Summary: Las hermanas Bella y Nessie Swan fueron separadas desde pequeñas cuando se divorciaron sus papas... pero... ¿Qué sucederá cuando tengan que volver a vivir juntas y que Nessie conozca al novio de Bella: Jacob Black y que Bella conozca al novio de Nessie: Edward Cullen?

Disclaimer: Todos los personajes y nombres le pertenecen a Stephenie Meyer, aunque en las noches Jacob es mío, en el día Edward, y también me presta a Ian, a Jared y a Gabe… para los fines de semana… hahaha

MALDITA MEYER!! PORQUE HACE HOMBRES TAN IRRESISTIBLES!!!


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Intercambiando destinos

Capitulo X-4 – Traicionada

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Edward se levanto muy de madrugada el día del sábado. Ya hacía dos semanas que había probado los labios de Bella Swan, y desde ese día a cada noche había soñado con ella. Volteo a la ventana y le extraño ver que estaba lloviendo. Normalmente no llovía en aquella región de Arizona.

Se paro de la cama y se dirigió al baño con una tremenda erección que le incomodaba. ¿Cómo era posible que por un par de besos se levantara así? Bufo molesto mientras rascaba su cabeza y su cabello se enmarañaba más.

Volvió a la recamara y se sentó en la orilla de la cama. Habían tantas cosas en su cabeza. Sus extrañas sensaciones acerca Bella Swan lo aturdían. La lejanía con "su familia" a veces lo deprimía. Pero era lo mejor. O al menos eso es lo que él firmemente creía.

¿Qué hacía en Phoenix, tan lejos de la gente que lo amaba?

Fácil: Huyendo. Buscando respuestas. Repuestas que ya había encontrado. Respuestas que lo habían lastimado. ¿Pero qué podía hacer? ¿Regresar y hacer como si no se hubiera enterado?

Ya habían pasado muchos años y ya lo había asimilado. Ya se sentía listo para regresar. Solo esperaba un mes más para poder regresar a su familia. Para principios de Mayo seria un hombre libre de compromisos, su carrera ya estaría terminada y ya nada lo ataría a Phoenix.

Se debatía entre levantarse y ponerse en marcha o volverse a tumbar en cama y tratar de recuperar el maravilloso sueño que había tenido, cuando sonó el timbre de su departamento. Eran las 5 y un cuarto.

¿Quién rayos iría a verlo a esa hora? Quizás alguno de sus amigos se había quedado afuera de su casa por llegar a altas horas de la noche en estado de ebriedad. Ya había pasado en otras ocasiones. Ni siquiera se molesto en ponerse algo encima. Se dirigió a la puerta y sin preguntar abrió la puerta.

-¿Bella?-

Edward estaba parado ahí. Despeinado, solo en calzoncillos, con los ojos abiertos como platos y la boca prácticamente en el suelo.

-¿Bella que haces a…- se interrumpió a sí mismo. Salió del shock al verla empapada, sollozando y la cabeza gacha. –Dios… Bella pasa. Estas empapada.-

Quiso hacerse a un lado para dejarla pasar. Pero Bella se arrojo a su pecho y lo abrazo con fuerza. El se sorprendió del acto, pero no pregunto nada. La apretó más fuerte contra su pecho y la jalo la interior de su departamento. De una patada cerró la puerta.

-Bella… cariño. Dime algo- pregunto con preocupación.

Bella no respondía nada. Sus ojos estaban llenos de lágrimas. Sollozaba más fuerte. Edward la acurruco aun más fuerte en su pecho que vibraba por el contacto.

¿Le habían hecho daño? Parecía que sí. Pero… ¿Quién? ¿Que la hizo dirigirse a él?

No es que se quejara por su presencia. Pero estaba sumamente angustiado.

Con sus manos empezó a frotar su espalda. Estaba helando. Solo quería reconfortarla, hacerla sentir mejor. Levanto su rostro y pudo ver mejor sus ojitos color chocolate que más bien parecían lodo por tanta agua acumulada.

-Bella… yo… te cuidare. Yo te hare olvidar todo- musito antes de acercarse a sus labios y silenciar sus sollozos.

Bella brinco de golpe. Pero lo deseaba. Era lo que más había estado deseando. Se sentía malhumorada, traicionada, herida, dolida, triste y humillada. Por un momento se había sentido tan poca cosa, que no era capaz de provocar nada en nadie. Que era tan insignificante que era tan sencillo olvidarse de ella. Ni siquiera estaba segura de nada. Realmente no entendía porque se sentía así. Pensó que quizás solo actuaba como una niña, que su actitud tenia de todo menos madurez. Pero así era como había reaccionado. Así era como su corazón le dolía.

¿Qué debía hacer? ¿Con quién podía desahogarse? Con nadie. Se había dicho a sí misma. Pero la sensación de sentirse poco atractiva y traicionada la llevo a tomar de repente su cartera, hacer una llamada rápida, salir a toda prisa al aeropuerto de Portland y comprar un boleto con destino a Phoenix.

Abrió un poco más la boca y temblorosa metió su lengua en la boca de él. Estaba tan insegura de sí misma. Quizás a él no le gustara tanto como le había hecho creer. ¿Qué tal si el solo la besaba por lastima, por como la había mirado? No la había llamado en dos semanas. Quizás lo poco que había probado había hecho que perdiera el interés. Quiso retirarse y salir corriendo. Quizás había sido una estupidez correr a él. De hecho no había sido consiente de donde estaba hasta que la había abrazado. Iba a sacar su lengua y retirarse cuando lo oyó ronronear y atraparla con su boca.

Por un momento quiso pensar que él la deseaba.

Ella paso sus manos por la marcada y masculina espalda, y se percato que él estaba semi-desnudo. Hasta ese momento comprendió que él la había recibido en simples calzoncillos y que su erección la golpeaba contra el muslo.

Bella titubeó un poco nerviosa pero se dejo llevar al instante por las suaves manos de Edward acariciandola por encima del abrigo. Su beso se profundizo. Subió sus manos a el desmarañado cabello de él y lo acerco más a su cara. Como si el acercamiento que ya tenían, no fuera suficiente. Y de hecho no lo era.

Quería algo más. Más de él. Más de lo que tal vez pudiera ofrecerle. Estaba excitada. Lo quería a él, dentro de ella. ¿El querría lo mismo? ¿Sería lo suficientemente atractiva para que él la deseara de ese modo?

Como si le hubiera leído la mente él se retiro.

No. No la deseaba.

Agacho la cabeza avergonzada y notó la tremenda erección que se asomaba por sus calzoncillos. El aire le falto. Si no la deseaba ¿Por qué su "amigo" parecía pensar lo contrario?

-Bella… perdóname-

-Te entiendo. No te preocupes- Pues si… ¿Quién te culparía por no desearme?

Edward frunció el ceño. Parecía confundido. La tomo de la mano y la dirigió al sofá. Se desapareció por un momento y volvió unos pocos minutos después con una toalla y algo de ropa.

-Bella, creo que podrías resfriarte. Te prepare un baño caliente- le dio la mano, la puso de pie y le dio la toalla y la ropa. -Creo que esta todo lo que puedas necesitar. Bueno… menos ropa de tu talla-

Bella checo lo que Edward le había traído. No era más que una camiseta que probablemente le quedara como pijama y unos bóxers suyos-

-Son nuevos- musito Edward en cuanto Bella los había desdoblado.

-Gracias-

-Ven- dijo él dirigiéndola al baño.

Era un baño sencillo. La bañera estaba a medio llenar. Edward se acerco y le echo algunas sales de baño y jabón. Bella estaba en un rincón observándolo.

Se miraba exquisito. Su desmarañado cabello lo hacía verse totalmente sexy… claro sin olvidar mencionar que no llevaba camisa, estaba descalzo y únicamente traía ese intento de calzoncillo que no alcanzaba a disimular muy bien el tesoro escondido. ¡Maldita sea! Edward Cullen aparte de guapo, rico, caballeroso y amable, era condenadamente sexy. Era tan perfecto que hasta dolía verlo.

Edward cerro el grifo y tanteo el agua. Al parecer estaba como él quería que estuviera. Le tendió la mano y ella titubeante y sonrojada por sus pensamientos impuros se acerco.

-¿Te gusta así?-

Bella abrió sus ojos. ¿De qué hablamos? ¿De tu increíble cabello? SI ¿De tu cuerpo semi-desnudo? SI ¿De tu tesoro semi-escondido? SI

-¿Perdón?- alcanzo a musitar nerviosa.

-El agua-

-Ahh… si- respondió avergonzada después de tocar el agua y Edward le regalo su sonrisa torcida.

Se le fue el aire. Alguien debería de decirle a ese sujeto que es ilegal ser una tentación en carne y hueso pavoneándose semi-desnudo delante de mí. Mordió su labio nerviosa y suspiro.

-Si necesitas algo, échame un grito ¿va?-

-Va-

Edward se dio la vuelta y la dejo ahí. En menos de un minuto ya estaba desnuda y metiendo sus pies en la bañera.

¿Qué rayos había hecho? ¿Cómo carajos había terminado en Phoenix? Más bien… ¿Cómo carajos había terminado en el departamento de Edward? Solo causando lastima. Solo para que se compadeciera de ella.

Hundió la cabeza hasta el fondo de la tina. Y dejo escapar un grito sordo. Estaba sacando toda su frustración y coraje. ¿No habría sido más fácil enfrentarlos e interrogarlos? Miles de suposiciones habían pasado por su cabeza la noche anterior. Pero de dos cosas estaba segura…

Algo pasaba entre Nessie y Jake, y Jake estaba enamorado de Nessie.

Era más que obvio. La mirada de Jake le había dicho todo. ¿Sería que siempre la había querido? Y si era así ¿Por qué se había puesto con ella? Y aun quedaba saber que sucedía con Nessie. ¿Ella sentiría algo por él? ¿Él era el amor imposible al que le cantaba?

Se suponía que Bella no sentía más que cariño con Jake. ¿Y si así era… por qué le afectaba tanto?

No entendía que le pasaba. No supo en qué momento había terminado lo de ellos. El sexo era genial con Jake. Se divertían mucho. Siempre habían estado el uno por el otro. Muchas parejas hubieran dado todo por tener una relación como la que ellos tenían… y si era así ¿Cómo es que habían llegado a ese punto?

Bella saco la cabeza y respiro para volver a sumergirse y volver a gritar bajo el agua.

El sexo genial… solo era sexo genial. Se divertían… como los mejores amigos. Estaban ahí cuando se necesitaban… como cuando acudes con tu mejor amigo. Por un momento Bella se quedo quieta al meditar eso. Jake… su mejor amigo.

Su corazón se oprimía. Eso era. Se consolaron el uno al otro y confundieron su estrecha amistad por algo más. La prueba más contundente era el sexo. Si era muy pasional, si era genial… pero Bella siempre sintió que al final faltaba algo.

-Era sexo, jamás hicimos el amor- murmuro para comprenderlo mejor.

A pesar de todo lo que sintió descubrir. Aun no podía dejar de sentirse traicionada. Es por eso que en cuanto Nessie se había quedado dormida, se había puesto en marcha al único lugar donde buscaba una aceptación. Alguien que la pudiera hacer sentir mujer. Además ella no estaría traicionando a nadie realmente… Jake ya la había traicionado por ocultarle que seguía amando a su hermana. O al menos ella quería creerse eso.

Se apresuro y salió de la tina. Seco bien su cabello y se coloco la ropa tamaño jumbo que Edward le había prestado.

Se disculparía por haberlo molestado. En cuanto lavara su ropa y se secara se iría. La tristeza volvió a pegarle. A pesar de todo… la sensación de traición no se iba de su pecho.

Edward parecía león enjaulado. En cuanto Bella se encerró en el baño, se la imagino de mil y un formas desnuda y en sus brazos. Se estaba volviendo loco. Fue a su cuarto por un pantalón, para tratar de disimular la excitación que se lo carcomía. Bella estaba herida. Algo le había pasado. Y no quería aprovecharse de ella, ni de la situación. Bella se merecía algo mejor que eso.

Algo debía de haberla lastimado mucho, tan al extremo que había viajado para llorar en sus brazos. No tenía ni idea de cómo hacerle para controlar su instinto. Pero al verla tan vulnerable, quería abrazarla y besarla. Estar con ella. Darle todo lo que pudiera necesitar para que se sintiera mejor.

¿Merecía ser él, el hombre que la consolara? Quizás no, pero no le importaba, Él lo seria. No iba a desaprovechar la oportunidad que la misma Bella le estaba regalando.

Se sentía impotente y mal humorado. Quería sanar sus heridas.

La perrilla de la puerta se movió y una vez disipado el vapor apareció ella como un ángel. Su largo cabello mojado se le pegaba en la cara. Sus piernas se miraban largas y cremosas. La enorme camiseta dejaba ver sus pezones (obviamente no traía sostén) la revelación de eso le hizo gruñir. Y como para acabarla de fregar se miraba sumamente tierna porque la camiseta estaba tan grande que le colgaba por un hombro.

Tierna y sexy a la vez. Una fantasía hecha realidad.

Edward gruño imperceptiblemente.

-Dame tu ropa- ordeno él.

Ella obedeció sin chistar. Edward desapareció por otro momento y después regreso con una taza de café.

-Metí tu ropa a lavar. Espero no te moleste-

-No. De hecho yo pensaba hacerlo. Disculpa-

-No. No te disculpes. Anda toma tú café y sígueme-

Bella lo siguió en silencio y su corazón brinco al ver que habían entrado en una recamara. La gran cama en medio le gritaba muchas cosas.

Al parecer Edward notó el rostro de Bella porque se apresuro a sonreír y a hacerse a un lado.

-Recuéstate. Seguro que no has dormido nada. Debes de estar cansada-

-¿Quieres que descanse y aun así me das café?-

-Te doy café porque quiero que entres en calor- aunque el se moría de hacerla entrar en calor de otra forma. –Y si quiero que descanses. El café es descafeinado-

-Ohh…- musito ella acercándose insegura a la cama. Tomo un poco mas de café y dejo la taza en la mesita de a un lado.

Como no queriendo la cosa se recostó en la suave cama y el olor de Edward la lleno hasta el último de los poros. ¿Cómo se supone que descansaría si estaba en su departamento, en su cama y con su olor por todo su cuerpo?

Pero en cuanto se acurruco en la almohada y cerró los ojos se perdió en el mundo de los sueños. Inconscientemente se sentía segura estando cerca de Edward.

Edward se acerco inseguro, la camisa se le había subido y tenía una perfecta visión de sus piernas. Por un momento se imagino a si mismo enredado por ellas. Sacudió la cabeza. Bella no se merecía a un maldito pervertido en ese momento. Necesitaba a un hombre que la comprendiera y consolara. Y él quería ser ese hombre. El hombre que Bella necesitara. El hombre que estaría hecho para ella.

Se puso de pie y se baño con agua fría para bajar las ansias. Se afeito y arreglo a toda máquina. Corrió a la cocina e hizo desayuno. Huevos, tocino, pan tostado y jugo.

Se sentó un momento. Estaba aturdido. Seguía sin poder creer que Bella estuviera ahí.

¿Ya habría terminado con su novio? ¿Por eso estaba así? ¿Acaso le conto de sus sentimientos a Nessie, y esta se había enojado?

Era una muy buena posibilidad. Nessie era rencorocilla. Pero si ese hubiese sido el motivo, dudaba que Bella acudiera a él. No. Algo más pasaba ahí. Y la curiosidad lo mataba. Pero no sería imprudente. Si ella le quería contar, lo sabría, si no… pues se quedaría con las ganas.

Se fue al ordenador y decidió adelantar los pocos deberes que le quedaban. Necesitaba mantener la mente ocupada o terminaría volviéndose loco. Pasaron algunas horas, entre el ordenador, la cocina, la lavadora, la secadora y el televisor. De repente sintió la necesidad de ver como seguía Bella.

Había reprimido las ganas de acercarse a la recamara pero ya no pudo hacerlo más. Se acerco silencioso y camino hasta quedarse a un lado de ella.

Se miraba hermosa. Más dulce de lo que ya era. Más perfecta de lo que ya la miraba.

Se sentó con cuidado al borde de la cama y se quedo ahí velando su sueño. Era todo un espectáculo. Bella suspiraba mucho. Y en una de esas alcanzo a escuchar su nombre. Se quedo en shock.

Probablemente ella se había despertado y lo había cachado vigilándola. Pero no, nada sucedio. Bella aun parecía dormida. Su respiración seguía siendo acompasada. Volvió a centrarse en ella cuando volvió a escuchar su nombre en sus labios. Sonrió.

Bella estaba soñando con él. De un momento a otro Bella se movió y gimió repitiendo su nombre. Su respiración era cada vez más fuerte y su boca empezó a abrirse sin pronunciar nada. Edward trago en seco.

¿Qué clase de sueño estaba teniendo Bella con él?

-Edward… no me sueltes…-

Edward se sintió duro como una roca. Pero ya no podía moverse de ahí. Estaba atrapado entre los tenues gemidos de Bella y sus muecas gloriosas.

Eso era más que atentar contra su autocontrol… eso era tentar contra su cordura.

-Edward… mas-

Edward se puso de pie súbitamente. Tenía que salir de ahí, si no se lanzaría a ella. Pero cuando se disponía a hacerlo, Bella dejo de gemir y hablar.

Volteo a ver su rostro y este mostraba otra faceta totalmente distinta. Era una Bella triste y acongojada. La misma Bella que había entrado por su puerta hacia unas horas. Edward bufo. Hasta en sus sueños era acosada por su infelicidad.

Bella empezó a sollozar y él se acerco de nuevo a la cama y le tomo la mano.

-Tranquila Bella. Todo saldrá bien- musito

Bella empezó a gritar de repente y Edward la agarro más fuerte del brazo.

-Bella. Despierta. Bella-

Bella abrió los ojos y vio dos orbes verdes que la penetraban hasta el alma. Se tiro a sus brazos y lloro en su pecho.

Fea

Poca cosa

Herida

Traicionada

Cada una de esas palabras la atravesaba como si fueran cuchillas. Pero la que más daño parecía hacerle era la palabra traicionada.

Traicionada por su novio…

Traicionada por su hermana…

-Soy tan poca cosa- musito Bella llorando.

Edward se lleno de rabia ¿Quién era él o la imbécil que había hecho creer a Bella una estupidez así? Con razón no se portaba como la chica fuerte y con carácter que había conocido. Su autoestima estaba por los suelos. La abrazo más fuerte.

-No lo eres. Eres maravillosa-

-No es así. Si desaparezco, no abría alguna diferencia-

-Bella, deja de decir tonterías-

Edward levanto su rostro y bebió sus lágrimas. La sintió estremecerse en brazos. Él le demostraría a Bella lo mucho que valía… lo mucho que significaba para él.

Dejo caer su cuerpo sobre ella y su mano se fue directa a recorrer su pierna. Bella se estremeció ante el contacto.

Edward se separo de sus labios para mirarla directamente a los ojos.

-Bella… voy hacerte ver que tan especial eres. Voy a hacerte el amor- pronuncio para inevitablemente arrojarse a sus labios otra vez…


Pensé que no subiria hoy... Pero ya ven… jejeje. Me siento un poco triste, deprimida y de hecho... traicionada, por cosas extrañas que pasan y mis ánimos andan a la Bella… pero ya!… en uno de estos días me sentiré mejor. Los quiero muchísimo… y perdon porque se que es un capi corto... es que lo escribi forzadamente... mis animos andan por los suelos, pero la recompensa es que creo que ya saben lo que sucederá en el próximo capi…

Kokoro Black