Todos los personajes y lugares le pertenecen a J.K. Rowling

Espero que les haya gustado el capitulo pasado, y que el fic les siga pareciendo interesante. Saludos. Advertencia de leemon.

Capitulo 14: Las reglas del juego.

Una mujer de cabellos pelirrojos estaba en la mesa de la cocina desde que llego a Inglaterra, para visitar a su amiga y jefa, la notaba extraña, ella sabia que el viaje a su país natal le traería recuerdos no muy agradables, la muerte de su amigo, el odio de su amiga y claramente el recuerdo de el, a quien amo, mientras el se rio de ella.

Contemplaba la tasa humeante frente a ella, estaba un poco extrañada, su amiga desde hacia unos dias estaba diferente, si bien nunca fue el payaso en su amistad, no era maestra de los chistes, siempre fue seria, cuando llego a Londres estaba como siempre, pero desde que fue a la fiesta de los sangre pura se veía diferente, la alegraba ya que el estar en aquel lugar era una prueba para que Hermione cerrara muchas heridas de su alma, solo esperaba que en el proceso encontrara el amor, termino su bebida caliente y vio que su amiga bajaba de las escaleras, lo mas extraño es que estaba totalmente arreglada.

- Jefa,- siempre la llamaba de esa forma para molestarla,- ¿Nos íbamos mas tarde?,- ese dia era la primera prueba del torneo, la castaña negó.

- Cassandra tu tienes el día libre, yo tengo que ir a la oficina por unos papeles, dentro del castillo no hay mucho que hacer,- la pelirroja sonrió.

- Pero ¿Qué hare con mi día libre?,- su amiga sonrió.

- Sal a ligar,- la pelirroja sonrió y retomo su bebida,- nos vemos más tarde,- la castaña tomo su abrigo y fue a la chimenea para partir al Ministerio.

Desde la noche que paso con Malfoy debía admitir que una de las noches más placenteras que había tenido hasta ahora, solo que tenia que sacárselo de la cabeza, no era una buena idea liarse con el, aunque sin duda ganas de repetirlo no le faltaban.

cuando llego a su oficina saludo a los presentes, ella les informo rápidamente que solo irían medio dia, y que se presentaran hasta el lunes, entro a su despacho, mientras revisaba los pergaminos tomo asiento arriba del escritorio, su mano se topo con su frente mientras recordaba lo ocurrido con quien fue su enemigo por años.

Realmente esos pleitos de niños no le importaban ella era consciente de que el odio que el le tenia era mas impuesto que verdadero, despues de una vida de enseñanza es difícil ignorar la forma en que fuimos criados, a ella misma en ocasiones le era complicada ir en contra de su naturaleza, solo que al crecer las personas cambian y ella sostenía que eso mismo les habia pasado a ellos. Continuo con su labor, sin duda estaba ansiosa por que empezara todo el asunto del torneo, mientras mas pronto terminara, mas rápido se marcharia. Estaba tan metida en sus asuntos, que solo logro escuchar como la puerta se abria y de esta ingresaba un hombre de cabellera rubia, cerraba a puerta con firmeza y se abalanzaba sobre ella.

La comenzó a besar con pasión, mientras la castaña intentaba alejarlo, estaba desconcertada solo que cuando la mano del heredero Malfoy toco una parte sensible de su cuerpo, rechazo toda idea lógica, lo abrazo por el cuello y lo acerco para profundizar el beso, sintió como el mago separaba sus piernas y se pegaba a su cuerpo, instintivamente ella rodeo sus caderas con las largas extensiones de su cuerpo.

El levanto el vestido hasta que la bruja quedo con la ropa intima, el rubio puso sus manos en sus caderas mientras ella bajaba el pantalón de su amante, este al sentirse libre, sin permiso alguno de un solo movimiento invadió a la bruja.

Sus movimientos, eran rápidos, lujuriosos llenos de deseo, ambos trataban de callar sus ganas de gritar, ya que eran conscientes que en la habitación contigua estaba llena de personas, continuaron con su danza hasta que ambos explotaron en el mas deliciosa sensación de satisfacción.

Ella lo miro mientras se levantaba se acomodo sus ropas y tomo unos pergaminos, se arreglo el cabello y lo observo.

- Podemos escaparnos,- aseguro el rubio, la castaña negó.

- Lo siento pero estoy ocupada,- el rubio la observo perplejo, mientras observaba como ella caminaba a la puerta,- para la otra que quieras tener sexo conmigo, espera que hagamos una cita o mi lechuza, no soy una de tus conquistas que están a tu disposición, asi que espero esto no se repita, las sorpresas no me gustan,- abrió la puerta y salio.

El heredero Malfoy no podia estar mas furioso nadie nunca lo habia puesto en su lugar y no estaba acostumbrado, sabia que la bruja tenia su carácter, pero nadie valia la pena como para que el se dejara que le hablara de esa forma, salio de la oficina ya que tenia que visitar a alguien.

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La embajadora del Ministerio de Inglaterra en Francia estaba, caminando por los pasillos del castillo, la prueba había terminado hacia algunos minutos, estar de regreso en aquel lugar, caminar por esos pasillos le traían recuerdos amargos, los dias con sus amigos, las travesuras, todo era grandioso, simplemente esos recuerdos que siempre vivirían en su corazón, sintió que sus ojos cosquilleaban pero no lloraría, suspiro mientras se recargaba en el marco de una ventana que veía a la inmensidad de los terrenos de Hogwarts, estaba metida en sus pensamientos que no escucho cuando alguien la llamaba, solo logro sentir que alguien jalaba de su túnica, bajo su cabea y vio a esa pequeña rubia hermosa.

- Buenas tardes Señorita Granger,- saludo la pequeña.

- Hola Sophia,- dijo mientras se acuclillaba frente a ella,- solo te recuerdo que te dije que podías llamarme Hermione,- la pequeña bajo la cabeza,- no seas tímida,- cuando puso su mano en su cabeza, una voz se escucho, una figura masculina llego a su lado.

- Sophia te he dicho que no te vayas de esa forma de mi lado,- la regañaba ignorando a la castaña, esta se levanto.

- No me quiero meter en lo que no me importa,- dijo viendo la espalda del hombre frente a la niña, ya que era muy alto,- pero esta conmigo.

- Lo lamento si la molesto,- dijo el hombre para girarse y encarar a la castaña, abrió los ojos,- Hermione, no te reconocí,- la bruja rio,- esta niña se escapo de mi lado,- la pequeña bajo la cabeza.

- Es que vi a la Seño… Hermione y la quise saludar e invitarla a comer un helado con nosotros,- dijo la pequeña emocionada.

- Amor tal vez Hermione este ocupada,- explico el hombre a su hija.

- En realidad Neville, tengo antojo de un helado de vainilla,- dijo mientras sonreía, el pelinegro asintió.

- En ese caso me harán el honor de acompañarme,- extendió sus brazos para cargar a su hija, y el brazo libre para Hermione, ambas mujeres rieron,- ahora si vamos por sus helados Señoritas.

Extraño para muchos tiernos para otros, era la imagen que daban los tres, parecían una familia feliz, ya que en el camino de Hogwarts a Hogsmade iba riendo, la pequeña contaba los sabores que le gustaban también decía que quería, unos dulces y visitar la tienda de bromas, ante lo ultimo su Padre negó, mientras que la castaña le sonreía que se escaparían, la pequeña estaba feliz.

Cuando llegaron al pueblo, la castaña no pudo evitar que su corazón golpeara fuertemente su pecho, si los recuerdos la invadieron dentro del castillo, ahora que estaba en aquel pueblo, estos la invadieron aun mas, sacudió la cabeza, ya que al sentir la mano de Neville sujetándola de la mano, ella sonrio ante su gesto y se sintió un poco mas en paz, camino mientras trataba de recuperar su sonrisa, el pueblo habia crecido, las tiendas comunes seguían, pero habia otras que no recordaba, llegaron a una heladería hermosa, parecida a la que estaba en el callejón diagon, fueron a donde servían los helados, y la pequeña que estaba en el suelo, veía todos los sabores con antojo, la heroína de guerra se rio al verlo los ojos de ilusión de la pequeña.

- ¿Amor, de que sabor deseas el helado?,- pregunto Neville mientras se agachaba para hablarle a su hija.

- Quiero de chocolate y fresa,- el padre de la pequeña negó.

- Solo un sabor,- la niña hizo un puchero,- sabes que no debes comer muchos dulces,- la pequeña seguía enojada,- Sophie,- el tono dulce pero al mismo tiempo autoritario que uso el pelinegro, estremeció a la castaña.

- Esta bien quiero chocolate,- pidió la pequeña rubia, el amigo de Hermione, asintió y pidió su helado, se giro a la heroína de guerra.

- Yo quiero de fresa,- pidió la bruja, el pelinegro levanto una ceja.

- Crei que querías de vainilla,- sugirió el profesor de Herbologia.

- Cambie de opinión ahora quiero de fresa,- el hombre sonrio y pidió el helado de la bruja y uno para el. cuando tenían los que pidieron en sus manos, fueron a una mesa donde Hermione estaña sentada frente al Padre e Hija, antes de comer de su helado le sonrio a la pequeña,- ¿Quieres?,- esta asintió y tomo directo con boca del cono que le ofrecía la bruja, el pelinegro sono negó, mientras la castaña le guiñaba un ojo a la pequeña rubia.

El resto de la tarde la pasaron entre risas, mientras que la niña jugaba los adultos la vigilaban, caminaban de un lado a otro, mientras ella pedia dulces, su Padre se negaba asi que en ese momento la castaña le compraba lo que quería, mientras Neville le decía que no lo hiciera, ella sonreía y lo ignoraba.

Cuando llegaron al castillo, la bruja mas inteligente de su generación, sintió ese golpe de dolor, solo que extrañamente al sentir la mano de su amigo, la paz reino en su corazón nuevamente, llegaron a los aposentos del profesor de Herbologia, mientras que la pequeña rubia estaba cansada, se tallaba los ojos, del sueño que tenía en esos momentos, la castaña entro y vio una sala pequeña, bien iluminada, la rubia se sentó junto a ella, en el sofá mientras la abrazaba por la cintura y recargaba su cabeza en su pecho, la castaña se sintió contenta ante el tacto de la pequeña, sonrió mientras su amigo, las veía este cargo a la brujita y la llevo por un pasillo, hasta que minutos después regreso con dos tazas de te, las coloco frente a Hermione, y se sento a su lado.

- Asi que helado de fresa,- comento el pelinegro, la castaña sonrio.

- Si,- dijo como respuesta.

- Mi hija te quiere,- dijo el hombre,- es extraño,- la castaña levanto una ceja,- no lo digo por ti, en realidad eres muy buena y cualquiera que pase tiempo contigo, es inevitable que le seas agradable,- la bruja sonrio,- lo digo porque ella es muy tímida, tiende a ser complicado que hable con otros niños, y ni se digan los adultos, por eso es asombrosamente inesperado ese lazo que ha formado contigo,- ella se encogió de hombros.

- Bueno cuando vine a la revelación del torneo ella me saludo, junto con la hija de Snape,- comento la castaña.

- Es cierto, ademas te admira,- la castaña se ruborizo,- es cierto ella estaba feliz de conocerte, me alegra que sean amigas,- ambos rieron, para Hermione una amistad con Neville era muy sencilla,- me da gusto verte de nuevo Hermione, desapareciste mucho tiempo,- ella asintió.

- Es bueno regresar, extrañaba cosas de este lugar, solo que,- guardo silencio cuando su voz se quebró.

- Entiendo es complicado por todo,- ambos sabían que se referían a la batalla, aunque para Hermione habia mas que eso,- solo espero no volver a perder contacto contigo, eres una gran amiga y ahora que mi hija te adora espero pronto podamos volver a salir,- ella asintió.

- Yo encantada de salir con los dos,- ambos charlaron unos minutos mas para que despues la castaña se despidiera.

Para la heroína de guerra fue un golpe, el ver a personas de su pasado desde que llego a Londres, ellos marcaron parte importante en su vida, y hasta ahora no se habia percatado de la falta que les hacia en su vida.

Harry, Luna, Sirius, Remus, Tonks, siempre fueron personas importantes, Neville también fue un gran amigo, tenerlo cerca hacia que se sintiera en casa, su hija era una hermoso regalo, ella aunque no lo admitiera adoraba a los niños, y esa pequeña se la había ganado.

Su corazón latió con fuerza al recordar ese abrazo y lagrimas que había mantenido dentro salieron por sus ojos, esos recuerdos regresaban y quería alejarlos, estando en su habitación en la mansión Black, la cual llego hacia unos minutos, antes de que se durmiera, se cambio e hizo algo que necesitaba, tenia que alejar esos recuerdos, bajo a la chimenea y salio envuelta en llamas verdes, llego a un complejo de apartamentos, y camino por las escaleras, llego a una puerta donde toco y espero, esta se abrió dejando ver a un rubio asomarse.

- Draco,- saludo.

- Hermione pasa,- dijo haciéndose aun lado, ella paso y lo admiro tenia el pecho descubierto, ella admiro su físico,- no recibi tu lechuza,- dijo haciando alarde de lo que ella le dijo en la mañana.

- De eso mismo quería hablar,- el sonrio de lado.

- Escucho,- ella se sento en el sofá cruzando sus piernas, dejando ver un poco mas de lo normal por el hermoso vestido.

- Lo que hiciste en la mañana estuvo mal debes admitirlo,- el rubio sonrio,- no puedes llegar a mi oficina solo porque tuviste ganas,- el levanto una ceja.

- Que quieres que haga, cuando no te veo desde hacia dos dias,- ella sonrio,

- Veo que no puedes olvidar mi cuerpo,- el rubio asintió,

- Exacto eres imposible de olvidar,- dijo mirándola con lujuria.

- Estas son mis reglas,- dijo seriamente la castaña,- no vamos a tener sexo solo porque tu quieres, sera cuando se pueda, no iras a mi oficina de esa forma de nuevo, nadie se enterara de lo que hacemos, si nos llevan a ver juntos, diremos que es por trabajo, no somos novios, asi que no doy explicaciones, y por lo tanto puedo salir con quien quiera al igual que tu,- el rubio asintió.

- Solo una petición mía,- ella asintió,- aceptaras que soy el mejor amante que has tenido,- ella se carcajeo y este se acerco para besarla, ambos se enfrascaron en una guerra de pasión, que termino en la habitacion desnudos.

- Eres el mejor amante,- dijo la castaña.

- Al igual que tu,- ambos se perdieron entre besos y jadeos.

A la mitad de la noche la castaña estaba de pie frente a la ventana, mientras veía el lugar una saba cubria su cuerpo, desde que los recuerdos invadieron du mente, hacia años, se percato que si no dormía sola esos recuerdos desaparecían, ella habia llevado una vida diferente esos años, con tal de que su pasado no la sobrepasara, aunque estaba consciente que tarde o temprano lo tendría que hacer.

Giro su cuerpo y observo al rubio, su relación con el era solo eso, sexo sin compromisos, sin promesas que romper, sin amor, ya que ella despues de el jamás habia vuelto a amar y sabia que no lo haría de nuevo, en esta vida para ella solo existían este tipo de relaciones fugases y ahora que las reglas se establecieron podría disfrutar de quien años atrás fue su enemigo.

Actualice rápido, espero les guste el capitulo y en los próximos capítulos, se revelaran secretos y Neville entra a la contienda. Saludos.