Este capítulo es una secuencia de historias flashback sobre los capítulos anteriores.
Capítulo 14
Historia alrededor de un soldado muerto (Flashback 1)
-Uhm!, eso estuvo delicioso, hagámoslo otra vez –dijo pícaramente la joven youkai que estaba tendida desnuda en una manta bajo un frondoso árbol que la escondía de ojos curiosos
-Me encantaría, futura señora Iyema –respondió el joven youkai dándole un tierno beso en la mejilla y levantándose para acomodarse el uniforme de la guardia del Oeste
-Es qué no puedes llegar un poquito tarde? –insistió melosamente ella
-Créeme –dijo él acomodando su cinto y espada –ya estoy tarde –y explicó- hoy me toca con Hinagata y él siempre llega tarde, ahora que su cachorro ha nacido, y para colmo, reemplazamos a los hermanos Youta, ellos no esperan ni un segundo, sino estamos para el cambio de guardia sólo se van.
-Pues, deberían castigarlos a ellos.
El joven soldado río.
-El castigo lo tendré yo porque debiera estar ahí desde hace más de 5 minutos
-Felizmente ika no es así de exigente
El joven soldado la levantó y la ayudó a vestirse.
-Tenemos suerte que te hayan ofrecido un puesto en el palacio, así podremos vernos más
-Recuerda que Ika es mi tía abuela. Cuando se lo pedí, estuvo muy contenta de hacerme el favor. Necesitaba alguien de confianza, más ahora que hay una señora humana preñada en palacio.
El joven la tomó del brazo e hizo girar a su futura esposa. Ella reía feliz. Cuando quedaron frente a frente le dio un apasionado beso en los labios.
-Por mí, me quedaría aquí por siempre –dijo sin dejar de besarla
-Pues si te castigan, que no sea dándote otro turno para que no llegues a la boda, Sr. Iyema
-Sí me castigan, futura Sra. Iyema, usted tendría que buscarse a otro… -dijo mirándola seriamente.
Ella lo miró desconcertada. Luego al comprender lo que realmente quería decirle, sus ojos se entornaron y su actitud paso a mostrar una agresividad que el joven youkai nunca había visto en su novia.
-Pues si te hacen daño, juro que te vengaré!
-Cálmate –dijo él buscando tranquilizarla –además que podrías hacer tú contra alguno de los generales… o contra el mismo Lord Sesshoumaru?
-No subestimes a una mujer enamorada, Iyema Mirato
-Nunca te subestimaría, mi esposa –dijo él seriamente –pero ya se me hace tarde. Nos vemos en la boda.
-Te amo Sr. Iyema
Y el joven soldado sonriendo se fue a toda velocidad para hacer su turno nocturno de guardia, que duraría hasta el amanecer. Estaba feliz porque al día siguiente sería su boda con Araka, la mujer de la que se había enamorado desde que era un cachorro.
Esa noche, aprovechando el cambio de guardia, Rin se fue del palacio montada en Ah-Un. (1)
Buscando una prenda valiosa (Flashback 2)
La joven youkai salió de su escondite en la maleza cuando estuvo segura que el capitán de la guardia estaba ya lejos con su carga humana y el dragón de dos cabezas. (2)
Ha sido una fiera batalla, se dijo, y empezó a caminar entre los troncos y ramas caídos. Se acercó a los dos youkais que estaban tirados en el suelo y sintió repugnancia. Definitivamente están muertos. Siguió caminando hasta que su pie tropezó con un bolso de tela. Capaz es lo que estoy buscando. Lo abrió y encontró un par de finos kimonos. Los alzó de uno en uno y los estiró de una sacudida para mirarlos detenidamente. Luego cerró los ojos y pasó su mano por la prenda, sin tocarla. Nada. Suspiró. Dio algunas vueltas buscando en el suelo. Ha sido un viaje inútil. Hasta que un brillo entre unas ramas que empezaban a secarse llamo su atención. Se agachó y lo levantó. Inmediatamente su mente se puso en blanco. Como flashes vinieron a ella tristeza, angustia, alegría, regocijo, desesperación. Cuántos sentimientos encerrados en ese objeto. Lo encontré!. Lady Mimike pagará una fortuna por ésto. Y retornó sobre sus pasos, guardando cuidadosamente el collar de perlas entre su ropa.
Preguntas y deseos de una embarazada (Flashback 3)
El futón revotaba rítmicamente contra la pared gracias a las embestidas del Inuyoukai dentro de la hermosa Rin, ambos gimiendo y sudando de placer. Con los ojos cerrados, ambos profundizaban las eróticas sensaciones dentro de su cuerpo y la pasión les liberaba de todo pensamiento dejándose llevar sólo por el instinto. Rin se sujetaba de las negras sábanas de fina seda mientras que sus piernas abrazaban con fuerza a Sesshoumaru por las caderas. Él, encima de ella, con medio cuerpo levantado tenía sus brazos extendidos para no caer con todo el peso de su cuerpo sobre ella y su vientre.
Y así, continuaron gimiendo y saboreando todo el placer que el movimiento de sus cuerpos les estaba dando hasta que él se derramó dentro de ella, gritando ambos de gozo por haber llegado a la gloria.
-Fue maravilloso –exclamó ella abriendo los ojos y susurró–Te amo.
El Lord, que la había estado contemplando, por respuesta, la besó tiernamente en los labios para luego dejarse caer a su lado. Luego extendió un brazo y la acercó a él para que ella se acurrucara en su sudoroso y bien formado cuerpo.
Nunca me dice nada, se dijo Rin. Y las palabras "objeto sexual" de Jaken vinieron a su cabeza, martillando su mente. Instintivamente, al sentir la opresión en su pecho apretujó sus brazos y piernas como un ovillo, cubriéndose y agarrando la negra sábana con fuerza.
-Rin? –preguntó Sesshoumaru viéndola detenidamente con una ceja levantada
Ella sólo apretó más su cuerpo entre sí, escondiendo la mitad de su rostro en la sábana.
-Rin, estás bien? –preguntó nuevamente el Daiyoukai con gruesa voz
Ella movió la cabeza asintiendo pero las lágrimas ya se le escapaban y empezaban a mojar el pecho del Lord. Él se levantó un poco, tomando con cuidado su rostro lo volteó para ver sus preciosos ojos marrones.
-Te he hecho daño Rin? –preguntó con los ojos entornados. Ante cualquiera, la expresión de su rostro aparentaba serenidad, pero ella lo conocía lo suficiente para leer la preocupación en sus bellos ojos dorados.
-No –respondió sin pensar. Se sentó cubriéndose aún con la sábana y agregó –Sí
El Daiyoukai se sentó a su lado mirándola profundamente ahora con los ojos bien abiertos. Cómo te he hecho daño Rin?. Ella al ver que él no decía palabra y sólo la miraba con ese brillo de preocupación en sus ojos quiso decirle algo, pero no sabía por dónde comenzar y tampoco sabía que era lo que realmente le disgustaba. Desde que regresó al palacio, ella había aceptado nuevamente hacer el amor con él, nunca negándose, aunque sabía su realidad. Realmente lo amaba y se lo había dicho en varias oportunidades. Él no se lo había dicho. Pero ella lo conocía, más que nadie, más que incluso Jaken, su fiel acompañantes por cientos de años. Capaz no era su esposa. Capaz era una concubina. Pero no era un mero objeto sexual de él. Ella lo conocía y sabía. Sí, ella sabía que él la apreciaba, que ella era alguien especial para él. Sabía que era importante en su vida. Pero la amaba?. Ella tenía la esperanza que sí. Esperaba realmente que él se lo dijera?. Qué él dijera "te amo"?. No. No lo haría el Sesshoumaru que ella conocía.
Rin estaba absorta en sus pensamientos y el Inuyoukai la continuaba mirando en silencio, expectante.
-Sesshoumarusama –murmuró ella –me ama?
Él la tomó del mentón y giro su rostro hacia él. Sus ojos dorados se perdieron en sus profundos ojos marrones. La amaba, la adoraba.
-Sí –dijo con una voz grave que sólo Rin podía leer que tenía emociones dentro de ella.
Ella lo abrazo con fuerza y Sesshoumaru le correspondió el abrazo besándole la cabeza, la frente, la nariz y luego los labios, apasionadamente, profundizando en la cavidad de su boca, jugando con su lengua. Queriendo demostrarle en ese beso cuanto la amaba. Hasta que se quedaron sin aliento. Ella se apoyó en su pecho, más calmada, más tranquila, pero aún quedaba una pregunta.
Él era tan atento y tan gentil con ella, y sólo con ella, y nada más para ella. En privado, sin que nadie pudiera darse cuenta. Le avergonzaba amar a una humana?, o le avergonzaba amar a su concubina?. Porque no solo no correspondía sino huía a las caricias públicas?. Porque no había hecho ningún gesto de amor hacia ella en público?. Sabía que él era un Daiyoukai pero ella tenía la necesidad de sentirse amada, y qué eso fuera evidente para todos. Aunque sea una ve. Era porque era una humana con sentimientos diferente a los youkais?. No, se dijo ella, era porque ella era mujer y necesitaba esos gestos, de vez en cuando por lo menos.
-Sesshoumarusama –dijo nuevamente con ternura, levantando su rostro del pecho de él –porque no me muestra afecto?
El Lord la miró sorprendido, arqueando una ceja. No le muestro afecto?. Acaso no me entregó a ella cada noche?. No la besó y abrazó con pasión?. No la cuidó y la protejo como si fuera el más frágil, fino y delicado cristal?. Acaso no la satisfago en todo?. Realmente, no entendía. Espero en silencio que ella se explicase.
Al verlo, Rin suspiró. Le estaba pidiendo demasiado.
-Mi Señor, sólo prométame que no rehuirá de algún gesto mío de afecto en público
Sesshoumaru siguió con la ceja arqueada. Seguía sin entender, pero si eso era lo que ella quería, lo haría, aunque dependiendo de las circunstancias en algún momento le costase hacerlo.
-Haz como desees Rin.
Ella sonrió mostrándose plenamente feliz y luego bostezó.
-Descansa –ordenó él, y se recostó en el futón jalándola delicadamente para que se apoyara encima suyo. Le acarició tiernamente la cabeza y jugó con sus cabellos, hasta que Rin se quedó profundamente dormida. Pensaba en las preguntas de Rin, y al rato esbozó una sonrisa en sus labios. Había comprendido.
Te amo, mi dulce y tierna Rin. Te amo tal como eres. No será este Sesshoumaru quien te cambie. Descansa, mi amor. Y luego, cerró los ojos, había decidido viajar al Norte al día siguiente, ya se lo comunicaría a Rin después.
En la mañana, Rin estaba paseando con Ika y Jaken en el jardín interior cubierto de nieve, observando los peces del estanque. Se aproximó a ella acompañado del general mayor para comunicarle sobre su viaje al Norte. Cuando ella lo besó delante de todos, él recordó sus palabras y se permitió disfrutar de ese beso, que luego quiso profundizar, ante el deleite y admiración de los presentes. (3)
Al terminar el delicioso beso, se quedo contemplando su bello rostro. La iba a extrañar ahora que se iba al Norte para cumplir con su palabra y cerrar ese estúpido acuerdo que le impedía marcarla como su pareja para toda la vida. Contemplaba sus mejillas sonrosadas, sus rojos y carnosos labios, sus brillantes ojos. Realmente la iba a extrañar. Y sin pensarlo, la cargó y ella instintivamente se abrazó a su cuello con una sonrisa. Sabía lo que él quería. Se introdujeron nuevamente en el palacio, hacia sus aposentos.
-Eh?... mi Lord? –dijo el general mayor sorprendido. Detrás Ika, Jaken y Osaka dibujaban una gran sonrisa en sus emotivos rostros.
-Espere aquí, general –ordenó fríamente, por lo que el general mayor se quedo en una pieza y sólo volteo al escuchar las apenas audibles risas de los tres.
La historia de Taro (Flashback 4)
En el salón se escuchaba el ruido de las espadas chocando entre sí. El joven se defendía lo mejor que podía del youkai que lo estaba atacando, pero perdió el equilibrio y cayó de bruces al suelo.
-De pie! –le dijo el youkai
El joven se paró lo más pronto que pudo para continuar recibiendo ataques del youkai hasta que éste le puso la espada en el cuello.
-Está bien… continuarán la práctica otro día –dijo una voz detrás.
-Si mi Lord –y el youkai envainó su espada
-Ven Taro, te ayudo –le dijo el Lord ofreciéndole su mano
-Gracias padre –y cuando estuvo de pie –siento decepcionarlo una vez más
-Taro, hijo, no me decepcionas. Perdóname que te exija mucho al pedirte que estés a la altura de un youkai de la guardia real en combate.
-Bueno, pero en un duelo de gracia, yo gano!
El Lord rió. Era difícil no hacerlo con el agradable carácter de su hijo.
-Te pareces tanto a tu madre!
-Ya padre, no se me ponga triste otra vez, eh?, o me veré obligado a cambiar de cara
-Ay, hijo!, no cambias, lástima que nunca te acepten como mi sucesor
-Lo sé padre, pero no soy un youkai para gobernar a los youkais
-Pero si aceptaste gobernar a los humanos como Daimyo
-Estoy más cerca de ellos que de los youkais, padre. Te agradezco que dejes entrar más villas humanas a tus tierras.
-Hijo, también tengo sangre humana en mis venas. Algún día los youkais se darán cuenta que los humanos son los que van a dominar, no ellos. La fuerza de la raza humana viene de su interior, de sus deseos de dejar huella en este mundo, de amor. Creo firmemente que los youkais deberían aprender de los humanos.
-Sshh!, qué no te escuchen padre.
-No te preocupes hijo. Mientras no haya un heredero digno, como ellos dicen, no me harán nada. La gente me ama. Lo que hay que manejar con cuidado es el tema del matrimonio, no hay reunión en que no insistan en casarme con alguna youkai.
-Así que ahora tendrás otra de esas divertidas reuniones –dijo burlonamente Taro dejando a su padre en la puerta del salón del Consejo. Haciéndole una reverencia, se retiró a sus aposentos.
Aquella noche Taro no acompañó a su padre a cenar. Se había quedado profundamente dormido. Extraño, se dijo, no recuerdo haber estado tan cansado. Se levantó, vistió y fue al comedor real para desayunar con su padre. Grande fue su sorpresa cuando encontró una bella y distinguida youkai sentada a su lado, en el lugar que había correspondido a su madre. Se acercó despacio y tomó asiento sin quitar la mirada de la youkai que lo miraba despreciativamente.
-Padre
-Taro, te presentó a Lady Mimike, mi futura esposa
(1) Capítulo 7
(2) Capítulo 9
(3) Capítulo 12
Pensaba continuar escribiendo lo que pasó en cada una de las historias, pero se me hacía muy larga (ya entendí porque las aclaraciones terminan siendo un movie/ova, hay bastante que contar) y creo que ya se aclaró gran parte de lo que ocurrido, lo demás lo dejo a vuestra imaginación. Así que en los siguientes últimos capítulos regresamos a la historia principal donde dejamos a Rin inconsciente y envenenada.
En el traffic veo que muchos leen la historia, lo que me alegra y se agradece, pero no dejan comentarios/reviews, y es mi gasolina! (a menos que quieran que el motor se apague, jeje).
Un Feliz y Próspero Año Nuevo a todas mis queridas (y queridos) lectores!
Cariños.
