Secretos del alma
Siete días habían pasado desde que Whiton y Granderson acordaran limitar su trato a una asignatura en común. Pero la actitud de ambos causó murmullos entre sus compañeros, pues se les hacía difícil de asimilar que se dirigieran la palabra solamente en la clase de historia de la música, y eso apenas para dejar en claro que cualquier trabajo pendiente lo harían por separado y luego lo entregarían en una sola carpeta, cuando unos días atrás parecían llevarse de maravilla.
Varios de sus amigos le habían preguntado, incluso insinuado de una forma sutil la pregunta que todos se estaban haciendo: ¿Qué había pasado entre ellos? Pero Terry negaba una y otra vez la ansiada respuesta y, como ninguno se atrevía a contradecirle o a sonsacarlo, la duda seguía en el aire. Pero aunque todos estuvieran muriéndose de la curiosidad, él en cambio se moría de rabia.
¿Cómo era posible que Whiton y Waymon se hubieran acercado tanto en una semana? Sabía que no era de su incumbencia lo que ella hiciera con su vida, pero no podía evitar sentir una rabia mortal cada vez que veía a la rubia con el tal Alexander. Y es que ese rubio desvergonzado aprovechaba cada oportunidad que tenía para acercársele: se sentaba junto a ella en cada clase que podía, se inclinaba demasiado hacia ella cada vez que le hablaba, y no paraba de buscar ocasión para conseguir un "roce accidental". Y lo peor de todo, ¡es que ella lo aceptaba! Pero su enfado alcanzó el nivel más alto esa mañana, cuando estaban en el laboratorio de guitarra…
&-FLASH BACK-&
Era la primera clase del primer día de la semana, y ya era una costumbre que el Prof. se retrasara unos 10 minutos; sólo que los estudiantes no se molestaban, pues en el tiempo de retraso podían platicar y hasta usar los instrumentos del laboratorio de guitarra a su libre albedrío.
Terry estaba fastidiado de escuchar a Brandon presumir de su nueva guitarra eléctrica, pero al instante en que giró su mirada al otro lado del laboratorio, lamentó no haber seguido escuchándolo. Whiton estaba hablando con su banda también, pero apenas podía escuchar lo que discutían.
-Es muy sencillo tocar el bajo, Candy. Tómalo y verás que puedes-Waymon le colocó el instrumento en las manos.
-Te digo que no sé, Alex-Candy se veía incómoda aunque sonreía.
-Todo lo que tienes que hacer, es sujetarlo así-el rubio se ubicó detrás de ella y la rodeó con ambos brazos hasta que sus manos acomodaron el bajo en las manos de ella-. Es como la guitarra, pero mejor.
Terry apretó con fuerza los puños para controlar las ganas de levantarse y derribar a Waymon de un solo golpe.
-Terry, ¿me estás escuchando?
-¿Eh?-la voz de Brandon lo regresó a la realidad.
-Tal vez no te guste el tema de conversación, pero al menos finge que me estas oyendo, ¿Si? Oscar y yo siempre te escuchamos cuando tú nos hablas.
-Lo siento, Brandon-el castaño bajó la mirada en señal de disculpa-. Estaba distraído.
-¿Se puede saber por qué?-la pregunta del rubio quedó en el aire cuando el Prof. entró al laboratorio y todos se ubicaron en sus lugares.
&-FIN DEL FLAHS BACK-&
Terry estaba seguro de que, si Brandon no le hubiera hablado, se habría levantado y hubiera hecho realidad su fantasía de dejar en el suelo a Alexander; aunque eso habría sido difícil de justificar lógicamente.
-Sigues distraído.
-¿Cómo dices, Brandon?-preguntó Terry poniendo toda su atención en los que estaban frente a él en la mesa del comedor.
-Esta mañana estabas distraído, y ahora lo estás también.
-Tienes razón, Brandon-Oscar lo apoyó al instante-. Has estado como ido estos últimos días. ¿Te pasa algo, Terry?
Aunque era la hora del almuerzo, una hora bulliciosa y animada, el grupo de Terry se encerraba en su burbuja mientras comían, y no era nada raro que todos sus amigos concentraran su mirada en él, a la espera de una respuesta de su parte.
-No, para nada. Sólo estaba meditando-respondió el castaño en su tono más relajado.
-¿Y se puede saber en qué?
-Van dos veces que me haces esa pregunta en el día de hoy, Brandon.
-Y van dos veces que me dejas sin una respuesta, Terry-la replica del rubio lo exasperó. No podía decirles una mentira, pero podía manejar la respuesta a su gusto.
-Meditaba sobre el cambio en la actitud de Whiton-la sola mención de su nombre hizo que todos le pusieran el doble de atención-. No entiendo como le hizo creer a todo mundo que era una chica tímida, cuando en realidad era una mujer liberada sexualmente.
Aunque su respuesta causara conmoción en los demás, Oscar siguió igual de serio.
-No creo que la actitud que ahora tiene sea la que la mejor la describe-involuntariamente, miró hacia la mesa donde estaba la rubia-. Ya sabía algo de ella antes de que la conociéramos de frente. Según oí, siempre ha evitado cualquier acercamiento al sexo masculino.
-Si eso es verdad, ¿por qué lo hacía?-inquirió Terry dudoso de las palabras del moreno.
-Tal vez sea una sexofóbica-comentó uno de los del grupo con burla.
-No es lo que aparentaba ser mientras bailaba encima de la tarima el día del festival-le recordó sardónicamente otro.
Terry les hubiera reclamado por sus palabras si otro no se le hubiera adelantado.
-No se burlen de ella, no se debe hablar así de una mujer-dijo el más callado del grupo-. Además, sus razones tendrá.
-Jonathan, ¿tú sabes de algo que justifique esa actitud retraída que antes tenía ella?-Terry insistió en preguntar.
-No-dijo antes de darle un sorbo a su bebida-. Pero una vez escuché a sus dos amigas decir que lamentaban la terrible experiencia por la que Whiton había pasado-jugueteó un poco con el vaso en su mano antes de seguir-. No tengo ni idea de que pudo haberle pasado, pero seguro que es algo relacionado con su actitud hacia el sexo opuesto, porque también les escuché decir que no podían juzgarla por no tener pareja.
La respuesta de Jonathan no le sirvió para aclarar su duda, sino que contribuyó a que esta se acrecentara. Pero las palabras de otro en el grupo le impidieron continuar con su interrogatorio.
-Tiene un secreto, es todo. ¿Qué mujer en la actualidad no lo tiene? Mejor dejemos de hablar de ella y planeemos que vamos a hacer a la salida, ¿sí?
Todos estuvieron de acuerdo con él, y así Terry tuvo que reservar para si sus preguntas.
Candy estaba hecha un manojo de nervios. A pesar de que en el momento en que dejó atrás la protección de la academia estaba plenamente convencida que nada le ocurriría, ahora no estaba tan segura.
Recordó la voz de su hermano, preocupado y molesto consigo mismo, cuando la llamó para informarle que no podría ir por ella esa tarde por una reunión de última hora en el bufete.; lógicamente ella lo excusó de toda culpa, pero Alberto no se escuchó más calmado hasta que acordaron que tomaría un taxi. "Una mentirilla blanca no hará ningún daño", pensó ella mientras se disponía a esperar el autobús; más pronto supo que no llegaría y se las ingenió para recordar cual era el autobús alternativo que la dejaría cerca de su ruta.
La parada del autobús número 12 estaba a unas cuantas calles de su parada habitual, pero estaba segura de que si caminaba con un paso rápido pronto estaría camino a casa.
Un estremecimiento recorrió su cuerpo cuando se percató de que las calles por las que debía caminar estaban bastante solitarias, pero ya no podía echarse para atrás. Siguió caminando, mirando de vez en cuando hacia atrás para asegurarse de que nadie la estuviera siguiendo. Y justo estaba dándose vuelta por tercera vez cuando sintió que su espalda chocó con algo. "Que sea un poste, por favor", su ruego se vio incumplido cuando dos fuertes manos le impidieron gritar o correr. En cuestión de segundos, se vio arrastrada hasta el callejón lúgubre y vacío.
-Si prometes no gritar, te suelto-no había visto a su atacante, pero su voz le decía que era un hombre. Asintió por reflejo y él la soltó con brusquedad, empujándola hacia el interior del callejón, cerrándole la salida con su propio cuerpo-. Que chica tan obediente-la apremió al ver como le sostenía la mirada.
-¿Qué es lo que quieres?-Candy trató de hacer sonar su voz calmada y firme, pero por dentro se estaba consumiendo del miedo y la desesperación.
-No te apures, encanto. ¿Tan pronto quieres irte?-la sonrisa maquiavélica en el rostro del le hizo saber que aquello iba a ser difícil.
Candy mantuvo la boca cerrada unos segundos, mientras calculaba en su mente si le sería posible derribar a aquel hombre con un golpe de su mochila. Pero desistió de la idea al momento de entender que la complexión de él no cedería por un golpe de ella, y aunque lo hiciera, le daría sólo unos segundos para correr, segundos que no le bastarían para ponerse fuera del alcance de ese hombre. Además él tenía un arma…podía dispararle en el mismo momento que se echara a correr.
-Muy bien, tú ganas-arrojó su bolso a los pies de él-. No tengo mucho dinero, pero es todo lo que tengo.
-¿Y quién te dijo que quiero tu bolso?
-Si tú plan es pedir un rescate por mí, lamento decirte que capturas a la chica equivocada. Casi no tengo familia, y la que tengo tampoco tiene como pagar un rescate. No tengo nada.
-Tienes todo lo que necesito, encanto. Y ahora que sé que no tienes familia, estoy más seguro de que eres la chica perfecta.
-Pero… ¿qué es lo que quieres?-la voz le empezó a temblar cuando vio como él se acercaba a ella.
-Tal vez hayas escuchado que suelen asaltar mucho por estas calles. Pero no todos los tipos como yo robamos dinero-Candy retrocedió torpemente y el miedo en sus ojos lo hizo sonreír-. Creo que ya estás comprendiendo.
-No…por favor no…-sintió como las lágrimas empezaban a quemarle los ojos.
-Tranquila, encanto-la retuvo por el brazo y se situó frente a ella-. Puedo asegurarte tu libertad si eres sumisa y callada. Pero no te dejaré ir hasta quedar satisfecho.
Sabiendo que no había escapatoria, Candy optó por cerrar los ojos con fuerza y bajar su cabeza. Un quejido salió de su garganta cuando sintió que su rostro se acercaba al de ella y que sus bocas pronto estarían unidas.
-¡SUÉLTALA!-la voz fuerte de un hombre parado en la entrada del callejón le llegó a los oídos.
¡Era Terry! Candy parpadeó un par de veces para comprobar que no estaba alucinando. Como era de esperarse, su atacante empuñó mejor el revolver y se giró para ver a su retador.
-Esto si que me sorprende-exclamó con beneplácito al notar que el castaño estaba desarmado-. Un muchachito como tú jugando al héroe-alzó el arma lo suficiente para que él la viera pero Terry no retrocedió-. ¿Qué planeas hacer, chico? ¿Recitarme de memoria la ley para que recuerde que no se debe acosar a una mujer?
-Voy a darte una lección por haberle hecho pasar un mal momento a ella-le aseguró él mientras avanzaba dos pasos hacia delante.
-¿Crees que no está cargada?-el hombre bajó la pistola al nivel de su abdomen. Seguramente el peso empezaba a debilitarle la mano. Terry sonrió- ¿Te burlas de mí? ¿Crees que no sería capaz de disparar?
-No dudo de que eres capaz de hacerlo. Pero estoy más convencido de que yo soy capaz de esto-a Terry le bastó un solo segundo para patear su mano y con eso dejar el revolver fuera de su alcance. Lo siguiente que hizo fue empujarlo al suelo para golpearlo a su gusto.
Terry tenía por costumbre no golpear a un oponente después de haberlo derribado, pues lo veía un tanto injusto, pero la rabia que sentía por ese hombre lo cegó. De no haber seguido a Candy después de que la interceptara en el callejón, él la hubiera…
-¡Terry, basta! ¡Basta por favor!-la voz angustiada de la rubia le llegó a los oídos y entonces reaccionó-. ¡Por favor, Terry, no sigas!
Cuando se dio cuenta de que Candy estaba llorando supo que debía parar. Ella ya no necesitaba protección, necesitaba consuelo. La sujetó con fuerza del brazo y prácticamente la arrastró hasta su auto. No le costó mucho hacerla subir y apenas estuvo frente al volante aceleró. En momentos así, Terry agradecía que el ferrari tuviera una capota plegable; presionó el botón y la hizo subir para darle a ella un poco de privacidad mientras intentaba dejar de llorar.
-¿Estás bien?-le preguntó al cabo de unos minutos. Sentía unas ganas enormes de gritarle y reclamarle por haberse puesto en peligro, pero sabía que debía controlarse si no quería verla llorando por un rato más.
-Eso creo…-la voz llorosa que salió de su garganta la delató.
Terry detuvo el auto apenas pudo, asegurándose de no estacionarse indebidamente o de detenerse en un lugar peligroso.
-Mírame-le ordenó al instante de girarse hacia ella. La hizo girarse con una mano mientras que con la otra limpiaba su rostro empapado en lágrimas-. Mírame, Candy, mírame a los ojos.
-¿Para qué?-la actitud brusca de él la confundió un poco, pero aún así lo miró.
-¿Te duele algo? ¿Él te golpeó, te lastimó? ¿Te sientes mal? Contéstame-hablaba tan rápido que Candy apenas pudo distinguir sus preguntas.
-Estoy bien, en serio-retiró sus manos de las suyas y se alejó de él lo más que le permitió el asiento. Sintió como las lágrimas volvían a ella y se apresuró a taparse los ojos-. No me lastimó. Al menos no físicamente…
Terry respiró hondamente liberando la tensión que llevaba encima desde que la vio en el callejón.
-Está bien, Candy. Sólo ha sido un susto, pero ya pasó. Tu impresión desaparecerá en un rato-le aseguró antes de enderezarse y poner al auto en marcha otra vez.
-Ha sido más que un susto-lo contrarió-. Pensé que me iba a…-apagó su voz, temerosa hasta de pronunciar lo que tanto la asustaba-. Y luego te expusiste de esa manera. Pudo haberte disparado.
-No le habría dado tiempo. Ni siquiera sostenía bien el arma.
-No juegues con eso, Terry. Pudiste haber muerto.
-No estoy jugando, Candy. No es la primera vez que me enfrentó a una situación como esa-Terry aprovechó que estaban frente a un semáforo en rojo para mirarla. En sus ojos había incredulidad-. Gil me enseñó.
-¿Gil?
-Sí, mi hermano Gilberto. Insistió en que aprendiera a desarmar a un asaltante cuando comencé a manejar este auto. Dijo que los ladrones acostumbran a usar armas en esta ciudad. Y no se equivocó.
-Entonces… ¿puedes pelear con alguien aunque estés desarmado y tu atacante no?-preguntó ella sintiendo curiosidad.
-Técnicamente tengo que desarmarlo si quiero pelear-señaló él antes de poner sus ojos en el camino con la luz verde-. La primera vez que lo intenté terminé en el hospital.
-¿Te dispararon?-la voz de Candy lo tranquilizó. Aunque se oía preocupada, parecía que estaba logrando su objetivo: la estaba distrayendo, ella se estaba olvidando del incidente.
-Más bien me rozó el brazo. Afortunadamente Gil estaba ahí y se encargó de neutralizarlos cuando yo fracasé.
-Entiendo…
-¿Qué sucede?-creyó ver que la expresión de interés en su rostro se apagaba.
-Dejé mi bolso. Se lo ofrecí cuando me metió en el callejón-hizo una pausa para tratar de calmarse-. Llevaba todos mis cuadernos ahí, junto con la primera parte de…de nuestro informe para esta semana. Y también mi identificación como estudiante.
-Toma-le extendió su bolso con una sola mano-. Dentro están mis cuadernos. Quédatelos el tiempo que los necesites para rehacer tus propios apuntes. No te preocupes por el trabajo de historia, yo lo tendré listo antes del viernes para que tú lo leas antes de entregarlo en clase. Y lo de tu identificación también puede solucionarse. El director de la academia puede darte otra si se lo pides.
-¿Por qué haces esto, Terry?-la rubia tardó un poco en hacer la pregunta, pero al final se atrevió- Recuerdo que me dijiste que no querías tratarme más. Y ahora llegas de la nada, como si hubieras estado siguiéndome. Me salvas poniendo en riesgo tu propia vida, y hasta me ofreces tus apuntes sabiendo que he perdido los míos-ante sus palabras, él siguió con la mirada al frente-. ¿Por qué, Terry?
-¿No sería más fácil que me agradecieras y ya?
-Gracias…
Candy desistió de su intento por descubrir sus razones. Se sentía muy aturdida y terminó resignándose al silencio que empezaba a colarse entre ellos. El resto del trayecto lo hicieron en completo mutismo. Para cuando Terry se detuvo, ya estaban frente a la casa de ella.
-¿Hay alguien en tu casa ahora?
-Si. Silvina, una empleada de gran confianza-respondió a la brevedad-. ¿Por qué lo preguntas?
-Sólo preguntaba-Terry se apoyó en el asiento-. Si aún no te sientes bien del todo, puedo acompañarte si lo deseas.
-Está bien, Terry. Ya has hecho mucho por mí hoy-sujetó con fuerza los cuadernos que él le había ofrecido-. Te prometo que los cuidaré bien-él hizo una mueca irónica en respuesta-. Tú… ¿cómo vas a estudiar ahora? ¿Cómo sabrás lo que va para el informe?
-Descuida, es lo de menos-levantó una mano enfatizando sus palabras-. ¿Segura que vas a estar bien?
-Si, no tienes que preocuparte por… ¿qué estás haciendo?-lo vio buscar un papel y un lápiz en su bolso para anotar algo. Luego le entregó el papel.
-Es mi número. Llámame si no te sientes bien.
-Terry…
-No importa lo que haya dicho, o haya hecho antes, Candy. Sigo siendo tu amigo. Y mientras me lo permitas, voy a estar a tu lado, ofreciéndote mi ayuda-la miró a los ojos y fue testigo de cómo, lentamente, se le fueron empañando. Eso le dio valor para acercarse y besarla en la mejilla. Aunque no era un beso amistoso lo que deseaba, sabía que ella no estaba de humor para enfrentarse a besos robados. Una débil sonrisa se asomó en su rostro-. Así...cuando sonríes, te ves más hermosa.
El sincero halago la llenó de paz interior, y sin pensarlo le devolvió el beso tímidamente. Pero aunque lo hubiera besado en la mejilla y no en los labios, se sintió abochornada, y su única reacción fue sujetar los libros y salir del auto a toda prisa.
-Y así se rompe nuestro acuerdo de nulo trato-dijo Terry en voz alta, sonriendo ante la imagen de la rubia desapareciendo detrás de la puerta-. ¿Qué pasará con nosotros ahora, Candy?
Tres días habían pasado del sorpresivo ataque en el callejón. Tres días de ver a Terry de lejos en el salón de su clase. Candy no podía creer que precisamente él la hubiera salvado de ese degenerado.
Recordó las caras de sorpresa de sus amigas cuando lo supieron. Pensó que dirían algo bueno de Terry, pero ambas se olvidaron que era él su salvador cuando comenzaron a regañarle por su descuido. Aunque la reprimenda de Alberto fue más grande todavía.
Candy no comprendía como había logrado aplacar su molestia en tan sólo tres días. Un suspiro escapó de su boca mientras tomaba la guitarra de su madre. Era una suerte que la Prof. Mongar no se hubiera presentado a la clase de esa tarde; y ahora que tenía el laboratorio de guitarra solo para ella podía dedicarse a liberar sus pensamientos tocando. Recordó los eventos que había vivido en los últimos días: todos estaban relacionados con Granderson. Sn saber por qué, una canción vino a su mente. Y aunque no fuera la que había planeado tocar, se animó a interpretarla.
Me duele amarte
Sabiendo que ya te perdí
Tan solo quedara la lluvia
Mojando mí llanto
Y me hablara de ti
Me duele amarte
Los sueños que eran para ti
Se pierden con cada palabra
Con cada momento que espere vivir
Me duele mas imaginar
Que tú te vas y dejaras
Detrás de ti
Tu ausencia en mis brazos
Me duele tanto sospechar
Que ni tu sombra volverá
Para abrigar
Mi alma en pedazos
Candy estaba hundida en la letra, como si en verdad tuviera algún significado para ella, como si en verdad alguna vez hubiera amado a alguien con tanta fuerza que, la sola idea de haberlo perdido, le desgarrara el alma. La inspiración en ella era tal, que no se percató de que no estaba sola en el laboratorio…
Me duele amarte así
Hasta morir
Lanzándome a la nada viéndote partir
Me duele aquel Abril
Cuando te vi
Por vez primera y dije que eras para mi
Me duele amarte tanto
Apenas aflojó el agarre de la guitarra escuchó un leve aplauso. Sus ojos estudiaron la habitación hasta toparse con su único espectador.
-¡Terry!
-Eres excelente con la guitarra, Candy-tenía una mirada distinta, una que nunca le había visto. Era como si estuviera conmovido por su interpretación.
-Gracias. Aunque la guitarra ya no suena como antes-la rubia bajó la mirada hasta su instrumento con un dejo de nostalgia.
-Es la que te rompimos, ¿verdad?-Terry avanzó con lentitud hacia ella, temeroso a su respuesta.
-Sí. Es el único recuerdo que me queda de mi madre-aunque sonaba triste, no se opuso a que él se sentara junto a ella en el banquillo-. Me la regalo cuando cumplí 10 años, y desde entonces me interesó la música.
-Es un gran regalo. ¿Por qué no suena como antes?
-El hombre que la reparo me dijo que es por las cuerdas. Deben ser las mismas que usaron en su fabricación y conseguirlas es imposible-no quería hablar nada más del tema, pero se animó a responder la pregunta que se coló en el rostro de él-. La compañía que las fabricó cerró hace muchos años. Es imposible repararla.
-¿Con quién fuiste a repararla?
-Con Peter Roswell. Es el dueño de la más vieja tienda de instrumentos musicales en la ciudad.
-Lo conozco. Es un experto en guitarras y demás instrumentos, no lo dudo. Pero creo que puedo hacer lo que él no pudo.
-¿Qué dices?
-Creo que puedo reparar tu guitarra, Candy. Más bien, puedo hallar a la persona que la repare.
-¿Cómo?-sintió curiosidad. Amaba esa guitarra y de poder repararla lo haría.
-Mi familia tiene negocios con muchas empresas. Incluso con compañías musicales.
-Wow. ¿Eso significa…que puedes tener los instrumentos que quieras?
-No, escucha. Te estoy hablando de compañías disqueras, no fábricas de instrumentos, Candy.
-Pero… ¿cómo una compañía disquera podría arreglar mi guitarra?
-Porque la fábrica que la hizo no se negará a suministrar las cuerdas si la compañía se lo pide-ella se lo pensó un instante, pero al ver que no respondía, él insistió-. Si me das tu guitarra, puedo asegurarte que te la devolveré reparada en una semana. Dos cuando máximo.
-¿Por qué quieres ayudarme a repararla?-preguntó cautelosa.
-Porque yo fui uno de los causantes de que se rompiera. Y si realmente vale tanto para ti como para que la conserves en ese estado, te ayudaré a recuperarla tal cual la tenías antes.
-Está bien. Te dejaré repararla-le tendió el instrumento con delicadeza-. Pero por favor recuerda cuidarla. Si la pierdo, perderé lo único que me queda de mi madre.
-Tranquila. La cuidaré como el más grande tesoro-le aseguró con una sonrisa mientras la dejaba junto a su mochila en la mesa más cercana-. ¿Cómo te sientes?
-Mejor-no tuvo que preguntar a qué se refería con esa pregunta-. Van dos veces que me salvas de una situación como esa-añadió desviando la mirada con nerviosismo.
-¿Sabes? En esta última semana-dijo ignorando su comentario anterior-, me he dado cuenta de que aunque te ves más atrevida por tu ropa-involuntariamente dirigió su mirada hacia las piernas esbeltas que dejaba ver la minifalda de ella-, sigues siendo una chica tímida y nerviosa.
-Bien lo dice el refrán, ¿no? "Aunque la mona se vista de seda, mona se queda"-dijo ella tratando de hacer una broma para no pensar en la mirada de él.
-De hecho, cuando te conocí ya eras bonita-Terry supo que dijo demasiado y se apresuró a añadir-. Pero dabas la impresión de que te ocultabas entre la ropa.
-Siempre le hago frente a mis problemas, pero…-calló un instante y su tono de voz se apagó- hay cosas de las que prefiero escapar.
-¿Escapar?-la pregunta de Terry la aturdió. ¿Qué estaba a punto de hacer? Comenzó a levantarse cuando él la detuvo- Por favor, no te vayas, Candy. No quise incomodarte, es sólo que…a veces me preguntó por qué eres así.
-¿Por qué soy así?-sus ojos verdes lo miraron con debilidad.
-Sí. Cuando te conocí me lo pregunté mucho. Por qué una chica linda como tú se aleja tanto de los hombres. Por qué a veces, cuando me miras, lo haces como si estuvieras asustada.
-¿No es suficiente todo lo que me ha pasado con los hombres? ¿O se te olvida que dos veces han intentado abusar de mí?-preguntó ella visiblemente molesta.
-Eso fue después de conocerme, y ya antes de vernos actuabas así-a la joven se le estaban acabando las ideas-. ¿Por qué te comportas así, Candy?
-Porque todos los hombres son iguales.
-¿Qué dices? Eso no es cierto. Sólo porque alguien te haya herido en el pasado no significa que todos los hombres somos así.
Candy suspiró. ¿Qué excusa lógica podría decirle para justificar su actitud? "La verdad", pensó fugazmente sintiendo la ansiedad de confesarle su pasado.
-No entiendes. La herida que me hicieron, fue mortal-una nueva pregunta asomó en los labios de él, pero ella se adelantó-. ¿Prometes no decirle a nadie?-el asintió con lentitud. Candy se sentó de nuevo junto a él, bajando su mirada lo más que pudo- Cuando tenía 14 años, perdí a mis padres.
Terry recordó que el dato lo había obtenido ya por cierto artículo que una vez se publicó en la revista de la academia.
-Mi padre era considerado un gran abogado, reconocido en toda la ciudad-su voz se oía cargada de orgullo-. Vivíamos en una casa grande, y nuestro apellido lo conocían muchas personas. Pero nunca nos gustó la ostentosidad, al menos no a mí, y cuando entré a la secundaria decidí que no usaría mas transportes. Mi colegio no quedaba tan lejos de casa y se me hacía agradable caminar. Me sentía libre.
-Pero…-dijo él previendo que había algo malo detrás de eso.
-Una niña de 14 años que apenas había compartido unos besos inocentes con el chico que le gustaba de su clase no podía ser conciente de que el mundo esta lleno de peligros…de que hay gente muy cruel en el…
Terry vio como se le empañaron los ojos y supo que estaba recordando la parte más dolorosa de su historia.
-Una tarde, cuando iba caminando a casa…fui secuestrada-hizo una pausa antes de continuar-. Eran 3 hombres. Sabían quien era mi padre y que daría hasta el último centavo que tenía para que me liberaran sana y salva…pero no lo hicieron…
&-FLASH BACK-&
Candy había aprendido a controlar su miedo aunque apenas era una adolescente. Sabía que sólo era cuestión de tiempo para que la soltaran, para que su padre pagara el rescate y ella volviera con su familia. Había pasado 5 días fuera de casa, y aunque los maleantes le habían ofrecido comida, ella apenas la había tocado; la imagen de si misma tirada en el suelo, muerta por envenenamiento a manos de esos tipos la tenía asustada. Aunque fuera producto de su imaginación, podía hacerse real.
-Hola, chiquita-la voz del que ella creía el líder del los tres le llegó a los oídos-. Te tengo grandes noticias.
La luz de la única bombilla en la habitación la aturdió al principio cuando el le quitó la venda y la mordaza de la boca.
-Tu papá pagó el rescate-le informó arrodillándose para quedar junto a ella.
-¿Eso significa que van a soltarme, verdad?-preguntó ella esperanzada.
-Eso significa, que ya no tenemos que preocuparnos por tu integridad, porque aunque ya no la tengas, igual tenemos el dinero.
A Candy no le gustaron nada sus palabras y su primer impulso fue retroceder sobre el colchón donde la habían dejado hacía 5 días. Pero él, previendo su reacción la siguió hasta acorralarla.
-No te asustes, chiquita-estando atada de pies y manos, no le fue difícil obligarla a acostarse-. Si cooperas, será más fácil.
-¿Qué, qué vas a hacerme?-la voz de ella empezaba a delatar el miedo que la estaba dominando. Cuando él se recostó encima de ella, no dudó en gritar- ¡Suéltame, quítate de encima!
Los torpes intentos por apartarse de él no le sirvieron de nada. Cuando el unió sus labios, Candy comenzó a gritar más fuerte pidiendo ayuda aunque sabía que era en vano. Las lágrimas fueron sus únicas compañeras en la experiencia más agonizante de su vida.
&-FIN DEL FLAHS BACK-&
-Candy no llores-Terry trató de limpiar el rostro de la rubia, pero ella seguía hundida en sollozos después de contarle la terrible experiencia que había vivido-. Siento tanto haberte hecho recordar eso.
-No es tu culpa…-consiguió decir.
-Pero, ¿qué pasó con tus padres, Candy?-Terry buscó en su mochila el pañuelo que siempre llevaba. Después se lo dio. Cuando se calmó un poco volvió a hablar.
-Ellos fueron a buscarme al lugar donde prometieron liberarme, pero también los acompañó la policía. Los tipos se dieron cuenta y cuando mi padre trató de mediar con ellos para que igual me soltaran…
-Ellos lo…
-Mi madre corrió a su lado para ayudarlo, pero también le dispararon a ella…-Candy recordaba todo como si lo estuviera viviendo de nuevo- los mataron frente a mis ojos…la ayuda médica no pudo llegar a tiempo…
-¿Y los secuestradores…?
-La policía sólo consiguió atrapar a uno. Los otros dos escaparon con el dinero…incluido el animal que me…-Candy ahogó un sollozo mientras ocultaba su rostro en ambas manos.
Terry no intentó evitar que llorara esa vez. Sabía que ella necesitaba desahogarse, y únicamente se atrevió a tomar una de sus manos entre las suyas, tratando de hacerle ver que estaba ahí para apoyarla.
-Perdóname, Candy-le pidió cuando ella calmó un poco su llanto-. Por querer satisfacer mi curiosidad, te he reabierto una herida.
-Ahora entiendes…-dijo ella recuperando el habla- ahora entiendes porque no quiero una relación con ningún hombre.
Terry recordó lo que le habían hecho Rogelio y sus compañeros; también el último ataque del que la había salvado. Candy tenía razón. Se había cruzado con los hombres equivocados y todos habían terminando recordarle lo que ella tanto deseaba olvidar. Incluso él…
-Todos los hombres son iguales…todos ven lo mismo en mí…por eso no quiero salir con nadie, no quiero tratar a ningún hombre otra vez…
-Ni siquiera a mí. Ahora entiendo-la aseveración de él la obligó a mirarle al rostro-. Piensas que veo en ti lo que todos han visto. Y que sólo espero el momento oportuno para violarte.
Candy se limitó a guardar silencio y bajar la mirada. Tenía que escoger las palabras adecuadas para decirle lo que ella pensaba de él. Pero de nuevo, Terry se adelantó.
-Pues te diré algo-la rubia lo vio levantarse y creyó que se iría enfadado. Pero contrario a su pensar, Terry se puso frente a ella y se arrodilló para tomar ambas manos de su regazo entre las suyas propias-. Yo jamás…jamás, te haría algo así, Candy. Jamás pensaría en forzarte, ni siquiera me acercaría a ti si tú así no lo quisieras.
-No es cierto-negó ella haciendo referencia a los besos que él le había robado.
-En ningún momento me has dicho que no, ¿o sí?-Terry es esforzó porque la sonrisa que le mostrara no estuviera cargada de arrogancia, pero aún así, ella se sonrojo y apartó la mirada- Con esto me refiero, Candy, que pese a cualquier cosa, sigues siendo mi amiga. Y seguiré a tu lado, no para engañarte, sino para hacerte saber que cuentas con mi apoyo-con suavidad tomó su mentón para mirarla a los ojos-, que cuentas conmigo. No estás sola, me tienes a mí.
Candy sintió como si su corazón comenzara a recuperarse. No podía saber a ciencia cierta lo que sentía por Terry en ese momento, pero si pudo entender que quería estar a su lado.
-Gracias, Terry-deslizó su mano por la mejilla suave de él en un gesto de cariño-. Por alguna razón, me siento mejor cuando estoy a tu lado.
-Estaré junto a ti siempre que me necesites. Candy-atrapó su mano con suavidad sin apartarla de su mejilla. Sintió la necesidad de acercarse a ella, de tocarla, de besarla, y sin darse cuenta, término acercando su rostro hacia el de ella. Un atisbo de duda cruzó los ojos verdes y entonces se detuvo-. ¿Puedo?-Candy no tuvo que preguntarle nada porque sabía que le pedía con eso. Asintió levemente y cerró los ojos dejándose llevar por él.
De los besos que recordaba haber recibido de él, ése era el primero tierno que él le estaba dando. Sus labios se rozaban pero era como el aleteo de una mariposa. Una sola vez pudo sentir la humedad de sus labios tocarse, pero estaba conciente de que el simple roce del cálido aliento de Terry la había hecho sentir ese cosquilleo en su estómago que sólo él le había provocado.
Para cuando se separaron, ninguno de los dos era plenamente conciente de que los sentimientos y emociones que tanto se habían esforzado por ocultar estaban reflejados en sus rostros.
-Yo…debo irme-dijo ella antes de ponerse de pie-. Adiós-fue lo último que salió de sus labios antes de abandonar el laboratorio.
Candy trataba de orientarse a medida que dejaba atrás cada pasillo. ¿Cómo había terminado confesándole su más grande secreto a Terry? Su razonamiento le dijo que había hecho algo estúpido, pues no sabía aún a ciencia cierta si el joven era su amigo fiel o si era su enemigo; pero algo en si interior le decía que podía confiar en él. Después de todo, aunque Granderson resultara ser su enemigo, ¿qué sería lo peor que podría hacerle? "Obligarme a cambiar de colegio para huir de la terrible humillación que sentiría si todos supieran de mi pasado", su respuesta mental la hizo suspirar como única respuesta.
Estaba frente a las bancas del patio de la academia. No sabía cómo había terminado arrastrándose hasta ahí, pero se alegro un poco de ver a Ruby y a Carola esperándola.
-¿Dónde estabas, Candy? Te tardaste demasiado-le reprochó Ruby al instante de tenerla en frente.
-Debiste prevenirnos de que tardarías más de lo normal en el laboratorio de guitarra-notando la expresión de su rostro, ella inquirió-. ¿Te sientes bien?
-Sí, claro-se apresuró a contestar la rubia, procurando esconder su verdadero sentir-. ¿Ha pasado algo importante en mi ausencia?
-Pues…-ambas chicas se miraron con complicidad, pero Carola igual le contestó-. Como tardabas tanto, Ruby decidió contarme a mi primero.
-¿Contarte qué?
-Bueno-Ruby le ofreció sentarse junto a ellas en la banca que ocupaban y después siguió con su conversación-. ¿Conoces a Oscar Centeno?
-¿El chico moreno y alto que va en nuestra misma clase?
-El propio compañero de tu queridísimo amigo Granderson-le aclaró Carola.
-Hablamos del mismo chico. Se llama Oscar. Y recién me invitó a salir este próximo fin de semana.
-¿Te invitó a salir?-preguntó incrédula la rubia- Pero si ustedes ni siquiera se tratan.
-Te equivocas, Candy. Desde que Granderson se empeñó en hacerte la vida cuadritos y él se negara a imitarlo, decidí hablar con él para agradecerle por ser maduro y entender que no tenía caso buscar problemas contigo.
-¿Y?
-Pues…hemos hablado un poco fuera de los salones-Ruby parecía nerviosa, como si estuviera confesando una travesura-. Incluso descubrí que tenemos varias cosas en común.
-¿De verdad?
-Se viste como una persona normal, Candy-habló Carola con picardía-. Pero en el fondo, es igual a Ruby. Prefiere la ropa negra y llamativa, de esa que usas cuando eres una estrella del rock.
-Pero no nos habías contado nada-le reprochó Candy a su amiga.
-No creí que tuviera tanta importancia. La ha tenido para mí sólo hasta esta mañana.
-Sí, cuando te invitó a salir y te diste cuenta de que no le eras indiferente-la acusó Carola con picardía.
-Entonces… ¿te gusta Oscar?-Candy le hizo la pregunta que justificaría todo lo anterior.
-Pues…-las sonrisas burlonas de las dos chicas frente a ella la hicieron ponerse a la defensiva-. No me miren así. Cualquier chico que te pida salir de la forma en que él lo hizo merece al menos una cita.
-Bueno, allá aquellas que no aceptan lo que sienten-dijo Carola simulando indiferencia-. Yo en cambio, si reconozco que me interesa Alex.
-¿Alex, nuestro amigo?
-El mismo que nombras-afirmó antes de volverse hacia la rubia-. Ay, Candy, por favor discúlpame. Es que tú dijiste que no te interesaba y pues…
-Tranquila, Carola, no me molesta-sonrió ella-. Puedes salir con Alex cuantas veces gustes. En realidad, lo veo como un buen amigo, pero nada más.
-Pues…en realidad no me ha pedido salir ni nada. Y no me atreveré a pedírselo yo hasta estar segura.
-¿Segura de qué?-inquirió Ruby.
-De que tenemos varias cosas en común. Quiero estar segura de que su actitud hacia mí no es fingida, de que no está mintiendo cuando dice que le gustan las mismas películas y canciones que a mí, de que no está tratando de ser amable solamente.
-Buena idea, Carola. Debes conocerlo bien para saber si podrían tener algo basado en más que una atracción física.
-Gran consejo, Candy-la apremió Ruby-. Es una lástima que no los apliques en ti misma.
-Yo no tengo el chico idóneo para eso-se defendió ella-. Y aunque lo tuviera, sabes bien lo que pienso sobre ello.
-Dices que no tienes el chico idóneo. ¿Significaría eso que hay algún chico que te gusta, pero que no es el correcto para ti?-Ruby fue certera en su pregunta, lo supo por el rostro de la rubia.
Candy lo meditó unos segundos antes de contestar la pregunta; segundos que le bastaron a ambas chicas para saber que la rubia si tenía a un posible candidato.
-Aunque hubiera algún chico que me guste, Ruby, igual no lo consideraría como un posible "chico idóneo". No podría arriesgarme a otro sufrimiento.
-Pero Candy…-Carola iba a protestar, pero la rubia se le adelantó.
-Ya saben lo que dicen. "El que vive de ilusiones, muere de desengaños". Y aunque ustedes piensen distinto, el amor de un hombre es una ilusión para mí, así que me niego a morir desengañada.
En ese momento de tensión, Claudia, la amiga de las 4, se acercó a ellas e interrumpió la conversación. Pero aún así, aunque no lo dijeran en voz alta, Carola y Ruby acordaron no mencionar más el tema. Si Candy pensaba aquello, no podían contradecirla. No tenían hechos para probarle lo contrario, así que únicamente el tiempo podría hacerle cambiar de parecer.
Notas finales: ¡Hola a todas! Tal cual lo prometí, aquí cumplí, he aquí el Cap 14, jejeje. Mm, debo decir que este Cap, aunque importante, se me hizo difícil de escribir…pero bueno, ya entradas les doy mi opi general. En 1ra, debo decir que en esta oportunidad usé de nuevo la mecánica de la "dama en peligro" porque disfruto ver a Terry ayudando a la pecas (mm, sé que suena trillado, pero esta vez era necesario, recuerden que estaban molestos y necesitaban una razón poderosa para reconciliarse); lo que sí me auto-crítico es la parte del secreto de la pecas…Mm, ya muchas se imaginaban qué era, pero es tan triste verlo escrito, ¿verdad? Lo único que puedo decir a mi defensa es que…ay, no puedo decir nada que me justifique, así que acepto con todo gusto la condena que me impongan (yo misma participaré en ella si me dejan, jejeje) :(
Para darles detallito del Cap, la canción que nuestra Candy estaba interpretando a capela es original del excelente grupo mexicano "Reik", pero…la verdad es que me inspiré para usarla escuchándola en boca de Marcela Mosqueda, una chica mexicana que tiene un gran talento para cantar y que se está dando a conocer a través del "Youtube"; en mi opinión, si la pecas tuviera buena voz para cantar, cantaría como ella, así que las invito a escuchar su voz a través del enlace:
http:/ www. youtube. com/ watch? v=arap6xeoBAo (sin espacios)
Elhyzha, al igual que tú, amiga, yo disfruto ver a Terry celoso, y por eso al comienzo del Cap lo hice sufrir con Alex (risa macabra, jajaja). Del Cap anterior me dio mucha lata que la pecas y él no llegaran a nada, pero como tú dices, fue por la conver que oyó :( Mm en este Cap los dos se demostraron mutuamente que se gustan, peor, ¡que se quieren! Pero están tan preocupados porque se les note, que no pillan la reacción del otro PLOP. Ah pero creo que en el próximo Cap vamos a tener que corregir eso, jejeje.
Gema, como ves, te complací en volver rapidito (bueno, más que de costumbre, jejeje). Ay sé que ahora vas a decirme que te mueres más de curiosidad por saber qué pasará, pero te prometo que la espera tendrá su recompensa ;)
Kinotomocandy, tal cual me lo pediste, tal cual te complací, a poco ¿no es lindo ver a Terry sufrir por celos? Jajaja. En cuanto a que recuerden sus vidas pasadas y todo ese embrollo…estamos muy cerca amiga…AAA ya te dije un adelanto, mejor me callo ya, jajaja. Por cierto, tu fic está muy bueno también, no tardes en actualizar que ya quiero saber qué le pasó a Candy y cómo reaccionará Terry.
Wendy, la verdad si fue feito para mí luchar contra ese troyano, pero al menos sé que gané la guerra, jajaja. Con respecto al Cap anterior…ay yo también disfruto mucho ese tipo de escenas hot, entre Terry y Candy, cabe acotar, jajaja. Y pues puedo prometer que de este asunto hay todavía mucha tela que cortar en esta historia, jejeje.
Rosaura, primero que nada, permíteme darte la bienvenida a esta sección de reviews de mi historia, además de las gracias por animarte a escribirme, claro está. Mm la verdad yo también me molesté mucho por la estúpida decisión que tomó Terry en el Cap anterior, pero al menos al final de este Cap demostró que no decidió bien fue por confusión y no por falta de ganas.
Gabyea, jajaja, al igual que tú yo ODIO ver a Terry cariñoso con la Gusi, y AMO verlo celoso, jajaja. ¿Qué puedo decir? Ambas tenemos buenos gustos :P Espero que este Cap nuevo calme un poquito tus ansias (aunque a mí lo que hizo fue aumentármelas PLOP)
Lizethr, jajaja, no juegues, pensé que yo estaba bien preparada para e atentado, pero tú me ganaste, yo olvidé el escudo, jajaja. Y ya que eres mi cómplice activa, puedo compartir un secretito contigo… ¿sabes que estamos cerca de llegar a le meta ansiada? Pues como lees, amiga, al reinado de Susana le queda poco (risa macabra, jajaja). Y pues no te preocupes por los atentados, yo estaré avisándote para que no te agarren las bombas, jajaja.
Annita, concuerdo completamente contigo, Terry se pasó de tonto en el pasado Cap, lo bueno es que ya en este reaccionó (nos falta ver cómo reaccionará en el próximo, jejeje). Bueno, ya luego te sorprenderé, porque prometo que lo próximo te gustará ;)
¡Conny! Ya te he dicho que me gustan tus reviews, ¿verdad amiga? Jejeje. Noe s en de plano me animas mucho a echarle ganas, porque me dices con todas las de la ley qué te gustó y qué no :P y como dicen por ahí, si quieres excelencia tienes que especificar, jajaja. ¿Sabes que me hiciste reír mucho con lo de sopas perico y este arroz ya se coció? Jajaja, yo amé la escena hot, y así mismo odié el final del Cap anterior, pero logré desquitarme con Terry al comienzo de este y bueno, como no puedo ser toda maldad, les ayudé a reconciliarse, jejeje. Ay lo que si no me gustó a mí misma fue confesar, o mejor dicho, hacer confesar a la pecas sus secreto, a poco hasta lloré con ella :( Lo bueno de todo esto es que Terry ya puede comprenderla más. Por cierto amiga, gracias a todas tus sugerencias mi imaginación no para de volar, jejeje, y aunque no puedo usar todo el material siempre lo reservo en mi archivo secreto (una nunca sabe cuando puede serle útil, risa macabra, jajaja).
Eli de Grandchester, creo que este Cap te mantendrá entre una sonrisa y una decepción amiga, jejeje; primero sonrisa por la reconciliación de este par, y luego decepción por descubrir la verdad oculta de la pecas PLOP. Pero como siempre digo, denme chancecito y les cumplo, procuraré que el próximo sea un Cap a todo dar, jejeje.
Lala, permíteme darte la bienvenida a esta sección de reviews, además de agradecerte por animarte a escribirme, por supuesto, jejeje. Al igual que tú, yo creo que este par se complica demasiado la vida, sólo veamos el final de su encuentro en este Cap, o sea, bastaba con decir "sabes, me gustas", pero claro ellos con sus complejos…PLOP. También s eme hace difícil comprender y hasta aceptar que la Gusi es la n…ovia de Terry, jejeje, pero prometo que más pronto que tarde las cosas se irán arreglando ;) lo haré prontito para enmendar esa ingratitud que tuve para con ustedes, jejeje (y para pagar su fidelidad por supuesto).
Yelibar, no se porqué sospecho que eres mi amiga Yelitza…Mm será porque he andado muy desconectada y todo se me anda olvidando, jejeje, pero sea como sea, te diré que concuerdo contigo, es más, te diría vamos a darle a Terry juntas el lepe que se merece, jajaja, pero como en este Cap rectificó parece que ya no lo necesita :P Por los momentos mantengámonos atentas a ver qué hace el muy truhán, jejeje.
Goshy, me encanta que veas las cosas positivamente, y tienes razón, a partir del Cap anterior comenzó el dilema ¿te quiero, me quieres? Jejeje. Ya en este Cap comenzaron a dar muestras de querer averiguar las respuestas a esas preguntas, pero como tú misma dices, falta ver qué hará la Gusi cuando se entere de ello PLOP. Ah pero no te preocupes, que sea como sea, me las arreglaré para que el bien triunfe al final, jajaja.
Valerys, hacía tiempo que echaba de menos un review tuyo, pero reconozco que no siempre se tiene tanto tiempo para dejar uno, jejeje. Lo importante es que volviste y ya me das de nuevo tu opi, jejeje. Yo pienso igual que tú, amiga, Terry es el cabezota, porque la pecas ha dado señales pero él por las nubes ni se da cuenta PLOP. Lo bueno es que en este Cap ya fue iluminado y está reaccionando. Tu pregunta sobre la fuerza de voluntad de Candy frente al 1er encuentro sexual con Terry me dejó impactada, jejeje, de hecho me diste ideas para un futuro venidero (risa macabra, jajaja); los consejos de Gil los amo también, jejeje, y los de Al pues me resultan tiernos, digo tierno que un hermano aconseje a su hermana, se me hace lindo; ya sabía yo que te gustaría la música del festival, por lo menos la que escogí para la banda de la pecas, jejeje. En este Cap te complací con los celitos ya la reconciliación…veré qué puedo hacer para mejorar en el próximo Cap.
Avances del próximo Cap: Terry y Candy comienzan a acercarse más. Sus amigos propiciarán en parte el acercamiento entre ellos. Susana advierte el acercamiento y decide poner manos a la obra. Los recuerdos terminan por hacer ebullición y lo inevitable llega.
Sé que el pasado fin de semana prometí que les daría la actualización de "Amor, Deseo y Sangre", pero me temo que, mi amiga y colega Ruby-PknaPcosa, vive en México, Veracruz, y pues no pude comunicarme con ella ese día por reciente tragedia del huracán PLOP. Afortunadamente ella se encuentra bien, y ambas convenimos actualizar a la brevedad. Les prometo que esta vez sí no las haremos esperar más ;)
Antes de irme, quiero pedirles a todas que eleven una pequeña oración por nuestros hermanos mexicanos, de Veracruz, que en estos momentos están intentando recuperarse de la tragedia de un imprevisto huracán. Con el favor de Dios y nuestro apoyo espiritual, se levantaran en poco tiempo.
Bueno amigas, ya me toca despedirme, y para volver a la norma original, anuncio mi regreso en 2 semanitas, jejeje. ¡Nos leemos hasta entonces!
