Capítulo 14: El Durmiente

-¡¿Y el agujero?! ¡Grahim nos lo ha quitado! -se quejó Impa observando donde supuestamente debería haber la salida al cielo.

-¿Qué haremos? -preguntó Coocker, el cuál se hacía transparente continuamente sin querer.

Impa pensó un rato. Andaba.

-Impa: Sólo tenemos una opción. Pero no sé si... es que no quiero molestarle...

-¿A quien? -preguntaron los alumnos.

-A Narisha.

-¡¿Na-Narisha?! ¡¿El Gran Espíritu de los Cielos?! -se sorprendió Link.

-El mismo.

-¿Lo conoces?

-Somos íntimos -dijo riendo Impa.

Los chicos murmuraban ilusionados. ¡Iban a conocer a Narisha!

-¿Y cómo lo llamamos? -preguntó Zelda

-Eso ya lo hago yo. -dijo Impa.

La sheikah bajó al fondo de la Tierra del Presidio. Los demás la siguieron. Link y Zelda estaban distantes, se evitaban, pero él no aguantaba más. Desd que habían comenzado el viaje el día anterior ya habían pasado dos ocasiones sin hablarse.

-Z-Zelda…

-¿M-me está hablando? Dime.- dijo Zelda mirándolo a la cara con una sonrisa.

-Lo siento… Perdóname…

-Perdóname tú…

- Pero fue mi culpa… Me fui acercando yo…

-Los dos, Link… Bueno, da igual, ahora ya estoy tranquila. Pensé que acabaría mal todo esto...

-Y yo… Me he quitado un peso de encima…

Zelda se acercó a Link y se cogió a su brazo, sin tocarse. Cuando llegaron al fondo el pilar del suelo brillaba.

-Mierda… -murmuró Impa parándose en seco.

Empezó a temblar el suelo.

-¡A ver, Link, Zelda, Fay y Midna, venid aquí, los otros apartaos! -gritó, ya que no se le oía con los temblores.

Los jóvenes, incluidos Link y Zelda, estaban asustados y hacieron lo que dijo Impa.

Al rato salió un monstruo de 26 metros cubierto por escamas negras y rojas. Parecía un saco con piernas con dedos blancos, por lo que no tenía ni cuello ni brazos, solamente una gran boca que seguramente hacía la función de una gran trituradora de hombres. También tenía una especie de cresta bajándole por la espalda. El pilar que anteriormente se postraba en el suelo lo tenía incrustado en la frente.

-¡AAAAAAAAHHH! -gritó Gracielle.

Ese grito fue muy fuerte, tanto que se pudieron observar las ondas sonoras en el aire. Era tan fuerte que el monstruo, a pesar de no tener oídos, lo pudo escuchar.

-¡Grusi, no grites así! -gritó tapándose los oídos.

-¡ME SALIÓ SOLO! -volvió a gritar la pelirroja.

-¡A ver, que te parto la cara monstruo! -se dirigió Link a El Durmiente

-Aconsejo utilizar el escáner. -surgió Fay.

-Procede…

-El Durmiente. Forma parte del Inframundo. Hace dos millones de años, esta bestia arrasaba las Tierras Inferiores. La Diosa Hylia lo pudo sellar en este pilar que tiene en la frente que antes estaba en el suelo después de una dura batalla. Cuando estaba destruyendo las Tierras Inferiores se hacía llamar "El Heraldo de la Muerte". Al ser sellado por la Diosa ha ido involucionando, es decir, perdiendo cualidades y fuerzas. Como ha estado dos millones de años "dormido" ha adquirido el nombre de "El Durmiente". Ha despertado porque captó vuestra aura, cosa que no me explico, y ha ido ganando energía. Tanta energía como para volver a despertar. Advierto de que éste no es su aspecto original.

-Entendido.

-Lo tenemos que volver a sellar. -añadió Impa.

Link dejó la caja que le dió la anciana en el suelo, que aún llevaba. Corrió hasta los pies de la bestia y empezó a petar con la espada los dedos blancos, que aproximadamente hacían como él de alto. Impa y Gracielle también colaboraron. Zelda quería ayudar a Link así que se concentro para intentar hacer bolas eléctricas de nuevo. Link, afortunadamente, la vio. Fue corriendo hacia ella.

-Zelda… no…

Zelda abrió los ojos y miró a Link.

-¿Por qué?

-No quiero que te vuelvas a desmayar… Por favor déjalo estar.

-Pero…

-Impa, Gracielle y yo lo sellamos de nuevo.

Zelda asintió sin decir nada. Poco después consiguieron dejar a El Durmiente sin dedos, lo que provocó que cayera. El monstruo, pero, no se daba por vencido y empezó a arrastrarse por el suelo.

-¡¿Qué hace?! -gritó Saria.

-¡Quiere subir arriba para volver a destrozarlo todo! ¡Como hace dos millones de años! -dedujo Impa.

El Durmiente iba más rápido que antes.

-Voy a ayudar… -propuso el débil de Gruyo.

-¡¿Pero qué vas a hacer tu?! ¡Si no puedes ni levantar un jarrón! -dijo riendo Malton.

-Hoy me siento cargado de energía.

Gruyo se levantó de donde estaban sentados los otros y se puso delante de El Durmiente, que iba bastante rápido. Estiró las manos hacia delante, cerró los ojos…

-¡Gruyo, no! -gritaron los alumnos.

El muchacho frenó a El Durmiente y lo mantuvo en el sitio. Todos se quedaron boquiabiertos.

-Jo... der…

Gruyo lo agarró de las escamas y lo giró, haciéndolo caer del nivel de donde estaba. Link aprovecho para subir encima y golpearle en el pilar para incrustarlo aún más. El Durmiente, a pesar de todo esto, se volvió a levantar e hizo fuerzas para que le volvieran a crecer los dedos y se le saliera el pilar de nuevo.

-¡Tenemos que detenerlo!

-Yo me encargo… -dijo Midna.

Midna se fue volando hacia la mochila de Zelda, cogió un chicle, lo masticó fuertemente y voló otra vez para ir enfrente de El Durmiente, que ya estaba andando otra vez.

-Midna: ¿Quieres ser mi novio? -dijo Midna intentando seducir al monstruo mientras mascaba el chicle.

Todos se quedaron de piedra. La bestia se quedaba parada, como si se lo estuviera pensando… Impa y Link le volvieron a petar los dedos. Afortunadamente cayó de espaldas y Link le volvió a incrustar el pilar. Al monstruo ya no le quedaban fuerzas. De él salieron luces blancas y resplandecientes. Todos se taparon los ojos y, cuando los volvieron a abrir, lo que vieron era el pilar flotando en su sitio original. Link se acercó y lo intentó clavar pero no podía.

-Déjamelo a mí. -se volvió a levantar Gruyo.

Gruyo empujó el pilar hacia abajo y lo clavó en el suelo. Todos se alegraron de que esa bestia estuviera sellada ya.

-Buen trabajo, chicos. -animó la sheikah.

-¿Podemos volver a Altárea ya? Es que estoy cansada, hambrienta, sedienta… -dijo Saria, que manifestó lo que los demás pensaban también.

-Yo tengo tanta hambre que me comería un puré de calabaza… -apuntó Link algo que nunca tenía pensado decir.

Zelda se rio por dentro. Estaba tan contenta de haber hecho las paces… Cuando Link se enfadó con ella el día anterior supo que lo arreglarían, pero esta vez no estuvo segura.

-Te amo Link... -pensó la chica.

De repente la chica recordó que Saria leía pensamientos y la miró. Desgraciadamente, Saria la miró con una sonrisa, le señaló a Link con la cabeza y le guiñó un ojo. Zelda se avergonzó tanto que se le puso la cara roja y se la tapó. Al fin Saria sabía lo que quería saber desde el inicio del viaje.