Capítulo 14:

—Eren… —susurró Levi tomando el brazo de Eren moviéndolo suavemente intentando despertarle, el moreno ni siquiera suspiró así que Levi hizo movimientos más bruscos—. Eren, Eren… ¡Eren joder! ¡Abre los malditos ojos!

Eren no se movió, sino que soltó un leve suspiro, su rostro lucía relajado y muy tranquilo, parecía estar en un profundo sueño, lo cual molestó aún más a Levi quien al ser ignorado se subió sobre el cuerpo del castaño, y empezó a brincar con malicia sobre él.

—Levi ¿Qué haces? —gimió el otro abriendo los ojos con pesadez—. Así no se hace, tienes que estar desnudo y tu culo sobre mi polla.

—No seas idiota —dijo Levi con molestia la cual cambió rápidamente a angustia—. Tengo un antojo.

—¿Ah sí? Bueno… compré pasta dental ayer en la tarde, si quieres comerla…

—¡No quiero pasta dental! Tengo ganas de un pastel de chocolate —dijo Levi con un rostro preocupado.

Eren se removió en el sofá buscando su celular, cuando revisó la hora el moreno abrió los ojos de par en par.

—Claro, y según tu basta sabiduría ¿Dónde venden pastel de chocolate a las tres de la mañana?

—Humm no lo sé, pero en verdad lo deseo.

—¿Por qué no comes un poco de las galletas que Hanji hizo para ti?

—No, no confío en ella —respondió Levi.

—Es tu amiga, no creo que quiera envenenarte.

—No a propósito, pero ni siquiera sabe hacer hielo… Y tampoco es muy higiénica.

—Qué asco —susurró Eren imaginando lo peor—. Pero no saldré a comprarte nada.

Levi volvió a brincar sobre Eren provocando que este se quejara por la fuerza que Levi tenía hundiéndolo en el sofá.

—Por favor…

—¿Qué me darás a cambio? —preguntó el castaño alzando las cejas insinuantemente.

—Te perdonaré el hecho de que no hayas lavado los platos ayer.

—Me refería a algo sexual…

Levi se quedó callado y se quitó de encima de Eren.

—No tengo ganas —susurró éste tocando su corto cabello con inquietud.

—No tienes ganas desde hace un mes —replicó Eren levantándose del sillón quedando frente al otro.

—Lo sé —susurró.

Desde el día del ultrasonido, Levi se sentía extraño, sus hormonas al parecer se habían disparado aún más puesto que ahora no podía mirar a Eren sin recordar la última noche que ellos tuvieron relaciones, la primera noche que ellos hicieron el amor.

¿Era acaso que algo más comenzaba a despertar dentro de Levi? Algo así como… ¿Amor?

—¿Te pasa algo? —preguntó Eren cruzándose de brazos—. Porque hasta donde sé te gusta cómo te la meto.

—Eren, no seas idiota, es solo por mi celo.

—Lo sé y es lo que me molesta más, ¡Joder, Levi! ¡Puedo olerte perfectamente! Las ganas de follarte crecen a cada momento, pero ahora te contienes, no dejas que tu celo te domine.

—Me siento bastante cansado para eso, no quiero.

—¿Te he hecho daño o algo así?

La pregunta de Eren lo desconcertó.

—¿A qué te refieres?

—Levi, eres medio masoquista, en algún momento pude haberte roto algo ¿No?

Levi bajó la mirada casi dolido, Eren parecía no recordar nada de esa noche.

—Eres un estúpido.

—Y tú un controlador.

—Si tantas ganas tienes de follar, puedes irte con cualquier hombre o mujer que se te aparezca enfrente.

Eren sonrió con malicia y se acercó aún más a Levi incomodándolo.

—Te prefiero a ti —dijo casi en un susurro, con la voz roca.

Levi se quedó tieso, sintiendo como Eren acariciaba su cadera.

—No, Eren, no quiero hacerlo —le costó trabajo decir esas palabras y cuando lo hizo se arrepintió al instante.

—Entonces explícame porque tu olor se intensifica —dijo Eren acercándose al cuello del otro, comenzando a besarlo—. Solo hazlo.

—Eren —gimió sin poder evitarlo, pero es que Eren conocía tan bien cada punto débil de su cuerpo que le era difícil pensar claramente.

Una de las manos del castaño comenzó a bajar hasta llegar a aquel punto en el que ese delicioso aroma era mucho más fuerte que en cualquier otro lugar.

Frotó con suma lentitud haciendo que Levi se retorciera en su mano y a la vez se endureciera.

—Solo será sexo sin compromiso, solo eso —dijo Eren en un hilo de voz casi inteligible, pero Levi lo escuchó y como si le hubieran aventado un balde de agua fría reaccionó separándose de inmediato.

—Te dije que no quiero —dijo respirando con fuerza.

Eren lo miró con confusión y sobretodo frustrado.

—Vale… —dijo Eren mirando seriamente al otro quien solo se talló levemente los ojos—. No tienes por qué llorar, no pienso violarte.

—Lo sé, perdón.

—¿Aun quieres ese pastel? —preguntó el castaño.

Los ojos de Levi resplandecieron de inmediato.

—Sí —susurró él.

—Vale, llamaré a mis padres, ellos seguro te conseguirán algo.

Levi asintió y se sentó en el sofá/cama de Eren mientras le observaba.

Algo había cambiado, era tan obvio.

Su actitud hacia quien más odiaba estaba cambiando y ya no valía la pena ignorar ese sentimiento.

Su cabeza daba vueltas cada que intentaba convencerse de que lo único que había entre ambos era odio.

Sabía que se mentiría a sí mismo si pensaba que él también odiaba a Eren tanto como Eren a él.

Tampoco es que lo amara ¡Por supuesto que no! Tal vez lo quería como a un amigo, pero no le amaba.

—Dice mi papá que irá a buscarte algo, pero no te emociones —dijo Eren suspirando pesadamente, sentándose a un lado del pelinegro—. ¿Irás a la escuela?

—Tengo que hacerlo —dijo Levi riendo levemente acariciando su abultado vientre.

Eren asintió dejando que el silencio se hiciera presente en la sala de estar.


Levi ya odiaba la escuela, no solo porque Eren prácticamente fingía que no existía y lo evitaba a toda costa, sino que también estaban los brabucones y maestros que susurraban mal de él cada vez que caminaba por los pasillos del instituto, ni siquiera se molestaban en ser discretos, todo el mundo lo veía como una mierda.

—No sé por qué aun sigues aquí —dijo Hanji en la cafetería escolar mientras veía a Levi cortando su emparedado en partes iguales y simétricas.

—No quiero ser un mantenido, necesito hacer algo de mi vida por si de pronto Eren se va a otro país para huir de su responsabilidad.

—No creo que sea capaz.

—No lo conoces, Hanji.

Ella suspiró y se acercó más al otro sentándose a su lado.

—¿Por qué no te habla en la escuela?

—Su popularidad está en juego si se me acerca, además ya ni siquiera hablamos en casa así que…

—¡¿Qué?! ¡¿Cómo dejaste que eso pasara Raviolli?! —dijo Hanji gritando exageradamente.

Levi bufó y mordió su emparedado al fin.

—Nunca hablamos ¡Joder! Lo único que hacíamos era follar como conejos, no me decía nada aparte de hum, muévete así, muñeco, scheiße*, etcétera.

Hanji sonrió con perversión y alzó una ceja divertida, Levi estaba seguro que ella ya se había imaginado toda una escena yaoi en su mente obscena.

—¿Y tú qué le respondías?

—Confórmate con lo que dice Eren.

Ella solo asintió y se limitó solo a observar a su amigo comer.

Eren por su parte intentaba que sus mejores amigos dejaran de hablar del tema más controversial del instituto entero.

El extraño embarazo de Levi.

—Sigo pensando que fue Erwin —dijo Mikasa masticando una manzana—. Escuché que esos dos suelen tener sexo casual.

—Mikasa, no deberías hablar así de él —objetó Armin susurrando nervioso—. Es faltar al respeto a la vida de otro, tal vez fue violado y tú hablas sin saber.

—¿Pueden callarse? Intento comer —interrumpió a ambos el moreno evitando a toda costa de mirar a Levi que se encontraba a unas cuantas mesas de distancia.

—Creí que serías la primer persona en burlarte es esto —dijo Mikasa dubitativa.

—Me da igual lo que haga con su culo, no tengo por qué burlarme de algo tan absurdo.

Ambos chicos lo miraron sorprendidos pero él les desvió la mirada intentando concentrarse en su comida.

No quería decirles, no estaba listo para confesar que ese niño sería suyo porque temía ser odiado por embarazar a alguien, incluso peor, haber embarazado un hombre, no conforme con eso, también era su peor enemigo y un omega.

Se azotó la cabeza mentalmente y siguió comiendo, ignorando las voces molestas de sus amigos.


—¡Hey mariquita! ¿Quién te dejó preñado, jodido gilipollas? —gritó el estúpido de Jean acercándose a las taquillas donde Levi sacaba sus cosas para al fin irse a casa.

—Hola, asquerosa cara de caballo ¿Ya entrenaste con tu equipo de descerebrados?

—Responde, Levi ¿O todavía no sabes quién es el padre?

Levi escuchó un bullicio detrás de Jean, fue cuando vio a gran parte del equipo de futbol americano observando con una emoción estúpida la discusión entre ambos.

Pero Eren no estaba entre ellos.

—Increíble, trajiste a tu pequeño ejército de desequilibrados mentales.

—¡Responde Ackerman!

—Créeme que no quieres saberlo.

—Si no hablas te haré hablar.

—¿Cómo harás eso?

—¡Adivina! ¿Cómo hago que las perras dejen de ladrar?

—Si me golpeas te verás como todo un gilipollas, ah, no, espera ya lo eres incluso sin matar a una mosca.

—¿Crees que eso me importa, mariquita?

—Debería importarte, subnormal.

—No te preocupes, yo no te haré nada, princesa. Solo dinos ¿Por qué eres tan zorrita?

Las risas empezaron a inundar el pasillo, todos ellos se sentían orgullosos de las ocurrencias de su co-capitán.

—Necesitas un poco más de inteligencia, tal vez así tus ofensas logren el objetivo de ofenderme.

—Tsss ¡Joder eso dolió! —susurraron todos como idiotas.

—¡Eres un marica! —dijo Jean cabreándose más cada vez.

—Oh, vaya, eso me ha lastimado —dijo con sarcasmo.

—¡Yo te daré algo que en verdad te lastime!

—¿Cómo qué? ¿Me enseñarás las respuestas de tus exámenes para torturarme? ¿Me pondrás a ver tus malditos intentos por encajar en esta escuela? Admítelo, aquí tú eres el que menos importa, eres la segunda opción de todos.

Levi iba a reír, pero algo lo detuvo, el impacto le hizo girar la cara bruscamente y casi caer al suelo.

Hubo un silencio que solo se rompió con el eco de aquel choque.

La mano de Jean aún estaba en el aire, la mejilla de Levi se coloreó de rojo en un santiamén y ésta comenzó a arder horriblemente segundos más tarde.

Jean le había abofeteado.

Nadie, ni el mismo Jean se lo esperaban.

Y lo que pasó después fue aún más inesperado.

—¡Maldito hijo de puta! —un grito feroz resonó en el pasillo y Jean cayó de espaldas gracias al puñetazo inadvertido que recibió de la nada.

Todos se quedaron atónitos mirando como Jean era atacado bestialmente a golpes y patadas rabiosas cargadas de ira.

El rubio intentaba defenderse, pero estaba tan mareado por el primer puñetazo que esquivar los demás y defenderse fue imposible.

Poco a poco su rostro se iba hinchando, la sangre salió de su nariz a borbotones.

Casi pierde la conciencia.

Hasta que uno de ellos reaccionó.

—¡Joder, Eren, lo estás matando!

Y ese grito sacó del shock a los demás que rápidamente se lanzaron al moreno para separarlo de Jean.

—¡Eren! —gritó Mikasa a lo lejos viendo a su mejor amigo atacando a su compañero de equipo. Armin la frenaba, temía que Mikasa corriera hacia él y éste por accidente la lastimara.

Levi se quedó petrificado, se sostenía de las taquillas para no caerse mientras miraba aquella escena.

—¡Si tanto te interesa saber, jodido caballo de mierda! ¡Ese bebé es mío! ¡Y si te atreves a tocar al padre de mi bebé de nuevo te arrancaré los ojos! ¡Juro que te destrozaré! ¡Maldito miserable!

El único sonido en ese momento era el de los gruñidos de Eren mientras intentaba zafarse y los gemidos adoloridos de Jean.

Poco a poco el moreno fue calmándose dando paso a un sentimiento de humillación.

Lo dijo.

Mikasa y Armin oyeron todo.

Se giró con rapidez buscándolos con la mirada, cuando los encontró ambos estaban tan blancos como la leche y sus bocas abiertas casi tocaban el suelo.

—Joder, tenemos que llevar a Jean a algún lugar antes de que algún maestro venga —dijo Reiner quien agarraba fuertemente los brazos de Eren.

Todos asintieron pues si un maestro sabía que Eren lo hizo le expulsarían, y no les convenía quedarse sin su capitán.

—Yo tengo un auto —dijo Connie mirando a todos expectantes—. Lo llevaré a su casa.

—Sé curar heridas, yo iré contigo —dijo Marco quien se dirigió con rapidez para cargar a Jean con ayuda de Connie.

Los gemidos de dolor siguieron sonando hasta que ambos salieron de la escuela.

Poco a poco todos se fueron alejando del lugar y Reiner lentamente soltó a Eren y se alejó de él retirándose a entrenar.

El moreno, sintiéndose humillado, se acercó a Levi.

—¿Estás bien? —dijo casi en un susurro.

Levi aun no podía creerse lo que había pasado.

—Bueno, no soy Jean, así que estoy perfectamente.

Eren asintió y se giró de nuevo a sus amigos los cuales caminaron hacia él en absoluto silencio.

Eren se alejó de Levi para al fin encararles.

—¿Por qué no me lo dijiste? Entiendo que no le hayas dicho a Mikasa ¿Pero por qué callármelo a mí? —dijo Armin siendo recibido por la mirada furiosa de Mikasa y la arrepentida de Eren.

—Tenía miedo —dijo bajando la mirada—. Temía que ustedes me odiaran y se alejaran de mí.

Mikasa abrazó a Eren como siempre solía hacerlo cuando lo veía deprimido.

—Jamás te odiaríamos —dijo ella en voz maternal—. Si amas a Levi no tenemos por qué meternos en…

—Woh woh woh, alto ahí Mikasa, yo no amo a Levi, es solo que tenemos un acuerdo mutuo y en verdad amo a ese bebé. Amo al bebé, aborrezco a Levi, no pienses cosas absurdas.

Mikasa y Armin lo miraron confundidos.

—¿Y entonces cómo pudieron hacerlo? —preguntó Armin haciendo un ademan con su mano que semejaba una erección.

—Estaba borracho… Y además es deseable. Es muy diferente el amor del deseo y…

—Sí, sí, sí, claro, lo que digas —dijo Armin ignorando a su amigo.

Le conocía y sabía perfectamente que ese hombre jamás defendería a alguien de la manera que defendió a Levi.

Claro, exceptuándolo a él mismo y aveces a Mikasa.

—¿Quieres que los llevemos a comer? —preguntó la asiática mirando a Levi, el cual era ajeno a la plática y miraba con más atención su celular.

—Prefiero llevar a Levi a casa —dijo el castaño volviendo a ese sentimiento de humillación.

Mikasa sonrió y Armin la imitó. Ellos jamás odiaron al pelinegro, así que prácticamente el aceptarlo como parte de su grupo de amigos no fue difícil.

—Los llevaré si quieres —sugirió de nuevo la chica.

Eren negó.

—Quiero ir a solas con él.

—Eren, no seas cabezota, admite que lo quieres —dijo Armin quien después le sonrió.

Eren le sonrió de vuelta, pero estaba tan pensativo que la sonrisa no le llegó a los ojos.

—Hasta mañana —se despidió Mikasa aunque Eren ni siquiera la miró.

Eren caminó hacia Levi el cual volteó a verlo de inmediato.

—¿Cómo se lo tomaron?

—Vamos a casa, Levi... Necesito... Solo quiero irme ya —dijo el moreno trabándose con las palabras.

Levi lo notó nervioso, pero decidió no mencionarlo.

—Vamos a casa, Eren...


Fin del capítulo.

Scheiße* Significa "Mierda" en alemán.

Playlist:

In Die Nacht — Tokio Hotel.


¿Review?