Advertencia de lemon.

Capitulo XIII

Inolvidable...(Lemon o intento)

Juntos comenzaron de nuevo los besos, que de tiernos pasaron a pasionales, llegaron a la cama donde el peliblanco recostó como si se tratase de una muñeca a la chica, se quito sus zapatos y los de ellas mientras que con besos cortos desde los tobillos iba adorando la piel tersa y suave de ella.

Cada toque de sus manos la estremecía mientras dentro de su ser crecía un calor que combatía con el miedo que se presentaba y trataba de aplacar mordiéndose el labio inferior, el chico recorrió sus piernas hasta donde la tela del vestido se lo permitió y continuo con ambos brazos hasta que llego a su cuello al cual tuvo acceso porque ella movió el rostro hacia un lado, la yema de los dedos de el peliblanco retiro cuidadosamente el cabello que obstruía el paso de aquella piel que anhelaba.

Y sintió que la chica temblaba a su roce, desvió su mirada al rostro de la pelinegra se hallaba con las mejillas carmesí, los labios hinchados y rojos debido a los besos que el le había dado y sus ojos entrecerrados que despedían el brillo purpura que tanto había deseado volver a ver y ahora lo hacia, siguió con la tarea de besar el cuello de la chica y regreso a los labios de esta volviendo a degustarlos, las manos un poco temblorosas llegaron al cuello del chico tomando la larga bufanda y desatandola hasta dejarla colgada sobre los hombros de él.

Sus manos se unieron, entrelazándolas transmitiéndose confianza, apoyo, seguridad, amor, y mucho mas, las manos de ella fueron de nuevo hacia la nuca de él realizando lentos y temblorosos movimientos con sus dedos, dejando una marca levemente visible en el cuello de la chica de tanto succionarlo mientras ella suspiraba, con sus manos desato la cinta inservible que adornaba el vestido y el cierre detrás de la espalda lo bajo, rozando las yemas de sus dedos con la piel que exponía, sintiendo como se erizaba a su tacto, las finas tiras cayeron y el las fue bajando hasta que los senos de ella quedaron descubiertos por completo, el se sonrojo al igual que ella, y con pudor ella los cubrió cruzando sus brazos, instintivamente tomo las muñecas de ella y las separo mostrándole una sonrisa ..diciendo

-no te avergüences eres hermosa tal y como eres..

Con suavidad y amor tomo sus labios una vez mas, fundiéndose y entregándose por completo el uno al otro, la pelinegra con manos un poco temblorosas fue abriendo los botones de la blanca camisa, palpando el firme y duro pecho que descubría mientras el quitaba por completo el vestido, retiro la camisa que siguió el mismo camino del vestido ambos en el suelo.

La habitación solo desprendía Pasión y deseo, la falta de aire se hizo presente respirando entrecortada-mente, pero el tomo el aire justo para que ella lo besara de nuevo pero con cortos e inocentes besos rítmicamente, hasta que el adentro su lengua haciendo el contacto mas profundo, volvió a recorrer el camino de hace a penas minutos, manteniendo aquellos largos dedos en la columna descubierta subiéndolos y bajándolos tentativamente, él abrió sus ojos mirando a los de la chica entrecerrados y oscuros detrás de aquellas largas pestañas negras, perdiéndose y ahogándose en esos ojos de placer y deseo.

Tomo posesión de la piel expuesta repartiendo cortos besos hasta llegar a los pechos, jugando y succionando los pezones quedando erectos, siguió su camino besando y descendiendo, deslizo la ropa femenina por aquellas níveas y largas piernas. En ese instante bajo su pantalón dejándolo junto a la demás ropa, la chica al ver que el peliblanco iba a deshacerse de la ropa interior masculina solo atino a voltear su rostro sonrojado, él volvió a su posición sobre ella, acomodándose entre las piernas de la chica.

Cuando sus intimidades hicieron contacto, solo un roce, sin penetrarla, tomo las manos de la chica y las volvió a entrelazar, besando una vez mas aquellos labios que lo volvían loco, sus intimidades se rozaban lentamente poco a poco su miembro ya estaba en la entrada de la chica, y abrió sus ojos buscándola a ella, recibiendo solo una sonrisa y unas mudas palabras que el supo interpretar, confiaba en él, su miembro empujo en la húmeda cavidad, lentamente, ella solo rodeo la cintura con sus piernas, y lo abrazo clavando sus uñas en la espalda, ella respiro pesadamente sobre los labios de el, mientras que el la distraía de la molestia que estaba sintiendo besándole el rostro, el cuello, cuando se hallo dentro de la chica se detuvo, esperando a que ella se acostumbrara, a los pocos minutos sintió como ella afianzaba el contacto entre sus intimidades, justo cuando iba a proceder una lagrima resbalo por la mejilla de ella...

Perdóname...-susurro suavemente en el oído de la chica

Pero ella acaricio su rostro mostrándole esa sonrisa que lo hacia volar y soñar, dándole a entender que estuviera tranquilo, elevo las caderas y de los labios de él salio un jadeo, comenzando las suaves y profundas embestidas, aumentando el ritmo de las caderas como si de un baile se tratase, guiados por notas musicales que salían de sus bocas, gemidos y jadeos de satisfacción, destilando lujuria y Pasión de ambos cuerpos, el ambiente ya no era fresco era frió, hielo, nieve, dentro de aquella habitación, pero ellos no lo sentían.

El reiatsu aumentaba y la habitación era invierno, concentrados en sus amantes, en amarse el uno al otro, gemidos, suspiros, ella era su droga, profundizo las penetraciones sintiéndose ambos cerca del clímax, calor eso era lo que sentían sus cuerpos, el calor del infierno aun estando a puertas del cielo, y finalmente llegaron juntos, tanta Pasión y tanto dar amor, sentían un fuego que les acariciaba el alma, era perfecto como si de un cuento se tratase, plenitud sentida, algo tan simple, como dos piezas encajan perfecto, gotas de sudor perlaban sus cuerpos, dejando de testigo la luna, a medida que el reiatsu descendía, la habitación volvía a su estado normal.

Finalmente el con la fuerza que le quedaba la acomodo a su lado, sobre su pecho, cubriéndose ambos con la fina sabana blanca sintiendo sus respiraciones acompasadas, y sus corazones siguiendo el ritmo del otro... y un suave suspiro salio de los labios del ángel que dormía en sus brazos...

Toshiro... te amo...

No sabia como era posible que aquellas palabras lo hicieran tan feliz, tenían un poder mágico y eran mas fuertes si salían de los labios de la persona que lo llenaba, con la que se sentía completo, y respondió con todo el amor y devoción para luego cerrar sus ojos y fundirse en un sueño profundo...

Nunca he amado... a nadie como te amo a ti...