio y Akane soy… soy yo, he vuelto una vez más a ti, ahora lo recuerdo todo.
La mirada de Inuyasha no pudo ser más obvia, no tenía idea de lo que ella decía, tardo unos segundos en asimilarlo y cuando lo comprendió sostuvo las manos de la chica y las alejo de su rostro mientras la veía con dureza.
- Yo quiero a mi Akane no a Kikyo… tú me clavaste a ese maldito árbol sin ningún motivo. – Y la soltó como si tocarla le quemara, alejándose de ella.
En su interior Kikyo ardía en furia, ¿esto significaba que él ya no la amaba? Toda expresión de su rostro desapareció mientras observaba con mirada critica a Inuyasha que estaba de pie frente a ella, viéndola con dureza.
Akane gritaba desde el interior de su propio cuerpo, pero sin poder hacer nada más que permanecer como una espectadora. ¿Cómo había sido tan ingenua? Kikio la había engañado para quedarse con su cuerpo, pero ella también estaba ahí, ¿acaso tendría que quedarse para siempre así? El pánico que se instaló en su corazón comenzó a crecer a cada segundo mientras veía la mirada de rechazo de Inuyasha, deseo gritarle con todas sus fuerzas que ella estaba ahí, pero no podía, Kikyo tenía ahora el control.
- ¿La prefieres a ella? Acaso no entiendes tontito ¿que ambas somos una? – Dijo Kikyo mientras una cándida sonrisa aparecía en sus labios. – Soy Akane – mintió mientras se acercaba con cautela a Inuyasha, quién no dejaba de verla con desconfianza y eso le dolía y la llenaba de ira.
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China – Época actual.
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Entre Ryoga y Shampoo había nacido una especie de amistad, una tensa amistad en la que el coqueteo constante le ponía sal y pimienta al asunto.
Ya habían pasado poco más de tres meses desde que Ryoga llegara a China y aunque había intentado marcharse, por una extraña razón cada vez que se iba, en el camino recordaba a Shampoo y el extraño pero agradable trato que había estado teniendo con él desde que lo encontrara en aquel claro, era una chica berrinchuda y vanidosa pero lo hacía reír, entrenaba hasta el cansancio a su lado y le había mostrado una faceta suya bastante encantadora. Cuando pensaba que ya estaba lo suficientemente lejos se daba cuenta que había vuelto al claro o incluso a la aldea, dónde varías amazonas ya lo conocían e incluso varias de ellas habían dejado claro que no les importaría perder en una batalla en su contra, lástima que eran señoras y chicas bastante masculinas las que decían aquello, lo cual solo lograba ponerle la cara azul.
El solo sonreía y negaba mientras se sonrojaba fuertemente ante aquellas tórridas declaraciones de las amazonas, gracias a kami Shampoo siempre aparecía a tiempo y se lo llevaba del brazo, dejándoles en claro que él chico estaba entrenando para volver a reunirse con la chica a la que amaba, o sea Akane… sí, Shampoo siempre tan amable, ganándose la confianza de Ryoga.
Pero por más que se le insinuaba el chico era demasiado lento, la exasperaba y le enervaba cada vez que Ryoga mencionaba a la estúpida Tendo, y ella tenía que sonreír y darle la razón como una idiota cuando en realidad lo que quería era despotricar en contra de la chica, aunque si que sutilmente lo hacía, dejándole en claro a Ryoga que Akane siempre había preferido a Ranma, cosa que hacía que el chico cerdo dejara de hablar de ella a veces incluso por días.
Estaban entrenando en el claro como cada mañana, hacía un calor de los mil infiernos y la ropa se les pegaba al cuerpo por causa del sudor.
Shampoo sonrío mientras daba una mortal hacia atrás y aterrizaba con suma gracia.
Ryoga destrozo una enorme roca de un puñetazo segundos después de que la china esquivara, de no ser así probablemente la habría herido de gravedad.
- Tú ser muy lento –, decía picara la chica con una enorme sonrisa en los labios.
- Sí, creo que tienes razón. – Dijo Ryoga sacudiéndose el polvo y las pequeñas piedras que le habían caído en el cabello y la ropa, mientras sonreía de medio lado.
Shampoo se quedó embelesada mirándolo por unos segundos antes de comenzar a hablar.
Había sido cuidadoso, si hubiera querido desde hacía mucho tiempo habría derrotado a Shampoo, con el paso del tiempo se dio cuenta de que él era más fuerte y veloz que ella. Siempre había pensado que Shampoo era casi invencible como Ranma, pero cual fue su sorpresa al darse cuenta de que no era así, Shampoo no era muy fuerte, pero si muy ágil, lo que le daba una ventaja. De hecho, Akane era más fuerte que ella, pero le faltaba entrenamiento y velocidad.
Ah cuando la encontrara y la hiciera su esposa se encargaría de su entrenamiento y la convertiría en una excelente artista marcial, no es que no lo fuera, pero él la ayudaría a ser incluso mejor que Shampoo.
La pelimorada lo sacudió con impaciencia.
- ¿Tu estar escuchando? ¡Esto ser increíble! ¿Saber cuantos hombres morir por que yo pasar tiempo con ellos? ¿Y tú qué hacer? ¡Ignorarme, eso hacer!
Le molestaba que él no era como los otros, incluso Ranma solía prestarle un poco más de atención cuando estaba con ella y ni decir de Mousse quien prácticamente besaba el suelo por donde ella andaba, pero Ryoga lograba sacarla de sus casillas como nadie jamás lo hizo y más le molestaba saber que era porque probablemente estaba pensando en la bruta de Akane.
Shampoo se dio la vuelta dignamente echándose su larga cabellera a un lado con el dorso de la mano, mientras se alejaba renegando en chino, contoneando sus sinuosas caderas en un movimiento hipnotizante, era en momentos como ese que lograba sin saberlo que Ryoga se olvidara por completo de Akane.
Ya volverá, se dijo a sí mismo, y volvió al entrenamiento, Shampoo le había enseñado una que otra técnica amazona y en esos momentos en que ella no estaba es cuando le gustaba practicarlas con todo su potencial.
Camino por el bosque siguiendo las pequeñas muescas en los troncos de los árboles que él mismo había hecho para no perderse, luego de casi media hora de caminata llego a un área del bosque que estaba hecha pedazos, pareciera que un huracán había arrasado con casi todo lo que estaba a un kilómetro a la redonda.
Se paro muy derecho concentrando toda su aura en sus puños, visualizando en su mente a su eterno rival Ranma Saotome dejando que todo sentimiento negativo se convirtiera en fuerza vital, sus puños se vieron envueltos en un aura dorada brillando, Ryoga salto y se lanzo desde la altura con un puño por delante contra el tronco de un grueso pino, haciéndolo explotar al contacto con su puño en ínfimas y pequeñas astillas, una onda expansiva arraso con toda planta, roca y tierra en un radio de más de 10 metros del impacto del puño de Ryoga dejándolo parado solo el cráter que él mismo había creado, la técnica si lograba dominarla al 100% sería más potente que su técnica de la explosión.
- Mph, aún me falta más entrenamiento esto es muy básico.
El sonido de asombro a sus espaldas hizo que tensara su espalda por unos segundos.
- ¿Hace cuanto tiempo que estas ahí? – Pregunto a sabiendas de quién estaba a sus espaldas.
- Yo… yo seguirte desde el claro. - Dijo con la voz un poco temblorosa.
Ryoga se dio la vuelta, al filo del cráter estaba Shampoo, con los ojos exorbitados y la boca un poco entreabierta por el asombro.
- ¿Pero c…como ser posible? Tu decir que no poder hacer técnica de Bàozhà de quántóu (puño explosivo).
- Sí… eso, pues te mentí. - De un salto salió del cráter.
- ¿Por qué mentir? – Su voz sonó un poco chillante.
- ¿Por qué decirte la verdad? No veo el caso, no eres nadie a quien tenga que rendirle cuentas Shampoo, ya te lo he dicho. – Dijo dándole la espalda, pero sintió que había sido demasiado duro con ella así que añadió -, gracias por enseñarme la técnica, por cierto. – Añadió ladeando el rostro para observarla.
Shampoo se quedo callada sopesando lo que había descubierto, si no hubiera regresado a buscarlo unos minutos después de haberse marchado moleta, quizá jamás hubiera descubierto que Ryoga podía hacer esa técnica, una muy difícil que requería de máxima concentración y control del cuerpo… ni siquiera ella había logrado dominar aquella técnica tan compleja.
Un calor interno le recorrió las entrañas, era agradable y placentero, el deseo que sintió por Ryoga en esos momentos al verlo tan masculino y fuerte la hizo actuar de forma instintiva. Se acerco a él lentamente, con paso felino mientras Ryoga la observaba expectante, ¿Qué es lo que te propones Shampoo? Se preguntaba mientras ella se acercaba a él con los parpados caídos, los labios entreabiertos y contoneándose con sensualidad en una clara muestra de seducción. Demonios si ella se acercaba de esa manera y seguía provocándolo no se haría responsable de sus actos, después de todo era hombre y ella lo sabía.
Shampoo se acerco a él quién seguía de espaldas a ella viéndola por encima del hombro, extendió un brazo y con la punta de los dedos recorrió con lentitud la amplia espalda de Ryoga mientras con su otra mano se acariciaba el cuello de forma descendente hasta llegar al inicio de uno de sus pechos, camino lentamente aun con la mano sobre la espalda baja del chico, le dio la vuelta hasta situarse frente a él, su mano ahora estaba sobre el brazo izquierdo de Ryoga que colgaba a un lado de su cuerpo, él la siguió con la mirada en cada movimiento. Se miraban a los ojos fijamente y ella pronto poso ambas manos en el pecho de Ryoga, la tensión podía cortarse con un cuchillo, Ryoga permanecía quieto observando, analizando las señales que la chica le estaba dando.
Shampoo se sentía cada vez más acalorada, más deseosa, se puso de puntitas y alzo su rostro acercándolo al de Ryoga quien no se inmuto, pero sus ojos se oscurecieron y un leve sonrojo coloreo sus mejillas.
- Tu impresionarme Ryoga… y yo… poder mostrarte más… técnicas… si tu desearlo lo suficiente. – Dijo ronroneando sobre los labios del chico.
Al sentir el aliento de Shampoo chocando con sus labios Ryoga no pudo evitar sentir un escalofrió que viajó por su espina dorsal y un palpito en la entrepierna, el sonrojo que antes se limitaba a sus mejillas se extendió y le llego hasta las orejas.
Shampoo pego su cuerpo al de Ryoga cuan larga era y afianzo sus brazos al cuello de él.
- Que decir ¿estar interesado? – Al no recibir respuesta hizo ademán de alejarse de él.
Ryoga deglutió con dificultad y por inercia tomo la cintura de la chica entre sus manos al sentirla intentar alejarse, estaba en shock, ¿acaso estaba pasando lo que él creía que estaba pasando? ¿Sería lo suficientemente estúpido para dejar ir esta oportunidad con la hermosa amazona?...
Shampoo sonrió de medio lado cuando sintió las fuertes manos de Ryoga rodeando su cintura y pegándola aun más a su cuerpo.
Se acerco aun más a él estirando sus piernas y con sus manos, bajo el rostro del chico y le estampo un largo beso, el cual fue respondido por Ryoga después de unos segundos de sorpresa con la misma intensidad, Shampoo salto y enrollo las piernas alrededor de la cintura de Ryoga y este la sostuvo por las piernas, ella enterraba los dedos en su negro y espeso cabello casi con violencia mientras sus lenguas tenían una fiera lucha por adueñarse de la boca ajena, Ryoga subía sus manos hasta el trasero de la chica quien respondió contoneándose sobre él y alejándose de su boca para mordisquear su cuello.
Esto duro unos minutos en los cuales Ryoga sentía una profunda necesidad de recostar a Shampoo y hacerla suya en ese instante, pero el terreno era un desastre, parecía un campo de batalla gracias a sus duros entrenamientos, no había un sitio mínimamente agradable para hacer lo que estaba pensando, con pesar suspiro y dejando de besar a Shampoo la bajo de sus brazos.
- Creo que deberíamos volver a tu aldea Shampoo, esta oscureciendo y sabes de sobra que me pierdo con facilidad. – Dijo deprimido, avergonzado y confundido.
Shampoo no estaba dispuesta a terminar con aquello, rayos había esperado casi tres meses para tener una oportunidad como aquella para divertirse un buen rato y darse un buen revolcón con Ryoga como para amedrentarse por la oscuridad, giro la cabeza observando con detenimiento el lugar, demonios no había ni un sitio decente, tomo de la mano a Ryoga y corrió por el bosque alejándose del sitio.
- ¡¿Espera Shampoo a donde vamos?! – Pregunto sorprendido, pero ella no respondió solo acelero el paso.
Pronto llegaron a un río y caminando con prudencia para no mojarse saltaron por unas rocas que sobresalían del agua.
- Seguirme. – dijo Shampoo y salto entre las rocas cruzando el lago para después adentrarse en una cueva que estaba detrás de unos frondosos arbustos.
Ryoga obedeció confundido, no tenía idea de a dónde iban.
Dentro de la cueva Shampoo encendió un fuego, disipando la oscuridad que dominaba el lugar y entonces pudo observarse que era amplia y dentro había algunos cachivaches, incluido un viejo catre que tenia algunas polvosas mantas.
- ¿Qué es este lugar? – Pregunto curioso.
- Cuando yo pequeña, jugar aquí, cuando bisabuela mandarme entrenar yo dormir aquí. Mucho tiempo yo no venir.
Ryoga asintió con la cabeza y camino por el lugar observándolo todo, el viejo catre que obviamente capto su atención, una vieja muñeca de trapo que le causo escalofríos, algunas armas chinas recargadas sobre una rugosa pared de la cueva y finalmente una caja llena de latas y botellas de agua cubiertas de polvo.
- ¿A que hemos venido Shampoo? – Pregunto viéndola imponentemente y expectante, con obvias intenciones.
- Haber venido para esto. – Comenzó a desabrochar los botones de su vestido chino, captando la total atención de Ryoga, quien solo atino a sonrojarse nuevamente.
Se desvistió con deliberada lentitud, hasta quedar en ropa interior, una diminuta ropa interior, camino con paso felino de nuevo hasta el chico y comenzó a desfajarlo sacándole la camisa del pantalón, hasta sacársela por la cabeza arrancando de paso la famosa badana amarilla del chico, dejándolo con el torso desnudo, le acaricio con las uñas la piel desnuda haciendo que se le pusiera de gallina, luego con suma lentitud comenzó a deshacer el nudo de su cinturón negro, el cual arrojo cuando se lo hubo quitado, continuo lentamente con el nudo de sus pantalones pero él ya no estaba para lentitudes, desesperado la tomo en brazos y la arrojo sin mucho cuidado sobre el viejo catre, para luego bajarse el pantalón de golpe con todo y ropa interior, dejando a la vista su proporcionado miembro que hizo humedecerse a la china con solo observarlo.
Le arranco la ropa interior a la muchacha dejándola en iguales condiciones de desnudes que él, y sin más se tendió sobre ella besándola con pasión y desesperación.
Él era virgen y no sabía muy bien lo que estaba haciendo pero para Shampoo la experiencia estaba siendo de lo más excitante, con Mousse ella siempre estuvo al mando en la intimidad pues como amazona que era el chico, se sometía ante ella y sus deseos, las veces que estuvo en situaciones de este tipo con Ranma ella también había sido quien estuvo al mando mientras él no hacia nada, solo se quedaba ahí incluyendo la vez de la bañera, ella había sido la que lo hizo todo, pero Ryoga no dejaba de sorprenderla es como si él no se sintiera cohibido ante ella, se comportaba como todo un hombre y eso la encendía en todos los aspectos, separo sus piernas hasta que quedaron a los lados de las estrechas caderas de Ryoga quien había empezado a moverse por instinto, arremetiendo con suaves estocadas contra la intimidad de la chica, quien no podía evitar suspirar y soltar uno que otro gemido de gozo, cuando ella dejo el camino abierto para él, literalmente abierto, él se adentro en ella de un solo empujón gruñendo al instante mientras el placer se adueñaba de su ser, Shampoo también gimió soltando el aire que había retenido en sus pulmones al sentirlo dentro de ella, invadiéndola por completo.
Ryoga empezó con movimientos salvajes y brutales penetrándola con fuerza mientras ella enredaba sus piernas con las de él y elevaba su pelvis moviéndose sincronizadamente, mientras se contraía en su interior una y otra vez, mordía sus hombros y rasguñaba su amplia espalda, él se sentía en el séptimo cielo, esto era increíblemente delicioso, el voluptuoso cuerpo de Shampoo aferrado al de él, con un adorable sonrojo de pies a cabeza, su larga melena desparramada debajo de ella, la sintió contraerse alrededor de su miembro con deliciosos espasmos, él no dejaba de moverse con brío, cada vez más profundo, cada vez más fuerte.
- ¡Aiya Ryoga, si, si, si, así! – Gemía y gritaba retorciéndose debajo de él.
Escucharla clamar por él solo lo encendió más si era posible y sin poderlo resistir más se derramo con espasmos dentro de ella, mientras sentía que su corazón explotaría en cualquier momento, siguió moviéndose dentro de ella cada vez más lentamente mientras ella desfallecía exhausta.
Lo que acababan de hacer le golpeo con fuerza, se había acostado con Shampoo, se suponía que él le entregaría su inocencia a su dulce Akane y en cambio se acababa de acostar con la china que había atentado una y otra vez contra el amor de su vida, se sintió sucio y despreciable se levanto saliendo de Shampoo y comenzó a vestirse en silencio.
Shampoo noto el silencio de Ryoga y por una extraña razón sintió una ira que la consumía, seguro estaba pensando otra vez en la estúpida de Akane.
- ¡¿Estar pensando en ella verdad?! – Escupió con coraje.
- Si, estoy pensando en ella, y en que después de esto la merezco menos que nuca. – Dijo sonando desolado.
- ¡Akane, siempre Akane! Acaso no entender que ella no amarte ella solo ser, estúpida gorda inútil, no competir con mi belleza y fuerza, yo poder darte lo que tu necesitar, - dijo cambiando el tono de su voz y estirándose para acariciar la espalda del chico.
Ryoga se alejó. Shampoo exploto de nuevo en ira, y se puso de pie caminando desnuda por la cueva mientras lanzaba maldiciones en chino, entre la perorata de la chica Ryoga reconoció algunas palabras entre ellas varias maldiciones contra Akane.
- ¡Voy a pedirte que por favor dejes de decir esas cosas contra Akane!
- ¡Akane ser idiota, gorda, fea, estúpida y no amarte tú solo ser cerdo para ella! – Grito como una niña haciendo berrinche con las manos en las caderas.
- ¡Basta Shampoo! No permitiré que sigas diciendo esas cosas de ella. – Sentencio poniéndose de pie, amenazante.
- Akane ser imbc…
La bofetada le volteo el rostro, haciéndola callar al instante, se toco la mejilla adolorida. Ryoga le había dado una bofetada no muy fuerte, pero al fin de cuentas una bofetada, nadie, ningún hombre jamás la había abofeteado, si hubiera estado en su forma animal se le habría erizado el pelo del lomo, pero si siseo como gata enojada cuando se lanzó al contraataque.
Para Ryoga fue fácil detenerla, la sujeto de las muñecas y la dio vuelta pegándola a su pecho con las manos en la espalda.
- Basta Shampoo. – Pero Shampoo pudo sentirlo, y se revolvió contra él enfurecida. El muy maldito estaba excitado, y ella también, él la dominaba y eso le encantaba.
A los pocos minutos ambos estaban exhaustos de nuevo sobre aquel viejo catre, desnudos y sudorosos, esa definitivamente sería una larga noche.
Continuara…
Uy, que cosas tan intensas ¿no les parece? Estoy abochornada por haber escrito estas cosas, jajaja. ¡No es cierto soy una tremenda!
En fin, espero no haya confusiones extremas, solo para aclarar, las escenas en las que Kikyo cerraba los ojos y los abría eran como una ventana en la que ella podía ver la vida de Akane, pero Akane no se daba cuenta de ello, los sueños que en realidad eran los recuerdos de Kikyo son los únicos que Akane podía "recordar" e identificar como una vida que había vivido antes. También vimos la relación de Ryoga y Shampoo antes de que Ranma llegara y los descubriera, una que a mi parecer es bastante disfuncional, Shampoo no parece estar enamorada más bien encaprichada ¿o ustedes que opinan?
Siendo sincera, aunque se justifique un poco el actuar de Kikyo, sigue sin terminar de agradarme, es una… dejémoslo así. :)
Gracias por sus reviews a:
Iselaglezcam: Hola Isela querida, el capítulo anterior te hizo sentir una pequeña empatía por la sacerdotisa, pero en este capítulo, dime ¿Cómo te hizo sentir? Porque para ser sincera yo sigo sintiendo algo de empatía por ella, o sea pobre, le han arrebatado todo, aunque Akane no lo ha hecho intencionalmente. Cambiando un poco el tema yo también estoy ansiosa, no se adonde me llevaran mis dedos cuando Ranma aparezca, seguro explotara en celos. Saluditos y gracias por siempre dejarme tus lindos comentarios.
Aby Romana: Hola Aby, ¿Ya puedes ver la hora? Rayos no me digas que te has quedado ciega, XD. Espero te haya gustado el capítulo. Saludos.
Guest anonimo for chapter 1: Hello, well, if I've screwed up, I hope you keep Reading the story and that you like it, thanks for you comment and I hope to rea you again very son. Greetings.
Guest anonimo for chapter 9: Hello, I would love to know your name to be able to leave you personalized reply but well… I think like you. That's why I do not censure Akane's relationship with Inu. But I think that for many wath Ranma did or let Shampoo do with hi is practically, sex. Finally I hope to read you soon and that you liked the new chapter. Greetings.
En fin creo que eso es todo por hoy y sin más nos leemos a la próxima, bye, bye.
