Vane: La señora Hawkins no quiso separarnos de Megan... y bueno, nosotros tampoco queríamos.
Ash: Lucas es el único hombre?
Vane: Si... pero dice que no le molesta. Prefiere estar rodeado todo el día de chicas lindas –rió.
Ash: Pfff jajaja.
Vane: Subamos, ¿te parece?
Ash: Vamos!
Vane: -frente al comedor a la derecha estaba la escalera- Acá están las habitaciones de las... grandes. –abrió una puerta- Hola preciosas, ella es Ash –la aludida saludó tímidamente y Van cerró la puerta- Cada pieza tiene asignado un baño y ciertas tareas delegadas.
Ash: Incluso las más pequeñas?
Vane: Si, pero las de ellas son cosas... divertidas. Por ejemplo, las maripositas –Ash rió- Hey, así se autodenominan ellas! Bueno, en verdad es "aiposías", pero traducido al idioma de los humanos normales es maripositas –también ella rió- en fin, ellas riegan las plantitas. –Señalo por una ventana un pequeño huerto de flores que había en el jardín.
Ash: Pero no tenían un jardinero?
Vane: Si, pero es para crear un sentido de la responsabilidad. También deben preocuparse de que sus cosas estén ordenadas y que los lápices no estén desparramados por toda la casa. –Sonrió- se lo toman muy en serio.
Ash: Me imagino.
Vane: Ven, subamos a la buhardilla.
Ash: Esta bien... –Vane le indicó que subiera por una estrecha escalerita que había al final del pasillo, que terminaba en una puerta de madera. La abrió y entraron.
Vane: Es un simple ático que...-
Ash: Qué dices? Es mejor que mi propia habitación.
Vane: Si lo dices para hacerme sentir mejor...
Ash: No, ¡Qué va! Lo digo en serio... Es hermosa. Mira como le da la luz... Me fascina Van!
Vane: -algo incrédula- Lo dices en serio?
Ash: Si! Mira.. La cama con barrotes de hierro, la concha de cuadritos... La ventana con el árbol afuera, los rayos que entran justo en este ángulo al atardecer... ¡No quiero ni imaginar lo hermoso que debe ser por la mañana! El piso de tablones... Van, esta habitación es salida de un cuento de hadas.
Vane: Nunca lo había visto así, pero... Es verdad. Tiene su encanto –sonrió complacida.
Ash: Es encantadora... –dando vueltas con los brazos extendidos- Imagina! El príncipe escala a diario el árbol para reunirse con su amada!... –exhaló un largo suspiro- Me gustaría vivir una de esas historias, a ti?
Vane seguía en silencio. La... proximidad de la fantasía de Ash a su propia realidad la hacía dudar... Realmente Ash no la había descubierto?
Ash: Van?
Vane: Si! Me encantaría! Pero me parece que alguien está leyendo demasiadas historias de hadas, duendes y dragones huh?
Ash: Puede ser... Pero soy un alma libre para soñar!
Vane: Eres toda una caja de sorpresas...
Ash: TODOS somos cajas llenos de sorpresas. Me pregunto cuales serán las tuyas... –sonrió pícara.
Vane: No sé yo –rió maliciosamente- Algún día las descubrirás!
Ash rió.
Conversaron durante un rato sobre trivialidades, hasta que Ash juzgó que era hora de volver a su casa. Vanessa la acompaño hasta la puerta del hogar y volvió a su habitación "de cuentos de hadas", como había quedado bautizada. Cuando abrió la puerta se encontró con su Romeo sentado en el aifézar de la ventana.
Vane: Max! –se acercó a él para besar sus labios.
Se besaron durante un breve lapso de tiempo junto a la ventana, pero tranquilos de que la oscuridad y su árbol los protegerían de miradas indiscretas. En el primer segundo que sus labios estuvieron libres, Vanessa le dijo:
-No deberías haber hecho eso. Qué hubiera pasado si no era yo?
Max: Conozco tus pisadas de memoria, conozco tus silencios. Sé de memoria el compás de tu respiración, y tengo un mapa de tus labios en el corazón.
Vane tuvo un pensamiento y se sonrojó.
Max: -la atrajo hacia él- Amo cuando haces eso–acercó su cabeza a la de ella-. Amo todo de ti –sonrió con su boca pegada a la de ella y la besó cortamente.
