Mi capitulo favorito de este libro y uno de mis favoritos de toda la saga. El momento cuspide del libro 2 desde mi punto de vista.

Disclaimer: Avatar: la Leyenda de Aang no me pertenece, yo simplemente amo este universo.


CAPITULO 14: VERDADERO O FALSO

Jamás la habían herido, no así. Muchas veces la nostalgia la había golpeado, la desesperación y la angustia de la guerra habían sofocado su pecho; pero esa herida la había tumbado tan fácilmente, la joven princesa se sentía débil y perdida. ¿Qué estaba bien? ¿Qué estaba mal? Sus suplicas y dudas se alejaron tanto de ella que fueron escuchadas.

El cielo raso sobre su cabeza, azul claro sin una sola nube, la llanura blanca y el reflejo de los edificios de cristales; ella ya había estado ahí, en otro sueño, con la nieve congelando las palmas de sus pies.

Me pidieron poder para proteger a su pueblo y me prometieron llegar a la tierra que les di – clamo una voz de ritmo acuoso – si no cumplen con estas dos condiciones se acataran al castigo que dicte mi voluntad.

Yue sintió más y más frio, el viento soplaba con fuerza y la tierra misma parecía enojada, como si los mares gritaran y los grandes bloques de hielo temblaran. Y el frío, tanto frío como nunca había sentido.

- ¡Princesa! ¡Princesa Yue! – sonaba la voz lejana de un muchacho-

Yue abrió los ojos y seguido un gran respiro. Los ojos brillantes de Sokka y sus manos firmes que la sostenían.

- ¿Está bien? – pregunto el joven guerrero tratando de calmarse –

La princesa se soltó de sus brazos y se puso de pie ocultando su fatiga.

- No se esfuerce por favor, todavía no está recuperada del todo – dijo Katara mientras la tomaba por los hombros para volver a sentarla-

- No – respondió Yue soltándose también de las manos de la curandera- estoy bien, ya no hay tiempo para estas cosas.

Yue se paro con sus dos pies, el cansancio no era suficiente para detenerla y el dolor punzante de su herida ya no podía tumbarla. En ella ya no había dudas, ella seguiría el camino que Atl le había ordenado seguir y se encargaría de que su pueblo la siguiera por ese camino. A pesar de acabar de despertar de la inconsciencia ella se sentía fuerte, más fuerte que nunca.

La habitación estaba obscura y húmeda. Justo cuando se dejaron de oír las pisadas que bajaban por la escalera Suki encendió una vela, la débil luz apenas alcanzaba a vislumbrar los rostros de los presentes. Suki le dio la vela a una sus guerreras, ella paso por los márgenes de la habitación circular, encendiendo los candiles, dejando ver la posición y disposición de cada uno. Suki, Chun tian, Xia tian, Dong tian y Qiu tian de un lado con una espada desenfundada en las manos de su líder; la princesa Azula, Ty lee, Mai y Zuko del otro lado, con al menos el príncipe herido y las demás desarmadas. Y en medio de ambas partes, Toph.

- ¿Qué pretendes Azula? – pregunto Suki con tono preciso y aun en guardia- habla de una maldita vez.

- ¿Y qué quieres tú? – respondió altanera la princesa –

- Tan solo la libertad de mi pueblo – dijo Suki- así que aléjate de él.

- ¿Entonces para que nos trajiste aquí? – respondió Azula- ¿O es esto una trampa para matarnos? La verdad es que tú también necesitas ayuda, necesitas MI ayuda.

- Eres una mentirosa – interrumpió otra gitana – solo les estamos dando una oportunidad porque tu hermano nos salvo la vida, si tanto deseas morir es muy fácil arreglarlo.

- Yo hice lo que quise – respondió Zuko – Azula no tuvo nada que ver con mis acciones, para mi hubiera sido mejor que no se enterara.

Un silencio extraño.

- Entonces… ¿Qué es lo que te impide matarme Suki? – reto altanera la princesa – La verdad es que hay algo mas ¿o es qué sabes que tengo razón?

- Es más probable que seas tú quien planea algo – respondió Suki-

- Una de las dos miente – aseguro Azula acercándose a donde estaba Toph– ese es el verdadero problema, suerte que tengamos una solución.

- ¿De verdad ella es hija de la diosa Shu? – pregunto Zuko –

- Yo soy descendiente de ella – respondió Toph – no exactamente su hija. Y si, puedo ayudarles en su pequeño dilema, aunque no entiendo bien para qué.

- Ella estaba con Azula – interrumpió otra gitana - ¿Cómo sabemos que no es un truco?

- Yo confió en ella – respondió Suki con seguridad – yo sé que ama esta tierra tanto como nosotras.

- Entonces es solo cosa de ver como sacamos a la tribu de agua de esta ciudad– comenzó Azula – el problema real es que no sabemos quién debe quedarse con el territorio una vez sea libre de nuevo, ya que estamos de acuerdo que debe ser la persona más justa; entonces que Toph lo decida.

- El caso es – reclamo Suki – que si en verdad quieres que todos cooperemos para idear un golpe de estado nosotras no sabemos si usaras ese mismo golpe para matarnos.

- No lo planeo – dijo Azula-

- Ella dice la verdad – aseguro Toph-

Las gitanas se miraron entre ellas esperando el contrataque de su líder, pero volvió a hablar Azula.

- ¿Por qué quieres derrotar a la tribu de agua?

- - Para recuperar nuestro pueblo

Verdad – la voz de Toph estaba en el centro-

- ¿Es la única razón?

- Si, no habría por qué haber otra.

Mentira - incluso ella se extraño-

- Es la razón más importante – grito Suki al notarse evidenciada-

- Pero no la única – ataco la princesa-

Verdad, ambas.

- No me interesa si Suki tiene más razones, todas las tenemos – interrumpió una gitana-

Verdad

- ¿Cualquiera que fuera esa razón? – pregunto maquiavélica la princesa-

La gitana retrocedió, dudo un poco.

- Ella tenía un romance con ese campesino de la tribu de agua, pero parece ser que él la cambio por alguien de mayor clase – aseguro Azula-

Verdad – dijo Toph más quedamente que antes-

Un silencio incomodo, miradas aun más incomodas y un suspiro largo y profundo.

- Se acabó, es más importante mi pueblo.

Toph tardo un momento, golpeo con su pie el suelo, se concentro un poco.

Verdad.

- ¿Y qué hay de ti? – dijo Suki con la voz quebrada- ¿Por qué nos buscaste y permitiste que te quitáramos las armas?

- Ahora nuestros dos grupos son los únicos que realmente se oponen a la tribu de agua, la realidad es…que solo juntos podremos llegar hasta su rey.

Verdad

- Si claro, ¿Y qué hay de los guardias reales? ¿De los armamentos, de los grandes secretos de la familia real?

- Mi padre nos los ha negado – respondió Zuko – hace tiempo que él abandonó la lucha-.

Verdad

- Así fue… - y una extraña mueca surgió del interior de Suki, una que se contagio al resto de las gitanas- entonces en verdad están desesperados.

- Pero sabes que no deben subestimarnos – reclamo Ty lee-

- No necesito que me digan que eso es verdad – respondió Suki – y es por eso que no podemos confiar en ustedes, ya tuvimos una traición, años de lucha, mataron a Jet, no hay forma de que todo eso se borre.

- Los años de lucha se compensan – corrigió Azula – sabes perfectamente que yo soy un mal menor comparado con esos petulantes maestros, Ty lee se hubiera unido a un circo ambulante antes que seguir con ustedes, yo solo fui la primera oportunidad que se cruzo por su camino y para que lo sepan, yo no mate a Jet.

Es increíble pero ella dice la verdad.

- Ella ataco la base de los liberales y en ese ataque murió Jet – aseguro Suki – ella lo mato, o al menos su ejército.

- No, yo lo mate – interrumpió Mai-

Mentira

Otro silencio extraño. Azula giro su cabeza y miro extrañada a Mai.

- ¿Tú no lo mataste?

- Bueno…fui casi yo – respondió Mai enfadada- ciertamente lo hizo mi mascota, yo no le dije explícitamente que lo matara, no es como si realmente me hubiera importado.

Ella misma no lo creía, pero de verdad extrañaba a su pequeño Koh.

- Ni siquiera les importa la vida de los demás – reclamo Suki- es suficiente, no confió en ustedes, quien sabe que otros trucos sucios tengan. ¿O me pueden decir que no ocultan nada?

- No, no podemos decirlo; pero no creo que nadie pueda – respondió la chica un poco más seria-

Verdad.

- Aun guardan secretos sobre la guerra y sobre la familia real, secretos que pueden definir la vida o muerte de muchos pueblos - acuso Suki-

Ty lee bajo la mirada.

- Si – respondió Mai - ¿Sobre qué más se pueden guardar secretos?

- Entonces si sabes más sobre mi madre –dijo Zuko a modo de reclamo-

- No es el momento

Verdad

- No puedes solo decir eso y esperar que lo acepte.

- No es el momento – regaño Suki – esto es una guerra, los asuntos personales deben esperar.

- ¿Y no era personal lo de Jet? – interrumpió Azula-

Otro silencio incomodo.

En el castillo en el centro de la ciudad también se estaban tratando de tomar decisiones.

- ¿Cómo que nos iremos de aquí? – pregunto Sokka sorprendido-

- Se los dije en el polo norte, Atl quiere que vayamos a otro lugar, uno que está muy lejos de aquí – dijo la princesa mientras miraba por la ventana melancólicamente-

- ¿Y qué hay de la guerra? – dijo Katara - ¿Qué hay de derrotar a la familia real? ¿de liberar a los pueblos?

- No nos otorgaron poder para esto – respondió Yue con tono cortante, extrañamente enojada, más firme, segura de sus palabras y de su autoridad- este poder era para proteger a nuestro pueblo y este no es nuestro pueblo.

- Tal vez actuamos mal con las gitanas – dijo Katara tranquilizándose – pero aun hay muchos otros pueblos por los que podemos hacer algo.

Yue guardo silencio y respiro profundamente, su semblante serio, sus ojos claros, sus dos pies juntos y su espalda recta. Parecía una verdadera princesa, sabía de lo que estaba hablando, se sabía poseedora del derecho de mandar a su pueblo.

- Las cosas no son tan sencillas – la voz de Yue sonaba pausada- la diosa nos encomendó un camino, sino lo seguimos seremos castigados y creo que ya hemos probado que solo somos capaces de ayudarnos a nosotros mismos.

- Yo aun creo que podemos hacer las paces con las gitanas – interrumpió Sokka- solo es cosa de sentarnos y hablar entre todos.

- Ellas solo quieren su pueblo y tienen razón – respondió la princesa – a nosotros solo nos queda irnos de aquí. Si se empieza una verdadera guerra nosotros no perderemos.

- ¿Entonces qué? - replico Katara - ¿Vamos a abandonar a los pueblos por qué temes que los matemos?

- Porque temo que sigamos destruyéndolos – respondió Yue tajantemente- No les estamos dando libertad, no les estamos dando lo que ellos necesitan, sino lo que nosotros necesitamos.

- No creo que sea nuestra culpa – dijo Katara – más bien es culpa de quien nos condujo a esto.

La maestra no bajo la mirada, sus ojos se encontraron con los de la princesa, en ambos había firmeza.

- Lo sé –dijo al fin Yue con tristeza, pero no menos firme - mi padre se ha dejado llevar, ha corrompido nuestra causa, él debe ser el primero en entender que debemos cambiar el camino.

- ¿Y si no lo comprende? – pregunto Sokka-

- Nunca antes – siguió Yue en un tono un tanto más personal – me había sentido tan segura de mi cargo, pero ahora, se muy bien que yo soy capaz de dirigir a mi pueblo, solo me resta esperar que mi padre lo acepte por las buenas.

Katara y Sokka se miraron sorprendidos. Era verdad, había algo en las palabras de Yue que los inspiraba, algo que Arnok no tenía.

- ¿Mataremos a nuestro rey para que deje de liberar pueblos y que estos consigan su libertad como puedan? – pregunto escéptica Katara –

- No creo que sea necesario llegar a tanto – respondió Sokka-

- Igual – replico Katara - ¿Por qué no nos diriges tú por los demás pueblos Yue? Creo que tu entiendes un poco más de justicia e independencia.

- No se trata de eso – respondió la princesa.

- ¿Entonces de que se trata?

- ¿Y entonces qué? Lo único que conseguirán ustedes solas serán derrotas y derrotas, nos necesitan, me necesitan, sabes perfectamente que soy la única con las capacidades para vencer a un enemigo con los recursos que tenemos, date cuenta Suki, soy tu única opción – replicaba tajantemente Azula -

- Se trata de algo más que de perder y ganar, entiéndelo, el fin no justifica los medios, no somos así.

- ¿No? ¿Entonces por qué incendiaron la ciudad? ¿Por qué no tomar la oportunidad que esta frente a ti? ¿De que se trata? ¿de venganza, de justicia, de probarte algo a ti misma? ¿De qué se trata realmente esto?

De principios

La voz de Paku desde la puerta de la habitación.

La voz de Suki en la media luz de los candelabros.

- Nuestro pueblo ya logro su libertad y se bien que nosotros debemos de seguir a nuestros reyes; pero fue un error pensar que lo mejor para nosotros era lo mejor para todo el mundo – dijo Paku acercándose a la princesa y tendiéndose de rodillas- guíenos por el camino adecuado, por favor.

- Me niego a dejar así esta lucha – reclamo Katara – No puedo irme a nuestro pueblo sabiendo que la familia real comente injusticias día a día.

- Entonces dirijamos nuestra lucha a la familia real – respondió Sokka de pie al lado de Yue- lleguemos a la tierra que Atl nos indicó y después llevemos a las tropas que aun lo deseen hasta el corazón de la tierra de los volcanes y acabemos con el rey.

- Princesa Yue – llamo Paku levantando su cabeza hacia la princesa-

- Siempre que no blasfememos contra las diosas y no sometamos a ningún pueblo – respondió Yue- Supongo, que eso es lo que debimos haber hecho desde un principio.

Verdad.

- ¿Principios? – se burlo Azula- bien, entonces no puedes cooperar conmigo porque eso te llena de culpa, no es ni porque temes que te mate ni porque temes que fracase, simplemente no te hace sentir bien contigo misma y Suki, eso es de lo más egoísta que pudieras hacer.

- Mi pueblo jamás lo aceptaría, nos expulsarían de la ciudad por siquiera pensar en cooperar contigo

- ¿Es lo que quieres? ¿Qué tu pueblo te ame? ¿Ser aceptada por todos? ¡Ja!, entonces mentías cuando dijiste que los protegerías no importa lo que pasara, ¿Dónde quedo tu voluntad de sacrificio?

- Ya basta Azula

- No, ustedes dejen de engañarse.

- No permitiré que vuelvas a tomar nuestro pueblo.

- Entonces repartamos los premios ¿quieres?

- Explícate – ordeno la líder de las gitanas-

- Una vez hayamos vencido a la tribu de agua tú y tus gitanas se quedan en el pueblo y hacen lo que quieran; pero yo quiero el crédito por haber vencido a los maestros agua.

- ¿Planeas engañar a mi gente?

- Tu gente me importa poco, después puedo regresar con mis armas y mi ejército a tratar de someterlos una vez más.

Suki necesito un momento para comprender.

- Es sobre tu padre entonces, ustedes solo quieren que los dejen volver a su patética vida imperial.

- No te burles de eso – interrumpió Zuko-

- ¿En verdad cumplirás ese trato? – pregunto Suki-

- Si – respondió la princesa con una sonrisa burlona que hacía se dudara de su palabra-

Verdad.

Azula tendió su mano para cerrar el trato. Parecía bajo, desesperado, poco probable; pero era lo único que quedaba. Suki miro a las demás gitanas, a Ty lee, a sí misma, a la princesa. Al final tendió su mano y saludo la de Azula para cerrar el trato en el cuadro más dramático posible.

- Entonces así se siente vender tu alma – murmuro Suki para sí misma-


Mi capitulo favorito, sientes el dolor y me encanta la doble narración. XD