Epílogo



Despertó en sobresalto, enredándose en las oscuras sábanas que le arropaban el sueño al tiempo en que sorprendía a una de sus manos que, cual autómata, se dirigió al lado vació de su cama. Tanteando en busca de un cuerpo que pudiera prestarle el calor que buscaba producto de la agonía del sueño. Cuando hubo vuelto la cordura y desaparecido el agobio inicial, notó que sólo quedaba un leve calor ahí donde buscara diciéndole que hacía muy poco ella se había marchado. No habría sido extraño en lo absoluto pues ella nunca se quedaba, nunca hubo necesidad de compartir nada más allá de sus encuentros furtivos, pero ahora, por primera vez le buscó y tuvo la temible sospecha de haberla necesitado.

Ella, por su parte, caminaba con lentitud hacia la torre donde se encontraba su casa. Comenzaba a sentir la nostalgia de algo que aún no empezaba a perder, pero sabía que debía despedir. Tarde o temprano. Y no había razón para postergarlo más.

Se encontró frente al inamovible retrato que custodiaba la entrada a su casa. El personaje de la pintura dormía plácidamente y su mente volvió a las mazmorras. Recordó el inicio de todo, porque en el final siempre ha de encontrarse el comienzo; sabía de sobra que ninguna historia puede acabar sin evocar lo que la desencadenó y una sonrisa amarga se dibujó con fragilidad en su rostro. Un castigo.

- Creo que no ha estado tan mal.- Dijo la castaña en un susurro y la voz cargada de tristeza. Un suspiró terminó la frase y antes de dar el paso para aproximarse a su destino, dudó.

Una historia siempre puede volver a su comienzo. Sólo basta con dar vueltas las hojas; en su caso, sólo bastaba deshacer el camino andado.

Los últimos pensamientos no terminaron en un paso vacilante, porque supo que su historia tendría término…pero cuando llegara a su fin. Porque si de ella dependiera, a cada punto final pondría otros dos a su lado…hasta que acabara la tinta.

Cuando vio sus ojos oscuros e infinitos tras esa pesada puerta en las mazmorras sólo lamentó tener que molestar innumerables veces más a la Dama Gorda del retrato y tal vez, sólo tal vez, el descuento de un par de puntos a la casa de Gryffindor.

Fin.-


Hola nuevamente!

Pues.., éste ha sido el fin de mi historia, ésta que amablemente me ayudaron a escribir con cada palabra de aliento, con consejos, críticas e ideas. Ahora que la finalizo queda un vacío, fueron muchas semanas pensando sobre qué escribir, intentando no demorar demasiado... Me entretuve bastante! Escribir es algo así como una terapia, al menos para mí, porque la imaginación a veces se mezcla con la realidad y el autor se llena de sentimientos y los vacía en una historia. Ésta que yo quise compartir con ustedes, por eso espero que les haya gustado. Yo, desde muy lejos, les agradezco la compañía mientras fui "creadora".

Un beso enorme!

=)

Asorthya