Regulus había sido la primera persona en la que pensó cuando pasó todo. En otras condiciones habría sido Lily pero Snape sabía que habría llevado el grito al cielo y ahora mismo lo único que necesitaba era calma. Había decidido contactarle puesto que no confiaba en llegar de una pieza o al sitio correcto si se aparecía o usaba la red flu. Además, llegar a casa de Regulus por ese último medio sin avisar tampoco era una opción, no quería comprometer a su amigo demasiado.

Cuando Snape llegó al callejón, Regulus ya estaba esperándolo. En pocas palabras le contó que necesitaba un sitio para quedarse esa noche. Regulus no pudo negarse y en poco tiempo estuvieron en su habitación sumidos en un silencio que ninguno rompió mientras le curaba la mano y le daba una poción para el mareo. No había podido tomársela antes de salir porque no tenía. Cuando el mareo se fue, su amigo le había pedido que le contara todo lo que había pasado y él lo hizo, aunque lo resumió todo bastante bien.

A pesar de que la mansión de los Black tenía numerosas habitaciones, Regulus había hecho que se quedase en la suya, haciendo aparecer otra cama en la espaciada habitación. Ninguno de sus padres sabía que estaba allí porque estaban durmiendo. De hecho, Snape le había despertado.

Cuando Severus despertó Regulus ya no estaba, tampoco sabía que hora era pero la luz entraba por la ventana, por lo que debía ser de día. Sin saber muy bien que hacer, se arregló y salió de la habitación, buscando el comedor de la mansión. Estaba un poco temeroso de encontrar a sus padres sin que su hijo les hubiese contado nada. Después de todo, estaban prácticamente obligando a su hijo a que se uniese al Señor Oscuro. No obstante, Regulus le había dicho que la implicación de sus padres con el Lord solo era esa, puesto que no sabían nada de lo que se cocía dentro de la organización, prefiriendo mantenerse al margen y mandando a su hijo como representación de la familia aunque sin duda estaban de acuerdo con muchas de sus ideas. Cuando Snape se enteró de eso, estuvo bastante enfadado con aquella mujer que prácticamente mandaba a su hijo al matadero.

Hacía años que no veía a los señores Black, si bien sabía de ellos por Regulus y que le habían mandado recuerdos, no sabría como reaccionarían al verle allí, habían pasado muchos años y probablemente habían límites para la relación que ellos y un mestizo pudiesen tener, al fin y al cabo era la primera vez que pisaba su mansión y sin una invitación formal.

Vagando por unos pasillos, escuchó a lo lejos unos murmullos que sin dudarlo ni un segundo siguió, llegando al comedor donde al pasar el marco de la puerta tres pares de ojos idénticos lo penetraron con la mirada.

Si bien Sirius era un calco de su padre, Regulus quien portaba también el físico de Orion había heredado sin duda la elegancia de su madre, así como sus marcadas facciones.

-Señor y Señora Black- dijo Snape con una inclinación de cabeza.

-Madre, este es Severus Snape Prince-presentó su hijo.

-Lo se, aunque sin duda ha cambiado mucho pero es igual a Eileen- dijo Walburga.

-Regulus nos ha puesto al corriente, ¿tienes hambre?- preguntó Orion.

-Si, señor- y Orion hizo un gesto para que se sentara en el otro lado de la mesa, junto a Regulus.

-Sírvete lo que gustes.

El resto del desayuno transcurrió en silencio y aunque Snape se encontraba tenso, no lo habían echado ni maldecido, lo cual sin duda debía ser una buena señal. Aunque también sabía que como mucho en dos días tendría que salir e irse a otro sitio. En ese tiempo, tenía que decidir que era lo que iba a hacer y escribirle una carta a Lucius informándole, no quería encontrarse en la misma situación dos veces en tan poco tiempo.

-Regulus me dijo que estabas viviendo con el rebelde y sus amigos.

-Así es señora.

-Oh, llámame Walburga, señora me hace parecer más mayor- Snape asintió- ¿Cómo lo está haciendo Eileen? Hace años que no se nada de ella.

-Como sabe nos separamos al abandonar esa casa. Ahora está viviendo en un apartamento en el mundo... muggle-dijo mirando a Walburga al pronunciar esa última palabra.

-¿Por qué no vuelve al mundo mágico? Ya no hay nada que la ate-preguntó Orion.

-Ah, está más cómoda en el mundo muggle- dijo simplemente.

-Nunca terminaré de entenderla. Y dime, ¿es cierto que te has distanciado de Sirius?- Severus asintió- ya veo, parece que una vez pudo alejarse de nosotros, cortó con todo. Lo siento, muchacho.

-No se disculpe. Todos hemos cambiado con el paso del tiempo- los presentes asintieron.

-Disfruta tu estancia, tenemos reuniones a las que asistir.

-¿Qué vas a hacer ahora?- Preguntó Regulus cuando sus padres se fueron, relajando su postura en la silla y abandonando todo formalismo.

-Supongo que volveré mañana a por el resto de mis cosas y quizá me quede una temporada en casa de Lily si no le importa- Se veía en la cara que a Regulus no le gustaba la idea- Tu situación y la de Lucius es delicada, no puedo quedarme con vosotros y no quiero preocupar a mi madre ahora que intenta rehacer su vida.

-Si te unieses al Lord, sería diferente. Puede que te veas beneficiado. Podrías quedarte con nosotros sin problemas y lo tendrías todo más fácil.

-No es una opción Regulus, no insistas- dijo apretando los labios en una fina línea.

-Está bien pero dime ¿cómo estás? Cuando nos reunimos aquella vez, pensaba que Sirius estaba cambiando, pero por lo que me contaste anoche supongo que no.

-No me importa Regulus. Quizá bajé demasiado la guardia pero nada más, es lo que siempre ha hecho- dijo Snape con su rostro serio.

-Pero tu aún le...-empezó a decir.

-Si- le interrumpió, no dejando que terminase la frase.

-¿Qué le ves? Llevas así más de 8 años.

-No lo se-dijo sinceramente- probablemente esté atrapado en el recuerdo- Regulus suspiró.

-Pienso que lo mejor sería que te fueras del país, así matarías dos pájaros de un tiro, te alejarías de ellos y del Lord. Francia está bien, si quieres puedo mirarte algo, a mi madre no le importara- Severus negó con la cabeza- Ya lo sabía pero tenía que intentarlo- Por cierto, ¿para qué querías que fuera al apartamento?

-Lo había olvidado. No puedo decírtelo. Pero, llegado el momento lo sabrás, solo que... probablemente nos reunamos en otro sitio. Te contactaré- Regulus lo miraba con la ceja enarcada.

-Bien, Don Misterio, ya me informarás- dijo sabiendo que era inútil sacarle información cuando no quería decir nada.

Había pasado más de medio día desde que Snape se había ido. Sirius no había comido ni desayunado a pesar de que le habían instado a salir de su cuarto a lo largo del día. Remus sabía que había llorado, tenía los ojos rojos y la mirada perdida, pero también sabía que no quería hablar, no estaba listo, por lo que decidió esperar hasta que llegase la hora de la cena, decidido a que si no salía de su habitación o no comía le obligaría a cenar y a contarle lo que pasaba por su cabeza. Por su parte, James había seguido como si nada, solo tenía dos preocupaciones en su mente: la reacción de Lily y el enfado de Sirius, quien sospechaba que se había enfadado con él, aunque desconocía los motivos, pero dado que siempre arreglaban todo ese era el menor de sus problemas.

Lily no tardó en hacerse aparecer, a las 6 pasadas de la tarde hizo acto de presencia tocando el timbre con una expresión de enfado que se hacía manifiesta por cada uno de sus poros, como si el cuerpo de alguna forma necesitase liberarse para no explotar, que probablemente sería lo que finalmente pasaría.

-Veo que Quejicus ya ha ido de chivato, déjame darte mi versión antes de que digas nada-dijo James al abrir la puerta.

Lily lo miraba fijamente.

- Apenas le toqué y se que esconde algo- se defendió, la cara de Lily se endureció- Intenté ver que escondía en su torso o espalda y se puso hecho una furia, probablemente sea la marca lo que oculta.

-¿Qué has hecho qué?- gritó, retumbando el grito por la casa, como si hubiese usado un hechizo amplificador.

-Intenté ver si tenía la marca...-murmuró.

-¿Dónde está Severus?

-No lo sabemos- dijo Remus.

-¿No estaba contigo?- preguntó Sirius quien finalmente había salido de su cuarto al escuchar a Lily.

-Claro que no, habíamos quedado hace 2 horas y no se ha presentado- dijo furiosa- Que alguien me explique lo que ha pasado, porque obviamente hay cosas que no se- dijo apuntando a James.

-¿No te ha dicho nada?- preguntó Remus.

-¿Qué es lo que me tenía que decir?- preguntó en jarras.

Los merodeadores la pusieron al día de lo que había sucedido la noche anterior sin darle detalles innecesarios cómo el golpe en la cabeza y el mordisco que Snape se había dado. Era una versión de los hechos bastante suave pero sin duda lo que más la enfureció era lo que James había pretendido al intentar quitarle la camisa, rompiendo además lo que ella misma le había regalado. Su rostro se había ido poniendo cada vez más serio con el relato, James quería esconderse temiendo la reacción de su pelirroja pero nadie iba a poder detener lo que se avecinaba.

-Te lo advertí- dijo mirándole fijamente- que si le hacías algo, te las verías conmigo.

-Pensaba que estaba saliendo contigo y dijo que no te veía atractiva- intentó defenderse.

-Tu ves atractivo a Sirius, ¿eh?- inquirió y James negó la cabeza- Pues obviamente si es gay no me va a ver atractiva y además, dado el caso quien debería enfadarse soy yo, no tu y escúchame James, no soy NADA tuyo NADA, si saliera con él o con cualquier otro no tienes ningún derecho a hacer lo que hiciste.

Sirius y Remus miraban la situación sin atreverse a hacer nada, sabían que no estaban exentos de culpa porque lo presenciaron todo pero no querían la furia de la pelirroja.

-Pero yo te quiero-murmuró James.

-Si, de eso te llenas la boca todos los días, pero más te vale que Severus esté bien porque sino, no te atrevas a dirigirme la palabra- Los ojos de James se hicieron el doble de grandes- y más te vale disculparte con él.

-¿Por qué tendría que hacerlo?

-Porque eres un inmaduro, un maldito celoso y un infantil que no respeta a mi mejor amigo y si quieres seguir comiendo conmigo eso es precisamente lo que vas a hacer- le amenazó.

-¿Y sino está contigo, dónde está?- preguntó Sirius preocupado.

Lily lo fulminó con la mirada.

-Y tu, pensabas que estabas cambiando, me has decepcionado.

-Lily, lo está haciendo- intervino Remus y Lily suspiró.

-Callaros un minuto- dijo mirándolos- Expectro Patronum- y una cierva igual a la de Snape apareció- Sev, ¿Estás bien? ¿Dónde estás? Escríbeme.

-¿Por qué tu patronus es el mismo que el de Snape?- preguntó Black

Era algo que no se quitaba de la cabeza. Al fin y al cabo ¿por que tenía su mismo patronus si no la quería de esa forma? No creía que fuera una simple coincidencia.

-Eso es algo que tendrás que preguntarle a él, no a mí- sentenció.

-No me lo dirá- murmuró.

-Yo tampoco lo haría, después de todo has sido un imbécil, aunque no tanto como ese de ahí- dijo señalando a James quien se había sentado en el sofá y tenía las manos en la cabeza.

Una cierva idéntica volvía a entrar al salón, deslizándose con gracia hasta estar delante de Lily, transmitiendo un único y breve mensaje con la voz pausada de Snape que decía "No ha sido nada, estoy bien".

La cara enfadada de Lily había sido reemplazada por una que reflejaba pena, porque su amigo era imposible que estuviese bien, solo pretendía que no se preocupara, lo conocía muy bien. Había escuchado durante años como decía "estoy bien", "no ha sido nada", "no ha pasado nada" "no me importa" o "no tienes que preocuparte", porque cuando decía algunas de esas cosas y tenía el rostro inexpresivo era porque algo había pasado, algo le afectaba y lo ocultaba todo tras una máscara que no dejaba ver a nadie, ni siquiera a ella, porque cuando verdaderamente no había pasado nada, no tenía ningún reparo en contarlo. Eran las cosas que le afectaban las que siempre luchaba por ocultar y las que ella no siempre conseguía sonsacarle.

Miro a los presentes dolida y sin decir nada más abandonó esa casa, culpándose en parte por haber hecho que su amigo se mudase, por incluso haber pensado que empezaban a aceptarlo, sobretodo Black. Aún así, supo que aunque las cosas hubiesen acabado de esa forma, en ese momento había hecho lo mejor para su amigo. Ahora tendría que pensar en cómo ayudarle nuevamente.