Jeje. Cuando estaba escribiendo este capítulo, tuve un pequeñísimo inconveniente casi sin importancia que se llama "se apaga el pc accidentalmente y pierdes todo lo que escribiste" Nada grave. NADA. GRAVE.

Casi lloro! –exagerando mucho- Ahhh no tienen ni mínima idea la frustración reprimida que tengo!

¡Disfruten el capítulo este! *Se va a frustrar a otro lado*


Una semana y media desde que partieron del Reino que había sido su hogar durante diez años. Que había sido llevada a la fuerza a su ciudad natal, ese lugar que ella pensaba que abandonaría para toda la vida.

Un día y una noche en la que estaba apresada en un oscuro y frío lugar, más conocido por todos como la prisión. Un par de minutos en el que parecía caer el amanecer en ese descorazonado Reino, lo creía así por una pequeñísima ventana que se alzaba arriba de la celda de ella.

El primer día en que llegó no vio a nadie más que a los mismos tres Desgraciados que se ocuparon de brindarle una paliza como bienvenida a casa.

Los extremos le dolían no sólo por estar colgados de una cadena que se extendía a cada extremo de la habitación y dejándola de rodillas contra el húmedo suelo, sino por las moradas marcas en ellos, haciendo su estancia más insoportable. Ni hablar de los cortes que tenía extendiéndose por la espalda, brazos y piernas; la nariz incluso la tenía tapada por un coágulo de sangre medio seco y que comenzaba a doler.

Luka rio amargamente, la risa haciendo un tétrico eco en los vacíos pasillos del lugar, ya que la celda en la que estaba era en los calabozos instalados en el palacio real.

– "Diablos…" – Una lágrima escapaba de su ojo izquierdo, brillando inmaculadamente por el pequeño rayo de sol que entraba descaradamente desde la diminuta ventana, incluso esa pequeña lágrima, limpiaba inocentemente su mejilla –"Y yo que pensé que no volvería aquí…"

El silencio volvió a reinar por unos largos minutos, dejando a Luka escuchar sólo el chillido que hacían sus fosas nasales. Hasta que entre el eco de las paredes, una dulce melodía se hizo oír, sorprendiéndola. Había alguien más allí.

Ella alzó la cabeza para buscar por aquella persona con la vista, pero sintió el entumecimiento del cuello lleno de contracturas y prefirió quedarse quieta de nuevo.

Parece que el Rey detesta a las mujeres, pues la melodía no podía pertenecer a alguien más que a una chica. Luka dejó dominar a la aguda sinfonía los pasillos, disfrutando que sus oídos pudieran oír algo más que no fueran insultos hacia ella o su nariz congestionada de sangre seca.

La esperanza se había colgado a ella como un niño cuando busca con capricho que la madre le compre algún dulce. La balada a capella le recordaba terriblemente a esos días en que se juntaba con sus amigos y alguno de ellos cantaba. Le recordaba dolorosamente a la angelical voz de Miku.

Comenzaba a preguntarse cuánto tiempo tendría que estar allí soportando los caprichos del hombre que gobernaba el lugar ¿Iba a salir él alguna vez para enfrentarla?

Las melodiosas notas se desvanecieron con maestría en el lúgubre espacio, dejando a Luka en un estado relajado a pesar de la situación.

– "Princesa."

La aludida movió la vista hacia el espacio dónde provenía la cálida voz.

–"¿Quién eres?" – Preguntó, alzando el cuello y haciéndolo sonar.

– "Me llamo Miki."

– "Luka." – Respondió mirando atentamente a la celda de la derecha, ahora que miraba bien podía distinguir a lo lejos una pequeña figura –"¿Cómo no te he visto antes?"

–"Bueno…" – la lejana figura parecía estar mirando arriba, hacia la débil fuente de luz del sol – "No es que hayas estado despierta tanto tiempo como para siquiera verme u oírme"

Luka luego de que la golpearan o mejor dicho, torturado a golpes apenas había llegado se había obligado a dormir para no lidiar con el dolor. ¿Quizás esta tal Miki hacía lo mismo?

–"¿Hace cuánto estás aquí, Miki?"

–"No hará más de una semana."

Otra sonrisa amarga se hizo escapar de la garganta de la castigada princesa.

–"Llevas lo mismo que yo apresada, sólo que yo tuve la exclusividad de viajar hasta aquí. ¿Por qué te apresaron?" – No podía evitar sentirse idiota preguntando tantas cosas, pero la joven parecía amigable y una compañía no le venía mal a ninguna, le gustaba la idea de ser su amiga o la opción de que estaba desesperada por la sensación de cariño humano también podía ser, pero se quedaba con lo de amistad, no quería ser egoísta.

– "Porque derroté al sobrino del Rey."

El corazón de Luka dio un vuelco sorpresivo – "¿Gakupo?" – Preguntó en un hilo de voz.

–"El mismo. ¿Lo recuerdas?"

–"Por supuesto que sí…" – Esta mujer que le hablaba desde las oscuridades encendía más y más su curiosidad. ¿Quién diablos era en realidad? –"¿Quién eres realmente, Miki?" – El nombre ahora se le familiarizaba con el de una joven que plaga constantemente los pensamientos de ella.

–"Hace diez años, Luka, cuando huiste, mi padre era uno de tus soldados personales." – 'Bueno, eso es un comienzo…' Comentó en sus adentros, su propia atmósfera tornándose incómoda, ¿Quizás esta chica le guardaba rencor? –"Debido a que él no iba a confesar su traición, se dedicó esa noche en que te sacaron exitosamente, a llevarnos a nosotros también al reino de Shion."

–"¿Estuviste en el mismo lugar todo este tiempo?" – Interrumpía una vez más, su voz tomando confianza y altura.

–"Por poco tiempo; verás, mi madre no pudo salir. Ella fue asesinada esa misma noche. Y para acortar la historia…"

–"Lo lamento. Debes odiarme." – Miki rio alegremente, su pequeño cuerpo sacudiéndose divertidamente.

–"¿Estás loca? Era pequeña… como sea, mi padre hablaba maravillas de ti. Siempre quise conocerte pero no fue posible. Si mi madre no lo logró fue porque ella tenía sus propios motivos para abandonarnos ciegamente ante la muerte inminente." – Hubo una pausa en el discurso de la joven mujer – "No te sientas mal."

–"… Aún me siento mal…"

Miki echó a reír alegremente con esa voz soprano, contagiando mínima alegría en el corazón de la retirada princesa.

–"¡Eres todo lo que decía mi padre! Siempre los demás delante de ti... – Ambas observaban la oscuridad que se interponía entre ellas, disfrutando poco a poco la conversación formada – "Continuando, entrené con mi padre durante cinco años. Y hace un par de meses vine aquí buscando la manera de desafiar a Vladimir, pero lo único que conseguí fue apalear al Príncipe."

–"¿Humillas al príncipe y te parece poco?"

–"¿A ti no?"

–"Punto ganado."

Las dos sonrieron satisfechas, quizás ahora que tenían la oportunidad de hablar, la estadía en el lugar pasaría de pésima a mala.


–"¡Vamos Miku! Has mejorado mucho en una semana, ¡Pero si no me volteas al menos tres veces puedes considerarte muerta en una batalla!"

–"¡Necesito descansar Gumi! ¡Llevamos aquí tres horas sin descanso!" – Exhaló Miku mientras se sostenía con las manos en las rodillas, jadeando.

–"¿Acaso crees que las batallas en las que hemos estado tienen descanso?" – Devolvió Gumi con la ira de un maestro de la batalla, Miku no era más que un soldado más en este instante. Estaban en la terraza y el viento era más que suficiente para aliviar el acalorado estado en el que se encontraban las tres mujeres allí presentes. Miku miró con ira a Gumi, enfocándose. La Comandante hizo lo mismo y se preparó para continuar la pelea.

–"¡¿Crees que Luka tiene un descanso en este instante, Miku?!" – Gritó Meiko uniéndose en la pequeña pelea, volteando a Miku al suelo por enésima vez de una estocada.

–"¡Cuando les gane, juro que no dejaré que se levanten en otra semana!" – Exclamaba la princesa al levantarse y apuntar a ambas al mismo tiempo, esto descolocó con éxito a las dos mujeres, sorprendiéndolas cuando la joven de ojos aguamarina engañó con atacar a Meiko mientras su espada de madera golpeaba a Gumi en la frente, para luego dirigirla con rapidez al cuello de la mujer de cabellos castaños, Meiko trastabilló y tres estocadas de Miku bastaron para tirarla al suelo.

–"Un punto para mí, dos para terminar."

–"Sabía que Luka estaría cuidando tus espaldas, Miku." – Sonrió Meiko levantándose con ánimos, lista para comenzar otra ronda. – "¡Pero estás loca si crees que con voltearnos dos veces más terminarás tu entrenamiento!"

– "Estúpida Luka… ¡Diablos que me dolió ese golpe, Miku!" – Las tres corrieron hacia ellas, las tres espadas de madera colisionando con fuerza entre sí, Gumi pateó en la rodilla a la menor, pero la joven tragó el dolor y gritó al levantarse con fuerza para detener el ataque de Meiko que iba dirigido al pecho, al haber abolido el poder de Meiko, pronto la princesa golpeó en la quijada a Gumi y comenzó una serie de viciosos ataques cuerpo a cuerpo con la comandante.

Meiko suspiró y se quedó mirándolas un poco. Las dos habían soltado las espadas.

Esto no era para practicar. Ambas estaban furiosas y frustradas, errores que eran bien conocidos entre los Caballeros. La desaparición de Luka.

Miku tomó de los brazos a su contrincante y la dio vuelta, arrojó un grandioso rodillazo a la espalda de Gumi, pero la última llevaba mucho más tiempo en el campo del dolor y las peleas, así también suprimió el dolor y lo convirtió en coraje, Gumi se dio vuelta en el piso y con la pierna logró que Miku cayera al piso al haberla volteado por pegarle en el talón de Aquiles.

Meiko analizó la situación. Miku había vuelto a caer, estaba tirada en el suelo jadeando y se veía totalmente enojada consigo misma, incluso tenía varios moretones y sangre corriendo por el labio y cejas.
Gumi tenía un gran raspón que le sangraba en la cara y tenía también varios hilos carmesí que recorrían secándose a lo largo de su rostro y cuerpo. El aura que emitía era uno frío y también de odio para consigo misma.

La mayor de las tres hizo sonar la garganta.

–"Incorpórense e intenten ganarme entre las dos." – Las dos jóvenes la miraron, así jadeando y con un ojo afectado las dos se veían graciosas. Si tenían ganas de descargarse, que bien sea con la más experimentada en años, habilidad y pelea frente a frente, Sakine Meiko. – "¡Adelante!" – Exclamó y Gumi fue la primera en salir corriendo hacia ella con una estrategia de ofensiva, Miku se levantó con renovada adrenalina.

Las dos juntas iban a ser un buen reto.


–"¡Buenas tardes, asesinas! ¿Nos extrañaron?" – Dos guardias del rey habían entrado gritando desde los pasillos, enseguida atrayendo la atención de las prisioneras.

–"Oye, ¿Crees que la mocosa se sienta culpable por la muerte del niño?"

–"Si no lo hace, pues ¡no es más que una bestia! el pobre hijo del comandante murió por su estupidez de ser buena con él."

Luka oía atentamente con los ojos grandes como platos, estaban hablando del pequeño niño que conoció antes caer en esta delirante ciudad, gobernada por Vladimir. ¡Un ser inocente!

La sangre de ella comenzó a hervir lentamente por el palabrerío de aquellos hombres.
¡Cómo se atrevían a hablar ligeramente de la muerte! ¡Él no murió por su culpa!

–"¡No fue mi culpa!" – Siseó entre dientes y cerrando los ojos, frustrándose.

–"¿Qué tal, niña? ¿Extrañas dar muerte a personas con tus delicadas manos?" – Se burló el guardia que fue a verla a ella, las palabras chorreando esa chocante y molesta sensación de que no sabía nada – "Apuesto que sí."

–"¡Asesina!" – Continuaba, una sacada sonrisa se dibujó en los rasgos faciales de Desgraciado I, como Luka lo había llamado hace tiempo. – "¡¿Sabes cuántos de nuestros amigos murieron en tus manos, maldita mocosa?!"

Por supuesto que lo sabía.

–"¡Batallas en las que maridos han abandonado a sus familias sólo por complacer el capricho de tu padre, porque su maldita hija lo humilló!"

Ella no era la culpable…

–"Tus finas manos de noble, están manchadas con la sangre de hombres inocentes."

Ellos no eran inocentes.

¿O sí?

–"¿Qué se siente, Megurine, tener el poder de la muerte en tus manos?"

Luka comenzó a respirar agitadamente, sacudiendo sus manos y forcejeando contra el fuerte agarre de las cadenas que la sostenían. La ira consumiéndole la razón, la fina línea entre la vida y la muerte comenzaba a fastidiarla por las espaldas, obligándola a enseñar a este insolente hombre por qué era ella superior a todos esos tipos habitando el mismo castillo.

–"¡Niña caprichosa, mereces morir! ¡Maldita asesina!"

–"¡Detente!" – Exclamó Luka con poder, sorprendiendo a Miki que observaba desde lejos con sutil ira escalando a niveles mientras su propio opresor la torturaba con palabras que solo ellos conocían.

–"Ah… veo que ya estás intentando imponerte… ¡No te lo permitiré!" – La golpeó en la mandíbula con su gran puño, haciendo que una finísima línea de brillante carmesí se derramara de la boca de ella y manchara la pared, Luka sólo apretó con más ira sus dientes, las cadenas tiritando por sus instintos que intentaban sacar lo mejor de ella.

–"Te dijo que su nombre era David, ¿Cierto? Ése ni siquiera era su nombre. El pobre idiota siguió el plan hasta el final. Por supuesto que su muerte no estaba en los planes," – El robusto hombre tomó el mentón de ella con una de sus huesudas manos, llevándola de frente a él, milímetros de distancia entre los dos – "Pero eso… su padre no tiene por qué saberlo…"

–"¡LUKA! ¡NO HAGAS CASO A LO QUE TE DICE! ¡SÓLO LO HACE PARA METERSE EN TUS NERVI-UFF!" – La voz de Miki fue silenciada por un gran golpe al estómago y Luka se sacudió violentamente, sus ojos tomando un aura endemoniada con esas aterradoras pupilas diminutas, indicando que estaba muy enfurecida.

–"¡Suéltame ahora mismo y tomaré tu vida! "¡DESGRACIADO!" –Una poderosa voz se hizo presente de nuevo en Luka, amarga y salvaje que clamaba con furor que sus órdenes se cumplieran, aquella infernal mirada tomando por sorpresa al hombre en frente de ella.

–"¿No te crees demasiado?" – El hombre se reía nerviosamente, excitado por el comportamiento de la joven mujer, inconscientemente comenzó a aflojar las cadenas de Luka, obedeciéndole con entusiasmo.

–"¡Imbécil! ¿Qué estás haciendo soltándole las cadenas?" – Gritó el otro hombre desde la celda.

–"¡La mocosa se cree demasiado, ella misma ha solicitado una paliza, el Rey no podrá quejarse con eso!" – Había terminado de soltar las manos de Luka, con ella cayendo al piso y sosteniéndose con las manos, todo el cuerpo le dolía increíblemente, una herida en su brazo causada por el corte de una daga volvía a sangrar – "¡Que me demuestre lo que tiene!"

–"Gran error, Desgraciado." – Murmuró Luka al tomar del cuello al hombre, clavando sus esbeltos dedos con fuerza en la nuez del cuello del bruto, quebrándola en poco tiempo y disfrutando de ese profundo y tierno 'Crack' que oyó.

–"¡Frederick!" – Chilló el otro guardia tropezando para llegar a la otra celda. El hombre había caído muerto hace segundos con un seco sonido al piso, de su boca brotaba la sangre rápidamente y en el cuello tenía un sólido color morado.

La princesa se rió. 'Así que tu nombre era Frederick.'

–"Me dices niña, pero he perdido mi inocencia desde el primer día en que tenía conciencia" – Luka revisó el cinturón del hombre buscando una llave; liberando sus piernas de las molestas cadenas, caminó al encuentro con torpeza hacia el asustado guardia, que retrocedía despacio –"Ustedes me han tratado de asesina a mí… ¡Cuando mi padre mismo me asesinó cuando era pequeña!" – Luka comenzó a perseguir al hombre que corría gritando a los demás guardias por asistencia – "¡Ustedes están todos locos por seguir el comando de mi padre!"

Lo embistió contra el suelo golpeándolo salvajemente en su cara con sus propias manos.
–"¡No me conocen! ¡Ninguna muerte hubiese ocurrido en primer lugar si mi padre no me hubiese declarado la guerra cuando me fui!" – Luka levantó un cuchillo y se lo clavó en la yugular –"Quédate muerto." – Musitó con una escarcha de hielo invisible raspándole la voz.

Tres soldados habían llegado a la escena; Luka se levantó lentamente y tomó la espada del cinturón del cadáver debajo de ella.

–"¡Todos ustedes se creen mejor que yo! ¡Tomando órdenes de un tipo que se aprovecha de los débiles, abusando de ellos para abolir sus inseguridades!"

Uno de ellos se lanzó hacia Luka con un grito de guerra, seguramente haciendo eco en todos los lugares del castillo, alertando a los demás guardias y quizás al mismísimo Rey.

–"¡Yo era feliz en aquél lugar! ¡Y ustedes también si hubiesen sido inteligentes como para derrocar al verdadero corrupto!" – Ella se agachó clavando su espada en el corazón del hombre con énfasis, apretando los dientes, sus ojos un vibrante azul endemoniado – "¡Pero ustedes están igual de corruptos! ¡COMO YO!"

Se quitó del lugar rebanando el costado del mismo hombre, apuntando a la yugular del segundo guardia que estaba atónito observando la enfurecida mujer – "¡Podridos por la misma bacteria!" – Cuando el segundo guardia cayó, el tercero se arremetió contra ella, sin percatarse de que su cuerpo sería atravesado contra el acero de ella en el estómago – "¡¿No se odian a ustedes mismos?!"

La sangre de otros chorreaba de las sucias ropas de Luka, las manos temblándole salvajemente a pesar de seguir sosteniendo con firmeza la espada.

–"Yo no quiero ser así…" – Lágrimas escaparon de sus vivaces ojos mientras caminaba hacia la celda de Miki – "No quiero ser así…"

Se arrodillaba a quitar las cadenas de su compañera, que la miraba con compasión.

–"No eres así Luka, claramente solo intentas sobrevivir. No lo haces por placer."

Sus miradas se encontraron, los ojos de Miki parecían fuego vibrando en la oscuridad, su cabello era larguísimo, quizás llegaría hasta sus rodillas, es pelirroja.

–"Soy así, esos tipos querían correr por sus vidas…" – Se atrevió a reafirmar la más alta, observando por sobre el hombro a los recientes cadáveres.

–"Somos nosotras las que tenemos que correr por nuestras vidas ahora, si tú no piensas matar para sacarnos de aquí, yo lo haré por ti, amiga mía."

Miki se levantó dirigiéndose a uno de los cuerpos, Luka siguiéndola de cerca y con una confundida expresión. Le quitó la espada al cuerpo y la blandía con agilidad, acostumbrándose al peso del acero.

–"Quiero ver esa aura de nuevo en ti, no saldremos de aquí de otra manera." – Sus orbes parecían brillar excitadamente hacia Luka, parece que ella también era una guerrera. –"Dicen que una vez comienzas a matar, no puedes detenerte. Pero…" – Sonidos de botas comenzaron a oírse bajar por la escalera que guiaba a sus celdas y Miki observó de reojo detrás de ellas – "Nosotras no somos así, te lo aseguro. Ellos no dudarán en hacerlo, así que te recomiendo que te enfoques en sobrevivir, Luka."

–"¡Allí es!" – Uno de los soldados exclamó señalando en su dirección y Miki sonrió endemoniadamente al anticiparse a la adrenalina de la batalla, detuvo uno de los ataques de los soldados que corrió hasta ella y lo empujó con fuerza al suelo para clavarle la espada en el estómago limpiamente, Miki puso el pie en la mejilla del hombre con cuidado, calculando algo macabro, una última mirada del tipo a los ojos de la pelirroja, y ella puso toda su fuerza en el pie, quebrándole el cuello.

–"¡Muévete, Luka! ¡O no saldremos de aquí!" – Gritó al darse vuelta para ver cuántos soldados había.

Con un grito de guerra simultáneo, ambas salieron al encuentro de los cinco soldados que las combatirían.


Así que, estaba mirando "The Girl Who Doesn't Know How To Love" de Luka.
¡Cuando comentario salvaje aparece!

"Miku Hatsune: ¿Luka no sabe amar? Déjame enseñarte entonces cómo hacerlo"

Eso hizo mi día totalmente (noche), jaja estoy pensando en un fic ahora.

Nekoloid-chan: Para ser honesta el OC Desgraciado... me gusta como se llama. Desgraciado!

Regiz: Hola (?)

Alkem: Ok, me quedan dos Desgraciados ahora, no perdamos las esperanzas de que Miku se encuentre con el que le hizo eso a Luka!

Emi: Noté y han notado (?) que fue muy corto. No hay lugar a dudas que debo empezar a ponerme seria y hacer mis fics como se debe; calidad!

Hikari3d: Oh God Why jajajaja Una sola vez leí un fic que me hizo -casi- explotar el monitor contra la pared. Algún día voy a lograr que mis fics sean tan buenos como los de él/ella!

Alex: Awww muchas gracias! Sin ustedes yo no sería nada la verdad ;w; muchas gracias! -lo/la abraza-

Qué hay con ustedes que no me dejan saber bien cuál es su género!? Ah! -se arranca el cabello frustrada- ayúdenme un poco que no tengo olfato ni intuición a veces para estas cosas! XD :3 PD: Los quiero x3

JS Interval: ¿Cómo le va, señorita? Le cuento algo: Challenge Accepted.