Miré como la rubia se iba al baño, su mirada hace unos momentos me decía que no estaba bien, que se sentía muy triste y lo noté en sus ojos. Desde hace rato notaba como buscaba al mayor de Suna que solo la alejaba, parecía molesto con ella por alguna razón. Pero ella siguió de largo y no dobló hacia el baño, saliendo del local.

—Araya, porque Yodo se va? —Sarada miraba por la ventana.

—No, solo fue al baño. —Respondió algo inocente.

—Pero creo que el baño mas cerca está adentro y ella salió, esta lloviendo también. —Bolt la miro y negó.

—Me dijo que se sentía mal, no le den atención —Shinki respondio dándole un trago a su malteada, eso como calmo algo a los demás pero a mi no me convencia.

—Pues, para que pidió su malteada entonces? —Dije encogiendo mis hombros.

—Si, mira, la dejo ahí —Hima hizo énfasis antes de darle otro sorbo a la suya.

—Yodo es asi, dejala —Shinki miró un momento a Araya que tomaba su malteada en silencio.

—Es muy rara. —Cho encogia sus hombros.

—Me da miedo. —Sumire dijo tomando mas de su malteada.

—No la conocen, es muy genial. —Sarada encogio sus hombros, voy a escribirle.

—Exacto, al principio la única de su grupo que nos agrado fue ella. —Bolt solo encogia sus hombros.

—Pero ahora eres tu, Shinki. —Cho sonrio grande hacia el castaño, pero este actuo indiferente tomando su malteada de nuevo, todos empezaron a hablar de nuevo, como obviando el hecho que la rubia nunca estuvo ahí. Me molestaba mucho.

—¿Te preocupa Yodo? —Hima pregunto bajito.

—Si, está lloviendo Hima. —Asintió.

—Lo sé, pero seguro se fue a la casa.

—Probablemente. —Su mano se entrelazó con la mia.

—Ella estará bien —Me miro con una gran sonrisa, dejo un beso en mis labios abrazandome. —Estaba hablando con Sarada y bueno, su mama tomará turnos en la noche… Y yo pensaba si, podemos… Quedarnos con ella y Bolt. —Mis mejillas quizá se sonrojaron.

—¿Hoy? —Asintió.

—Puedes decirle a tu mamá que te quedas en casa de Bolt, yo le diré a la mia que quedare con Sakura, pero obvio Bolt tendrá que decir que se quedará en tu casa. —Ladee un poco mi cabeza.

—Toodo es un problema…

—Pero podemos hacerlo. —Pidió Hima.

—Está bien. —Ahora volvió a poner una gran sonrisa besándome mucho.

Pasamos el resto de la tarde solo conversando, cuando ceso la lluvia ya le había avisado a mi mama por mesaje que iría a casa de Bolt pero realmente todos íbamos a casa de Sarada.

—¿Saben como llegar a casa? —Mire a mi primo, estaba al lado de Sumire.

—Si, igual ella vive cerca, nos va guiar. —el mayor señalo a Sumire, Araya se despidió con la mano y los demás seguimos nuestro camino. Inojin se fue con el otro grupo donde cada quien se iría a su casa, tome la mano de Hima caminando, lucia tranquilo, pero sinceramente estaba nervioso.

No tardamos en llegar y ya Bolt se había desaparecido con Sarada, que nos dijo que su casa era nuestra casa.

—Vamos al cuartooo —Hima jalo mi brazo caminando las escaleras.

—Hima, calmate. —La jale un poco para que no fuera apresurada, se sento algo molesta en las escaleras donde la miraba desde abajo; fue en un segundo que vi su ropa interior aunque no era mi intención asi que voltee a otro lado. —Tienes falda…

—Entonces me voy sin ti. —Gateo el resto de las escaleras, mis mejillas estaban rojas por la vergüenza. Subi las escaleras rápido para cargarla.

—Eres una llorona. —Me abrazo enseguida riendo.

—Y tu siempre haces lo que quiero. —Dejo muchos besos por mi cara, entre en la habitación de huéspedes con Hima.

—Ya, ya, ahora. —La deje en el piso y cerro la puerta mientras me empujaba a sentarme en la cama.

—Yo vi a mi mama haciendo esto con mi papa, también se que Boruto y Sarada lo hacen. —Entrecerré un poco los ojos.

—¿el que? —Se sentó en mis piernas para dejar muchos besos en mi rostro, quedándose en mis labios al final, puse mis manos en su cintura acariciándola suavemente, sus manos estaban en mis mejillas acariciándome lentamente, sus senos pegaban con mi cuerpo y era muy agradable sentir su calor corporal hacia mi. Bese un poco su mejilla para seguir asi hacia su cuello, meti mis manos dentro de su camisa acariciando su espalda por debajo de esta.

—Shikadai. —Me separe mirando fijamente sus ojos, puse un poco de cabello detrás de su oreja para mirarla mejor, tenia algo de rubor en sus mejillas y el color azul en sus ojos se hacía mas brillante.

—¿Si?

—No tengas miedo de mi… —Pidio mietras se sacaba la camisa, dejandola hacia un lado. —No soy una niña, solo porque sea la hermana menor de Bolt no significa que nunca creceré. —Baje mi vista hacia sus pechos, que eran mucho mas grande si los veía sin la camisa. —Quiero ser una mujer, y que me traten como eso. —Mis manos paseaban por todo su costado.

—Yo te trato como eso, solo que… ¿Y si te arrepientes después? —Volvi a ver sus ojos.

—¿Por qué lo haría? —Fruncio un poco el ceño, por mi mente solo pasaba el nombre Yodo, pero no era tan valiente como para decirlo.

—No lo se, por eso no he querido avanzar mas, que tal si después Bolt me odia o pasa algo. —Encogi mis hombros.

—No lo harán, eres el chico que todos quieren de hijo. —Ladee un poco mi cabeza.

—Y trato de ser lo mejor para ti. —Sus mejillas volvieron a ponerse rojas.

—Lo eres, Shikadai. —Quite mi camisa para estar igual que ella, se quedo observándome de igual manera, creo que los dos estábamos igual de avergonzados. —Apaga la luz. —Pidio y negué un poco.

—Quiero verte, Hima… Eres hermosa. —Comente mientras volvía a besarla, la cargue un momento y solo baje un poco la luz, sin apagarla por completo. La acomode un poco acostándola en la cama mientras mi cuerpo poco a poco se acomodaba sobre ella sin aplastarla, mis besos fueron desde su cuello hasta sus senos donde quite el sujetador. —Puedo quedarme durmiendo aquí. —Bromee un poco y ella me sonrio, mientras sacaba su falda, la ayude y quedo solo en unas lindas pantys de gatita que ya había visto antes.

—No las veas. —Bromeo tapándose con la mano.

—Las vi en la escalera. —Aparte un poco su mano para besar su abdomen lentamente. —Son tan tiernas como tu. —Al quitarlas volvi a besar de nuevo sus labios, me ayudaba a sacar mi pantalón junto al boxer.

—Solo los he visto el teléfono de una amiga. —Comento mientras de forma desesperada lo hacia, mis mejillas seguro estaban muy rojas, me daba algo de vergüenza, cuando por fin saco mi pantalón se quedo observando mi miembro por unos momentos. —Shikadai, incluso es mas lindo y grande que la foto que vi. —Voltee hacia otro lugar mientras dejaba que ella mirara.

—Ven aca, Hima. —La jale para volverla a besar, se acosto encima de mi, con mi mano acaricie un poco su entrepierna sintiendo que estaba muy humeda, solo introduje un dedo suave para escucharla soltar un jado suave. —No hagas ruido. —Pedi, mientras la estimulaba un poco mas, observaba claramente como tapaba su boca para que no saliera nada de sus labios.

—Dejame sentarme. —Pidio acercándose hacia mi entrepierna, asentí y acomode mis piernas para tenerla sobre mi.

—Besame. —Pedi haciendo que se acercara a mi, empezó a besarme lentamente mientras me acomodaba para entrar lentamente dentro de ella; ahogaba sus gemidos en mi boca, entrelace mis manos con ella para que sintiera que estaba ahí, me movi un poco mas adentro presionándola contra mi, se sentía tan bien…

—Sigue. —Me pedía bajo sobre mis labios, ahora mis estocadas eran un poco mas seguidas, tratando que se acostumbrara pero mientras mas lo hacía mas fácil era para mi entrar y salir. En un momento se ya no estaba para nada cerca de mi, solo estaba sentada moviendo sus caderas sobre mi miembro, no podía creer que ella lo hiciera de esa manera, como si lo hubiera sabido hacer siempre.

—No sabia que podias hacer eso. —Dije mirando sus ojos, mordio su labio sonrojada, entrelazo de nuevo mis manos con las de ella, lo hacia tan bien que por un momento cerre mis ojos dejándome llevar pero la única imagen que tenia en mi mente era la de Yodo, me hizo aterrarme un poco haciendo que los abiera de golpe; Hima no lo estaba notando, asi que la tome poniendola debajo de mi para ahora moverme encima de ella, sus piernas rodeaban mi cadera y mis besos iban por su cuello, nuestras respiraciones eran muy aceleradas, bese sus senos mirando como se estemecia cada que entraba mas adentro y mas rápido en ella, sintiendo como en un momento me corrí a la par de ella.

—Ay, esto es lo mejor. —Paso su mano por mi cabello y luego por mi cuello, dejándome descansar en su pecho.

—Tú eres la mejor. —Respondi cerrando un momento mis ojos, había quedado realmente cansado. No podía creer que en mis pensamientos solo tuviera a Yodo; me hacia sentir realmente mal. En ese momento justo mientras descansaba en el pecho de Hima recordé las palabras de Bolt sobre el matrimonio y los pechos, pero aunque estuviera con la mejor chica de mi vida, con los mejores pechos del mundo aún tenía en mi mente a otra persona…

—¿Shikadai? —Voltee mirando a Hima.

—¿Uh? —Me acerque dejando un beso en su mejilla.

—Ayudame a vestirme. —Asenti riendo un poco.

—¿Con tus pantys de gatita? —Pregunte y su sonrisa se hacia grande.

—No te burles. —Me separe para tomar las cosas, primero me puse el boxer y el pantalón, para después irle pasando sus cosas y ayudarla, sobre todo con el sujetador.

—Me parecen la cosa mas tierna, de verdad. —Le pase la falta para después ponerle la camisa, y luego ponerme la mia.

—Eran las mas sexys que tenia. —Bromeó.

—¿Y ya sabias que lo haríamos? —Pregunte mietras entrecerraba los ojos para abrazarla en la cama.

—Si. —Negue un poco dejando mi cara en su pecho.

—Por eso sabias de tanto. —Ladee un poco mi cabeza, realmente me sentía usado. —Eres diabólica, Hima.

—Mis amigas me han contado. —Dijo riendo, la mira por un momento asintiendo.

—No me caen bien tus amigas.

—Dicen que eres muy lindo.

—Ay, Hima. —Rei negando, cerraba mis ojos porque realmente estaba cansado… O no se si era la idea de tener a otra persona en mi mente; cerre mis ojos para después quedarme dormido mientras abrazaba a Himawari.

No se en que momento empezó a pegar el sol, pero eran besos los que me despertaba.

—Shika, tenemos que irnos, la mamá de Sarada va a llegar pronto. —Movia un poco mi pecho y estruje mis ojos.

—Esta bien. —Me queje un poco para terminar levantándome, Himawari ya estaba afuera así que acomode un poco la habitación para salir a la sala donde estaba un Bolt con la sonrisa mas grande del mundo.

—Buenos días Shikadai. —Entrecerro los ojos mirándome, aun tenia mucho sueño.

—Bolt, como puedes tener tantas energias? —Este encogio sus hombros, llego Sarada junto a Hima con unas galletas y té.

—Hola Shikadai —Dijo Sarada entregándome una taza.

—Gracias. —Me sente al lado de bolt dándole un sorbo.

—Te dejara dormir mas tiempo, pero en cualquier momento llega mama. —Asenti.

—No te preocupes. —Hima se sento en mis piernas imitando a Sarada teniendo las galletas de ambos.

—Hima… —Se quejó Bolt.

—Bolt, no te tienes que molestar… Shikadai es mi novio. —Como sabia que en las discusiones de ellos yo no podía meterme segui tomando de mi té.

—Si, bueno, aun no te lo ha pedido bien. —Mire mal a Bolt, Hima seguro no se acordaba y ahora tendría que hacerle algo.

—Solo que si lo hago ahora, no seria una sorpresa. —Mire a la menor.

—Exacto, Bolt… Dañas todo. —Este solo apretó los labios abrazando a Sarada.

—No tienes que ser tan rudo con ella, sabe lo que hace y Shikadai es como un protector mas para ella. —Sarada acariciaba un poco el cabello de Boruto.

—Lo se, por eso tampoco me molesto mucho. —Cerro los ojos ante el tacto de Sarada, cuando termine mi te lo deje en la mesa dejando mi mano sobre Hima y con la otra sostener las galletas mientras ella terminaba su te.

—Hermanito, dile a Shika que se quede en la casa.

—Shika, quédate en la casa. —Solte una pequeña risa a la vez que Bolt y Sarada haciendo que Hima se enojara un poco.

—No sean malos. —Hacia un puchero.

—Dudo que Temari deje que estes tanto tiempo fuera de tu casa. —Acerque una galleta a mi boca mordiedola.

—Tampoco lo se, pero puedo preguntar.

—Cuando llegues, le dices a Yodo que conteste mis mensajes que me tiene preocupada. —Asenti mirando a Sarada.

—Si, seguro estaba ocupada arreglando sus problemas con Shinki, no se.

—Hablando de eso ¿Iremos al centro comercial? —Pregunto Bolt.

—Sii, hermanito.

—Solo si Yodo nos dice que si, porque la idea es llevarla a ella y Araya.

—Bueno, mas tarde organizamos eso. —Hima se puso de pie, la imite tomando su mano.

—Nos vemos después. —Me despedí de Sarada y quede esperando que la ojos azules igual lo hiciera, caminamos un poco a la salida esperando que Bolt se despidiera, algo que duró un poco más.

Tuve que despedirme de Hima igual en la casa de Sarada, nuestras casas no quedaban hacia el mismo lado y como ella se iría con Bolt me fui tranquilamente a la casa, al llegar no había nadie en la sala (lo que era muy raro porque al menos siempre estaba mamá) saque mi consola y tenia un mensaje de ella, pero como ayer no la había usado pues… No sabía que mesajes tenia, solo decía que había salido con papá temprano a ayudarlo con algunas cosas. Solo quería dormir asi que me fui directo a la habitación, la puerta estaba cerrada pero sin el seguro, pase y lo primero que vi fue a Yodo durmiendo con Shinki desnudos en la cama de ella que por mala suerte, estaba junto a la mia. Cerré la puerta para meterme en mi cama, intente dormirme pero no podía, veía el rostro de ella y la espalda de Shinki, era tan afortunado; en un momento los grandes ojos de la rubia se abrieron y me observo mirándola, me daba mucha vergüenza y podía apostar que estaba muy rojo, en vez de moverse o algo solo me observo, sus ojos eran simplemente hermosos, una pequeña sonrisa melancolica se formo en sus labios haciendo que la imitara, que ganas tenia de ser yo quien la abrazara de esa forma, aunque me sentía culpable, muy culpable. Me saco la lengua y negué sonriendo un poco, para voltearme, donde aun estaba pensando en ella, si me veía o ya se había dormido… No quise pensar demasiado porque entonces no dormiría, algo que hice rápido tratando de olvidar ese encuentro de miradas.

—Shikadai, levántate. —Las manos de la rubia me hacían despertarme, tape mi cara negando.

—Ay Yodo, quiero dormir. —Me queje.

—Ya esta lista tu comida. —Baje un poco la sabana para mirarla. —¿Es muy tarde?

—Algo, pero solo me falta acomodar la habitación. Limpie toda la casa, Araya está lavando… Pero ya debes comer y asi pudo limpiar. —Asenti sentándome mientras me estrujaba los ojos.

—¿Y Shinki?

—Esta en el Zoo. —La miré por un momento.

—Bueno, voy a comer y vengo a ayudarte. —La rubia asintió saliendo de la habitación, me fui al baño para cepillarme y lavarme la cara, aun estaba mas dormido que despierto; me fui a la sala después para encontrar la comida en la mesa, Araya y Yodo estaban esperándome.

—No tenían que esperarme. —Dije sentándome.

—Si comemos tenemos que comer todos juntos. —Araya tomo el cubierto.

—Exacto. —La rubia me dio una ligera sonrisa ruborizándose un poco.

Empezamos a comer tranquilamente, realmente tenia muy buen sabor.

—¿Quién cocino? —Pregunte mientras miraba a ambos.

—Fue Araya. —Lo mire asintiendo.

—Esta muy bueno. —Meti un poco de comida a mi boca.

—Gracias. —Murmuro debajo de su mascara.

Después de comer me ofrecí a limpiar todos los platos mientras Yodo subía a limpiar la habitación y Araya a seguir lavando la ropa; me sentía realmente extraño al no saber que hablar con ella, aunque la veía muy normal, pero recordaba que cuando estaba con Hima solo la tenía en mi mente lo que me ponía algo mal. Me tomé todo el tiempo del mundo para no subir, seguro tendría que decirle algo de lo confuso que estaba de nuevo pero luego recordaba cuando estaba en los brazos con el, como sus ojos me miraban… ¿Quiso decirme algo? ¿o sigo pensando de mas todo? Eran preguntas que no dejaba de hacerme; deje todo limpio, caminaba con pesar a la habitación y entre, la rubia estaba moviendo las camas para limpiar debajo de estas.

—Te ayudo. —Dije y con mas facilidad apartamos la cama.

—Gracias, piñita. —Me dio una sonrisa, me puse a recoger algunas cosas para guardarlas y acomodarlas, incluyendo los controles del play.

—Lo de anoche, disculpa por no tocar antes de entrar… —Decia apenado y algo bajito.

—No es tu culpa, compartimos cuarto y no tenemos… Bueno, hacer eso… Tu sabes. —Quizá estaba igual de apenada que yo.

—Si, bueno… —Seguia recogiendo.

—Ayer conversé con Shinki y le dije que estaba algo confundida… —Me volteé un momento, no lo podía creer…

—A mi me paso algo… —Trague un poco en seco bajando la mirada. —Ayer no pude dejar de pensar en ti.

—¿y que estabas haciendo? —Levante un poco mi mirada hacia ella sonrojándome, creo que entendio a que me referia.

—Uh, entiendo. —Bajo su mirada negando. —Shikadai, ni siquiera me has visto sin ropa… ¿Cómo me puedes imaginar? —Una sonrisa traviesa se marco en sus labios.

—No lo se, solo… Con tu cara, tu sonrisa… Tus besos. —Deje un momento las cosas que tenia apoyándome del estante

—Es algo frustrante… —Caminaba hacia mi, lentamente.

—Si, Yodo… —Se detuvo justo al frente, pose mi mano en su mejilla acariciándola un poco. —Eres un problema, ¿lo sabes? —Asintio algo tierna, me acerque sin pensarlo demasiado dejando un beso suave en sus labios. Sus brazos rodearon mi cuello apegandose un poco mas, de nuevo mis manos bajaban hasta si cintura desnuda; se alejo de mis labios solo un segundo.

—Te quiero. —Asenti rozando un poco mas sus labios con los mios.

—Yo igual. —Admitia para empezar a besar su cuello, olia increíblemente bien y por un momento me preguntaba ¿Por qué los problemas saben y huelen a gloria?

—Podemos hacerlo… —Pidio y me separe observándola por un momento, algo dudoso.

—¿Tu, quieres? —Movia lento su cabeza de arriba hacia abajo

—tenemos algo de tiempo, y con suerte, Araya no sube. —Trague algo de saliva.

—Despues voy a querer estar siempre contigo… —Roce mi nariz con su mejilla.

—Promete que tu seguiras con Himawari como si nada, y te prometo que estaré con Shinki como si nada… No me celas, no te celo… Pero cada vez que podamos, nos veremos. —Asenti con una pequeña sonrisa en mis labios.

—Suena bien… —Baje mis manos hasta sus muslos alzándola por la cintura, enseguida enredo sus piernas en mi torso, me sente en la cama dejadola sobre mi. Sus besos se pasaba a mi cuello, lentamente; me dejaba llevar porque realmente era ella mi debilidad, bajo sus habilidosas manos, suaves y delicadas podía hacerme sentir de una manera que solo ella sabia y aunque todo pasó muy rápido supe que había sido lo mejor cuando dejo su cabeza descansar en mi pecho.

—Eso fue increíble. —Dejo besos en mis labios para ponerse de pie, la imite vistiéndome rápido.

—No pensé que fuera tan… Así. —Acaricie su brazo mientras la ayudaba a vestirse.

—Ni yo… —Volvio a besarme dejando mi camisa en mis manos, me la puse mirándola peinar un poco su cabello.

—Te quiero. —Me miro con sus enormes ojos tirándose a mis brazos.

—Yo mas —Me hacia feliz tenerla de esa forma, pero se alejo ahora algo seria. —Oye, ya llego alguien y creo que es Shinki. Termina de acomodar todo que voy al baño. —Asenti, salió rápido y acomode las cosas que faltaban; no tardo mucho en entrar por la puerta mi primo.

—Hola Shikadai —Dijo mirando todo. —¿Estas limpiando? —Pregunto como si estuviera muy sorprendido.

—Solo termino de ordenar todo, Yodo limpio. —Asintio dejando una de las bolsas que traía en la cama de Yodo.

—¿Y tia? —Negue terminando para sentarme a los video juegos.

—Salio, pero creo que con papa. —Puse el juego que ya estaba, donde todos los scores ya eran de Araya. —Araya ahora hizo que mis logros se vieran inútiles. —Me queje.

—Es bueno en esas cosas, pero a mi no me gustan. —Ladee mi cabeza.

—Si, si es bueno… No lo niego. —Voltee mirando a Shinki. —¿Y has intentado jugarlo?

—No.

—Entonces como puedes saber si te gusta o no?

—Prefiero hacer otras cosas. —Puse una sonrisa de lado para volver a la pantalla.

—Si tu lo dices.

Me quede mirando el juego, realmente habian niveles que ni yo mismo pude desbloquear.

—¿Shikadai, crees que a Sumire si le guste Inojin?

—No lo se. —Sone un poco indiferente.

—Ella es muy penosa para admitirlo.

Por la puerta entro Yodo y Araya.

—Estoy exhaus… ¿PUEDO JUGAR CONTIGO? —Araya se sento a mi lado sonriendo y asentí.

—Pero no hagas tantos Score que luego no los alcanzare.

La rubia fue directo hasta donde estaba Shinki, pero en este momento me sentía tan bien que nada lo podía arruinar, pero no podía creer que estuve con la chica de mis sueños.