Holi Boli *w*

Este capítulo me salio algo larguito, kesesese. Pero finalmente aquí se los traigo XD.

Muchas gracias por sus reviews en el anterior capítulo, sus reviews me inspiran OwO y por eso, he decidido meter Mpreg spamano en el fic, para las amantes de esta pareja.

Disclaimer: Hetalia no me pertenece, es de Hidekaz Himaruya-sama y tampoco es mío del dorama Boys Before Flowers.

Advertencias: Aparición de nuevos personajes. OwO creo que solo eso…

A leer *o*

Dejen reviews, w

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

Ya habia pasado más de una hora persiguiendo de un lado a otro a la abuela del estadounidense, pidiendo una y otra vez lo mismo, rogándolo con su vida.

-Por favor…hare lo que sea pero no me haga ser el mayordomo de Alfred- rogo desesperada. Finalmente luego de una hora persiguiéndola la mayor paro y se volteo a mirarlo seriamente.

-¿Cómo que Alfred? No importa que relación tengan afuera, aquí adentro él es tu amo, el joven amo Alfred- le regaño severamente

-Si…si… aun así…como se lo decía, por favor reconsidere esta situación con el joven amo- rogo juntando ambas palmas de sus manos.

-¿Acaso olvidaste lo que te enseñe? Mocoso…- gruño mirándolo de reojo- no importa lo que tú quieras, si trabajas aquí debes seguir lo que se te dice. Ya deja de quejarte, no lo reconsiderare. Ahora ve a hacer lo que quieras, no tienes nada que hacer aquí- murmuro viendo que ya no habia mucho que hacer, los demás sirvientes se encargarían de la limpieza, Arthur solo era encargado del joven amo de la mansión. Escucho como el menor daba un pequeño bufido y se iba enojado. No entendía por qué no quería ser el mayordomo de su nieto…se suponía que ese trabajo era como un honor para todos los empleados de la casa.

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

Entro a su habitación enojado y se quitó el frac que traía puesto, lanzándolo sobre un pequeño sillón que habia en la habitación. Fue hasta su bebe, viendo que el pequeño estaba despierto y scone estaba acompañándolo al pie de la cuna. No sabía cómo diablos el gatita habia aparecido allí, pero se aliviaba de verlo desde que se cambió a la mansión de Alfred.

-No debí haber venido ¿verdad?- pregunto a la nada mientras alzaba a su bebe en brazos, acurrucándolo contra su pecho.- ¿estará bien que me vaya ahora?- sintió un fuerte jalón en sus cabellos. Adam le habia jalado. Ese niño se habia vuelto fuerte en esos tres meses desde su nacimiento.

Pensó en las palabras que le habia dicho Elizabetha… no se podía ir… o si no ella se sentiría herida, no quería herir a una de las pocas personas que lo apoyaban. Suspiro acunando a su bebe.

-Te cuidaron bien ¿hoy?- pregunto acariciando los cabellos rubios del pequeño, el cual rio ante el comentario. Una de sus preocupaciones al trabajar habia sido que no podría cuidar de Adam, pero Eli habia encargado a alguna de las sirvientas que cuidaran a Adam si no estaba Arthur allí. Bueno…no es que tuviera mucho que hacer. La abuela le habia dicho que solo se encargaría de despertar a Alfred por la mañana y servirle el desayuno, después de que se fuera ordenar su cuarto y el estudio, para después en la tarde y la cena acompañarlo a la comida.

-Arthur Kirkland- escucho su nombre por un pequeño radio transmisor que tenía en la habitación, se lo habían entregado para las ordenes que le iba a dar el americano, para que lo llevara a cualquier lado. – Mayordomo personal de Alfred Jones, respóndeme Ahora- escucho que exigía el mayor. Enojado y con el ceño fruncido cogió el aparato.

-¿Qué quieres?- gruño de mal humor.

-Repórtate en mi cuarto de inmediato. Es una orden- escucho como el mayor soltaba una pequeña risa para después apagar la conversación.

-¿Qué? Este hombre realmente…-susurro frustrado. Dejo a Adam en la cuna, el pequeño habia caído dormido por suerte.

Salio de la habitación poniéndose el frac nuevamente y caminando hacia el cuarto de Alfred, que quedaba en el ala oeste de la mansión.

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

38…38…40…41….

Contaba con una enorme sonrisa en su rostro. Paro de contar al ver como el británico entraba a su habitación de mal humor. Sí que debía corregir ese comportamiento de su pequeño mayordomo.

-¡Oye! ¿Qué es lo que haces?- pregunto enojado, encarando al mayor con el ceño fruncido.

-Te tomo 7 minutos llegar hasta aquí… la próxima vez llega en 1 minuto- le reclamo con una sonrisa ladina, cruzandose de piernas en el sofá de cuero.

-¿¡Qué!? Oye, tú en serio…- iba a reclamar, pero fue interrumpido por el americano nuevamente

-Ahora mismo ordeno a mi mayordomo Arthur que me traiga 2 hamburguesas- rio divertido. El menor lo miro furioso, odiaba que Alfred lo tratara así.

-¡No quiero!- grito apretando los puños- sabes que hago esto solo por tu hermana-

-Quiero mis hamburguesas en 20 minutos, o tendré que castigarte- ignoro las palabras del inglés, repitiendo su orden seriamente

-¡No quiero!- grito nuevamente, aun mas enojado que antes, si eso era posible.- Alfred… ¿en verdad quieres morir?- gruño. Alfred simplemente le observo, sabía que iba a pasar.

-¿¡A quien crees que le estás hablando tan informalmente!?- Arthur escucho esa voz y un escalofrió recorrió su espalda. Resignado lanzo un suspiro intentando relajarse.

-Si…amo- dijo haciendo una reverencia de mala gana y salio allí sin ver a la anciana, la cual sabía que lo miraba enojada.

Cuando Arthur cerró la puerta Alfred lanzo una pequeña risa y sonrio alzando su pulgar.

-Bien hecho, abuelita- rio disfrutando del momento

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

Vio como el chef de la casa terminaba de poner dos platos con las hamburguesas y un poco de papas fritas en la bandeja de plata. Ya habían pasado 12 minutos desde que se fue del cuarto de Alfred. El chef se retiró al dejar listos los platillos, obviamente, el pobre habia tenido un pequeño descanso y después Alfred llegaba con otra orden de comida…comprendía al pobre señor. Suspiro y cogió la bandeja, escuchando algunos murmullos a sus espaldas…sabia a que se debía. Las sirvientas lo miraban con envidia y murmuraban cosas sobre él. Más las ignoro. No tenía tiempo para andar pensando en eso.

Salio y subió a la habitación de Alfred, justo a tiempo, ya mismo pasaban los 20 minutos. Entro y dejo la bandeja bruscamente en la mesita de la sala del estadounidense, el cual sonrio alegremente al ver la comida.

-¿Satisfecho?- pregunto enojado, mirándolo de reojo. Se dio la vuelta para irse pero el otro lo detuvo

-¿A dónde vas?- pregunto, pero parecía más un reclamo.

-¿¡Que es lo que quie…- dejo de gritar y bajo su voz, tal vez la abuela podría aparecer nuevamente- ¿Qué es lo que desea ahora, señor?- pregunto apretando los dientes.

-Hiciste bien tu trabajo, así que toma- sonrio entregándole el plato con la otra hamburguesa- come algo, estas flaquito, más te vale que Adam no este así-

-¿Cómo que más te vale? Es mi hijo- reclamo sosteniendo el plato entre sus manos, mirando de reojo aquella grasosa comida.

-Es mío también, así no quieras- dijo algo desinteresado mientras comía su hamburguesa con una sonrisa en su rostro.

-No me gustan las hamburguesas…no la comeré, amo- mascullo dejando la comida en la mesa.

-Entonces solo siéntate en el sofá que te indique- Alfred suspiro. El menor se sentó resignado, sintiendo como si estuviese hecho solo de algodón…era tan cómodo.- hay un botón a un lado, presiónalo- sonrio al ver que él le hacía caso. En seguida al presionar el botón los pies del británico fueron alzados.- es un sofá que sirve como cama, es reclinable- sonrio infantilmente

-¡Tu!...digo…amo- lo miro de reojo, no entendía la situación - ¿Qué se supone que intentas hacer?

-Esa silla es muy incómoda, la estoy probando, así que solo siéntate y haz lo que te digo- un pequeño sonrojo apareció en su rostro al ver los ojos del americano, se mostraba amable y veía el amor a travez de ellos.

-¿Cómo puedes decir que es incómodo? Idiota…es tan cómodo que me gustaría dormir aquí- susurro muy bajito, que ni el mismo se pudo escuchar. Estaba con sueño.

Alfred dejo a un lado los dos platos vacíos, se habia comido ambas hamburguesas como si no hubiera mañana, habían estado realmente deliciosas. Miro al británico. Estaba dormido.

Se acercó a él y lo cubrió con una mantita para que no tuviera frio. Se veía realmente adorable…tanto que se habia quedado contemplándolo con una pequeña sonrisa de ternura en su rostro.

Mientras que algunas sirvientas de la casa veían la escena envidiosas por la puerta ligeramente ente abierta, susurrando quejas producto de la envidia de aquella escena, de que aquel chico estuviese con el amo que habían deseado por años. Sintieron un escalofrió recorrerles todo el cuerpo al ver a su lado a la anciana Jones, la cual parecía enfadada. Todas las chicas se retiraron casi corriendo de allí, dejándole libre la vista a la mayor. Y la escena que vio le saco una pequeña sonrisa.

Su nieto estaba arropando mejor al británico, y revolviendo ligeramente los cabellos rubios, con cariño en sus movimientos… se notaba a lenguas que su pequeño Alfred estaba enamorado perdidamente de aquel muchacho.

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

Se acurruco mejor entre las sabanas, se sentía bien estar allí, era cálido y el sol iluminaba su rostro. No quería levantarse…aún estaba con sueño

-¿Sabes qué hora es? ¿Cómo puedes seguir dormido? Mocoso perezoso- se levantó de golpe, sentándose en la cama al escuchar esa voz. Allí frente a él estaba la abuela…estaba en su habitación. Eso significa…habia visto ya a Adam.

La mayor miro de reojo al bebe en la cuna y volvió su mirada al británico.- Rápido, ve a la habitación de tu amo, Alfred- le ordeno dando media vuelta para irse de allí.

-¿Tan temprano?- se quejó lanzando un pequeño bostezo, si mal no calculaba recién debían ser las 7 de la mañana… o tal vez un poco más temprano, claro que antes se levantaba más temprano…pero por alguna razón se sentía más cansado últimamente. Cuando la mayor salio del cuarto se levantó a darse un baño y cambiarse de ropa.

Salio al ver que Adam seguía dormido y fue casi corriendo al cuarto de Alfred, notando que fuera de este estaban 3 chicas que parecían preocupadas y angustiadas, a punto de llorar.

-¡Sal de aquí rápido si no quieres que te mande a patadas, inútil!- escucho ese grito proviniendo del interior del cuarto- ¡Si vuelves a intentar despertarme te despediré!- al momento vio como una joven chica salia llorando de la habitación, y se reunía con sus demás compañeras que empezaron a llorar también. Todas habían intentado levantar a su amo, y ninguna lo logro. Arthur apretó los puños fuertemente…estaba en verdad enojado ¿¡cómo diablos se le ocurría al americano tratar a aquellas pobres damas así!?

Entro a la habitación y cerró la puerta con fuerza dejando a las chicas sorprendidas por su determinación. Avanzo hasta donde estaba Alfred durmiendo, boca abajo con la cabeza hundida entre las almohadas.

-Amo Alfred Jones ¿no cree que es hora de levantarse?- pregunto despacio, fingiendo dulzura en su voz, a pesar de que tenía ganas de ahorcarlo ahí mismo

-Agh… ¿no te dije que te despediría si me intentabas levantar de nuevo?- mascullo cansado, sin ver a la persona que estaba allí- ¿¡Quieres morir!?- grito enfadado lanzando la grande y pesada almohada, dándole justo en la cara al británico, el cual trastabillo un poco para no caer al piso por el golpe. Eso lo enfado aún más…ahora si Alfred lamentaría vivir.

-Alfred Jones, levántate antes de que te golpee- advirtió entre dientes, mirando al mayor con el ceño fruncido.- ¿¡Cuánta gente tiene que arriesgar su trabajo para levantarte!? ¡Eres un maldito idiota, bastardo!- grito cogiendo la cabellera del mayor y jalando su mechón anti gravedad con fuerza, haciendo que el americano se levante de golpe, adolorido.

-¡Arthur!- grito adolorido, sobándose su cabeza, le habia dado justo en su punto débil. Tenía ganas de matar al menor, pero intento calmar su ira- está bien…está bien…me levantare. ¡Ya me estoy levantando!- adolorido se paró de la cama, mirando al inglés resentido.

-Ve y discúlpate con ellas- amenazo con un aura negra rodeándolo. Alfred se resignó a lanzar un suspiro…sabía que su Arthie enojado era peor que un demonio. Se puso una bata sobre el pijama y salio de la habitación seguido por el de ojos esmeraldas.

Al salir vio como las chicas se ponían estáticas, con miedo y le hacían una reverencia. Se quedó callado, su orgullo no le permitía pedir disculpas por eso, sin embargo al recibir un codazo de parte del menor acallo un gemido y miro a las chicas.

-A-acerca de despedirlas… me retracto…

-¿Qué?- preguntaron todas al unísono, para después comenzar a agradecer a su amo, diciéndole miles de gracias reiteradas veces.

-¿Satisfecho?- suspiro profundamente y entro a su habitación irritado, dejando allí a Arthur, el cual tenía una pequeña sonrisa. Después de todo no se la pasaría tan mal en la mansión.

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

Entro al lugar con una ligera sonrisa…al fin habia descubierto su paradero, lo cual causaba una sensación de paz en su interior. Quería verla. Quería ver a la mujer que tanto habia buscado hace pocos años. Al pasar la vio. Estaba allí. Era ella definitivamente.

Sus rasgos finos, esos ojos verde azulado, su cabello castaño y ondulado, y su piel ligeramente bronceada…no habia cambiado en nada.

La muchacha se encontraba arreglando el estudio donde daba clases de cerámica, limpiando las mesas con una pequeña sonrisa en su rostro.

-Isa…- llamo la atención de la mujer, la cual volteo a verlo sorprendida, y en seguida retrocedió unos pasos.

-Antonio…. Como es que tu…- susurro sorprendida, sin creer que aquel hombre este frente suyo.

-Solía ser yo el que se escondía en el juego, por lo que nunca tuve que buscar- dijo de manera nostálgica, recordado los viejos tiempos cuando jugaban a las escondidas de pequeños. Se acercó más a la fémina, que estaba en shock, mirándolo asombrada- Fue muy difícil… Isabela- bajo la cabeza mirando al suelo durante algunos segundos- Estaba a punto de rendirme en el juego…

-Antonio…- susurro mirándolo preocupada, haciendo que ese sentimiento en su interior crezca cuando sintió una caricia en su rostro de parte del español. Ambos estaban tan sumidos en aquel encuentro, que no se dieron cuenta que en la puerta del lugar, estaba Lovino viendo la escena con algunas lágrimas en sus ojos y una mano reposaba en su vientre…lo que habia temido era cierto.

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

Ambos suspiraron al mismo tiempo. Parecían dos almas en pena…bueno, se podría decir que lo eran.

-¿Cómo es que nada nos sale bien?- susurro el inglés mirando al techo algo perdido.

-¿Qué crees que es peor? ¿Trabajar de mayordomo personal de tu ex novio y padre de tu hijo o accidentalmente poner al hombre que te gusta y a su primer amor juntos tan pronto como reuniste el valor para declararte y justo cuando descubres que estas embarazado de ese hombre?- gruño cruzandose de brazos, toda esa situación le habia caído como un balde de agua helada.

-Creo que el solo hecho de comparar ambas situaciones es triste- susurro mirando de reojo al italiano, hace ayer se habia enterado de la noticia de que estaba embarazado, y parecía que la vida no se llevaba bien con ninguno de los dos. Suspiraron nuevamente…la vida era un asco para los dos. Arthur volteo a ver a su bebe, estaba jugando con sus manos en el cochecito que estaba a su lado, el pequeño parecía muy entretenido disfrutando de su pequeño mundo.

Escucharon la puerta del restaurante abrirse y ambos se levantaron para atender a la persona que acababa de llegar.

-¿¡Amelia!?- dijeron ambos al unísono sorprendidos.

-¡Arthur! ¿Te volviste a mudar? Pase por tu antigua casa y no quedaba ni un pedazo de ella- reclamo preocupada- ¿A dónde te fuiste? ¡Hagamos otra fiesta de bienvenida! ¡Te llevare cosas ricas para comer!- sonrio entusiasmada, sin notar el nerviosismo del británico ante su pregunta- dime… ¿Dónde es?

-En mi casa…se está quedando en mi casa- se apresuró a encubrirlo el italiano.- Estoy compartiendo mi cuarto con Arthur, así que no creo que podamos hacer una fiesta como la otra vez, ya que mi hermano y su novio deben estar allí- dijo con una mueca de disgusto al mencionar al novio de su hermano. Feliciano siempre invitaba a ese macho patatas ricachón a su casa de pobres… ¿¡Por qué no podía el irse a la casa del alemán!?- por eso no te invitamos…estábamos ocupados.

-Oh, ya veo. Me alegra que estés con Lovi- sonrio felizmente.- entonces ¿me podrían dar una sopa de pollo y verduras para llevar? Alfred está enfermo y quiero ir a verlo- Arthur parpadeo seguidamente al escucharla

-¿Enfermo? Pero él estaba bien en la Ma…- no pudo continuar, ya que Lovino tapo su boca para evitar que dijera eso, que seguramente lo delataría.

-¿Qué dijiste, Arthie?- pregunto la fémina sin haber escuchado bien.

-N-nada, no fue nada- sonrio el italiano.

-Arthur ¿no crees que ya es hora de que vayas a la clínica?- ambos se empezaron a reír nerviosamente…por poco y soltaban el secreto.

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

Estaba ya en la clínica de Joseph para la revisión médica mensual de Adam.

Ahora su pequeño se encontraba acostado en una camilla para bebes mientras el doctor revisaba sus pulmones y su respiración.

-Está muy bien…su respiración es buena- sonrio ligeramente.- va creciendo rápido, aun lo recuerdo cuando recién nació, era una cosita que podía caber en mi mano- rio mirando al británico, quien cargaba a su bebe contra su pecho, acurrucándolo para que se duerma- a pesar de nacer tan pronto, es muy saludable…. Ahora sal afuera a atender en la sala de esperas- Arthur solto un pequeño suspiro y salio con su pequeño en brazos, para dejarlo en el cochecito y atender en la sala de esperas de la clínica.

Les sirvió un té a todos los presentes para y después regreso al consultorio del anciano. Toco la puerta ligeramente sin escuchar respuestas. Lo único que escucho y lo alarmo fue el sonido de algo rompiéndose en el interior de la habitación. Entro rápidamente y encontró allí al mayor en el piso, sobándose con fuerza el pecho, tenía una expresión de dolor en el rostro.

-¡Abuelo!- corrió a ayudarlo a ponerse de pie, no entendía que pasaba. ¿Por qué se habia puesto así? Era como la vez en la que Francis habia salido corriendo…pero esta vez el dolor parecía ser peor.

-E-estoy bien, mocoso…conozco mi enfermedad- susurro liberándose del agarre del británico con algo de dolor aun. Alzo a ver al menor, tenía una cara de preocupación que no le agrado para nada.- no tienes que preocuparte, estoy bien- reitero mientras cogía un paquete de pastillas y tomaba unas dos, pasándolas por su garganta gracias a un poco de agua le habia dado el menor.

-Usted no está bien ¿Qué hubiese pasado si no estaba aquí? Ya ha pasado esto dos veces- reclamo un tanto molesto- no puedo dejarlo de esta manera, no puede estar viviendo solo

-Acaso… ¿¡piensas mandarme a un asilo!?- pregunto exaltado.

-Sí, eso hare…- susurro desviando la mirada.

-Maldito mocoso…niño mal agradecido…- mascullo enojado por la idea del británico. Ni loco él pensaba irse a un asilo. ¡Ni loco!

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

-¡Francis!- volteo a ver notando como el británico se acercaba con dos maletas de viaje en sus manos, mientras cargaba a Adam en su mochila porta bebes.

-¿Q-que haces aquí, petit?- pregunto sorprendido. Anteriormente estaba caminando por su casa, dando un recorrido sin saber que más hacer, con una copa de vino en su mano. Nuevamente se le habia olvidado cerrar la puerta de entrada. Miro con curiosidad las maletas que llevaba el menor.- ¿Qué es todo eso?- señalo las maletas que el menor dejo en el piso.

-Es para mudarse de casa- sonrio ligeramente- ¿tienes alguna habitación libre?- pregunto mirando al mayor con una sonrisa, no muy habitual en él.

-Si…en el segundo piso hay algunas habitaciones libres…- susurro sorprendido aun de la extraña aparición del menor.

-¡Apúrese viniendo acá!- escucho que el menor le gritaba a una persona que no podía ver aun. Así que Arthur no se iba a quedar…si no otra persona…

Al ver de quien se trataba sus ojos se abrieron como platos y comenzó a temblar ligeramente.

-Ya voy, gruñón- escucho que decía el anciano a medida que entraba a la casa, con un pequeño maletín en sus manos. Entonces ambos se encontraron…

La mirada de ambos franceses se dilataron, mirando sorprendidos al contrario…nunca esperaron encontrarse en esa situación.

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

Alfred miro todo el lugar algo molesto. Él no estaba allí.

Las sirvientas pusieron la comida en la mesa para los 3 hombres que se encontraban en la casa.

-¿Por qué no veo a mi mayordomo personal aquí?- pregunto algo molesto con la situación.

-Hoy es sábado, Alfred- aclaro su abuela mirando al rubio.

-¿Y eso que tiene que ver?- pestañeo seguidamente sin entender.

-Pues, cuando la señorita Elizabetha contrato al señor Ar…- se calló al escuchar a su nieto toser y darle una seña para que no dijera el nombre de su mayordomo- cuando la señorita Elizabetha contrato a su mayordomo, el contrato solo requería que él trabaje los 5 días ente semana, y tiene libre el sábado y domingo debido a su trabajo y el estudio- informo mirando al estadounidense.

-¿Mayordomo personal? Kesesese y encima contratado por Eli, de seguro debe ser guapo ¿ya te acostaste con él?- rio Gilbert ruidosamente, recibiendo un golpe de parte de Roderich

-Cállate, indecente- mascullo el austriaco enfadado, pero después se calló al sentir una fuerte patadita de su bebe, últimamente le dolía mucho cuando pateaba…sabía que ya mismo le tocaría dar a luz… no faltaba mucho. Eso le alegraba y a la vez le preocupaba.

-P-por supuesto que no… no es que haga eso con todos mis sirvientes- mascullo sonrojado y algo avergonzado por las palabras del alemán.- ¿¡y como es que ese chico solo trabaja 5 días!?

-Señor…la señorita Amelia está aquí- aviso uno de los mayordomos de la casa asomándose por el comedor, mientras tras el venia Amelia con una enorme sonrisa. La chica se sentó a lado de su prometido.

-Mi pequeño Alfie ¿te duele? ¿Debería cuidarte hasta que te sanes?- pregunto tocando la frente del menor, sintiendo que no tenía mucha fiebre, más bien, parecía carecer de ella.

-¿Estas enfermo?- pregunto riendo el albino al ver al americano negar con la cabeza, definitivamente habia mentido a aquella mujer.

-Toma- sonrio la canadiense entregándole la sopa de pollo y verduras al menor con una sonrisa.

-No quiero…- mascullo desviando la mirada.

-Apura, o si no te daré de comer yo- rio divertida, mientras cogía una cuchara se la entregaba al americano, el cual la rechazo rotundamente. Pero aun así Amelia insistía. La abuela suspiro profundamente…definitivamente esa chica no le caía nada bien…la odiaba.

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

Cogió las camisas que habia doblado y las guardo en el armario que. Con eso ya terminaba todo. Suspiro y miro el lugar detenidamente. Se veía bien. El mismo se habia encargado de ordenar la ropa y la habitación para el mayor; el cual por cierto lo miraba desde el marco de la puerta cruzado de brazos.

-Venga, siéntese- sonrio cogiendo la mano del anciano y llevándolo a un pequeño sofá que habia en una de las esquinas del cuarto, desde donde se podía ver perfectamente toda la habitación. – Esta es su casa ahora- dijo mirando toda su decoración algo orgulloso, el cuarto habia quedado bien organizado.

-¡TU!- grito enojado mirando al muchacho que simplemente lo miro con una ligera sonrisa-¿Qué clase de persona hace esto de repente?- reclamo dando un pequeño bufido- Él y yo necesitamos tiempo para preparar nuestros corazones y mentes…- susurro desviando la mirada, aun le aterraba un poco estar con su nieto.

-Ya lo han hecho por 15 años… ¿no es eso suficiente?- pregunto suspirando profundamente, el mayor bajo la cabeza, clavando su mirada en el suelo- también…si no me escucha, podría contarle todo a Francis…

-¿¡Acerca de que!?- miro sorprendido y enojado al menor, que miraba al techo algo desinteresado.

-Pues… que está enfermo- declaro mirando de reojo al abuelo- ¿Debería hacerlo? ¿O no?- se preguntó a si mismo con una pequeña sonrisa.

-Mírate nada mas ¿de dónde aprendiste esas malas cosas? Sobornar a las personas no está bien…espero que el pobre Adam no aprenda eso- mascullo mirando al pobre bebe, que yacía dormido profundamente.

-Ya le habia dicho que tengo una buena habilidad para negociar- Ambos rieron al mismo tiempo. – Buenas noches- sonrio mientras se paraba de su lugar

-Oye Arthur…- llamo un poco temeroso

-¿Si?

-¿Crees que él pueda perdonarme?- susurro inseguro, bajando la cabeza algo triste.

-Francis…él es una buena persona…siempre que me metía en problemas el me ayudaba, en verdad es un buen chico. Por eso, creo que lo podrá perdonar.- sonrio ligeramente al recordar los viejos tiempos en el colegio- Además ¿de qué está asustado? Usted es su abuelo. Si el wine bastard no le escucha solo dele un buen golpe- el mayor se rio ante las palabras del chico, sí que sabía cómo sacarle una sonrisa de vez en cuando.- buenas noches, ahora si me tengo que ir- sonrio dándose la vuelta para salir de la habitación. Bajo al primer piso y salio de la casa, viendo como a unos metros estaba Francis frente a la piscina, estaba cruzado de brazos y parecía enojado

-¿Por qué estás haciendo esto?- pregunto sin mirar al británico, simplemente sintiendo su presencia.

-Tú y tu abuelo necesitan una familia. Todo lo que hice, fue ayudarles a encontrarla- se acercó al mayor, parándose a su lado mirando el agua de color celeste, iluminada por la tenue luz de la luna y las luces que rodeaban el jardín.

-Arthur Kirkland, yo aún no estoy…- miro al británico, solo cuando estaba de verdad molesto lo llamaba por su nombre completo.

-¿No estás listo para esto?- pregunto sin mirarlo, manteniendo sus ojos fijos en cielo, a pesar de ser ya tarde, las estrellas lo iluminaban, haciendo que se vea de un hermoso azul. Solto una pequeña risa y miro al francés, estaba enojado, lo sabía- El abuelo dijo lo mismo- el galo se mordió el labio inferior y desvió la mirada.- Para algo así ¿Cuánto tiempo necesitas para estar preparado? ¿No es eso algo inútil?- vio como el mayor bajaba la mirada- tú lo has dicho antes… Es imposible conocer a alguien por completo. Pero, por lo menos puedes conocer qué tipo de persona es él o ella- alzo a verlo sorprendido por sus palabras- El Francis que yo conozco…Aun ama y extraña a su abuelo. Así que es capaz de perdonarlo- suspiro dándose media vuelta, dándole la espalda al mayor- Solo…intenta abrir tu corazón…

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

Ente a su habitación exhausto y dejo con cuidado a Adam en su cuna, sin despertarlo. Se lanzó a la cama y dio un largo suspiro.

Estaba cansado…muy cansado. Cerró sus ojos para intentar relajarse un poco, pero una irritante voz lo despertó.

-Arthur…contéstame Arthur- escucho esa voz a travez del radio transmisor, era Alfred.- ¿no crees que estas un poco ausente solo porque tenías el día libre? ¿Aún no estás en casa?- solto un pequeño gruñido y cogió con violencia el pobre aparato.

-¿¡Que!?- grito enfadado, odiaba que lo molestar hasta en sus días libres.- lamento informarte que hoy no soy ni tu mayordomo ni nada, este día no trabajo- gruño secamente.

-Date prisa y ven a mi habitación ahora- ordeno el mayor por el transmisor.

-Empiezo el lunes a las 6 en punto. Llámame entonces- mascullo dejando bruscamente el objeto en su mesita de noche

-Te voy a pagar por horas extra- se apresuró a decir el estadounidense

-Está bien… pero más te vale que no sea para nada pervertido- advirtió apagando el radio transmisor y levantándose de la cama. Un nuevo suspiro salio desde el fondo de su alma. ¿Por qué nunca lo dejaban descansar en paz?

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

Ento a la habitación encontrándose allí con Alfred, el cual estaba cruzado de brazos algo molesto por su demora.

-¿Qué? ¿Quieres nuevamente tus hamburguesas o que te traiga algo de comer?-pregunto algo desinteresado, más se asustó al sentir el fuerte agarre del mayor en su muñeca.

-Ven- dijo seriamente jalándole al interior de la habitación y después sintió como lo tiraba en el sillón de la sala de cine.

-¿Q-que se supone que haces?- pregunto sonrojado, al ver que el mayor se sentaba a lado suyo.

-Solo espera un minuto y siéntate- suspiro cogiendo el control del proyector y encendiéndolo para luego apagar las luces de la habitación con el mismo control

-¿Qué es esto?- mascullo algo enojado, sin entender la situación

-Shh…ya va a empezar- a los pocos segundos vio como la película comenzaba. "The ring" ese era el título de la película de nacionalidad japonesa, alguna vez la habia escuchado cuando estaba en la casa de Kiku. Vio de reojo como el mayor temblaba del miedo y cuando pasaban algunas escenas cerraba los ojos para no ver. ¿Por qué diablos se ponía a ver algo que le daba miedo? Y encima… ¿Por qué rayos lo llamaba para que le acompañe a ver una película de terror?

Suspiro una vez más y se cruzó de brazos poniendo atención a la película, no la habia visto anteriormente. La película estaba ambientada en un escenario antiguo, algo típico en el género. Todo iba bien, hasta que de repente en la pantalla asomo la cara de un fantasma terrorífico.

-¡KYAA!- grito el americano dando un saltito sobre el sillón y abrazándose al británico, el cual sin darse cuenta, producto del susto de la escena también se habia abrazado al mayor… una situación muy incómoda.

Ambos al darse cuenta de lo que habían hecho se sonrojaron fuertemente…nunca se habían esperado verse en esa situación ¡Jamás!

Sus obres verdes se abrieron como platos. Sentía unos labios cálidos sobre los suyos. Alfred lo estaba besando… ¡lo estaba besando en la boca!

-¡A-Alfred!- reclamo cuando el mayor se separó de él, intento forcejar para zafarse del agarre en sus muñecas, pero sabía que el otro era más fuerte. Miro al estadunidense enfadado, notando la mirada cargada de lujuria y amor del otro… no sabía porque, pero eso lo aterro completamente. Sintió nuevamente esos labios sobre los suyos, esta vez abriéndose paso a su interior, comenzando a saborear su cavidad bucal. Intento removerse, pero el mayor no lo soltaba, no podía moverse. Poco a poco lo fue recostando en el sillón, hasta que quedo encima suyo, mirándolo con ternura.

-Te amo…- le susurro dándole un pequeño beso en la frente. Ese gesto lo dejo sorprendido….no se esperaba aquella dulzura de parte de él. Los besos comenzaron a bajar, llegando a su cuello, haciendo que unos pocos gemidos se le escaparan, esa zona era muy sensible.

-No hagas esto, Alfred…- dijo en un hilo de voz, tenía miedo…no solo eso, no quería sentirse herido nuevamente, no quería que Alfred le hiciera eso y después verlo con otra persona, no podría soportarlo.

-I love you… déjame hacerlo…solo una vez, revivamos el pasado- las agiles manos del mayor zafaron todos los botones de la camisa, dejando su pecho descubierto y comenzando a repartir pequeños besos por este mientras delineaba aquella cicatriz que se formaba en su abdomen, el lugar por donde Adam habia nacido. Entonces una cruda palabra vino a su mente. Embarazo.

-¡BASTA!- grito golpeando con fuerza el rostro del americano. No podía continuar… no lo haría con ese hombre nuevamente.

-Perdón…- se quitó de encima con cuidado y un poco adolorido por el golpe. Su mano reposaba en la zona golpeada, sintiendo como esta ardía. Arthur se levantó del sillón y se acomodó un poco su uniforme, cerrando su camisa torpemente, se sentía patético… realmente patético.

-M-me voy…- mascullo con un gran nudo en la garganta, intentando evitar las ganas de llorar que tenía. Se dio la vuelta y salio de la habitación azotando la puerta.

-Tch…- gruño sentándose en el sillón rendido… habia perdido la oportunidad de reconciliarse con Arthur solo por aquel impulso de lujuria que habia tenido, el cual habia pasado de un inocente beso a querer algo mas- ¿Qué diablos me pasa?- mascullo golpeando ligeramente su cabeza. Escucho la puerta de la habitación abrirse nuevamente y pudo divisar como Arthur entraba…parecía algo pálido.

-¡A-Alfred!- grito acercándose al mayor con un notorio temblor en su cuerpo.

-¿Qué pasa?- lo miro de reojo, aún estaba algo molesto por lo que habia pasado anteriormente, sin embargo sabía que la mayoría era por su culpa…

-Está aquí… ¡Amelia está aquí!- grito asustado, viendo la puerta con terror.

-¿¡QUE!?- Alfred se paró de golpe del asiento.

-¡Viene hacia acá! ¿Qué vamos a hacer? ¿Si nos descubre? Ash… todo es tu culpa idiota ¿Qué haremos?- hablaba rápidamente desesperado, dando vueltas por la habitación, pensando en que hacer.

-Cálmate un poco… mejor que nos vea, así sabe a quién amo y pertenezco- murmuro sin darle importancia al asunto, sentándose nuevamente en el gran sillón de su sala de cine personal.

-Cállate y déjate de estupideces- grito el anglosajón enfadado. Entonces su vista se fijó en un armario del americano que estaba cerca. -Debo esconderme…- murmuro corriendo hacia allí y abriendo la puerta. Habia un pequeño espacio donde estaban colgadas las camisas. Por suerte, era pequeño, así que pudo entrar sin problema en aquel estrecho espacio.

-¡Alfie!- escucharon ambos que la puerta se abría y Amelia pasaba a la habitación.

-¿Qué haces ahí?- parpadeo seguidamente el mayor al verlo metido en posición fetal en su armario, y para ser más exactos, se habia metido justo donde estaban todas sus camisas ¡las arrugaría! Bueno…no es como si le importara mucho realmente.

-Shh…no hagas ruido- murmuro frunciendo el ceño al notar lo poco preocupado que estaba el más alto- cierra la puerta del armario- pidió algo desesperado al escuchar los pasos de la chica, como se acercaba cada vez más al lugar.

-Amor, ¿Dónde estás?

-Cierra la puerta rápido- mascullo, sentía que la sangre se le congelaba al sentir cada vez más cerca a la fémina, temía que se enterara que estaba allí…si eso ocurría sí que estaría en grandes problemas.

-Está bien…- suspiro rendido mientras cerraba la puerta del armario, dejando al británico dentro.

-Hello, my honey- dio un respingo al sentir esa voz a sus espaldas. En seguida se apoyó en el armario para evitar que la puerta se abierta y la mujer vea a Arthur allí

-Tu… ¿no puedes irte a tu casa y dejar de molestarle la vida a las otras personas?- dijo enojado, mirando la mayor realmente fastidiado

-Oye…soy tu prometida, esta es como mi casa- sonrio sinceramente agarrando el brazo del estadounidense

-¿Para qué viniste, mono loco?- suspiro profundamente, no estaba de ánimos como para soportar a la chica.

-Traje una película. No quería verla sola, así que vine a ver contigo- sonrio ampliamente colocando el CD en el DVD de su prometido. Alfred al verla chasqueo la lengua…odiaba lo fastidiosa que era esa mujer

-No quiero, estoy cansado- murmuro dándose la vuelta para salir de la sala de cine e ir a su cama, pero fue detenido abruptamente por los brazos de la canadiense

-Apuraaaa- rogo con ojos de cachorro abandonado.

-No, quiero dormir.- se negó rotundamente, cruzandose de brazos molesto, aunque sabía que la chica no se rendiría

-Entonces veamos la película y me voy ¿sí?- pidió por último, esa era su oferta final, o si no seguiría molestando al menor hasta que accediera a ver la película.

-Tch…está bien…- suspiro rendido…sabía que esa chica nunca lo dejaría en paz. Tomo asiento en el sillón de la sala y después vio como Amelia se sentaba a su lado encendiendo el proyector y apagando las luces. La película comenzó…sabía que esa sería una noche muy larga…muy larga…

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

Apago el proyector al terminar la película…no habia estado tan emocionante como creía que era, pero si le habia gustado un poco. Volteo a ver a su lado derecho, allí estaba Alfred, se habia dormido profundamente, dejándola viendo sola la película. Suspiro profundamente y se levantó acomodándose su vestido celeste. Se acercó al americano y deposito un delicado beso en su mejilla, se veía adorable durmiendo.

-I love you… idiot american…- susurro en una mezcla de amor y dolor… lo amaba tanto que le destrozaba saber que él no sentía nada por ella. Y el descubrir que Alfred estaba enamorado de otra persona hacia que se desmoronara, quería que él sea solo suyo. Se acercó más al menor y unió sus labios durante breves segundos, para después separarse con un leve sonrojo.- Sweet dreams, honey- dio una última mirada al estadunidense antes de salir de la habitación.

Luego de media hora, Alfred se despertó algo cansado aun. Miro a su alrededor, estaba todo obscuro, Amelia ya no estaba allí y el proyector estaba apagado. Lanzo un suspiro ahogado y se fregó un poco los ojos por el cansancio. Recorrió la habitación con la mirada, hasta que diviso el armario de aquel lugar y su cuerpo tembló ligeramente.

¡Arthur….no se habia acordado de Arthur!

Se levantó y fue corriendo a ese lugar, más se calmó y una pequeña sonrisa afloro su rostro al ver que el británico yacía dormido abrazando sus piernas contra su pecho por el escaso espacio de aquel lugar. Cargo al menor con cuidado de no despertarlo… estaba más liviano de que lo recordaba.

-Idiota…debes comer más- le dio un pequeño golpe en la cabeza, escuchando como el menor soltaba un pequeño quejido ante eso, y se abrazaba inconscientemente a su cuerpo.

Llevo a Arthur a su habitación cargándolo en brazos a estilo nupcial, sin darse cuenta que estaba siendo visto por su abuela. Al entrar al cuarto del menor lo recostó con cuidado en la cama y lo tapo con las sabanas para que no sintiera el frio de la noche, entonces escucho un pequeño llanto proveniente de la cuna que estaba a lado de la cama. Sus ojos brillaron al darse cuenta de que su bebe estaba allí.

Se acercó a la cuna, viendo como el pequeño gimoteaba estirando sus manitas en dirección a su padre. Alfred lo alzo en brazos, intentando calmar al bebe, meciéndolo en sus brazos, sintiendo el calor de ese pequeño que lo veía con sus grandes ojos llenos de lágrimas.

-No llores, honey… si sigues llorando despertaras a tu mami- rio ligeramente sentándose en la cama a lado de Arthur, con él bebe en brazos y empezó a tararear una canción de cuna, que recordaba que su padre le cantaba cuando era pequeño, los pocos días que lo podía ver al año, se habia aprendido esa canción por su padre…ese padre que ahora estaba muerto…

Inconscientemente las lágrimas comenzaron a caer por sus ojos. Extrañaba a su padre…habia sido la persona que más habia amado en su niñez, el único que lo apoyaba y cuidaba. Abrazo más al pequeño contra su pecho, no quería que Adam sufra lo que el cuando era niño. Un padre que apenas te veía un mes al año…era doloroso.

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

Abrio sus ojos con pesadez sintiendo los rayos del sol cegarlo por breves segundos. Se levantó de la cama con el pie izquierdo primero, viendo un mal augurio en aquel paso… definitivamente se habia despertado de un humor pésimo ese día. Suspiro profundamente y luego su agudo olfato capto un olor dulce de la cocina. Salio de su habitación con pesadez y se asomó por el comedor, viendo allí a su abuelo sirviendo dos platos con crepes y dos vasos de jugo de fresa. El anciano se dio la vuelta para ir a la cocina por algo de agua, pegándose un tremendo susto al ver a su nieto parado a algunos metros tras él.

-Francis…Recuerdo que te gustaba cuando eras pequeño…- sonrio ligeramente viendo de reojo el desayuno que habia preparado-Ven, comamos- camino hacia una de las sillas, pero cuando estaba a punto de sentarse la cruda voz del menor hizo que su corazón diera un vuelco

-No tengo hambre- sentencio fríamente, desviando la mirada al jardín que se veía a travez del vidrio del comedor.

-Al menos toma esto- se apresuró a ofrecerle una galleta de chocolate y almendras al francés, el cual no dijo nada y simplemente se fue de allí rechazando la comida que le habia preparado. En ese momento sintió que su corazón se hacía trizas.

Francis salio de su habitación luego de una hora, al saber que aquel señor ya se habia ido a trabajar. Paso por el comedor y cogió la copa de agua que estaba servida allí, terminándose todo de un solo bocado. Sentía que su garganta le ardía.

Miro de reojo la comida que su abuelo habia preparado…en realidad se veía apetitoso, aunque no lo admitiera en voz alta. Solto un largo suspiro y comenzó a comer. Un sentimiento de nostalgia lo invadió… aquella comida sabia igual que la de su padre.

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

Amelia entro furiosa a su habitación, tenía una expresión en su rostro que jamás habia visto. La miro algo asustado, no sabía a qué se debía eso. Y tampoco sabía cómo era que Amelia habia descubierto que estaba en la casa de Alfred.

La chica lo encaro enojada, su cuerpo estaba temblando.

-Amy…como es que tu…

-Arthur ¿Cómo pudiste hacerme esto?- lo cogió de los brazos con fuerza, sentía que le estaba lastimando- ¿Por qué me mentiste? Pensé que eras mi mejor amigo. Yo quería estar contigo el resto de mi vida como hermanos ¿Cómo pudiste hacerme esto?- gritaba con lágrimas en sus ojos, no sabía a qué se debían estas.

-Amelia... no es así…yo- intento explicarse, pero un fuerte golpe en su mejilla lo detuvo.

.

.

.

Se levantó asustado poniendo su mano en su mejilla, sintiendo como si aquel golpe hubiese sido de verdad…por suerte todo habia sido un sueño. Suspiro profundamente ¿Por qué estaba soñando con eso?

Desvió su mirada al reloj despertador que habia en su mesa de noche. Ya eran las 6:30, estaba retrasado. Revolvió sus cabellos algo irritado mientras se levantaba para irse a dar una ducha.

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

-¿Estas bien?- pregunto realmente preocupado por su prometido. Roderich estaba en la cama en posición fetal abrazando su vientre con dolor mientras el albino intentaba calmarlo poniendo su mano sobre el abultado vientre.

-N-no… me duele mucho…- murmuro con un hilo de voz apenas. Gilbert se alarmo al notar un líquido transparente con un poco de sangre en la cama. La situación estaba empeorando.

-Espérame un momento aquí, voy a ver a Ludwig para que saque el carro e ir al hospital- dijo intentando tranquilizar al austriaco, el cual asintió antes de soltar otro quejido de dolor, sintiendo las contracciones cada vez más fuertes. Gilbert lo miro una vez más y salio corriendo de su habitación para ir a la de su hermano, encontrándolo allí leyendo.

-¡Lu-Lud!- lo llamo alterado- Ve a sacar el carro, rápido- su hermano lo miro extrañado por tal petición, y por el nerviosismo en la voz del albino- Rode… mi bebe está por nacer, así que ve rápido- grito antes de salir corriendo nuevamente a su habitación, encontrándose a Roderich sentado en la cama y un pequeño charco de sangre bajo el, manchando su pantalón azul eléctrico.

-Me duele, Gilbert… todo es tu culpa- sollozo sosteniendo su vientre con dolor.

-Espera un poco más, ya te llevaremos al hospital- susurro despacio mientras cargaba el cuerpo de su prometido e iba casi corriendo al garaje de la casa, donde estaba su hermano ya con el auto encendido. En seguida subieron al auto y partieron al hospital lo más rápido posible.

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-

Vio la pequeña pieza de rompecabezas que el habia hecho, era la que se encajaba con la que le habia dado a Isabela. "Por siempre". Eso era lo que aquella pieza tenía grabada. "Juntos Por siempre". Lamentablemente las palabas escritas allí no se harían realidad. Tomo otro trago de licor mientras las amargas memorias regresaban a su mente.

Flashback

-Caminaba con la portuguesa por la galería de Arte perteneciente a su familia. Entre ambos habia un silencio, que no era tenso, si no, era relajante.

-Jeje…recuerdo cuando vinimos a jugar a las escondidas aquí…nos metimos en problemas- rio la mujer con una pequeña sonrisa. El español al escucharla se rio también.

-Sí, tuve que limpiar el lugar durante una semana por castigo- dijo en un ligero tono de queja, para después soltar una risa.- y cuando me acompañaste a limpiar y dijiste que tenías frio y subimos la temperatura del lugar me metiste en más problemas

-Oye, fuiste tú el que dijo que tenía frio- reclamo haciendo un pequeño mohín, clavando sus ojos verdeazulados en los oliva del menor.

-Fuiste tú… o…no, creo que si fui yo- rio divertido nuevamente, para después cambiar a un semblante serio- ¿Porque te fuiste…porque desapareciste tan de repente?- la chica lo miro de reojo sin contestar- no te imaginas como me sentí al no volverte a ver… Me sentí asfixiado…como si todo el aire se me fuera.

-No era eso…- susurro apretando un poco los puños

-¿Qué?

-Yo…yo no era tu aire, Antonio. Fui solo la brisa que confundiste con el aire- volteo a ver al español seriamente - pensé de la misma manera de mi misma…pensé que si yo deseaba, podía quedarme a tu lado para siempre- le dedico una ligera sonrisa

-¿Q-qué intentas decir?- tartamudeo sin entender las palabras de la portuguesa

-Una brisa… pasa solo una vez, no puede volver a pasar por el mismo lugar, Antonio

.

.

.

-¿Por qué estas así?- escucho esa voz y se sentó de golpe en el sillón, mirando de reojo a aquella persona que le habia despertado

-Oh, eres tu Lovino… Quiero dormir ¿Podemos hablar luego?- pidió sobando sus sienes algo cansado

-Tch…bastardo. ¿Cómo pudiste actuar mejor que yo antes…cuando ahora estas así?- lo miro de reojo, notado que habia estado bebiendo nuevamente, y tenía un aspecto descuidado.

-¿Puedes callarte e irte?- mascullo entendiendo perfectamente el significado de aquellas palabras, no estaba de humor como para escuchar sus sermones.

-No… si me callo ahora, probablemente tenga que verte pasar tu vida en estas condiciones, así que creo que diré algunas cosas más- sentencio seriamente, no estaba dispuesto a callarse una vez más, esta vez sí le diría todo de frente a ese bastardo- Antonio… Eres un mentiroso, inmaduro. Un hombre patético- nombro con crudeza y nada de delicadeza en sus palabras

-¿Qué has dicho?- gruño amenazante, más el italiano lo ignoro

-Dijiste que fingiste porque no querías lastimarla ¿cierto? Pero en realidad eras tú el que no quería salir lastimado.- el español desvió la mirada apretando los puños con fuerza, no quería seguir escuchando más - Pensaste que ella vería como eres en realidad y por eso ella se marcharía- ¿Cómo habia descubierto eso? ¿Cómo es que ese chico conocía tan bien sus sentimientos?

-Lovino Vargas- lo nombro secamente, parecía enojado

-Lo sé. Tu "Yo tranquilo" es solo una máscara…- dio un profundo suspiro y miro fijamente al mayor, con un dolor en su pecho- Pero el Antonio del que me enamore tiene miedo al amor, tiene miedo de que las personas se marchen, como un niño…- inconscientemente su mano se posó en su vientre, a pesar de que no se notaba aun, su bebe estaba allí, lo habia confirmado esa tarde cuando fue al hospital a ver si eso no se trataba de una broma…y no lo era. Pues, los doctores habían confirmado que tenía un embarazo de un mes. Y ahora ese pequeño estaba dentro suyo…de seguro asustado… - como un niño…- sintió un nudo en su garganta formarse y saco un pequeño objeto de su bolsillo, y se lo entrego al español

-Esto…- susurro viendo aquel objeto, aquella pieza de cerámica que le pertenecía a Isabel. Lovino se dio media vuelta para salir de allí, pero se detuvo durante algunos minutos.

-Los niños, enfrentan lo que realmente quieren, ellos no dudan- miro al mayor de reojo- Porque si ellos lo pierden, saben que lloraran… - su voz se habia quebrado en ese momento. Saco una hoja amarillenta algo arrugada de su bolsillo y la dejo en la mesa- Si quieres, léela, o si no bótala… si lo lees y…- sentía ganas de llorar- si lo lees y no lo quieres, olvida lo que dice allí y bota ese papel…- susurro antes de salir de aquella casa con algo de dolor, casi corriendo para escapar de ese lugar.

Antonio se levantó con las dos piezas en su mano, y cogió la hoja que Lovino habia dejado allí, y lo que decía en aquel papel lo dejo atónito. Boto las dos piezas de arcilla al piso y se fue de allí, tenía que encontrar a Lovino.

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/- /-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/

Llevaba caminando de un lado a otro de la sala mordiendo sus uñas con desesperación. Ya habia pasado media hora desde que Roderich habia entrado a la sala de partos y no le dejaron pasar. Tenía ganas de demandar a esos malditos doctores, pero ahora lo único que le preocupaba era el austriaco.

-Bruder, cálmate un poco- recomendó su hermano menor viéndolo desde uno de los sillones de la sala.

-No puedo, Lud, ya ha pasado media hora y no me han dicho nada- reclamo molesto acercándose a la puerta- si no me abren en 5 minutos derrumbare esta puerta de una sola patada, y sabes que soy capaz- advirtió apretando los puños, su hermano simplemente suspiro profundamente y después vieron la puerta abrirse y a un doctor algo viejo, con una expresión cruda.

-El señor…Gilbert Beilschmidt- llamo el doctor seriamente.

-Soy yo.- suspiro ligeramente aliviado, al fin lo dejarían pasar, aunque a la vez estaba tremendamente nervioso al ver la cara seria del médico ¿y si algo habia salido mal? No…no podía pensar en eso.

-Sígame, por favor- pidió haciéndolo entrar a la amplia habitación de paredes blancas, Gilbert lo siguió, dejando a su hermano atrás en la sala de esperas. Al ingresar al cuarto vio al fondo en una cama amplia a Roderich sentado con un pequeño bultito en brazos, envuelto en una cobija blanca, ese era su bebe, la sabia, ahora al fin podría ver a ese fruto de su amor. Se acercó a la camilla y se paró a laco del austriaco, el cual al sentirlo agarro su mano apretándolo un poco.

-¿Quieres cargarlo?…- susurro el aristócrata mirándolo con una pequeña sonrisa, Gilbert asintió emocionado y cogió a su hijo entre sus brazos, notando unos pocos cabellos azabaches y un rulo como el de su madre, con los ojos carmesí y la tez pálida como la suya, también tenía un pequeño lunar cerca de sus labios, idéntico al de Roderich. El pequeño al reconocerlo rio felizmente.

-Kesesese, obviamente mi pequeño bebe es hermoso- sonrio al ver la sonrisa de su hijo recién nacido.

-Se llama Frederick- declaro Roderich mirándolo de reojo, con una pequeña sonrisa.

-¿Eh? Ese nombre suena muy serio- se quejó haciendo un mohín y viendo a su bebe que no parecía que fuera a ser para nada serio, más bien parecía que habia heredado la personalidad awesome de su padre.

-Por supuesto, mi hijo sera educado y serio, no lo dejare seguir tu ejemplo-

-Que malo Rode- hizo un pequeño puchero y luego sonrio mirando nuevamente al bebe -Ich liebe dich, mein kleiner Frederick- beso la frente de su retoño para luego besar los labios de su amado, definitivamente ese sería uno de los días más felices de su vida… a partir de ese momento seria padre.

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/- /-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/

Una semana después

-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/

-Joven amo…- susurro moviendo un poco el hombro del americano, el cual no reacciono ante eso. Lo miro de reojo mientras cogía el reloj despertador del mayor, y lo hizo sonar a lado de la oreja del estadounidense, haciendo que este abriera los ojos de golpe y se despertara asustado por el ruido- Joven amo, es hora de despertarse- dijo mientras acercaba más el despertador a Alfred que se estaba tapando con las cobijas para no oír el aparato del demonio que lo despertaba de su linda siesta. Arthur cansado dejo el reloj a un lado y comenzó a jalar de las cobijas para que el otro se despertara- Alfred, levántate maldición- mascullo enojado mientras quitaba de quitar las sabanas, pero su muñeca fue aprisionada y de repente sintió como era jalado. – Tu, ¿Qué estas…?- no pudo terminar la frase, ya que el americano lo rodeaba con sus brazos en un fuerte abrazo si querer soltarlo.

-5 minutos… solo déjame estar así 5 minutos y después me levanto…- susurro roncamente mientras lo aprisionaba entre sus fuertes brazos. Arthur trato de zafarse, pero su fuerza era inútil a comparación de la del mayor.- Incluso cuando te estoy abrazando así… no puedo creer que tu estas aquí.- sus miradas se chocaron, causando que un escalofrió recorriera la espalda del anglosajón

-¡Oye, Alfred, ya estoy aquí!- escucharon ese grito cerca suyo, sin embargo el mayor se negó a soltarlo, hasta que pudieron ver a Amelia parada frente a ellos en estado de shock…

Ahora sí que estaba en un gran problema…