¡Hola mis queridos lectores!, espero estén bien.

ATENCIÓN: Estoy actualizando el día de hoy porque me quedaré sin computadora hasta no tengo ni la menor idea, mi laptop la están arreglando y mi padre me prestó una que tenía y que no usa, pero casualmente también debe arreglar la que usa para el trabajo, así que me está pidiendo la que estoy usando.

Trataré de subir los capítulos por las computadora de la universidad o la de mi madre (La cual detesto con toda mi alma, es demasiado lenta), los capítulos, gracias a Durin, Mahal y a todos los dioses del Olimpo los tengo respaldos, lo único que les falta es una ojeadita y arreglar algunas cuantas cosas.

REVIEWS:

Diana Bolsón: Pues sí, algo sucede con nuestra reina, ya lo verás en este capítulo, ¡Muy emocionante por cierto!, pues la verdad no tiene que ver con Chesterito, pero en sus aventuras si sucede algo con Tamara. ¿A Thorin?, seguramente calabazas, ¡Verdad!, ¿Cómo hace semejante calamidad?, ¿Será bipolar?

Thorin: ¬¬

¡JA!, ese Grór, la verdad a mi no me cae para nada bien, pero él hace mucho, es un personaje relativamente importante en estos capítulos. ¡También cuídate!

Nina Lovegood: Lo dije, ¿Thorin, eres un bipolar?

Thorin: ¬_¬#

He ahí la respuesta, pues como dije, Grór es un personaje importante, por el momento lo es, pero lo detesto, no me piache.

Sherlokholmes9: ¡Amen a Frodo!, ¡El Hobbit más tierno de la tierra media!, sobre todo de pequeño.

Frodo: ¡Hola!, ¿Me quieres? *^.^*

¡Todos te queremos, Frodo!, no dudes eso por ningún momento, sí, pues la respuesta de que tiene Tamara que a todos les debe intrigar está en este capítulo, seguro quedarás O.o. Respuesta: A través de su IPod Touch, que se puede escuchar a viva voz. :D

Ana Lestrange: ¡Los efectos del alcohol!, Frodo y Bilbo salen, sí, ¡Es más al inicio!, pero todavía no llegan a Erebor, ¡Es más sucede otras cosas interesantes y esenciales!, jeje, ¿Qué no tendrá nuestra reina?

Ahora sí, pero antes de comenzar completamente un mini diccionario:

Men lananubukhs menu: Te amo/Te quiero

Nanadith: Hermanito

Athune men: Mi reina

Como sabrán: "El Hobbit", no es de mi propiedad sino de J.R.R. Tolkien, está historia, su trama y sus personajes no reconocidos si son de mi propiedad.

(Sí alguno quiere hablar o preguntarle algún dato a los personajes, bienvenido sea)


Capítulo XIII

- Tío Bilbo… ¿No son esos enanos? -Preguntó el pequeño Frodo.

Ambos estaban rodeando el gran bosque de los elfos por el sur, aquel bosque donde Bilbo se tuvo que enfrentar a grandísimas arañas y rescatar a los enanos de los calabozos de aquel elfo.

- Pues sí -Dijo Bilbo- Son enanos.

Lo que no sabían ellos es que se habían topada con los enanos de las montañas azules, aquella caravana que Erebor y sus enanos esperaban con tanta impaciencia.

- Buenas tardes -Dijo Bilbo a uno de los enanos que portaba una armadura plateada.

- Buenas tardes -Dijo aquel enano de aspecto amable- ¿Qué hacen dos hobbits por estos rumbos?

La caravana de las montañas azules estaba en su completo descanso, pues la puesta del sol ya estaba en su punto tras las montañas.

- Vamos camino a Erebor -Dijo el hobbit.

- ¿Usted es el hobbit que ayudó a nuestro rey a recuperar Erebor? -Preguntó otro enano más joven, Bilbo simplemente asintió y toda la atención de los enanos recayó en ellos dos.

- ¿Nos quedaremos con los enanos, tío Bilbo? -Preguntó Frodo acostado en su manta, Bilbo asintió.

- Por el momento es lo mejor, pequeño -Dijo acariciando su cabeza- De todos modos, está vez ya estamos bastante cerca, lástima que no estaba Beorn, lo hubieses conocido -Sonrió.

- Supongo que sí -Dijo Frodo con una sonrisa.

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Cuando Thorin supo aquella notica regañó primero a Fili por no decirle cuanto antes, después mando a reforzar la guardia y por último puso una escolta real para Lena que la seguían a todos lados, ya sea para entrenar o simplemente leer, aun que la verdad ella ya estaba harta.

- Los enanos de las montañas azules ya están cerca, mi rey -Informó uno de los mensajeros de tal caravana- A penas a unas dos semanas de aquí.

- Muy bien, puedes retirarte -Dijo el rey enano, para luego ver de reojo a su esposa, la había notado rara, sumamente rara- ¿Estás bien, mi reina? -Preguntó Thorin entrelazando su gran mano con la pequeña de ella.

- Sí, Thorin -Sonrió la reina y le dio un beso a un lado de su cabeza.

- Oin me dijo sobre los malestares que has tenido -Dijo Thorin- Dijo que no me preocupara, pero aun así… lo hago.

- Estoy bien, Thorin -Dijo Tamara sentándose en el apoya brazos del trono-No deberías preocuparte tanto por mí.

Thorin frunció el ceño- ¿Qué no me preocupe tanto por ti? -Thorin sonaba molestó por lo que había dicho su mujer.

- Lo siento, no quería que sonara así -Dijo Tamara y le dio un beso en su frente- Iré a ver tú hija, ¿Está bien? -Thorin simplemente asintió con las mejillas un poco rojas y mirando a otro lado.

Después de que su reina doblara la esquina, Thorin suspiró y se levantó, debía organizar la ceremonia de coronación, todo debía salir perfecto, así que fue directamente al salón de reuniones, seguido de un Balín que estaba cerca del trono.

- Busquen al príncipe Fili, es necesario que este aquí -Fili era el heredero de Thorin, incluso había hablado con su hija y con su sobrino y a la primera le parecía muy bien la idea, pues ella no quería quitarle el título a Fili que lo obtuvo desde su nacimiento, además, la chica no se sentía lista para ser reina, ¡Ni si quiera sabía lo que era ser una princesa!

Rápidamente buscaron al príncipe Fili, que al llegar se inclinó- ¿Sucede algo tío? -Preguntó Fili con sus brazos tras su espalda.

- Debemos practicar la ceremonia y lo que vas a decir.

- ¿Decir? -Preguntó Fili incrédulo- No sabía que debía decir algo.

- Como heredero de Durin, debes decir unas cuantas palabras a tú pueblo, debe estar centrado en respeto y protección.

- Entiendo -Dijo Fili.

Ambos se quedaron conversando acerca de lo que el príncipe debía decir, Thorin también debía decir algo como el rey de Erebor, incluso su otro sobrino Kili y su pequeña hija, Lena, pero los que debían decir lo más importante y podían extenderse más eran ellos dos.

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- ¿Quién va sentado al lado del rey? -Preguntó tía Dis mientras me ponía a un libro a la cabeza, debía estar quieta y caminar derecha.

- ¿Qué lado? -Pregunté, pues no sabía si era el izquierdo o el derecho.

- El derecho, Lena siempre se empieza por el derecho -Dijo su tía viendo como caminaba- Pies juntos, derecha, que no se te caiga el libro… baja tus brazos niña, no eres un pájaro.

- El… el heredero… ¿No? -Pregunté incrédula bajando los brazos.

- Debes estar segura de lo que dices, no debes dudar ni por un momento, tus palabras son sabiduría.

- Entiendo -Dije dando una vuelta lentamente, tía Dis me puso otro libro encima y creí que iba a caer, pero me mantuve firme en mi mismo sitio.

- ¿Quién va su lado? -Preguntó de nuevo.

- Los… los príncipes y princesas -Dije y empecé a caminar esta vez mirando a los libros, "No se caigan, becerros, no se caigan", pensaba.

- A la izquierda del rey… ¿Quién se sienta? -Preguntó Dis mirándome fijamente, veía cada movimiento que hacía- Con más elegancia, Lena, pareces un tronco…

- La reina -Pronuncié, y volví a girar sobre mis talones, pero calculé mal así que caí al suelo sentada haciendo que los libros se cayeran haciendo un sonido sordo- ¡JODER! -Grité con fuerza.

- ¡Una princesa no dice insultos! -Dijo Dis enojada y luego suspiró llevándose una mano al rostro- Levántate lentamente, Lena, con gracia y como si nada hubiese pasado…

Me levanté lentamente y agarré todos los libros- Tía Dis… -Puse los libros en la mesa y la miré fijamente, pero estaba triste, esto no era para mí y ella debía saberlo- Soy un desastre- Dije sentándome en un silla- No sirvo para ser princesa de Erebor.

- No digas eso, mi niña -Dijo Dis a un lado de mí y acariciando mi cabello- Eres perfecta, todo el mundo va a querer a una niña tan dulce como tú, debes practicar un poco más y poner empeño.

- Entiendo eso, tía, pero… no sé… -Dije y empecé a llorar- Soy un desastre, eso soy… -Me levanté haciendo que la silla cayera al suelo y salí corriendo de ahí con mis manos en mis ojos evitando que todos me vieran llorando ante los gritos de mi tía.

Seguí corriendo con fuerza, hasta que me topé con Légolas, al verme llorar preguntó que me había pasado, pero no podía contestarle, simplemente me abracé a él con fuerza y él me devolvió el abrazo.

Lentamente nos sentamos en el suelo, nuestras espaldas pegadas a la pared y aun abrazados mientras yo lloraba en su pequeño- Tranquila -Susurraba mientras sentía como me acariciaba el cabello.

Cuando sentí que me calmaba pues tenía todos los sentimientos a flor de piel, quería expulsarlos todos, pues no podía con tanto, era demasiada carga para una persona, ¿Cómo los demás podían tomarse esto a la ligera?, era mucho y mi ser ya no podía con todo.

- Légolas… soy un desastre -Susurré, este me miró fijamente y pude ver duda en sus azulados ojos- No quiero ser más una princesa… solo quiero ser yo…

- No digas esas cosas, Lena, estoy completamente seguro… que… lo enanos… -Pude notar un poco de desagrado en su voz- Te querrán como su princesa…

- Pero… cuesta tanto, ¡Muchísimo! -Dije mientras sentía de nuevo las lagrimas por mis mejillas- Entiendo que… que tía Dis me este ayudando… pero yo… yo… -Volví a llorar encima de su pecho mientras apretaba sus ropas verdes-Y encima… me quieren casar con… no quiero… no quiero, Légolas, no quiero.

- ¿Qué está sucediendo aquí? -Me giré y pude ver a Thorin frunciendo el ceño caminando hasta nosotros, como pude me levanté y aun con lágrimas en los ojos me acerqué hasta él con paso apresurado y me abracé como pude mientras seguía llorando- ¿Qué pasa? -Preguntó alterado- Por Durin… ¿Por qué estás llorando, niña?

No dije nada, simplemente seguí llorando mientras sentía los fuertes brazos de mi padre, escuché decir a Légolas que se iba a ir y eso hizo dejándome con mi padre.

- No quiero… no quiero… -Dije entre susurros.

- Tranquilízate, por favor, niña -Decía Thorin y de un momento a otro me llevó a mi habitación y me recostó en la cama mientras él se sentó a un lado mío-Cálmate, ¿Acaso el elfo te hizo algo?

- No… no… yo -Me sorbe la nariz y sentía mis lágrimas fluyendo, tenía demasiados sentimientos mezclados, una cosa con la otra, era tantos que no podía conmigo misma y en ese momento sentí un fuerte dolor en mi pequeño.

Apreté los ojos y me llevé una mano al pecho mientras apoyaba la otra. Dolía, me dolía muy fuerte, sentía un dolor agudo y penetrante, tal cual como el dolor que sentí cuando Azog me atravesó con su espada.

- ¿¡Lena!? -Preguntó Thorin y sentí sus brazos en mis hombros.

- Me duele… papá… me duele… duele mucho… -Susurraba y abrí los ojos.

Sus ojos, pude ver sus ojos azules preocupados, como cuando moría, eran iguales, la misma señal de preocupación. Thorin susurró unas cuantas cosas en Khuzdul y pidió ayuda a gritos.

Pero no podía escuchar ya nada, solo me concentraba en el dolor que sentía, era una especie de punzada y muy fuerte, justo en mi corazón, la sentía cada vez más fuerte y me recosté en la cama mirando a mi padre y a los enanos que venían junto a Oin muy borrosamente.

- Papá -Susurré y apreté los ojos con fuerza hasta que aflojé el agarré con el que sostenía mi ropa justamente en la zona donde me dolía.

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Tamara estaba sentada al lado de su hija mientras la veía dormir, suspiró y luego miró a Thorin que estaba sentado aún lado de ella con sus manos en la cabeza, estaba preocupado por su niña al igual que ella.

- E-Estará bien -Dijo Tamara tratando de darle una sonrisa, pero le salió una mueca- Lena… a ella le han dado también estos ataques en mi mundo…

- ¿Es normal en ella? -Preguntó Thorin- ¿Es acaso alguna clase de enfermedad?

- Son nervios… tuvo un ataque de nervios -Dijo Tamara acariciando la cabellera de su hija mientras veía como respiraba acompasadamente- Estará bien…

- ¿Tiene cura? -Preguntó Thorin.

- Su… medicina… no la tengo conmigo -Dijo Tamara- Estuve tan preocupada buscándola que no… no pensé que la necesitara… solo la quería conmigo -Le dio un beso en la frente a su niña.

- ¿Y qué podemos hacer? -Preguntó Thorin parándose a su lado- ¡No voy a dejar que Lena muera por esto!

- ¡Ella no se va a morir, Thorin! -Dijo Tamara levantándose- ¡Fue un ataque de nervios, estará bien! -Dijo con unas pequeñas lágrimas cayendo por sus mejillas, Tamara, al sentirlas, se limpió estás y miró nuevamente a su pequeña bebé- Ella no morirá por algo como esto -Dijo mientras le seguía acariciando su cabeza.

- Tamara… -Susurró Thorin y simplemente se sentó a un lado de ella.

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Empecé a abrir los ojos lentamente, y sentí como me tomaban de la mano-Está despertando… -Pude escuchar.

- ¿Qué? -Fue lo primero que dije y pude ver a mi mamá y a Thorin ahí conmigo, también pude ver a Oin y aun Fili y Kili preocupados- ¿Qué pasa…? -Pregunté al ver sus caras.

- ¿Cómo estás, Lena? -Preguntó mi madre sentándose junto a mí.

- ¿Qué pasó? -Pregunté yo.

- Tuviste un ataque de nervios -Dijo mi madre, me sorprendí.

- No… no me pasaba desde… -Desde él iba a completar, pero no podía ni siquiera terminar la oración, respiré y sentí mi boca sumamente seca- Tengo sed… -Dije.

Me trajeron agua y empecé a tomar apresurada y sentí como aquel líquido vital pasaba por mi garganta hasta llegar a mi estómago- ¿Tienes hambre? -Preguntó mi mamá, negué con la cabeza mientras me recostaba a su lado.

- Debes comer algo, princesa -Dijo Oin- Pediré a Bombur que te cocine la mejor comida de Erebor -Sonrió para después inclinarse y retirarse.

- ¿Estás bien, Lena? -Preguntó Kili con una sonrisa, asentí- Por cierto, la compañía a preguntado por tu bienestar, pero tío Thorin no los ha dejado entrar, solamente a Oin… también el… el amigo de Tauriel ha preguntado por ti.

- ¿Enserio? -Pregunté y sonreí- Estoy bien… solo quiero dormir -Dije en un susurró mientras me abrazaba al cuerpo de mi madre, quien me protegía con sus brazos.

- Muy bien -Dijo Thorin- Vayan a sus habitaciones, si sucede algo serán avisados -Dijo, Fili y Kili asintieron y se fueron.

Thorin se sentó a un lado de nosotras y mi madre lo invitó a que se acostara con nosotras, él asintió y nos quedamos dormidos los tres.

Cuando me volví a despertar, mamá y papá ya no estaban conmigo, el que si estaba conmigo era el pequeño de Chester que dormitaba tranquilamente a mí lado- Que vagancia -Le dije, este me miró bostezo y se levantó estirándose y me fue a saludar poniendo sus patas en mi pecho mientras se seguía estirando.

Le acaricié la cabeza y después me levanté de la cama y sentí el piso completamente frío bajo mis pies- Parece diciembre y apenas estamos a Marzo -Susurré yendo a mi closet donde tenía medias que me trajeron mis amigos.

Fui al baño y me miré en el espejo- ¡Joder, parezco un puto zombie! -Dije y me recordé de "The Walking Dead", negué con la cabeza y sonreí mientras me lavaba la cara con agua para luego ponerme un poco de crema, agarré el maquilla que también trajeron los chicos, y me arreglé un poco.

- Bueno… se hizo lo que se pudo -Sonreí mientras me miraba en el espejo, me había puesto un poco de base, rubor, delineador y una sombra muy clara.

Fui de nuevo a mi closet y agarré un vestido blanco, en cual no tenía que ponerme el maldito corsé, con el bra ya era más que suficiente.

Salí de la habitación con Chester después de ponerme unas zapatillas, pero no había nadie por los corredores así que me fui al comedor, seguramente todos estaban comiendo tranquilamente.

Por alguna extraña razón, por el pasillo que iba estaba casi a penumbras, así que tuve que usar mi ingenio y crear un poco de luz, más bien concentré un poco de magia en mi mano y creé una pequeña llama.

- No seas miedosa, Lena -Me dije mientras que con el otro brazo me abrazaba muy fuerte y miraba a todos lados insegura- Te has enfrentado a orcos, trolls y muchas otras cosas… -Pero mis palabras no me daban valor, la verdad es que no y fue cuando escuché unos pasos tras de mí- No puedes temer a la oscuridad ahora.

Chester se giró y ladró con todas sus fuerzas mientras que yo me ponía en posición de combate- Mierda… -Susurré cuando recordé que no traía mi querida espada o mis cuchillas conmigo, así que encendí un poco más el fuego- ¿Q-Quién está ahí? -Chester gruñía así que sabía que alguien estaba oculto entre las sombras.

No escuché ningún sonido, pero Chester estaba inquieto- Pregunté: ¿Quién está ahí? -Traté de que mi voz sonará más dura, con autoridad, y lo logré.

Entre las sombras pude ver una silueta, que tenía un arma, un arma que parecía una espada, tragué en seco y fruncí el ceño- Chester… -Susurré y este me miró y se quedó a mi lado muy alerta- Aparece, cobarde -Dije, pero de un momento a otro sentí como algo pasaba por mi mejilla izquierda haciéndole un corte.

Cerré el ojo izquierdo e hice una mueca con mis labios, para después tocármela la mejilla, empezaba a salir gotitas de sangre y sabía que no podía contra está persona, ya de por sí sentía mi magia muy débil y no lograría nada.

Agarré a Chester entre mis brazos después de apagar el fuego y salí corriendo de aquel lugar, pero los pasos me seguían muy de cerca hasta que llegué a las puertas del comedor y las abrí rápidamente, todos los presentes se me quedaron viendo atónitos- ¡Alguien me persigue! -Grité mientras trataba de alejarme de las puertas.

- ¡Guardias! -Gritó mi padre levantándose de la silla, acto seguido varios guardias llegaron y se pusieron en posición de ataque frente la puerta, por otro lado, mi madre corrió hasta donde estaba y me abrazó alejándome del lugar.

- ¿Te lastimaron? -Preguntó ella, asentí tocándome la mejilla después de soltar a Chester que seguía nervioso mirando a todos.

- ¡Tenemos un intruso! -Gritó Thorin- ¡Busquen por todos lados, que nadie salga de Erebor hasta hallarlo!

Mamá me sentó en la silla mientras mojaba un paño en agua- Estoy bien… -Susurré mirando mis manos.

- Lena -Fili se acercó a donde estábamos y me miró fijamente- ¿Pudiste verlo?

- No… -Bajé el rostro- Estaba muy oscuro y sentía que tenía muy poca magia… además no tenía mi espada… -Dije apretando mis manos en puños-¡Auch! -Dije cuando mamá tocó con un poco más de fuerza.

- No te muevas, Lena -Dijo ella.

- Mi rey -Un guardia entró seguido de otros dos- Encontramos esto -Dijo mientras se acercaba con una capa negra un poco rasgada- Pero no hay señales del intruso.

Thorin gruño en Khuzdul y se dirigió a Dwalin- Refuercen la guardia, sobretodo la nocturna, nadie saldrá de Erebor sin mi permiso -Después se dirigió hacia mí- Y tú, no vuelvas a salir de tú habitación sin tu escolta real, ¿Está claro? -Preguntó con tono enojón, simplemente asentí mientras acariciaba la cabeza de Chester que estaba cerca de nosotras.

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- Esto es a lo que llamó prisión -Dije a Légolas mientras ambos estábamos en las arenas de entrenamiento y los guardias me protegían a una distancia prudente- Una prisión real… te apuesto a que si fuera chico, nada de esto estuviese pasado.

Légolas no decía nada, simplemente me veía- ¿Qué?, ¿Tengo monos en la cara?

- ¿Monos en la cara? -Preguntó el elfo sin entender, pero mirándome fijamente- No comprendo lo que dices.

- Cierto, que sigo en la edad media -Dije mientras resoplaba y sacaba mis espadas- ¿Listo, princesa?

El elfo simplemente me fulminó con la mirada y de un momento a otro ya estábamos peleando con mucha agilidad, hasta que sentí como ponía una de sus navajas tras mi cuello- Mira hacia abajo -Dijo él y miré y pude ver que en su otra mano tenía su otra cuchilla y apuntaba mi estómago. De un movimiento rápido, nos deshicimos del enredo que teníamos y miré al elfo- De ser un orco, habrías muerto fácilmente...

- He de suponer que sí -Dije clavando la espada en la tierra- Aun no tengo idea de cómo carajos sobreviví aquel día… -Susurré para mí misma.

- Utiliza tú magia -Dijo él.

- No… -Susurré y lo miré fijamente- No quiero depender de mi magia…

- ¿Y cuando no tengas ningún arma, como hace días? -Preguntó Légolas-Tus padres y todos estábamos preocupados por ti…

- Lo sé… -Susurré y miré al elfo- Está bien, haré lo que me pidas -Dije mientras me quitaba las cuchillas de repuesto de mi cintura para luego ver al elfo, susurré unas cuantas palabras y le lancé una lanza de hielo que ágilmente él la esquivó haciendo que se clavará en una de las paredes y luego cayera, pues se había convertido en agua.

Concentré mi magia en mis pies y de haciendo unas cuantas piruetas en el aire envié bolas de fuego, que también pudo esquivar- Eres muy difícil de vencer, príncipe.

- Muchas gracias, princesa -Dijo Légolas con una sonrisa inclinándose para luego apuntarme con sus flechas, al instante disparó, pero rápidamente hice un escudo transparente haciendo que le flecha se desintegrara, los enanos que estaban en la arena protegiendo mi seguridad empezaron a vitorear y yo simplemente sonreí de lado, pare después elevar una gran piedra y lanzársela a Légolas.

Pero tenía que ser un elfo desgraciado ya que cayó al suelo y rodó para después lanzarme otra flecha, esta vez la esquivé, con mi mano hice una pequeña luz que cegó por unos momentos a Légolas, momentos que fueron vitales para mí, pues me acerqué a él de un movimiento rápido y le propiné una patada en el mentón haciendo que este cayera.

Los enanos volvieron a gritar mientras yo volví a mi lugar de antes con paradas de manos hacía atrás- ¿Qué te pasa, princesa, acaso no puedes más?

Légolas tenía un pequeño hilo de sangre bajando por su labio inferior, me fulminó con la mirada para después sonreír divertido, con agraciados y rápidos pasos se me acercó y puso un pie entre los míos barriéndome ya haciéndome caer al instante.

El elfo sacó una de sus dagas detrás de su espalda y me apuntó el cuello a la vez que yo le apuntaba su cabeza con una de mis lanzas de hielo- Creo que es empate -Susurré a lo que el elfo asintió, se levantó y me tendió una mano.

- Eres muy fuerte con tu magia.

- Sí, pero no quiero depender de ella, siento como si… -Tragué en seco-Cada vez que la uso me siento menos fuerte… -Agarré mi espada y la coloqué dentro de su funda- Por eso es que quiero ser la mejor con la espada.

- Y lo serás -Me giré y pude ver a un Thorin acompañado por mis primos y Dwalin.

- ¡Padre! -Dije y me acerqué para darle un pequeño abrazo- ¿Estabas observado?

- Desde luego que si -Dijo él y miró de reojo al elfo, luego a mi- Debes practicar un poco más, niña.

- Lo sé -Dije con una sonrisa pequeña y mis mejillas sonrojadas- Debo irme -Dije y al instante que crucé la puerta mi escolta real me seguía a una distancia prudente.

Fui a mi habitación y con ayuda de Othyil pude quitarme la ropa de entrenamiento y colocarme un vestido cómodo, tendría clases de magia junto a mi madre y no podía perdérmela, a demás debía de explicarle lo que se sentía si utilizaba mucho mi magia.

- ¿Deben seguirme a todos lados? -Pregunté incrédula a lado de Othyil y Chester que se salió de mi habitación siguiéndome

- Es la orden del rey, su alteza -Dijo uno de los enanos, simplemente asentí mientras me agachaba y agarraba a mi pequeño perrito entre mis brazos.

Fuimos a un ala que estaba desierta, y dentro pude ver a mi madre con un gran libro de hechizos- ¿Dónde lo encontraste?

- En tu habitación -Dijo ella con una sonrisa.

- Con que tú lo tenías -Dije soltando al perro, Othyil se sentó en uno de los muros tranquilamente mientras que los enanos protegían la entrada y otros simplemente se quedaban dentro- ¿Qué aprenderemos hoy?

- ¿Quieres controlar el agua?

- ¿A lo tipo Katara?-Pregunté con una sonrisa divertida, mamá no me entendió- En Avatar, mamá…

- Eh… ¿Supongo que sí? -Mamá podría no ser de este mundo, pero no conocía muchas cosas del nuestro.

- ¡A darle! -Sonreí mientras veía el conjuro.

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- Súbitos de Erebor… -Dijo Fili mientras leía un pequeño pergamino.

- Trata de proyectar más la voz, Fili -Dijo su madre que estaba sentada en la parte de atrás del salón en donde se daría la coronación dentro de dos semanas más.

- ¡Súbitos de Erebor! -Dijo Fili elevando la voz- ¡Cómo soberano de estas tierras y del rey, proclamó…!

- En vez de proclamar -Dijo Thorin que caminaba por la sala- Sugiero que digas anuncias algo… Fili.

- Entiendo… -Dijo Fili, tragó y después volví a hablar- ¡…Anunció que desde el día de hoy hasta el día de mi fallecimiento, protegeré y…!

- Primero debes decir que honrarás las costumbres nuestras, Fili -Dijo su madre.

- Oh… ¿Pero no es lo mismo que lo diga después? -Preguntó el enano rubio.

- No es lo mismo, debes poner tú deber como lo principal, después dar protección al prójimo -Dijo su tío, Fili asintió y volvió con su discurso.

- Perdón por la intromisión -Dijo un Kili entrando al salón.

- ¿Sucede algo, hijo? -Preguntó su madre levantándose de la silla, Kili sonrió al verla.

- Sí -Dijo Kili- Tenemos otra pista de aquel enano acosador -Dijo con una mueca.

Thorin y los demás apresuraron el paso para llegar al salón de reuniones donde estaba Dwalin y una pequeña secta real, junto a los enanos de la compañía de Escudo de Roble.

- Encontramos esto, mi señor -Dijo uno de los guardias- La princesa afirmó que está era igual a la cuchilla con la que la atacaron, su majestad.

Thorin la tomó entre sus manos y la examinó- Es una navaja de los grandes reyes de antaño -Dijo, Balín asintió a lo que su rey había dicho.

- En efecto, está navaja fue creada para un gran rey o un Lord, aún así, pudo utilizarla cualquiera, mi rey -Decía Balín admirando tal arma.

- ¿Dónde está la princesa? -Preguntó Thorin a los guardias.

- Junto a nuestra reina, practicando sus poderes mágicos -Dijo uno de los enanos- Hemos dejado que los guardias las custodien todo el tiempo -Agregó.

- Tengo un mal presentimiento -Susurró Thorin a los demás- Este enano, porta un arma peligrosa que lo más probable le puedan introducir veneno.

- Estás armas fueron creadas con las piedras preciosas más caras y es un artefacto en el cual se puede introducir diferentes toxinas -Explicó Balín.

Al instante Thorin se dio cuenta de algo sumamente importante- Lena fue herida por tal arma…

- La examiné, mi señor -Dijo Oin dando un paso hacia delante-No había veneno en su organismo, de lo contrario la noche de su ataque se hubiera manifestado.

- Muy bien -Dijo Thorin- Anuncien al pueblo acerqué de los problemas que hay… que todos tengan cuidado y que refuercen la guardia -Le avisó a Dwalin, el líder de su ejército y guardia junto a Dain, ambos asintieron.

- Tío… -Dijo Kili-Si no encontramos a este enano…

- Lo encontraremos -Aseguró Thorin asintiendo- Encontraremos a quien le haya hecho esto a tú prima y pagará las consecuencias.

- ¿Por qué atacaría solamente a Lena? -Preguntó Fili, Thorin lo miró, tenía razón, Lena era la princesa, ¿Pero porqué atacarla a ella solamente u no al resto de la familia?- También estamos todos nosotros…

- Lena es mujer, joven y de aspecto frágil -Razonó su tío.

- Sí, entendemos -Corearon los dos hermanos.

- Aun así, tengan mucho cuidado -Dijo Thorin dada como terminada la conversación.

- ¡Mi rey! -Un enano entró a la sala de reuniones exaltado y cansado-¡Tenemos un problema!

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- ¿Lena estás prestando atención? -Preguntó mi madre.

- La verdad no, mamá -Dije con una sonrisa socarrona.

Mamá cerró el libro y se sentó- ¿Qué voy hacer contigo? -Preguntó llevando las manos a su frente, parecía cansada- ¿Por qué no practicamos mañana? -Preguntó mostrándome una sonrisa, pero parecía triste y pude ver en sus ojos que estaba muy cansada.

Mamá se levantó de la silla, pero dio apenas dos pasos se paró y se llevó una mano a la cabeza- ¿Mamá, estás bien? -Pregunté levantándome de la silla y llegando hasta ella- ¡Mamá! -Grité agarrándola entre mis brazos y cayendo con ella al suelo, al instante los guardias llegaron hasta nosotras a socorrernos-¿Mami?, ¿Mami que te pasa? -Pregunté tratando de reanimarla, pero sus ojos estaban cerrados y no reaccionaba a lo que le decía- ¡Pidan ayuda, por favor! -Grité desesperada mientras sentía mis lágrimas recorrer mis mejillas.

Me acomodé lo mejor que pude para que mamá descansa sobre mi regazo y trataba de reanimarla de nuevo, pero no surtía efecto, los enanos a mi alrededor trataban de tranquilarme, ya que seguía llorando y susurrando cosas sin sentidos.

- ¿¡Tamara!? -Alcé la vista y pude ver a mi padre, primero con el ceño fruncido y después preocupado, muy preocupado- ¿¡Por Mahal, Que fue lo que sucedió?! -A un lado de él, Oin vino hasta nosotras corriendo, se agachó y después tomó la muñeca de mi madre.

- Está estable -Dijo Oin- Pero ha sufrido un desmayo -Afirmó- ¡Traigan una camilla!, debemos mover a la reina con cuidado hasta sus aposentos -Ordenó.

Pude sentir a Thorin caminar hasta nosotras, agacharse y acariciar el rostro de mi madre, lo miré, estaba preocupado, demasiado- Estás bien, yo lo sé -Susurró.

En unos pocos minutos dos enanos entraron al salón con una camilla y con cuidado pusieron a mi mamá allá adentro- Papá… -Susurré, él me miró y lo abracé- No quiero perderla… no quiero que se vaya mi mamá… -Susurré.

- Ella no se irá a ninguna parte -Aseguró mi padre y después me limpió las lágrimas, traté de sonreír, pero el más mínimo pensamiento con respecto a mi madre me hacía sentirme más triste, horrible, empecé de nuevo a llorar con más fuerza, Thorin me volvió a abrazar.

- Que reciba atención -Pude escuchar a Thorin decir mientras me abrazaba-Llévenla a su habitación, denle lo que pida, no la dejen sola ni un momento -Pidió-Ve con tus primos, ellos estarán contigo todo este tiempo -Dijo poniendo sus manos en mis hombros- Hasta saber qué es lo que tiene tú madre.

Asentí- E-Está bien… -Pude sentir como me agarraban del brazo y pude ver a un Fili preocupado, pero con una pequeña sonrisa, traté de sonreír y junto con Kili y Othyil fuimos a mi habitación.

- Ven… recuéstate -Dijo Fili sentándome en mi cama- Tráigale agua, por favor -Pidió Fili a Othyil, está asintió y después de inclinarse salió de la habitación.

- Descuida, Lena -Dijo Kili sentándose a mi lado y rodeándome con su brazo- Tía Tamara es muy fuerte, seguramente fue algo muy pequeño que le pasó -Sonrió a la vez que ponía su frente contra la mía, sonreí mirándolo a los ojos y después lo abracé.

- Los quiero -Susurré contra el pecho de mi primo castaño.

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- ¿Qué fue lo qué…? -Tamara despertó en su habitación, la habitación que compartía con Thorin y pudo ver a cuatro enanos en su habitación, uno era Oin que daba órdenes a los otros dos, y el último era Thorin que al escuchar su mujer hablar se acercó a ella- ¿Qué me pasó? -Preguntó mientras ponía una mano en su frente y bajaba la vista- Estaba con Lena y…

- ¿Qué te sucede? -Preguntó Thorin sentando a un lado de ella ya garrando su rostro entre sus fuertes manos- Dijiste que estabas bien… ¿Y ahora tienes desmayos?

- ¿Me desmayé? -Preguntó ella y apretó sus ojos.

- Mi reina, debe tomar esto -Dijo Oin entregándole un vaso llenó de un líquido- Es jugo de uva, le vendrá bien -Sonrió el viejo enano.

- Gracias, señor enano -Dijo Tamara, Thorin se apartó un poco y ella con calma empezó a beber el líquido para después dejarlo aún lado de ella, se recostó mejor en la cama y pudo ver a Thorin- Estoy bien, amor mío -Dijo Tamara con una sonrisa suave y pequeña.

- Eso dijiste la primera vez -Dijo Thorin de brazos cruzados- Oin, ¿Podrías examinarla?, temo por la salud de mi reina.

- Sí, mi rey -Dijo Oin asintiendo- Veamos…

Oin empezó a examinar a la reina y le preguntaba cosas sencillas, desde a "¿Qué comió el día ayer?" hasta "¿Ha tenido estos mareos y desmayos antes?"

- El mareo… el último fue el día aquel -Dijo Tamara- La última vez que me desmayé… fue cuando… -Tamara se miró las manos, miró a los dos enanos presentes esperando que ella dijera algo- Cuando estaba esperando a Lena…

Thorin miró sorprendió a su mujer y luego a Oin que mostraba una sonrisa- Mi reina, lo más seguro y no espero equivocarme es que estén esperando otro hijo.

- ¿Qué? -Preguntó Tamara con los ojos abiertos, la verdad ella esperaba que fuese eso al concluir ella misma con los síntomas dados.

- ¿Y sí no es eso? -Preguntó Thorin con los brazos cruzados mirando a su mujer- ¿Y sí es otra cosa, una enfermedad más grave?

- Estoy completamente seguro que están esperando un hijo, su majestad, la última vez nuestra reina tenía los mimos síntomas -Dijo Oin- Aun así, si es una enfermedad lo sabremos con anticipación… ¿Su majestad, quiere que le traiga algo de comer?

- Eh sí, por favor, lo que usted crea que deba comer -Oin asintió, se inclinó y se retiró.

- Dios… -Susurró Tamara apoyando la cabeza en la almohada- Dios… dios… otro bebé -Susurró tocándose el vientre plano.

Thorin la miraba, estaba expectante sentando a su lado, y de un momento a otro tomó su mano entre las suyas- Gracias… -Susurró besándole las manos, Tamara lo miró, sonrió y acarició su cabello negro- Men lananubukhs menu -Dijo mostrando una pequeña sonrisa, se acercó al rostro de su esposa y depositó un pequeño beso en sus labios y después pegó su frente con la suya posicionándose encima de ella sin apretarla, sin querer dañarla.

- También te amo, Thorin -Sonrió Tamara.

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- ¿Crees que esté bien? -Pregunté a Fili que estaba sentado en una de las sillas cerca de la chimenea, esté me miró y asintió.

Kili se había ido con Tauriel ya hacía mucho tiempo a comer, pero como no tenía hambre Fili decidió quedarse conmigo y "protegerme". Acaricié la cabecita de Chester y miré el techo de piedra- Fili…

- ¿Humm? -Preguntó él.

- ¿Qué pasó aquella noche? -Pregunté aun acariciando a Chester.

No escuché nada de parte de Fili así que me incorporé y pude ver a un Fili que miraba silenciosamente el fuego de la chimenea- ¿Fili, está todo bien?

Me miró fijamente, para luego ver de nuevo al fuego- ¿Tienes hambre?

- Fili -Dije exasperada, él me miró y pude ver que él no quería hablar de ese tema, suspiré- Sí, sí tengo… ¿Podrías traerme algo?, no quiero salir de la habitación…

- ¿Qué quieres? -Fili se levantó de la silla.

- ¿Alguna fruta? -Pregunté, Fili asintió y se dirigió a la puerta para después cerrarla de un golpe, suspiré frustrada y me tiré nuevamente a la cama- ¿Chester, crees que los enanos son todos raros?, ¿O soy yo? -Le pregunté y como respuesta él empezó a mover la cola divertido, negué mientras sonreía- Eres un caso hermoso -Le dije mientras lo abrazaba entre mis brazos, ¿Quién no quisiera a está bola de pelos?

Me puse en posición fetal aun abrazando a Chester y la puerta se abrió dejando pasar a mis padres- ¡Mamá! -Dije emocionada al verla, me levanté de la cama y corrí hasta sus brazos.

Ella me abrazó con fuerza y después sentí sus besos por toda mi carita y yo la abracé más fuerte- ¿Estás bien?, ¿Qué te pasó?, ¿Es grave? -Pregunté mirándola fijamente.

- Ven acá… -Dijo ella acercándose a mi cama y sentándose, papá se quedó frente a nosotras, pero pude ver que trataba de ocultar una sonrisa.

- Te… tenemos una gran noticia, Lena -Chester se acomodó a mi lado y se acurrucó. Miré a mi madre y luego a Thorin, después otra vez a mi madre.

- ¿Es malo? -Pregunté, ambos sonrieron.

- Para nada… pero -Dijo mi madre y tomó mis manos entre las suyas- Vas a tener un hermanito.

Abrí los ojos como platos- ¿Qué?

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- Tío Bilbo… ¿Qué es ese lugar? -Preguntó Frodo señalando una ciudad completamente destruida en el medio de un lago.

- Oh… -Dijo Bilbo mirando el lugar, sonrió- Agárrate bien, Frodo -Dijo Bilbo al no sentir los pequeños brazos de su sobrino en su cintura, Frodo se acomodó bien y volvió a preguntar- Es la Ciudad del Lago -Respondió al fin su tío.

- ¿Y qué le pasó? -Preguntó a su tío.

- Un... un accidente, Frodo -Dijo Bilbo, ya que no le contaría acerca de la verdadera catástrofe provocada por él y los enanos, tampoco le hablaría sobre el dragón, consideraba a Frodo todavía muy pequeño para contarle tal masacre, quizás cuando fuese más grande.

- ¿Un accidente? -Preguntó Frodo mirando entre sus cabellos a la ciudad- ¿Qué tipo de accidente?

- Preguntas mucho, Frodo -Sonrió Bilbo- Te lo diré cuando seas un hobbit más grande -Frodo hizo un berrinche e infló sus mejillas, pero su tío no iba a ceder.

- ¿Esa es la montaña, tío? -Preguntó mientras Bilbo lo bajaba del poni, era hora de acampar con el resto de los enanos.

- Sí, ahí es donde vamos, Frodo -Dijo Bilbo acomodándole la ropa para después descargar sus mantas de dormir.

- ¿Es dónde está la princesa? -Preguntó.

- Escuché acerca de la princesa -Dijo uno de los enanos cerca de ellos.

- ¡Dicen que es mitad humana! -Dijo otro enano.

- Dicen que es dulce con los niños -Dijo una enana que cargaba con sus dos hijos.

Bilbo extendió las mantas sobre el suelo- Señor Bolsón, ¿Usted no estuvo con ella? -Preguntó un pequeño enano de cabellos rojos y ojos verdes.

- La verdad, sí -Todos los enanos que los rodeaban se sorprendieron.

- ¿Y de la reina? -Preguntó otro enano- ¿Es verdad que es una hechicera?

- Conoce la magia -Dijo Bilbo- Ven, Frodo, siéntate te preparé algo de comer -Sonrió mientras iba a buscar las charolas que estaban en el poni.

- ¿Podría contarnos acerca de ellas? -Preguntó una enana.

- Sí, con mucho gusto -Sonrió Bilbo.

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- ¿Está seguro, líder? -Preguntó un orco en aquel idioma negro.

- Atacaremos cuando lleguen, de esa forma, Escudo Roble no tendrá más a su pueblo, ni un reinado al cual reinar -Dijo un orco de aspecto vil y piel grisácea mientras le daba de comer a un wuargo- Está será nuestra victoria ante la casa de Durin -Sonrió mostrando sus dientes.


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