CAPÍTULO 12:

-¿Sabes? Está muy bien. Está estudiando y dice que nada más pueda, vendrá a verme ahora que se lo han permitido- contestó Nico mientras le ayudaba con la ropa a Annabeth- Pero mientras fuimos a la feria y comí mucho algodón de azúcar… Me encanta.

-Si que has tenido un fin de semana divertido con tu hermana- Annabeth le sonrió, intentando sonar bien ante Nico aunque su cabeza aún seguía echa un lio después de ese fin de semana- ¿Te gustó verla después de tanto tiempo?

-Sí. La echaba mucho de menos…- cogió las sábanas, guardándola en el armario, lo que le pareció a Annabeth muy tierno- ¿Puedo preguntarte algo, Annabeth?

-Claro- colocó lo último que quedaba y cerró el armario dejando la atención en él- ¿Qué quieres saber?

-¿Conociste a tu familia?

-Pues…

No pudo decir mucho más cuando la señora Jackson llamó a la puerta de su habitación con rostro serio. Algo había pasado y viendo su gesto, muy malo cuando casi nunca se mostraba seria ante la familia:

-Nico, ¿por qué no vas a tu cuarto y terminas los deberes? Han venido a ver a Annabeth.- Nico la miró antes de irse sin rechistar.

-¿Quién es?- preguntó cuándo se dirigían hacia la cocina.

-Solo estate tranquila, ¿vale?

Annabeth la miró entonces más asustada, pero lo que remató todo el tema es ver quién la esperaba en la mesa de la cocina: su agente de la condicional. Nunca aparecía, solo cuando había algún problema y si estaba allí, significaba que lo había:

-Annabeth, siéntate, por favor.- no dijo nada, se sentó y espero asustada a que le hablara- ¿Sabes por lo que estoy aquí?- giró para mirar a Sally que se había sentado a su lado, luego de nuevo a su agente y negó- Lucas Castellan ha interpuesto una demanda por agresión… Vuelves al reformatorio.- Annabeth se quedó sin habla, no podía estar pasando aquello.

-Espera, espera. ¿No tiene que haber antes algún tipo de juicio o algo así?

-No con tus antecedentes- Annabeth apoyó los codos sobre la mesa y apoyó su cara contra las palmas de sus manos- Annabeth, ¿es verdad?- deseaba decir que no, pero lo era.

-¿Y si cuento la verdad?- tanto Sally como el agente se quedaron observándola sorprendidos- Luke intentó abusar de mí y casi matarme…- paró, no podía meter a Percy- si no fuese por la botella que pude estrellarle en la cabeza.

-Esas son acusaciones muy graves, Annabeth….- le advirtió.

-Pero verdaderas, se lo aseguro.- no iba a dejar que un idiota le arrebatara una vida, felicidad que había encontrado gracias a Sally y su familia. Lo decidió contar todo- Lo hizo, y debe de estar en la cárcel. Gente como esa necesitan estar encerrados…- sintió sus manos temblar, pero tan pronto como esto ocurría, sintió la mano de la señora Jackson agarrando la suya, cosa que Annabeth agradeció.

Su agente de la condicional la miró y tras anotar algunas cosas, miró tanto a la señora Jackson, como a ella:

-Hablaré sobre esto… si estás dispuesta a hablar… podremos arreglar esta situación…; pero tendrás que ir a juicio.

Annabeth miró a la señora Jackson que le sonrió y le asintió sin parar de sonreírle. Era una decisión difícil, sabía que Luke era peligroso, pero si conseguía encerrarlo, podría ser quizás el fin de su pesadilla. Podría vivir tranquila sabiendo que estaba en la cárcel y que nunca más podría regresar buscándola o algo parecido. Asique miró de nuevo a su agente y le asintió afirmativamente.

-A sido muy valiente por tu parte, Annabeth- le respondió la señora Jackson cuando ambas se quedaron a solas- ¿por qué no hablaste de ello antes?

-Tenía miedo…- le contestó con sinceridad- Lo siento.

-No, cariño… Todo el mundo es humano y tiene sentimientos…- y por primera vez desde que se habían conocido, fue Annabeth la que inició el abrazo con la señora Jackson.

-Gracias.

-No hay de qué, cariño- le sonrió tiernamente, devolviéndole el abrazo.

Annabeth sonrió ante todo aquello, aunque sabía que solo acababa de empezar. Ahora, se tendría que enfrentar a Luke y, probablemente, al problema de tener que dejar fuera a Percy de todo aquello. Aquello parecía una bola de problemas que solo hacía crecer y crecer con el tiempo. Una bola que tendría que parar antes de que no pudiera controlarla.

-¿Interrumpo?

Percy, que había estado toda la tarde fuera desde que llegaron del colegio. Asique, cuando entró, pilló a ambas en aquel momento más entre madre e hija que entre familia de acogida y niña de acogida.

-Oh, no, Percy- le sonrió Sally cuando Annabeth se soltó del abrazo rápidamente- Solo estuvimos… charlando.- Annabeth la miró, pero sabía que conociendo a Percy, terminaría enterándose de lo que pasaba.

-Oh, ok. Entonces, ¿puedo hablar un momento con Annabeth?- se giró hacia él- Por favor.

-Os dejaré a solas entonces, tengo que preparar algunas cosas.

Tanto Percy como Annabeth no dijeron nada, solo asintieron mientras que se quedaban a solas en el salón. Percy se acercó, tomando el asiento antes de su madre y le sonrió un poco, tímidamente:

-He… hablado con Jason…- Annabeth se fue a adelantarse, pero Percy la tomó de la mano, cosa que la calló- Necesitaba, ¿vale? Él quiere hablar contigo… quiere arreglarlo todo…

Annabeth no respondió, si no que se tomó un momento para pensar. Necesitaba arreglar las cosas, tenía que tomar las riendas de su vida. Ya había decido hacerle frente a Luke, tenía que arreglar las cosas con Jason, aclarar sus sentimientos y quizás, así, poner un poco de fin a los problemas que tenía en su vida.

-¿De verdad quiere hablar conmigo?- le preguntó recordando lo ocurrido.

-Sí… Jason es un chico bueno… Los dos merecéis aclarar esta situación…

-¿Has ido a hablar con él… por mí?- Percy asintió cuando se iba a alejar de Annabeth, pero esta lo agarró más fuerte- ¿Por qué?

-… las cosas entre nosotros quizás no funcionen y… ¿quién sabe? Quizás, Jason es quién necesitas…

Aquella frase la marcó. ¿Estaba Percy dando por finalizada su lucha por su relación? No quería. Tampoco ella sabía si lo que sentía por él era verdadero o si sus sentimientos eran reales… pero sabía que necesitaba a Percy y no quería que él dejara de luchar por ella.

-Percy…

-Solo… arregla las cosas primero, ¿vale?- Annabeth no se atrevió a decir nada más, asique solo le asintió.

Percy se levantó, depositó un rápido beso sobre su frente y se marchó dejándola a solas. Miró su teléfono, ¿lo llamaba? Estaba nerviosa ante ello. No había dejado que le dijera quién era su hermana la realidad y encima le había admitido que le había engañado. Desde luego, cuando más rápido lo hiciera, mejor iba a ser. Asique, marcó rápidamente, esperando tener las fuerzas y la valentía suficiente para conseguirlo. Tenía, debía de hacerlo.

-Sabía que me llamarías enseguida- Annabeth sonrió tímidamente.

-Me conoces bien…- casi le susurró.

-Demasiado… diría yo…- enseguida notó el dolor en sus palabras- ¿Por qué no quedamos en el parque donde nos conocimos? Necesitamos hablar esto cara a cara, ¿no?- Annabeth no dudó un momento en aceptar.

-Claro… será lo mejor…- pero antes de que lo hiciera, sabía que le debía algo.

Salió nerviosa, pero cuando llegó al parque y observó a Jason ya esperándola, se puso aún más. No sabía que decirle, como actuar; solo que tenía que enfrentarse a las cosas a la cara y no darles de lado hasta que desaparezcan. Asique tomó aire profundamente y se acercó con aire decidido a Jason que se levantó nada más verla:

-Annabeth- le sonrió- ¿Cómo estás?

-Bien- le sorprendió su amabilidad- Lo siento- dijo antes que nada- De verdad, yo…

-Sé que estás enamorada de Percy- Annabeth enmudeció nada más lo escuchó decir aquello- Y… debería de haberlo visto en realidad…

-¿Perdón?

-No soy tonto, Annabeth. Percy te quiere mucho… se notó cuando vino a hablar conmigo- no dijo nada, todo aquello le estaba viniendo demasiado grande- Solo espero que lo vuestro funcione.

-Nunca podrá… soy su hermana…

-Técnicamente… no- la corrigió Jason enseguida- Solo… respóndeme a una cosa, ¿vale?- asintió no muy segura- ¿Sentiste lo mismo que conmigo? Cuando lo besaste…

Su mente le quería decir que no, que con Jason fue especial, pero, ¿a quién quería mentir? Percy había sido el especial, el que le había hecho querer más, el que le había hecho sentir segura. Quería a Percy aunque quisiera negarlo.

-No…- respondió finalmente- Pero quiera o no… Percy y yo nunca podremos tener nada…

-Si no luchas por ello- se acercó a ella, sonriéndole- En unos meses estarás fuera de la ley, lo que significa que no serás dependiente de nadie… Percy lo será mes o por ahí después que tú… Entonces, ¿por qué no luchar?

Annabeth, aunque no quiso, sonrió al solo pensar en aquello, pero intentó no hacerlo cuando volvió su mirada a Jason:

-Creía que ibas a estar más enfadado conmigo…

-No puedo cuando… el amor quizás llama más…- y de nuevo, hizo sentir a Annabeth fatal- Te quiero, pero sé que Percy y tú tenéis algo más fuerte que lo que nosotros quizás habríamos tenido. Cuidáis del otro… y se nota. Solo… prométeme que lucharás…

-Te lo prometo…- esta vez fue Annabeth la que dio un paso hacia delante para abrazarlo- Te quiero, Jason.- este le devolvió el abrazo, enterrando su rostro en su cuello.

-Yo también te quiero…- a Annabeth se le partió el corazón cuando lo escuchó, pero, por suerte, tenía la solución perfecta.

Cuando vio Thalia aparecer, sonrió fuertemente, mirando a Jason que la miró sin saber exactamente por qué sonreía más de lo normal:

-¿qué pasa?- le preguntó entonces extrañado.

-Te paré de decirle a Thalia la verdad… y creo que realmente… no soy nadie para prohibirle que sepa que no está sola- lo tomó, haciendo fuerza para volverlo y la señaló- Es hora de que la familia se reúna.

Jason la miró, pero antes de que dijera una palabra, Thalia ya se había acercado a ambos:

-Hey, chicos.

-Thalia- la saludó Annabeth- Jason tiene algo que decirte…

Y sin posibilidad de que dijera nada, dio un beso a la mejilla a ambos y salió corriendo no sin antes pararse en algún lugar donde no la vieran para poder espiar el momento. Ambos se miraron en un principio desconcertado, pero cuando la charla empezó, Thalia enseguida lo abrazó y, aunque no le viera el rostro, sabía que estaría llorando emocionada. Por suerte, aquella charla, no solo le había venido bien… sino que también le había venido para saldar problemas. Había conseguido recuperar la amistad por lo menos de Jason y conseguir que familia se reuniera.

Ahora, tenía que saldar otro problema, y ese era el de Percy y sus sentimientos. ¿Debía de luchar como le había hecho prometer Jason? Quería a Percy, le hacía sentir bien y prácticamente se había abierto con Percy más que con ninguna otra persona. ¿Por qué no luchar entonces? Toda su vida no había hecho nada porque siempre había creído que luchar solo hacía que las cosas salieran peor de lo que realmente estaban. Lucharía. Tenía razón Jason de todas formas. Sería mayor de edad en unos meses y Percy también. Entonces, ¿por qué no?

Cuando llegó, Sally ya había preparado la mesa y Percy jugaba con Nico a Playstation un rato. Annabeth se paró un momento para contemplar la escena y realmente sintió que si no fuera por las circunstancias… hubiera podido llamar aquella su familia.

-Annabeth, por fin llegas…- la saludó Sally- ¿Todo bien?

Miró a la señora Jackson y por primera vez, podía asentir y afirmar que las cosas parecían ir por un momento bien.

-Mejor que nunca.

-Perfecto. Entonces, chicos, dejad el jueguito y a comer- llamó a Percy y Nico.

-¡Una partida más, mamá!- como no, le pidió Nico.

-Anda, vamos, seguiremos después- Percy paró, tomando a Nico como si no fuera más que un papel, arrastrándolo hacia la mesa.

Annabeth lo miró mientras tomaba el asiento de delante, a lo que este le respondió con una simple sonrisa. Necesitaba hablar con él, pero quizás no era aquel el momento. Había salido de Jason, y sí, quería a Percy, pero quizás tomar las cosas con calma haría que después no se les escaparan de las manos.

Cuando terminaron de cenar, Annabeth volvió a su cuarto, dejando a Percy y Nico jugando mientras la señora Jackson terminaba de recoger los platos y demás. Había sido un día muy largo y en realidad, lo único que quería hacer en aquel momento era acostarse en la cama y no pensar en nada. Le esperaba una buena, asique sería mejor que empezara a tomar fuerzas; pero como las preocupaciones eran aún más fuertes que el cansancio, Annabeth no conseguía dormir.

Cerca de las tres de la mañana, optó por levantarte e ir por algo de comer o de beber. Cuando era pequeña y su padre aún la quería, las noches que no podía dormir siempre la conseguía calmar con un vaso de leche bien caliente. Era uno de los pocos recuerdos que aún conseguía conservar sin sentirse mal.

Sin hacer ruido, cruzó el pasillo, llegando a la cocina que apenas se distinguía por la poca luz que entraba por las ventanas. Aun así, la memoria ayudó en aquel caso, consiguiendo que llegara hasta ella sin tropezar. Casi le sorprendió aquello. Nunca se había quedado en una casa lo suficiente para poder recordarla de memoria. Allí, apenas un mes y había conseguido ya conocerla de memoria. Quizás, allí estaba su verdadero comienzo.

-No hará falta que te pare como la última vez, ¿no?

Annabeth tuvo que taparse su boca para no gritar del susto cuando escuchó la voz de Percy detrás de ella en el frigorífico.

-Dios, me has asustado- intentó distinguirlo entre la luz de la nevera y la del ventanal- ¿Qué haces despierto?

-Como tú, por lo que veo.- dijo encendiendo la luz.

-Tu madre…

-Puede pasarle un camión por encima que será difícil que despierte- se adelantó antes de que Annabeth le dijera nada.- ¿Cómo te fue?

-¿Con?

-Jason- Annabeth asintió con pocas ganas- Si no quieres hablar de ello, está bien.

-No… es solo que… lo arreglamos, somos amigos.- sonrió y antes de que dijera nada, prosiguió- Es solo que… me siento mal. Ni si quiera fueron unos días y…- su mirada le dijo todo lo demás a Percy que asintió entendiendo la situación perfectamente- ¿Entiendes?

-Yo nunca pretendía…

-Percy, no…- lo paró.- Percy, has estado para mí, siempre a mi lado y los sentimientos son algo que nunca se pueden negar- se acercó a él, posó su mano sobre su mejilla, hizo que sonriera- Aún no sé qué pasará, si esto es correcto o yo que sé. Solo… dejemos que pase lo que pase… Los dos la hemos jodido antes, ¿por qué no otra?

Percy corrió en busca del beso con ansias. Annabeth lo rodeó con sus brazos, sonriendo en el beso. Tenía mil y una cosa en la mente, pero en aquel momento, solo quería disfrutar de Percy y sus labios. Le gustaba y aunque prácticamente, si no era adoptada antes de su cumpleaños; Percy era su hermano, no podía negar lo que sus sentimientos le decían.

Los dos se separaron casi sin respiración, se miraron a los ojos y se sonrieron. Annabeth sintió sus mejillas arder mientras Percy aún no se podía creer lo que estaba pasando, por lo que Annabeth lo besó de nuevo.

Cuando se despertó a la mañana siguiente, lo primero que se vino a su mente fue su beso con Percy. Aún no se podía creer que lo hubiera hecho, pero en efecto, lo había hecho. Ahora, solo había que esperar y ver como lo conseguían.

A la mañana siguiente se levantó, tomó una ducha rápida y tras vestirse, bajó para desayunar y prepararse para el colegio cuando se encontró con él:

-Hey- le sonrió.

-Hey- Annabeth le respondió tímida.

-¡Annabeth!- su madre los sobresaltó a ambos- ¿Eres tú?

-Em…- miró a Percy que intentaba no reír fuerte ante la situación- Sí, soy yo- casi se sintió como una estúpida con aquello- ¿Algún problema?

-Solo… ¿puedes bajar rápido?

Ambos se miraron extrañados cuando escucharon el tono en el que lo había dicho la señora Jackson. Aún así, Annabeth bajó rápidamente seguida de Percy cuando paró en seco.

-Annabeth…- la señora Jackson los miró-Lo siento.

Annabeth no la miró, su mirada estaba fija en los dos policías que la esperaban en el salón.

-Annabeth Chase, queda detenida por la agresión al señor Lucas Castellar- no había duda, estaban allí por ella.