Todo estaba oscuro y sin estrellas, un cementerio se encontraba ante los ojos de Johan, los cuervos volaban de un lado hacia otro y su aleteo provocaba una brisa que era lo único que podía interrumpir el silencio.

Uno de los cuervos se posa sobre una lapida, Gero lo observa y este le devuelve la mirada.

El cuervo picotea la lapida, como si le indicara a Johan que se acercara; este le hizo caso y se asomo ante la tumba.

Caído en rodillas, su aliento se desvaneció al contemplar el nombre de su antigua esposa.

-Te deprimes por una sola persona, cuando ya has llenado cientos de cementerios- El cuervo le hablo, era una voz rígida pero familiar; era la voz de su hijo.

Gero intento hablar, pero las palabras no salieron.

-En el fondo sabes bien que no tienes excusa- el cuervo seguía observándolo- tus manos se han manchado.

¡Cállate!- eso era lo que Johan quería gritar. Intento correr, pero al darse vuelta, sus ojos se encontraron con los de si propio reflejo… pero no era un reflejo; era su otro yo.

-eres obstinado- extendió su brazo y el cuervo se poso sobre el- ¿Cuándo vas a aceptar que la única manera de olvidar ese dolor es dejando a un lado lo que te hace tan insignificante; tu humanidad- acaricio al cuervo.

Gero intento contestarle, pero nuevamente, todo fue inútil, no podía hablar, intento correr, pero algo los sostuvo, era 16.

¡Suéltame! ¡Es una orden!

El androide no hizo nada.

-Es muy obediente, deberías estar orgulloso, a sido tu mejor trabajo- seguía jugueteando con el cuervo- ya todo ha concluido Johan, una nueva era ha empezado.

¡Cierra la boca!

-Para formar un nuevo mundo, es necesario que el viejo se vuelva solo un recuerdo en los confines del universo, para formar un nuevo mundo, es necesario que otro tome su lugar- Se aproximo hacia Johan, quien le escupió, pero aquel ser no se inmuto.- Tendrás que desaparecer Johan, y cuando lo hagas renaceremos como la mejor versión de ti, por fin podrás descansar, esos sentimientos humanos dejaran de atormentarte; por eso naci, soy el verdugo que creaste para ti mismo, y es momento de que cumpla la misión por la que me creaste.

Tras Johan, un inmenso agujero se formo; al frente de este, había una lapida que tenia inscritas las palabras "Johan Gero".

-Desaparece- al escuchar esto, 16 tiro a Johan por aquel agujero, que parecía no tener final.

¿Esto es todo? Que curioso, siempre hable sobre volar lo más alto posible y pasare mis últimos momentos descendiendo por un abismo interminable.

Sentía su cuerpo mucho más ligero, sentía como el miedo se marchaba, al igual que la tristeza y la rabia, todo se disipaba lentamente.

Fracase como padre, fracase como esposo, fracase como científico, toda mi vida es un largo trayecto de errores y malas decisiones. ¿El mundo hubiera sido mejor si nunca hubiera existido?

Recordó todas sus travesías, todos sus errores, todo el caos y todo el mal que hizo, su mente le decía que era un ser miserable y que su destino era bien merecido.

-Para nosotros….- Escucho una voz familiar, hace no mucho la había escuchado

-lo que queremos decirle Doctor Gero es que usted…-

¿Qué son estas voces? Son tan familiares, son tan cálidas.

El recuerdo venia a su memoria, las imágenes pasaban por su mente. Estaban los 2 chicos frente a él, le habían pedido un minuto de su tiempo para hablarle.

Muchas Gracias!- dijeron ambos al mismo tiempo.

Gero quedo sorprendido al escuchar esto. – Usted… nos volvió a la normalidad, nos dio un hogar, nos dio un refugio- Zuro se notaba tenso, para un chico es difícil expresar sus sentimientos.

-Usted nos devolvió la esperanza- Azura lo miro con mucha dulzura, dulzura que solo pueden mostrar las personas cuando en verdad muestran aquello que ocultan en lo profundo de su ser.

-y por eso- Siguió hablando la chica- queremos darle esto- le hizo unas señas a 16, quien se encontraba cerca de ellos, este se acerco y mostro un sobre de un tamaño considerable, cuando Johan abrió ese sobre, no supo que pensar.

Era una carta que tenía un pequeño mensaje escrito. "Puede que no seamos de la misma sangre, pero ahora somos una familia, gracias por todo lo que has hecho por nosotros. Recuerda esto, ahora tienes 2 hijos que te aman y eso nunca va a cambiar".

Al final de la carta, había una pequeña fotografía en la cual se mostraban Zuro y Azura.

Johan observo la fotografía, por unos segundos no dijo nada, pero el silencio se rompió cuando este abrazo a los chicos, estos le devolvieron el gesto.

Recordó aquel momento, una sonrisa se mostraba en su rostro mientras seguía cayendo por aquel abismo. Entonces llego otra imagen a su mente.

No sabía que pasaba, su cuerpo se movía solo. Era como si observara lo que pasaba tras los ojos de otra persona.

Zuro y Azura estaban dormidos, ambos sobre las camillas en las cuales Johan los había tratado, ¿Qué ocurría?.

Gero (o mejor dicho su cuerpo), se acercaba a ellos. Tenía un bisturí en mano, no sabía que pasaba, pero sabía que no sería algo bueno.

¡No puedo dejar que esto ocurra, no puedo dejar que esto pase!.

Dejo de caer, ahora ascendía, como si fuera un milagro, ahora se elevaba, iba a salir de ese abismo.

Cuando lo hizo, su otro yo lo observaba, y parecía impactado ante la imagen que estaba frente a él. Gero lo observo con un odio delator.

El cuervo (que seguía en el brazo del otro Gero) se aproximo a Johan, pero fue detenido por otra figura que apareció de la nada.

Era un Turpial, este empezó a combatir con el cuervo mientras Johan se acercaba a su otra personalidad.

-¿Qué le estás haciendo a los chicos?-

-Simplemente estoy mejorándolos- le sonrió-

-No permitiré que eso suceda- había determinación en sus palabras.

- Pero si ya está sucediendo Johan, en este preciso momento; ¿no te das cuenta?- sonreía- ya se acabo, lo sientes, lo se, sabes que tu tiempo se acaba, muy pronto no quedara nada de ti, y yo tomare tu lugar.

-Aun tengo tiempo- lo miro fijamente- Desaparece- el otro Gero se desvaneció, y Johan despertó.

-¡MALDICION!- había llegado tarde. Cuando recupero el control, lo primero que observo fueron 2 grandes contenedores en los cuales se podían observar los cuerpos de Zuro y Azura, solo que ahora estaban mucho más grande y lucían mayores.

No pude haber estado fuera por años…. Mi otro yo debió haber experimentado con sus cuerpos, ¿qué les habrá hecho?

Busco las grabaciones del laboratorio, observo algo que parecía haber sido sacado de su peor pesadilla.

Gero drogo a los chicos, los dejo inconscientes, los llevo a las camillas y empezó a experimentar con ellos. Corto partes de su cuerpo y las remplazo con prótesis de androide, sustancia tras sustancia fue suministrada al cuerpo de los chicos, quien en una abrir y cerrar de ojos alcanzaron un desarrollo increíble, como si hubieran envejecid años.

¿Qué clase de monstruosidad les hizo?

Pero lo más horrible de todo, fue cuando Azura se despertó mientras Gero trabajaba con su hermano. El verse así mismo inyectándole un calmante mientras la niña gritaba de terror, fue algo demasiado horrible. En verdad, ahora no tendría perdón de Dios.

¿Dónde estaba 16? ¿Por qué no detuvo esto? Estas preguntas fueron respondidas al observar la grabación de la noche en que Gero perdiera el Juicio.

En una serie de gritos ensordecedores, Gero había llamado a 16, aparentemente consciente de que estaba a punto de perder el control le pidió a 16 que lo matara, obviamente el androide se negó a esto debido a su función.

Gero maldijo una y otra vez, sabía que todo iba a terminar, cuando su otro yo se apoderara de él, configuraría a 16 y el mundo se volvería una ruina.

Al ver estas imágenes, Gero recordó un pensamiento que tuvo en aquel momento, antes de que su mente se perdiera, escucho una voz, era dulce y amable, era la voz de Sara; esta le había hablado –El código es: Soledad- Gero recito rápidamente el código.

-Secuencia de configuración iniciada- dijo 16.

Johan quería suplicar que lo matara, pero sentía como su otro yo le contenía para no decir esa orden, por lo que simplemente le grito - OCULTATE EN LAS MONTAÑAS, QUEDATE EN EL RISCO AL QUE ME LLEVASTE CON ZURO, NO REGRESES-

Fui un idiota…., debi haberle dicho que protegiera a los niños. ¡Maldito Idiota!, por lo menos mi teoría fue acertada, mi otro yo no supo en donde se ocultaba 16, por lo que le fue imposible localizarlo… de momento.

Camino hacia los contenedores donde se encontraban los chicos, no se había percatado que estos contenedores tenían 2 números inscritos en ellos -17 y 18- dijo Gero con mucha pena.

Se dio cuenta de que cerca de ellos había un control remoto, no sabía para que serbia, pero no por simple instinto lo tomo.

Abrió los contenedores, ambos hermanos despertaron. Gero les hablo, pero estos no le contestaban, en vez de eso lo miraron de una manera horrible, definitivamente no eran los mismos chicos que él había conocido.

-Soy yo, Johan… escuchen, se que tienen muchas preguntas pero…- no sabía ni que decir.- por favor, Zuro, Azura, háblenme-

Ambos hermanos se miraron, luego le respondieron al Doctor- ¿Por qué nos llama asi doctor Gero?, somos numero 17 y numero 18-

Esto hizo que Johan se deprimiera – ¿No recuerdan nada?- estaba a punto de llorar-

17 se acerco hacia él – Espere, creo recordar algo…..- Gero se sintió emocionado por un momento al escuchar esto, pero esa emoción solo duro unos segundos.

-Recuerdo el inmenso odio que le tengo- 17 empujo al doctor hasta una pared que se encontraba a mas de 10 metros de distancia, fue un impacto horrible, solo con ese empujón casi mata a Johan.

-Solo tenemos recuerdos de usted experimentando con nosotros- 18 se acerco a él- ¿Antes fuimos humanos verdad?- de su mano salió una pequeña onda de energía, la cual impacto con la pierna derecha de Johan, este grito de una manera horrible y apropiada para lo que sentía tanto física como mentalmente- usted nos quito eso- se dirigió hacia su hermano- 17, vamos a terminar con esto de una vez, no siento deseos de jugar con él.

Es curioso como funcionamos los humanos, hace unos minutos Johan se lamentaba el hecho de que no pudo ordenar su propia muerte, pero ahora el instinto básico de supervivencia se apodero de el. Tomo el control remoto que había encontrado, presiono el botón y ambos androides cayeron al suelo.

Johan comenzó a llorar desesperadamente.

Llevo a los androides a sus contenedores (a duras penas, estaba muy lastimado) e intento analizar la situación.

Supongo que Mi otra mitad decidió borrar sus memorias… por lo menos parcialmente, a puesto que les dio la misma programación básica que a 16 (matar a Goku) pero ellos no son robots puros como 16, no podía eliminar todos sus recuerdos ni emociones, y creo que el sentimiento de odio, al saber que les quite su humanidad fue más fuerte que la programación, eso explicaría esa agresividad.

Gero pensó por un largo rato, su tiempo era corto, sabía que pronto se perdería para siempre, y no podía dejar las cosas así.

Puede que no sea capaz de corregir lo que he hecho, pero puedo intentar disminuir el daño.

Sin ninguna vacilación, Gero (apoyado en un bastón) decidió salir del laboratorio y dirigirse hacia las montañas.

-Aun tengo tiempo para hacer lo correcto-