"Un exorcismo no me hará nada, esperaba que fueras un chico inteligente y te hubieras dado cuenta ya." Usando una fuerza casi sobrehumana Sam, consiguió ponerse en pie. El demonio miró al cazador, sorprendido por la enorme fortaleza que demostraba tener.

"¿Quién ha dicho que vaya a usa un exorcismo." Sam sonrió con una maldad que incluso puso el vello de punta a Evelyn. Levantó una mano hacia el demonio y este dio un paso atrás al notar la presión sobre el cuerpo del cazador que estaba ocupando.

"¿Vas a usar tus poderes demoníacos y yo que creía que querías a tu hermano como para no jugar con fuego. Al menos será divertido ver que nuestros poderes te llevan directamente al infierno."

"¡Sam ¿es eso verdad?!" El cazador se volvió hacia Evelyn, el miedo se reflejaba en los ojos de su compañera, pero él tan sólo le sonrió, de la misma forma tranquila y encantadora que lo había hecho cuando la había conocido. "¿No hay otra manera verdad?"

"No, no la hay, pero tranquila." Sam se volvió de nuevo al demonio. "No pienso dejarme arrastrar a su mundo de muerte y destrucción."

"Pero mataras a tu hermano. Pobre Dean, él que todavía piensa que puedes salvarlo de mi y en lugar de eso vas a mandarlo directamente con mis hermanos." El demonio, recompuesto del primer ataque, dio un paso hacia Sam, pero no consiguió hacerle sentir nada con sus palabras. "Parece que lo tienes todo controlado Sam. Puede que sea un buen momento para despedirte de tu hermano."

"No voy a perder a mi hermano." Sam se concentró de nuevo, preocuparse por Evelyn y por lo que debería estar pasando Dean, le había hecho dejar de atacar al demonio. Tensó la mano y el demonio lanzó un gemido a través del cuerpo de su hermano. "Y si te vas ahora mismo de su cuerpo, puede que te deje vivir."

"Te crees muy listo, pero que pasa si es la mano de Dean la que te ataca." El demonio dio dos pasos rápidamente y sujetó a Sam del cuello. Dean le estaba sonriendo con tanta maldad, que por mucho que Sam supiera que ese no era su hermano, no podía dejar de contemplar esa mirada tan horrible. "Vamos Sammy, sigue atacándome, esta cosa no aguantará eternamente así y si me das un poco de tiempo… Agh."

"¡Dean!" Pero su hermano ya no estaba allí. Durante unos segundos había podido comprobar que Dean estaba todavía allí, luchando como siempre, intentando sacarse el demonio del cuerpo, pero lo había perdido. "Devuélveme a mi hermano, maldito bastardo, deja de hacerle daño ahora mismo o si no…"

"Si no ¿Qué? Le harás daño tu en mi lugar." El demonio apretó más la garganta de Sam y el cazador comenzó a no ser capaz de respirar. Pero no podía hacerle nada a Dean. Por mucho que supiera que no era su hermano el que tenía el control sobre ese cuerpo, que era otra criatura el que estaba a punto de matarle; los ojos que le miraban, la voz, todo era de Dean y no podía hacerle daño.

"Sam, se que no quieres hacerlo y por lo poco que conozco a tu hermano, se que es muy fuerte. Lo aguantará y si no lo hace." La mirada de Sam aterrorizada por las palabras que acababa de pronunciar destrozó a Evelyn, pero si querían salir de allí con vida, Sam tenía que terminar con eso. "Preferirá estar muerto a tener que ser el brazo ejecutor de ese demonio."

El demonio estaba haciendo una fuerte presión sobre toda la habitación, su poder estaba recuperándose y para todos los allí presentes era casi imposible moverse sin hacerse mucho daño.

Aún así, Evelyn se arrastró por el suelo y tomó la mano de Sam. "Qué bonito es el amor de los humanos. Es una pena que por culpa de ese estúpido sentimiento os convirtáis en presas fáciles.

"Estoy a tu lado." Dijo Evelyn como si se estuviera ahogando."

"Evy…" Ella negó con la cabeza.

"No te preocupes por mi, podré soportarlo, igual que Dean, sigue con lo que estabas haciendo." Evelyn apretó con una gran fuerza la mano de Sam, el demonio le estaba estrangulando mentalmente, pero no podía fallarle a Sam a ahora.

"Vas a dejarlos en paz." Una fuerza invisible comenzó a recorrer el cuerpo de Sam, como si Evelyn se la estuviera entregando, sacrificando su bienestar personal al hacerlo. "Mi hermano, Evelyn, Bobby… todos van a salir sanos y salvos de aquí y tu no lo vas a impedir."

Sintió que algo salía de sus dedos, aunque no lo podía ver. La misma fuerza que había inundado su cuerpo, empujó al demonio contra la pared, haciéndole perder la concentración que tenía puesta en Sam y en Evelyn.

La chica se quedó en el suelo, tosiendo con fuerza, sin soltar la mano del cazador y este de rodillas, junto a ella, no pues no quería separarse de la chica para que no le ocurriera nada malo, mantuvo la mirada fija en el demonio.

Sam se había recuperado del ataque del demonio y estaba preparado para hacerle frente y derrotarle de una vez. Sin embargo, si había algo contra lo que no podía luchar, era el juego mental en el que el demonio usaba a su hermano.

"Sam, hay otras formas, si lo haces así me matarás." Sam no se inmutó, aunque poco a poco, sentía que su corazón se iba rompiendo cada vez que el demonio o su propio hermano, gemían por el dolor. "Estoy cansado Sammy, no creo que pueda hacerlo. Sigue luchando por mi y por papá."

"¡Cállate! Dean jamás diría eso. Dean es un cazador, mejor que yo y el sacrificio no le da miedo. Deja de hacerme creer que eres él, cuando ni siquiera conoces sus sentimientos." Sam miró de reojo a Evelyn y ella asintió. Le soltó la mano a la chica y tras levantarse fue caminando hacia el demonio. "Has jugado con fuego al usar tan torpemente a mi hermano. Lo pagarás caro y con un poco de suerte no vuelva a ver nunca más."

Por fin tenía al demonio cara a cara y por primera vez creía verlo como alguien asustado, que supiera lo que iba a ocurrir. Se agachó hasta él y sin dejarle pronunciar una sola palabra, colocó su mano sobre el pecho de Dean.

"Dean, espero que fuera el demonio el que estaba hablando y puedas aguantar esto, porque va a doler y mucho. Lo siento hermano." Sam cerró los ojos, estaba a punto de dar el golpe de gracia sobre el demonio y el peor temor que podía imaginar estaba más presente que nunca. "No te mueras por favor."

De repente, todo pareció convertirse en un remolino. Sam estaba usando tanta fuerza que Bobby y Evelyn creyeron que la habitación había comenzado a dar vueltas como si se tratara de la casa de Dorothy. Todo tembló y un fuerte viento comenzó a girar alrededor de Sam.

Bobby y Evelyn cerraron los ojos con fuerza, mientras escuchaban hablar a Sam, pronunciando palabras que no eran capaces de distinguir por culpa del terrible viento. A los pocos segundos, todo parecía haber terminado, todo estaba otra vez en calma.

Evelyn abrió los ojos al notar unas manos que le tocaban. Levantó la mirada al ver a Bobby y este le ayudó a ponerse en pie. "¿Ya está?" Pero el veterano cazador no la estaba mirando a ella; tenía la mirada puesta en el fondo de la habitación, sin pestañear, casi sin respirar.

La chica miró hacia allí y ahogó un fuerte grito. Los dos Winchester estaban en el suelo, quietos, completamente inmóviles, inconscientes, en el mejor de los casos, porque Evelyn no sabía lo que les ocurría.

"Oh dios mío, Sam." Todavía estaba dolorida, pero no le importó, se movió con rapidez hasta el menor de los hermanos y le tocó la mejilla con la punta de los dedos. Sin embargo él no reaccionó. "Esto no era parte del plan, no tenía que acabar así. Tenías que habérmelo dicho." Se dejó caer a su lado y tomó su rostro entre sus manos al ver que seguía en el mismo esto. "Bobby."

El otro cazador estaba junto a Dean. Su estado no era mucho mejor que el de su hermano. Su rostro estaba pálido, no había color en sus mejillas y apenas parecía respiraba.

"¿Tu lo sabías?" Le preguntó a Bobby, sin que este pareciera que iba a contestarle. "¿Tu sabías como iba a terminar esto y no me dijiste nada? Dejaste que le incitara a suicidarse y no me lo advertiste." Dejó caer el rostro sobre el pecho de Sam y entonces lo escuchó. Muy leve, apenas audible, su corazón estaba latiendo. "¡Está vivo! Sam está vivo. Vamos ayúdame a colocarlo sobre la cama."

Bobby tardó unos momentos en moverse, no quería separarse de Dean, al fin y al cabo se sentía responsable del chico. Ya podía imaginarse la voz de John Winchester increpándole por no haberse dado cuenta antes de que su hijo estaba poseído. Pero no dijo nada.

"En seguida vuelvo muchacho, tu sólo aguanta un poco más."

"Sammy…" Dijo Dean con un hilo de voz, al mismo tiempo que sujetó la mano de Bobby para impedir que se alejara.

"Tu hermano está bien." El cazador se volvió hacia el otro hermano. No era necesario decirle todo la verdad a Dean en su estado. "Se pondría bien y en cuanto sepa que tu también lo estás, se recuperará mucho antes."

"Cuida de él por favor." Dean dejó caer su mano. Estaba agotado, en eso no había mentido el demonio. El enfrentamiento con su hermano lo había debilitado demasiado y por un momento había llegado a creer que la fuerza del demonio lo mataría. Necesitaba descansar y ahora que sabía que Sam estaba bien, aunque la voz de Bobby no hubiera sido muy convincente; era suficiente para poder dormir tranquilo.

"Con cuidado." Entre Bobby y Evelyn, dejaron a Sam en la cama, aunque no les fue nada fácil. Evelyn se sentó a su lado y le acarició la mejilla. se sentía sola, Sam estaba allí con ella, pero no lo estaba realmente. Le había excluido de su plan, bien para que no le detuviera, bien para que no tuviera miedo, pero al fin y al cabo había estado fuera del equipo, Sam no la consideraba una Winchester más.

Sin embargo, cuando Sam se removió el cama e hizo un pequeño ruido, Evely dejó de pensar en eso y se tumbó a su lado, abrazándolo, como si le hiciera falta calor o simplemente para que supiera que estaba a su lado.

"Dean." Al escucharle hablar, Evelyn sonrió, pero había tristeza en su expresión, porque ella deseaba que la primera palabra de su novio, fuera el suyo. "Dean."

"Shhh, tranquilo, Dean está bien, lo has conseguido."

"Lo siento."

"Sam, descansa."

"No quise mentirte, perdóname por favor. No me…" Sam perdió el conocimiento antes de terminar de hablar, pero a Evelyn no le importaba, simplemente se quedó allí, a su lado. Cuando estuviera bien le diría lo que le preocupaba.