Pareja: Kai&Takao
Advertencia: Lemon
"Pensamientos"
–Diálogos.
AMOR CIEGO
–Kaily Hiwatari–
Despierta… Mi Amor
Continuación...
&&&KaiTakao&&&
Veinte días después...
Tocaron la puerta del apartamento de Kai y éste la abrió sin más.
–Lárgate –agregó Kai sin más, al ver a su abuelo al otro lado de la puerta.
–Kai, ya ha empezado –le avisó, pasando al apartamento para evitar que su nieto le cerrase la puerta en las narices.
–No tengo tiempo para tus idioteces, así que vete –le indicó, haciendo un movimiento con la cabeza, señalando hacia la puerta que aún seguía abierta.
–Toma –dijo extendiéndole una carta que tenía en su mano–. Adelante, léela –le invitó, viendo cómo su nieto aceptaba la carta y sacaba la hoja del interior del sobre.
–Es un denuncia –aclaró mientras la leía.
–No sólo eso, me van a quitar parte de nuestra fortuna, Kai. Nos arrebatarán la empresa y quizás la mansión.
–¿Pero quién? –Preguntó para leer el nombre de Takao Kinomiya–. Takao –anunció asombrado.
–Te lo dije. Ese chico siempre ha ido tras nuestra fortuna. ¿Has llorado? –preguntó Voltaire al ver los ojos hinchados de Kai.
–¿A ti que te importa? –preguntó mirándole enfadado–. Esto no tiene sentido –dijo mirando otra vez la carta, mientras negaba con la cabeza.
–Claro que lo tiene, quiere arruinarnos –le aclaró Voltaire.
–Ahora mismo voy a hablar con él –anunció el bicolor saliendo por la puerta con el sobre en la mano, dejando a Voltaire dentro del piso. El cual no le dio tiempo a decir nada antes de ver a su nieto marchar.
&&&KaiTakao&&&
Rei escuchó cómo tocaban la puerta con insistencia.
–Ya voy –avisó abriendo la puerta. Kai aprovechó eso y entró rápidamente hasta el comedor, encontrándose a Takao sentado en el sofá.
–Kai –le nombró el joven de cabellos azules sorprendido al ver cómo Kai se dirigía hacia él muy deprisa.
–¿Qué significa esto, Takao? –le preguntó dejándole la carta sobre el sofá, al lado del menor. Rei rápidamente cogió la carta y la abrió antes de que el joven de cabellos azules pudiese hacerlo.
–Es una denuncia –aclaró el pelinegro sentándose junto al joven de cabellos azules.
–Ya sé que es un denuncia –contestó con evidencia mirando a Rei, para luego mirar a Takao–. Lo que no entiendo es porqué.
–Pregúntaselo a tu abuelo, él sabe muy bien porqué es –aclaró el menor evadiendo la mirada.
–Quiero sentirlo de tu boca –le pidió el bicolor, cruzándose de brazos.
–Lo sabrás a su tiempo –respondió sin saber muy bien qué debía de hacer.
–Takao –le nombró Kai intentando cogerle de la mano, pero Rei se la apartó para coger las dos manos de Takao entre las suyas. El bicolor enarcó una ceja y el joven de cabellos azules agachó su cabeza, mirando el suelo.
–Kai vete de aquí, Takao no quiere verte más. Ya no siente nada por ti –aclaró Rei.
–¿Ah, sí? ¿Y tú que sabes? –preguntó el chico de ojos carmesí.
–Lo sé, porque soy su novio –respondió el chino con seriedad.
Kai sintió cómo se le congelaba la sangre– ¿Qué? –atinó a preguntar.
–Lo que has oído, llevamos veinte días como pareja –le aclaró.
–Eso no puede ser –dejó de mirar al chino para mirar a Takao– ¿Es verdad Takao?
–Lo que Rei te ha dicho es verdad, Kai –contestó cabizbajo, para luego mirarle–. Somos pareja –respondió, viendo la expresión del bicolor.
–Así que déjalo en paz –terminó de decir Rei–. Ahora tiene a alguien que lo ama de verdad.
Kai negaba una y otra vez con la cabeza mientras andaba hacia atrás y veía cómo Rei tenía esas manos cogidas y el cabizbajo joven de cabellos azules no se las apartaba. Decidió marcharse de allí, después de todo, le dolía demasiado esa escena como para poder seguir viéndola. Se subió al coche mientras lloraba e iba hacia la mansión. Entró y le pidió a los sirvientes que no le contaran a Voltaire que él estaba ahí. Entró al despacho y se sirvió un vaso de brandy, mientras se sentaba en el sillón y se lo bebía.
&&&KaiTakao&&&
Los meses fueron pasando y Kai y Voltaire veían cómo poco a poco le iban arrebatando la fortuna, pero eso a Kai no le importaba. Lo que le importaba es que su joven de cabellos azules estaba con otro y él no podía hacer nada para que Takao cambiase de idea. Se sentía muy mal al sentir de los propios labios del joven de cabellos azules que era muy feliz con Rei.
Flash Back
En el hospital, Kai iba a avisarle a Takao a la habitación en la que se encontraba convenciendo a un paciente para que cambiase a otra habitación.
–Takao –le llamó nada más abrir la puerta, para encontrarse con que el joven de cabellos azules estaba frente a él.
–¿Qué? –preguntó saliendo de la habitación, esquivando al bicolor a su paso.
–Me han dicho que ahora tienes que ir a la habitación 465 –le informó siguiéndole a lo largo del pasillo.
–Está bien –contestó Takao deteniéndose frente a la puerta cerrada que había nombrado el bicolor. Al notar cómo el bicolor le guardaba la distancia, decidió preguntarle– ¿Algo más? –preguntó mirándole.
–¿Takao eres feliz con Rei? –se atrevió a preguntarle.
Takao se dio la vuelta para que Kai no pudiese verle a la cara–. Sí, soy muy feliz. Rei es muy bueno conmigo –contestó mirando ahora a Kai con una sonrisa fingida.
–Me alegro de que te vaya bien –respondió yéndose de allí, intentando no llorar. Takao respiró hondo, viendo cómo el bicolor se alejaba de allí muy deprisa. Sus ojos le miraban ahora con tristeza, pero debía de ser fuerte ante Kai.
Fin Flash Back
Kai desde aquello comenzó a sentirse solo, así que se fue a vivir temporalmente de nuevo a la mansión. Kai volvió a servirse un vaso de brandy, llorando mientras se lo bebía. Voltaire entró al despacho encontrando a su nieto bebiendo sin ningún control. Hacía tiempo que había visto a su nieto así y no le gustaba en absoluto.
–¿Qué demonios quieres ahora? –le preguntó Kai mirando fijamente a la botella de brandy.
–Kai, no bebas más. ¿No crees que ya es suficiente? –le preguntó caminando hacia él para finalmente detenerse frente éste.
–No –respondió echándose más brandy.
–Kai, te estás haciendo daño a ti mismo –le hizo saber, apoyando sus manos sobre el escritorio.
–Y a mí que me importa –respondió– ¡Viva el brandy! –celebró levantándolo el vaso hacia arriba, para después bajarlo y beberse el contenido de un solo trago, echándose más.
–Kai, ya basta –advirtió Voltaire quitándole la botella de la mesa.
–Tú no eres nadie para decirme lo que tengo o no tengo que hacer –contestó llorando–. Sin Takao mi vida no tiene sentido.
–No digas eso –respondió, mirándole fijamente con preocupación.
–Es la verdad. Mi vida era una porquería hasta que lo conocí a él. Lo amo como jamás amaré a nadie en ésta vida. Tú nunca lo entenderías porque jamás en tu vida has amado a nadie.
–Kai, éste es un momento muy duro de tu vida, pero lo superarás –le aseguró el anciano.
–No, no lo haré –aseguró–. Takao era mi luz y ya no puedo recuperarlo. –Sorbió el moquillo, sintiendo sus mejillas mojadas por las lágrimas–. Me iba a casar con él. Lo amo más que a mi vida misma y no puedo tenerlo a mi lado para decírselo, todo por tus estúpidas enseñanzas. ¡Te odio! ¡Lo odio todo! ¡Me odio! –Afirmó tirando el vaso al suelo, rompiéndolo mientras gritaba lleno de dolor por no poder tener a su joven de cabellos azules a su lado– ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué a mí?! –Se preguntaba mientras se ponía de pie y se agachaba para coger del suelo un trozo de cristal– ¡La vida sin ti no tiene sentido, Takao! –afirmó poniéndose el cristal en la muñeca, todo bajo la atenta mirada de su abuelo.
–¡Quieto! –Le ordenó acercándose a él con prisa, dejando la botella en el suelo, lo más rápido que pudo sin golpearla– ¿¡Qué haces!? –le preguntó quitándole el cristal de la mano, tirándolo al suelo, abrazando a su nieto– ¡Tranquilo, Kai!
–¡Amo a Takao! ¡Le amo! ¡Le amo abuelo! ¡Le amo! –repetía mientras lloraba desconsoladamente. Voltaire estaba sufriendo de ver a su nieto así.
Media hora después, Kai se había quedado dormido en los brazos de su abuelo. Con ayuda de los sirvientes lo llevó a su habitación para que descansase.
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Escuchó el timbre sonar, así que se levantó del sofá y caminó hacia la puerta–. Ya voy –advirtió Rei, abriendo la puerta encontrándose con un desconocido.
–Hola –saludó un hombre de edad avanzada– ¿Vive aquí Takao Kinomiya? –preguntó para asegurarse de que había llegado al lugar indicado.
–Sí, por favor pase –le invitó el chino.
–¡Takao, un hombre te busca! –le avisó al joven de cabellos azules, cerrando la puerta. Guió al hombre hasta el comedor–. Por favor, tome asiento –le indicó señalándole el sofá.
–¿Quién es Rei? –preguntó el menor saliendo del cuarto de baño, caminando por el pasillo. Se sorprendió al ver sentado a Voltaire en el sofá.
–¿Qué hace aquí? –preguntó el joven de cabellos azules.
–Exijo hablar contigo –dijo Voltaire.
–Usted a mi no me exige nada –le aclaró.
–Necesito hablar contigo a solas –pidió Voltaire mirando después al chino.
–Os dejo solos –aclaró Rei metiéndose en su habitación.
–¿Qué es lo que quiere? –preguntó el menor cruzándose de brazos.
–Vengo a pedirte que regreses con mi nieto.
–¿Qué? –preguntó confundido.
–Sé que no te he tratado bien, pero también sé que mi nieto te necesita y que te ama. Me negaba a aceptar la realidad, pero estoy dispuesto a que todo sea como antes.
–¿Esto es un broma? –le preguntó el joven de cabellos azules incrédulo.
–No, no lo es –afirmó Voltaire levantándose del sofá, poniéndose de rodillas en el suelo frente a él–. Te lo suplico, te lo pido de rodillas. Vuelve con mi nieto. Nunca había visto a Kai tan mal y tan deprimido como lo veo ahora. Se pasa las noches enteras llorando y bebiendo alcohol –le explicaba atormentado.
–Usted ha tenido la culpa de todo esto –le recordó.
–Lo sé y no te imaginas lo arrepentido que estoy.
–Las cosas han sido muy difíciles para mí. Toda mi vida he estado sufriendo. Y cuando la vida parecía sonreírme, de pronto se acabó. Lo siento, pero no puedo regresar con Kai y él lo sabe. Ahora tengo pareja –aclaró Takao viendo cómo Voltaire se ponía de pie y le ponía las manos en los brazos.
–Takao, mi nieto a intentado quitarse la vida hoy. ¿Es que no lo entiendes? Pensaba que solamente eras un capricho para Kai, pero él no le ve sentido a su vida si no está a tu lado –le explicó intentando calmarse.
–Yo... –agregó con una mezcla de sorpresa y tristeza en su interior por lo relatado por el anciano–. No puedo volver con Kai, lo siento señor.
–¿Ya no le amas? ¿Te has olvidado de él?– le preguntó al recordar lo pegado que estaba el menor a su nieto.
–No puedo dejar a mi pareja, él confía en mí –le aclaró con la mayor serenidad que podía.
–¡Te daré todo lo que tengo! ¡Las mansiones, la empresa, todas las riquezas que quieras! –le ofrecía.
–No me lo ponga más difícil de lo que ya es. Además, el dinero a mi no me interesa. Aunque quisiera no podría volver con Kai. Ya no soy un hombre libre –intentó hacerle ver su situación.
–Entiendo –contestó Voltaire derrotado dirigiéndose finalmente a la puerta, saliendo de allí.
Takao se sentó en el sofá y Rei se acercó a su lado.
–¿Quién era ese? –preguntó el pelinegro.
–Ese es Voltaire, el abuelo de Kai –aclaró el menor preocupado y triste, pensando en Kai.
–¿Y qué quería? –preguntó interesado sentándose junto a él.
–Quiere que vuelva con Kai, al parecer lo está pasando muy mal –le explicó con tristeza, pero sin mirarle.
–¿Y tú qué vas a hacer?
–Nada, estar contigo –contestó mirando al suelo.
–Gracias –dijo dándole un beso en la mejilla, a la vez que lo abrazaba.
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Cinco días después...
Kai salía de ver una película del cine con Lorena y Randy. La verdad, no le hizo mucho caso. Sus pensamientos siempre estaban en Takao.
–Randy –le susurró Lorena en el oído– ¿Por qué no lo invitamos a que se tome algo de beber o a lo que sea? Está muy deprimido –le hizo saber viendo cómo Kai iba andando delante de ellos, cabizbajo.
–Tienes razón –le susurró–. Oye, Kai –llamó a su amigo.
–¿Qué? –contestó mientras seguía caminando.
–Lorena y yo vamos a beber algo por ahí. ¿Por qué no vienes con nosotros?
–No os ofendáis, pero no tengo ganas. Me voy a casa para intentar dormir un poco. Lo siento chicos, sé que vuestra intención es la mejor, pero no tengo ganas de nada –aclaró dándose la vuelta, mirándoles–. Hasta mañana –les despidió.
–Hasta mañana –contestaron ambos para ver cómo Kai se daba la vuelta para irse andando hacia la carretera, para cruzarla.
–Pobre Kai, lo está pasando muy mal con lo de Takao –decía Lorena viendo cómo un montón de coches estaban circulando y cómo Kai iba a cruzar la carretera sin mirar–. Cariño. ¿Por qué Kai no se está deteniendo mientras circulen los coches? –le preguntó sin dejar de mirar al bicolor.
–No lo sé –contestó corriendo hacia él con preocupación al ver a su amigo que ni siquiera se fijaba por donde andaba– ¡Kai! –le llamó. Kai ni siquiera lo escuchó. Lo único que escuchó fue el claxon de un coche cuando éste se cruzó en su camino. Cuando Kai reaccionó, sólo pudo sentir un gran golpe, mientras todo se volvía oscuro.
–¡Kai! –gritaron sus amigos, corriendo hacia él.
&&&KaiTakao&&&
Takao estaba saliendo de la cocina, entrando al comedor con un vaso de agua. Se lo bebió y lo dejó encima de la mesa. Rei se acercó a él y lo cogió de la mano, para después sujetarlo de las caderas y acercarlo más a él.
–¿Pasa algo? –preguntó Takao nervioso por la cercanía.
–Sí, que te quiero –respondió dándole un beso en la mejilla, para luego besarle los labios. Takao le correspondía el beso, pero cometió un error–. Kai –dijo entre besos.
Rei se separó un poco de él para mirarle a los ojos– ¿Qué has dicho? –le preguntó esperando que fuese una mala pasada de su mente.
–No lo sé –contestó nervioso, después de todo, ahora caía en la cuenta del nombre que había escapado de sus labios.
–Me has llamado Kai. Todavía piensas en él –aseguró.
–Es difícil sacarlo de mi cabeza. Trabajamos en el mismo hospital y lo veo todos los días –le explicó mirando hacia otro lado.
El pelinegro estudió sus movimientos–. Takao, no estarás conmigo por lástima. ¿Verdad? –le preguntó con temor a su respuesta.
–No, claro que no, Rei. Es que pensaba que había dicho Rei. Lo siento. Además yo te quiero muchísimo –decía cuando escuchó su móvil sonar. Se lo sacó del bolsillo de su pantalón– ¿Diga? –Se apresuró a contestar ya que no sabía que más le podía decir al chico de ojos color miel para tranquilizarle– ¿Qué? –preguntó–. No, no puede ser... –dijo Takao no creyéndose lo que Lorena le estaba diciendo. Rei veía preocupación en los ojos de Takao– ¿Dónde está?... ahora mismo voy hacia allí, gracias por avisarme –decía muy agitado, colgando el móvil y metiéndose en el bolsillo trasero de su pantalón.
–¿Qué pasa? –preguntó Rei.
–Es Kai. Ha tenido un accidente, está muy grave en el hospital. Un coche lo ha atropellado. Tengo que ir allí, quiero saber cómo está –decía nervioso.
–Yo voy contigo, vamos –afirmó Rei a la vez que salían de allí juntos.
&&&KaiTakao&&&
Cuando llegaron al hospital, preguntaron en información donde estaba Kai. Se fueron a la UCI y en el pasillo estaban Lorena y Randy esperando alguna noticia. Lorena estaba llorando en los brazos de su novio y él estaba muy triste y preocupado.
–Lorena, Randy –los llamó Takao nerviosamente– ¿Cómo está Kai? –preguntó preocupado.
–Está muy mal –dijo Lorena mientras no paraba de llorar en los brazos de su novio.
–Los médicos están haciendo todo lo posible por él.
–¿Se va a morir? –preguntó Takao, temiéndose la respuesta por parte de sus amigos.
–No lo saben –contestó Randy con impotencia por no poder hacer nada por su amigo.
–Quiero verle –pidió el joven de cabellos azules al borde del llanto.
–Los médicos no nos dejan pasar todavía a su habitación –aclaró la chica limpiándose las lágrimas.
El tutor de Kai salió de la habitación y se acercó hasta ellos.
–Doctor. ¿Cómo está Kai? –preguntó Takao angustiado.
–Está muy grave, hemos conseguido cortarle la hemorragia y le hemos curado las heridas. Tiene que estar en observación primero, todavía no puede pasar nadie a verlo. Y dependiendo de la evolución de Kai, podrá tener visitas o no –les informó a todos con seriedad pero con voz susurrante para no poner más nerviosos a los chicos.
–Pues esperaremos aquí toda la noche si es necesario –dijo Randy.
–Avísenos de cualquier cambio –pidió Lorena.
–Tranquilos, lo haré –les hizo saber el médico antes de caminar por el pasillo para irse de allí.
&&&KaiTakao&&&
–Chicos –les llamó el médico regresando con ellos treinta minutos después, viendo cómo todos seguían esperando en el pasillo, de pie–. Solamente podéis pasar uno de vosotros –les informó. Takao se moría de ganas por pasar él, pero Rei era ahora su novio y no quería que se pusiera celoso o se enfadara. Rei observaba el nerviosismo y la preocupación de su joven de cabellos azules. Ese no era momento de guardar rencores ni celos.
–Chicos. ¿Os importaría que fuera Takao? –preguntó Rei, haciendo que el joven de cabellos azules se asombrara por esa petición por parte del chino.
–No, mejor él que ninguno de nosotros –aclaró Randy.
–Creo que eso animaría un poco a Kai –contestó Lorena por su parte.
–Rei. ¿Estás seguro? –preguntó Takao acercándose a él para mirarle a los ojos.
–Claro, ve con él –contestó con una sonrisa.
El joven de cabellos azules le sonrió y le dio un abrazo–. Gracias –dijo Takao, yéndose con el médico a la habitación.
&&&KaiTakao&&&
Takao entró a la habitación con el médico. Miró el montón de aparatos al lado de la cama, eso no le gustó mucho. Tragó saliva con dificultad y se acercó a la cama. Vio a Kai con una mascarilla de oxigeno puesta y con varias tiritas y moratones en la cara y en los brazos. Escuchaba el sonido de la máquina que indicaba si su corazón iba bien o mal y también escuchaba el sonido de un aparato golpear cada vez que Kai respiraba. El bicolor tenía un aspecto tranquilo, como si estuviera dormido.
–Kai –le llamó suavemente, cogiéndole de la mano–. Estoy aquí –dijo con una media sonrisa, sintiendo cómo las lágrimas amenazaban con salir de un momento a otro de sus ojos–. Kai, abre los ojos –le pidió en un susurro.
–No creo que pueda oírte, Takao –le informó el médico a sus espaldas, poniendo una de sus manos sobre el hombro del menor.
–¿Por qué?
–Está en coma.
–¿Eso qué significa? ¿Está vivo verdad? –preguntó temeroso de la respuesta, pero no por ello apartaba la vista del bicolor.
–Sí, pero no puede despertarse mientras esté en estado de coma.
–¿Y cuánto tiempo estará así?
–No lo sabemos. Puede que días, horas, meses, años.
–No es verdad –pestañeó, dejando caer las lágrimas que tenía retenidas en sus ojos en esos momentos–. Kai está bien –afirmó.
–Te dejaré aquí solo. Si quieres puedes hablarle, pero no sé si te escuchará.
–De acuerdo, gracias por dejarme estar aquí con él.
–Si esta máquina hace un sonido largo –dijo señalando a la máquina que tomaba las pulsaciones del corazón–. Sal corriendo de la habitación y busca a cualquier médico y diles que vengan urgentemente –le avisó.
–Lo haré, no se preocupe –contestó el menor, viendo cómo el hombre abría la puerta y salía de la habitación.
Takao se sentó en una silla y cogió la mano de Kai para acariciársela–. Kai, por favor, despierta y dime que estás bien. Snif, necesito escuchar tu voz –dijo besándole la mano, mirando el rostro tranquilo de Kai–. Kai, snif, por favor, despierta. Por favor necesito ver tu preciosa sonrisa. Necesito que me digas que todo va a salir bien, snif, mi amor. Necesito que me abraces como antes –decía entre sollozos–. Dios no lo castigues a él, castígame a mí en su lugar. Yo no quería recuperar la vista para esto –decía mientras sus lágrimas no paraban de caer sin ningún control.
&&&KaiTakao&&&
Eran las doce de la noche. Todos estaban muy angustiados pensando en Kai. Rei se había quedado esperando junto con Randy y Lorena en el pasillo. Takao no dejaba de besar la mano de Kai mientras le decía cosas.
–¿Sabes qué? Me estoy acordando de cuando jugábamos con la nieve, hicimos el peor muñeco de nieve del mundo, pero a mí no me importaba porque lo había hecho contigo. Ya verás que bien nos lo pasaremos en la próxima nevada –Takao le acarició la mejilla con cuidado de no darle en ningún moratón o herida–. Ya es tarde, pero no te preocupes, me voy a quedar toda la noche contigo. Buenas noches, te amo Kai –dijo levantándose, dándole un beso en la frente. Se volvió a sentar en la silla, observando la cara de Kai hasta altas horas de la madrugada. Después sintió el frío en sus huesos, así que puso su cabeza en el colchón de la cama y el brazo de Kai lo pasó por sus hombros. Poco a poco el sueño le fue ganando así que se quedó dormido.
Continuará...
&&&KaiTakao&&&
Perdonadme si he tenido algún error por ahí.
Gracias por sus reviews a:
Quimera: Llevas toda la razón del mundo, al parecer no lo corregí bien o no leí en su momento el fallo. Voltaire en una lista, muajaja, será el primero y sin espera en acribillar. Para que no muera el Kai/Takao, el día de noche buena espero poder actualizar un one–short que hice. Me alegra de que te llegara mi postal y en el caso de que siga con Internet, créeme que no dudaré en leer tus fics, amiga.
Wuonero: Bueno contestando a tus preguntas te diré... que mi pareja favoritas son Kai&Takao. Ya después están Yuriy&Takao, Rei&Takao me gusta también. Eso sí, no soporto el Kai&Rei aunque leo historias sobre ellos y reconozco que son muy buenas, pero siempre ponen verde a mi joven de cabellos azules. En solitario mi favorito es Kai, de ahí mi nombre. Soy española y actualizaba cada tres días, pero ahora con el trabajo no tengo apenas tiempo así que no puedo decirte un día concreto, solo que faltan dos capis por subir y los subiré antes del día 31 de diciembre. Puede que dentro d días suba el próximo. El día 24 subiré si me es posible un One–short de Kai&Takao.
Senshi Hisaki Raiden: Jajaja, tenía muy claro desde el principio que Kai no le iba a decir nunca a Takao que le amaba y al principio hacía como tú, mirar en todos los capis para corregir si lo había puesto, jejeje. ¿Qué te parece Rei? Es un buen niño dejando que fuese Takao el que pasase a ver a Kai. Pero creo que lo que le pasó con el joven de cabellos azules no le gustó mucho, por lo menos a besado a Takao.
Traky: Creo que con esto que ha pasado he vuelto a captar la atención del lector, ¿no Traky? Si es así me alegra mucho, porque es justo lo que quiero amiga.
Takaita Hiwatari: Te corrijo una cosa jejeje, el 24 no vamos. Pobre Kai, ¿verdad? Lo está pasando mal. ¿Despertará o no despertará? He ahí la cuestión. Ya sabes lo que tienes que hacer si quieres saberlo hermanita. XP
Espero que os haya gustado. No olvidéis dejar vuestros reviews. Eso es todo por ahora, cuidaos mucho, xao.
