El tigre por la cola

Capítulo 14 – Más planes

—Así que lo que sabemos con certeza es que Scrimgeour fue atacado con una especie de dardo envenenado. —expresó Hermione.

—Como el que tenía Voldemort en la mano en mi sueño. —agregó Harry— Que era igual al que encontraron en el lugar del ataque.

—Según el informe oficial, se trataría de un veneno de acción lenta que absorbe la energía mágica primero y después la fuerza física también.

—Pero… hay algo más, ¿no? —preguntó Ron.

—Sí. —respondió Hermione— Según el profesor Snape, el veneno no sólo absorbe la magia sino que además la acumula y podría posteriormente permitir una transferencia.

Estaban leyendo las notas de la última reunión de la Orden. Era una copia que Harry había podido hacer usando un encantamiento simple de duplicación, que podía efectuar sin necesidad de varita.

—Y al parecer es un veneno que se adapta a la persona… a la víctima, esto es.

—Ya repasamos esto un montón de veces, me estoy hartando. —se quejó Ron, hizo un bollo con uno de los papeles y lo arrojó al aire. Hermione recogió el bollo del suelo y lo colocó sobre los demás papeles, inmediatamente usó un encantamiento que redujo todo a cenizas.

—Tenés razón, ya me está dando jaqueca. —dijo ella e inclinó la cabeza y la apoyó sobre el hombro de su novio. Harry sintió una leve punzada de celos.

—Tengo que contarles algo, chicos. —anunció Harry algo nervioso.

—¿Qué? —preguntó Ginny que estaba sentada a su lado.

—Drac… Malfoy descubrió que puedo ver. Me sorprendió afeitándome.

—¡Oh, Harry! —exclamó Hermione angustiada— ¿Y si se lo cuenta a todos? ¿qué te dijo?

—¿Querés decir… —intervino Ginny con fastidio—… que ya lo sabía esta mañana durante el desayuno pero igual hizo toda esa comedia?

Harry se sonrojó al acordarse. Draco se había asegurado de hacerlo sentir lo más incómodo posible. Le había puesto los cubiertos en la mano y lo había ayudado a cortar la comida, le había acercado el vaso a la boca para que bebiera, le había limpiado los labios con la servilleta. Además había aprovechado todas las ocasiones para acariciarle sugestivamente el brazo sin que los demás lo notaran. Por debajo de la mesa lo había atormentado frotándole un pie a lo largo de la pantorrilla.

Harry todavía tenía muchos reparos en iniciar una relación física con un mortífago en ciernes. Pero el rubio le demolía todas las inhibiciones. Su cuerpo respondía de inmediato a las solapadas provocaciones de Draco. En realidad, Malfoy siempre había ejercido sobre él una especie de fascinación… quizá ya desde aquel primer día… en la tienda de madame Malkin.

—Y hay otra cosa más… —hizo una pausa, le daba mucha vergüenza admitirlo pero ya se había decido a decírselo— Creo que soy gay.

Se hizo un silencio repentino, denso… todos se habían quedado mirándolo con ojos de asombro.

—Es Malfoy, ¿no? —preguntó Ginny apesadumbrada.

—Sí… —admitió Harry— no puedo explicarlo, fue algo que simplemente pasó…

—¿Qué te había dicho yo! —exclamó Ginny volviéndose hacia Hermione— ¿Cuántas veces te dije que vivía obsesionado con el muñequito rubio? Pero vos insistías que eran ideas mías. En la escuela no hacía más que hablar de él. Sabe perfectamente cuánto tiempo dedica Malfoy para arreglarse el cabello… en cambio yo podría raparme la cabeza y ni lo notaría. —Ginny siguió despotricando en la misma tónica durante varios minutos— Vos… —dijo enfrentando a Harry— ¿sabés la infinidad de veces que tuve que oírte decir "me pregunto qué estará tramando Malfoy hoy, voy a seguirlo"? Descuidabas los estudios y tus deberes de capitán del equipo para ir todo el día siguiéndole los pasos. ¡Al final el muy taimado Slytherin termina saliéndose con la suya!

—¿Qué querés decir? —preguntó Harry apabullado.

—Quiero decir que se pasó cinco años tratando de llamarte la atención y finalmente lo consiguió, logró que te obsesionaras por él. —Ginny se puso de pie furiosa— ¡Tuve que fingir que no importaba que hubieses roto conmigo! ¡Tuve que fingir que lo había superado, que no me afectaba en lo absoluto! ¡Y vos fuiste y le compraste ropa! Porque el pobrecito Malfoy no puede ir vestido con esos harapos… —le dio vuelta la cara con una violenta bofetada, Harry no reaccionó, era consciente de que de alguna forma era lo que se merecía— Por si no te habías enterado, Harry, ¡yo estoy enamorada de vos desde que tenía diez años! ¿Puede él decir lo mismo! ¿Te ama? ¿Vos lo amás?

—Ginny… —dijo Harry—… yo te quiero como a una hermana… y no, no estamos enamorados… y tampoco en una relación, podría agregar… hasta ahora sólo compartimos poco más que un beso… Perdón por haberte herido. Creo que he venido teniendo dudas sobre mi sexualidad desde hace ya algún tiempo… pero estaba ocupado y preocupado por tantas otras cosas que nunca tenía tiempo para analizarlo.

—Pero Harry… —dijo Ron, que todavía no se recuperaba del shock—… quiero decir, ¿estás seguro?

—¿De lo de ser gay o de la parte que atañe a Malfoy?

—De las dos cosas… quiero decir, a mí me hubiese gustado que Ginny y vos… vos sos un tipo excelente y mi mejor amigo… pero ¿Malfoy! ...por qué no Charlie… o algún otro chico…

—¿Charlie es gay! —exclamó Hermione.

—Sí. —contestó Ron— Fred tiene la teoría de que por eso mismo eligió trabajar con dragones, dice que a Charlie le gusta siempre montar algo que sea de mayor tamaño que él.

—Charlie se parece mucho a vos, Ron. —señaló Harry— ¿Acaso no sería eso más preocupante?

—Bueno, sí… pero, ¿Malfoy? —insistió Ron.

—Yo creía que ya no lo detestabas tanto como antes. —dijo Harry— Al principio yo también me resistía a aceptarlo… creeme… pero estas últimas semanas él se portó tan bien conmigo.

—Entiendo… pero igual… soy un Weasley… creo que es mi deber por lo menos protestar… porque Malfoy se acuesta con vos y yo te considero mi hermano.

—¡A tanto no llegamos! Por ese lado podés quedarte tranquilo… por ahora.

—¡Esto es demasiado! —aulló Ginny y se fue como una tromba maldiciendo a viva voz.

Harry se levantó para ir tras ella pero Hermione lo retuvo. —Mejor no, Harry… no ahora por lo menos… Ella fue la primera que se dio cuenta, diría que incluso antes que vos mismo. ¿Por qué creés que discutíamos tanto? Ella vivía asegurándome que vos tenías algo con Malfoy y yo trataba de convencerla de que no eran más que ideas delirantes de ella. Vos nunca habías mostrado interés por los chicos… o al menos yo no lo había notado… mucho menos hubiese podido imaginarme que justamente con Malfoy. ¿Y por qué justo con él, Harry? ¿Por qué no alguien más simpático… y menos embarazado?

—Así se dieron las cosas… supongo. —suspiró Harry.

—Quizá te puso un hechizo. —sugirió Ron.

Harry rió. —O quizá me dio una poción de amor… o quizá es un veela y yo soy su pareja destinada.

—¿Malfoy un veela? ¿Con esa nariz puntiaguda?

—Feo no es… —admitió Hermione con renuencia— Todas lo consideran muy atractivo…

—¡Pero que gran elogio! —le llegó la voz de Malfoy desde la puerta, entró arrastrando a Ginny de un brazo.

—¿Adivinen a quién encontré escuchando a hurtadillas? —gorjeó Ginny con fingido deleite— Hay gente que es tan maleducada.

—Pero ustedes estaban hablando de mí. —se justificó Malfoy y fue a sentarse en la cama al lado de Harry, sin llegar a tocarlo pero invadiéndole el espacio personal.

—Iba a pegar un grito para avisarles pero él me inmovilizó y me tapó la boca. —explicó Ginny muy fastidiada— Es más fuerte de lo que parece.

—Pero no te lastimó…

—No, no me lastimó. —confirmó Ginny, se aproximó a Draco y le metió la punta de la varita en la nariz— Quiero que te quede algo muy en claro, Malfoy… si llegaras a hacerle daño a Harry… ¡te corto los huevos y te los hago tragar!

—Y yo la voy a ayudar. —declaró Hermione— Si llegaras a lastimar a Harry… yo misma te voy a eviscerar… al menos ya no vas a tener que preocuparte por el aborto.

—Y yo te voy a cortar el cuello. — intercaló Ron.

—Me parece que están exagerando. —dijo Draco— Tampoco es que Potter y yo estemos planeando casarnos. —Ginny bufó irritada y abandonó una vez más la habitación.

—Supongo que no debería asombrarme tanto. —dijo Hermione— ¿Te acordás de lo que me habías contado de tu mamá y de tu papá, Harry?

—¿Qué?

—Que tu mamá lo detestaba… hasta quinto año al menos… porque tu papá era un engreído, altanero, que se creía el dueño del mundo y mejor que todos… —le recordó Hermione

—Y que se divertía atormentando a los otros chicos. —agregó Ron— Porque estaba loco por tu mamá y hacía todo eso más que nada para atraer su atención.

—Así es… —admitió Harry con cautela.

—¿Y esa forma de comportarse no te hace acordar de nadie? —preguntó Hermione intencionada.

—Pero… —protestó a medias Harry, de hecho las similitudes eran evidentes— Pero Draco no hacía las cosas para atraer mi atención… sino porque es su retorcida forma de divertirse. ¿No es así, Draco?

Draco desvió la mirada y eludió la cuestión —Así que me acaban de comparar con el padre de Harry —expresó reflexivo— ¿quiere decir eso que yo soy el hombre en esta relación?

—De ninguna manera. —replicó Harry con dulzura— No te olvides de que el que está embarazado sos vos.

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—¿Resulta entonces que yo parezco un veela? —dijo Draco cerrando la puerta de la habitación detrás de sí.

—Supongo que es mejor eso a que te comparen con mi papá. —comentó Harry.

Los demás estaban ocupados por el inminente regreso de Bill. Se había decidido que la noche de luna llena él y Fleur, acompañados por Lupin y Tonks, la pasarían en La Madriguera. Luego vendrían a instalarse en Grimmauld hasta el día de la boda.

Draco se sentó en la cama de Harry y suspiró. —Al fin solos.

—Bueno, así parece… —dijo Harry nervioso y con cierta reticencia, Draco le hizo una seña para que se acercara y se sentara su lado.

—Yo no muerdo. —declaró al notarlo hesitante.

—Ya sé, pero para mí todo esto es nuevo… —el incidente en el baño había ocurrido de manera espontánea, Harry no había tenido tiempo de sentirse incómodo… ahora solos en la habitación con su ¿novio?... no sabía muy bien qué hacer.

—Vení a sentarte. —insistió Draco, Harry suspiró y obedeció— Así que vos no sabías que eras gay… o al menos bisexual…

—No… pero hubo una época en me sentía extrañamente fascinado con Bill… y Oliver Wood… apuesto y tan autoritario… y tan elegante sobre una escoba… y eso que no era buscador—se rió acordándose de algo— Hermione tiene la teoría de que yo tengo una especie de fetiche con los buscadores.

—¿Cómo por ejemplo…?

—Cho. —dijo Harry, Draco hizo una mueca disgustada, Harry sonrió complacido, Draco no era muy bueno para ocultar los celos— Y la primera vez que besé a Ginny fue después de que ella debutara como buscadora… y vos, que sos el más destacado de los buscadores.

—No tan talentoso como vos. —apuntó Draco rodeándole los hombros con un brazo. Con suavidad le sacó los anteojos y los puso a un lado y lejos de su alcance.

Harry se sobresaltó por un instante pero luego se distendió y reclinó la cabeza sobre su hombro. —Me gusta así… —dijo con voz muy suave.

—¿Así como?

—Que me abraces así, como esa vez en La Madriguera. Lo que pasa es que… conmigo… todos esperan que sea el protector, el salvador… incluso Ron y Hermione… y supongo que también Ginny. Ninguno de ellos es débil, todo lo contrario… pero de mí esperan que sea el más fuerte de todos. Pero a veces lo único que quiero es apoyarme en alguien, que me haga sentir que todo va a estar bien… y olvidarme de que tengo que ser fuerte… a veces es mejor que sea otro el que tome el control… y con la Orden… y toda la sociedad mágica, ya que estamos… me protegen hasta que esté preparado para enfrentar mi destino que es marchar contra Voldemort y matarlo. —suspiró— Creo que estoy divagando…

—Te entiendo, Harry. Pero hay algo que quisiera que quede claro desde el vamos… sobre nosotros… yo no estoy comprometiéndome a nada.

—Ya sé.

—No te amo.

—Yo tampoco te amo.

—Pero quiero besarte.

—Podríamos… por el momento… mantener todo por encima de la cintura. —sonaba muy inseguro el Salvador del Mundo Mágico.

—Está bien, pero al menos hagamos algo para aprovechar este momento… antes de que vengan a importunarnos. —dijo Draco sonriendo y lo besó… pero lo interrumpió en seguida y agregó: —Creo que sería más cómodo si te sentaras en mi falda.

Harry se puso colorado y le escondió la cara en el pecho.

—¿Qué pasa? —preguntó Draco divertido pero también algo desconcertado.

—Es que nunca me senté en la falda de nadie.

—¿Y…? Siempre tiene que haber una primera vez y… —Harry lo hizo callar reclamándole los labios. Fue un beso entusiasta y prolongado y luego Harry se animó a explorarlo bajando al cuello, Draco gimió pero le advirtió de inmediato —Potter sería conveniente que no me dejaras marcas demasiado evidentes o voy a tener mucho que explicar.

Harry se detuvo y asintió. Y sin solución de continuidad empezó a desabotonarle la camisa.

—Potter… ¿qué estás haciendo?

—Hay algo que tengo que comprobar. Ese día… que te ataqué con la maldición en el baño… necesito saber si te quedaron marcas.

Había sólo una, no muy evidente… pero larga, una cicatriz ligeramente plateada que partía a unos diez centímetro del hombro y descendía transversalmente hasta perderse por debajo de la cintura del pantalón.

—Fue la más profunda de todas. —explicó Draco— Quizá si la hubiese curado madame Pomfrey no habría dejado rastro, pero Snape se preocupó más que nada de detener la hemorragia, no del aspecto estético.

—Para mí no es fea… — dijo Harry, se inclinó y muy lentamente fue recorriéndola con la lengua. Draco se estremeció conteniendo prolongadamente un gemido.

—Perdón, la usé sin saber que efecto tenía y…

—Shhh… —dos dedos se posaron sobre sus labios y lo hicieron callar— y procedé con mucha suavidad, tengo las tetillas muy sensibles.

—¿Ah sí? Tengo que comprobarlo entonces. —aprovechó la posición y se dedicó a prestarle atenciones a la tetilla más cercana. Fue trazando el contorno varias veces con la humedad de la lengua y luego procedió a mordisquearla muy suavemente. Draco dejaba oír todo tipo de sonidos de regocijo al tiempo que le mesaba tiernamente los cabellos. —Humm… no hay duda de que sabés hacerlo bien… me toca a mí.

Lo hizo incorporar y lo besó otra vez y a continuación le sacó la remera y comenzó a explorarle el pecho con la boca deteniéndose a tironearle con los dientes los vellos negros.

Harry ensayó una débil protesta. —No te ensañes, vos tenés envidia porque no tenés pelos.

—¡Ahora vas a ver! —replicó Draco con tono amenazante, lo empujó sobre el colchón y se le encaramó— Te voy a demostrar quien…

—¡Oh Merlín! —se oyó una exclamación— Alcanzame la polvera, George.

—Ahora no puedo, Fred, se me acaba de caer una pestaña postiza.

Los dos se sentaron sobresaltados por la inesperada interrupción.

—¡A ustedes no le enseñaron que hay que golpear? —los increpó Draco furioso al tiempo que comenzaba a abotonarse la camisa.

—Harrikins… ¿Ginny lo sabe?

—Sí, lo sabe. Ocultárselo hubiese sido deshonesto. —respondió Harry, recuperó los anteojos y se puso de pie para ir a buscar la remera que estaba sobre el suelo y se la puso rápidamente.

En ese momento entraron Hermione y Ron. —Ah, estaban acá, los estábamos buscando. —dijo ella.

—Nosotros también. —dijo George— Pensábamos que estaban acá… pero nos encontramos con… ellos.

—Oh… —dijo Ron— …bueno por lo menos están vestidos.

—No cuando nosotros entramos.

Ron no disimuló una mueca de disgusto pero no dijo nada y fue a sentarse a su cama.

—Ya llegué… y estamos todos… así que podemos empezar. —dijo Ginny que acababa de ingresar por la puerta.

—¿Empezar qué? —preguntó Harry confundido.

—Algún tipo de reunión, al parecer. —respondió Draco— ¿Me tengo que ir? —agregó mirándolo a los ojos.

—Bueno… este…

—Será mejor que me vaya. —dijo Draco poniéndose de pie y enfiló hacia la puerta.

Hermione lo detuvo. —No, mejor quedate. Creo que nos puede venir muy bien el punto de vista de un Slytherin.

—¿Harry? —dijo Draco volviéndose— ¿Vos estás de acuerdo?

Todas las miradas se clavaron en él. Le tocaba decidir. ¿Confiaba en él lo suficiente? Respiró hondo y asintió. —Sí, porque no. —Draco desanduvo sus pasos y volvió a sentarse en la cama. Harry también se sentó pero más bien separado.

—¿Podemos proceder entonces? —preguntó Fred. Todos asintieron.

—Bien, —empezó George— hay una novedad buena y una mala. ¿Cuál quieren oír primero?

—La buena. —pidió Ron

—La mala. —dijo Harry. Los dos habían hablado al mismo tiempo.

—Oh, bueno… —dijo Fred acompañando las palabras con un floreo del brazo— La mala primero. Snape sabe que Harry puede ver y que hace un tiempo que está fingiendo.

—¿Cómo! —exclamó Harry / ¿Quién se lo dijo? —preguntó Ron. / ¡Ustedes se lo contaron! —acusó Hermione.

—¡Nosotros no le dijimos nada! —protestó Fred— Snape nos lo sacó de la cabeza… fue durante la última reunión que tuvimos en… es mejor que ustedes no sepan dónde.

—¿Y por qué es mejor que no lo sepamos? —gruñó Harry con fastidio y apretó los puños.

—Si te decimos el por qué, —aventuró George— ¿prometés no hacernos explotar la cabeza?

—Ya déjense de rodeos y díganlo.

—Bueno, Snape dijo, y voy a citar sus palabras textualmente, —George cambió la expresión para parodiar a Snape— Díganle a ese mocoso idiota que la razón por la que no se le permite asistir a las reuniones es que su Oclumencia es deplorable. Y que no queremos que el Señor Oscuro le lea la mente y se entere de asuntos secretos. Y que fui yo el que recomendó que no se lo admitiera en las discusiones. Así que si tiene que agarrárselas con alguien, que se las agarre conmigo y no con ninguno de los otros que viven en ese antro miserable que llaman casa.

—¡Snape fue el que propuso que yo no…! —Harry pudo sentir la rabia creciendo dentro de sí… tenía que controlarse de inmediato… respiró hondo y contuvo el aire para calmarse.

—Pero agregó que si dejabas de fingir estar ciego… —se apresuró a completar Fred— y ésta sería la novedad buena …que había algo que podrías hacer para ayudar a llevar a cabo los planes de la Orden.

—¿Snape realmente dijo eso? —preguntó Ron sorprendido.

—No exactamente así, lo que dijo fue: Hay algo que nuestro estólido Gryffindor extraordinaire puede hacer, algo muy en consonancia con su estatus de celebridad; tiene que vestirse de gala y presentarse en público para causar gran conmoción.

—Quiere usar a Harry como factor de distracción. —apuntó Hermione comprendiendo— Fred, vas a tener que decirnos más si esperás que ayudemos.

—¿Esto tiene que ver con la discoteca a la que asisten con frecuencia? —preguntó Harry.

—Sí…

—Ustedes están vigilando algo. —dijo Hermione— Están haciéndole guardia a algo… como en quinto año en el Ministerio con la profecía. Tienen que decirnos más.

—Podría ser un plan de Snape para capturar a Harry. —advirtió Ron.

—Weasley, pensá un poco. —intervino Draco— Si la intención de Snape fuera capturar a Harry, ya lo habría hecho hace tiempo, dispuso de infinidad de oportunidades.

—No es momento de discutir sobre eso. —los cortó Hermione y luego les exigió a los mellizos. —Empiecen por el principio.

—Está bien… —consintió George, sacó la varita y pronunció un encantamiento para silenciar el cuarto— Todo empezó con esto… —y elevó la varita en alto.

—¡Esa varita es nueva! —exclamó Ron.

—Ustedes no están vigilando algo… —declaró Draco recostándose un poco en la cama— …ustedes están vigilando a alguien.

Los mellizos intercambiaron una mirada sorprendida. —¿Cómo te…?

—Varita nueva de fabricación Olivander. —dijo Draco señalándola con el dedo— Olivander lleva varios meses desaparecido y nosotros… es decir, los que antes eran de mi lado no lo tienen… así que, o se escapó para esconderse por su cuenta… o lo tienen ustedes.

Los mellizos intercambiaron otra mirada de asombro. —Es muy sagaz. —admitió Fred a desgano.

—Bueno, es que yo cuento con información interna. —dijo Draco con una sonrisa de suficiencia— La varita los delató… ¿quién se dio cuenta?

—¡Percy! —saltó Hermione conteniendo una exclamación— Ese día en Knockturn Alley sacaste la varita… y se dio cuenta.

—Al parecer ya saben todo. —se quejó Fred decepcionado.

—¿Por qué vienen a decirnos esto ahora? —cuestionó Ron— ¿Por qué quiere Snape que ayudemos? ¿Qué fue lo que los decidió? No me digan que fue por amor fraternal…

—Curioso es que menciones el amor fraternal… —gruñó Fred.

—Percy está moviendo todas sus influencias para obtener una orden ministerial de allanamiento… es preciso que traslademos a Olivander a otro de nuestros refugios.

—¿Adónde? —preguntó Ron.

—Es mejor que no lo sepan. —contestó Fred— El problema es que tenemos que hacerlo sin que lo sepa la mayoría de los miembros de la Orden.

—¿Estás diciendo que tienen un soplón? —preguntó Draco divertido— Bueno, tanto no me extraña, debo decirles que en seguridad dejan bastante que desear. ¿Y recurren a Harry ahora porque de su lealtad sí pueden estar seguros?

—¿Es así? —intervino Hermione.

—Hay alguien que le está pasando información al Ministerio. —admitió Fred— Hasta ahora nada crítico… fechas, lugares… pero de esto no queremos que se enteren… y tenemos que trasladar a Olivander lo antes posible.

—¿Y no sería una buena forma usar polijugos? —inquirió Hermione.

—No es tan sencillo. —dijo George— Tenemos a Olivander oculto en la discoteca. Lo cual tiene sus ventajas… pero también inconvenientes. Es un club bastante exclusivo, a todo el que entra se lo revisa y se retienen todas las varitas… para evitar que alguno que beba de más cause disturbios. También controlan a los que salen.

—Así que magia muy restringida… —razonó Ron— Si yo fuera Percy y sospechara que ustedes están tramando algo, pondría agentes para que los vigilaran en la discoteca y tendría estrechamente vigiladas todas las vías de ingreso o de salida. Presumo que no hay pasajes subterráneos secretos ni nada por el estilo.

—¿Y ustedes tienen identificados a los agentes que los vigilan? —preguntó Harry.

—Sí. —respondió Fred— Son bastante fáciles de reconocer, la mayoría al menos, aunque podría haber alguno más que se nos haya pasado por alto.

—Polijugos no podemos usar, quedaría en evidencia durante el control. —agregó George —Así que lo que necesitamos es una distracción. Y es ahí donde entra a tallar Harry.

—¿Cuándo tiene planeado hacer el traslado? —preguntó Ron.

—La semana que viene, antes de la boda de Bill. La fiesta va a ser en La Madriguera y muchos de los miembros de la Orden van a estar muy ocupados reforzando las defensas.

—¿Bill y Fleur tienen pensado quedarse a vivir en La Madriguera? —preguntó Harry.

—Sí, al menos por un tiempo. —dijo Ron— Y mamá piensa mudarse acá, bueno… en realidad ya se mudó hace rato, pero piensa traerse el reloj de la cocina para poder controlarnos a todos, creo que eso hace que la mudanza sea oficial.

—¿No consideraron la posibilidad de una explosión? —preguntó Hermione.

—¿Cómo maniobra distractiva? —replicó Fred— Muy sospechoso, todos nos conocen, es como si le pusiéramos la firma… y se nos echarían encima.

—¿Hay algún evento especial en la discoteca la semana que viene? —preguntó Draco— ¿A Snape no se le ocurrió nada?

—Es un local para parejas. —contestó Fred con una mueca— Cenas románticas y bailes. Cualquier movimiento fuera de lo usual inmediatamente llamaría la atención.

—Así que necesitan a alguien famoso para crear un poco revuelo, Harry Potter se presenta con su pareja y quizá hasta podría detenerse unos minutos para firmar autógrafos y recibir saludos de los concurrentes. —dijo Draco.

—¿Y quién va a ser la pareja? ¿Vos? —preguntó Ron con mala cara.

—Se necesita una distracción, no un escándalo controversial. —replicó Draco con frialdad— Se me ocurre que Granger sería la elección adecuada.

—¿Y por qué no Ginny? —sugirió Fred.

—Granger piensa rápido. —argumentó Draco— Y sabe más encantamientos que Ginny. Y me consta que es muy buena actriz, logró engañarme en la oficina de Umbridge.

—Pero no podemos dejar a Harry tan al descubierto. —protestó Ron— Podría ser peligroso.

—Exactamente. —dijo George— En eso ya habíamos pensado. Le vamos a informar al Ministerio que Harry se va a presentar para que ellos pongan gente que lo proteja. De esa forma no van a sospechar nada extraño. Y también vamos a convocar a la prensa.

—La idea es escapar en escoba por el techo. La azotea está poco vigilada y hay formas de distraer a los escasos guardias.

—Tenemos tiempo para afinar los detalles. —dijo Ron— ¿Qué le vamos a decir a mamá?

—Probablemente ni se entere que fuimos. —dijo Harry— Va a estar muy ocupada con la boda.

—A mí esto de exponer a Harry no me gusta. —intervino Hermione frunciendo el ceño— Podría buscarse otra forma de distracción… si Snape se presentara en el local, por ejemplo, habría bastante alboroto.

—Snape tiene mucho que perder para arriesgarse así. —señaló Fred— Lo buscan por el asesinato de Dumbledore… pero usar a Harry tiene una ventaja adicional.

—¿Cuál? —preguntó el interesado.

—Fudge y su gente…—explicó George— echaron a rodar rumores de que estás loco o muerto y que por eso no se te ha visto en público. No es que tengamos que probar nada, pero a raíz de los rumores ha empezado a cundir el pánico entre la gente… y tu presentación pública va a servir para calmar los ánimos.

—Déjeme hacer algo. —rogó Harry dirigiéndose a Hermione y a Ron— Hasta ahora vengo sintiéndome un completo inútil y esto ni siquiera es peligroso. Todo lo que tengo que hacer es presentarme con todas las galas acompañado de mi bellísima pareja.

Finalmente sus dos amigos se convencieron y prestaron su acuerdo.

—Harry, —dijo Fred— Queremos unas palabras con vos.

—Afuera. A solas. —agregó George.

—¿Es sobre Draco? —preguntó Harry cuando hubieron salido.

—Es muy inteligente y sagaz. —dijo Fred.

—Y muy buen mozo. —dijo George.

—Y presumimos que por ahora nadie más sabe de la relación entre ustedes.

—Pero si lo tratás bien es muy probable que se quede.

—¿Qué me quieren decir? —preguntó Harry confundido— Yo esperaba una advertencia… que tuviera cuidado con él porque es hijo de un mortífago… y un Slytherin y…

—No te llamamos aparte para decirte cosas que vos ya sabés muy bien. —dijo Fred.

—Lo que queremos decirte es que si estás decidido a entablar una relación con él no tenés que mostrarte avergonzado. —dijo George.

—No entiendo…

—Estaban muy mimosos y acaramelados cuando entramos de improviso, pero vos después te alejaste de él como si tuviera algo contagioso. —señaló Fred.

—Es que… para mí… esto es muy nuevo… y… —farfulló Harry.

—Probablemente para él es igual. —dijo George— Y quizá es peor para él, está fuera de su medio… en un ambiente hostil. En las relaciones, Harry, no valen medias tintas. Es todo o nada.

—Eh… gracias. —dijo algo avergonzado, tenían razón en cierto modo, se había apartado de Draco… y ellos lo habían notado inmediatamente. —Lo voy a pensar.

—Otra cosa. —dijo Fred— No creas que estamos tomando por asalto tu casa.

—¿Querés decir por lo que comentaron que tu mamá piensa mudarse de modo permanente?

—Yo sé que vos no te negarías. —dijo George— Pero vamos a exigirle que te lo pida oficialmente. Ésta es tu casa y sos vos el que decide quién puede venir a vivir.

—Y algo más… —dijo Fred— tenemos un espía que está pasando información, no sabemos quién es pero… algunos datos que se filtraron eran conocidos por muy pocos miembros de la Orden… esta persona es alguien muy cercano a todos nosotros.

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