Disclaimer: Los personajes y sus caracteristicas no me pertenecen. solo son protagonistas de una trama que es totalmente MIA.


Hola mis chicuelas.

Gracias otra vez a todas las que siguen agregando esta historia a sus favoritos.

Y a las que escriben comentarios. Espero haber contestado a todas, si me olvide de alguna perdon! Estos dias la vida me ha consumido.

Tenia escrito este capitulo hace tiempo…pero queria retocar algunos detalles antes de subir y recien hoy tuve la inspiración pero aquí esta…

Espero que sea de su agrado.

Las quiero!

Saluditos.

Lakentsb.


Lejos.

Bella.

Después de nuestro divertido viaje por carretera con Jake de regreso a la universidad luego de la boda, las semanas se sucedieron rápidamente.

Habíamos partido, -tal como lo había prometido Jake-, al mediodía. Apenas minutos despues de que termináramos de tragar el pescado asado que Billy había preparado, fruto de la pesca del dia anterior junto a mi padre.

Emily, la esposa de uno de los sobrinos de Billy, insistió, viendo nuestro apuro por partir, en que lleváramos un buen pedazo de tarta que habia hecho para el postre para comer durante el camino.

Jacob me dejó conducir durante la primera parte del camino. Acompañándome durante las primeras horas con una divertida charla, alejada de temas escabrosos y llena de sus habituales ocurrencias, haciendome desternillar de risa mientras no cantábamos a voz en cuello las canciones de las radios que podíamos sintonizar cuando estábamos en zonas urbanas.

Luego de decidir que no pararíamos a dormir en ningún lado, sino que haríamos el viaje sin detenernos, -salvo los minutos necesarios para recargar combustible y comprar agua o alguna cosa que necesitáramos-, se dispuso a dormir para conducir en la noche, mientras yo descansaba.

Mi ánimo se mantuvo en condiciones hasta que comenzo a atardecer, y las luces rosadas y naranjas en el horizonte produjeron en mí aquella sensación de perdida tan conocida que venía sintiendo hacia un tiempo cada vez que anochecia.

Era como si en ese momento del dia recordara mi condena: vivir sin Edward.

Como si pudiera saberlo, Jake despertó, y el rugido de su estomago después de casi 4 horas de sueño ininterrumpido, nos hizo estallar en carcajadas.

Nos detuvimos a cenar en un pequeño restaurante al lado de una gasolinera, alli mismo en la ruta. Y a pesar de su advertencia de que no tomara coca cola porque no podria dormir y estar descansada por la mañana cuando me tocara conducir, sus predicciones no se cumplieron: unos minutos después de estar de nuevo en camino mi mente se apago, sin sueños ni pensamientos.

Jake me despertó al amanecer, sus ojos enrojecidos me hicieron reprenderlo por no haberlo hecho antes, o no haberse detenido al menos unas horas al costado del camino y descansar. Dos horas despues, cerca de las 9 de la mañana, nos detuvimos a desayunar.

Nuestro viaje terminó tal como lo habíamos previsto, después del mediodía.

-¡recuérdame hacer esto mas seguido! -Bromeó Jake luego de dejar mis bolsos frente a la puerta de mi dormitorio.

-Cualquier cosa con tal de no volar, -replique, mientras urgaba en mis bolsillos en busca de la llave.

-podriamos hacer un viaje por carretera durante el verano… en vacaciones ...-dijo, con entusiasmo y ojos soñadores…

-es verdad… ya sabemos que lo pasariamos genial -admiti, dejándome abrazar por mi mejor amigo. Agradeciéndole en ello todo lo que había hecho por mi durante la semana anterior.

-¿estas segura de que…?

-Estaré bien Jake, ¡ya vete que Leah debe estar desesperada! – dije, interrumpiéndolo, y pegándole un puñetazo en su brazo.

-¡ouch! Ok, ok.. Te veremos mas tarde…supongo, -dijo dándose la vuelta y caminando hacia su auto con más entusiasmo del que quería mostrar.

Me gustaba verlo así, tan enamorado…

Sacudí mi cabeza, espantando cualquier tipo de pensamiento al respecto del amor que se atreviera a cruzar por mi cerebro y entré. Toda la diversión de nuestro viaje terminó nada mas pisar el suelo de mi dormitorio.

No, no me deprimí… no tuve tiempo ni siquiera de intentarlo: una vorágine de actividades atrasadas y trabajo me absorbió.

El segundo semestre estaba cerrando, y tenía que ponerme al día con una gran cantidad trabajos prácticos y monografías, además de preparar los exámenes finales si quería estar libre durante el verano.

No es que tuviera un particular interés por regresar a Forks o algo así, pero todo el mundo se iría de allí en el verano y no quería quedarme más sola de lo que ya comenzaba a sentirme en el campus, mucho menos detrás de una pila de libros mientras sabia que todo el mundo se iba de vacaciones...

La relación de Jacob y Leah crecía a pasos agigantados, Leah se había llevado las pocas cosas que aun quedaban en su habitación de nuestro dormitorio al departamento que Jacob alquilaba cerca del campus, y no tenía sentido buscar otra compañera a esa altura del año escolar.

Aunque ambos parecían mis guardianes programados, porque si no era uno, era el otro quien aparecía en mi dormitorio de improviso, con la excusa de haber olvidado algo, o simplemente a desayunar conmigo.

Los fines de semana que no estaba enterrada bajo una pila de libros, nos instalábamos en el sillón de la sala y veíamos alguna película, y teniamos una infaltable cita de tres, a cenar fuera, al menos una vez por semana.

Internamente agradecía por ello. Ya que en los pocos momentos en que todo se detenía, y tenia una total conciencia de la realidad, el hueco que se había instalado en mi pecho parecía querer devorarme, y me sentía sin fuerzas para resistir.

Luego de un arduo e interminable mes y medio, manteniéndome en vela a fuerza de café, y almorzando parada algún que otro emparedado y sopa instantánea, había logradom dar con éxito todos mis exámenes, cerrando con honores mi primer año de literatura en la universidad.

y también logré que mi cuerpo perdiera las pocas curvas que había tenido alguna vez.

Ahora que no quedaba mucho para hacer, no quería pensar: absolutamente todo había cambiado.

Alice finalmente había dejado su departamento en Nueva York, y se había mudado a vivir con Jasper en el barrio militar, a pocas casas de donde Tanya y Edward vivían ahora.

Sabía que gran parte de sus motivos iban mas allá de que su relación amorosa había avanzado mucho y estaban comprometidos, -aun sin fecha para casarse-. Un poco era para estar cerca de Edward y Tanya y asegurarse de que ellos no harían ninguna locura-.

Una parte de mi se alegraba de que tambien tuvieran amigos cercanos que cuidaran de ellos, y los ayudaran a mantener el curso cuando las cosas se ponian dificiles. Aunque hechara muchisimo de menos a Alice.

Ella me había llamado una semana después de la boda, y supe que las cosas no habían mejorado mucho entre aquellos dos. Pero a raíz de eso mismo, ya no teníamos nuestras habituales charlas de horas por teléfono. Yo no quería un parte detallado de lo que ocurría en su vida ahora que estaba condenada a estar fuera de ella definitivamente, y nada cambiaria para nosotros por saber los detalles tampoco.

Ahora, silencios incómodos se producían entre nosotras cada vez que llamaba. yo había optado por no hacerlo mas, y esperar a que ella lo hiciera cuando tuviera suficientes cosas agradables que contarme.

Mi relación con Tanya había terminado en el momento en que cruce la puerta de salida de la fiesta y termino mi papel de dama de honor.

Por otro lado, habia decidido que no volvería a Forks ese verano. Tampoco a Phoenix...

Alice me ofrecio usar su piso en New York, que ahora estaba vacío, pero también decliné: no quería estar en ningún lugar que me recordara el pasado. Lo que quería era dejarlo atras...

Decidí que lo mejor seria hacer un viaje. Lejos.

Aun no había decidido a donde iría exactamente, la propuesta de una excursión por carretera con Jake y Leah seguia en pie, pero tambien estaba el hecho de que yo seria la tercera rueda alli, y aunque jamás me hicieran sentir incomoda cuando compartiamos tiempo juntos, no estaba segura de que realmente fuera una buena idea pasar mis vacaciones en medio de una pareja que cada vez se consolidaba más...

Un hecho totalmente inesperado hizo que me decidiera por la única opcion que no creia pensar como posible para mí.

Fue la mañana que Jake vino a verme, luego de que les fallara a nuestra habitual cita de tres para cenar y me encontró desmayada en mi departamento.

Corrio conmigo haste su auto y me llevo a la guardia del hospital, a pocos minutos de alli.

Lo poco que quedaba en pie de mi mundo se terminó de desmoronar cuando descubrí que estaba embarazada

Con más razón aun, decidí que tenía que tomar distancia.

No quería que Edward se enterara, ni ninguna de las personas que teníamos en común. Ni siquiera Jake, que no dudaría en volar hasta la base militar donde se encontraba, y destrozarlo a puñetazos.

Por esa razón, le pedí, -mas bien le rogué- a la doctora que me atendió en urgencias, que le dijera a Jake cualquier cosa que justificara mi desmayo menos la verdad: que estaba anémica o estresada por los exámenes, y sobre todo que no tenía nada de que preocuparse, y de lo que no me recuperara con unas buenas vacaciones y descanso.

Cuando volví a casa, y finalmente pude deshacerme de Jake, asegurándole que lo único que haría ese día seria dormir. Corrí a mi dormitorio en busca que la tarjeta que Carlysle y Esme habian deslizado en mi mano aquella noche, mientras Jake me excusaba con los novios por abandonar la fiesta en la mitad.

-Bella cariño, Carlylsle y yo queríamos hacerte una invitación -me había dicho Esme con su voz dulce, mientras acariciaba mi mano y yo los miraba sin comprender…

-Sabemos lo difícil que es todo esto para ti, y pensamos que tal vez te haría bien, que tal vez quisieras hacer un viaje o algo así… Nuestra casa esta abierta para ti, cuando quieras. Solo tienes que llamar y nos encargaremos de todo.

- Es demasiado Esme, yo no podría pagarlo…-interrumpí rápidamente. No quería su lastima ni mucho menos. - aunque confieso que la idea de irme un tiempo de aqui es agradable…-terminé admitiendo.

-Por eso mismo Bella, nosotros nos encargaremos de los gastos… tómalo como un regalo, de cumpleaños… o de fin de tu primer año… de lo que tu quieras…queremos hacerlo. Solo prométenos que si necesitas irte nos buscaras… eres muy importante para nosotros y…

-¡listo Bells, iré por el auto…! - irrumpió Jake, restregando sus manos y saliendo rápidamente hacia el aparcamiento.

Carlysle y Esme me acompañaron hacia la salida y Esme deslizo una tarjeta en mi mano, que guarde rápidamente en mi diminuta cartera y me despedí de ellos.

Nunca creí que necesitaría considerar su oferta.

Pero, conociendo a Carlysle principalmente, estaba segura de que si recurría a ellos, no me traicionarían. pense que eran los únicos que podrían ayudarme ahora , así que los llame.

Como era de esperar, ninguno de los dos me preguntó motivos ni razones de mis repentinas ganas de viajar, y me aseguraron que la invitación seguía en pie.

Esme ,más que nada, sonaba muy entusiasmada con la idea de tener algo de compañía en su casa. Prometió que me enviaría los datos de la reserva de mi pasaje para que le pusiera la fecha que yo quisiera... y también que ellos no le dirían a nadie que iría a pasar una temporada con ellos a Londres.

Decidi tomarme toda la semana para organizar mis cosas.

Jake y Leah se despidieron de mi al día siguiente, Leah rindió su ultimo examen y se irían de viaje por carretera hasta Forks, para luego de unos dias seguir su excursión por carretera y recordandome que la oferta de acompañarlos seguía en pie.

Jacob sabia que yo no queria volver a forks, y no iria con ellos en esa primera etapa al menos, asi que me propuso encontrarnos en algun punto del camino para pasar unos dias en alguna playa con ellos, pero, a pesar de su rostro desilusionado, insisti en que queria estar un tiempo sola, descansar y organizar mis ideas y que lo más probable era que no me agregaria a su excursion.

Leah, comprendiendo un poco más de que iba la cosa, le aseguró que si yo deseaba aquello debía respetar mi decisión. Luego de prometer llamar todos los días para asegurarse de que efectivamente estaba bien me dejaron ser.

Les asegure que estaría bien, que luego de descansar algunos días allí también me tomaría unos días de vacaciones cuando me decidiera a dónde viajar.

Con la idea de que lo mejor seria no decir nada a nadie y simplemente desaparecer, puse manos a la obra para desalojar mi dormitorio.

Llamaría a Charlie una vez que me hubiese instalada con los Cullen, y le dejaría mis instrucciones a Jacob para que velara por mis cosas, -que deje en del depósito de la universidad hasta fines del verano-, con la excusa de no pagar el alojamiento en esos meses y permitir que mi dormitorio fuera usado por los estudiantes que solo hacían cursos de verano.

Diez días después, Esme me recibía en el aeropuerto con un abrazo maternal.

Sus dulces rasgos me tranquilizaron un poco mientras conducía velozmente por las calles de la nublada ciudad y me conversaba sobre lo que haríamos en mi verano en Londres.

Nunca había visto la casa de los Cullen en Chicago, solo algunas fotos que Edward me mostrara alguna vez, y era más bien una mansión. Así que no me sorprendió demasiado cuando Esme abandonó la zona céntrica para adentrarse en un barrio de espaciosos terrenos y cercas imponentes, que dejaban ver descomunales mansiones al final de un largo y prolijo sendero rodeado de verde, árboles y jardines.

La casa donde vivían los Cullen también era imponente. Por suerte no era descomunalmente imponente... hubiera sido demasiado para mi.

Luego de que un mayordomo llevara mis cosas hasta una enorme habitación en el piso superior, Esme me obligó a pasar por la cocina y tomar algún alimento antes de que me retirara para descansar.

La verdad es que ya no podía mantenerme en pie. Necesitaba imperiosamente estar sola. Me sentía descompuesta, y el cambio de horario no había hecho más que exacerbar mis síntomas.

El misterio de mí prolongado malestar por el viaje solo duró hasta la mañana siguiente, luego de que el delicado y sabroso desayuno que con tanto cariño Esme preparara para mi terminara en el excusado, y yo me volvíera a desmayar.

Carlysle aun estaba en casa cuando ello sucedió. Su turno ese día comenzaba recien al mediodía y no pude hacer nada para impedirlo cuando insistió en llevarme él mismo al hospital para examinarme.

-Estas demasiado delgada –me dijo cuando recupere el conocimiento en el sillón de la sala. Yo solo asentí, con la cabeza gacha. -Creo que no has cuidado mucho de ti últimamente. Lo mejor será que hagamos unos análisis para asegurarnos de que no estas anémica y te recetaré algunas vitaminas.

Sabiendo lo que descubriría guarde silencio. No tenía valor aun para decirlo por mi misma, y confiaba en que él con su experiencia sabría manejar el tema mejor que yo.

...

-¿El padre lo sabe? –preguntó Carlysle con su habitual tono calmo y suave, unas horas después.

Estaba sentada, mas bien hundida en mi silla frente a él, en su consultorio del hospital.

Su rostro se veía preocupado, no podía disimularlo, a pesar de la tranquilidad de su voz. Yo miraba con exagerada atención mis manos, evitando prestar atención a los exámenes que él tenia entre las suyas como si al hacerlo pudiera evitar que estuvieran ahi.

-no. –respondí, con un hilo de voz, aun sin alzar la vista.

Esto era demasiado incomodo, mucho más de lo que había imaginado.

En realidad no había imaginado que las cosas sucedieran asi… crei que tal vez podría manejarlo por un tiempo y no tenían que enterarse tan pronto… no a apenas unas horas de mi llegada…

pero ahora, cuantos antes termináramos con aquella penosa conversación, mejor.

-¿se lo diras? –su tono seguia siendo el mismo. Totalmente neutro.

-no. –no era una opción hacerlo. Me hundí un poco más en la silla si aquello era posible.

Carlysle guardo silencio. Levanté la vista y pude ver como la vena de su frente se marcaba,-un rasgo tan similar a Edward cuando algo le molestaba que me pareció increíble que no fuera realmente su padre-. Quite por un momento las manos del bolsillo de la sudadera que traía puesta, y mis dedos juguetearon inconcientemente con el anillo de compromiso que me había dado Edward la ultima vez que estuvimos solos en Forks.

Solía llevarlo colgado en una cadena al cuello desde aquel día, oculto dentro de la ropa, pero el día que supe que estaba embarazada me lo puse en el dedo. Era algo muy bizarro de mi parte, lo sabía, pero era lo único que tenia de él…

Lo único que me quedaba. La única prueba de que lo que habíamos tenido fue real, aunque nadie en realidad llegara a saber que alguna vez estuvimos comprometidos, por un día... Excepto mi padre.

-es de Edward, -afirmó Carlysle de repente, y sentí que la sangre se iba de mi cuerpo.

Lo miré, totalmente estupefacta, buscando reprensión en su rostro, pero solo encontré ¿alivio?

-¿por que crees eso?-pregunte, sin salir de mi asombro por su seguridad, y sin poder controlar mi boca.

-Bueno, para empezar, los ultrasonidos no mienten... podría decirte incluso hasta la hora exacta en que ese bebé fue concebido si quisiera, -dijo, mirándome con una ceja alzada y un dejo de diversión en el rostro.

Me ruborice de solo pensarlo.

-¿de verdad? –tragué. - ¿Que fecha da?

- Por las medidas del feto, fue concebido en la segunda semana de mayo...siendo mas exactos...la fecha es.. unos 3 días antes de la boda... -dijo, mirando los datos en la hoja que contenía la primera foto de mí bebe.

-oh...

-Estabas en Forks. -afirmo nuevamente.

-es… verdad … fue ...en esas fechas pero…- intenté argumentar ¿Qué podia argumentar? Pero antes de que alguna excusa saliera de mi boca Carlysle estaba hablando otra vez.

- Jake no estaba contigo y…. se de una pequeña laguna de una noche en las actividades de Edward que no me pudo explicar...

Ahora sí que este hombre tenía toda mi atención. Mis ojos estaban abiertos como platos.

-¡como sabes todo eso?- exclamé.

Estaba realmente sorprendida. ¿Es que todos notaron su desaparición? ¿Edward se lo habia dicho? Mi corazón palpitaba con fuerza ahora, la sangre había vuelto a mí en todo su esplendor. Podía sentir como mis mejillas quemaban literalmente.

-Elizabeth…-respondío con aquella misma calma Carlysle. y lo mire sin entender.

- ella estaba preocupada porque Edward desapareció una tarde sin decir donde iba, -continuó, impasible. -y ya era avanzada la noche cuando se atrevió a llamarme para saber si estaba conmigo. Le dije que no, pero que sabia donde estaba y estaba bien para tranquilizarla y que no se armara un alboroto. Cuando le pregunté a Emmet por él, me dijo que en la tarde iba hacia algún lugar del bosque... después, cuando lo vi al otro día en el almuerzo, supe que había estado contigo.

- Pero… ¿como? ¿El…? ¿ el te dijo? -Carlysle ahora sonreia con suficiencia, y no pude evitar patearme por no cerrar la boca. Acababa de confirmarselo.

- No Bella. Y nadie mas lo supo… no te preocupes. -me tranquilizó. -pero yo conozco a mi hijo, y su rostro torturado había desaparecido. Además...

CArlysle se interrumpio, había una sonrisa extraña en su rostro. No podía entender que era lo que encontraba de gracioso en esta horrible conversación, queria que el suelo se abriera y la tierra me tragara ya que veia que faltaba mucho para que pudiera salir de ahi.

-¿que? –pregunté, ya no sabia si con pánico o simplemente ansiedad...

- El anillo. -dijo, señalando mi dedo anular. Y mi mano se congeló.

-oh… -atiné a musitar.

Guardé mi mano nuevamente en el bolsillo. Carlysle rió abiertamente ahora... pero ceño fruncido lo hizo volver a mirarme con emocion.

- Le di a Edward ese anillo cuando me dijo que estaba enamorado de ti y quería proponerte casamiento. Ha estado en mi familia por generaciones... -explico. -mi madre me lo dio...es realmente especial... y se que no se lo entregaría a ninguna mujer que no fueras tu.

Mi mandíbula estaba en el suelo ahora que comprendia una vez más lo especial que era lo que teníamos para Edward, me había dado dos veces aquel anillo..

- Se ve que no llegó a contarte esa historia. Lo lamento…-se disculpó Carlysle, viendo mi expresion anonadada.

-no, es que... no ...- masculle sin sentido.

-Verás, él quiso devolvérmelo antes de la boda, pero no lo acepte, cuando intentó dármelo le dije que lo guardara hasta que arreglara las cosas contigo.

-las cosas nunca se arreglarán. –dije, ahora sintiendo mis ojos escocer. Carlylsle alzó los hombros y sonrió nuevamente.

- No lo creo, lo aceptaste de vuelta Bella… es tuyo...ya veras que el tiempo todo lo arregla mi querida niña.

Mis lágrimas caían sin control ahora. Era horrible, pero por otro lado reconfortante, saber que había alguien más que entendía la dimensión de nuestro dolor y de lo que habíamos tenido que dejar atrás.

-prométeme que no le dirás nada Carlysle. No quiero agregarle otro dolor...nadie allá puede saberlo, por favor... ni siquiera Charlie.-rogué.

-Esa parte es algo que solo te compete a ti,Bella. No es mi deber llevar noticias…no te preocupes por eso.

-gracias. –dije, por fin respirando con alivio.

-Bella, me alegro que hayas decidido venir aquí, quiero que estés segura de que tienes todo nuestro apoyo, nuestra casa esta abierta y puedes quedarte todo el tiempo que quieras, no tenemos planes de ir a ninguna parte... y aun así, igual podrias quedarte. De más está decir que te apoyaremos con el bebe. Esme estará encantada con la noticia..

- No se como agradecértelo…

-Cuidándote y cuidando a ese bebe… con eso es suficiente para mi.

Ambos nos habiamos puesto de pie ahora, y Carlysle habia tomado mis manos, apretandolas con calidez, mostrandome todo su apoyo.

-Tal vez debo conseguir un trabajo. No puedo vivir siendo una mantenida.-me queje, escurriendo mis lágrimas y haciendo que el volviera a reir.

-no es necesario que trabajes, Bella, ya sabes que no tienes que pagarnos ni devolvernos absolutamente nada.

- no puedo aceptar eso…-comencé a protestar, y Carlysle alzo la mano.

- Esta bien... de todos modos ya he hablado con el director de la biblioteca del hospital, pensé que dirias algo como esto… y que tal vez te agradara un trabajo allí…

-¿de verdad?

-si, pero tienes que descansar, hablaré con el para decirle que el próximo lunes irás para una entrevista.

-¡gracias carlyle, eres lo máximo! –exclame, antes de darle un espontáneo abrazo.

Esa mañana salí del hospital sosteniendo el primer ultrasonido de mi bebe, y a pesar de todo, por primera vez en mucho tiempo sentí que la esperanza renacía en mí.

...

…y así comenzó mi nueva vida.

Tal vez Londres era el lugar donde debía estar.

Tal vez necesitaba este cambio y esta distancia de los lugares que significaban algo para mi para poder dejar todo el pasado atrás y tener una vida… con mi hijo…para mi hijo.

El director de la biblioteca quedó impresionado con mis conocimientos sobre literatura, mucho más avanzados para los esperados en una simple estudiante que apenas acababa el primer año… y eso solo se debía a la cantidad de libros que había leído en mi corta vida.

Cuando nos despedíamos, en terminos más que coridales, me confesó que ,aunque tenia el trabajo asegurado porque fui recomendada especialmente por el doctor Cullen, si hubiera ido por mi propia cuenta, lo habría obtenido igual.

Eso me hizo sentir orgullosa.

A partir de alli, mi rutina en la semana era siempre la misma:

Trabajaba por las tardes en la biblioteca, lo que me daba tiempo para descansar bien por las mañanas y alimentarme como Esme y Carlysle querían, en beneficio de mi bebe.

Los fines de semana que no íbamos a conocer algún lugar interesante con los Cullen, o ayudaba a Esme con la decoración de dos de los cuartos de la casa que estaban sin usar.

Uno de los cuartos seria para el bebe y el otro para mi.

Me había negado rotundamente durante una semana completa a aceptarlo, pero ellos me hicieron entender que era mi mejor opción: me querían en su casa, yo era su familia, y no me iban a dejar sola aunque yo me empeñara en alejarlos.

Un par de meses después de mi llegada, Carlyle viajo a américa para el parto de Tanya, que -como había predicho luego de los estudios que le hizo después de la boda- se había adelantado casi 6 semanas.

A pesar de ello, el bebe estaba bien, y según lo que había visto, se parecía muchísimo a Edward: tenía mechones cobrizos y ojos verdes, aunque un poco más claros.

Le insistí bastante para que me dejara ver el video del nacimiento. El no consideraba que fuera buena idea, pero yo necesitaba hacerlo. y aunque mi corazón se deshacía porque no estaría conmigo cuando eso sucediera conmigo, estaba feliz de ver al Edward que yo esperaba, todo emocionado y sonriente, recibiendo a aquel bebé y sosteniéndolo con ternura entre sus brazos.

Una sonrisa de oreja a oreja cruzaba su rostro cansado al contemplar aquel pequeño puño envolviendo uno de sus estilizados dedos…

Me consoló saber que, aunque no se veia extremadamente feliz, al menos en ese momento sus ojos tenían algo de ese brillo que añoraba, y me era suficiente.

También noté que su relación con Tanya no había cambiado mucho. Casi no hacia contacto visual con ella durante el parto, y cuando posaron para las fotos, Edward solo limitó a tocar al bebe.

Sabia que era morboso fijarme en esas cosas, pero una parte de mí temía que ya me hubiera olvidado y que hubiera aceptado tener una vida completa con ella.

-¿como se llama? –pregunté, limpiando disimuladamente unas traicioneras lágrimas que habian invadido mis ojos contemplando aquel rostro que tanto amaba en el monitor.

- Alex Masen.

Supe que algo más había pasado en ese viaje. No podía estar segura de que era, pero Carlysle no era el mismo desde que regresó.

Su humor era algo taciturno, y aunque no había cambiado en nada su trato hacia mi, más de una vez lo descubrí mirando mi cada vez mas abultado vientre con un destello de tristeza en el rostro.

Nunca le dije nada, supuse que no podía evitar el sentir pena por mi, dada la situación: verme tan sola y con un bebe en camino…

y como él se esforzaba en ocultarlo, dejé que creyera que no me daba cuenta.

Esme también se veía preocupada, y cada vez eran más frecuentes las veces que se encerraban en el estudio de Carlysle a discutir en susurros. Una vez, alcancé a darme cuenta de que tenían una conversación telefónica con Edward.

Sabia que ellos se comunicaban periódicamente con él. La relación que tenia con Carlylsle era muy cercana y no había cambiado, pero como desde que llegué, ellos jamás lo mencionaban frente a mi, a menos que yo dijera algo, o hiciera alguna pregunta. ERa raro que yo me diera cuenta de que hablaban con el o algo asi.

No me dijeron nada al respecto aquella vez. Me parecía bien, sabía que si había algo de él que quisieran decirme, lo harian de todos modos.

Carlyle solo se explayaba hablando de Edward conmigo cuando le preguntaba cosas de su infancia, de sus años en Chicago que yo desconocía, y entonces, él sacaba un álbum de fotos que guardaba en uno de sus cajones del estudio, y me contaba anécdotas de aquel tiempo, con la nostalgia tiñendo sus ojos.

Un par de veces les pregunte,- ante la evidente preocupación que surcaba su rostro ultimamente-, si todo iba bien, si había pasado algo con el bebe, y ambos me dijeron que no, que no era nada para que me preocupara, al menos, que eran solo sus dudas y la preocupación de abuelos sobre que Edward era padre inexperto... Por eso las llamadas tan frecuentes.

Era una imagen hermosa imaginar a Edward siendo padre.

Podía imaginarlo desde que éramos niños, y resaltaba en el grupo por ser tan sobreprotector, sobre todo conmigo. Mas de una vez me quedé embobada, mirándolo en el parque o en la playa, siendo tierno y atento con algún niño que se había caído, o que se había alejado demasiado de sus padres y lloraba perdido y me lo imaginaba siendo padre de verdad, algún día en el futuro, cuando fuéramos adultos.

Ahora, de solo pensarlo, mis ojos se llenaban de lágrimas...

Este embarazo me estaba poniendo muy emocional.

...

El tiempo pasó rápido, y cuando quise acordar ya casi estábamos en vacaciones de Navidad otra vez.

Era viernes, y salía de mi ultimo día trabajo, -ya no volvería a la biblioteca porque mi bebe nacería en un mes, y había decidido que me pasaría los primeros meses sin trabajar, cuidándolo. Mi jefe me habia asegurado que mi puesto estaria disponible para mi cuando quisiera volver, le habia encantado mi compania durante esos meses, y yo habia sido una gran aprendiz del oficio.

La verdad es que no tenia en claro que iba a hacer con mi vida en los siguientes meses luego de que naciera el bebe. Esme me habia propuesto que volviera a la universidad, pero no queria que ellos se hicieran cargo de esa parte de mi vida tambien. Demasiado era lo que estaban haciendo.

En vez de ir directo a casa, decidí que aprovecharía que por fin estaba sola un momento y me iria a comprar mis regalos de Navidad para ellos.

No es que quisiera impresionarlos, -o que pudiera-, ya me había dado cuenta de que ellos tenían demasiado dinero como para que algo que yo les regalara lo hiciera. Pero de alguna manera quería mostrarles lo que ellos singificaban para mi y lo agradecida que estaba por lo que estaban haciendo.

Mi barriga ya estaba enorme, había engordado bastante el ultimo mes, el frío y mis constantes antojos por cosas dulces me habían puesto redonda, así que me baje del taxi que había tomado con mucha lentitud, y camine a paso de tortuga por la vereda y siendo exageradamente cautelosa por la vereda congelada del centro comercial, hasta llegar a las puertas de entrada. Después recorrer algunas tiendas, encontré lo que buscaba para ambos, y me encontraba nuevamente en la enorme vereda congelada.

Trataba de acercarme a la calle para conseguir un taxi hasta la casa de los Cullen cuando resbale y caí sentada en el suelo.

Aunque traté de amortiguar el golpe con mis manos, una punzada atravesó mi estomago inmediatamente después de que mi trasero se azotara en el suelo, y otra un poco mas intensa me rodeó la parte baja de mi cintura.

Instintivamente toque mi vientre, que se habia endurecido completamente, y cuando sentí que un liquido caliente corría por mis pantalones, me di cuenta de que había roto bolsa.

Intenté no entrar en pánico.

El hospital no estaba muy lejos. Había tomado el taxi porque no me sentía valiente para caminar sobre esas veredas congeladas ni siquiera por pocas cuadras, así que me concentre en no perder la calma, y busque rápidamente mi celular, marcando el numero personal de Carlysle.

Nunca lo llamaba, mucho menos cuando sabia que estaba en el trabajo, por lo que me atendió antes de terminar el segundo timbre.

-Bella, ¿estas bien? –preguntó preocupado.

- No. me cai.-me queje, y con toda la calma que podia le explique rapidamente la situación.- estoy en el centro comercial a tres cuadras, en la vereda de la entrada. Creo que rompí bolsa.

-no te muevas para nada cariño, mantén la calma. Estaré allí en pocos minutos. No cortes la llamada y quedate lo más tranquila que puedas-ordenó.

Pude oir que daba indicaciones a toda velocidad antes volver conmigo y hacerme algunas preguntas sobre como me estaba sintiendo.

Algunas personas se habían acercado para tratar de ayudarme a levantar, pero les pedí que me dejaran allí, que ya había hablado con mi medico y tenia ordenes de no moverme hasta que la ambulancia viniera por mi.

Los dolores seguían recorriendo mi espalda baja y la parte baja de mi vientre, y me estaban aterrando. No quería hacer nada que perjudicara al bebe…

¡lo había cuidado tanto!

Una mujer insistió en deslizar una manta debajo de mí para que el frío no me hiciera mal, habíamos terminado de hacerlo con sumo cuidado cuando la ambulancia se estacionó frente a nosotros.

Los paramédicos me pusieron rápidamente en la camilla, y luego de subirme a la ambulancia, comenzaron a abrir mi ropa y a conectarme a toda una serie de aparatos a pesar de que les decía que estaba bien, que solo me había caído sentada...

- son ordenes del doctor Cullen, srta. Debemos asegurarnos de que todo esta bien. El la espera en la sala de urgencias. –replicó con autoridad uno de ellos y me dejé hacer, resignada. Podía entender perfectamente de donde venía ese rasgo exageradamente sobreprotector de Edward…

El bebe estaba bien, -me aseguró Carlyle, luego de un minucioso examen, -incluido el golpe en mi trasero-.

- Que bueno…-respiré aliviada, acariciando mi vientre con suavidad.

Me habian dicho que en lo posible no lo tocara, porque las caricias producian contracciones involuntarias y tenia que dejar lo más tranquilo posible al bebé después de tanta commocion.

-pero el rompimiento de bolsa adelanta las cosas y tendremos que inducir el parto. –continuó, haciendo que mi recien llegada tranquilidad se esfumara en un segundo.

-Por ahora no será necesario ir a cirugía, veremos como progresa tu dilatación en los próximos minutos e intentaremos ir por la via normal. Ahora mismo te conectaré el suero para inducirte, y te llevaremos a la seccion de quirofanos de neo para estar más cómodos…

Asentí, intentando que no se me descontrolara la respiración. Ahora si que estaba totalmente aterrada.

Escasos minutos después me habían instalado en una sala contigua al quirófano. Las contracciones seguían, ahora cada vez más frecuentes por efecto de la medicación...y eran muy dolorosas.

-Tranquila Bella, estarás bien. –me tranquilizo Carlyle nuevamente, viendo con preocupación como me mordía los labios para no quejarme, y trataba de no llorar, mientras mis manos retorcian las sabanas de la cama.

-el bebe ya esta lo suficientemente maduro para nacer, no hay ningún peligro. Todo estará bien…ya lo veras.-me repetía, mientras controlaba los complejos artefactos a los que seguía conectada.

Pero no podía sentir que todo estaba bien, al contrario: todo estaba terriblemente mal.

Todo este tiempo había creído que, cuando llegara este momento, seria lo suficientemente fuerte como para atravesarlo sola. Pero no. Me daba cuenta que, con toda mi alma, necesitaba a Edward conmigo.

El siempre había estado para mi en los momentos mas difíciles de mi vida. Incluso había estado para reconfortarme en el día de su boda...

La angustia subió a mi garganta, y ahora mis lagrimas se derramaban sin control.

-no me dejes sola, por favor...no me dejes sola.- le rogué, asiéndome de su bata.

-no estarás sola cariño. –me aseguró con una sonrisa. -Esme vendrá en cuanto pueda, esta recogiendo algunas cosas para ti y el bebe en la casa.-me aseguró, acariciando mi frente.

- ahora debes tranquilizarte, por el bien de la niña...

-¡tengo tanto miedo!… no se si podre…yo… -sollocé, sintiendome tan horrible por estar asi de aterrorizada.

- intenta relajarte Bella, necesitaras estar tranquila para pujar cuando llegue el momento. eres una mujer valiente, sé podrás con esto. –me aseguró y besó mi frente en un gesto paternal.

Cerré los ojos, concentrándome en controlar mi respiración, e intentando ser esa mujer fuerte que ellos creían que era y dejar de llorar. Podía oír el trajín a mi alrededor: todo era un torbellino de batas verdes y personas cubiertas de pie a cabeza a las que no les veía el rostro.

No quería mirar lo que hacían conmigo. Siempre había odiado los hospitales, el olor de la sangre, las agujas, y cada vez que el ruido de las bandejas e instrumentos quirúrgicos siendo manipulados captaban mi atención, el pánico subía por mi pecho, haciendo que gritara como un bebe cuando venia una nueva contracción.

Cerré los ojos otra vez para tratar de concentrarme. No lo estaba haciendo bien, lo sabia, pude leer la preocupación en el rostro de Carlyle ,y traté de esforzarme por controlar mis nervios y relajarme, como me había pedido.

Luché por encontrar mis propias fuerzas, esas que él aseguraba que yo tenía, y por aceptar que por más que llorara y gritara, Edward estaba al otro lado del mundo, con su hijo.

Esta vez no estaría para mí. Tendría que pasar por esto sola.


Lo se...lo se...

¡odian esto! y tal vez me odien por escribir esto... se que la mayoria de ustedes tenian la esperanza de que Bella tuviera un bebe... y las que lo imaginaban , incluso este momento ...pensaban que sucederia de otra forma...

LO SIENTOOO! =p

No falta mucho para que todo se arregle ...Se los aseguro. No los quiero sufriendo para siempre!

gracias por leer!

Lakentsb