Como dejar un corazón roto

cap. 14: Una esposa que presentar

Eran las ocho de la noche, las antorchas de la inmensa habitación dejaban ver las pinturas de óleo recostadas en las paredes de piedra y cemento. La música sí que lo sorprendió, nunca hubiera pensado que el ministerio de magia pudiera poner canciones muggles en medio de una reunión de relaciones exteriores mágicas. Severus suponía tal acto se debía al peculiar gusto del ministro americano, debía admitir que le resultaba gracioso como la mayoría de sus ex compañeros de casa y actuales funcionarios encontraban el hecho desagradable. Pero claro, lo que realmente causaba asombro y admiración en esa reunión no eran las obras, ni la presencia de varios ministros de magia de diferentes países, no. La noticia era él. No estaba acostumbrado a ser el centro de atención, él prefería los espacios reservados. Pero se había convertido en el esposo de una Granth, una Gaunt en toda la definición. Nadie daba crédito que un simple mestizo profesor de pociones haya contraído nupcias con la reciente viuda de Abraxas Malfoy. Su esposa no estaba muy lejos de él hablando con el ministro de justicia y procesos legales. Granth sabía cómo moverse en el mundo del poder. En menos de quince minutos había convencido a la esposa del ministro a que auspiciara el centro "niños huérfanos de la guerra". Guerra que por cierto estaba lejos de terminar.

Severus vio el pronunciado escote en la espalda de Hermione. Llevaba el cabello sujetado en una cola ordenada, su cabello reluciente estaba de lado y caía graciosamente sobre su hombro. Sabía que el ministro no estaba prestando completa atención a lo que pudiera estar hablando la castaña, solo le sonría y asentía. Severus tomó de golpe el vaso de Wiskey mientras miraba como Yaxley lo miraba desde lejos con una sonrisa canina. Para nadie era un secreto las verdaderas afiliaciones, pero claro nadie tenía las suficientes pruebas. Después de todo parecía que era el fin de la guerra, con el señor oscuro muerto y sus secuaces más conocidos desaparecidos el mundo creía que podría seguir adelante. La realidad era otra.

Severus respiró hondo mientras los magos al lado suyo seguían conversando acerca de las posibles inversiones que harían. — Te lo digo yo, ahora es tiempo de invertir en la fábrica de Nott, con él desaparecido sus segundos al mando han ganado un retorno del 98% ¿Lo imaginan? — Todos rieron. Odiaba cuando Granth tenía razón, como ahora. Ella le había dicho que esa era su oportunidad para filtrarse en las cabezas de gobierno y comprobar si se estaban desviando fondos para el nuevo ejército de Voldemort. "— créeme. estarán locos por más dinero, intentarán filtrarse y conseguir financiamiento." — le había dicho mientras conversaban en su despacho mientras planificaban cómo proteger mejor a Draco. —tenemos que presentarnos en esa gala, no podemos desperdiciar esa oportunidad. — Y él había accedido, porque si bien Granth era una insufrible… era una insufrible sabelotodo. Todo lo que ella hacía tenía una razón lógica justificada. Si la bruja había accedido a casarse era porque en su cabeza ya había hecho el análisis. Ella no aceptaría nada sin analizarlo minuciosamente. Por un momento pensó que el ritual de matrimonio la iba intimidar, pero nada más lejos de la realidad. El ritual de casamiento mágico era la consumación física de las parejas, pensó que en efecto así sería. Pero no fue así. La noche después del registro mágico, ella llegó a su habitación con una navaja de plata. "— abre la boca y dame tu mano. —"temió por la sanidad mental de la mujer. Ella se abrió una herida en el dedo y puso el dedo sangrante en la boca de él. —"El ritual mágico habla de unir fluido a fluido… de unión… una vez que mi sangre entre en tu sistema y que beba tu sangre el lazo se dará por satisfecho. "— dijo ante el asombro de él. Nunca había leído nada por el estilo en ese momento. —"Abraxas Malfoy era gay. El mismo me enseñó como hacer el lazo sin la unión convencional… — dijo haciéndole un piquete en el dedo y bebiendo la sangre de su dedo índice. Recordaba haber estado demasiado sorprendido como para hacer un comentario incisivo. —"Mi abuela le amenazó con develar la verdad si no se casaba conmigo… pero creo que él lo hubiera hecho de todos modos. Abraxas estaba entusiasmado con relacionarse con la heredera de Salazar Slytherin… Sus raíces francesas no están tan documentadas como hacia creer" — El aura del fin del pacto se selló entre los dos. Hermione Granth había tenido razón. Como en esos momentos, en efecto esa velada sería una manera de descubrir a quienes estaban detrás del dinero para el nuevo ejército de Lord Voldemort.

—¡98%! Suena tentador… — dijo otro hombre a su lado. —¿Tu qué opinas Severus? — dijo el mago que reconoció como Yaxley. Su sonrisa era irónica. — Tengo entendido que ahora estarás a cargo de la fortuna Granth y Malfoy… yo diría que es una gran responsabilidad. — No dejaba de sonreír. Para todos quien lo hubiera conocido en el colegio era bien sabido de la escases del dinero en su infancia. Un golpe bajo, pero él no había sobrevivido tanto años en la casa de la serpiente como para darse por ofendido.

— Me suena bien ¿Pero la empresa de Nott no era la misma que aducía no tener liquidez para pagar la deuda con el ministerio hace dos meses? No sabía que un negocio podría recuperarse de una deuda del 300% en menos de dos meses. Pero …¿qué puedo saber yo? Sólo soy un profesor de pociones… deberías hablar con mi esposa… Ella maneja todo. — Respondió con la mejor sonrisa cínica que tenía. Los hombres alrededor de él pegaron una carcajada abierta. Yaxley se limitó a observarlo con cuidado sin mover un músculo de su rostro. En medio de las risas llegó Hermione, dejando brillar su vestido de seda dorado. — caballeros…— arrastró su voz mientras sostenía la copa de vino.

—¿de qué me estoy perdiendo? — preguntó acomodando su mano sobre la mano de Severus. Una sonrisa ensayada se asomó a sus perfectos y pequeños labios. Los años con los Malfoy le habían enseñado como introducirse a las mesas de poder. Si lo que dijo acerca de Abraxas era verdad, ahora podría entender por qué escuchaba hablar de las reuniones organizadas por los Malfoy en Francia eran tan populares por todo Europa, porque era una manera en que lo más selecto del mundo mágico se organizaba.

El perfume de su mujer se filtraba por su afilada nariz. Sí, definitivamente Hermione no era mujer parecía a Lily Evans. Las dos eran inteligentes y aguerridas para defender a los suyos, pero Lily nunca estaría rodeada de magos y brujas de tan cínicos y sedientos de poder como los asistentes a esa reunión. En cambio, Granth parecía pez en el agua. Sabía tanto de negocios y pureza de sangre como él de todos los usos de la articona. Mrs. Smith abrió la boca solo para sonreír — Señora Granth, déjeme felicitarla por su reciente matrimonio…— el viejo volvió su vista a Severus. —Me tienes que contar como es que llamaste su atención Severus, estoy seguro que tus conocimientos en pociones no se comparan a los del arte de la seducción. — dijo alzando la copa mientras algunas otros soltaban una carcajada.

—muchas gracias John, pero a quien deberías preguntar por consejos es a mí. Severus es un hombre difícil de impresionar. — amalgamó una sonrisa mientras alzaba su copa. — por cierto… el lunes en la mañana estaré por Gringots, tengo entendido que las reservas en oro están a la baja. Me gustaría hacer unas cuantas transacciones. ¿estarás ahí? ¿quizás deba sacar cita con Darlene? — decía mientras un joven mago detrás del señor Smith apuntaba con una libreta.

—Por Salazar… ¿desde cuándo has hecho una reservación en mi agenda? Claro que estaré ahí…. No hay necesidad de agendarlo con Darlene. — volvió agregar. Severus respiró hondo, sabía que si estaban ahí no era sólo para hacer acto de presencia ni presentarse en sociedad… Granth estaba moviendo sus hilos. La castaña tomó su mano y la sujetó casi con delicadeza. Había sido advertido desde el primer momento por ella. —"escucha, si estamos casados… lo estamos para toda la sociedad… dentro de estas paredes puedes hacer lo que se te da la gana… pero afuera tu eres mi marido y la seguridad de Draco depende de ello. ¡recuérdalo! "— le había dicho apenas después del matrimonio, al llegar a casa. Ese tipo de escenas afectuosas eran planificadas y necesarias para su actuación. Los dos lo había planificado al milímetro. —¿y dime cómo es que decidieron casarse? — interrumpió una joven bruja al lado de Yaxley. Al parecer Corban Yaxley había conseguido prometida lo suficientemente loca como para aceptar unido a un ser como él. Severus estaba a punto de contestar con una frase bien ensayada, Hermione sujetaba su mano y se unía más hacia él cuando una tercera voz femenina se les unió. — Sí Severus, suena romántico ¿cómo pasó? — Lily Potter se había abierto paso entre las personas alrededor de él. Severus sentía como toda su boca se secaba y su cuerpo se volvía más estático. El tiempo se congeló por varios segundos. Delante de él estaba ella, llevaba un largo vestido escarlata que combinaba con su cabellera de fuego. Lily no parecía ser su Lily, la de siempre. — Querida Hermione, te presento a Lily Potter. Es la encargada de las transferencias del ministerio. Lily, te presento a Hermione Granth… — dijo tras unos segundos impregnados de incomodidad el señor Smith. Yaxley al ver la sola presencia de la pelirroja hizo un gesto de desagrado evidente y de la mano de su acompañante salió del círculo. Otras personas se distraían hablando entre ellas mismas, quizás tratando de evitar hacer conversación con la pelirroja. Los prejuicios dentro del ministerio eran evidentes.

—Encantada. Pero ahora soy Hermione Snape. — Dijo Hermione. Severus no pudo ver el rostro de su esposa, pero estaba seguro que estaba manejando la situación mejor que él. — Es la primera vez que conozco a la nuera de Charlus. Un gusto. — las dos se apretaron las manos sutilmente. — No sabía que conocía a mi suegro… — conocía ese tono de voz, era sinónimo de problemas. Era como si esperase atacarla ahí en cualquier momento. — Claro, fue mi tutor mágico por varios años y claro… estuve comprometida con su hijo hasta los dieciocho. — La boca de todos quienes oyeron alrededor era una completa "o". Para todos menos para los más viejos ahí presentes. Lily parecía hechizada, no le estaba mirando él sino más bien a ella. Hermione no dejaba de posar su cuerpo en dirección hacia él.

—Claro, lo recuerdo… Magnolia nos dio la noticia. La magia trabaja de manera sorprendente… porque de ser así Severus no tendría esposa tan bella, ni tu querida Lily tendrías tu hermosa familia. Ni Merlín lo hubiera planeado mejor— dijo en tono risueño y hasta algo ridículo Mr. Smith Severus no podía dejar de ver como las venas en la frente de la pelirroja se hacían más evidente. — Severus me contó que ustedes se conocieron desde la infancia ¿es cierto? Una amistad de tantos años es algo único. — Hermione tomó el brazo de su esposo aún con más fuerza, entrelazando su mano con la suya. No habría que ser un genio en comportamiento femenino para entender el subtexto. Lily pareció estar noqueada nuevamente. —¿qué más contó? — dijo tratando de sortear una improvisada sonrisa. La castaña con su otra mano tomó uno de los cabellos de Severus y lo puso detrás de su oreja. Ella volvió a sonreír mientras él seguía sin poder moverse. Por más que quisiera no podía.

—…Todas sus travesuras de niños. Sev siempre ha sido un lobo solitario ¿verdad? — Hermione Granth era una pesadilla. No, él no había contado nada. Era ella quien había visto cada uno de sus recuerdos. Estaba jugando como sólo ella podría jugar. Hermione estaba endulzando la voz, volviendo a su "personaje" aún más cínica. No le sorprendía ni un poco. Era como si estuviera disfrutando ese momento. — No lo dudo. — dijo con una sonora carcajada el señor Smith quien hasta ese entonces había permanecido callado. —dime querida Lily ¿dónde está James? ¿no me digas que anda en sus misiones nuevamente? — preguntó el hombre regordete. — ya sabe cómo es el trabajo... — intentó excusarse curiosamente sin dejar de mirar a la castaña.

—Lo que me hace recordar… John ¿qué te parece si buscamos a Milicent? — Granth le hizo un gesto al anciano, quien rápidamente sonrió. —¡Tienes razón! A ti la ministra siempre te escucha, necesitamos que la persuadas con los aranceles… Con permiso. — dijo haciendo un gesto con la cabeza en señal de reverencia.

—Ya vengo cariño. — dijo la castaña con el tono más profundo que pudo. Se acercó a él le dio un beso en la mejilla y le susurró un perfecto "cuidado". Se alejó de él, volvió la vista a Lily y le sonrió. —Un gusto, señora Potter. — dijo lo último como si fueran balas, pero sin perder la sonrisa. La pelirroja ni se molestó en contestar. Hermione caminó de la mano de Smith mientras hablaban del tema favorito del mago: dinero.

Severus se quedó frente a frente a su ex amante: Lily Evans. Aunque según su última conversación en la posada todavía era la señora Potter. — Lily…— dijo por fin. Como si hubiera encontrado sus cuerdas vocales.

—Supongo que estarás feliz… ¿una Gaunt? Sí, al final tienes todo lo que quieres. Dinero, posición y una esposa joven. — nunca le había escuchado tan herida como en ese momento. Sus ojos estaban rojos, se notaba que estaba por estallar en lágrimas, pero Lily sabía controlarse. — una superficial sangre pura… eso si me sorprende. — volvió a escupir. —¿cómo has hecho para que la descendiente del mismo Slytherin se fijara en un mestizo como tú? — sus manos estaban vueltas dos puños. Algo en él todavía luchaba por abrazarla ahí mismo y romper sus labios a besos… sin embargo, sabía que Lily no lo veía como posibilidad… si no como el eterno perro enamorado. Lily nunca pensó en él como en alguien con quien pudiera formar una familia. No, según las propias palabras de la pelirroja solo era un "desfogue". Y aunque sí había admitido amor, nunca llegaría ser suficiente para formar una nueva vida. Si esa era la decisión de la mujer, entonces él la respetaría.

—¿cómo está tu marido? — fue lo primero que musitó después de escucharla. Estaba controlando la respiración. Quería sonar relajado y en control de la situación. Después de todo ahora el futuro de alguien más estaba en juego.

—Bien — respondió inmediatamente. — respóndeme ¿de qué va todo esto? — preguntó ella tratando que su voz no se elevara. Estaba cabreada, lo comprendía. Pero él también lo estaba. ¿Cómo alguien podrá preferir a Potter por delante de él?

—Me he casado. — respondió con la misma velocidad que ella.

—¿tan rápido? No soy tonta ¿por qué estarías con alguien como ella? Es la viuda de Abraxas Malfoy…— Lily cruzó los brazos sin dejar de perforarle con la mirada.

—Quizás esté preñada… sabes cómo son las bodas express…—dijo Severus, Lily reprimió un grito.

— lo que a mí me intriga es ¿tú qué haces aquí sin tu marido? — Severus puso una de sus manos en su bolsillo. Sabía que Charlus no estaría en esa reunión porque estaba con Draco y los elfos domésticos. Potter debería estar cuidando a su hijo… aunque no lo apostaría, en el tiempo de conocer la vida de padres de los Potter sabía que eran algo negligentes en el cuidado del pequeño.

—¿por qué te casaste con Granth? ¿Sabes que ella está bajo investigación del ministerio? Hemos recibido reportes de actividades extrañas. ¿Qué hay detrás? — Lily no soltaría información parecida si es que no estuviera alterada. Pero podría ser cierto, Lily no era una simpe empleada del ministerio. Era una auror excelente dentro de inteligencia mágica. Severus frunció el ceño. Tampoco podía aclarar su relación con la mujer con su ex amante. En primer lugar, porque tenía un juramento que honrar. Draco estaba en juego. La pelirroja no dejó de verlo fijamente como tratando de leerlo. Severus desvió la vista hacia la derecha del recinto. James Potter estaba entrando a la habitación con Sirius Black al lado. — "Qué demonios — su mente iba en mil direcciones. Por ver a Lily no se había dado cuenta de los cambios en la habitación.

—dime tu ¿qué está pasando? — miró a su alrededor otros magos pertenecientes a inteligencia y área de protección de los aurores… estaban entre la gente. Algo no andaba bien. James Potter lucía impaciente su cabeza se movía en varias direcciones como en la búsqueda de alguien. — ¿Qué te dijo tu marido acerca de Hermione? — el joven profesor de pociones buscó con la mirada a su esposa, pero no podía ubicarla.

—No estoy para juegos. ¿desde cuándo conoces a Granth? — endureció la voz tratando de acercase aún más a él. Severus retrocedió. Hermione estaba a solo unos cuantos pasos delante de él conversando con varios magos y brujas. Sin mediar palabra caminó hacia ella. Algo no estaba bien. Antes que pudiera llegar hasta donde estaba ella se escuchó una sonora explosión.

Los cristales de los candelabros rebotaban en el piso, mientras que los gritos de mujeres y hombres inundaban el recinto. Varios hechizos impactaban entre sí. Severus alzó la vista la figura en el techo de la serpiente y el cráneo ser erguía. —"El Lord vive" — se escuchó el grito de un hombre. Mortifagos salían casi de la nada. Severus no pudo percatarse el momento exacto en que Granth llegó hasta su lado. Tenía su varita en la mano. —tenemos que irnos…— La castaña estaba bloqueando un impacto con sus manos. Decenas de personas seguían corriendo horrorizada. Era casi imposible, el lugar estaba bloqueado para apariciones. Hermione tomó su mano y lo jaló hasta un extremo de la habitación. Al parecer los mortifagos estaban buscándola a ella. —Tenemos que irnos. — La castaña tenía una pequeña herida en la frente. —No sé qué está pasando… pero tenemos que irnos ya. — volvió agregar mientras desviaba otro hechizo con dirección hacia ella. Severus convocó una capsula de energía alrededor de ellos. Severus miró como los aurores controlaban a los mortifagos. Un choque de energía impactó directo en su espalda haciendo que los dos cayeran al suelo.

—Tu vienes conmigo. — Una voz tétrica se pudo escuchar detrás de Hermione. Granth casi inmediatamente puso su mano por encima de la máscara del hombre. —No tengo planeado irme contigo Yaxley… — el mortifago se quedó parado viéndola por unos segundos, se quitó la máscara para verla directamente. En un solo movimiento Granth se libró de la parte inferior de su vestido de gala y con tres golpes derrumbó al hombre. Pero un impacto le dio directo a la nuca. Hermione cayó al suelo. Severus quiso moverse, pero tenía escombros en los pies. La mano de otro mortifago iba en dirección a su esposa. Severus tuvo tiempo para conjurar un impacto. Volvió la vista hasta donde supuestamente había caído Hermione, pero en el piso ya no había nadie.

Viró hasta un lado. James Potter estaba solo a unos metros de él con Hermione inconsciente entre sus brazos mientras otros hombres trataban de llegar hasta él. Severus acumuló toda la energía que pudo y corrió en dirección hacia ellos. Un humo espeso y negro invadió toda la habitación. Severus no podía ver más allá de sus narices. Dos explosiones más hicieron caer dos paredes… ese momento era la definición del caos.

El patronus de Sirius Black apareció delante de él. Severus lo persiguió en cuanto pudo ver el inicio del piso. Más luces alumbraron el lugar. Severus derribó a un par de mortifagos delante de él. Los aurores hicieron lo propio. —¡Por aquí! — Black disipó el humo negro. —James tiene a Hermione… pero debemos capturar a cuanto mortifago veamos…—no pudo terminar de decir porque el rugido de una manada de lobo hizo su ingreso al recinto. —¡Llegaron los hombre lobo! — el chillido de un auxilio se escuchó en el aire.


Hola a todos,

He estado lejos del mundo terrenal unos largos meses, pero he vuelto para dejar los capítulos que me faltan. Como ven la historia va tomando cuerpo desde la perspectiva de Severus. Las escenas de acción son algo confusas, pero en grande rasgos: la guerra no está terminada. Los secuaces de Voldemort intentan revivir otras partes de su alma, para conseguir su fin necesitan a Hermione Granth. ¿Qué les pareció?

Espero leerlos abajo, porque en realidad me ayuda mucho sus comentarios.

Les mando un abrazo,

Dlila