Feliciano entró al edificio de la ONU con su hermano detrás. Y enseguida fue secuestrado por Feliks y Tino. Le tomaron de los brazos, le dieron sus documentos a Lovino, y lo arrastraron a un lado del edificio. Un lugar donde las cámaras y los oídos curiosos escaseaban. A veces Feliciano dudaba de las buenas intenciones de sus amigos.

— Ya nos enteramos... — dijo Tino en cuanto lo depositaron en el suelo.

— ¿se enteraron de qué? — preguntó Feliciano jugando con ellos.

— Como que, ya es oficial lo tuyo con Liechtenstein— respondió Polonia golpeándole ligeramente el brazo.

— Pues sí—

Feliciano no pudo decir nada más, sus dos amigos se le abalanzaron a felicitarlo.

— ¿qué hay de Suiza? — preguntó Tino de pronto

— Después de tenerme en una especie de juicio, me dio permiso—

— Eso, como que, es un milagro—

— se podría decir—

— tenemos que celebrarlo ¿partido de fútbol en el bar? — preguntó Tino de improvisto.

— Lo siento chicos, hoy tengo una cita con Lily, tal vez mañana podamos salir—

— Como que, nos acabas de cambiar por una chica— dijo Feliks burlándose.

— Eso es injusto— dijo Tino siguiendo la broma.

— No para mí—

Feliciano continúo hablando con ellos mientras regresaban a la sala de juntas. A la vez Liechtenstein fue interrogada por cierta amiga suya.

— Estaba tan preocupada por ti— dijo Natalia angustiada— Debiste haberme dicho algo—

— Lo sé, lo siento Naty. Pero ahora ya es oficial, con permiso de Basch y todo—

— Eso si es un milagro. Me alegro por ti—

— Gracias—

— ¿qué vas hacer hoy por la tarde? — preguntó Natalia — hay una nueva cafetería que... —

— Lo siento Nata, Feli y yo tendremos una cita hoy por la tarde, pero podemos ir mañana ¿no te molesta?—

— No, aunque me duele. Ahora tengo que compartir tu tiempo—

— no te preocupes, no pienso alejarme mucho de ti tampoco—

La junta dio inicio, se habló de las mismas frivolidades económicas de siempre, Estados Unidos se puso a pelear con Inglaterra, luego ambos se enfrentaron a Francia en una discusión. En pocas palabras la misma rutina de siempre.

Al final del día. Erika, salió del tocador un poco mejor arreglada, mientras Feliciano le esperaba en la puerta del edificio junto con su hermano quien le estaba asegurando que trabajaría, en el hotel con las notas tomadas. Mientras él disfrutaría de su velada con su pequeña dama. En cuanto se encontraron, Feliciano hizo aparecer de su espalda, por arte de magia, un sencillo ramo de Lirios, Lily tomó el ramo, le dio un beso en la mejilla a su novio y se fueron.

Caminaron por un lindo parque, subieron a un bote y navegaron por el gran lago, a su lado, varios cisnes paseaban por ahí. Ninguno de los dos sospechaba que los estaban vigilando.

— Japón, puedes tomar ese otro ángulo— preguntó Hungría mientras ajustaba el zoom de su cámara para tomar fotografías, escondida detrás de unos arbustos.

— No se preocupe, Hungría-san lo estoy grabando todo— respondió el occidental quien se sujetaba a una rama de un árbol para tener mejor perspectiva.

— debería darles vergüenza— dijo Austria de improvisto.

— Miren quien habla ¿qué haces con esos larga vistas? — preguntó Hungría señalando los prismáticos colgando en el cuello de la nación aristócrata.

— Estoy vigilando que no hagan nada impropio—

— No lo harán, y aunque lo hicieran, Feliciano tiene condones en sus bolsillos— dijo Francia

— Y Lily tiene pastillas en su bolso— acotó Bielorrusia

Ambos, escondidos a poca distancia de Hungría, entre los matorrales; tenían binoculares, mirando fijamente al lago, específicamente al bote donde Feliciano y Erika navegaban.

— ¿qué clase de regalo es ese? — preguntó Prusia desde la rama del lado continúo al de Japón. — Si quieren que lo hagan, solo denles una habitación de hotel—

— Como que, ya hicimos la reserva— dijo Polonia saliendo detrás de Japón quien se sobresaltó con la sorpresa.

— Será su Navidad adelantada— comentó Finlandia saliendo de los arbustos al lado de Hungría.

— Vaya que tienen prisa en que ocurra "eso"— dijo España, a nadie en especial, mientras subía al árbol para ayudar a Prusia, y ver mejor.

— No es que lo tengan, es más prefiero que no lo hagan— dijo Suiza apareciendo de golpe — ahora díganme ¿qué están haciendo aquí? —

Pues...

— Lo mismo que tú— dijo Romano por detrás — mientras tu vigilas a mi hermano, yo vigilo a la tuya—

— Erika no haría nada malo— comenzó Suiza a la defensiva.

— Feliciano tampoco—

— Se ve que ninguno confía en sus hermanos— dijo Alemania quien estaba sentado en una banca detrás de todos ellos mientras leía el periódico.

¿y tú qué haces aquí? — preguntaron todos

— Evitar que todos ustedes se metan en problemas—

¿Cuáles problemas?

— ahem— dijo una voz en frente de la cámara de Hungría.

Todos regresaron a ver y vieron a Feliciano y a Erika, frente a ellos y muy molestos.

— Oh pero mira qué coincidencia... — empezó a decir Hungría intentando no ponerse nerviosa.

— ¿lindo el lago? — preguntó Finlandia levantándose lentamente.

— Es maravilloso para ver aves, ¿no lo creen?— preguntó Prusia bajando del árbol rápidamente después de ver que Erika lo miraba furiosa.

— sí, vimos cisnes y gaviotas y...flamencos... — empezó a decir España sin darse cuenta que decía tonterías.

— Como que es una fauna interesante... — continúo Polonia saltando del árbol seguido por Japón, que a diferencia de otras oportunidades no pudo escabullirse.

— Hai, Suiza-san tiene una interesante vida animal—

— Gracias, por mencionarlo Japón... — respondió Suiza — pero la fauna de Italia es mejor ¿no Romano? —

— creo que compartimos algunas especies— dijo Romano retrocediendo lentamente — pero es aburrido ver aves ¿no? Por qué no vamos a comer en la casa de Austria—

— ¿en mi qué? — dijo Austria pero de inmediato fue silenciado por Francia

— Cierto, pero luego cambiaste de idea y nos ibas a invitar a beber en ese bar de por allá ¿no es verdad, mon cher? —

— Si, ahí es dónde Rusia suele estar... jejejeje— dijo Bielorrusia retrocediendo junto con Francia que aún estaba tapando la boca de Austria.

— Contaré hasta tres y no los quiero ver cerca de aquí— dijo Erika muy enojada — 1... 2... —

Para antes del tres todas las naciones presentes ya habían corrido, excepto Alemania quien se ocupaba de sus propios asuntos y continuaba leyendo el periódico.

— ¿Ludwig no me oíste? —

— Si te oí—

— Entonces por qué no te vas—

— es un parque público, y la fauna avícola de esta nación no me interesa, aparte de que tal vez yo también este esperando a alguien—

¿A quién?

— No les interesa— dijo mientras se levantaba de la banca y se iba caminando. — Nos vemos en la junta de mañana—

Adiós...

— Creo que lo dice en serio— dijo Feliciano.

— Pues quien sea, debe hacerle muy feliz—

— sí, ¿nos vamos? —

Erika asintió y tomándolo del brazo continuaron en su cita. Y no tuvieron mayores interrupciones, ni en el resto del día, ni en la siguiente cita, ni en la siguiente, ni en siguientes que vinieron después.

Solo una nación se atrevió a seguir vigilándolos, pero ellos jamás lo descubrirían porque los observaba desde muy alto, muy alto en el cielo. Y cuando lo hacía sentía por fin ese tan anhelado sentimiento. Finalmente Sacro Imperio Romano podía descansar en paz, sabiendo que las dos personas que tanto quería estaban juntas, y lo estarían por mucho tiempo.


Y llegamos al final, espero que les haya gustado. Si alguien tiene más ideas o comentarios estoy abierta a todos ellos. Nos vemos en una próxima ocasión con otro fic de Hetalia.