(N/A): ¡Hola!
¿Como se encuentran todos de ese lado de la pantalla? *0*
Antes que nada, lamento mucho el retraso que se me armó para este capítulo, pero bueno...
¡Tengo una buena razon! -Les presume su corte de cabello, sus orejitas oratadas y al bebito que lleva en brazos-. ¡Os presento a Paquito, mi nuevo primo! -Baila ridículamente, ocasionándole un trauma severo al pequeño crí
yuki-chan22: ¡Dime por favor que no estas traumada! T0T
CATITA-EDWIN: Todo a su tiempo... Take it easy... ;)
Guest: ¡Gracias por la paciencia! Mas bien, gracias por no matarme, ¡y por dejar review!
¡Disfrútenlo mucho!
*Tras un viaje bastante X's, nuestros personajes vuelven a sus hogares*
Caía la noche en Londres; esta era, quizás, la noche más fría de todo el mes... Se acercaba el invierno, y ya nadie quedaba en las calles.
Aún así, Black Star y Scarlet se dirigían de vuelta al London Shibusen para entregar el reporte de su misión y justificar el día libre que tomarían hoy; hasta un par de Invencibles como ellos merecían un descanso de vez en cuando...
Como era de esperarse, Justin Law era el único sujeto que quedaba en las instalaciones; absorto en su música y sus libros, ni siquiera se dió cuenta de en que momento cerraron las entradas principales y lo dejaron encerrado.
-¡Hola! ¡De vuelta en casa! ¿Hay alguien aquí?-gritaron los jóvenes a todo pulmón, mientras caminaban por los pasillos de la escuela.
Pero no; una buena canción de Vivaldi (N/A: No lo se, creo que fue lo mas apropiado para Justin; era eso o Metallica...Uu) y el tomo uno de Juego de Tronos es más que suficiente para hacer que cualquier persona se ausentara del mundo real.
Así pues, hasta que no le arrancaron los audífonos -cortesía de la señorita Scarlet-; fue que Justin reaccionó: pegó un salto olímpico y catapultó su libro por los aires, al mismo tiempo que gritaba como niñita, para diversión de los chicos; quienes no dejaron de reír en ningún momento.
-¡Kyaaa! Engendros del mal...l|l|- masculló la Death Scythe, al mismo tiempo que se levantaba del suelo, sacudiéndose el milenario polvo que se acumuló en la biblioteca del Shibusen. -¿Que horas son estas de llegar? ¿Por qué las luces están apagadas?-. Dijo Justin, mientras sentía su preocupación aumentar.
-Recién volvemos de Italia, y estamos cansados... ¿Quisieras mostrarte más amable con los sujetos que borraron a Iacomino Tomasso del mapa?-. Respondió altaneramente Black Star, mientras caminaba por ahí. -Además, te has vuelto a quedar encerrado en el Shibusen. ¿Que acaso nunca escuchas el timbre?
-Oh, no es eso... Es solo que estoy ocupado. ¡Busco inspiración!-Exclamó Justin. -No tengo idea de qué haremos por el aniversario de la derrota del Kishin Ashura... ¡Y me lo encargaron a mi!
-¿¡Una fiesta!? ¡Yay!-canturreó Scarlet mientras daba de saltitos. -Yo amo las fiestas... Sí, deberíamos hacer una mega fiesta con barra de sushi y pista de baile. ¡Invitemos a todos los Shibusen del mundo! ¡Será el mejor reventón de la historiaaa!- No se en que momento, pero la chica había comenzado a gritar, saltando por todos lados y ocasionalmente, pateando algun objeto en su camino.
¡Era la oportunidad perfecta! Una fiesta de aniversario era justo lo que haría falta para reunir a su Técnico con Tsubaki...
Tan encimada se encontraba Scarlet con sus cavilaciones macabras y siniestras, que poco le importo que Justin y Black Star la estuvieran mirando con extrañeza...
-Scar, ¡Excelente idea!-respondió la Death Scythe, contagiándose del espíritu animoso y frenético de la joven.
Black Star, a quien en un principio, la idea le parecía grandiosa, comenzaba a dudar.
Tsubaki y el chico ese estarían ahí, seguramente... ¿Se podría enfrentar a verlos de nuevo?
Entonces se vio a si mismo, con el corazón hecho trizas y una botella de vino tinto en la mano.
No.
Él no volvería a pasar por eso. Lo juró por toda su grandeza.
Pero Justin y Scarlet lucían tan entusiasmados que no quiso estropearles el momento... Así que se limitó a permanecer callado, ajeno a su felicidad extremista.
-¡Luces láser de colores!
-¡Fuente de chocolate!
-¡Barra libre!
-¡Mesas de billar!
Las ideas volaban de un extremo a otro de la habitación. Cada propuesta mejor que la anterior...
Y aún así, Black Star sólo quería salir de ahí... No quería saber nada de fiestas, ni de sushi, ni de música en vivo. Se negaba a pisar voluntariamente cualquier sitio en el que la presencia de Tsubaki fuera una posibilidad inminente.
No dejaba de amarla... Lo sabía bien. Pero ella no.
Tsubaki no lo amaba.
-Sí, sí... Pero, ¿podemos irnos ya? Acabo de pasar casi tres horas en un avión, y no siento mi trasero- dijo Black Star, haciendo uso de su tono quejumbroso.
-Oh, claro... Yo tambien estoy cansada. -Respondió la chica mientras miraba hacia Justin. -¿Mañana continuamos con esto?
-¿Acaso lo dudas, pequeña alma de la fiesta? -Le contestó la Death Scythe mientras guiñaba un ojo.
-Bien, bien... Vamonos de aquí. Justin San, ¿vienes o te quedas? -Preguntó el de cabellos azules; después de todo, no podían abandonar al tipo en una escuela... ¿O sí?
-No, no... ¡Este libro es bueno! Además, si digo que me quedé atrapado, el Rector tendrá que dejarme salir temprano mañana. Gracias chicos.
-De acuerdo... -Susurró Scarlet, al mismo tiempo que comenzaba a caminar rumbo a la ventana que rompieron para escabullirse dentro del edificio.
El camino de vuelta a sus casas fue muy silencioso y apacible. Quizás en parte, por los pequeños copos de nieve que comenzaban a caer del cielo... Claro indicador del frío congelante que hacía en la ciudad.
Llegaron a la esquina en la que sus destinos se dividían, y el letargo en los dos era mas que evidente... Habían sido los tres días más ajetreados de sus enteras vidas.
Tras una brevísima despedida, cada joven comenzó a andar por separado. Uno al frente, y la otra a la izquierda...
Apenas Black Star llegó a su diminuto departamento, se arrastró a la cama y se durmió... Por primera vez, no le importó quedar desprotegido ante los recuerdos felices con los que su mente lo atacaba en sueños; todo lo que quería era descansar.
Por otra parte, la mente de Scarlet no había dejado de hacer planes desde que Justin anunció la fiesta de aniversario que el London Shibusen ofrecería... No importaba como, pero esa noche, la infelicidad de Black Star llegaría a su fin.
Dispuesta a lograr su cometido a como diera lugar, apenas entró a su departamento, se lanzó contra la libreta de direcciones que tenía al lado del teléfono.
Tras unos segundos de búsqueda, Scarlet halló el número que necesitaba.
Tecleando con la habilidad que sólo puede tener una chica de catorce años, rápidamente estaba enlazando la llamada...
Casi de inmediato, una voz masculina se dejó escuchar a través de la bocina.
-¿Hola?
-Hola, oye, esta llamada me saldrá carísima... ¿Por que diablos te fuiste al otro lado del mundo?
-¿Scarlet? ¿Eres tú?
-No, soy Morgan Freeman, ¿no tienes unos huesos que colecciones por ahí?
-Vale, sí eres tu...
-Pues sí. Escucha, te necesito...
-Tú pide y ya... Lo que sea por tí, prima.
-De acuerdo; presta atención, por favor.
...
¡Kyaaa! ¿¡Quien será el hombre misterioso!?
Díganme, ¿como sería el reencuentro de sus sueños? Hagamos un final que os guste a todos. ;)
¿Reviews? ¡Por favooor! ¿Shiii?
Espero que les haya gustado... ^^
