Santo dios, es la primera vez que me animo a publicar antes del mes, y eso es gracias a los comentarios que me han dejado, sonara muy arrogante su digo que me parecen hermoso? No lo se, pero se los agradesco en verdad, por ahora debo decir que en este cuento inventado por su servidora Kyoya es un ser humano, hace poco lei un fic llamado "aquel que los dioses aman", me encanta, en verdad, pero no pude dejar de notar que muchas compañeras autoras endiosan a sus protagonistas. Llenándolos de cualidades dignas de Iron Man o de algun otro gigoló comiquesco. Lo lamento, podras estar pudriéndote en dinero como supuestamente es el caso de los Ootori, pero no eres perfecto, y en esta historia lo trato de mostrar, en fin les agradezco su infinita paciencia y les dejo con el nuevo capi, saludos.

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Eran las dos y treinta y cinco de la tarde cuando su avión sin escalas desde Tokio arribara a la costa este de los estados unidos, tardo casi una hora completa en la aduana cuando revisaron su equipaje de mano, el único aditamento que cargara consigo desde su país natal, Hiroto odiaba viajar al país de las barras y las estrellas, pero como guardia de seguridad y mas que eso como el responsable de la seguridad de una de las familias mas poderosas de su país, debía hacer de tripas corazón para no sucumbir a las mieles de la pereza.

Normalmente los Ootory eran personas tranquilas, no viajaban mucho y cuando lo hacían casi siempre era por motivos de negocios, un viaje por avión privado, dos o tres horas en un hotel, reuniones aburridas que se podían tornar hasta bien entrada la noche y casi siempre había traslados en automóviles exclusivos, con un chofer a sus ordenes. Aparte de su seriedad constante los Ootory eran personas amables, muy a su estilo, incluso el señor, que era una persona de pocas palabras siempre encontraba el momento para presumir de los logros de sus vástagos.

Ahora bien, uno de los motivos por los cuales su trabajo se tornara mas agitado y hasta cierto punto interesante en los ulimos años, era el menor de los vástagos Ootory, Kyoya no gustaba de estar vigilado todo el tiempo aunque lo toleraba, a pesar de su talante era muy capaz de encontrar los instrumentos de rastreo que Hiroto mismo colocara en su ropa, zapatos, anteojos y cualquier cosa interesante que pudiera ser capaz de partirse en dos, y soportar un aditamento de silicona. Su patrón lo tenia en alta estima aunque lo menospreciara la mayor parte del tiempo.

Alguna vez cuando comenzara a reunirse con el sujeto rubio, el hijo bastardo del enemigo de la familia, escucho una conversación.

"_tu lo tienes todo, sin luchar, tu eres el único sucesor no tienes que esforzarte para lograr por lo que yo eh luchado toda mi vida, y no lo aprecias.

Escucho el sonido de descomposición y vio en la pantalla de vigilancia que el amito Kyoya había perdido los estribos, sujetaba a su compañero de la escuela contra el piso mientras el veía el rictus de ira contenida que siempre pensó el chico guardaba muy en su interior.

_no la tengo tan fácil como piensas, tu tienes una familia si no has logrado nada es por que realmente no lo has intentado

Atónito su amito, soltó al rubio y por primera vez vio la verdadera cara del chico, un rostro lleno de ambición y determinación cruda, ese chico se comería al mundo y lo escupiría con desprecio solo por el puro placer de hacerlo"

Después de eso, el chico se divertía retirando los chips de rastreo, cambiando la señal de vigilancia de su habitación, incluso, desaparecía de su habitación en mitad de la noche y el no se daba por entrerado hasta que las mucamas lo advertían, en muchas si no es que en todas la causa eran sus amigos.

Los gemelos traviesos, el rubio con alguna excentricidad y el rubio pequeño que se la pasaba rondándole a veces, con todos ellos era muy diferente y a pesar de que a su jefe le agradaran las relaciones que su hijo mantenía con los vástagos mas poderosos del japon, Hiroto sabia que su unión no era por interés, ellos realmente eran amigos.

Lo único que parecía preocuparle al líder de la familia era que Kyoya nunca le había presentado a ninguna candidata para pareja, eran a final de cuentas chicas para pasar el rato, al final siendo el tercer hijo de la familia solo le esperaba el unirse a una chica para hacer una alianza poderosa, de no ser por que los Suou solo tenían un hijo, el candidato mas propicio seria alguien en la sucesión de las familias farmacéuticas. Sin embargo el padre Ootory no vigilaba a sus hijos mas alla de lo que era necesario, los sabia bajo su control y los tenia por jóvenes sumisos y permisivos con cualquiera de sus caprichos.

Esa noche que desapareciera de casa, Hiroto tardo casi ocho horas en ubicarlo, cinco en saber que el joven había salido de su habitación, dos en rastrearlo, media en avisarle a su jefe sin causarle una apoplejía, y quince minutos en llegar a la casa donde se encontraba. Un lugar de la clase media, un departamento con dos habitaciones, una cocina y solo lo necesario. Él mismo tenia un departamento similar, donde vivían su esposa y su hijo. El chico que saliera de ese departamento irradiaba felicidad aunque su cara estuviera estoica, la muchacha que lo escoltara a la puerta estaba preocupada pero respeto la decisión del señorito de enfrentarse a su padre solo. Y fue que él el guardián del chiquillo se dio cuenta de lo mucho que esa niña significaba para su amito, era la muchacha que el se divertía en incordiar, la estudiante especial que hacían pasar por chico en el club que el señorito dirigía junto con sus amigos.

Después de eso, había decidido colocar un rastreador mas eficiente y uno que el señorito no pudiera quitarse ni alterar, era una apuesta a la inteligencia de ambos, ya que Ootory Kyoya era muy inteligente y hábil con la tecnología, optó por un implante subcutáneo de corto alcance, era pequeño y lo había insertado en el cuerpo del señorito en aquella ocasión que se fracturara el brazo. Cuando lo anestesiaron y antes que le colocaran el yeso. Nunca lo sospecho por que el rastreador se había mantenido funcional y sin interrupción o desvió de señal por casi un año completo.

Para evitar que el señorito sospechara, había mantenido la costumbre de colocar rastreadores dentro de su ropa y accesorios, si alguno era eliminado al menos tendrían un radio de rastreo por el cual comenzar a buscar el verdadero rastreador, la limitante era el alcance, los dispositivos en la ropa eran rastreables vía satélite, pero el implante subcutáneo solo se podía localizar con un dispositivo de rastreo por onda corta, antes que sus rastreadores fueran eliminados de la recepción del satélite, Hiroto contaba con una última visión del paradero del señorito, unas calles lejos del bajo Manhattan, cerca del rio Hudson, solo esperaba que el señorito no hubiera terminado sumergido en las oscuras aguas del rio industrial mas contaminado de new york.

_viene por negocios o vacaciones

_negocios

_planea quedarse mucho tiempo

_no

La chica del mostrador no preguntaba simplemente repetía mecánicamente la cantinela que repitiera a uno y otro extranjero que pasara por su mesa a sellar el pasaporte. Una vez que estuviera libre de la inspección de la seguridad del aeropuerto se acerco al parque donde le esperaba ya una furgoneta con las siglas de SWAT.

El pequeño rubio de ojos azules, que viera en las reuniones del señorito bajo, con una chaqueta del equipo de seguridad y unas ojeras que demarcaban al menos 24 horas de desvelo continuo.

_el señor Muraki Hiroto?

_si, tengo el gusto con el señorito Mitzukuni?

_si, suba por favor Hiroto_san, tenemos mucho de que hablar

_recibieron mi fax?

_si, el dia de ayer realizamos un acordonamiento para localizar los rastreadores que señalaba su mapa

_encontraron algo?

_si, los zapatos de Kyoya y su chaqueta hecha girones

_no localizaron los anteojos?

_no, la marca que los señala es demasiado débil y se pierde en las fabricas y callejones alrededor del viejo vertedero del Hudson.

_espero que el señorito este bien

_nosotros esperamos lo mismo, el grupo de inteligencia rastreo dos posibles domicilios donde lo tengan a resguardo, uno es una casa colonial a medio restaurar y la otra es un viejo edificio de oficinas, como ambos se encuentran en funcionamiento según el registro del pago de impuestos en el ayuntamiento; necesitamos una orden de cateo.

_y las fuerzas especiales?

Pregunto un moreno alto con las mismas pintas de desvelo que cargara el rubio, este sin embargo no daba signos de estar cansado, fascinado por la fortaleza de los muchachos, Hiroto juzgo prudente comentarles el porque, que uno solo de los miembros de la elite de seguridad de la familia Ootory estuviera en el país.

_la familia Ootory no puede movilizar a su policía secreta en otro país, podría causar un conflicto internacional

_lo sabemos

_pero hubiera sido un lindo detalle, no lo cree Hiroto_san

Dijo jocoso el más bajo con una sonrisa que le helo la sangre al verse tan tierna y al mismo tiempo falsa. Asintió conciliador al ver al "niño" oscilar entre la cordialidad simple y el ataque psicópata de un sonámbulo.

En otra parte, una niña ataba al cabello de Haruhi un broche hecho a base de trozos de plástico negro, sonreía al verla tan tranquila en un nido de rufianes. La chiquilla le contaba a medias lo que acontecía a su amigo, le decía que tenia los ojos pequeños y que sus muñecas estaban lastimadas.

_de donde sacaste este broche?

La niña hizo caras extrañas y se cubrió los ojos con los dedos formando un circulo. Haruhi dedujo que antes esos trozos de plástico eran partes de unas gafas.

_eran de mi amigo?

La chiquilla asintió, le dijo a señas que los encontró cerca de la puerta donde él estaba guardado y que como ella era la encargada de limpiar los había considerado bonitos juguetes.

_los puedo conservar?

Con un asentimiento, Haruhi dio por cumplido su capricho, junto pieza por pieza cada trozo que la muchacha recuperara de la habitación de Kyoya, suponía que los cristales se habían fracturado gracias a un golpe realmente fuerte en la cara de su amigo, o quizá ante la moralidad de nunca golpear a alguien con gafas el matón a cargo del moreno las retiro de su rostro pisoteándolas frente a el.

Con la paciencia de un santo logro unir una a una las piezas del armazón, solo faltaba una parte de circulo del cristal del ojo derecho, su corazón se encogió de miedo al solo pensar las torturas que Kyoya estaría soportando, la incertidumbre de que tan herido estaba y lo bien que ella se lo estaba pasando, cuando a su amiga la llamaban para hacer lo que sea que le obligaran a hacer, ella se quedaba sola en la habitación, un hombre apostado en la puerta la vigilaba y de vez en cuando le dirigía una mirada cargada de lujuria, que podía hacer si no mostrar el miedo que con otros solo vislumbrara?, pobrecita de Haruhi, atrapada en ese lugar.

No soporto mas y hecho a llorar, sollozando lo más despacio y silente que pudiera, su amigo, su amigo estaba sufriendo por su culpa y ella no podía hacer nada, Kim al verla en ese estado se acercó para abrazarla; aun con la congoja en la garganta escucho revuelo en la parte de afuera de la habitación, en ese lugar no sabía cuándo era de día o cuando de noche, pero suponía que era ya bastante tarde.

_la niña debe estar en su alcoba, lo sabes

_pero ella alimenta a…

_la vi asomarse por la ventana, sabes que nadie debe saber de ella

_lo lamento señor

Un golpe seco hizo que Haruhi se encogiera, sin embargo Kim no se inmuto siquiera, solo lo hizo cuando una sombra recortada contra el cristal de su ventana asomo, la castaña reconocía la voz y el cuerpo del sujeto que llamaran Rio, estaba frente a la habitación y no tenia muy buen humor.

_abre la maldita puerta

_voy

Respondio Hatuhi y dejo pasar al sujeto, estaba furico pero ante la visión de la niña su semblante se ablando un poco, sin embargo cambio casi instantáneamente cuando miro a la castaña usando unos vaqueros a la cintura ajustados y casi imposibles de quitar, él mismo había mandado traer ese guardarropa de los almacenes de la ciudad para evitar que forzaran a su hija.

_esa ropa es de Kim

_lo…l…lamento, mi…mi ropa estaba sucia

_no tientes a tu suerte, mujercita, tarde o temprano tu amiguito se cansara y seguro que te entregara por renunciar a las golpizas.

_no, señor por favor el no se puede defender

_lo se, ahora dime de que familia eres?

_ya se lo dije, me apellido Fujioka

Una bofetada la envio al suelo pero no grito, ni lloro por el dolor de su rostro, era la misma pregunta que hiciera el sujeto desde que estaba bajo la custodia de la niña, el pensaba que su amigo era el sirviente y ella la princesa, cuan equivocado estaba.

_señor, que quiere a cambio de que pueda ver a mi amigo

_tienes dinero?

_no

_entonces no me interesas

_puedo…yo…

Estaba lista para hacer la oferta, pero no quería pronunciarla en voz alta, era como sellar un pacto con el diablo sin la garantía de una respuesta satisfactoria.

_te sacrificarías por el

_yo quiero verlo, quiero saber que está bien

_ven

La tomo de la muñeca y por primera vez ignoro las muecas que su hija hacia para liberar a la muchacha, la acerco a la habitación contigua y abrió sin miramientos, en uno de los rincones donde no había luz, estaba una silla de madera recargada en la barda, sobre ella estaba un cuerpo maltrecho, con la ropa hecha girones y en una posición dolorosa, los brazos atados a la espalda y al parecer un brazo fuera de lugar.

_satisfecha princesa

Ella no contesto y corrió lo mas que sus piernas pudieron hasta el cuerpo del moreno, era terrible y era su culpa.

_s…sempai

Pero Kyoya no reacciono estaba tan cansado y herido que aunque lo deseara no podía responder a la suplica de la castaña. Sintió su suave toque en la mejilla y sintió escocer su carne, era terriblemente doloroso, no había lugar en su cuerpo que no estuviera maltratado ya por la mano de sus captores, pero la vio con su único ojo medio sano y se sintió feliz que a ella no le hicieran nada, era por eso que se mantenía callado, por su princesa. Por su princesa plebeya.

_perdóneme, por favor perdóneme sempai, es…es mi culpa

Rio vio con calma la imagen de los dos jóvenes, era común que esas cosas pasaran, noto la tranquilidad que la castaña irradiaba al moreno y supo cual seria la forma adecuada para quebrar la resistencia del japonés. Tironeo de la mano de Haruhi y la derribo en el suelo justo frente a los ojos de Kyoya, forcejeo con ella hasta que le desgarro la camisa y dejo a la vista el delicado y pequeño sostén.

_suélteme, suélteme!

_dijiste que podrías ofrecer esto, solo para ver a tu amigo, porque ahora no quieres pagar el precio?

_su….suéltala, bastardo, no te atrevas a hacerle da…daño

_lo impedirás tu? Muchachito, hacerte el héroe no la salvara y ya lo viste, esto es cuestión de tiempo

Se agacho para morder el hombro de Haruhi y ella entre el pánico y el asco solo atino a gritar mas fuerte, su amigo a escasa distancia trataba de liberarse de ataduras que lo mantuvieran preso por casi dos días completos, cualquier lucha valia la pena si evitaba que a la princesa le hicieran daño, su frustración llego a su limite cuando lo vio tocar su intimidad por encima de los vaqueros y a Haruhi gritar como nunca antes. Que podía hacer él estaba atado y no podía pedir ayuda por que no tenían amigos en esa fortaleza de maleantes, "Dios mio porque" lloró, derramo lágrimas de impotencia al ver como era que la flor mas pura de su vida era arrancada de su lado a la fuerza, lloraba por haberle fallado a su mejor amigo y por haberle fallado a Haruhi, Haruhi no merecía esto, ella merecía sabanas de seda y una cama mullida, merecía ser la mejor abogada del mundo y tener su propio Buffet.

Un golpe seco y alto hizo que Kyoya abriera los ojos, las lagrimas y sollozos de Haruhi aun eran audibles en su mente, pero lo mas extraño era que frente a el, estaba la niña que le llevara de comer en todo este tiempo, tenia un bat de beisbol de metal pulido y con una marca que seguramente era un autógrafo, se inclino para sacar del bolsillo del hombre un juego de llaves, y con la seguridad de quien sabe lo que esta haciendo lo libero de las esposas.

_Kim; si haces esto te harán daño

La pequeña castaña de ojos grandes, encogió los hombros y le dedico una sonrisa a su amiga, les indico por señas que la siguieran, que había poco tiempo. Sin embargo cuando Kyoya Trato de levantarse no pudo avanzar mas de un par de pasos antes de desplomarse.

_vete, mi padre me encontrara tarde o temprano

_ya has sufrido bastante por mi culpa

Con la determinación que la princesa del Host club siempre caracterizaba, sujeto al rey en las sombras por un brazo y lo arrastro por el pasillo que Kim les mostraba, era un pasaje oscuro y lleno de suciedad, al parecer un lugar poco transitado por los esbirros de Rio, casualmente en una de las ventanas del edificio había un reloj notándolo, Kyoya levanto la vista para saber si contaban con tiempo para arriesgarse a una fuga o si era una treta más de la niña.

2:05

La ironía del hecho logro sacarle una sonrisa al moreno, extrañamente la visión de esa hora, le dio la esperanza de que pronto saldrían de ese infierno. Caminaron unos metros mas y escucharon movimiento a su espalda, con un gesto Haruhi le indico a su guía que pronto tendrían compañía, Kim se inclinó sobre la pared con la palma abierta y cerró los ojos, pensando maravillas de su habilidad sensorial ninguno se imaginó que la niña solo estaba palpando la pared en busca de la ventila del aire acondicionado.

Abrió sin hacer ruido, y los llevo adentro cerrando tras de si, se arrastraron hasta una pendiente que conectaba con al vertedero de basura. Calleron de forma poco elegante y uno sobre otro, Kim ayudo a la japonesa a ponerse en pie mientras a su vez se hacia con el brazo de Kyoya para lograr levantarlo.

_vamos sempai, tenemos que alejarnos de aquí.

_Haruhi, no veo nada

_lo se, pero tendrá que confiar en mi

_lo hago, lo que no puedo es confiar en esa chiquilla.

_no se preocupe, Kim es muy lista y también muy buena; me salvó que me llevaran con los proxenetas

Incrédulo aun miro de reojo a la castaña, siempre le quitaba importancia a las cosas importantes, como si decir "casi me violan" fuera cosa de todos los días, aun así no le quedaba mas que aceptar su forma de ser, por que ella no cambiaria por nada.

El ruido de explosiones y gritos llego a sus oídos; Kim se puso tensa al parecer aun en su discapacidad era posible que escuchar la algarabía que a pocos metros se desarrollaba, giro en redondo y se encamino para el edificio.

_nena a donde vas?

La detuvo Haruhi, y ella negó, la niña le dedico una sonrisa afectada, le señalo el callejón y la invito a seguir, sin importarle las protestas de la mayor Kim regreso al edificio. Kyoya vio la indecisión en los ojos de su amiga, pero no le permitiría ir ahí, nunca había escuchado explosiones como esas, pero sabia que eran disparos. Kim no era su problema, pero Haruhi si.

_Haruhi, sigamos

_pero, la niña…

_me gustaría ayudarla, pero no estoy en posición de hacerla de héroe

_sempai

_perdóname, perdóname por no poder defenderte, por no poder ir por tu amiga

_no tiene por…

_puedes dejarme aquí, y seguirla. No esta muy lejos…

Haruhi sintió la sinceridad en las palabras de Kyoya, pero no podía dejarle ahí, ya lo habían lastimado bastante, y si en realidad había un conflicto en el edificio, pronto alguien los podia alcanzar.

_ella es muy inteligente, estoy segura que no le pasara nada

Se mintió y continuo el recorrido con el maltrecho Kyoya buscando un lugar seguro donde resguardarse.