14- You know that darkness always turns into light
La lluvia caía con fuerza sobre Tokio, haciendo que todas las personas se quedaran dentro de sus casas. El agua venía acompañada con fríos vientos y bajas temperaturas, ideal para quedarse en la cama. El cielo gris, casi negro, anunciaba que iba a estar así por mucho tiempo, sin dar tregua a los habitantes de la ciudad. El sonido del agua caer y chocar contra el techo y el piso, hizo despertar a cierto morocho. Sus ojos cansados se abrieron con pesadez, y el dolor de cabeza lo golpeó de lleno, miro por la ventana de la pieza y vio la razón de su despertar. Se sentó en la cama, todavía algo dormido, y trató de enfocar su vista. Por lo que vio, no estaba en su pieza, por ende, no estaba en su casa. Corrió la cara a su izquierda, y ahí estaba su mejor amigo, durmiendo profundamente en una pose, que a él le pareció incómoda. Sonrió con tristeza cuando recordó el por qué de su estadía ahí: había ido a despedir a Sakura, y a demás de estar pasado de copas, el dolor que sentía era horrendo. Recordaba vagamente haber llorado en el hombro del rubio por buen rato, también recordaba alguna de las palabras de aliento del chico como 'ya va a volver' o 'el tiempo pasa rápido' o 'si ella te beso, es porque siente lo mismo, teme' y tantas otras que no recordaba. Giró su cabeza para mirar otra vez por la ventana: el cielo gris, la lluvia, el frío, todo estaba 'puesto' para que él se sintiera mal y se quebrara… a demás de que era domingo, y si hay algo más deprimente que un domingo, es un domingo así; con lluvia, gris y frío.
Se volvió a acostar en la cama, mirando el techo de la habitación. Era difícil calcular la hora sin ver el Sol, así que ni trató en pensarlo. Cerró los ojos, tratando de calmar el horrible dolor de cabeza, pero fue en vano, lo único que consiguió fue acordarse de la pelirosa: de sus ojos, su sonrisa, su piel, su aroma, su cabello, sus labios… Y ahí estaba otra vez, hecho pedazos. Lo más irracional de todo, era que sabía que ella iba a volver, pero igual se sentía así. Él sabía que la vida sin Sakura, no era la misma; así fuera por un día, una semana o el tiempo que fuera. Cada segundo se hacía eterno, y nada tenía sentido. Era horrendo depender así de una sola persona, se sentía débil y desamparado; pero no lo odiaba, porque dependía de ella, y la amaba. Abrió sus ojos negros otra vez, recordándola con amor. Se acordaba de cuando la llamó 'fea' la primera vez que la vio, todo para no aceptar que era hermosa. Recordaba cada gesto que ella hacía cuando la peleaba, pero el único que odiaba era cuando ella buscaba refugio en Itachi. Sus risas siempre fueron melodiosas y dulces, así también sus sonrisas que siempre lo dejaban embobado. Y sus ojos verdes… ¡qué poder tenía esa mirada! Increíble todo lo que le hacía sentir con sólo mirarlo. ¿Y su cuerpo? Sólo Kami pudo haberlo hecho… y sólo Kami sabía cuánto deseaba tocarlo, acariciarla en cada rincón, conocer cada lugar, saberse de memoria la posición exacta de cada lunar de su cuerpo tan delicado…
Suspiró con melancolía ¿cómo iba a hacer? ¡Qué alguien le digiera cómo! ¿Cómo iba aguantar 7 largos días sin verla? ¿Sin tocarla? ¿Sin escucharla? ¿¡Cómo! Seguro había hecho algo sumamente horrendo para que Kami o el destino lo castigue así. Él sólo quería estar con ella, sentirla, hablarle, verla… tenerla cerca. La necesitaba con todo su ser, cada parte de su cuerpo gritaba el nombre de la chica, y esos gritos se convertían en ruego… Su alma sentía un enorme vacío que sólo podía llenarlo ella. Ella con todo el esplendor que irradiaba, con toda su alegría y toda su tranquilidad. Sin ella, estaba solo. Solo y perdido en el mundo, como alma en pena. ¿Cómo aguantar una semana entera alejado de ella? Ella jamás se lo enseñó, jamás le enseñó cómo afrontar su ausencia; nunca le dio un método para sobrellevarlo, nunca aprendió a estar sin ella y jamás lo haría. ¿Cómo soportar 168 horas, y vaya a saber cuántos minutos, sin ella? En ningún lado estaba escrito, nadie le iba a poder contestar, y su dolor crecía y crecía. ¿Cómo? ¿Cómo hacerlo sin volverse loco en el intento?, ¿Por qué? ¿Por qué tenía que pasar esto justo cuando se había arreglado con ella? ¿¡Y por qué nada le podía salir bien! Tal vez… ¿no tendrían que estar juntos? ¿Eso era lo que el destino le quería decir? No… no podía ser eso, ni Kami ni el destino eran tan crueles.
-Teme…- lo llamó la voz adormilada de su amigo. El aludido se sentó en su cama y miro al chico a su lado, con sus rubios cabellos todos despeinados y una cara de haber dormido poco. -… Buen día.- dijo el chico. –Dobe…- musitó el morocho, apenas audible. El rubio bostezó largo y se estiró en cama. -¿Cómo te sentís?- le preguntó, una vez que termino. –No sé…- contestó el chico. Naruto lo miro con tristeza, jamás pensó que ver así a su amigo por una chica. –Vamos a desayunar, tengo planeado un gran día para nosotros.- comentó divertido el rubio. –Dobe, está lloviendo.- le avisó el Uchiha, poniéndose de pie y estirándose. -¿Y? Para un torneo extenso de Play no se necesita salir.- le contó el rubio, poniéndose de pie también. Sasuke sonrió débilmente. –Tarado…- musitó el chico. –Sólo por hoy te lo permito.- le dijo el Uzumaki. -¿Por hoy?- le preguntó alzando una ceja. –Desde que nos conocemos que SÉ que sos un tarado.- comentó el morocho con algo de burla. –Sí, cómo digas.- le dijo rodando los ojos el rubio. Juntos caminaron hasta salir de la pieza, bajaron las escaleras y se encontraron en la cocina con Minato y Kushina, los padres de su amigo. Desayunaron muy tranquilos, aunque en realidad eso ya era un almuerzo… porque comer a las 15:30hs no se puede considerar 'desayuno'. Después de terminar, empezaron con el torneo de Play que el rubio había mencionado. Y así estuvieron todo el día, hasta entrada la noche. Naruto invitó a comer a su amigo, y Sasuke se negó, excusándose porque su madre debía estar preocupada ya que no la llamo en todo el día. El rubio entendió, sin muchas ganas de dejarlo ir, sabía que su amigo estaba dolido, por eso no quería dejarlo solo. Pero no podía negarle al morocho un tiempo de soledad, así que llamó a un taxi para que su amigo se retirara.
Sasuke llegó a su hogar a las 20:30hs, siendo bombardeado con preguntas y regaños por parte de su madre. El morocho se disculpo, y le contó que durmió en casa del Uzumaki y estuvo toda esa tarde con él. Mikoto suspiró cansada, y lo invitó a comer, pero él se negó, no tenía hambre. Su madre lo vio tan… 'raro' era la palabra. Su hijo jamás había rechazado la cena, y menos después de pasar toda una noche despierto. Sus ojeras eran la evidencia de eso, pero había algo más… sus ojos negros estaban más oscuros de lo normal, a demás de que ya no tenían ningún brillo: ni de enojo, ni de cansancio, ni de frustración… nada. Nada se reflejaba en esos orbes oscuros. –Está bien, Sasuke…- musitó la mujer algo preocupada. El chico suspiró. –No te preocupes, mamá.- le dijo 'tranquilo' –Sólo… estoy cansado.- mintió. Su madre asintió no muy segura, y volvió a la cocina, donde estaban su marido y su hijo mayor. -¿Por qué Sasuke no vino?- preguntó Fugaku. –Se sentía cansado…- contestó la mujer con voz suave. –Ese chico…- musitó el hombre, volviendo a comer. Itachi vio la preocupación de su madre, cosa que no le gustó para nada. –Ya terminé.- dijo poniéndose de pie. –Estuvo muy rico, mamá.- alagó el chico, sonriéndole a la mujer. –Gracias, hijo.- las dio ella, sonriendo débilmente. El morocho caminó hasta salir de la sala y subió las escaleras. "¿Qué le pasará a Sasuke?" se preguntó el chico, mientras tocaba la puerta de la pieza de su hermano. –Sasuke…- lo llamó con voz firme, pero no obtuvo respuesta. Decidió entrar, pero no lo encontró ahí. Frunció el seño extrañado, ¿dónde estaba? Escuchó un débil sonido proveniente del baño, se acercó a la puerta y pudo escuchar el agua caer en forma de lluvia. "Voy a hablar con él cuando salga…" pensó Itachi, y enfiló a su pieza.
Unos cuantos minutos después, Sasuke salió del baño vestido con unas bermudas negras y un musculosa gris, además de su cabello seco. Caminó sin ganas hasta entrar a su pieza, se recargó en la puerta después de cerrarla, y suspiró cansado. Miró con mucha atención toda su pieza, buscando algo para hacer. Su mirada se posó en la vieja radio que tenía en su escritorio. "¿Por qué no?" se preguntó sin ánimos. La agarró para prenderla, buscó una emisora y cuando encontró la que le gustaba, dejo el aparato arriba de la mesa de luz, y se acostó boca abajo en su cama. Cerró los ojos mientras escuchaba la música sonar, cosa que a él no lo inmutaba, puesto que sólo podía pensar en ella, en Sakura. Suspiró otra vez, posando su mirada en el respaldar de su cama… qué mal se sentía. El dolor se estaba volviendo insoportable, y sólo pasó un día sin ella. Apretó con fuerza su almohada, qué impotencia sentía ante esa situación. No poder hacer nada más que esperar a que el tiempo pase y ella vuelva. "Pero… ¿si no vuelve?" se preguntó alarmado, abriendo de par en par sus ojos negros. "No, no, ella va a volver" trataba de mentalizarse "Pero ¿y si su mamá le pide que se quede a vivir allá?" posibilito con miedo. "No, ella no me dejaría" pensó seguro. "Pero… es su madre" pensó con tristeza, y fue ahí cuando sintió ese vacío agrandarse más… existía la posibilidad, por más pequeña que sea, de que ella se alejara para siempre de él. Sintió un fuerte dolor en su pecho, y una lágrima rodó por su mejilla. –No…- musitó con un nudo en la garganta. –Ella… no…- dijo con miedo. –No puede…- negó con dolor, mientras sus ojos se llenaban de amargas lágrimas. -… dejarme.- fue lo último que dijo, antes de romper en un llanto incontrolable.
Nunca me sentí tan solo
como cuando ayer
de pronto lo entendí
mientras callaba
la vida me dijo a gritos
que nunca te tuve y nunca te perdí
y me explicaba que
el amor es una cosa
que se da de pronto
en forma natural
lleno de fuego
si lo forzas se marchita
sin tener principio
llega a su final.
La canción que escuchaba no lo ayudaba en nada, pero él sabía que Sakura sí correspondía sus sentimientos… algo dentro suyo se lo afirmaba. Pero la soledad que sentía era horrenda, y lo estaba haciendo pedazos.
Ahora tal vez lo puedas entender
que si me tocas se quema mi piel
ahora tal vez lo puedas entender
y no te vuelvas si no quieres ver
Que lloro por ti
que lloro sin ti
que ya lo entendí
que no eres para mí
y lloro…
"No, ella si es para mí" pensó seguro, borrando las lágrimas que no paraban de salir de sus ojos. "Ella… ella va a volver… y vamos a estar juntos" afirmó en su mente, pero ni las lágrimas, ni el dolor, ni la soledad que sentía paraban. La canción siguió, repitiendo mil veces 'lloro por ti' y su corazón se estrujaba cada vez más. Las lágrimas eran cada vez más amargas, y su dolor cada vez más grande. Apretó fuertemente su almohada, como si quiera borrar todo eso de su ser, pero nada pasó. La tristeza, la soledad, el dolor todavía seguían en él, y a medida que pasaba el tiempo se hacían más insoportables. "Sakura…" pensó con melancolía, recordando a la pelirosa. "… por favor…" rogó el morocho. -… volve.- musitó con la voz quebrada. –No aguanto…- dijo con un nudo en la garganta. -… duele mucho.- afirmó con dolor, apretando con más fuerza la tela. –No lo soporto…- confesó entre sollozos. –Volve…- pidió Sasuke. –Volve…- repitió. -¡Por favor volve!- gritó como pudo, hundiendo la cara en la almohada, llorando a todo pulmón. Sintió una mano tocar su hombro y una voz llamándolo –Sasuke…- dijo la voz de su hermano. El morocho se separó de la almohada y miró al mayor. –Sasuke… ¿qué…- iba a preguntarle Itachi, pero su hermanito se tiró a sus brazos, llorando amargamente. –Itachi… hace que pare….- sollozó el menor, sorprendiendo a su hermano. El Uchiha mayor no entendía por qué estaba así, sólo supo que Sasuke necesitaba un hombro en el cuál llorar, y él como buen hermano se lo iba a brindar. –Está bien, Sasuke…- dijo con voz suave, dándole tranquilas palmadas en la espalda, para que se calme. –Hace que pare…- sollozaba una y otra vez su hermanito, e Itachi se moría de ganas por saber qué era lo que atormentaba a su hermano, puesto que verlo así le partía el alma… y seguro tenía que ver con Sakura.
Así estuvieron largo rato, Sasuke rogando e Itachi consolando. Poco a poco el menor se fue calmando, dejando de llorar y recuperando la respiración. Se separó lentamente de su hermano, con la mirada baja, mientras Itachi lo miraba con dolor. Se formó un momento de silencio, en el cual Sasuke no sabía qué decir. Se sentía avergonzado por haber llorado así enfrente de su hermano, seguro le pasaría factura de so TODA la vida. "Lo que menos necesito es que este tarado se burle de mí" pensó molesto. –Sasuke…- lo llamó la voz firme de Itachi, sacándolo de sus pensamientos. –Mmm…- musitó el aludido, todavía sin verlo. -¿Podes mirarme?- le preguntó con voz cansada el mayor. –Tsk…- musitó el menor molesto, levantando la mirada. Una vez que sus ojos hicieron contacto con su hermano menor, Itachi procedió a preguntar. -¿Qué pasó?- con voz preocupada. Sasuke lo miró sorprendido… jamás había visto a su hermano mayor preocupado por él. –Sakura…- musitó el menor con voz dolida. –Obviamente que es por Sakura.- le dijo serio el mayor. –Pero qué fue lo que pasó.- volvió a preguntar, con un semblante frío, cosa que Sasuke entendió a la perfección, y pasó a explicarle a su hermano mayor lo sucedido con la pelirosa. -¿Y por eso estás tan mal?- le preguntó con incredulidad Itachi. Sasuke lo miro extrañado ¿no lo había escuchado o era más tarado de lo que pensaba? -¿Te parece poco?- le preguntó molesto. –Me parece exagerado.- le dijo cortante el mayor, haciendo temblar de miedo al menor. -¿Por… qué?- le preguntó Sasuke.
Itachi suspiró cansado, su hermano era un idiota con todas las palabras. –Cuando te vi así, pensé que se lo habías dicho y ella te rechazo.- contó el mayor. –Pero descarté de inmediato esa posibilidad, ella te ama más que a nada.- comentó con una sonrisa. –Después pensé que tal vez la habías visto en una situación… intima con Sasori.- dijo divertido, ganándose una mirada fulminante por parte del menor. –Pero también la descarté, Sakura jamás haría eso con alguien que no ama.- contó seguro. –Así que lo que quedaba era que le había pasado algo malo, pero de ser así estarías con ella y no acá.- le dijo. –Así que no tenía idea de por qué estabas así, pero creí que iba a ser algo más grave.- comentó Itachi. Sasuke lo miro con el seño fruncido. -¿ Te parece que esto no es grave?- le preguntó molesto. –Claro que no.- contestó seguro el mayor. –Grave hubiera sido si se hubiera cansado de esperarte y hubiera ido con Sasori. Pero eso nunca va a pasar, porque te ama demasiado.- afirmó Itachi. –Grave hubiera sido que le pase algo.- agregó. –Grave hubiera sido si le hubieras vuelvo a romper el corazón.- continuó diciendo. -¡Esto no es grave, Sasuke!- exclamó Itachi. -¡Para vos no es grave porque no estás en mi lugar!- le gritó el menor molesto. -¡Para vos no es grave porque no sentís este vacío!- agregó. -¡Para vos no es grave porque vos no sentís esta soledad, este dolor!- le dijo con furia. -¡Para vos no es grave porque vos no dependes de ella, no la necesitas para vivir!- gritó molesto. -¡Para vos no es grave porque vos podes vivir sin su risa, sin su sonrisa, sin su perfume, sin su presencia!- le dijo mientras las lágrimas volvían a juntarse en sus ojos. -¡Pero yo no puedo, Itachi! ¡No puedo ignorar que me hace falta, que la necesito!- exclamó con dolor, con las lágrimas cayendo por sus mejillas. -No puedo fingir que no me duele, que no la extraño, que me siento solo, que nada tiene sentido…- le contó tristemente, dejando de gritar. –Para vos no es grave… porque no la amas, Itachi.- le dijo mirándolo a los ojos.
-Sasuke… perdón.- pidió arrepentido el mayor, puesto que su hermano tenía razón… él no se ponía en su lugar. –Pero…- musitó Itachi, poniendo su mano en el hombro izquierdo de su hermanito. –El tiempo pasa, Sasuke.- le recordó con voz suave. –Aunque a vos te parezca lento y pienses que los días no se terminan más.- contó tranquilo. –Ya va a llegar el domingo, y ella va a volver.- le aseguro. –Así que no desesperes, estúpido hermano menor.- le dijo con una sonrisa, mientras le pegaba en la frente. –Hmp… gracias… Itachi.- las dio a duras penas, tocándose el lugar golpeado. Su hermano le sonrió por última vez y después se puso de pie, caminando a la puerta. –Ah, y deja de llorar.- dijo antes de salir. –A Sakura no le gustaría verte así.- comentó, para después salir, dejando a su hermano sólo en la oscuridad de la noche. –Tarado…- musitó suavemente, mientras se acostaba en su cama. Se limpió los rastros de lágrimas de su cara, y se acomodó debajo de las sábanas, recordando las palabras de su hermano 'ella te ama más que a nada', 'te ama demasiado' y su demacrado corazón latió con esperanzas de que así sea… de que ojalá ella lo ame tanto como él la amaba a ella. Poco a poco fue sintiendo como todo en él se relajaba y el sueño empezaba a afectarlo. –Sakura…-musitó antes de caer rendido ante Morfeo.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
El día lunes amaneció gris, igual que el domingo, pero la lluvia y las bajas temperaturas habían quedado atrás. Sólo podía verse el cielo gris y algunos débiles rayos de Sol pasar entre las nubes. Esa mañana no la pasó bien, le costaba concentrarse y lo único que hacía era mirar por la ventana y ver el reloj, que parecía no pasar más. Los recreos fueron insulsos para él, aunque Naruto trataba de animarlo, no lo conseguía. El rubio, claramente, le ponía entusiasmo, puesto que no se rendía y le hablaba de diferentes cosas… pero seguía sin causar efecto en el Uchiha. Estaba por explotar, por gritarle que dejara de estar así, que Sakura iba a volver el domingo ¡sólo tenía que esperar! Pero al ver esa mirada de tristeza del morocho, se calmo… y trató de ponerse en su lugar. Él estaría igual o peor si Hinata estuviera lejos de él, pero él no aguantaría ni siquiera una hora sin ella. Suspiró y siguió intentando, después de todo, lo único que podía hacer era estar ahí para él. Los demás días siguieron iguales, Sasuke parecía ajeno a todo, como si vivirá en una burbuja indestructible e impenetrable. Naruto ya no sabía qué hacer, estaba pensando algo para ver una pequeña luz en los ojos oscuros de su mejor amigo cuando escuchó la voz de Ino nombrar a la pelirosa. La mirada de los dos se posaron sobre la rubia, quien hablaba con Hinata y Ranma -Me dijo que estaba bien, que hoy era el concierto y que estaba muy emocionada- se la escuchó decir. -La comunicación no era muy buena, así que no pudimos hablar mucho- explicó la rubia. -Le manda saludos a todos y dice que nos extraña, que pronto va a volver, que no la extrañemos tanto- finalizó la Yamanaka, mirando disimuladamente al morocho Uchiha. Naruto sonrió aliviado ante eso, y miro a su amigo. Su sonrisa se amplió más al ver en los oscuros ojos de Sasuke ese brillo que había estado buscando toda esa semana.
"Gracias Kami" pensó el Uzumaki, más tranquilo. –Ves, te dije que nos extrañaba.- recordó el rubio, abrazando por los hombros a su mejor amigo. Sasuke estaba anonadado, escuchar las palabras textuales de su pelirosa lo hacían poner feliz, ya que se sintió un poco más cerca de ella. –Sí…- musitó con voz suave. "Sakura…" pensó con amor, acordándose de la chica. Escuchó el timbre sonar y al rubio suspirar cansado. –Vamos, teme. Sólo una hora más y somos libres.- comentó Naruto con pocos ánimos. –Hmp… sí, dobe.- contestó el morocho igual que su amigo, y ambos se pusieron en marcha. Demás está decir que el Uchiha no tenía ni las ganas ni la concentración para jugar al vóley, ni siquiera jugar contra su hermano y el tomate lo motivaba. –Vamos, Sasuke.- animo el rubio detrás de él. -¿Qué pasa, hermanito? ¿Tenes miedo?- se burló Itachi, tratando de que pensara en otra cosa que no sea Sakura. –Hmp, en tus sueños.- le devolvió el aludido con molestia. –Entonces tendrías que concentrarte más.- le dijo su hermano mayor. –A Sakura no le gustaría ver que te dejaste ganar.- comentó 'como si nada' Sasuke frunció el cejo, él tenía razón. –A Sakura le gustaría verme ganar.- acotó una voz con burla. Los ojos negros del menor de los Uchiha se posaron sobre el pelirrojo que acababa de hablar, y la furia lo invadió. –No tendrías que haberla despreciado, Sasuke.- le dijo con burla Sasori. –Yo no la desprecie.- le aclaró el Uchiha con voz fría. –Pero fue mejor para mí, ya que vino corriendo a mis brazos.- le dijo con burla. –Ella no corrió a tus brazos.- negó enojado Sasuke. –Negalo todo lo que quieras, ¿pero sabes qué?- le pregunto. Sonrió con burla –Ella es mía.- le dijo triunfal. –Sasori.- lo llamó una voz seria a su lado. El chico corrió la cara, encontrándose con la mirada fría de Itachi. –No lo molestes.- le dijo con voz fija. -¿Por qué? ¿Por qué es tu hermano?- le preguntó con burla el pelirrojo. –Exacto.- contestó Itachi, acercándose peligrosamente a él. –Veamos que tan hermano sos…- lo retó el chico, acercándose también.
-Sasori, no te conviene pelearte conmigo.- le advirtió Itachi, mirándolo fijo. –Vos te metiste, la cosa era con Sasuke.- aclaró Sasori, mirándolo igual. –No voy a dejar que pelees con mi hermano. No sabiendo cómo peleas.- le contó con voz fría. –Itachi, yo puedo...- –Sasuke.- le dijo con voz seria su hermano, cortándolo. –Dejalo pelear, Itachi.- animó Sasori con burla. –Veamos si tu hermanito es tan fuerte como vos.- lo retó. –Comprobemos que tan increíble son los Uchiha.- comentó sonriendo con burla. Itachi sonrió de lado. –Si todavía no lo entendiste, es porque algo te falla ahí arriba.- le dijo con burla, tocando su cabeza. Sasori alejo la mano del Uchiha con molestia. -¡Bueno, bueno, bueno!- dijo Tobi, con voz cantaría, poniéndose en medio de ellos para separarlos. –Mejor volvamos al juego ¿sí?- preguntó el chico. –No quiero que Sasori-san ni Itachi-san peleen- comentó. –Como digas, Tobi.- dijo el Uchiha, volviendo a su posición en la cancha. Sasori, por su parte, no dijo nada y volvió a su lugar. Los chicos de 4º suspiraron aliviados, la tensión que se sentía era horrenda. Rápidamente el juego siguió y en menos de lo que pensaron la hora ya había terminado, empezando así, el fin de semana. Todos salieron cansados del gimnasio. Antes de irse, Naruto le dijo a su mejor amigo que después lo iba a llamar para salir esa noche. Sasuke asintió con la cabeza y vio partir a su amigo. –Siempre perdiendo, Sasuke.- le dijo divertido su hermano mayor, después de tomar agua. –Hmp, los dejamos ganar.- se 'excusó' el aludido, caminando junto con su hermano a la salida del lugar.
Ambos vieron a Sasori alejarse con otros chicos, mientras les sonría con burla. –Cómo me gustaría borrarle esa sonrisa…- comentó enojado Sasuke. –No te preocupes.- le dijo su hermano. –Se le va a borrar sola cuando sepa que Sakura está con vos.- comentó seguro Itachi. –Pero… Sakura no está conmigo.- aclaró el menor, con un dejo de tristeza. –Sí lo está.- afirmó el mayor. –Sólo que no lo dijo con palabras.- explicó tranquilo. –Hmp…- musitó Sasuke. –No quiero dar nada por sentado hasta hablarlo con ella.- comentó. –Sasuke, hay veces en que un acto dice más que mil palabras.- contó su hermano mayor. –Ya sé, pero… las palabras aseguran.- le dijo algo apenado. Itachi suspiró cansado, definitivamente, su hermanito era un tarado. –Ay, Sasuke…- musitó mientras se llevaba una mano a su frente. –Sakura te ama, y por eso correspondió tus besos.- afirmó seguro. –Eso, dice más que cualquier palabra.- le dijo mirándolo fijo. Sasuke lo miró sorprendido. Era cierto que la pelirosa había correspondido sus besos con la misma intensidad que él, lo que quería decir que le gustaba. Porque si de no ser así, lo hubiera alejado, y le hubiera dicho que no quería besarlo porque no le gustaba ¿verdad? Pero ella nunca dijo que él le gustaba, sólo correspondió a sus besos. Pero tampoco era una chica que besaba por besar… aunque también podría haber correspondido porque era su mejor amigo y lo quería, y tal vez sabía que a él le gustaba, por eso no lo alejo. Esos pensamientos lo estaban volviendo loco, sí ella hubiera dicho que le gustaba… -Sasuke.- lo llamó su hermano. Levanto la vista y vio a Itachi tratando de abrir la puerta de su casa. –No lo pienses tanto.- le aconsejo con voz tranquila, una vez que la abrió y entró a su hogar. El aludido asintió con la cabeza y siguió a su hermano.
Y ahí estaba él, en la casa de Naruto, mirando películas y jugando a la Play. "Qué diversión…" pensó con sarcasmo el morocho, mientras volvía a ganarle al rubio. -¡No se vale!- se quejó el Uzumaki. –Seguro estás haciendo trampa.- lo acuso, mirándolo con los ojos entrecerrados. –No, dobe.- negó el Uchiha. –Aunque… sos tan malo jugando que tal vez si se pueda considerar trampa.- dijo un poco divertido el morocho. –Sí, sí. Claro, Sasuke.- dijo molesto el rubio. Se escuchó una música sonar, y Naruto sacó de su bolsillo el celular. –Naruto Uzumaki al habla.- saludó divertido, mientras Sasuke rodaba los ojos. –Hola, Naruto.- lo saludo una voz femenina del otro lado. -¡Sakura-chan!- chilló con emoción, e inmediatamente miro a su amigo. -¡No grites!- le dijo la chica con molestia. -¡Jaja!- rió el rubio, mientras ponía el aparato en alta voz. -¿Cómo estás, Sakura-chan?- preguntó el chico. –Bien, dentro de poco voy a salir para ir a ver el concierto.- contó la pelirosa. –Pero… te llamaba para preguntarte algo…- dijo con voz suave. -¿Sí? Decime.- animó el chico, mientras le daba un codazo a su amigo, quien estaba sorprendido desde que él dijo 'Sakura-chan' –Es sobre… Sasuke.- dijo la pelirosa, y Naruto sonrió ampliamente, mientras que el Uchiha abrió de par en par sus ojos negros. -¡Sí! ¿¡Qué pasa con el teme!- preguntó emocionado. –Bueno…- musito la chica con vergüenza. –Es que…- agregó. -¿C-cómo está él?- preguntó al final. -¿La verdad, Sakura-chan?- le preguntó el rubio con voz seria. –Sí, Naruto, la verdad.- afirmó ella. El Uzumaki suspiró mientras miraba fijo a su amigo, quien no tenía idea de qué le iba a decir.
–Es la primera vez que lo veo tan mal.- contó el rubio, y el cejo de Sasuke se frunció ¿por qué tenía que decirle? -¿P-por qué?- preguntó con voz suave la chica. –Porque te extraña.- dijo, sonriendo de lado. –No puede vivir sin vos.- agregó. –No le presta atención a nada ni a nadie.- contó el rubio. –Ya ni siquiera habla.- continuó diciendo. –Y sólo sale para ir al colegio o porque yo lo fuerzo.- contó con voz triste el chico. Unos segundos de silencio pasaron… y tanto Naruto como Sasuke se morían por saber qué iba a decir ella, en especial el morocho. –Bueno…- musitó al final la pelirosa. –Yo… tampoco la estoy pasando bien.- contó con tristeza en la voz, sorprendido al Uchiha, quien se acercó más al teléfono. -¿Por qué, Sakura-chan?- preguntó el rubio con voz suave. –Me duele, Naruto…- le contesto con evidente dolor, y Sasuke bajo la mirada con tristeza. –Me duele… no estar cerca de él.- comentó la chica. –No… no soporto tenerlo tan lejos.- agregó con la voz quebrada. –Lo necesito…- dijo con nudo en su garganta. –Lo extraño tanto…- comentó sollozando. –Sakura-chan…- musitó el rubio con dolor. Miro a su amigo, y en sus ojos negros también vio tristeza. Amago con darle el teléfono, pero él se negó… no podía hablar en ese estado, puesto que él tenía que ser fuerte para que ella lo sea… y en esos instantes estaba igual o peor que la pelirosa. –Pensé en volver…- comentó Sakura, una vez que sus sollozos se calmaron. –Pero él se enojaría al no cumplir mi sueño, ¿verdad?- le preguntó con voz suave. Naruto miró al morocho, y vio una débil sonrisa acompañada con un ligero asentamiento de cabeza.
-Claro, Sakura-chan…- contestó el rubio con voz tranquila. –Lo sabía…- musitó con voz suave la pelirosa. -¿Sabes, Naruto? Por una parte me siento muy triste al estar sin él…- comentó la chica, haciendo que los dos se interesen en lo que seguía, sobre todo el Uchiha. –Pero por otra…- musito la chica. –Me siento feliz al saber que le importo…- contó la pelirosa, con una sonrisa que ellos no podían ver. –Sakura-chan, estoy seguro que sos lo más importante para él.- afirmó el Uzumaki, ganándose una mirada molesta por parte de su amigo… ¡él tenía que decírselo, no el dobe! –Él… también es lo más importante para mí.- comentó con voz suave la pelirosa, y el corazón hecho pedazos del morocho palpitó con ganas. –Lo sé, Sakura-chan…- dijo tranquilo el rubio, mirando a su amigo con una sonrisa. –Tal vez él se enoje porque te llame a vos y no a él…- contó Sakura. –Pero… no quería que me escuchara así de mal, no quiero preocuparlo.- explicó con voz suave. -¿Podes… decirle algo de mi parte?- preguntó la chica. –Claro, Sakura-chan.- afirmó Naruto. –Decile que… que lo extraño mucho… mucho.- dijo apenada, con un sonrojo en sus mejillas que ninguno de ellos vio; así como tampoco ella pudo ver la sonrisa que se formó en los labios de Sasuke. –Y… que…- musitó la pelirosa. –Lo quiero… mucho más…- agregó con voz suave. –Yo le digo, Sakura-chan.- afirmó tranquilo el rubio. –Gracias, Naruto…- las dio la chica. –Tengo que irme, mandale saludos a todos.- pidió. –Y… no te olvides de decírselo…- recordó la pelirosa. –Te lo juro, Sakura-chan.- aseguró Naruto. –Nos vemos…- saludó la chica, para después cortar. Naruto miro a su amigo, y la sonrisa de Sasuke junto en ese brillo en sus ojos negros lo hicieron sonreír de oreja a oreja. -¿Jugamos otro partido, teme?- le preguntó divertido. El Uchiha sonrió de lado. –Sólo si estás dispuesto a volver a perder, dobe.- le dijo con burla. El Uzumaki sonrió feliz por ver a su amigo con la actitud de siempre, puso el juego y ambos empezaron a jugar otra vez.
Geeenteeeee! Cómo les va? Espero que muy bien! Primero que nada quiero agradecerles por los comentarios, me alegra que la historia les guste ^^
Ahhh, éste es el capítulo ante-último, así que disfrútenlo! El Viernes voy a subir el capítulo final :'( Ya se termina! No, es increíble!
Sin más, les dejo un gran saludo! :)
