La Saga Crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer. Esta historia pertenece a Limona y tengo su permiso para traducirla n.n
Capítulo 13
Octubre 10, 2002
"Marie, le tengo algunas noticias buenas y algunas noticias fantásticas. ¿Cuáles quiere primero?"
"Um, ¿las buenas?" Estaba sentada en el borde de la silla al otro lado del Decano de Ayuda Financiera, mi libro de pasta blanda en una mano, la correa de mi mochila en la otra. Estaba esforzándome al máximo por no moverme.
"Recibió la aprobación para otro préstamo, y fue aceptada dentro del programa de estudio-trabajo."
"Gracias, señor." Sonreí, aliviada. Había asumido que me aprobarían, hasta que una secretaria me había llamado la semana pasada y había insistido en que hiciera una cita con el Decano de Ayuda Financiera. Nadie que yo conociera había hablado alguna vez con él. Todos recibieron su información de ayuda financiera vía mail o por teléfono.
"Pero la noticia fantástica es que no necesitará la ayuda. Se le ha ofrecido una beca."
"¿En serio?"
"Si, Volterra Inc. ha ofrecido pagar su colegiatura, alojamiento y alimentación, y una pequeña cuota para gastos varios."
"Pero yo no apliqué para una beca con ellos." Había aplicado para una tonelada de becas, tantas que todas habían empezado a enredarse unas con otras, pero seguramente habría recordado un nombre tan extraño como Volterra.
"Probablemente ellos estaban relacionados con otra organización para la que usted aplicó."
"Supongo. ¿Sabe por qué me seleccionaron?"
"¿Honestamente? No. Pero tendría que ser una completa tonta para rechazar esto".
"¿Cuál es la condición?" Siempre había una condición. Si algo sonaba demasiado bueno para ser cierto, la había. Mi papá me enseñó eso.
"La única condición de la beca es que trabaje allá por tres años después de la graduación."
"Pero yo quiero ser profesora."
El decano se inclinó hacia adelante sobre el escritorio de modo que su cabeza quedara al mismo nivel que la mía. "Marie, esta es una oportunidad de oro para una estudiante como usted. Tendrá la oportunidad de graduarse sin ninguna deuda y ganar valiosa experiencia de trabajo en el proceso. Enseñar puede esperar."
"¿A cuántos estudiantes más les fue ofrecida esta oportunidad?"
Él retrocedió en su asiento. "Ellos reclutan a nivel nacional, por lo que estoy seguro que hubo otros estudiantes. Pero usted es la única recibiendo la oferta en nuestra escuela."
"¿Tendré que cambiar mi especialización?"
"Claro que no. Volterra aprecia la amplia base proporcionada por una licenciatura en letras."
"¿Y usted está seguro que ellos me quieren a mí? ¿Esto no es ningún error?"
"No hay error. Simplemente tendrá que firmar aquí." Me sonrió ampliamente y empujó una hoja y un lapicero a través del escritorio en mí dirección.
Domingo, Mayo 4 de 2008
Alguien estaba gritando abajo.
Mi primer pensamiento paranoico fue que los Volturi habían venido por mí.
Eso fue estúpido porque si ellos estuvieran aquí, no estarían gritando. Y yo ya estaría muerta. Era más probable que nos estuvieran robando o algo.
Eso tampoco fue reconfortante.
Me puse una bata sobre mi traje de baño, tomé mi celular en caso que necesitara llamar al 911, y abrí la puerta de mi habitación. Volé hacia la parte de arriba de las escaleras, tratando de descifrar cual era la situación antes de bajar y adentrarme en ella. La gritadera se había detenido, pero había murmullos, Edward y alguien más estaban hablando.
No sonaba como si fuera un peligro mortal, pero metí el celular en mi bolsillo por si acaso.
Tomé las escaleras de a dos a la vez, y al final vi a Edward y a Emmett en el recibidor. El alivió me inundó por un total de treinta segundos. Treinta segundos fue todo lo que me tomó darme cuenta que estaban parados demasiado cerca y que estaban enfurecidos el uno con el otro. Emmett estaba gesticulando frenéticamente y su voz era baja y amenazadora. Él estaba de espaldas a mí y no podía distinguir completamente lo que estaba diciendo. Tuve el mal presentimiento de que de alguna forma esto estaba relacionado conmigo, pero no tenía bases para esa conclusión. Lo que sí tenía era un hábito bastante egoísta de hacer todo sobre mí. Esto probablemente no estaba para nada relacionado conmigo, pero no pude quitarme de encima el presentimiento de que tal vez lo estuviera.
Me acerqué con paso seguro, y las primeras palabras que pude comprender vinieron de Edward. Él dijo, "no te preocupes. No pasará de nuevo."
Ya que me verían en cualquier momento, decidí dar a conocer mi presencia. Aclaré mi garganta. "Escuché gritos. ¿Estaban peleando?"
Edward me dirigió una sonrisa rápida y falsa y dijo algo sobre tener opiniones fuertes sobre política. Sí, claro. Me creí eso igual a como me creí que en Marte vivían pequeños hombrecitos verdes. Emmett se veía culpable, y había una marca sobre el lado derecho del rostro de Edward que no había estado ahí antes.
Cuando les había preguntado sobre estar peleando, quise decir peleando verbalmente, pero parecía que una pelea real había tenido lugar. Emmett estaba sobando su puño. Miré entre los dos. Ambos se veían lo bastante calmados por el momento, pero eso podía ser porque yo estaba en el cuarto.
"Yo, um, estaré afuera en la piscina," dije, finalmente, porque probablemente Edward no apreciaba mi interrupción. Aún si estaba preocupada de que Emmett pudiera hacerlo polvo. Porque Emmett no lo lastimaría realmente, ¿cierto?
Una vez en la piscina, encendí las lámparas y esperé unos minutos antes de quitarme la bata. Era un buen día, pero todavía no alcanzaba exactamente 21ºC. Las lámparas de calor necesitaban un poco de tiempo para hacer su magia. Cuando empecé a sentirme acalorada en mi bata, me la quité y me senté sobre el borde de la piscina. Hundí mis pies en el agua y me ubiqué para esperar a Edward. Ésta era nuestra segunda lección de natación. De ninguna manera iba a meterme a esa piscina antes de que él llegara.
Mientras una lámpara de calor asaba mi espalda, mi mente divagó hacia las interacciones que tuvimos durante la semana pasada. Las cosas entre nosotros habían estado diferentes desde que tuvimos sexo. No como pensé que lo estarían, sino diferente. Yo había pensado que las cosas estarían súper incómodas y que nos evitaríamos el uno al otro, o que las cosas estarían genial y tendríamos sexo todo el tiempo. Ninguno de esos escenarios había ocurrido. No habíamos dormido juntos de nuevo, pero ahora había una nueva sensación de familiaridad entre nosotros. Pasábamos más tiempo juntos, y los roces casuales se habían convertido en la regla más que en la excepción.
Mi virginidad se había ido. Si yo vivía para algún día estar comprometida, tendría que contarle a mi futuro esposo que había dormido con otra única persona. Traté de imaginarme la conversación, de temerla, y no pude.
Porque no me arrepentía de dormir con Edward.
Para nada.
Quería hacerlo otra vez.
Y otra. Y otra. Y otra.
¿Pero cómo podría decirle? Había sido bastante vehemente en el hecho que quería perder mi virginidad con la esperanza de que viviría para lamentarlo. Él se había ofrecido generosamente a ayudarme, aunque para evitar que durmiera con Jake, pero no me imagino que fuera una tarea que lo deleitara. Ningún chico querría ser la persona con la que una chica se arrepintiera de dormir. ¿Tal vez podría decirle que no lo lamentaba lo suficiente, y que entonces necesitábamos seguir haciéndolo hasta que realmente lo lamentara? No. Necesitaba ser honesta. Si le explicaba la situación...
¿Pero qué diría? Edward, sé que actúe como si sólo quisiera tener sexo una vez, pero el sexo contigo es tan increíble que quiero hacerlo todo el tiempo. Um, no. Su ego no necesitaba más gasolina, y me moriría de pena si esas palabras salían de mi boca y él no estaba interesado.
Edward salió de la casa y caminó a grandes zancadas a través del pasto hacia mí. Tenía una toalla alrededor de su cuello, y no llevaba puesto nada más que sus bermudas. Como siempre, se movió con gracia natural; pero había algo mal. También estaba caminando más rápido de lo normal, aunque eso podía haber sido porque tenía frío y estaba sin camisa.
Cuando llegó a la piscina, no me saludó; en cambio, se sumergió directamente dentro del agua. Casi no hubo salpicadura cuando se deslizó dentro de la piscina, pero varias gotas cayeron sobre mi piel.
Edward salió a la superficie. Había un leve morado formándose a lo largo de su mentón y una pequeña cortada. Emmett realmente lo había golpeado. Estaba asombrada.
"¿Estás bien?"
"Hoy trabajaremos en hacer movimientos ligeros en el agua sin cambiar de sitio."
"Estás lastimado."
"Métete al agua, Bella."
"Edward, por favor, dime que pasó."
"No es nada."
"Estás sangrando." Mis ojos le suplicaron.
Él acarició su quijada. "Hice algo que a Emmett no le gustó, y él lo manejó de la forma en que sabía que lo haría. Afortunadamente, creo que esta vez no partió mi quijada."
Debo haberme visto horrorizada. Salté al agua y me le acerqué.
Él me rehuyó, pero yo seguí moviéndome hacia él. "¿Al menos puedo revisar tu quijada? Quédate quieto."
Yo no era doctora, y mi única experiencia con heridas era teniéndolas, no sanándolas, pero necesitaba asegurarme que estuviera bien. La cortada no estaba mal. Parecía superficial. El leve morado, sin embargo, ese probablemente iba a estar feo mañana.
"Déjame traerte un poco de hielo," dije.
Edward sacudió su cabeza y se escurrió lejos de mí. "Vamos a nadar, Bella."
Lunes, Mayo 5 de 2008
Edward estaba en el trabajo. El ama de llaves estaba aspirando el primer piso. Jacob y Seth estaban ambos afuera. Yo estaba completamente sola, escondiéndome en mi cuarto porque no quería hablarle al ama de llaves. El internet estaba interesante, pero mis ojos seguían desviándose hacia el trozo de papel a mi derecha, descansando sobre mi escritorio.
Mi lista.
Era corta y sencilla y un esfuerzo un tanto desganado. La escribí más porque Jacob me lo había pedido que porque yo lo quise.
Todo lo que había hecho desde que llegué había sido medio sentido.
Una parte de mi faltaba, o quizás eran varias partes. Había pensado que era estar aquí, en la casa de Edward, lo que me estaba haciendo infeliz, pero la verdad era que no había estado totalmente completa desde que mis padres murieron.
Trabajar para los Volturi no había hecho nada para llenar ese vacío. Recuerdos de mi empleo pasaron rápidamente a través de mi mente. No quería recordar, pero no me podía permitir olvidar. No todavía, de todas formas. Había estado viviendo con la idea de que cualquier aliento podría ser mi último por meses, y había dejado que eso sirviera como una excusa para esconderme dentro de la casa de Edward.
Si estos eran mis últimos momentos, no quería pasarlos sintiendo lástima por mí misma.
Levanté el teléfono e hice algo inusual; Llamé a Edward al trabajo.
Él contestó al segundo timbre, su voz tensa. "¿Qué pasó?"
Contuve una sonrisa. Yo lo llamaba tan rara vez que él asumía lo peor. "¿No puedo llamar simplemente para charlar?"
"¿Quieres charlar?" Incredulidad inundaba su tono, y eso me hizo sonreír.
Acomodé el teléfono sobre mi hombro y contra mi oído. "Bueno, he estado pensando…"
"Prosigue."
"Estabas en lo cierto."
"Claro que lo estaba. ¿En qué?"
"Tú dijiste que vivir como si fuera a morir no era forma de vivir." Me detuve, medio esperando por una respuesta que nunca llegó. ¿Se había caído nuestra llamada? "¿Estás ahí todavía?"
"Estoy aquí. Estoy un poco sorprendido de que hayas escogido ahora para escucharme. Pero estoy aquí." Edward sonaba petulante. "¿Me llamaste simplemente para decirme que estaba en lo cierto?"
"Ya deseas," solté una sonrisita, entonces me sorprendí a mí misma. No estaba segura de cuando su presunción se había vuelto más atractiva que ofensiva, pero lo había hecho. "No, estaba pensando que me gustaría hacer algo significativo con mi tiempo en vez de pudrirme literalmente aquí en la casa. ¿La Fundación Cullen acepta voluntarios?"
Edward no me respondió de inmediato, y de repente me di cuenta que probablemente esa fue una pregunta estúpida. Por supuesto que ellos no aceptaban voluntarios; eran enormes, y estaban bien consolidados. Recordé eso por mi visita del mes pasado.
"Olvídalo," dije, la timidez sacando lo mejor de mí.
"No, Bella, estoy completamente ocupado hoy, ¿pero por qué no vienes a trabajar conmigo mañana? Podemos repasar tus habilidades y encontrar un área donde puedas ayudar."
Terminamos la llamada y regresé el teléfono a su lugar con una sonrisa sobre mi rostro. Las cosas estaban definitivamente diferentes entre nosotros; ahora éramos capaces de tener una conversación civil en privado. Y si podíamos conversar en privado, tal vez había otras cosas que pudiéramos hacer algún día. En privado. Sin ninguna clase de condiciones raras o acuerdos de por medio.
Pasé el día preparando una elaborada cena, y le mandé un mensaje a Edward diciendo que estaría lista alrededor de las 6:30. Él llegó a casa temprano, se ejercitó, y estaba bañado y colocando nuestras bebidas sobre la mesa a las 6:25.
No sentamos a comer juntos justo a tiempo, y se sintió bastante hogareño y placentero. Caímos en un debate sobre un libro que yo había estado leyendo, y el rostro de Edward se iluminaba con pasión mientras refutaba mis puntos. Poco a poco, su fachada glacial para conmigo se estaba derritiendo. El único desliz durante la cena ocurrió cuando le pregunté cómo estuvo su día en el trabajo.
Él dudó, y su ceja se arrugó. "Estuvo bien, ¿por qué preguntas?"
"Dijiste que tenías citas todo el día. Pensé que tal vez algo interesante pasó."
Él tomó un sorbo de su vino y alejó la mirada. "Nada transcendental."
La forma de hablar de Edward todavía representaba un poco de misterio para mí, pero estaba bastante segura que nada transcendental se traducía a algo definitivamente pasó, pero no te voy a contar. Me estaba muriendo por preguntarle sobre ello, pero esto quizás era lo más relajado que jamás habíamos estado juntos. Interrogarlo lo echaría a la tierra, y yo no quería eso.
Le dejé cambiar el tema.
Martes, Mayo 6 de 2008
El traje abrazaba mis curvas y las zapatillas eran demasiado altas para que estuviera completamente cómoda, pero por primera vez no me importó. Incluso me apliqué maquillaje, aunque eso era algo que tenía que hacer cada vez que salía en público por razones de seguridad. Me quité mis zapatillas para bajar las escaleras. Luego, al final de las escaleras, me sostuve de la barandilla para volvérmelas a poner. Edward estaba bebiendo café y leyendo el periódico en la cocina. Cuando me vio, sus ojos se permanecieron sobre mí un poco más de lo normal.
"Te ves bien. ¿Estás lista?"
Asentí, tratando de instar el calor fuera de mis traidoras mejillas. El más diminuto de los cumplidos por parte de él sacaba a relucir mi rubor, y eso era más que embarazoso.
Mantuvimos una conversación sencilla camino a la oficina, y una vez llegamos, recogimos el desayuno de un fantástico y pequeño restaurante en el lobby. Edward me llevo hasta su oficina. Yo me senté al otro lado de él, y la atmósfera entre nosotros cambió. Detrás del escritorio, él era Edward Cullen, Presidente y Director Ejecutivo, y yo estaba nerviosa.
Él debió haber notado el cambio en la dinámica, porque se movió de su silla a la que estaba junto a mí. Una vez estuvo a mi lado, volvió a ser Edward y me relajé.
"¿Qué clase de cosas estás interesada en hacer, Bella?"
"No soy exigente." Traté de no mirarlo. Anoche estuvimos juntos de forma cómoda y tranquila, y estaba bastante segura que si lo miraba a los ojos ahora, me pondría nerviosa.
"Por ridículo que suene esto, por lo bien que te conozco, no te conozco para nada." Su voz era a la vez contrita y persuasiva.
"Eso no es cierto."
"Lo es," insistió él. "Ni siquiera sé en qué te especializaste."
"Educación, con una licenciatura en inglés."
"¿Pero no te volviste profesora?"
"No,"
"¿Qué hacías para tu… anterior jefe?"
Contuve una sonrisa ante la forma en que eludió mencionar a los Volturi. "Yo, um, hacía un poco de todo." Edward se congeló, y una emoción destelló a través de su rostro. Mis palabras podrían haber sido tomadas fuera de contexto, por lo que aclaré. "No todo, todo. Mi título oficial era asistente ejecutiva."
"¿Entonces programabas reuniones?"
"No, la secretaria hacía eso. Yo hacía cualquier cosa que A-, quiero decir, mi jefe, me pidiera que hiciera." Alejé mi mirada de él mientras describía mis previas obligaciones. "Me sentaba en reuniones a tomar notas, recibía huéspedes, y conocía a muchas personas. Escribía reportes y analizaba información confidencial."
Recé porque no me pidiera que entrara en detalles. Nada de lo que había hecho era ilegal -era hija de un oficial de policía hasta las entrañas- pero ahora sabía que mis actividades habían facilitado algunos de los crímenes de los Volturi. Revolvía mi estómago saber que personas que había llevado a cenar y con las había conversado tratando de ser agradable eran asesinos a sangre fría.
Nos quedamos sentados en silencio por unos minutos. Esto era lo máximo que jamás le había contado a él sobre mi pasado. ¿Me juzgaría con severidad?
El tono de Edward fue neutral cuando habló. "Entonces tienes una base bastante amplia en cuanto a experiencia se trata y un fuerte interés por la educación. ¿Es eso correcto?"
"Si." Sonó tan profesional cuando él lo dijo.
"Mi madre está organizando una enorme gala de caridad para nuestra iniciativa de educación nacional. Es raro encontrar gente competente, y estoy seguro que ella apreciaría tu ayuda."
"Um, bueno, ¿de verdad crees eso?" Yo no le agradaba a Esme. ¿Por qué habría de hacerlo? Seguro, ella era cordial conmigo, ¡pero Alice le dijo que dormí con el jardinero!
Edward volteó el teléfono que estaba sobre su escritorio hacia nosotros. Oprimió el botón de altavoz y marcó.
Él no le estaba marcando a Esme en este preciso momento. Él no me comprometería de esa manera. El teléfono timbró dos veces, y luego escuché la voz cantarina de Esme.
Oh sí. Sí me comprometió de esa manera. Puse mi cabeza entre mis manos y me concentré en respirar. Edward, en contraste, estaba inclinado hacia adelante, hacia el teléfono, con sus piernas ligeramente abiertas y sus codos recostados sobre sus rodillas. "Hola, mamá."
"Edward," Esme respondió con una sonrisa en su voz.
"¿Tienes unos minutos?"
"¿Para ti? Siempre."
"Bella está lista para empezar a empaparse los pies en la Fundación Cullen. Nada demasiado visible. Le apasiona la educación y tiene un poco de experiencia práctica planeando pequeños eventos. ¿Qué te parecería si te ayudara con la gala para lo de la educación?"
"Creo que es una idea maravillosa. Eso me ayudará a mí y le dará a ella la oportunidad para conocer más gente en el área."
Esme sonaba sincera. Sonaba tan sincera. Tal vez no me odiaba. Edward me estaba sonriendo satisfecho, con una expresión que me decía que quería que reconociera que él estaba en lo correcto.
"Le avisaré a Bella, y ella te llamará más tarde."
"Fantástico. Te veré pronto, ¿cierto?"
"Si. Cuadra algo con Bella."
Luego terminaron la llamada. Edward me estaba entrelazando en su familia, y yo debería haber estado enojada. Él había compartido con sus padres cosas sobre mí que eran incómodas, y su padres no tenían razón para quererme… pero al mismo tiempo, se sentía bien tener una familia de nuevo. Incluso si ellos no eran la mía.
Miércoles, Mayo 7 de 2008
Esme fue una buena compañía, lo cual resultó ser una placentera sorpresa. Había estado esperando que me interrogara para tratar de descubrir si era lo bastante buena para su hijo. Después de todas las cosas que Edward había dicho sobre ella, había anticipado un tornado de energía como Alice. Pero ella no lo era. Definitivamente, era una fuerza de la naturaleza, pero era más como una penetrante lluvia de primavera.
Toda la mañana, seguí de cerca a Esme mientras lidiaba con los de catering, aprobaba las tarjetas de ubicación de los invitados, seleccionaba centros de mesa, y entro todo, se las arreglaba para llamar a miembros de la prensa para discutir las causas de la Fundación Cullen. Era impresionante el número de cosas que hacía a la vez.
Nos sentamos a almorzar juntas y me encontraba completamente relajada. Entonces, de la nada, la dirección de la conversación fue de canapés a compromiso.
"¿Cómo te sientes realmente sobre tu boda con mi hijo?"
Me atoré con el agua. Algunas personas toserían un poco y estarían bien, pero a mí se fue el agua por el camino equivocado y pasaron un par de minutos antes que pudiera hablar. Mi atorada fue respuesta suficiente a su pregunta, por lo que decidí ser tan honesta como era posible.
Cuando pude respirar de nuevo, dije, "me da nervios."
"¿Por qué?"
"Mis padres se divorciaron cuando era joven. El matrimonio es algo que mi madre me hizo prometerle que no haría hasta que tuviera treinta, y siento como si estuviera rompiéndole una promesa a ella." Mi respuesta fue demasiado personal, pero era 100% verdadera.
"El matrimonio es serio, pero es un concepto muy simple. Todo lo que tienes que hacer es preguntarte a ti misma si quieres pasar tu vida con Edward." Esme me dirigió una sonrisa irónica. "Y puesto que ya has aceptado su propuesta, tengo el presentimiento que ya le has echado cabeza."
"No tienes idea," mascullé.
Esme aclaró su garganta delicadamente y ambas comimos por varios minutos. Yo había ordenado un plato de pasta, pensando que sería fácil comerlo con gracia, pero no lo fue. Los fideos seguían resbalándose de mi tenedor y volviendo a caer dentro del tazón con un plop, incluso cuando los enredaba entre los dientes. Debí haber estado conversando por educación, pero mi almuerzo requería toda mi atención. Lo último que necesitaba era salpicar salsa sobre mi inmaculada camisa blanca. Con mi suerte, estaría cubierta en salsa y luego sería fotografiada mientras dejábamos el restaurante. Los encabezados de mañana dirían algo como 'Edward Cullen se casa con harapienta. ¿Por qué?'
"¿Bella, sabías que el cumpleaños de Edward está próximo?"
Yo estaba en medio de masticar un bocado de pasta, por lo que eso me trajo unos segundos para acribillar mi cerebro en busca de la fecha del cumpleaños de Edward. Tenía el documento de nuestra historia prácticamente memorizado. Él nació en Chicago. Se muere por el soufflé de chocolate. Es un as jugando tenis. Tiene 29 años. Si pensaba lo suficiente, podría sacar a relucir el día que se graduó de Dartmouth, y quizás incluso el día que completó su Master en Gestión de Empresas en Harvard. ¿Cuándo era su cumpleaños?
Abrí mi boca para hablar, pero nada salió.
"Está bien. Cuando él nos dijo la fecha de la boda, tuve el presentimiento que no te contó."
Mi mente corrió a mil kilómetros por segundo. ¿Qué podrían tener en común la boda y su cumpleaños? Nuestra boda era en junio 20, y estábamos en mayo, y su cumpleaños se acercaba…
"A él realmente no le gusta su cumpleaños. No fue mucha la sorpresa de que pensara que estaba bien programar la boda justo ese día."
¿Cómo pudo él haber fallado en mencionarme que la fecha de nuestra falsa boda era su cumpleaños? "Yo no sabía…"
"La única razón por la que lo estoy mencionando es porque este es un cumpleaños memorable para él. Debería tener una fiesta."
Me di por vencida con la pasta y la empujé a un lado. Necesitaba estar alerta para esta conversación. "Bueno, si él pretende que su cumpleaños es como cualquier día, entonces lo más probable es que no quiera una fiesta."
Esme estiró su mano y le dio unas palmaditas a la mía. "A veces lo que Edward quiere y lo que él cree que quiere son dos cosas diferentes. Él es un miembro importante de la comunidad, y hay muchas personas a las que les gustaría tener la oportunidad para darle sus buenos deseos. A Alice y a mí nos encantaría planear una fiesta para él, pero no queríamos excedernos si tú estabas planeando algo."
"Bueno…"
"Nos encantaría contar con tu ayuda."
"Um… ¿Edward sabe?"
"Pensamos que sería bueno hacerle una fiesta sorpresa."
"Él debería tener voz en su propio cumpleaños." Metí la mano dentro de mi bolso buscando mi teléfono.
"Estoy segura que él preferiría no estar involucrado en los detalles," dijo Esme. "Pero sé que la fiesta significaría mucho más para él si supiera que tu estuviste involucrada."
¿QHLPDE? Canalicé mi juicio interior sobre lo que podría hacer la prometida de Edward y surgí con un dilema bien grande. Esta era una situación destinada al fracaso. Si ayudaba a planear la fiesta, me arriesgaba a la ira de Edward porque aparentemente era alérgico a su cumpleaños. Si no ayudaba, me arriesgaba indirectamente a su ira, porque Esme y Alice se decepcionarían.
Al final, decidí. La prometida de Edward no querría echarse de enemiga a su suegra. Ella ayudaría a planear la fiesta, pero trataría de influenciarla para que fuera lo más discreta posible.
"Me alegraría ayudar, Esme."
Ella me sonrió. "Maravilloso. Ahora, sobre la boda… sé que dije que veríamos lugares esta semana, pero la próxima semana funcionaría mejor para mí. ¿Qué dices?"
Jueves, Mayo 15 de 2008
Sus brazos estaban debajo de mí. El sol se había puesto y las estrellas estaban comenzando a salir. Mis brazos y piernas estaban sumergidos, pero mi cabeza y pecho estaban sobre la superficie de la tibia agua de la piscina. De vez en cuando, una diminuta gota de lluvia golpearía mi rostro, pero eso no importaría porque ya estaba mojada.
Estaba comenzando a vivir por nuestras lecciones de natación.
Cuando Edward dijo que me enseñaría a nadar, pensé que sólo tendríamos una lección. O tal vez una a la semana. Comenzó de esa forma, pero ahora teníamos una lección casi todos los días, no importaba cuando llegara él a casa, ya que dijo que la mejor forma de aprender era a través de la repetición. Yo estaba aprendiendo más de lo que creí posible (aunque eso no era decir mucho, ya que era una completa tonta cuando de agua se trataba), aunque no podía cogerle el tiro completamente a flotar sobre mi espalda. Tal vez eso tenía algo que ver con la forma en que sus brazos se curvaban debajo de mí mientras practicaba flotar, o tal vez era lo cerca de mí que él se paraba.
Ahora ambos olíamos a cloro todo el tiempo, pero no me importaba.
Habíamos desarrollado una especie de rutina. Cuando Edward daba por terminada nuestras lecciones, nos relajábamos juntos en el agua y hablábamos por un rato antes de entrar. Era algo que se había desarrollado entre nosotros y me encantaba.
Dejé de flotar y mis pies buscaron el piso de la piscina.
Edward dejó caer sus brazos, pero no se alejó de mí. Le sonreí, y sus labios se levantaron ligeramente en respuesta.
"¿Cómo lo hice?"
"Bella, estabas flotando sola. No necesitas que te ayude."
"Tal vez me gusta cuando me ayudas."
Esta vez él sí sonrió, pero también se alejó. Retrocedió hasta que estuvo de espaldas contra la pared de la piscina, y luego levantó sus brazos detrás de él a lo largo del borde de la piscina.
"Mi madre me envió un correo diciéndome que ambas miraron hoy lugares para la boda."
"Lo hicimos." Si hubiéramos estado en la casa, un tema de tensión como nuestra falsa boda hubiera escalado hasta algo feo. Aquí bajo el crepúsculo, con Edward en traje de baño parado a meros centímetros de mí, era imposible estar enojada.
"¿Fue tan malo como pensaste que sería?"
"No realmente," respondí con honestidad. "Tu mamá me contó sobre como acostumbrabas asesinar lombrices."
"Yo no las asesinaba." Edward agachó la cabeza. ¿Se estaba sonrojando? Era imposible decir bajo esta luz. "Estaba incrementando gradualmente la población de lombrices para mejorar la calidad de la tierra."
"Desenterrando docenas de ellas y cortándolas a la mitad." No pude evitar reírme.
"Tenía cuatro."
"Como si eso lo justificara."
"Esto no es justo."
"¿Por qué no?"
"Porque tú estás pasando tiempo con mi madre y ella te está contando toda clase de secretos vergonzosos. ¿Quién me contará sobre ti?"
Ladeé mi cabeza al mirarlo. "Soy un libro abierto. Todo lo que tienes que hacer es preguntar."
"Cierto." Sonrió él. "Ni siquiera sé tu nombre verdadero, pero eres un libro abierto."
"Pregúntame lo que sea."
"¿Cómo es que una chica buena como tú terminó trabajando para el equivalente de la mafia moderna?"
Temblé, aún cuando el agua estaba casi lo bastante caliente para igualarse al agua de la ducha. "Cualquier cosa menos eso."
"Eso es lo que pensé."
"Bueno… ¿de verdad quieres saber?"
Él no respondió, pero sus ojos se encontraron con los míos y mantuvo mi mirada.
"Ellos me dieron una beca. La condición de la beca era que tenía que trabajar allí por tres años después que me graduara."
Edward todavía me estaba mirando fijamente. "¿Los Volturi te pagaron la universidad? ¿No pensaste que eso fuera extraño?"
"Se veía legítimo." Me encogí de hombros.
"¿Todavía estás bajo contrato ahí?"
Me reí, aunque no fuera divertido. "Sip, pero esa es la última de mis preocupaciones."
"¿Entonces fue sólo por el dinero?" Su rostro era incrédulo, como si no pudiera creer que yo estuviera en peligro mortal por algo tan pequeño como la colegiatura.
Por supuesto que él no entendía. ¿Cómo podría? Él nació en un mundo diferente al mío. Traté de no enojarme con él, pero de todas formas un poco de mi rabia se filtró entre de mis palabras. "Tú tienes tanto dinero que ni siquiera piensas en ello, pero para el resto de nosotros, el dinero es algo serio. Antes de que aceptara esa beca, mi papá estaba escribiendo cheques de la cuenta de su retiro para enviarme a la escuela."
"Bella—"
"¿Podemos hablar de algo más feliz? No debería ni siquiera estar contándote esto." Eso, y que amo nuestras lecciones de nado. No vayamos a arruinarlas discutiendo.
Edward se movió hacia mí y puso sus manos sobre mis hombros. "Pienso en nosotros como amigos. Quiero ser tu amigo. ¿Por qué no puedes contarme las cosas?"
El sol se había ido hacía rato, y noté que la oscuridad se había asentado a través de los cielos. Respiré profundo. Necesité hacerlo, pues en el instante en que él se movió hacia mí, respirar se había vuelto difícil. "Yo sé demasiado para estar a salvo. Si te cuento cosas, entonces tu tampoco lo estarás." Sin decir quedó lo mucho que quería que él estuviera a salvo.
Sus manos bajaron por mis hombros y a lo largo de mis brazos, y por un momento, pensé que él iba a besarme. Levanté mi cabeza hacia la suya, esperando.
"Deberíamos entrar," murmuró él, sus manos todavía sobre mis brazos.
Quedé un poco decepcionada, pero lo escondí bien. Después de todo, le vería de nuevo mañana en la noche. Ambos nos envolvimos en toallas y regresamos a la casa. Afuera del halo de las lámparas de calor, el aire estaba frío.
Yo lo sé, apesto en cuanto a responder reviews. Pero quiero que sepan que aprecio enormemente todos y cada uno de sus comentarios. Ellos son los que me motivan a seguir traduciendo después de un día de los mil demonios o de una mala noche. O simplemente cuando tengo los ánimos por el piso. Recordar que ustedes están ahí, que confían en mí y que esperan el siguiente cap es motivación más que suficiente, y por eso mismo les agradezco, y también a todas las personas que han puesto esta y mis otras traducciones en alertas y favoritos. Su apoyo vale oro. Mil Gracias n.n
El siguiente cap lo subo el lunes si Dios quiere. ¡Nos estamos leyendo! n.n
