Capítulo 14
Dos días y todavía no puedo recuperarme del impacto que me provocó la noticia de mis amigos. No, no es tiempo suficiente para hacerme a la idea pero la verdad es que debo reconocer que estoy feliz por ellos, aunque todavía estoy un poco confundido respecto a eso. ¿Britt puede amar a Sam de la misma manera que lo hizo con Santana? ¿De verdad no hay ninguna diferencia? ¿Pero qué estoy pensando? ¡No! ¡Claro que no puede amarlo de la misma manera y sí hay diferencia! ¿Por qué? Porque no puedes amar a dos personas de la misma manera, además mi amigo no va a lastimar a Britt como lo hizo Santana y merece sentir un amor puro y honesto, como el que estoy seguro le brinda mi mejor amiga. Es por eso que no importa si Britt se enamora de una mujer o de un hombre, ¿cierto?
Si lo pienso bien, sé que ellos hacen una linda pareja. Nadie puede verse tan adorable como ellos cuando están juntos. Ayer que estábamos en la cafetería me di cuenta de que la mirada de Sam brilla un poco más cada vez que se encuentra con la de su novia y mi amiga parece más feliz de lo que ha estado en estos meses. Sin embargo, tengo que admitir que una parte de mí tiene miedo. ¿Miedo de qué? De que las cosas cambien entre nosotros, de que si algo sale mal sin querer todos salgamos afectados y es que de verdad no me imagino la vida sin Britt, Sam o Tina a mi lado. Desde que Kurt se fue y me quedé en McKinley ellos han sido los que siempre han estado conmigo y aunque todavía veo a Jeff, a Wes, a David, a Nick y al resto de los Warblers, creo que esos tres chicos son de las mejores cosas que me han pasado en la vida.
Y hablando de ellos, Sam y Britt no han podido aceptar la invitación de Tina para la boda de su tía porque los papás de mi amigo vinieron a Lima para conocer a la novia de su hijo. ¿Todo está pasando muy rápido o sólo es mi imaginación? No estoy seguro de ello pero de cualquier forma ese no es asunto mío. Lo que sí es asunto mío es elegir qué traje usaré para la boda porque aunque todavía no estoy muy convencido de haber aceptado, sé que no puedo fallarle a tay-tay y mucho menos ahora que siento que en verdad he descuidado nuestra amistad.
Al final del día termino decidiéndome por el esmoquin nuevo que me ha traído papá como regalo de navidad y escojo uno de los corbatines que aún tengo en su lugar dentro del armario. Parece ser algo típico de una boda pero el esmoquin es especial porque a papá se lo regaló un diseñador mientras estaba en Milán. A todo el mundo le consta que ya he amenazado a mi padre para que no me compre cosas tan caras pero esta vez el pretexto ha sido que fue un regalo y no podía negarme a aceptarlo. No cabe duda que los padres siempre saben cómo salirse con la suya ¿verdad?
No es hasta las 6:45 que por fin decido que mi cabello no se ve presentable para una ocasión como ésta así que decido ponerme sólo un poco de gel para ordenar mis risos y justo cuando termino escucho que el timbre de la casa suena por lo que tengo que bajar corriendo las escaleras para abrirle a la que seguramente es mi amiga.
– ¡Blainey-Days! ¡Te ves muy guapo! – dice Tina en cuanto abro la puerta y yo me quedo observando su elegante vestido blanco con detalles plateados en el frente antes de hacerle un puchero a mi amiga.
– ¡Tina! ¡Yo tenía que halagarte primero! Empecemos de nuevo… – me quejo con ella y cierro la puerta de mi casa para volver a salir como si nada hubiera pasado. – Señorita Cohen-Chang pero qué linda se ve esta noche… – le digo en cuanto abro y ella ríe.
– Usted no se queda atrás joven Anderson… – la escucho decir y sonrío.
– Será todo un honor pasar la noche con usted y su familia…
– Entonces vamos porque papá está desesperado por llegar… – dice tomándome del brazo para que salga de mi casa y de inmediato estamos en la camioneta de los Cohen-Chang.
Después de saludar a los padres de mi amiga, el señor Chang arranca la camioneta y durante el camino al lugar donde se realizará la recepción me cuentan un poco sobre la famosa novia que se desposará esta tarde. Resulta que ella es hermana del papá de Tina y lleva seis años con el que será su esposo en cuestión de minutos. Mi amiga me dice que tuvieron algunos problemas con los padres del novio ya que nunca habían pisado suelo americano y no tenían intenciones de hacerlo ni para presenciar la boda de su hijo pero al final todo se ha solucionado.
La verdad es que no tardamos ni media hora en llegar al lugar y no estoy seguro si es porque realmente está muy cerca de mi casa o porque el señor Chang tiene un estilo muy peculiar para manejar. Sin embargo, la razón deja de importarme en cuanto mis ojos se encuentran con tan alegre decoración que reina en el jardín donde, por lo que veo, se llevará a cabo la ceremonia y más tarde la recepción. Tengo que reconocer que no sé de costumbres asiáticas y en un principio pensé que la novia podría verse opacada con el vestido que está usando mi amiga pero a estas alturas creo que es probable que la novia no vista de blanco esta noche.
En cuanto nos reciben en la entrada noto la alfombra roja que se encuentra en el pasillo y no deja de impresionarme que ese mismo color resalte en todos los lugares a los que miro con un ligero toque de dorado. – ¿Sorprendido? – me pregunta mi amiga al ver mi cara de asombro.
– Nunca había visto algo similar… – le confieso y ella ríe.
– Mamá dice que en toda la decoración de la boda debe predominar el color rojo porque es el máximo símbolo del amor… – me explica Tina.
– ¿Y tu tía estará vestida de rojo? – no puedo evitar preguntar.
– Sí, aunque la ceremonia será como la de cualquier americano porque ella nació aquí y ha querido hacer una especie de mezcla cultural…
– Wow, me alegra que me hayas invitado… – le digo sinceramente y ella me toma del brazo.
– Y a mí me alegra que hayas aceptado venir conmigo… – me dice con una sonrisa contagiosa.
– No seas empalagosa con tu novio Tina… – escucho decir a una dulce voz detrás de nosotros y ambos volteamos a ver de quién se trata.
– ¡Tía Dianne! – grita mi amiga y corre a los brazos de su tía, quien viste un típico qipao color rojo con hermosos detalles dorados, luciendo realmente bien.
– ¡Sobrina querida! ¿Cómo has estado? – la escucho preguntar emocionada.
– Perfectamente tía, él es Blaine y no es mi novio… – dice Tina haciéndome una señal para que me acerque y yo le hago caso.
– Mucho gusto señora Chang… – digo sin pensar.
– Futura señora Lee querido pero no me llames así, llámame Dianne… – me dice ella dulcemente y yo río.
– Está bien Dianne, te ves muy hermosa…
– ¡Ay, gracias! Eres todo un caballero, ojalá Tina logre hacerte parte de la familia… – la escucho decir y mi amiga mira hacia otro lado.
– No creo que se pueda tía pero… – comienza a decir Tina pero no puede terminar porque alguien llama a la novia.
– ¡Dianne! ¡Ya es hora!
– Si me disculpan, tengo que tomar mi lugar… – dice ella con una enorme sonrisa.
– Claro, adelante… – digo cortésmente y mi amiga abraza a su tía una vez más antes de dejarla ir.
– ¿Se ve muy joven verdad? – me pregunta mientras la vemos alejarse.
– Sí, ¿cuántos años tiene?
– Veintiséis… – me responde Tina con un suspiro.
– Vaya, encontró el amor muy joven… – no puedo evitar decir y siento una ligera punzada en el pecho pero decido ignorarla.
– Eso parece, ojalá nosotros tengamos la misma suerte… – dice mi amiga esperanzada y yo río.
– Mejor vamos a nuestros lugares Tina… – le digo ofreciéndole mi brazo y ambos caminamos hacia donde se encuentran sus padres.
La ceremonia comienza después de unos minutos y la novia aparece al pie del pasillo junto a su hermano ya que sus padres murieron tiempo atrás. Como dijo Tina todo es como comúnmente se hace en nuestro país, el juez habló un poco sobre el matrimonio y posteriormente se pasó al rito oficial, se leyeron los votos, se entregaron los anillos y todos escuchamos el tan esperado "sí, acepto" por parte de los ahora esposos, sin olvidar el beso que fue acompañado del lanzamiento de pétalos rojos y blancos mientras todos aplaudíamos.
Después de la sesión de fotos todos nos acomodamos en nuestra mesa correspondiente y charlamos unos minutos sobre todo y nada a la vez. Al cabo de un rato los meseros salen a hacer una especie de show antes de comenzar a servir la comida y el banquete comienza a lo grande. Durante la comida algunos valientes ofrecen brindis por los recién casados y ellos parecen realmente felices hasta que la novia recibe una llamada que la deja un poco cabizbaja. Todos notamos el cambio pero nadie se atreve a preguntar por qué ha sido hasta que el señor Chang decide acercarse a ella para saber qué ha ocurrido mientras los demás terminamos nuestra comida, que por cierto, está deliciosa.
– ¿Por qué está triste la tía Dianne? – le pregunta finalmente mi amiga a su papá cuando regresa a la mesa.
– Los cantantes que contrataron para su baile de bodas les han cancelado…
– ¿Qué? ¡La gente no debería poder hacer eso! – grita exaltada mi amiga y estoy de acuerdo con ella.
– ¿Y ahora qué piensan hacer? – pregunto yo interesado.
– Supongo que tendrán que conformarse con cualquier otra canción que tenga el DJ porque el pianista tampoco llegó… – me responde la mamá de mi amiga.
– Dios, eso explica por qué está así mi tía…
– Sí pero tal vez tú y yo podemos hacer algo tay-tay… – le comento levantándome de mi lugar.
– ¿Qué?
– Ven, vamos con tu tía… – le digo ofreciéndole mi mano y ella la toma algo indecisa.
– ¿Qué estás pensando bling-bling?
– Bueno Tina, dicen por ahí que todas las mujeres anhelan una boda perfecta y yo creo que la de tu tía no lo será si ella no baila su canción con tu tío como ella lo tenía planeado…
– Entiendo eso, pero los cantantes no vendrán hoy aunque todos… – empieza a decir y yo río.
– Lo sé y es por eso que tú y yo cantaremos su canción… – le digo con una sonrisa traviesa.
– ¿Qué? ¡Pero no sabemos ni cuál es!
– Eso se solucionará en unos segundos tay-tay... – le digo a mi amiga mientras llegamos a la mesa de los recién casados y le planteo mi propuesta a Dianne.
– Me encantaría cariño pero el DJ tampoco tiene la pista… – me dice enternecida.
– No se preocupe por eso señora Lee, creo que puedo ocupar el lugar del pianista por un momento… – la tranquilizo guiñándole un ojo y ella abre mucho los ojos.
– ¿Tocas el piano? – me pregunta sorprendida.
– ¡Es el mejor tía! – le responde mi amiga y ambos reímos al escuchar el entusiasmo en sus palabras.
– En ese caso, seré la mujer más feliz del mundo si puedes tocar para nosotros…
– No se diga más, vamos Tina… – digo decidido y mi amiga me detiene.
– ¿Vamos? Pero la canción no es un dueto y tú… – me comenta confundida.
– Vamos, cantarás conmigo esta noche… – le digo entusiasmado y ella ríe.
– No puedo resistirme a eso… – la escucho antes de seguirme al centro del jardín y uno de los meseros nos entrega dos micrófonos.
– Buenas noches a todos, mi nombre es Blaine Anderson y esta noche tengo el honor de llamar a los recién casados a la pista de baile para deleitarnos con el momento que todos hemos estado esperando… – digo una vez que ocupo mi lugar en el piano y para nuestra suerte hay dos copias de la letra de la canción ahí y sus partituras.
Tina toma una de ellas mientras yo comienzo a tocar y me hace una señal para que yo empiece y así lo hago…
Stars shining bright above you
Night breezes seem to whisper "I love you"
Birds singing in the sycamore tree
Dream a little dream of me
Canto mientras los novios se balancean lentamente a lo largo de la improvisada pista de baile y mi amiga se sienta a mi lado en el piano para seguir cantando…
Say "nighty-night" and kiss me
Just hold me tight
And tell me you'll miss me
While I'm alone and blue as can be
Dream a little dream of me
Termina y continúo con el solo de piano hasta que llega el momento en el que ambos unimos nuestras voces y seguimos así hasta el final…
Stars fading
But I linger on, dear
Still craving your kiss
I'm longing to linger till dawn, dear
Just saying this...
Sweet dreams till sunbeams find you
Sweet dreams that leave all worries behind you
But in your dreams whatever they be
Dream a little dream of me
Dream a little dream of me
But in your dreams whatever they be
Dream a little dream of me
En cuanto llegamos al final de la canción todos nos aplauden y alguien se acerca a pedirme que toque una canción para que pueda bailar con la novia y decido darle gusto. Me quedo un largo rato más en el piano haciendo complacencias junto a mi amiga porque es lo menos que puedo hacer para agradecerles a todos que me hayan invitado a esa linda boda. Además, tocar el piano es uno de mis pasatiempos favoritos y qué mejor que tocarlo en una ocasión como ésta.
No sé cuánto tiempo me quedo ahí pero después de un rato Dianne se acerca para agradecerme por lo que he hecho y el DJ se hace cargo del resto de la fiesta. Mi amiga me saca a bailar y a lo largo de la noche logro escuchar a varias personas decir que hago linda pareja con Tina. ¿Por qué siempre me pasa eso a mí? Me pregunto mentalmente al recordar que pasó algo similar en casa de Britt pero al no obtener respuesta decido olvidarme de las habladurías y disfruto de lo que queda de la fiesta porque estoy feliz de haber contribuido en la felicidad de los recién casados, porque al final cada quien puede pensar lo que quiera y porque justo en este momento no me importa que crean que soy novio de mi amiga, porque si fuera el caso, estaría muy contento de estar al lado de alguien tan brillante como Tina Cohen-Chang.
*La canción es Dream a little dream y no estoy segura de quién sea el autor original pero Artie la canta en Glee en la primera temporada.
